Ann: vacaciones °¬° Happy dance ヘ(°¬°ヘ) (ノ°¬°)ノ ヘ(°¬°ヘ) (ノ°¬°)ノ

Ro: xD, a este paso va a patentar el happy dance xDDD

Ann: wiiiiii n0n!

Ro: Como ven, esta vez es un capitulo libre de gripa xDDD

Ann: Además el malvado fantasma de las no-actualizaciones no me ha visitado °¬°, así que les traigo un nuevo capitulo antes de irme a vacaciones :3, estaré por fuera un tiempo disfrutando del sol, el mar y la arena °-°

Ro: Hai, hai n¬n

Ann: Ok, esta vez tenemos una dedicatoria °¬°, este capitulo es para Otori-Ayame por su pasado cumpleaños n0n

Ro: ¡Feliz cumpleaños Otori-san n0n! Te deseamos siempre lo mejor °¬°

Ann: Así que gomen por la demora TT-TT, igual espero te guste tú regalo °¬°!

De acuerdo xD, el Fic tiene una pequeñas menciones del manga oO, pero no es nada particularmente importante n-n.

Ok, Ao No Exorcist no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-

Homo fóbicos ¡HUYAN! Advertencia incesto YukioxRin, luego no digan que no se los advertí ¬¬

CAPITULO CINCO: PLAYING WHIT FIRE (Paula Seling & Ovi)

El problema con la oscuridad, es que es difícil saber el momento exacto en que te envuelve. Y sólo cuando aparece un destello de luz en la lejanía, te das cuenta que hace exactamente un minuto estas mirando un techo blanco.

Además, la penumbra es como un sutil y amable abrazo, uno que le tomó un par de minutos romper. Así que al final, esos ojos azules reconocieron el techo de la enfermería. Fue un extraño despertar, especialmente porque le dolía terriblemente la cabeza, y cuando intentó sentarse, una molesta pulsación en el pecho lo hizo gruñir entre dientes.

—Tranquilo, todo está bien- dijo la enfermera en cuanto se acercó, para obligarlo a permanecer acostado- Ya llamamos a su hermano Okumura-sensei.

—¿Nh?- musitó con voz pastosa y los labios secos.

Debió lamerlos por instinto, mientras obedeció a la mujer que comenzó a revisar las heridas. Tenía el torso vendado, al igual que una mano y la frente. También pudo sentir otras vendas cuando su mente tuvo un poco más de conciencia, así que reparo en la del tobillo y la rodilla. Luego se dio cuenta que tenia unos pantalones negros, como una pijama, pero la camisa blanca le quedaba grande.

Por el momento Yukio respiró hondo, y se dedicó a mirar a los lados. Estaba solo, aunque eso era alentador, al menos significaba que pudo proteger a su grupo.

—¿Hace cuanto estoy inconsciente?

—No más de dos horas- dijo la enfermera a punto de irse.

—¿Y Kirigakure-sensei?

—Debe estarle dando el informe al director- sonrió ella- Me dijeron que fue muy valiente Okumura-sensei, toda su unidad regreso sana y salva.

La enfermera, era una mujer mayor que le miraba con simpatía, lo cual es agradable, porque lo que menos quería era alguien que lo discriminara por ser un demonio. Como fuera, ella salió con una última recomendación sobre no moverse demasiado.

Tuvieron que pasar unos minutos más, para que Yukio finalmente le pusiera orden a su desecha mente. Hace una semana y tres días salió en una misión, pero perdió contacto hace cuatro, por lo que podía imaginar que su hermano estaba preocupado.

—Demonios- gimió al colocar un brazo sobre los ojos. Durante la misión, hablaron una vez al día, lo que fue razonable considerando que el plazo fue prolongándose inesperadamente.

Se les encargó exterminar a un grupo de demonios, que había estado secuestrando niños menores de siete años; pero las pistas los fueron llevando cada vez más y más a un mundo subterráneo bajo la ciudad, con túneles que ya nadie recordaba, y trampas mágicas que sólo los exorcistas podían distinguir. En ese lugar no había señales de radio. Cosa que de hecho fue un problema para desplazarse en grupos.

