¡Sorpresa! ¡Capítulo extra! Espero que les guste.

Este capítulo va dedicado a todas y cada una de vosotras. Os lo merecéis.

Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, yo solo los tomo prestados para crear esta historia.

Gracias por todo.


Outtake

Bella POV

El tiempo pasa tan rápido que apenas nos damos cuenta de ello. Al final los buenos momentos son los que más recordamos así como los pequeños detalles que transcurren en nuestra vida. Ver a mi hijo jugar en la playa es sin duda un gran recuerdo que atesoraré en mi memoria por el resto de mis días.

Mi pequeño Rhett… Un lobezno de tres años idéntico a su padre. Su cabello negro y liso, sus ojos oscuros, su mentón obstinado como el de Samuel… Era una copia exacta de él. A mí me tenía completamente rendida a sus pies al igual que a Sam. Mi niño era feliz y nosotros nos sentíamos reconfortados por verlo reír y jugar sin temor a que algo malo le pudiera pasar. Su carácter era… Bien, mi cachorro era tranquilo en general como yo pero tenía el pronto y el genio de su padre así que… Batallar cuando los dos se aliaban en mi contra era algo difícil de combatir.

Rhett era alegre y divertido, algo travieso pero lo normal en los lobeznos de la manada. Muy inteligente y astuto para su corta edad. Tanto a su abuelo como a su abuela los tenía ganados, los dos lo consentían a rabiar a la vez que le enseñaban los buenos valores por los que debería regirse ahora y en un futuro cuando fuera más mayor. Y mi Rhett algún día sería un gran alfa.

-Mami, ¿cuándo vendrá papá? Quiero ver el fuego azul. – Su voz aniñada me sacó de mis pensamientos. Rhett estaba plantado frente a mí con su pequeño bañador azul y un cubo y una pala en sus manitas. Me miraba fijamente esperando una contestación.

-Papá llegará pronto. Está con Paul y Embry patrullando. – Le expliqué calmadamente mientras le acariciaba su suave cabello. Me encantaba pasar mis dedos por su pelo. – Así que a tener paciencia mientras tanto. – Sonreí ante su cejo fruncido. Mi cachorro idolatraba a su padre y siempre andaba pendiente de todo lo que Samuel hacía. - ¿Qué te parece si tú y yo nos ponemos a hacer un castillo enorme para que lo vea papá cuando llegué?

-¡Sí! ¡Un fuerte! ¡Un fuerte! Mami tú los haces muy bien. –Rhett tomó mi mano al tiempo que sonreía mientras tiraba de mí hacia la arena.

Habíamos decidido echar el día en la playa. Así que antes de despertar a mi pequeño terremoto ya había preparado unos bocadillos, otros tentempiés y la bebida, así como la bolsa con las toallas y las cremas solares. Samuel se había ido temprano a patrullar el perímetro de la tribu mientras que Embry y Paul vigilaban el del pueblo. Nunca dejaríamos las vigilancias. Siempre estaríamos pendientes de cualquier indicio de amenaza. La importancia de ello se había triplicado cuando los primeros lobeznos comenzaron a nacer. Protegerlos a ellos era lo primordial.

Sam vendría para la hora del almuerzo y luego nos quedaríamos para tostar nubes de azúcar en el fuego. A Rhett le encantaba ver el fuego azulado de la hoguera improvisada, siempre se quedaba embobado viéndolo danzar mientras comía sus nubes tostadas. A Samuel le encantaba presenciar la fascinación que el rostro de nuestro hijo mostraba.

Rhett y yo nos pusimos manos a la obra con el castillo de arena. Las risas y los juegos se intercalaban entre sí mientras el fuerte iba tomando forma. A mi lobezno le gustaba jugar en él- una vez terminado- con todos sus juguetes, ninguno se salvaba de llenarse de arena.

-¡Mira mami! – Chilló emocionado por el resultado final.

