Disclaimer: Final Fantasy VII y todo su mundo es propiedad de Square-Enix.
.Cerrado bajo llave.
por. Bechan in wonderland.
¿Qué quieres de beber?
A Cid Highwind, para sorpresa de todos, le encanta el té. El que más le gusta es el de la madrugada, cuando en el Séptimo Cielo, ahora que AVALANCHA trata de organizar la desolada guerra, están todos dormidos. Realmente intenta no desvelarse, pero siempre hay un momento de la noche en el que despierta y su cuerpo le urge esa taza humeante de té. Té rojo con anís. Cid hace el sobreesfuerzo humano de ponerse los pantalones del pijama antes de bajar a la cocina y no caminar por el bar en calzoncillos, más por miedo a la reprimenda de Shera si se entera que por miedo a encontrarse a Tifa o alguno del grupo y que lo vean en pelota picada. Cid no tiene ninguna vergüenza que ocultar. Pero Shera insiste en que no están en Ciudad Cohete y que en el Séptimo Cielo no hay ni sexo ni caminatas en calzoncillo. En fin. Así siempre se desvela.
No se sorprende de encontrarlo ahí a esas horas de la madrugada. Vincent Valentine nunca ha sido una persona habladora, que se diga. Pero Cid lo considera un buen amigo. Quizás es porque son los mayores de esa panda de enanos... Bueno, están Barret y Reeve, pero es que son Barret y Reeve, y eso es algo que no hay nadie quién se los quite. Pero con Vincent las cosas siempre son más fáciles que con el resto del grupo. A Cid le gusta estar con Vincent porque Vincent es lo que Cid nunca será, es como un té en la madrugada; nostálgico, templado, lánguido. Vincent siempre parece cansado. Como el té, Vincent hace pausas eternas entre frase y frase, se deja reposar, se huele en el ambiente envolviéndolo todo de una sensación reconfortable, habla y lo que dice parece terriblemente importante, aunque no diga realmente nada revelante. En él todo suena importante, sensato, paciente.
Por eso a Cid le llama tanto la atención que a Vincent le guste el café. Se pregunta a dónde va a parar toda esa cafeína cuando lo ve tomándose su café espumoso. Una vez se lo comentó a Shera y ella le dijo:
—A mí me gusta el whisky. Por eso me atrajiste tanto, porque tú eres como un trago de whisky fuerte. Y sin embargo, te gusta el té. Es algo que no me hubiese esperado.
A Cid le costó el tiempo que tardó en dormirse para comprender las palabras de su mujer. Cuando mira a Vincent tomándose su café comprende lo que sintió Shera. Pero sobre todo comprende porqué entonces Vincent mira sin mirar con esos ojos a Yuffie Kisaragi, que es como el café, toda adrenalina y nervio puro, droga que te mata por dentro, agria y dulce a la vez, que te quita el sueño y no sabes dónde dejar las manos para no colocarlas alrededor de su cuello, y comprende porqué Vincent se sorprende cuando Yuffie dice, un día mientras discute como siempre con Cid, que por primera vez tiene que darle la razón al aviador en que el té de madrugada desvelada es lo mejor y mira con esos ojos fieros al pistolero.
Notas de la autora: no es un Cid x Vincent. Que quede claro. No recordaba qué era lo que bebía Cid, os juro que he tratado de recordar, pero me fue imposible. Una vocecita me dijo té, y escogí que té ;). Quizás no se entienda esta viñeta, o pegue mucho con la serie de Cerrado bajo llave, pero me hizo mucha ilusión personal escribir esto ^^.
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