-Hinata... Hinata… tío pero ¿Qué ha pasado? Yo soy Hinete… un hombre-
-hijo han pasado muchas cosas que es mejor que veas, ven- me tomo de la mano para que caminara mejor y le llevo camino a la sala.
Este delgado cuerpo hace que me tambalee. Pase de pesar como 75 kilos a 60 kilos.
Al llegar a su elegante sala, me sentó en un sillón.
-lee todo esto- me dio unos diarios.
Los títulos eran "Muere heredero de los Hyuga, se cree que fue un suicidio", "extraña Muere de Hinete Hyuga" entre otros nombres. En todos aparecía una foto mía sonriente y una pequeña biografía de mí.
-¿He muerto…? Entonces ¿Qué hago aquí…? ¿Qué está pasando?... solo me tire al rio para darme un baño…- las lágrimas caían de mis ojos sin poder controlarlas.
-Cuando te tiraste, te golpeaste la cabeza y te hundiste… la corriente te llevo muy lejos… te ahogaste… lo siento mucho…-
Me rodeo con sus brazos y sus lágrimas comenzaron a caer en mi hombro.
-Creíamos que habíamos muerto…. Fue tan horrible… me alegro que estés bien ahora…-
-tío… ¿Quién soy?...-
-Veras, hay una técnica que se coloca en los primogénitos de los Hyuga, que plantea que en el caso de que mueran accidentalmente o antes de tiempo, se hace una réplica de su cuerpo y tu alma se introduce en él, todo esto siempre llega al segundo hijo que es quien hereda la capacidad de hacer aparecer esto; mi hermana tu madre cuando murió se hizo una réplica pero no sobrevivió, en general nadie sobrevive pero contigo funcionó, por eso sentí una terrible pesadez entonces supe que debía traerte aquí; Hanabi no pudo hacerlo porque aún es pequeña pero lo sitió, cayó enferma por días.
Dormiste 10 días. Te tenía que alimentar con mi energía para que despertaras, creí que no pasaría hasta que te vi hoy, de verdad eres un milagro. Lo único extraño es que apareciste mujer… no hombre, lo cual nunca había sucedido; se ve que de verdad lo deseabas.
Otra cosa, tenías esto en tu mano, debe de ser importante-
-es una pulsera que mi amigo y yo nos dimos hace muchos años… tío cuando volveremos… tengo que verlos a todos….-
-En unos días cuando te enseñemos a ser mujer, mi esposa lo hará, no puedes llegar sin saber cómo actúa… Hinata ese nombre es mejor porque solo cambie dos letras del original… así serían muchos más cómodos.
Desde hoy eres nuestra hija. Ya organice todos los papeles hasta los de la universidad, cuando lleguemos a Japón te transferiremos y podrás seguir con tu misma vida-
Y así empezó mi vida como mujer.
Mi tía me enseño primero a caminar. De verdad que es difícil con este delgado cuerpo, pero lo más terrible fue usar esos tacones, no sé cómo lo aguantan, después de caminar solo un poco te duele todo.
Me enseño como bañarme… lo cual fue muy extraño… aún no me acostumbro a este cuerpo… pero es realmente lindo… mis pechos son grandes, tengo el cabello largo… me veo exactamente como antes solo que con estos atributos, además de mi curvilíneo cuerpo. Soy exactamente igual a como Uzuna (como llamo a Naruto desde que éramos niños y muy pocas veces lo usé ahora grande) quería a su tipo de mujer… ahora si podría gustarle…
Me llevaron de compras, por lo que tengo muchos vestidos claro, pero también pantalones, me siento desnudo con las piernas expuestas de esa manera… así que pedí que me dejaran escoger algunas ropas. Mis pijamas, y shorts eran de hombres claramente, porque esta transformación la asimilaría poco a poco no así bruscamente.
Luego vino lo difícil, la ropa interior.
La tía la escogió todo; porque para mí es vergonzoso hacer esto. Compro de todos los colores y tipos, de encaje, de algodón y de licra de muchos colores. Admito que me veo muy bien cuando me vi con ellas puestas pero me excitaba un poco el solo verme. Es muy extraño.
Un día me vino el sangrado ¡Fue súper traumatizante! Creí que me iba a morir. Obviamente me habían dicho que en cualquier momento llegaría pero lo peor eran los cólicos, ahora entiendo porque todas las chicas se ponían tan mal en sus días, es súper difícil ser mujer.
Y así fue pasando el tiempo. Cada día estaba más encariñada con mis tíos, hasta los sentía como mis verdaderos padres y claro me estaba criando de nuevo.
También me colocaron un profesor de inglés intensivo, para perfeccionar el idioma como una autentica inglesa, así todo sería más creíble.