Los demonios en cuestión, era menores en rango que Amaimon, pero de todas maneras fue un maldito problema. Yukio había usado sus llamas en combate, pero se controlo bastante bien y pudo pelear sin lastimar a ninguno de los suyos.

No obstante, proteger y atacar es difícil, y la poca experiencia en combate de este nivel, le costó un par de heridas que ya estaban sanando. Claro que el problema no fue la lucha, la misión, o todos los golpes, si no esa estúpida sensación que lo distraía por momentos. El detalle era inaceptable porque él es Yukio Okumura, y desde haces años sabe como desempeñarse como el exorcista que es, así que esa incomoda emoción lo estaba desesperando.

Porque ¡Dios! Todo era culpa de ese molesto e hiperactivo demonio que no lo dejaba en paz, y que el llamaba Nii-san. Él se había metido tanto en su cabeza, que ya no lo podía sacar. Y eso le hizo chasquear la lengua, justo cuando apartó el brazo que cubría sus ojos; ahí los orbes azules tuvieron un brillo peligroso en cuanto frunció el ceño. También comenzó a sonrojarse, pero ignoró el detalle casi por costumbre.

Cada vez que se encontraba sin nada que hacer, recordaba vagamente lo que había hecho. Mas, la droga que lo obligó a actuar de esa manera, también le auspicio una memoria borrosa que le impedía saber como se sentía besar a su gemelo; donde las caricias únicamente eran la difusa sensación de un sueño muy lejano. Y por mas que quisiera no podía recordarlo, él sabia que lo había besado, que lo había tocado…pero ignoraba como se sentía. Sólo guardaba la sensación de quien ha tenido un sueño muy agradable y placentero, pero la línea de tiempo o siquiera la trama se le escapaba.

—Hn- resopló al colocarse la almohada sobre la cabeza.

Necesitaba pensar, tranquilizarse ¡y que su corazón palpite mas despacio! Maldición, a este paso sufriría un infarto y estaba muy joven para eso. Sin embargo ahora en verdad comenzó a enojarse, porque mientras estuvo bajo el influjo de la droga todo fue muy claro y simple, así que maldijo el momento en que dejó de serlo.

Porque mientras lo tuvo bajo su cuerpo, quiso perderse en esa deliciosa, y caliente boca que hacia saltar su corazón. Pero ahora se estaba enloqueciendo.

Lo peor de todo (y lo que casi le hace querer ahogarse con la almohada), es que una parte pequeña, diminuta y casi invisible (que seguramente desaparecería de lo insignificante que era), quería recordarlo y nunca olvidarlo otra vez; de ser posible guardarlo en el rincón mas seguro de su mente, donde podría remembrar la escena tanta veces como quisiera. Pero Yukio, siendo el tremendo actor que era, había sabido disimular muy bien sus sentimientos. Así que siguió actuando como siempre, aunque Rin se veía algo inquieto.

Su hermano prácticamente lo evitó los primeros días, y no iba a mentir, en un par de ocasiones salió corriendo. Lo cual fue algo deprimente, y con un suspiro el castaño se quitó la almohada de la cabeza. Porque necesitaba respirar, y sus planes suicidas tendrían que esperar.

—Tks.

No podía entender muy bien el nerviosismo de Nii-san, incluso resultaba algo exagerado. Pero el mayor siempre había sido así, por lo que lo paso por alto. Además la manera de "ayudar" de Shura fue…patética. Golpeó a Rin apenas tuvo la oportunidad. Lo hizo con su espada durante un entrenamiento, así que la ráfaga de viento además de mandar al peliazul contra una pared, casi le disloca el brazo. Pero al menos logro su cometido.

Afortunadamente, él no se había dado cuenta de la "herida" en la curvatura del cuello y el hombro, (no iba a decir que era un chupado, ¡porque no lo era), hasta que la exorcista "accidentalmente" estuvo a punto de partirle la clavícula. Aunque esa despistada manera de ser, curvó sus labios en una sonrisa.