-Ha quedado muy bien ¿verdad cielo? – Aparté las palas y los pequeños rastrillos de sus lados para que no los pisara y se hiciera daño. Rhett a veces no se daba cuenta y se despistaba.

-Sí mami, ¿puedo jugar ahora con los muñecos aquí? Prometo lavarlos luego. – Mi hijo era todo un embaucador. Sus ojitos negros me miraban implorantes y sus labios habían hecho un pequeño puchero en mi contra. Sin duda, todo esto de tratar de deslumbrarme para salirse con la suya lo había aprendido de su padre.

-Anda ve. – Le sonreí.

-¡Sí! ¡Mami es la mejor! – Mi pequeño cachorro adulador…

Fui tras él para ayudarlo a buscar en la cesta, seguro que lo llenaría todo de arena con las manos. Era tan pequeño…

-¡Mami trajiste a todos los que quería! – Su voz emocionada llenaba de alegría la pequeña cala en la que nos encontrábamos.

-Pues claro cariño, ¿cómo no los iba a traer y a dejarlos sin día de playa? – Le acaricié su suave mejilla antes de agacharme para darle un beso en su frente. – Ve a jugar, cielo.

Rhett tomó a todos sus juguetes en sus pequeños brazos- apenas sí podía con todos ellos- y se fue hacia el castillo de arena. Yo me senté sobre uno de los troncos caídos que habían en la playa, cerca de donde se encontraba mi lobezno para poder verlo divirtiéndose mientras jugaba. Sin que él se diera cuenta, tomé mi móvil e hice unas cuantas fotos disimuladamente. A Rhett le gustaba más hacer las fotos que se las hicieran, igual que a su terco padre.

Estaba impaciente porque Sam llegara; tenía ganas de ver a mi compañero en la playa. Él necesitaba despejarse de todo por un rato. Desde que supo que estaba embarazada su instinto de protección se descontroló de una forma desmesurada; siempre estaba preocupado porque algo me ocurriese o por si existía la amenaza de algún peligro. Cuando Rhett nació, el lobo se calmó ligeramente, pero el hombre… Sam siempre estaba atento a cualquier paso de mi pequeño, constantemente vigilante a sus necesidades… Mi chico sabía que debía dejar a su aire a nuestro cachorro, éste tenía que aprender a moverse y explorar por su cuenta pero no lo podía evitar. Cuando veía a Rhett haciendo algo solo al instante dos emociones lo embargaban: el orgullo y la melancolía. Samuel se mostraba petulante viendo a su lobezno tomando las riendas pero se entristecía al ver que su hijo estaba creciendo más y más. Decía que ya mismo dejaría de ser su pequeño cachorro fiero.

Lobo dulce.

Él vendrá pronto.

Mi loba también lo echaba de menos aunque hacía solo unas pocas horas que lo habíamos tenido con nosotras.

Tan ensimismada estaba en mis pensamientos al tiempo que miraba absorta a mi lobezno que no me percaté de la presencia de mi compañero hasta que no lo tuve tapándome los ojos con sus fuertes manos. La presencia de su duro cuerpo tras mi espalda me hacía estremecer por el calor que emanaba del suyo.

-¿Qué hace una loba tan bonita como tú aquí sola? – Susurró junto a mi oído, con esa voz ronca que poseía, la cual conseguía que todos los nervios de mi cuerpo se derritieran y me hiciera desear oírlo hablar más mientras estuviéramos ocupados en otras actividades más… Interesantes.

-Mirando jugar a tu cachorro. – Musité en respuesta.

-Mi pequeño lobezno fiero…

-¡Papi! ¡Papi!

Nuestro hijo gritó en cuanto se hizo eco de la presencia de su padre. Éste se rio y despejó mi visión para que viera como mi niño salía corriendo hacia nosotros para abordarlo en un abrazo salvaje.

