Ann: "Tick tick tock, tick tock, that's the sound of my bomb. Tick tock, tick, tick tock, don't stop ¡Achu x¬x!"
Ro: Salud =¬=
Ann: Maldita gripa TT-TT
Ro: Entre los ataques malvados de balones de básquet, y la gripa, esto parece un complot oO
Ann: Del malvado fantasma de las no-actualizaciones oO?
Ro: Ehhhh noooo ¬¬, eso ni siquiera existe.
Ann: El fantasma de las no-actualizaciones en real òO!
Ro: Hai, hai u¬uUU.
Ann: Buuuuuuu 〜/( ̄¬ ̄)/〜
Ro: xDDD
De acuerdo xD, el Fic tiene una pequeñas menciones del manga oO, pero no es nada particularmente importante n-n.
Ok, Ao No Exorcist no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-
Homo fóbicos ¡HUYAN! Advertencia incesto YukioxRin, luego no digan que no se los advertí ¬¬
CAPITULO CUATRO: TICK TOCK (Nina Söderquist)
La hora del almuerzo es como una bendición para los estudiantes. Ellos salen como si fueran un grupo de presos, que necesitaban de la luz de día para sentirse vivos otra vez; lo cual podía ser exagerado pero entendible al fin y al cabo. Rin vagamente se preguntó si a Yukio le molestaba que todos salieran corriendo como si él tuviera la peste negra, o la gripa española.
—He
Casi de inmediato una ligera sonrisa que delineó sus labios, porque las clases de historia finalmente estaban funcionando. Aunque en el último examen no le había ido muy bien gracias a la misión de la noche anterior, y el hecho de haberse quedado dormido en la mitad de la prueba. Además, las preguntas le resultaron confusas y… esperen, ¿Qué estaba pensando antes?
—¿Almuerzas con nosotros?- preguntó Shima, por lo que todos los pensamientos del demonio se dispersaron.
—Adelántense, tengo que hablar con Yukio- dijo Rin.
—Como quieras- respondió el monje antes de irse.
En ese momento el mayor de los Okumura se encontraba en la zona verde, lejos de los edificios de clases. Aunque la presencia de Shima, le hizo darse cuenta que había estado caminando sin rumo desde que empezó el receso. Claro que no es como si le importara el descuido, o siquiera le molestara, ya que esta era su despistada naturaleza y estaba acostumbrado a ella.
Además, aunque había perdido a su hermano de vista, no le tomó demasiado tiempo encontrarlo. En realidad era difícil no verlo. Yukio estaba rodeado de niñas que intentaban convencerlo para que aceptara un almuerzo, o al menos las acompañara a comer. Sin embargo el menor seguía disculpándose con una sonrisa (que se veía algo forzada según su opinión), mientras intentaba alejarse sin mucho existo.
—Uh
Rin permaneció a una distancia prudente, por lo que pudo darse cuenta que el grupo de fans aumento considerablemente desde la última vez. Habían tantas chicas, que si Yukio no fuera tan alto seguramente lo hubieran sepultado, o en el peor de los casos: raptado. Tal vez por eso se preguntó si el hecho que el castaño fuera un demonio, influyo en ello.
Sinceramente no es como si hubiera un cambio muy grande, pero se notaba. Él tenía un aire seguro, y cada cierto tiempo desplegaba esa sensual oscuridad que podía ponerle la piel de gallina a cualquiera. Además si se quitaba las gafas (que no necesitaba) probablemente lograría que alguien se desmaye.
En algún momento llego a preguntarle porque seguía usando los anteojos, (pero cuando se los quitó se estremeció inexplicablemente), y a cambio su hermano le dijo que sencillamente le gustaban. Tal ver porque era la costumbre, o porque le recordaba su lado humano…quizás era todo eso.
—¡Ay!
No obstante, Rin no pudo pensar más en el asunto porque algo le cayó en la cabeza. Sorprendido y con el rostro agachado por el inesperado golpe, sujetó lo que tenía encima y ante sus ojos apareció un pequeño hámster verde, que ahora lo miraba. El animalito era algo grande, pero suave y rechoncho, por lo que se sentía bien entre sus dedos.
—Yo te conozco- dijo el peliazul y el roedor se quedó quieto, como si se hubiera muerto o se hubiera olvidado de respirar- Eres el hámster de Mephisto.
—…
Amaimon soltó todo el aire en alivio. Por un momento pensó que había sido descubierto, pero afortunadamente no era el caso. Además el otro lucia muy feliz como para estar fingiendo; así que por el momento se relajó. Ani-ue se hubiera enojado si alguien descubría su disfraz, y aunque él no era precisamente torpe, todo fue culpa de esa ardilla gorda que rompió la rama donde estaba.
—Tks- aburrido chaqueó la lengua, pero ahora siendo un roedor, eso sonó como un chillido.
—Lo siento- dijo Rin- ¿Te lastime?
Sinceramente no sabía porque le estaba hablando si no iba a recibir una respuesta, (porque hasta donde sabia, los "hámster" no hablan) Pero por el momento Amaimon olvido eso, pues el demonio lo sostuvo con toda la delicadeza que pudo, para dejarlo en el suelo.
Recibir ese tipo de trato de la persona que en algún momento intentó matar, era extraño. Sin embargo esta vez no estaba ahí por Rin, si no que debía vigilar al menor de los Okumura. Cosa que en verdad le parecía sumamente aburrida, porque Yukio era demasiado serio para su gusto. Él hacia las cosas como se supone que debería, lo que era totalmente diferente a su gemelo; quien tenía ese tipo de chispa con la que le gustaba jugar. Pero Ani-ue le dijo que lo investigara, y aunque Mephisto no lo obligaba a nada, decidió obedecer aun cuando sabía que al final la respuesta seria la misma. Claro que estaba a punto de decirle a su hermano mayor que no quería jugar con ese demonio, hasta que esa endemoniada ardilla gorda rompió la rama.
