Disclaimer: Los personajes que uso en esta historia no me pertenecen, sólo la idea de la historia.
Capítulo 2
Después del primer encuentro con Lyla todo parecía marchar con calma. Le pedí su número de teléfono y por fortuna aceptó recibir mis llamadas todas las noches. Luego de unos días más, le invité a salir para conocernos a detalle, nuestras conversaciones eran cada vez más profundas, iban más allá de las superficialidades , comentábamos sobre nuestros sueños , nuestros anhelos y lo que deseábamos que el futuro nos deparará.
Es así que conocer día con día a Lyla despierta un sentimiento especial en mi interior. Una chica sencilla de buen corazón, buenos modales perteneciente a una familia de clase media. Es la menor de tres hijos, dos varones y una mujer. El mayor de sus hermanos es un hombre de familia que se dedica a la fabricación de muebles de madera. En cambio, su hermano Louis mayor tres años que ella es profesor de jóvenes en la facultad de Derecho y ella , la más pequeña, estudia su último semestre en la facultad de Artes plásticas, de ahí su amor por el Arte , en especial la pintura y la música.
Al ser la menor de los hijos y sobre todo mujer, su familia le tiene especial cariño, la miman y se preocupan por ella. Tanto sus padres como sus hermanos siempre están al pendiente de lo que ella necesita , me gusta saber que es una persona amada y contenta con lo que le rodea. Admiro su buen corazón, la bondad que brinda aquellos que no tienen la fortuna de gozar de la abundancia.
Ahora recuerdo un episodio que observé hace tres días cuando pase a recogerle a la facultad. A la entrada de la oficina se encontraba un hombre de edad avanzada sentado pidiendo limosna. El hombre despertaba la desconfianza de los jóvenes inmaduros que no sabían como actuar ante un prójimo en su condición, un hombre necesitado de la caridad cristiana . Yo me encontraba en el coche esperando que fuera la hora exacta para ir a encontrarme con la señorita que ocupaba mis pensamientos estos últimos días y fue ahí cuando la vi actuar de manera generosa, en ese momento desee tenerla a mi lado siempre y ver en mis hijos aquella bondad y generosidad que reflejaban sus acciones. Lyla caminó con paso lento hacia donde se encontraba el hombre, sin inmutarse en lo que los demás pudieran decir, se inclinó hacia él y le entregó una bolsa de papel color blanco de donde el anciano sacó un emparedado al cual dio un mordisco con ansiedad y después mirándole con gratitud le sonrió complacido. Me sentí muy feliz por descubrir aquella parte de la personalidad de Lyla, aquello me convencía de que ella era la persona ideal para mi, era la dulzura, la ternura y la inocencia que yo necesitaba para mis inspiraciones. Nunca toqué el tema de aquella acción pero desde entonces la he guardado en mi corazón como un tesoro. Esa acción me ayudo a tomar una decisión crucial. Ella debía ser la mujer que compartiera toda una vida conmigo.
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Han pasado cuatro meses de salir a tomar café, conversar por horas y convencerme cada día cuando le recojo de la universidad para llevarle a casa que lo único que deseo es tenerle a mi lado para siempre. Con ese pensamiento he meditado los últimos días. He decidido que daré un paso más en nuestra relación, nuestra amistad fundada en la confianza, el respeto y el afecto pasará hacer un incortable lazo de amor.
La he invitado al café donde fuimos a nuestra primera cita, el mismo día de habernos conocido, nunca olvidaré su mirada escudriñando el cuadro de Van Gogh, una pintura que en lo personal no tenía en buena crítica, hasta en ese entonces, después de intercambiar opiniones con Lyla me convenció de que lo que ese pintor quería plasmar en su obra, no era otra cosa que el desamor, bajo ese argumento cambié mi percepción de ese hombre que no había tenido suerte en el amor según Lyla.
Sonrío complacido con la idea que se encuentra fija en mi mente, hoy será el gran día, le pediré a Lyla que acepte ser mi prometida y una vez con su consentimiento pensaré en la manera de decirle a su familia lo que anhela mi corazón .