-¿Cómo se ha portado mi lobo? ¿Has hecho caso a mamá en todo? – Le preguntó mientras lo alzaba en sus brazos y lo colocaba sobre sus caderas. Luego se puso a darle caricias por su mejilla y en su barriga de forma cariñosa. Para nosotros los lobos, el contacto físico era fundamental. Era necesario tener lazos afectivos con nuestros allegados y se demostraba constantemente con gestos de afecto.

-¡Sí! He sido muy, muy bueno. ¿Verdad mamá? – Mi hijo me regaló una sonrisa daleada y su mirada con ojitos brillantes… Mi Rhett era todo un donjuán.

Me reí de su actitud descarada y le revolví el cabello. Me volví a sentar en el tronco mientras Samuel se deslizaba hacia un lado y se sentaba junto a mí con nuestro cachorro en brazos todavía. Rhett se entretuvo contándole de manera infantil todo lo que había hecho desde que fui a despertarlo a su habitación. No se olvidó de ningún detalle. Sam reía suavemente de la charlatanería que mostraba Rhett, sus ojos brillaban de felicidad mientras miraba al niño.

Él es feliz. Mi lobo es feliz.

Mi loba saltaba de felicidad de un lado para otro dentro de mi mente ante la perspectiva que sus dos lobos daban ante nosotras. El día en la playa continuó fabulosamente; los tres jugamos con el balón, nos bañamos en el agua helada del mar, comimos unos bocadillos, volamos la cometa y terminamos haciendo una fogata para deleite de los tres, en especial de Rhett.

Para cuando el sol se puso mi hijo estaba rendido, se había quedado dormido en mis brazos arropado por una toalla seca. Samuel estaba apagando el fuego y terminando de recoger todas nuestras cosas para volver a casa.

-Está rendido.- Sam susurró mientras miraba a Rhett.

-Sí. No ha parado quieto en todo el día. Tu niño tiene mucha energía, lobo.- Le sonreí con picardía al tiempo que me levantaba y comenzaba a caminar hacia casa.

-Por supuesto. Ha salido a su padre. – Sus ojos brillaron traviesos.- Y a su padre le queda todavía mucha energía que agotar. – El otro brazo que no cargaba con todos los bártulos me rodeó la cintura para atraerme hacia él. – Y tengo una muy excitante idea en la que se implica desgaste de energía y nosotros desnudos, lobita.

Mi cara ardió ante su declaración. Después de tantos años y aún seguía ruborizándome como el primer día. Elevé la cabeza para darle un beso fugaz en su barbilla mientras andábamos por el camino de tierra a través del bosque.

Y por fin entramos en casa. Tocaba la hora de la ducha… Y eso iba a ser toda una batalla campal con Rhett. Menos mal que estaba Samuel y podría encargarse de él mientras yo hacía la cena. Nada como estar los tres juntos en casa.

Hogar dulce hogar.

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Estaba leyendo tranquilamente en la cama tras darle un beso de buenas noches a Rhett, dejando a padre e hijo leyendo un cuento. Rhett siempre quería leer antes de dormir, aunque sus ojos se estuvieran cerrando siempre pedía un cuento; decía él "me gusta leer contigo o con papá". Mi pequeño cachorro es un bocadito dulce.

Llevando una camiseta antigua de Sam como pijama estaba entretenida leyendo un nuevo manuscrito de la editorial, una historia narrada a través del diario de la protagonista:

"El juego previo, las caricias que llevan hasta una unión sin igual, el aliento mezclado de dos personas que necesitan fundirse para encontrar la paz en este caos de mundo… El lenguaje que dos amantes crean para poder comunicarse sin necesidad de palabras, un anhelo tan desesperado y oscuro, escondido en los recónditos más alejados de sus almas. El amor, la pasión, la ternura y la lujuria se mezclan en un cóctel tan explosivo que llevará a sus protagonistas a alcanzar el límite del universo caótico."

Tan ensimismada estaba leyendo que no me percaté de la entrada de Samuel en la habitación para luego caer sobre la cama como un peso muerto. Mi corazón dio un brinco del susto.