—¿Te gustan los dulces?- preguntó Rin mientras buscaba en su mochila- Creo que tengo algunos por aquí…espera.
Esta vez el pequeño roedor ladeo la cabecita completamente curioso. Ya había visto ese comportamiento en el peliazul cuando cuidaba a Kuro, pero no es lo mismo ver a ser parte del asunto. Quizás por eso se sentía tan extraño, él no estaba acostumbrado a ese tipo de amabilidad, y era tan raro que incluso se sentía bien. De hecho, tal vez eso explicaría porque no se había apartado desde que fue dejado en el suelo. Amaimon habría podido salir corriendo, pero la alegre y despreocupada sonrisa de Rin sencillamente lo impidió.
—¡Nii-san!
…no obstante, las cosas parecieron confusas después de la exclamación. Incluso para el exorcista, que se vio obligado a sujetar al hámster justo cuando fue arrastrado por Yukio.
—¿Qué demonios haces?- reclamó Rin cuando se detuvieron cerca de uno de los edificios, donde un solitario pasillo se encontraba a su derecha.
—Lo siento.
—Hn- áspero el más bajito con el ceño fruncido antes de abrir la mano.
Yukio se acercó curioso para ver al animalito verde. Pero al final enarcó una ceja, mientras su gemelo se quejaba sobre algo que en realidad no llego a entender. Había visto al hámster un par de veces en la oficina de Mephisto, y sabía que era el mismo porque sinceramente cuantos roedores de ese color pueden existir.
—Voy a devolverlo- dijo Rin.
—Te acompaño.
El mayor se encogió de hombros pero antes que pudiera decir algo, un grupo de chicas (que seguramente los estuvo siguiendo, como cualquiera grupo de acosadoras que se respete), se detuvieron desilusionadas a una considerable distancia. Ellas llevaban sus obentos en las manos, pero mascullaron gemiditos lastimeros al verlos juntos. Porque a pesar de todo, las chicas parecían respetar los momentos que ambos decidían compartir. Sin embargo, Rin frunció el ceño y miró a su gemelo.
—¿Qué?- dijo el castaño.
—Me voy.
Ser usado como una excusa para escapar de su sequito de fans, no es tan divertido como parece, así que sin nada más que hacer dio media vuelta. Yukio lo siguió casi de inmediato. Y aunque Rin no era tan inteligente como su hermano menor, en verdad no entendía porque no quería pasar tiempo con ellas. Las niñas son agradables, bonitas, y huelen casi como las frutas. Con ese tipo de fragancia dulce que sencillamente le hizo recordar que no tenían fresas.
Además de repente se le antojo una ensalada de frutas, sin embargo una pizza no sonaba nada mal. Tal vez una que tuviera frutas, pero no sabía si a Yukio le gustaría. Lo mejor es hacer una normal, pero el fin de semana porque mañana tenía que presentar dos ensayos y no había empezado ninguno. Si el otro se daba cuenta de eso seguramente lo regañaría, pero no es su culpa que la historia demoniaca sea tan terriblemente aburrida, eso sin mencionar que…
—Disculpe.
Como si eso lo devolviera a la realidad, Rin se vio a si mismo frente a la oficina del director, donde el más alto tocó la puerta un par de veces antes de entrar.
—Okumura-sensei y Okumura-Kun, ¿Qué puedo hacer por ustedes?- preguntó Mephisto desde su escritorio.
—Encontramos su hámster- dijo Yukio al señalar la bolita de pelos.
—Oh ya veo, encontraron mi hámster- sonrió despreocupado. Pero luego se tensó, e incluso la taza de té que sostenía se tambaleo un poco- ¿Qué?
—Su hámster- repitió Rin impaciente, y ya sin mucho preámbulo extendió al animalito que estaba notablemente despeinado- ¿Eh?
No se había dado cuenta que lo había estado acariciando mientras caminaba, pero restándole importancia, volvió a acercarlo para peinarlo un poco.
—¿Nh?
Mas, eso por alguna razón hizo parpadear a Mephisto; como si lo que veía fuera algo extraño o fuera de lugar, por lo que Yukio entrecerró los ojos para intentar ver lo que estaba mal. Aunque al final lo único que pudo hacer fue cruzarse de brazos mientras esperaba.
—Listo- sonrió Rin una vez dejó al roedor tan peinado como un hámster podría estar- Oh espera casi lo olvido.
Justo cuando el director se estiró para recibir a la bolita, el peliazul volvió a apartarla para buscar algo en la mochila. Cuando lo encontró sacó una galleta, y se la entregó. Amaimon la recibió confundido, pero la sonrisa contraria hizo que se sintiera más cómodo.
—No te la comas tan rápido- índico luego de alzarlo para poder verlo fijamente.
—Chu! (beso)
—…
…
…
…
Decir que todo fue envuelto en un denso silencio seria poco, porque incluso pudo entrar Angel completamente calvo y nadie lo hubiera notado. Y casi de inmediato hubo un grito ahogado, que culminó cuando Yukio y Mephisto se movieron rápido para sujetar cada uno a su respectivo hermano. El castaño incluso le tapó la boca a Rin una vez lo jaló por la espalda, y lo resguardo como si lo protegiera de algo. Pero además de eso, nadie se movió.