Convencido de recibir un " si " por respuesta sigo mi camino entrando al lugar donde le he pedido a Lyla nos encontremos, quise hacer de este encuentro algo informal al principio , ya después vendrán los momentos especiales en los que nos diremos lo que sentimos él uno por él otro, por fin dejaremos libres nuestras emociones.
Le veo sentada en una banca cerca de una fuente que sirve de adorno en el recibidor de la sencilla, pero elegante cafetería . La observo con detalle y no puedo evitar pensar en que es una mujer muy hermosa, con su lindo cabello azabache perfectamente peinado, su rostro maquillado suavemente y un hermoso vestido azul que resalta la luz que brinda su mirada , destellando las orbes de sus zafiros.
- Buenas noches linda señorita – saludo a Lyla tomándola por sorpresa . Sonrío al ver que se sobresalta al escucharme llegar.
- Buenas noches Roy – me dice corriéndose un lugar para que yo pueda sentarme
Me acerco a su mejilla para depositar un cálido beso, le veo sonrojarse, disfruto mucho verle de esa manera tan menuda, tan inocente.
- EL lugar esta lleno – hace una pausa - el encargado del lugar me dijo que en cuanto se desocupe una mesa nos llamará – sonríe – así que hay que tener paciencia -
Le observó fijamente sintiéndome inmensamente feliz por el hecho de sentirme acompañado. He dicho adiós a esa cruel soledad que me acompañaba antes de conocerle, agradezco a la vida por el regalo que me ha brindado al poner en mi camino a Lyla.
- Roy – susurra mi nombre – no me estas poniendo atención – me dice con sus mejillas muy coloradas .
- Si te pongo atención – le digo tomando una de sus manos entre las mías dirigiéndolas a mis labios y deposito un suave beso.
- No me refiero a mi – dice esquivando mi mirada – no has dejado de verme de esa manera tan profunda – me dice en voz baja ocultando su vergüenza – lo que quiero decir es que no escuchas lo que te digo – levanta su rostro como si tomará valor, pero es imposible, ahora que nuestras miradas se han encontrado me acerco hacia ella para depositar un casto beso en sus labios, en ese momento cambie los planes, me adelante a los hechos , me di cuenta que ella no se negaba a recibir mi espontánea acción, mi razón estaba cediendo y mi corazón se coronaba con la mayor de las emociones, el amor.
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Después de ese beso todo fue extraño. Ella no mencionó nada al respecto y yo tampoco lo hice, dejé que el tiempo hiciera su trabajo, me dejé llevar por lo que me indicaba mi corazón.
Hablamos como siempre de cómo nos había ido en nuestros deberes, de las últimas novedades que sabíamos de nuestros familiares . Para ser franco hice de todo, desde hablarle de mis planes de hacer un viaje América hasta decirle que mi hermano Maes estaba por casarse en un mes y que mi hermana Izumi estaba embarazada de 4 semanas, pero en ningún momento toqué el tema de nosotros, nuestro futuro.
Caminábamos por el parque. Luego de tomar el café decidimos ir a caminar un rato, tomar el fresco de la noche oscura que se disfrutaba en Paris . Cansado del silencio que nos invadió por escasos 10 minutos tomé valor para decirle lo que en esas últimas semanas había dado vueltas en mi mente, sonreí mentalmente, por horas había practicado lo que iba a decirle , incluso estaba preparado por si recibía una respuesta impulsada por el nerviosismo que pudiera causar mi propuesta , supuse que la sorpresa sería algo que iba ver reflejado en el rostro de Lyla.
Le miré de reojo, caminaba a mi lado con paso rítmico y firme , respiré con profundidad y paré mi camino para que de esa misma manera ella me imitará .
- Tengo – hago una pausa al observarle detenerse y mirarme cuestionando el porque de mi acción – Debo decirte algo – suelto con seguridad sin apartar mis ojos de su rostro.
- ¿ Sobre qué ? - pregunta curiosa , pestañea unas cuantas veces observándome a unos cuatro pasos de distancia de donde ella esta situada.