-¡Samuel! Me asustaste. Bruto. – Le di con el borrador en el hombro.

-Rhett va a conseguir que me salgan canas antes de tiempo. – Murmuró Sam contra las sábanas, boca abajo. Llevaba puesto unos pantalones de chándal sin camiseta… La piel tersa de su espalda me llamaba para acariciarla. Toda una tentación. Tragué el nudo de deseo que se había formado en mi garganta.

-Sabes que no tendremos nunca canas, así que no exageres. Mi cachorro es un angelito.

-¿Angelito? ¿Estás hablando del mismo lobezno que yo? – Preguntó alzando la cabeza bruscamente del colchón y apoyando sus brazos sobre éste para estar más alzado mirándome. – Hoy la hora del baño ha sido todo un reto descomunal. Aun no comprendo cómo es que le encanta bañarse en la playa, con lo congelada que está la puñetera agua, pero sin embargo ducharse aquí en casa es todo un jodido calvario. Nada de champú, ni crema suavizante ni gel y ni mencionar la esponja.

Me reí a carcajadas ante la desesperación que el rostro de mi chico reflejaba. Es cierto que Rhett para bañarse era todo un desafío. –Desde pequeño ha sido así Samuel. – Le dije de manera suave y comprensiva.

-Lo sé, lo sé. – Suspiró al tiempo que se daba la vuelta y quedaba de espaldas en la cama. – Y luego ha tocado la hora de lectura. – elevó sus brazos hacia arriba para colocar sus manos tras su cabeza. Todos los músculos de sus brazos se marcaron con naturalidad. Mi boca se secó ante ese gesto. – ¿Sabes lo jodidamente molesto que es tener que poner voz de chica? Tengo la garganta seca.

Me reí de las quejas de Sam. Sabía que eran en broma, mi lobo adoraba cada segundo que pasaba con Rhett y le encantaba hacerle todas las tonterías del mundo con tal de verlo feliz. – Pobre bebé. – Me burlé de él.

Los ojos dorados del lobo brillaron con pillería antes de moverse rápidamente y colocarse tumbado sobre mi cuerpo agarrándome las manos a cada lado de mi cabeza.

-Retira eso nena. –Gruñó contra mi boca.

-Y si no lo hago, ¿qué harás, señor lobo? – Le mordí el labio inferior.

-Sabes que no debes retar a un lobo Bella, lo sabes muy bien. – Sam se adueñó de mis labios en un beso travieso. Mis piernas envolvieron su cintura al tiempo que rozaba mi sexo contra su prominente erección.

Tan perdida estaba en las sensaciones que Samuel me provocaba que no escuché a tiempo las ligeras pisadas en el pasillo antes de que Rhett abriera nuestra puerta de par en par. Sam se separó de mí rápidamente, sentándose a mi lado y revolviéndose el pelo en un intento en vano de peinárselo.

-¿Qué le estabas haciendo a mamá, papi? – Los ojillos de Rhett estaban medio cerrados por el sueño y nos miraban con sospecha. En su mano cargaba el peluche de lobo que compré cuando le dije a Samuel que nuestro lobezno venía en camino.

-¿Dónde has dejado la camiseta de tu pijama Rhett? – Le pregunté en un vano intento por distraer su atención. Me senté apoyada contra el cabezal de la cama.

-Tengo calor, me gusta dormir en pantalones solo como papá. – Rhett miró a su padre y a mí alternativamente. - ¿Qué te hacía papá? ¿Te daba besitos como a las princesas?

Me reí ante su inocencia, era tan tierno con su ceño fruncido y su mirada interrogante. – Sí, papi me estaba dando besitos como los príncipes a las princesas. Ven aquí. – Di unos golpecitos entre medio de Sam y mía para que Rhett se sentara ahí. Él corrió rápido y subió a la cama en un visto y no visto.

-Tammy dice que sus papás también hacen eso y que por eso va a tener un hermanito dentro de muchos días. ¿Voy a tener un hermanito también ahora?