Admitía que actuar como si no supiera que ocurría, fue incomodo y difícil, después de todo cuando se quedaban solos o se encontraban de improvisto en los pasillos, Nii-san se sonrojaba. El rubor se expandía lentamente por las pálidas mejillas, y eso hacia que Yukio apretara los puños por esa sensación que se removía en su interior.

El detalle se complicó cuando salió en la misión. Conversar resulto mas fácil conforme pasaban los días, o al menos Rin se oía mas calmado, pero no era lo mismo para él. Porque hablar por el celular, lo hacia sentir como si su gemelo le estuviera susurrando al oído; su voz se oía tan cerca, que básicamente podía sentir los labios rozando su piel entre cada respiración.

Y si, si lo sabia. Era algo estúpido, pero no podía evitarlo. Así que además de estar enojado y apunto de enloquecer, le faltaba poco para formar parte de las filas de mortalidad juvenil por infarto. Demonios, no se supone que intente recordar lo bien que se sintió tocarlo, porque era su hermano. Claro que, no es como si el hecho de ser parientes representara un problema social, ético, o siquiera moral. Porque pues…ellos son los hijos de Satán, así que el incesto no los mandaría al infierno, aunque esto no significaba que estaba diciendo que sus sentimientos iban mas allá del amor fraternal, porque… esperen, ya se confundió.

¿Estaba explicando los motivos por lo que no podía tocarlo, o estaba diciendo porque estaba bien hacerlo?

—Maldición- gruñó.

Iba a perder el juicio. Mosqueado e incomodo, se sentó tal vez mas rápido de lo que debería, porque al final se quejó entre dientes. Veamos, debía pensar esto con cabeza fría. Él sabia que algo iba mal, no era estúpido. Pero, la idea de ponerle nombre a lo que sentía, no lo alentaba demasiado; tal vez porque le prometió a su padre que cuidaría a su hermano, no que le metería mano cada vez que pudiera.

Y que conste que no estaba haciendo eso, más bien era culpa del mayor. Nii-san sencillamente lo estaba torturando, como cuando salía del baño con una toalla amarrada a la cadera porque olvido su ropa, o se desvestía con descuido, o incluso cuando le hacia un obento diferente al suyo, para prepararle lo que le gustaba. Por ello, todos esos lindos y sexys gestos, resultaban jodidamente tentadores y… ¡Momento! ¿En qué demonios estaba pensando?

—Me voy a ir al infierno- masculló al llevarse una mano a la frente.

. —¡Yukio!

Sin embargo, sus divagaciones se esfumaros con los pasos apresurados, y la exclamación que irrumpió en la enfermería. Donde lo siguiente que supo, fue que un cuerpo chocó contra el suyo, y lo forzó a irse de espaldas en la camilla.

—¿Nii-san?- preguntó aturdido por el muchacho que se aferró a su cuello con tanta fuerza, que lo estaba asfixiando.

—¡¿Estas bien? ¡¿Qué paso? ¡¿Dónde te duele? ¡¿Quién fue?...

—Tranquilo Nii-san, estoy bien.

—No lo estas, estas herido- insistió Rin una vez lo soltó un poco, para poder verlo a los ojos.

—Estoy bien- repitió Yukio- Pero me estas aplastando.

—Lo siento- dijo el peliazul de manera atropellada mientras se fue hacia atrás; de esa manera quedo sentado en las piernas contrarias.

—No pasa nada.

Rin mostró una expresión casi triste, que logro que el menor sonriera. Aunque el castaño dudo sólo un segundo, antes de colocarle una mano en la cabeza. Evidentemente su hermano estaba inquieto y preocupado, por lo que se dejó acariciar hasta que frunció el ceño.

—Quédate quieto- dijo Yukio al atrapar las manos que comenzaron a revisarlo- ¡Te dije que estoy bien!

—Entonces no tiene nada de malo que mire.

