NARUTO POV
Conocí a Hinete cuando tenía 12 años. Me pareció que era una persona tímida pero de buen corazón y así nos convertimos en amigos.
Me parecía tierno pero como a los 15 años comencé a verlo diferente.
Me parecía que sus ojos eran bellísimos, pero nada como esos labios rosados y carnosos, me daban gasta hagas de besarlo pero sabia que estaba mal entonces me reprimía, mis sentimientos hacia Hinete comenzaron a ser confusos , lo quería como a un amigo sí pero ya no podía verlo como mi hermano, pues tendría pensamientos incestuosos.
Una vez un chico llamado Kiba comenzó a acercársele y siempre sonreían juntos, me daba tanto coraje
-¿Hinete?- donde se había metido. Comencé a buscarlo y vi que estaba con ese tipejo; entonces me acerque lentamente y los escuche
-Hinete siempre me has caído bien, me agrada que hablemos-
-si a mi también, me pareces buena persona Kiba-
-¿Cuándo vamos a montar bici o hacer algo juntos?-
-pues, me tocaría decirle a Naruto también, déjame y arreglo con él y te aviso-
-¿Nunca te deja en paz? El verlos siempre juntos es algo extraño-
-¿Extraño? No… él es mi mejor amigo-
-entonces si también soy tu mejor amigo ¿Estarias siempre conmigo también?- se le acerco agarrándolo del braso
-etto…-
¡Imbecíl!
-¡Hinete! ¡Nos vamos!- le agarre el braso y lo arrastraba a mi paso, pero antes voltee el rostro- Kiba, nunca me has caído, ni me caes ni me aceras bien así que ¡Alejate de nosotros!-
-Naruto…- me dijo Hinete pero nos fuimos corriendo.
No se cuánto tiempo paso pero estaba cansado y me detuve. Hinete estaba muy rojo debido a que corrimos por un rato, lo mire y me dieron tantas ganas de besarlo que no me di cuenta que tan fuerte había agarrado su mano y lo había acercado a mí.
-¿Naruto? ¿Qué te pasa? ¿Tienes fiebre?- acercó su cabeza a la mia hasta dejar nuestras frentes juntas- pues parece que es solo por la carrera que tuvimos…-
No pude soportarlo. Lo abrase sin darme cuenta.
-Hinete, no me gusta Kiba, mantente alejado de él ¿Podrias?-
-pero…-
-no vayas a abandonarme…-
-eso no va a pasar- comenzó a sobar mi cabello- tranquilo…-
Y así por primera vez sentí que algo más fuerte que yo, pero no podía ser que amara a mi mejor amigo y más a un hombre, debo de estar confundido.
Así que preferí encubrirlo saliendo con muchas chicas y acostándome con ellas para no pensar en estos sentimientos. Él se comenzó a sentir muy mal y lo veía triste y a veces creo que lloraba en silencio, me daba tanto dolor… pero era mejor así.
Fuimos a un cumpleaños y nos embriagamos demasiado, menos mal e íbamos a dormir en mi casa.
Al llegar comencé a quitarme toda la ropa y el hizo lo mismo pero se tiro a la cama primero
-¡Naruto! Veen a dormir- dijo con su voz ebria la cual me daba muchísima risa
-si Hin chan-
-¿A quién llamas chan Uzuna?-
Uzuna, asi era como me decía de cariño solo él y no permitiría que nadie más me lo dijera.
-ya ya no te enojes, ya voy a dormir-
Me acosté a su lado y en cuestión de minutos quedamos dormidos.
Como a la media noche sentí que se levantó de la cama. Paso un buen rato y no volvió así que fui a ver qué pasaba.
La puerta del baño estaba entre abierta y cuando vi que hacia un frio recorrió mi espina dorsal, Hinete estaba tocándose… y pronunciaba "Uzuna". Con esa voz hizo que me excitara tanto que comencé a hacerlo yo también mientras lo veía. Se veía tan pero tan sexy… que quería comérmelo allí mismo, en este momento no me importaba si era hombre o mujer, solo quería poseerlo, ya no aguantaba estas ganas.
De repente su voz comenzó a agitarse más y más hasta que cogió un papel higiénico y se vino, quedando completamente exhausto. Sin dudas era lo más hermoso que había visto. Ahora era yo quien estaba a punto de llegar, tome unos clínex que tenía e hice lo mismo, pero fui al baño de mis padres a botarlo y a lavarme las manos.
De vuelta a mi habitación vi que me esperaba
-¿Dónde estabas?- me dijo ya más relajado
-en el otro baño, tú te demoraste mucho-
-ah… lo siento por eso…-
-vamos a dormir entonces-
Me arrecoste de nuevo junto a él pero antes de quedarme dormido le dije.
-Si fueras mujer… serias tan hermosa… con unos grandes pechos, cabello largo y mejillas roja… fueras la mujer perfecta y te reclamaría como mía-
Sin decir más me quede dormido, pero a lo lejos escuche unos sollozos.
Y desde que dije esas estúpidas palabras Hienete se veía amargado y deprimido por tiempos. Así pasaron los años y no volvimos a dormir en la misma cama de nuevo, tampoco se desvestía delante de mi o dejaba que yo lo hiciera, ya nuestra relación era distinta.
Fuimos creciendo y como era de esperarse se volvió muy atractivo pero lo opacaba su timidez. Yo comencé a salir con Sakura y se me había pasado eso que sentí antes, aunque a veces soñaba con su imagen en el baño y amanecía todo mojado.
