Disclaimer: Final Fantasy VII y todo su mundo es propiedad de Square-Enix.
.Cerrado bajo llave.
por. Bechan in wonderland.
Venganza.
La lluvia camufla las lágrimas que escapan de los ojos grises llenos de odio. ¿Por qué el Destino juega así con los corazones y vidas de las personas? El día en que su madre murió también llovía de esta manera, como si el cielo llorase su muerte. Se pregunta si el día en que Vincent murió también llovería así.
A todos ellos les había unido un mismo objetivo. Y no era derrotar a Shinra para que el mundo dejase de usar la corriente vital como energía mako. No. Era la venganza. Cada cual podía esconder su vendetta en una cruzada digna y honorable, como para que Shinra no destruye más el Planeta, o para devolverle el honor a un pueblo antaño de guerreros legendarios. Pero realmente todos buscaban venganza. Vengar la sangre derramada de los seres queridos.
Cuando la guerra entre Wutai y Shinra fue inminente ambos lados hicieron un trato: acordaron una zona de batalla para que ni mujeres, niños o ancianos saliesen heridos. Su padre, el Emperador Godo Kisaragi, junto con los Cuatro Grandes Señores de la Guerra de Wutai, fueron al frente a luchar con sus ejércitos, dejando al pueblo totalmente desprotegido, dirigido por la Esposa Emperatriz Aichi (*). Después de diez años de guerra, Godo, quizás demasiado ingenuo, no pensó que Shinra enviase un pelotón dirigido por el aquel entonces desconocido SOLDADO Sephiroth. Aichi y Yuffie se habían refugiado en la pagoda, rezando al Dios del Mar, Leviatán, para que se apiadase de ellos. Sephiroth no tardó en conquistar el templo, matando a los monjes que lo custodiaban. Yuffie escondida detrás de su madre, pudo ver la sonrisa diabólica debajo del casco del uniforme azul del SOLADADO cuando Aichi blandió entre sus manos la Masamune, la katana legendaria de Wutai.
―Esa espada ―susurró― será la insignia de mi victoria aquí.
El diablo albino no necesitó muchas estocadas para desarmar a Aichi y apoderarse de la Masamune. Y admirando el brillo de su hoja de dos metros, ladeó la cabeza en mueca burlona y atravesó la garganta de Aichi con su propia katana. Yuffie observó como el hermoso y bello cuerpo de su madre se desmoronaba sobre tatami. Su kimono negro de estampado de mariposas le hizo de lecho mientras Yuffie lloraba por ella. Él se quedó mirándola llorar. Seguramente pensó en matarla, pero finalmente se fue. Y así, matando inocentes, Shinra ganó la guerra de diez años y Sephiroth se convirtió el SOLDADO de Primera Clase y héroe de Midgar.
Yuffie se crió con odio. Odio hacia su padre. Odio hacia Shinra. Odio hacia Sephiroth. Odio hacia ella misma por no poder haber hecho nada en aquella ocasión. Era una niña se repite así misma para poder dormir, si hubiese intentado algo, me habría matado a mí también. Pero una voz, como la uña de las furias que le araña sin cesar en el corazón, le vaticina que la muerte en batalla es el Destino de un guerrero y que más vale morir de pié, sin importar la edad, con espada en mano, a que morir escondido, miserable y sin honor, por la vejez.
Y todo su ser clama venganza y Yuffie escucha en lo más hondo de su corazón y obedece. Se arma de Shurikens,Tessens, Kamas, Boomerangs, Tetsubishis (*) y Materia. Se arma de odio y venganza, y se enfrenta a Shinra, pero sobre todo se enfrenta Sephiroth. Su odio es tal que clama la sangre, no sólo del presidente de Shinra, también la de su hijo Rufus, actual presidente de Shin-Ra Electric Power Company, la de Heidegger delDepartamento de Mantenimiento y Seguridad Pública de Shinra, la de los Turcos del servicio secreto de Shinra, la de ScarletdelDepartamento de Desarrollo de Armas de Shinra, la de Reeve Tuesti delDepartamento del Desarrollo Urbano de Shinra y marionetista de Cait Sith, la del profesorHojoelDepartamento Científico de Shinra, y la de Sephiroth, ex SOLDADO de Primera Clase, héroe de la Guerra de Wutai. Yuffie jura vengarse de todos aquellos que tuvieron algo que ver con ese mal nacido, ese experimento que se proclama hijo de Jénova, la Calamidad de los Cielos.
―Entonces deberías matarme ―le dice Vincent Valentine ese día de lluvia, lluvia triste como el día en que murió Aichi, que esconde las lágrimas de Yuffie―, pues yo soy, en parte, responsable de tu dolor.