—Nos retiramos- dijo Yukio en cuanto sujetó la muñeca de su Nii-san, para llevarlo consigo a la salida.
—Espera- pidió Rin debido a la atropellada rapidez.
Yukio tenía las piernas más largas, por lo que tuvo que trotar para seguirle el paso. También intentó llamarlo un par de veces, pero evidentemente estaba enojado así que resopló ofuscado. En verdad es frustrante no poder saber lo que el otro piensa.
—Yukio- dijo otra vez.
—Hn- áspero el menor al detenerse.
—¿Y ahora qué te pasa?
El más alto no dijo nada, mantuvo esa expresión seria donde se veía calmado. Porque no podía reclamar, ni tampoco podía decirle que tuviera cuidado, o que no fuera tan confiado porque al fin y al cabo era un hámster. Uno que era verde, y acababa de darle un besito en los labios. ¡Los roedores no hacen eso! Y el hecho que fuera del director sólo lo alentaba a pensar que se trataba de un demonio.
Pero decirlo en voz alto sonaba raro, casi tanto como volver a repetir el pensamiento, así que olviden que siquiera lo contemplo, gracias. Ni que estuviera celoso ni nada ¡Porque eso era mentira!
—Tengo una misión, así que voy a llegar tarde. No me esperes- dijo Yukio. Por fuera lucia tan desinteresado como acostumbraba, pero por dentro se sentía incómodo e impaciente. Pero antes de poder irse, una mano atrapó la suya.
—Espera, te llevaste el almuerzo equivocado, yo tengo el tuyo.
—¿Qué tienen de diferente?
Preguntó mientras Nii-san extendió el obento que había llevado todo el tiempo en la mano. No es como si apenas lo notara, es sólo que ahora le dio la importancia necesaria, así que sin dudar le entregó su propio almuerzo, que para este punto y con todo el movimiento, debería estar bastante revuelto.
—Este lo hice para ti.
—Uh… gracias Nii-san.
A veces Rin hacia eso, le colocaba las cosas que a él le gustaban, por lo que su pecho se estrujo con esa emoción que comenzaba a ser cada vez más evidente. Era la misma que lo quemaba con algo que sencillamente se sentía bien. Pero antes de poder decir algo más, el timbre sonó y con él, el fin del descanso.
—¿Qué? ¡Nooooooo!- lloró Rin y el castaño suspiró- ¡Yukio!
—No puedo hacer nada.
—¡Noooooo!
—Ve a clases Nii-san.
—Pero no hemos comido- lloriqueo el peliazul.
—Ve- ordenó Yukio, y el bajito hizo un gracioso mohín de disgusto en cuanto dio media vuelta, y comenzó a caminar por el pasillo con los pies arrastrados.
El menor por otro lado, se quedó quieto porque iba en dirección contraria. Pero no se movió ni siquiera cuando su hermano desapareció tras una esquina. Quizás porque necesito un momento más para analizar la situación ¿Qué había ocurrido exactamente en la oficina de Mephisto?
—Tks.
Impaciente chasqueó la lengua, pero al final miró con una ceja enarcada el obento. Su expresión serena se rompió sólo un poco cuando sonrió de medio lado, y sujetó la cajita con fuerza. Porque esa sensación lo estaba golpeando en el pecho, pero sin intenciones de indagar en ello, se permitió sentir un poco más eso que lo hizo sentir tranquilo, e inexplicablemente más alegre. Así que sin media con otra cosa, dio media vuelta para ir a su misión.
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La tarde paso increíblemente lenta, y todo el fresco ambiente de la mañana fue suplido por un calor casi pegajoso. Muchos incluso improvisaron ventiladores con hojas de papel, y aflojaron las corbatas casi hasta dejarlas colgado en la camisa. Rin (al igual que los demás) dejó el saco de lado, aunque su expresión era mucho peor porque sentía como si estuviera agonizando ¡Tenia hambre! Se iba a morir, o al menos a desmayarse.
El peliazul lloriqueo por lo bajo por las largas horas, y el reloj en la pared que se estaba burlando de su suerte. ¡Casi juraba que a veces retrocedía a propósito! Pero mientras se debatía entre el suplicio de no almorzar, y querer asesinar el reloj con la mirada, exclamó un "Hurra" cuando el timbre sonó.
—¡Okumura-kun!- regañó el profesor- Al menos espere que me valla del salón.
—Oh…- masculló Rin apenado cuando volvió a sentarse, porque incluso había alzado las manos y todo- Lo siento sensei.
—Idiota- susurro Bon.
Él lo ignoro, ya que se hundió en el asiento bajo la atenta mirada del profesor. Así que para distraerlo (y lograr que el viejito saliera rápido), escribió la tarea y salió corriendo apenas tuvo la oportunidad. De esa manera se perdió entre los pasillos transitados por otros exorcistas, hasta que llego al patio del colegio.
—¡Itadakimasu!- exclamo alegre, luego de acomodarse bajo la mortecina sombra de un árbol
—¿Apenas estas almorzando?- preguntó Shima al acercarse junto a los demás- ¿Por qué?
—Ehontre e anster e igector…
—¿Qué?- dijo Bon en cuanto se sentó a su lado- No hables con la boca llena.
—Encontré el hámster del director, y perdí mucho tiempo- dijo Rin tras señalar al monje con los palillos.
—No sabía que tuviera uno- admitió Konekomaru, pero Okumura no dijo nada más; siguió comiendo como si hace años no lo hiciera.
—Mastica más despacio- regañó Bon- Te vas a ahogar.
—¡Tengo hambre!
—¡Tampoco me escupas!