Tanto Samuel como yo nos miramos pasmados. Esta salida era nueva para Rhett, él solía ser muy curioso y siempre andaba preguntando por las cosas pero hasta ahora nunca había sacado el tema de los padres y los bebés. Samuel tragó grueso y miró a su expectante cachorro. Yo solo me puse colorada hasta la raíz del pelo.

-Verás Rhett, no es tan simple. – Trató de explicarle Samuel.

-¿Por qué no? Logan dice que sus padres se quieren mucho y que se dieron besitos y por eso ha tenido a su hermana Rachel. – Rhett habló sobre los hijos de Kim y Jared. –Tú y mami os queréis mucho y le das continuamente besos.

Esto se nos estaba yendo de las manos. ¿Todos los cachorros hablaban de esto entre ellos? Ay Dios.

-Bueno Rhett, pero aunque los papás se den besos no quiere decir que van a tener otro bebé.

-¿A no? ¿Entonces cómo se hacen los niños? Porque eso de una cigüeña volando con un bebé en sus patas es muy raro. – Su boca se fruncido hacia un lado a modo de disgusto ante la idea de la cigüeña.

-Yo… Jum, bueno. El caso es que papá le pone le pone una semillita a mamá y después de nueve meses nace el niño. –Sam le explicó rápidamente sin meterse en muchos detalles. Miré a Rhett que había abierto la boca para volver a decir algo pero en seguida Samuel volvió a hablar. - ¿Por qué? ¿Tú quieres un hermanito? – Él me miró suspicazmente.

Oh, oh. Creo que me habían pillado.

-¡Sí! Quiero ser hermano mayor. Yo lo cuidaría mucho, mucho y lo sacaría a pasear todos los días. –Rhett imploró.

-Cariño, un hermano pequeño no es como un perro. – Le traté de explicar.

-Pero mami, ¿podemos? Yo quiero un hermano como Logan y Tammy. Yo lo protegeré muy bien. Soy un lobo feroz como papá. ¡Waaargh! – Rugió con sus dedos doblados a modo de garras.

Los pequeños estaban acostumbrados a ver lobos cerca de ellos, pero no tenían ni idea que eras sus padres. Todavía no tenían edad para conocer el secreto y no divulgarlo. Rhett iba a ser un gran hermano mayor.

-¿Y si te dijera que dentro de poco vas a tener un hermanito o hermanita? ¿Te gustaría? – Le pregunté con un poco de temor a la reacción que tendrían mis dos lobos por lo que estaba a punto de decir.

-¿En serio mami? ¿Tienes un bebé en tu barriguita? – Rhett puso su mano sobre mi estómago y sus ojos brillaron ilusionados. Miré a Sam atentamente, el cual estaba atento a mi persona. Su lobo se mostraba segundo si y segundo no en sus ojos intercalando del negro al dorado. El enlace de pareja estaba lleno de intriga dirigida completamente hacia a mí.

-No, no es un bebé. – Tanto Sam como Rhett se entristecieron. – Son dos.

Los dos abrieron sus ojos totalmente maravillados con la noticia. Rhett se levantó y se puso a saltar de alegría en la cama.

-¡Sí! ¡Tendré dos hermanos! ¡Dos! ¡Dos! – Mi lobezno reía a carcajadas y yo lo miraba ilusionada. - ¡Papi tienes mucha puntería! –Exclamó con alegría.

Yo comencé a reírme sin parar ante el comentario de mi hijo. Sam se unió a mis risas y me atrajo a sus brazos.

-Volviste a ocultarme la noticia. –Susurró en mi oído. –Loba traviesa. – Mordió el lóbulo de mi oreja.

-Quería que fuera una sorpresa para los dos. – Le rocé la mejilla suavemente.

-¿Por eso fuiste ayer por la tarde a Seattle? –Interrogó con maldad. – Tramposa. – Su mano se posó contra mi abdomen como la primera vez que supo de la existencia de Rhett.