Vincent le cuenta su historia después de oír la suya. Yuffie grita, llora. Le dice que no se burle de ella. Le especta que miente. Quiere creer que Vincent miente. Pero sabe que no, que lo que dice es verdad. Su odiado enemigo, Sephiroth, es el hijo que tuvo la ayudante del doctor Hojo, Lucrecia Crescent, con Vincent Valentine hace treinta años, cuando él trabajaba como Turco en Shinra supervisando el Proyecto Jénova en la Mansión de los horrores de Nibelheim.
―Si quieres matarme adelante. Destrúyeme. Yo no te lo impediré ―parece más un ruego que un permiso. Vincent también llora, pero la lluvia no necesita esconder sus lágrimas. Él llora por dentro. Llora de culpabilidad, una culpabilidad que le perseguirá por toda su eterna y maldita existencia―. Si no lo haces me iré ―le advierte dándose la vuelta. Si Yuffie no le mata, Vincent pagará sus pecados matando el vástago de estos.
Yuffie aprieta los dedos alrededor del ninjato. Podría atravesarle el corazón a Vincent, ese corazón que dejó de latir el mismo día que todo fue demasiado tarde. Podría hacerlo. Matar al padre del asesino de su madre. Justicia. Aquel que no pudo impedir el nacimiento de ese monstruo. Venganza. Sephiroth, el fruto de sus pecados. Pero...
Lo ve marchándose, alejándose de ella. Si clamase su sangre, sabe que él no se lo impediría. Ella sabe que Vincent es totalmente inocente. Pero si no se venga, ¿qué pasa con el dolor, con todo su odio? ¿Qué ocurre con su tristeza por haberla dejado sola en el mundo?
Una revelación le dice que Vincent desea más su muerte que ella matarlo. Porque Yuffie no desea que Vincent muera. Y Vincent quiere desaparecer, quiere morir como debió haber muerto hace treinta años. Pero antes debe terminar con Sephiroth, es su deber, su responsabilidad. Es lo único que puede hacer para redimirse de la sangre que ha llorado el mundo por el resultado de sus acciones. Y vivirá hasta que haya derramado la sangre de su propio hijo. Y con la muerte del hijo, el padre morirá también.
¡Pero no puede hacerlo! Porque a pesar de todo ¡es su hijo! Pase lo que pase uno no puede matar a su propio hijo. Yuffie no quiere que Vincent cometa un filicidio. Pero entonces... ¿Ambos deberían renunciar a la venganza? ¿Dejar atrás su vendetta?
Mira su ninjato cogido con fuerza entre sus manos blancas. Lo mira. Fijamente. Renunciar a mi venganza, aquello que ha dado sentido a mi vida. Lo lanza. La doble hoja afilada del ninjato corta el aire.
Vincent para en seco ante el rugido de flecha del cuchillo. Busca el ninjato. Está en el suelo, a pocos centímetros de su pié, clavado perpendicularmente. No es un error. No se lo ha lanzado a él.
Yuffie está llorando, y aunque la lluvia trata de ocultar sus lágrimas, Vincent ve a través de ella. La ve llorando, temblando. Llora tristeza y amargura, pero ve esperanza en su mirada empañada.
―Yo... ―murmura ella apretando los bajos de sus pantalones cortos―... te perdono. Abandono mi venganza ―Vincent se acerca un paso a ella― para que tú también hagas lo correcto.
¿Qué hacer ahora? Cloud y los demás se encargaran de detener a Sephiroth. ¿Y ellos? Bueno... el mundo aún necesita ayuda. Meteorito se acerca y amenaza Midgar. Quizás su absolución se halle en salvar las vidas de esa ciudad en vez de seguir matando. La lluvia cae implacable sobre las figuras. El agua purifica y el aguacero se lleva consigo el dolor y el odio. Ya nunca más estarán solos. Ya no habrá tristeza. La culpabilidad ya no está cuando Vincent rodea con sus brazos el cuerpo de Yuffie y ella se agarra fuertemente en él. Y ahora que ya no hay venganza, el mundo les parece enorme.
Notas de la autora: ¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Os ha gustado? A mí sí . Aunque me ha costado lo mío escribirlo. Para este relato mi inspiro la idea de buscar un porqué para que Vincent y Yuffie no fueran a la batalla final contra Sephiroth y se quedaran en Midgar evacuando a la gente. Sobre todo en el caso de Vincent que creo que tenía bastantes motivos para ir con el resto. Y se me ocurrió esto. Espero que haya gustado. En cuanto a las reseñas:
(*) Si no recuerdo mal, nunca se menciona a la madre de Yuffie, así que decidí llamar Aichi porque Godo es el nombre que recibe una ciudad japonesa perteneciente a la región de Aichi (http .com/-739288. htm –quitar espacios–)
(*) Todas las armas de ninja mencionadas son diferentes armas que Yuffie usa en Final Fantasy VII.
Que yo sepa no dicen cómo fue la guerra de Wutai y Shinra, sólo que duró diez años y el porqué. Así que me tome la libertad de inventármela.
Bueno, ya sabéis, cualquier cosa, un comentario ^^. ¡Me despido hasta la próxima, un beso!