Aprovechando la nueva debilidad de Yukio, se soltó para alzarle la camisa; ahí tocó superficialmente su piel con los dedos, por lo que el más alto se erizó. Además se puso alerta como si hubiera peligro cerca. Así que sin dudar ni pensarlo mucho, le aplicó una llave a su hermano mayor que lo colocó de espaldas en el colchón.

—Hn- se quejó Rin.

Ahora, el primogénito de los Okumura tenía las manos prisioneras a cada lado de la cabeza, y a Yukio encima para inmovilizarlo en la cama con su peso. Claro que el bajito (aunque sorprendido en un principio), entrecerró los ojos. Su gemelo también se sorprendió por ese movimiento casi brusco, pero podía atribuir sus acciones al aturdimiento. Todavía estaba medio dormido, medio cansado, y totalmente paranoico de ser tocado por Nii-san.

Pero aunque logro deshacerse del gentil toque, tal vez no pensó bien en esto. A quien engañaba, evidentemente no estaba pensando en nada, porque ahora lo tenía bajo su cuerpo. Y sólo pudo sonrojarse un poco, por las piernas que colocó a cada lado de su cadera, y se movieron sólo para mostrarle lo cerca que estaba de un contacto mucho más atrevido.

—¿Por qué no puedo revisarte?- preguntó Rin algo molesto, pero sin luchar por espacio porque no quería hacer algo que pudiera lastimarlo- Tú siempre me revisas.

—Yo soy medico Nii-san.

—Si, pero…

—Ejem.

Los gemelos miraron de inmediato a la izquierda, donde una rubia se apoyó bajo el marco de la puerta. Shura tenia una sonrisa socarrona, que logro que Yukio se fuera hacia atrás para apoyarse en los talones, mientras Rin se movió para recargarse en los codos.

—Lamento interrumpir, pero tiene visitas.

Casi de inmediato los Exwire entraron, así que el menor finalmente se bajo del peliazul, donde nadie pareció notar la peculiar situación.

—Demonios Okumura, si que corres rápido- se quejó Bon.

—Tú eres demasiado lento- señaló Rin en desinterés.

—Yuki-chan- lloriqueó Shiemi, ajena a la pequeña discusión que iniciaron los otros.

Puede que el exorcista no se viera precisamente mal, pero de todas maneras se acercó preocupada para acomodarle la venda que resbaló por la frente, debido a los movimientos descuidados. A Yukio en realidad no le molesto la atención, así que se dejó hacer mientras le aseguraba a la chica que estaba bien.

Mas, eso…fue curioso para Rin, pero no particularmente extraño. Es decir, por un momento llegó a pensar que su hermano no quería que lo tocara, pero eso no podía ser posible ¿cierto?

—¿Qué ocurrió?- preguntó Shiemi.

—Nada, todo está bajo control- respondió el castaño. Y aun cuando los demás tenían muchas preguntas, sabían que no iban a recibir ningún otro dato.

—Estas siendo modesto- bostezó Shura- Él salvo a la unidad, aunque por eso quedo como un guiñapo.

Todos hicieron una mueca sin saber muy bien si eso era un halago, o un reclamo.

—¿Por qué no estas descansando?- dijo Yukio.

—Tengo una misión para los Exwire así que andando, entre más rápido terminemos, más rápido podremos ir a dormir.

—Son las once de la mañana- señaló Konekomaru, pero se encogió en su puesto cuando la mujer tuvo un aire siniestro, hacia la persona que osó mencionar que no era buen momento para descansar.

Porque Shura estaba agotada. Apenas y había dormido luego de entregarle su informe a Mephisto, y tampoco había desayunado. Además decir que se baño, seria demeritar la ducha rápida que tomó luego de recibir la nueva misión. Aunque siendo honesta como era, estuvo a punto de dormirse parada, y en algún punto mientras iba a la enfermería, se preguntó donde demonios estaba y hacia donde iba.

—¿Está en condiciones de acompañarnos a una misión Kirigakure-sensei?- indagó dudosa Kamiki, mientras caminaba con la mujer, (que por cierto arrastraba los pies).