Los otros dos rieron, pero fue Shima quien sonrió con más suavidad y con un aire divertido, que surgió una vez apoyó un brazo sobre la pierna y el rostro en la mano. Su actitud despreocupada tuvo un tinte entretenido cuando Rin terminó de comer, y ahora bebía su jugo. Él en verdad lucia feliz, y eso es contagioso.
—Ne Okumura-Kun, ¿Puedo llamarte por tú nombre?
—…
Cualquier discusión ceso sin aviso. Sin embargo Rin parpadeo curioso, mientras Bon sintió una molesta presión que no supo explicar.
—Uh si, seguro, no hay problema- dijo para luego sonreír casi emocionado.
Nunca nadie le había preguntado eso, Shiemi sólo comenzó a llamarlo por su nombre, al igual que Shura. Pero esto debía significar que la relación con sus amigos se estaba fortaleciendo. Si su cola estuviera afuera (y no escondida alrededor del pecho), seguramente se estaría moviendo alegre. Donde Shima acepto complacido su reacción, porque hacerlo feliz comenzaba a ser agradable.
—Se hace tarde, vámonos- señaló Bon, así que Rin comenzó a guardar todo rápidamente.
—Tienes razón, hasta mañana Okumura-Kun- dijo Konekomaru.
—Nos vemos Rin.
—Adiós chicos- dijo el demonio una vez se puso de pie y los vio alejarse.
Jamás había participado de cosas tan comunes y normales como estas, y aunque sabía que ellos eran sus amigos, la sensación de ser aceptado sencillamente lo hizo sonreír ampliamente, casi al borde de la euforia. Ni siquiera cuando llego a los viejos dormitorios, pudo hacer que el calorcito que golpeó contra su pecho desapareciera.
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Entre un tórrido ambiente desprovisto de luces, se oían disparos, rezos, y el sonido de tantas armas rebotando en el aire, que era casi ensordecedor. También habían gritos y chillidos, algunos humanos, otros no tanto. Pero lo que les había llevado casi todo el día encontrar, fue más difícil de exterminar. Después de todo estos eran tamers poseídos, aunque en este punto sus atacantes parecían más demonios que humanos, y ya resultaba imposible salvarlos.
Por eso todo fue un maldito problema. Había una docena de enemigos que convocaban y manejaban demonios tan fuertes, que algunos sencillamente mataban a quienes los llamaban. Así que se necesitó de toda la pericia de los exorcistas para controlar la situación. Yukio casi no uso sus llamas, lo cual se sintió bastante bien, ya que depender de sus armas era lo correcto. Pero es cierto que uso el fuego azul cuando protegió a alguien más, pero en esas circunstancias resultaba aceptable.
—¿Cómo vas?- preguntó Shura, luego de cortar a los últimos demonios que quedaban.
—No me subestimes- contestó Yukio una vez la mujer se colocó a su lado. Puede que él estuviera cargando una de sus pistolas, pero no significaba que necesitara protección mientras lo hacía. Sin embargo tampoco le molestaba, así que acepto la compañía por el momento.
BANG
…claro que ese disparo tuvo algo diferente, porque lo siguiente que supo fue que tenía sangre encima. Eso no era precisamente culpa de la mujer, pero había notado que su vida se volvía se volvía más difícil cuando ella estaba cerca.
—Sigues siendo un niño- se rio Shura. Con desenvoltura colocó la punta de su espada en el suelo, y se recargo en la empuñadura. Prácticamente habían eliminado a todos los monstruos, pero algunos exorcistas todavía se hacían cargo de esos pequeños cabos sueltos, mientras los líderes de grupo reunían a sus hombres para evaluar la situación.
—Tks.
El menor de los Okumura chasqueó la lengua, antes de sacar un pañuelo para comenzar a limpiarse. Esto no era sangre normal, era purpura, babosa, pegajosa, y olía a frambuesa. Lo cual no hacía más agradable el asunto, de hecho era todo lo contrario. Jamás podría volver a probar la fruta sin pensar si provenía de un demonio.
—¿Yukio?- llamó Shura cuando el muchacho se quedó quieto de repente- ¿Estas bien?
Dijo en cuanto se colocó al frente, y le quitó el pañuelo para comenzar a limpiarlo un poco. Ni siquiera eso pareció inmutarlo, es como si se hubiera quedado mirando un punto de la nada. Completa y absolutamente abstraído.
—Si…no es nada.
—Esto no parece sangre- dijo la rubia al mirar el pañuelo- ¿Recuerdas que demonio era?
El más joven negó suavemente, se veía algo aturdido, porque sinceramente luego del disparo las cosas fueron difusas. Pero no era nada que negar un par de veces con la cabeza no pudiera arreglar. Además se tomó un momento para dar un largo parpadeo, y respira hondo antes de volver a encarar a la exorcista.
—Creo que es una toxina ¿Tú que piensas?- dijo Shura tras extender el pañuelo.
—No es nada- insistió Yukio, y a cambio ella frunció el ceño.
Esta no era una actitud muy profesional. Pero si el doctor se negaba a analizar el compuesto, entonces llamaría a otro. Con un gracioso mohín de fastidio, giró sobre los talones y llamó a un hombre alto y delgado que se acercó sin dudar.
—¿Qué crees que sea esto?
—¿De dónde lo sacó Kirigakure-san?
—De un demonio- respondió Shura antes de girar hacia el castaño- Yukio… ¿Dónde está?
—Es una toxina, ¿alguien la tocó?- preguntó a lo que la mujer asintió descuidada- Tengo el antídoto en el auto.
Oh por Dios, Shura se quedó ahí parada contemplando la nada, porque evidentemente el exorcista-cuatro ojos había desaparecido del lugar. Así que ahora no sólo perdió a uno de los hijos de Satán, si no que el muchacho estaba bajo el influjo de una extraña droga.
—¿Qué tan malo es?- áspero con voz oscura, y sin dudar jaló al otro por el cuello de la gabardina, para obligarlo a estar a su altura.
Cualquiera que fuera la respuesta, sabía que oficialmente tenía un problema, sólo necesitaba saber que tan hundida estaba.
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A diferencia del sofocante calor de la tarde, la noche era fresca y el viento jugo a su alrededor con suavidad. Sin embargo, el sonido de los arboles le hizo preguntarse cuando demonios llegó a los viejos dormitorios. El pensamiento rondo un segundo por su cabeza, hasta que fue suplido por ese molesto olor a frambuesa, que arrugo la nariz Yukio, antes que el exorcista abriera la puerta.
Después subió mecánicamente las escaleras, pero en medio del pasillo dudo. Descuidado miró hacia el baño, porque definitivamente iba a quitarse esa pegajosa sensación de encima, pero primero necesitaba ropa limpia. Claro que en cuanto bajó la mirada, enarcó una ceja ¿Dónde diablos dejó sus cosas?
—…
Hubo algo que lo hizo tambalearse, incluso olvido lo que estaba haciendo o en lo que estaba pensando. Pero a pesar del aturdimiento, lo siguiente que noto es que estaba mirando la cama de Nii-san. Ni siquiera estaba seguro del momento en que abrió la puerta, pero eso ahora sonó vago e intrascendente.
Podía estar oscuro, pero fue capaz de verlo en la oscuridad. Su gemelo tenía una tranquila expresión que lo distrajo; además estaba enredado en las cobijas y su pecho subía y bajaba de manera irregular. Donde sus labios se entreabrieron para murmurar cosas entre sueños, y se movió de nuevo para que la cobija quedara medio puesta, ya a punto de tocar el suelo. Así que el castaño pudo ver las bonitas y largas piernas gracias a la pantaloneta, que le llegaba arriba de las rodillas.
Casi de inmediato Rin metió una mano debajo de la camisa, seguramente para rascarse, pero el gesto alzó la prenda ligeramente. Donde verlo tocarse de una manera tan superficial y descuidada, lo turbo.
Tal vez por eso comenzó a acercarse con cautela, como si algo lo fuera a atacar y necesitara evaluar la situación. Intranquilo rodeó la cama, hasta que al final se paró a un lado y lo miró desde arriba. Mientras lo hacía se quitó la gabardina, porque ese molesto olor a frambuesa le fastidiaba; afortunadamente su camisa estaba intacta, aunque ignoró el detalle una vez volvió a centrarse en su hermano.
Toda esa actitud despreocupada aun mientras dormía, curvó sus labios en una sonrisa; sus gafas también brillaron cuando la luz de la luna las tocó en el ángulo adecuado, por lo que tuvo una sexy y oscura expresión.
Ahora todo estaba muy claro, la indecisión, la inquietud, y esa estúpida emoción que surgía en el pecho cuando se tocaban, eran tan obvios que sólo pudo preguntarse cómo no había encontrado la respuesta antes. De hecho su sonrisa tuvo un deje cínico con el descubrimiento, pero sin pensar en nada en particular, se subió en la cama con las piernas a cada lado de la cadera contraria.
Pasó unos segundos sin moverse, sólo mantuvo un serio semblante donde se dedicó a mirarlo fijamente. Sabía que su gemelo no iba a despertar por el momento, él tenía el sueño increíblemente pesado, pero eso sólo hizo que algo en su interior se contrajera. Más, en un intento por ignorar la situación, ladeó la cabeza para pensar mejor. Cuando lo consiguió adoptó una aburrida expresión antes de mirar a Rin de reojo.
Su respiración suave y pausada seguía llamándolo como un imán, por lo que colocó una mano en su pecho. Le agrado sentir el calor corporal así que se tomó su tiempo en registrar la sensación, donde distraído comenzó a bajar hasta que llegó a la mitad del abdomen. Nii-san había alzado el mismo la prenda, por lo que pudo sentir su piel bajó las yemas de los dedos.
Claro que no lo estaba tocando por completo, sólo era un amable roce que se infiltro bajo la camisa, y comenzó a trazar caminos imaginarios a través de la suave y delicada consistencia. La regeneración demoniaca definitivamente era un poder oportuno, no había ni una marca de las batallas, ni siquiera una cicatriz. Aunque el descubrimiento no era algo nuevo, es sólo que ahora podía apreciarlo debidamente.
—Nh.
Sin embargo cuando la prenda no pudo subir más, Rin suspiró quizás por el cambio de temperatura así que Yukio apartó la mano, pero no se bajó de su cuerpo. Sólo debió esperar hasta que el más bajito se quedara quieto, pero a cambio la nueva visión de su hermano lo dejó sin saber qué hacer. Porque el peliazul había colocado las manos a los costados de la cabeza, y se lamio ligeramente los labios.
—Nii-san- llamó sin esperar respuesta- Nii-san despierta.
En este punto no estaba muy seguro si lo estaba llamando para que en verdad abriera los ojos, o sólo se estaba asegurando de que no lo hiciera. Como fuera, al final se inclinó hasta que respiraron el mismo aire.
—Nii-san- repitió- En verdad debes despertar.
Con cuidado apartó unos mechones de cabello que le impedían verlo por completo, y acarició su mejilla hasta que se detuvo en sus labios. Porque ahí, en ese momento estuvo seguro que desde hace mucho a querido tocarlo de esta manera, lo cual resulta muy obvio considerando que se había enamorado del mayor.
Así que ya sin dudar, presionó esos delgados contornos con los dedos, porque se sentía tan suaves y blanditos que los separó lo suficiente, como para poder acercarse y presionarlos con los suyos. En respuesta su corazón palpitó con fuerza, por lo que fue casi normal que comenzara a sentirse nervioso. Demonios, es como si se hubiera quemado. Incluso las cosas dejaron de ser tan claras.
El rubor que cubrió sus mejillas, sencillamente fue ignorado en cuanto debió lamerse los labios por sentirlos secos. En el proceso debió alejarse con el corazón palpitando como si hubiera corrido una maratón. Además en algún punto vago y confuso, se preguntó a donde demonios se había ido todo su oxigeno, pero mientras intentaba sobreponerse a la situación, Yukio finalmente adoptó una actitud mas acorde a su personalidad. Porque ahora se sentía inquieto, así que apretó los puños para intentar controlar ese inesperado golpe de adrenalina.
Sin embargo no quiso preguntarse que estaba haciendo, porque por alguna razón lo sabia, la respuesta se le escapaba en ese momento, pero estaba seguro que la conocía.
—Nii-san- masculló suavecito, pero con una mirada mas amable.
En verdad quería besarlo, no sólo presionar sus labios. Sin embargo no medio con el detalle cuando volvió a capturar los delgados contornos con los suyos. El tacto sencillamente lo quemó, y le encantaba. Sus labios eran suaves y calientes, así que no dudo en presionarlos y morderlos ligeramente.
—Nhh
No obstante, debió apartarse cuando algo lo empujó suavemente por el pecho. Después, necesito un par de segundos para encontrar ese par de adormilados ojos azules; ellos lo miraban confundido, mientras su dueño intentaba regresar lentamente a la realidad.
—¿Yukio?- llamó dudoso Rin.
En realidad, esa no es la actitud correcta cuando alguien intenta aprovecharse de él mientras duerme. No porque el más alto lo fuera a hacer, pero suponía que se entendía la idea. Su hermano no sólo podía lucir tan desubicado y expuesto en esta situación.
—¿Qué…?
…así que sin pensar en nada en particular, volvió a besarlo. Su lengua delineó sus labios, y lo mordió para arrancar un sexy ruidito, que le permitió irrumpir en su boca. Encontrar la lengua contraria fue sencillo, pero lo sacudió sin aviso cuando lamio lo que tuvo al alcance, y puso más presión. Por ello Rin se vio obligado a tirar ligeramente la cabeza hacia atrás, y así dejar que el menor tuviera completo control de la situación, mientras él se hundía ligeramente en la almohada.
Además cuando Yukio hizo algo positivamente indecente con el beso, el peliazul se arqueó bajo su cuerpo, y eso fue una respuesta muy honesta. Una que removió sus hormonas violentamente, porque no sólo tenía la caliente cavidad a su entera disposición, si no que el sugerente gesto vino acompañado por un tenue quejido que se perdió en su garganta.
Casi de inmediato Rin volvió a moverse, porque lo único en lo que podía pensar era que esto se sentía tan húmedo y caliente, que sólo pudo jadear falto de aire. Así que lo empujó de los hombros hasta que finalmente se separaron. Claro que el hilo de saliva que terminó deslizándose por sus labios, lo hizo gemir terriblemente sonrojado.
Pero antes que alguien pudiera hacer algo, le tapó la boca a Yukio con una mano, mientras respiró agitado. No supo si lo hizo porque necesitaba pensar, y no pretendía que se acercara, o era sólo porque estaba jodidamente sorprendido. Debía ser lo segundo, porque Rin no podía pensar en nada. El calor que lo golpeó no ayudaba, mucho menos sentir su corazón palpitar como si quisiera salirse de su pecho.
Ahora se dio cuenta que estaba temblando ligeramente, pero…. ¿Qué demonios estaba ocurriendo? Se había acostado como todas las noches luego de terminar su tarea, y haber leído algunos mangas, ¿y se despierta porque Yukio lo estaba besando?
Claro que ver a Nii-san tan nervioso y sorprendido logro que el menor enarcara una ceja. Rin lucia casi asustado por intentar comprender, o ponerle orden a la situación, y aunque no sonaba muy lógico pensar en ello, no pudo evitar notar el tinte de adorable confusión que cubrió su rostro.
Su gemelo estaba jadeando faltó de aire, y probablemente se encontraba sonrojado. Aunque no pudo asegurarlo por la falta de luz, pero cuando intentó acercarse para averiguarlo, el otro se tenso y puso más presión en la mano que le cubría la boca, para evitar cualquier movimiento. También pudo verlo erizarse como un gato, así que fue una reacción casi graciosa.
Tal vez el demonio más bajito estaba confundido, pero podía ayudarle con eso. Con una sonrisa altiva, Yukio atrapó su muñeca y comenzó a lamer su mano. Por ello Rin abrió grandes los ojos, y una corriente eléctrica lo sacudió con fuerza cuando lo vio acobijar uno de sus dedos. Obviamente se sentía mojado, pero cuando sus ojos se encontraron debió ahogar un gemido. Estaba a un paso de sufrir un infarto, y su única reacción fue alzar la mano libre y con el puño cerrado intentó cubrirse el rostro. Porque estaba haciendo calor, y sentía que se estaba sonrojando furiosamente, por lo que esta era su manera de lidiar con esto.
Y en verdad fue un gesto casi bonito, era como si el primogénito de los Okumura quisiera esconderse, así que Yukio decidió presionarlo un poco más, y ya sin dudar colocó una mano en su cadera. Rin finalmente pareció darse cuenta que tenia la camisa alzada.
—¡Es…espera! ¡¿Qué estas haciendo?- reclamó para recobrar la compostura y su explosiva personalidad, pero gimió cuando Yukio lamio su muñeca, y lo miró con tanta fuerza, que sólo pudo hacer un sonidito lastimero.
—Nii-san…-llamó el castaño al apartar la mano que cubría su rostro, por lo que puso ambas extremidades a cada lado de su cabeza, y se inclinó.
Estaba lo suficientemente cerca como para que Rin notara la posición, no se había dado cuenta que estaba encerrado hasta que sintió las piernas contrarias moverse. Entrar en pánico resulto increíblemente fácil, porque estaba entre su hermano y un suave colchón que se hundió, y crujió con los movimientos ajenos.
—¡Te digo que esperes!- demandó al forcejear, por lo que al menos logro liberarse. No por mucho y eventualmente se preguntó si había pensando bien en esto, porque aunque pudo girar, de alguna manera quedo boca abajo con el castaño todavía sobre su cuerpo- …Yukio.
—¿Si?- dijo en fingido desentendimiento, una vez colocó una mano en la espalda de Nii-san, para obligarlo a permanecer en esa posición. Incluso sujetó su cola para que dejara de forcejear.
—¿Qué estas?... ¡Suéltame!
Rin se estaba trabando con las palabras, y era estúpido y…¡Argh! ¡¿Por qué hacia tanto calor? En realidad terminó distrayéndose, ya que un inesperado temblor sacudió su cuerpo cuando sintió la respiración contraria en la nuca; por ello apretó la almohada y quejó por lo bajo. Porque era extraño que su corazón palpitara con tanta fuerza, además ¡¿De donde salió esa presión en el pecho? Era como un cosquilleo incierto en la boca del estomago, uno que lo estaba enloqueciendo.
—No quiero soltarte Nii-san- dijo Yukio antes de lamer su nuca, y alzar su cadera con las manos.
La posición fue más que comprometedora, ya que forzó a Rin a apoyarse ligeramente en las rodillas, y logro que arqueara la espalda en un precioso ángulo que hizo sonreír a Yukio. Así que mientras lo mordió suavecito, una de sus manos se deslizó por la pierna derecha. Ahí presionó descaradamente el interior de su muslo, y lo forzó a separar un poco más las piernas.
—¿Qué…?- decía el peliazul por momentos, como si aun intentara entender que ocurría. Pero es difícil concentrarse con esos labios que besaban su piel, y apartaron el cuello de la camisa, para marcar el camino hacia su hombro izquierdo. Además, todavía no soltaba su cola, así que era obvio que se sintiera débil y no pudiera moverse demasiado.
Tal vez el castaño oía a su hermano reclamar cosas, pero no podía entender nada de lo que decía. Parecía que hablar era difícil para él, así que terminó ignorándolo mientras se centro en esa suave textura que estaba húmeda y roja. Sinceramente comenzaba a adorar los sexy's ruiditos que Nii-san hacia, pero quería que fueran mas altos…mas calientes.
—¡Yukio!- exclamó Rin cuando sintió los colmillos hundirse en la curvatura del cuello y el hombro- ¡Ah!
Eso se sintió tan obsceno, que aunque el mayor alzó una mano e intentó colocarla sobre la extremidad que descansaba en su cadera, todo fue inútil e innecesario porque comenzó a sentirse adormecido y tan cansado de repente, que frunció el ceño con los ojos cerrados. También gruñó por lo bajo para intentar concentrarse, pero al final sólo pudo jadear atontado, donde lo único que sentía era esa lengua acariciar la piel que había lastimado.
—Nii-san- dijo Yukio sólo porque podía, y le gusto la manera como se deslizó entre sus labios.
—Es…espera… ¿Qué…?
Un par de largos dedos, acariciaron sus labios durante un momento antes de abrirse paso entre ellos. Se sentía extraño, pero Rin no pudo objetar cuando todo empezó a ser vago y fútil, como una fotográfica gastada por el paso de los años, así que permitió que los dígitos jugaran con su lengua.
—¿No se siente bien?- preguntó Yukio al lamer su oreja. A cambio lo sintió temblar, lo cual comenzaba a ser peligroso considerando la posición, donde prácticamente se estaba recargando en él.
—Ahh…- jadeó Rin cuando los dedos abandonaron su boca, y serpentearon hacia abajo.
Sus piernas temblaron cuando sintió la amable caricia en uno de sus pezones. Primero Yukio hizo círculos alrededor, para luego presionarlo sutilmente como si no quisiera tocarlo del todo. Y esto fue mojado, y tan intimo que cuando el más alto volvió a morderlo en el mismo lugar, Rin sólo pudo apretar con fuerza los ojos.
La pesadez que le sucedió pareció tener un significado especial en su lado demoniaco, porque las llamas azules se encendieron de golpe, aunque al menor no pareció importarle ya que no se movió ni un centímetro. De hecho, Yukio únicamente frunció el ceño, mientras succionó ese punto en particular hasta que el fuego fue reduciéndose. Rin gruñó por lo bajo, pero al final jadeó atontado, y ya sin poder resistirse se dejó llevar.
"Rin"
…¿Qué había pasado de todas maneras? Su hermano menor lo beso y él… ¿se lo permitió? De haber querido se lo hubiera quitado de encima desde un principio, o eso creía ya que ambos eran demonios y ya no estaba tan seguro. Pero al menos hubiera puesto más resistencia, aunque para su defensa ¡No tenia ni una maldita idea de lo que ocurría! ¡Y además le había sujetado la cola!