Así pasaron 6 meses.
Mi nueva vida era muy buena, hasta había olvidado un poco como era antes de ser mujer. Por eso debía volver porque si seguía aquí perdería mi identidad de Hinete.
-Tíos debo regresar a Japón-
-pero Hinata ¡Estamos viviendo tan bien! Ahora eres la hija que nunca pudimos tener, nuestra vida es maravillosa-
-eso no va a cambiar tía, eres como mi madre y te prometo que podemos hablar todos los días como lo hacen las madres y las hijas, puedes aconsejarme y visitarme cuando quieras, pero de verdad debo volver…-
-Hinata ten en cuenta que será difícil porque ya no eres el hombre Hinete, cuando vayas todo seguirá igual con la única excepción que todo no va a ser como lo conociste-
-si señor-
-sabía que este día llegaría; empaca tus cosas nos vamos en dos días-
Eso hice emocionado empaque todo lo que necesitaría.
Al llegar a Japón me sentí tan emocionado, digo emocionada, que casi lloro. Un carro nos recogió y nos dirijamos a casa de papá.
-Hinata desde que tu madre murió vengo muy pero muy poco, la última vez eras solo una niña, tu padre debe estar algo nervioso-
-estará feliz de verte-
Le dije dándole un beso en la mejilla. El viaje fue tranquilo hasta que llegamos a casa.
El solo verla me dio escalofríos, tengo tanto miedo que tengo náuseas y mareos. Me calmé ya que vine para esto.
Entramos a mi casa.
En el corredor estaba papá y Hanabi.
-Bienvenidos- dijo papá- Alphonse hace tanto que…-
Se paró en seco viéndome. Sus ojos se enrojecieron. Se acercó a mí y toco mi rostro.
-eres igual a mi muchacho, mi hijo Hinete…- me abrazo fuertemente- es como si él estuviera aquí-
-¿Papá?- dijo Hanabi acercándose- ¿Qué pa…?- paro también en seco y me miro- ¿Hinete oniisama?- sus lágrimas también cayeron por sus mejillas y corrió a abrazarme.
Así nos quedamos un rato.
Todos los otros miembros de la familia me vieron y también lloraban.
-tio, prima… si quieren llámenme Hinete, no hay problema…-
-por favor dime papá y hermana a Hanabi nos harías sentir mejor-
-esta bien…-
Al rato me soltaron, así cuando todos me vieron completamente, hubo hasta unos desmayos. Me sentí mareada y casi me desmayo, de un momento a otro estaba muy débil.
-Hiashi ¿podrías llevarnos a la habitación donde se va a quedar? Ella siempre ha sido débil-
-si claro-
Tomo el mismo las maletas y las llevo a mi antiguo cuarto. Cuando entre y vi todo igual, hasta las últimas sabanas que usé no pude contenerme más solo lloré…
-Hiashi a ella le dolió mucho la muerte de Hinete… ellos hablaban por correo-
-entiendo… bueno mi niña aquí te quedaras, hay ropa en el closet así que siéntete libre de usarla, te veré luego- dijo con lágrimas en sus ojos
-tío ¿Cómo voy a decirle?-
-cuando te sientas preparada, tranquila, encontraras el momento; olvidaba algo, no puedes tener emociones fuertes tan seguidas tu cuerpo aún es muy débil, por eso ahora descansa-
Salió de la habitación.
El estar aquí en mi habitación hacia todo muy duro. Todos creían que había muerto y yo estaba aquí… sin poder decirles aún nada…Por Dios…
Me arrecoste a la cama, de verdad estoy muy cansada. Pero sentí el olor de Naruto en mi cama y algo extraño debajo de la almohada. La alcé y vi una nota:
"Hinete soy un estúpido perdóname"
Era la letra de Naruto.
Con su olor a todo mi alrededor me fui quedando dormida.
Siento que me estoy ahogando, trato de pedir ayuda y nadie viene; me voy quedando sin aire… moriré…
-¡Ayuda! ¡No!-
Me desperté agitada.
En un santiamén vino mi padre corriendo.
-¿Qué pasa? ¿Estás bien?-
-soñé que me ahogaba… y nadie me ayudaba… fue horrible…-
Se sentó a mi lado y me abrazó.
-conque te ahogabas… como murió mi hijo…-
-padre… siempre haces esto cuando estoy nervioso pero nunca te decía que me daba cuenta…-
-esas cosas…-
-gracias…- lo bese en la mejilla- voy a Salir a caminar-
-Hinata pero son las 2 de la mañana-
-por favor… no creo que pueda seguir durmiendo-
-está bien… pero por favor regresa- me miró con ojos suplicantes
-claro, regresaré-
Me coloque unos jeans y una camisa que había en mi vieja ropa, recogí mi cabello y me puse una gorra.