Unas vacaciones le dije que trabajaríamos en un bar de acompañantes, pero luego me arrepentí porque lo alenté tanto que con el uniforme se veía bellísimo y atraía a todas las chicas, hasta una le dio el número, me enloquecí y deje de hablarle, él como no es ningún idiota se dio cuenta y me dijo que fueramos a beber algo para que le dijera que me pasaba.
Tomamos mucho y cuando se levantó Lee me dijo que él parecía enamorado de mí, a lo cual conteste evasivamente diciendo que si eso sucedía simplemente cambiaria de amigo pues tampoco era que era tan importante, pero desgraciadamente el escucho, dijo que me amaba, gritándolo y se fue.
Pasaron unos minutos donde estaba en shock, de verdad había sido un imbécil y lo había herido pero ¿Era verdad que aún me amaba?
Salí corriendo del lugar y por más que corría no lo veía por ninguna parte hasta que se me ocurrió ir al río. A lo lejos vi que él se estaba quitando la ropa y cuando se subió en la baranda para lanzarse grito con todas mis fuerzas que no lo hiciera pero al parecer no escuchó y solo lo hizo.
Corrí y después no lo vi. Llame corriendo a emergencias y me lance al agua. Me sumergí y vi que estaba en el fondo, no podía creerlo. Con todas mis fuerzas fui hasta donde estaba, lo hale y nos lleve hacia la orilla.
Hacia demasiado frío. Lo arrecoste en el suelo pero no respiraba. Le di respiración boca a boca un montón de veces pero no respondía. Las lágrimas caían de mis ojos sin poder detenerlo. Lo abrace y no quise pensar en lo que pasaba.
-Lo siento…. Lo siento… de verdad te quiero…. Lo siento….-
Con mi mano limpie la sangre que caía por su cara.
Llegó la policía y cuando lo revisaron me dijeron lo que temía: había muerto.
Comencé a gritar como loco y abrase su cuerpo llorando y diciendo que no podía ser, ellos intentaron separarnos pero no pudieron, entonces me inyectaron y perdí el conocimiento.
Al despertarme y verme en mi casa vinieron todos esos recuerdos a mi mente, me vestí y me fui corriendo a su casa.
Al llegar, aprovechando que la puerta estaba abierta entre.
Estaban todos de negro y había un ataúd en el centro. Todos me veían pero no dijeron nada.
Solo camine hasta allí para verlo yo mismo. Hinete parecía dormido en esa caja.
-¡¿Por qué me dejaste solo?! ¡Porque!-
Mis piernas perdieron fuerzas y me deslice hasta terminar cansado y llore como nunca.
El señor Hiashi me abraso.
-Hijo debes ser fuerte, no debe recordarte así-
Su abraso fue tan cálido que solo me deje llevar y de nuevo todo se hizo oscuro.
Cuando reaccione estaba en su habitación, en su cama, me había desmayado de nuevo. Este lugar tenia impregnado su olor y no pude resistir y solo lloré.
No se cuánto lloré pero me dolían muchísimo los ojos. Mi padre me llevo una maleta con ropa y me dijo que había hablado con Hiashi y podía quedarme hasta que quisiera, que ellos me cuidarían.
Así fue. Esa noche no dormí.
El entierro fue la peor experiencia que pude vivir. Cuando le echaban arena al hoyo quería ser yo el que estuviera allí y no él. Tuvieron que darme un calmante y me sentaron hasta que todo termino.
Pasaron los días y así unos meses y había perdido como 10 kilos o más. En las noches no podía dormir y sentí que me estaba volviendo loco. Por eso escribí una nota, la metí debajo de la almohada y decidí irme a casa.
Volví de vez en cuando a dormir allá pero era cada vez mas doloroso.
Y así pasaron más o menos 7 meses.
Yo me veía desmadradísimo. No hablaba con nadie, ni me veía con nadie, solo a Sakura de vez en cuando.
Una noche fui a ese lugar que me daba tanta tristeza y donde había una placa. Mientras caminaba pedí con todas mis fuerzas que volviera a mí y que esta vez si lo protegería y le daría todo mi amor.
Cuando vi una figura en el piso, idéntico a él.
-¿De verdad eres tú? ¿Has venido a llevarme?- le dije
Corrí y lo abrase, hasta tenía su olor.
Pero me dijo que lo soltara y luego de hacerlo se quitó la gorra y soltó su cabello, era una chica, era Hinete mujer, pero me dijo
-Soy Hinata-
No podía creerlo.
La seguí y espere fuera de sí casa y me quede dormido allí, cuando desperté estaba en el cuarto de Hinete pero ella no estaba.
Me fui a casa y en la noche soñé que el fue a mi habitación y nos besamos, pero era demasiado vivido tanto que no podía ser un sueño, fui a verme al espejo y tenía los labios hinchados, algo había pasado y lo averiguaría.
También me llamo. No sé qué pasaba pero ya me estaba enloqueciendo de nuevo.
Para relajarme fui a la universidad y allí estaba esa chica, Hinata con la pulsera de Hinete que nunca encontré, entonces pensé que si la besaba o pasaba algo más tal vez sabría qué ocurrió y lucharía con todas mis fuerzas para que eso pasara.
Esa chica era la imagen de Hinete mujer que me hacía en mis sueños y por s alguna razón ella tenía algo de él o lo que sea, me dispondría a amarla, porque no debía ser casualidad que fueran idénticos.
Al verla se me erizaban todos los bellos de mi cuerpo y su olor, por Dios era igual al de él lo que hacía que me enloqueciera cada día más.
Esa chica seria mía, pensé y haré lo que sea por tenerla.
