Disclaimer: Final Fantasy VII y todo su mundo es propiedad de Square-Enix.
.Cerrado bajo llave.
por. Bechan in wonderland.
Canciones del corazón.
A Yuffie le gusta cantar mal. Lo suele hacer cuando Viento Fuerte está demasiado en silencio. Yuffie siente toda esa ansiedad que se condesa en el ambiente cuando los miembros de Avalancha se quedan pensando en el horrible mañana que parece advenirse, y entonces tiene la necesidad de romper el silencio y provocar las risas en sus compañeros. Desafina, grita y desentona en extrañas y divertidas canciones improvisadas con un baile desacompasado y estridente. No necesita mucho para que Tifa sea la primera en reírse gentilmente. Cid y Barret comienza a abuchearla, pero las sonrisas en su boca son enormes, y Cait Shit corre a hacerle los coros de una manera más ridículamente seria que ella. Nanaki y Cloud simplemente sonríen meneando la cabeza, sorprendidos de la poca vergüenza de Yuffie.
Pero Vincent nunca parece inmutarse. No es que parezca avergonzado o que le moleste, simplemente se queda ahí, con esa cara de mentecato que tiene, con los ojos de parpados caídos mirando al infinito, apoyado lánguidamente sobre la pared de una esquina y existiendo tan nostálgicamente que parece una canción de jazz. Y Yuffie se pregunta qué pasa con él.
Entonces entre giros y cabriolas, se acerca a él cantando a pleno pulmón, y con un micrófono invisible lo invita a cantar con ella. Sus ojos se posan en la chica, pero no parece saber qué hacer. Así que ella revolotea a su alrededor y entre empujoncitos de caderas y hombros lo saca al centro de una inventada pista de baile. Entonces el grupo parece animarse aún más, y corean haciendo un circulo a su alrededor.
Yuffie menea el esqueleto, revoloteando sobre él. Le coge la mano y se enrolla entre sus brazos. Se restriega sobre su espalda y se balancea guindada de su cuello. Vincent simplemente se deja. Pero no hay nada, en sus ojos rojos no hay gesto de ningún sentimiento, y Yuffie comienza a sentir una punzada de dolor en el pecho. Finalmente ya no tiene mucha fuerza para cantar y su espectáculo va perdiendo fuelle:
―¡Oh, por Leviatán! ¡Eres el rey de los sosos del país del aburrimiento! ―resopla Yuffie pellizcándole los mofletes.
―Disculpa. No soy buen bailarín ―Vincent lo dice como si aquello fuese algo serio y ceremonial, y Yuffie suspira de forma exageradamente larga.
A Yuffie le gustaría que Vincent se soltase un poco más, poder hacer que por una vez se sintiese parte de algo. Se pregunta si siempre fue así o si simplemente los años en ese ataúd lo han dejado emocionalmente adormilado.
Quizás no le caemos bien, piensa mientras mira de reojo a Vincent. Hoy les ha tocado a ellos hacer la colada en Viento Fuerte. Cid es un tirano. Ese viejo cascarrabias dice que pone la nave, pero que los demás tienen que ayudar en su mantenimiento. Yuffie resopla angustiada, ¡Una princesa de Wutai no debería hacer estas cosas! ¡Ni tampoco una aventurera! Doblar la ropa es aburrido, y nunca sospechó que fuesen tan guarros para acumular tanta sábana, toalla y trapo sucio dentro de una nave tan pequeña como ésa. De hacer algo, prefería barrer o fregar el suelo. Así al menos estaría en movimiento, pero ahí quieta de pié, simplemente doblando y doblando, es terriblemente soporífero. Con un suspiro hondo se deja llevar por lo recuerdos de su niñez, cuando corría por los jardines de la gran pagoda; ahí las sirvientas tendían la colada blanca al sol, tarareando al unísono todas juntas una bella canción. ¿Cómo era? Oh sí: Día tras día trabajar, el correr del riachuelo el alma limpia de dolorosos recuerdos...
―... El calor del sol con duro trabajo va forjando el corazón ―sin darse cuenta Yuffie está cantando suavemente ―, el blanco es el color de una bandera del amor...―. No hay chillidos ni desentonos, tampoco gestos ridículos ni bailes. Sólo su transparente voz casi en un susurro melodioso.
―...De un esfuerzo sin final― Yuffie se sobresalta ante aquella voz de tenor y mira a Vincent, quién doblando la ropa a su lado ha comenzado a recitar a capella con ella―, de una recompensa tan fugaz...―. Parece que no se ha percatado ni él mismo de lo que está haciendo, simplemente sus ojos parecen sumergidos en algún lugar de paz y tranquilidad.
Yuffie lo mira con dulzura y decide seguir también doblando ropa, continuando con la melodía en aquel dueto improvisado. No era como esperaba, pero en cierta manera, es casi mejor. Y allí, en las lavanderías de aquella nave, por un instante, Yuffie logra que el viejo abatido corazón de Vincent se sienta un poco más vivo al ritmo de una canción de trabajo de lavanderas.
Notas de autora: Supongo que este fic se resume en que a veces es mejor sencillamente que las cosas salgan naturales siendo uno mismo y sin presión :3. ¡Espero que os guste, a aquellos que aún sigáis este fic! Críticas y comentarios, como siempre, bien recibidos. Un saludito y hasta el próximo ^^