-¿Mami serán dos niños o tendré dos hermanas? – Rhett dejó de saltar y se acurrucó entre mis piernas para colocar su cabeza sobre la mano de su padre. – Y no tienes nada de barriga mami, ¿mis hermanos no crecen?

-¿Y si te dijera que son un niño y una niña? – Acaricié su pelo con mis dedos. – Son muy pequeños aún, tienen que ponerse más grandes todavía.

-¡Tendré un cachorro y una cachorra como hermanos! ¡Mami son míos! ¡Yo te cuidaré mucho para que no pase nada malo!

-Menos mal que tendré ayuda para protegerte esta vez. – Sam rio con alegría ante el entusiasmo de nuestro hijo.

-Oh, no. Dos lobos vigilándome no. – Gemí ante la idea que se creaba en mi cabeza siendo escoltada todo el día por mis chicos sin poder hacer absolutamente nada. - ¡Me voy a aburrir como una ostra!

-Tú no eres una almeja mami. – Razonó Rhett.

-No, para nada Rhett. Mami es toda una loba. Nuestra loba. ¿Verdad cachorro? – Samuel besó mi mejilla y chocó la palma con la de su hijo a modo de acuerdo.

Viendo a mis dos lobos reír supe que no cambiaría nada por esto. Mi felicidad estaba con ellos dos y junto con mis futuros mellizos.

-Os quiero chicos. – Les dije al tiempo que me acurrucaba contra el costado de Sam.

-Y nosotros a ti y a ellos. – Sam besó mis labios con ternura y atrajo a Rhett hacia nosotros en un abrazo de tres que dentro de poco se ampliaría con dos personitas más.


Me encanta Rhett y nuestros dos protagonistas juntos. Rhett es… ¡Muy tierno! Me gusta mucho este lobezno, con sus hermanos será todo un lobo.

Os agradezco a todas el apoyo que me habéis ofrecido y el entusiasmo que habéis mostrado con nuestro lobo.

Miles de gracias a: shamyx, miraura21, Cullen-21-gladys, marieisahale, ElaSalvatoreCMG, helenagonzalez26-athos, Diablillo07, Roxy Sanchez, oliveronica cullen massen, carlabordon90, booksarethebestthing13. Muchas gracias por vuestros comentarios fueron maravillosos y os lo agradezco un montón. Espero que este os guste también, ya me diréis ^^.

Shamyx: no llores linda, yo también te quiero mucho! miraura21: Duda resuelta! Un lobito, espero que te guste. Cullen-21-gladys: un capítulo más, yo tampoco quiero se acabe. Espero que te guste. Marieisahale: espero que el outtake también te haya gustado. ElaSalvatoreCMG: gracias por comentar, y si todas lloráis me haréis llorar a mí xD. Espero que te guste el capi. helenagonzalez26-athos: mil gracias cariño, gracias por estar ahí. Diablillo07: espero haber estado a la altura de tus expectativas con Sam y su lobezno =) como te dije por privado, tengo que editar la historia y no está del todo terminada. Gracias por comentar ^^. Roxy Sanchez: te engañé! Gracias por estar siempre pendiente de todo. Eres un sol! oliveronica cullen massen: gracias a ti por estar aquí leyéndola y opinar, un gran apoyo ^^ Carlabordon90: no tienes ni que darlas! Gracias a ti por estar a lo largo de todo el proceso. Booksarethebestthing13: no sabes lo honrada que me siento al saber que te ha encantado la historia y haber conseguido que leyeras un no cannon, es todo un honor. Gracias por dar tu opinión y comentar. El lobo es un personaje al que se le coge mucho cariño. Gracias.

A todas quiero darles las gracias, las lectoras fantasmas, a aquellas que le dan a favorito y a seguir a la historia, aquellas que hablan a menudo conmigo y en general a todas las que me apoyasteis con este proyecto. Sois estupendas.

Gracias y espero que les haya gustado, ya me dirán.

Un beso.