"¡Rin!"
—¿Eh?
Aturdido, el mayor de los Okumura entreabrió los ojos ante el llamado que se repitió un par de veces, pero sólo cuando algo le cayó encima, fue que se incorporó exaltado.
— "Rin ya es tarde"
—¿Qué?- musitó aturdido al mirar a Kuro que estaba a un lado de la cama. Ya que el repentino movimiento del peliazul, lo hizo caer ahí.
—"La escuela"- dijo el gato- "Ya es tarde"
—La… ¿Qué?
Sin dudar, Rin miró por la ventana para comprobar que hacia mucho que había amanecido, pero luego de un rápido vistazo se dio cuenta que estaba solo. La cama de Yukio estaba intacta, así que dudo un momento. Ahora no sabía si el otro había llegado de su misión, o sólo se fue muy temprano.
—¿Uh?
Sin embargo, cuando finalmente pudo conectar hechos lógicos, salió corriendo al baño donde estaba el espejo más cercano.
—¿Fue un sueño?- divagó por lo bajo, una vez apartó el cuello de la camisa. La marca que se supone debería tener luego de haber sido mordido, no estaba.
Las lesiones producidas por otro demonio tardaban mas en sanar, pero no había nada, y por alguna razón se sintió extraño al pensar que anda ocurrió… ¿acaso era desilusión?
—¡Waaaa en que estoy pensando!- exclamó Rin en cuanto se llevó las manos a la cabeza, y se despeinó frenéticamente como si así pudiera sacar los extraños pensamientos- ¡Piensa en otra cosa, en OTRA COSA!
—"¿Rin?"- llamó Kuro cuando vio a su dueño ir a un rincón del cuarto, mientras murmuraba cosas en la oscuridad.
Sin embargo, fuera del baño dos pares de ojos veían la escena con especial interés. Aunque uno con más interés que el otro.
—Se va a dar cuenta.
—Claro que no, el maquillaje lo cubre.
—Se va a dar cuenta- repitió Yukio.
Shura lo miró un momento. Ambos estaban asomados por la puerta, y ella que estaba más arriba debió bajar la mirada. Por su voz, supo que él no se sentía bien, lo que en verdad es razonable porque cuando logro ubicar a Yukio, lo encontró intentando "devorar" la energía de su hermano. La estaba succionando como lo haría todo buen vampiro, aunque sabia que era culpa de la toxina. La droga lo forzó a abastecerse, del ser más a fin a sus necesidades, aunque al final lo mataría.
Así que cuando ella entró en el cuarto, y casi derribo la puerta como lo haría un equipo SWAT, tuvo que luchar con el demonio que no quería soltar a su gemelo. Fue algo gracioso para quien lo viera desde afuera, donde el forcejeo finalmente cesó una vez le inyecto el antídoto.
En el proceso incluso desorganizaron un poco la habitación, así que apenas el muchacho estuvo lucido, se la pasaron acomodando las cosas. Shura incluso maquillo el chupado (porque era eso, ella no era tonta) hasta que desapareció.
—Se va a dar cuenta- repitió Yukio como un mantra.
—Relájate hombre, todo está bien- dijo la exorcista al palmarle la espalda- El maquillaje resistirá.
—Hasta que se bañe, o se seque con la toalla.
—Siempre podemos golpearlo, así pensara que es un golpe.
—¿Uh?
Claro que todo plan quedo en el olvido cuando los ojos azules de Rin miraron hacia la puerta, y ellos debieron esconderse. De hecho salieron corriendo antes que el mayor revisara el pasillo. Y ahora ocultos tras una esquina, aguardaron en silencio.
Yukio se quejó por lo bajo sin saber que hacer. Es decir había besado a su hermano ¡Su Nii-san! Y no sólo eso, oh no, también lo había tocado y marcado como suyo. Eso sin mencionar que lo tuvo bajo su cuerpo, y prácticamente lo forzó a… ¡¿A que? ¡¿Qué hubiera pasado si la rubia no entraba?
—Me voy a ir al infierno- se quejo bajito.
—No seas melodramático hombre- dijo Shura luego de asomarse para comprobar que Rin volvió a entrar al baño- Además, yo te ayudare.
Dijo tras revolverle el cabello y sonreír contenta, y eso, por alguna razón no le ayudo a sentirse mejor.
CONTINUARA:
Ann: ¡Bom Baby °¬°!... ¡Achu x-x!
Ro (le pone una cobija encima =¬=) A esta paso no te recuperaras ¬¬
Ann: Hai, hai =¬=, una ultima cosa, si tienen la oportunidad de escuchar esta genial canción °¬° les recomiendo este video de Hetalia °-°, solo quiten los espacios Ne www . youtube . com
/watch?v=UyydTPshc_Y&list=FLI9bbRa2n7yjwroR2OvJMGQ&index=6&feature=plpp_video
Ro: Oks, a dormir
Ann: De acuerdo, pero una ultima cosa o.o
Ro: Qué ¬¬?
Ann: ¡YukioxRin rulez °¬°!
Ro: xD
De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.
Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n
NOTA: QUIENES ESTAN REGISTRADOS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR! (Aunque si tienen bloqueada la opción para enviar mensajes o.o, entonces lo pongo en mi profil)
Para dejarme un Reviewer presionan donde dice: "Reviewer this histoy/chapter" no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para hacerlo u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n
Se despiden:
Ann: Buuuuuu 〜?( ̄¬ ̄)¿〜…. xDDD
Ro: xDDD