—Por supuesto. Además no es gran cosa, sólo es una casa embrujada- bostezó otra vez.

—Mejor le damos una taza de café- masculló Bon.

—O algunas RedBull- sonrió Shima.

—¿Eso funciona?- preguntó Konekomaru.

Sin embargo, mientras los demás se alejaban, Shiemi y Rin miraron una última vez a Yukio antes de moverse.

—Nos vemos luego- dijo Rin al acomodar la funda de la espada, que había soltado antes de saltar sobre su hermano.

—Cuídate Yuki-chan.

—Lo hare, que les vaya bien- dijo el menor.

—Lo haremos- sonrió Shiemi.

—Dense prisa, Shimei-san, Rin- apremio Shima desde el pasillo.

—….

Hubo algo extraño e inusual en eso, porque Yukio tuvo un pequeño tick en la ceja. ¿Acaso, había llamado a Nii-san por su nombre de pila? Eso no sólo desencadeno una molesta sensación, si no que antes que alguien siguiera pudiera decir algo, ya se encontraban frente a un edificio abandonado lejos de la ciudad. El lugar lucia viejo y sucio, y hasta algo roído por el tiempo. Claro que probablemente lo más llamativo del asunto, era ese exorcista que definitivamente debería estar descansando en la enfermería.

Pero, como Rin ya le había preguntado al castaño porque vino, y a cambio recibió un cortante "Kirigakure-sensei es un peligro en este estado" Decidió no seguir insistiendo.

—¿Eh?- dijo Shura, cuando todos la miraron a espera de instrucciones. Mas, viendo que ella a duras penas sabía donde estaba, Yukio rodó los ojos.

—Son un total de cuatro fantasmas, así que nos dividiremos en grupos: Shiemi y Kamiki irán al quinto piso, Shima y Konekomaru estarán en el segundo, y Suguro y Okumura en el primero. Nosotros nos encargaremos del sótano.

Finalizó Yukio al señalar a la voluptuosa mujer. Todos aceptaron las órdenes, porque Shura parecía demasiado dormida como para tomar el liderazgo, así que sin nada que decir, caminaron hacia el edificio, y se perdieron entre los pasillos y las escaleras para tomar las posiciones indicadas.

Con un largo bostezo, la rubia siguió a Yukio al sótano. Por fortuna no rodó por las escaleras, pero quizás sólo porque se concentro en ello. Claro que por muy dormida que estuviera, observó de reojo al más joven.

—¿No deberías estar descansando?- preguntó, como a quien no le interesa el asunto.

—No estas en condiciones de liderar a los Exwire.

—Son sólo fantasmas- señaló Shura desinteresada- No es una batalla con Amaimon; además, es ofensivo que creas que no puedo cuidar a los niños.

—Hn.

El demonio no dijo nada, siguió bajando hasta que llegaron a un amplio terreno. Todo era lúgubre, sucio, y con un fuerte aroma a moho que arrugó la nariz de Shura. Tampoco había mucha luz, salvo por la que entraba difícilmente entre las pequeñas ventanas polvorientas. La compañía de luz, tiene la mala costumbre de cortar la energía en los edificios abandonados; esos desgraciados. Por eso, ambos encendieron un par de lámparas de aceite que colocaron sobre algunas cajas.

Tratar con fantasmas no es complicado, siempre y cuando no sean entes violentos (y este no era el caso según el informe) Por ello, Shura miró aburrida el desolado espacio. Había cajas, polvo y telaraña en cada rincón.

—Oh mira- señaló la mujer a la traslucida figura que se encontraba al otro lado de la habitación.

BBBOOOOOMMMMMMMMM

No obstante, ambos se tambalearon por la fuerte explosión que sacudió el lugar, donde bastó de una mirada compartida para salir corriendo. Claro que subir por las escaleras fue molesto, porque se movían con cada nueva explosión.

—Cof, cof, cof.

El primer piso estaba cubierto por una densa capa de polvo, que los llevó a taparse con una mano para no empezar a toser como Suguro, o los otros que vinieron a ayudar. