Disclaimer: Final Fantasy VII y todo su mundo es propiedad de Square-Enix.
.Cerrado bajo llave.
por. Bechan in wonderland.
Perfume a primavera.
Vincent abre una puerta shōji que da al engawa y hace una reverencia wutanienssa a la anciana ataviada con un elegante y hermoso kimono. La anciana que reposa en un zabuton, al percibir el aroma a cuero viejo y grasa de pistola, se permite levantar la mirada de los niños que juegan y corretean por el inmenso jardín que se extiende a lo largo de sus propiedades y observa al hombre de cabellos hechos de las negras alas de un cuervo. La brisa fresca hace sonar la campanilla furin de vidrio del tejado y juega tímidamente con la capa de Vincent, que se extiende casi de forma mágica como un mar rojo por el tatami.
―Vinnie, no es necesario esas reverencias, no me gustan. Cuantas veces te lo tengo que decir ―exclama, con todo el énfasis de la sorpresa y la bienvenida.
―Como siempre, una vez más, Lady Shinra.
―Tampoco me gusta que me llames así ―ella se gira un poco y le mira por encima del hombro con altiveza. Vincent agacha la cabeza, es su modo de ser―. ¿Por qué has venido?
Guau, comenta el perro que dormita a sus pies distraídamente, un magnifico ejemplar de Shikoku Inu gris y blanco, como un lobo. Ella por su parte enciendo un kiseru de exquisita artesanía con el contenedor lleno de tabaco. Airosamente, envuelta en un vaho azulino, su juventud surge de la tumba de la vejez. Es la primera vez que Vincent la ve fumar. Se pregunta cuándo comenzaría a fumar.
―Supe lo de tu marido ―Vincent levanta los ojos rojos lentamente del tatami con sintética resignación y los enfoca en ella, que parece entristecer abruptamente con la respuesta.
La risa de los niños parece una melodía, las carpas del estanque chapotean en el agua, los cerezos están en flor y el viento arrastra los pétalos rosados. Es primavera, no recuerdan ninguno de los dos de qué año. Ya no importa.
―Siempre ―la voz de ella suena como deben sonar las sirenas cuando pierden a sus amados―, a lo largo de los años, siempre deseé encontrarte en alguno de los funerales, pero por más que buscaba en cada uno de los velatorios de nuestros amigos, tu sombra nunca estaba...
Ella alza la mano, trata de tocarlo.
―¡No! ―apremía él―. Me moriré si me tocas.
La anciana vuelve la mirada a sus nietos. Ya casi han perdido el linaje oriental, predominando un rubio intenso como un trigal en su apogeo y unos ojos azules como el cielo más despejado. Sin embargo aún les queda algo de su abuela, los ojos rasgados, la cara redonda, la risa y la prisa como si no hubiese un mañana y tienen que respirar y saborear cada bocanada de aire con intensidad. Sus nietos huelen a verano. Ella, una vez, olió a primavera, como hoy.
―Vinnie, llámame por mi nombre ―le ruega―, por favor, quiero oírte pronunciar mi nombre. Ya casi he olvidado como me llamo. Mi hijo me llama mamá, mis nietos abuela, mis subordinados Lady Shinra... Ya no hay nadie que me llame por mi nombre, sólo tú, Vinnie.
Vincent la observa girarse hacia él. La observa como si quisiera devorarla. Ella una vez olió a primavera, pero ahora sólo hay otoño en su perfume. No fue la vejez lo que le robó su juventud, sino la soledad. Ahora lo sabe al mirar sus ojos grisáceos. Uno a uno todos habían ido muriendo. La edad no perdonó a ninguno de ellos. Incluso se acabó llevando a su marido. Al final, sólo quedan la más joven y a él, el monstruo eterno.
Otros recuerdos sofocados surgen formando monstruos desmembrados de dolor. Vincent se había alejado de ella, cuando aún las mejillas eran sonrojadas y las manos blancas. Se alejó poniendo como excusa que no deseaba que al final, ella lo acabase odiando por no poder envejecer a su lado. Pero la razón fue más egoísta. Vincent no quería perder de su recuerdo la bella imagen de ella, corriendo por los campos de girasoles y soplando al viento una flor de dientes de león. Quería retenerla en su memoria siempre así, bella y joven. ¿Cómo soportar la siempre idea de perderla? Ella viviría eterna en él. Al cabo de varias primaveras se arrepintió, pero Reeve le dijo que se había casado, que estaba en cinta. Tenía una vida feliz, con amor, salud y dinero. No le faltaba nada porque él ya no era parte de su vida, supuso Vincent. Y ni siquiera se atrevió a verla.
Ahora que la mira, con su belleza estropeada, la piel arrugada, el pelo blanco, los parpados caídos, y el aroma a otoño, Vincent se arrepiente por no haberse quedado a su lado. Piensa que haberla visto envejecer debió de ser la experiencia más hermosa que cualquier corazón puede ambicionar albergar en sus recuerdos. Verla madurar, así como ver su plano vientre crecer en una barriga redonda y femenina, donde la vida se crea dentro. Y él se lo ha perdido. Se ha perdido la vida.
Qué distinto habría sido... Vincent creará un nuevo Dios y le agradecerá con gritos desgarradores si ella aún sigue amándole. Años después de la guerra, después de las bodas, de los hijos, de los nietos, de las muertes, vuelve a juntarse con su amor, y es como antes, todavía la ama, nunca podrá dejar de amarla, la amará hasta su muerte.
La mira y la mira, y sabe con toda certeza que la quiere más que a nada anhelado en este mundo. Le sigue enloqueciendo de ternura. Vincent sigue viendo a una luminosa, blanca y joven criatura de dieciocho años arrojando guijarros a una lata sucia con las rodillas manchadas de tierra y el pelo revuelto sobre su frente.
Su nombre, ninfa caída, le pide. Vincent piensa en ángeles, en la nieve derritiéndose en los pétalos de flores que comienzan a germinar, en el secreto de los recuerdos inmortales, en el refugio del arte, en la salvación del alma. Y ésta es la única inmortalidad que Vincent y ella pueden compartir.
Lo susurra bajito, muy quedo, con todo el sentimiento, con todo el amor. El nombre que lleva incrustado en su garganta desde hace años, debajo de la piel, latiendo en cada pulsación de su corazón. Susurra Yuffie... Ella sonríe. Vuelve el perfume a primavera.
Notas de autora: otra historia triste para la colección. La verdad es que viendo los últimos trabajos uno podría pensar que está quedando todo muy desalentador. Pero en éste y en "Venganza" al final hay esperanza, hay ilusión, hay amor. Creo que por eso me han gustado tanto, ¿qué opináis vosotros? Cualquier comentario, crítica o queja será bienvenida, ya sabéis ^^
¡Un beso y hasta la próxima!