Metí mi mano inconscientemente al bolsillo izquierdo de mi saco y sentí la pequeña caja de terciopelo rozar mi piel a mi tacto . Cerré mi mano en un puño sujetando la caja con fuerza.
- Quiero saber si estas dispuesta acompañarme a América – le digo sin atropellamientos, mi voz fue clara y segura . Miré como sus ojos se abrían con asombro.
- Eso... – comenzó a balbucear – es imposible – caminó dos pasos hacia mi acortando la distancia – Mi padre jamás permitiría que me marchará de la ciudad, ni del país, mucho menos del continente – guardó silencio observándome con detenimiento – y no creo que le haga gracia que me vaya con una amistad, y mucho menos si es varón – movió la cabeza de un lado a otro, negando – Tú has perdido la cordura – dijo sonriendo para después girar su cuerpo y seguir caminando.
Escuché atento sus palabras, no perdí el sentido de la conversación y como me temía una respuesta como esa seguí con el siguiente paso . Estiré mi brazo para alcanzar su mano, mi mano rodeo su muñeca impidiéndole que continuase su andar, la hale hacia mí quedando nuestros cuerpos a escasos centímetros como para completar un abrazo. Pose mis manos en sus hombros y le miré con ternura, también le sonreí al ver su cara de asombro al verme actuar de esa manera.
- No has entendido – le digo acercando mi rostro, tanto que rozo su mejilla y mis labios están cerca de su oído , la siento temblar y eso me da más valor, su cuerpo no es indiferente a mí – quiero que te cases conmigo Lyla – la siento estática , imagino sus ojos azules tan abiertos por la sorpresa que tengo deseos de mirarle y besarla por segunda vez – quiero que seas parte de mi presente y de mi futuro – susurró desde la misma posición aguardando las ganas que tengo de abrazarle reclamándola como mía.
No hay una respuesta de su parte. Los segundo trascurren haciéndose una eternidad, con valor deslizo mis manos por sus brazos llegando hasta sus manos, aún sin mirarle su bello rostro. Me decido hacer un último intento y saco del bolsillo la cajilla negra de terciopelo, separo mi rostro lo necesario para estar frente a ella encarándola – Lyla – le digo apretando una de sus manos . Mantiene sus ojos cerrados sin responderme, dejó escapar un suspiro y respiro profundamente, sigo confiado – ¿ Te casarías conmigo ? – preguntó tomando sus dos manos para depositar en estás la caja de terciopelo, ese es mi último intento, que sienta la suavidad que guarda un compromiso, nuestro compromiso para toda una vida – No quiero irme a América sin ti – digo sin despegar mi vista de su rostro.
- Si – susurró sin abrir sus ojos, pequeñas gotas de cristal se deslizan por sus mejillas – quiero casarme contigo – abrió sus ojos para toparse con los míos, la luz de la luna brinda un extraño brillo seductor a sus ojos cristalinos, sin poder contenerme más inclino mi rostro buscando sus labios para fundirlos con los míos.
Lo sé, ambos esperábamos este momento, las calles de Paris son el testigo de una sencilla pero significativa declaración de amor . Ahora no sabemos que nos tiene preparado el futuro, sólo sabemos que no imaginamos una vida donde no lo podamos compartir.
- Te amo Lyla – le digo contra sus labios – y te prometo hacerte feliz -
- Lo creo – me dice dándome otro besito – sólo la muerte podrá separarme de ti –
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Hola a todo(a)s por leer esta historia. Espero que a medida avance les siga agradando la trama, ya falta poco para que llegue al final y pueda comenzar el Royai.
La idea de escribir tanto esta historia como la de " Mi vida en un sueño" fue con el fin de, que así como todos tenemos un antes al conocer a una nueva persona, conozcan la vida de Roy y Riza antes de conocerse. Siempre hay experiencias que marcan nuestra vida y de eso dependen las nuevas oportunidades.
Espero sus comentarios y agradezco a : Xris, Vale chan, Unubium y Hanae-Kotara por tomarse de su valioso tiempo y leer mis inspiraciones.
Pd: Respondo sus reviews en Reply,
Un beso y un abrazo.
Alis chan.