Salí de la casa pensando en todo lo que había pasado. Tengo que ver donde morí. Me dirigí hasta allá pensando que ese sueño que tuve tal vez fue el recuerdo de cómo me ahogue.
Entonces llegue al dichoso puente.
Allí había una placa que decía "En memoria de Hinete".
Realmente morí. Lloré de nuevo. Y todo por mi estúpida idea de lanzarme de aquí y estar inconforme por ser hombre.
-¡Maldita sea!- grite muy fuerte - ¡Que es eso! ¡Dios!- me arrodille frustrada y asustada.
Se escuchó un ruido. Alguien se había parado en seco.
-¿Hinete?-
Voltee lentamente y lo vi. Naruto estaba parado a unos pasos de mí. Se veía tan demacrado; tenia ojeras, había perdido como 10 kilos y su cabello se veía terrible.
-¿De verdad eres tú? ¿Has venido a llevarme?-
Se arrodillo y me abrazo.
-Soy lo peor perdóname, perdóname-
No pude moverme. Extrañaba tanto su olor y su calor.
-déjame verte-
Estaba quitando mi gorra pero entré en pánico.
-suéltame-
-¿Pero porque?-
-no soy Hinete, él está muerto-
Recordé todo lo que dijo esa noche en el bar.
-pero si eres igual…-
Me coloque de pie y yo misma quite lo que cubría mi cabeza. Deje que mi cabello callera y ajuste mi ropa para que viera que era mujer.
-soy…-
-Hinete mujer-
Se colocó de pie con los ojos llorosos.
-tu…-
Agarro mi rostro.
-soy Hinata- lo alejé de mi- ¿Quién eres tú?- esas palabras me dolieron más que a él-
-yo… Naruto Uzumaki…-
-Naruto… ya veo… quien nunca estaría con un hombre, irónico, irónico, quien te viera creería que realmente lo amaste-
-Tu… ¡no digas cosas que no sabes!-
-ni siquiera lo querías tú mismo se lo dijiste, no seas hipócrita.
-¿Cómo sabes todo eso?-
-porque él me lo decía todo, ahora aléjate de mí-
Le di la espalda y comencé a caminar rápidamente.
-¡Espera!-
-¡déjame en paz!-
Corrí con todas mis fuerzas hasta la casa. Entre y cerré. Desde una ventana vi que Naruto se quedó en la entrada sin hacer movimiento alguno.
Subí a mi habitación y ahí seguía.
No le di importancia y me acosté de nuevo en la cama. Él seguía igual de idiota.
La mañana llegó. Abrí mis ojos pesadamente. Me levante y mire por la ventana. Naruto estaba tirado en el piso ¿Paso toda la noche allí? ¡La noche estaba helada!
Baje corriendo, abrí la puerta y me arrodillé a su lado. Estaba muy frío Lo tome en brazos y lo lleve a mi habitación. Parece que por lo menos conserve mis fuerzas.
lo acosté en mi cama y le quite esa ropa helada y le coloque una mía. Lo arrope y le puse los paños, pero seguía helado. Demonios. Me va a tocar.
Quite mi camisa y lo abrase. Mi calor corporal lo calentaría.
-Hinete… pareces un ángel…- dijo mientras se acurrucaba a mi pecho- me gusta que sean grandes, ahora eres la mujer perfecta jeje-
Estaba delirando.
-como quiero besarte…-
-calla y duerme Uzuna-
Le ordené. Rápidamente se quedó dormido. Me coloque mi camisa de nuevo y le informe a papá y a tío lo que paso.
-Él ha sufrido mucho desde ese día… venia todos los días a dormir por 4 meses en la cama de Hinete y lloraba. Recién ahora se queda en su casa y come algo, porque adelgazo muchísimo, pobre muchacho se quedó solo al irse su mejor amigo, lloro tanto en el entierro que se desmayó, de verdad lo quería-
-él ¿paso por todo eso?... ¿Puedo quedarme con él hasta que esté mejor?...-
-claro, ve-
Me fui corriendo a acostarme a su lado.
HIASHI POV
-de verdad es Hinete-
-sí, te dije que fue un éxito, esa era la prueba de fuego-
-claro el ayudar de ese modo a Naruto-
-pero no le insinúes nada, ella misma debe decírtelo-
-lo comprendo, gracias por cuidarla-
FIN HIASHI POV
Naruto se veía mejor después de una siesta.
Le bese en la frente y me disponía a irme cuando me dijo
-te quiero…- y cayo dormido.
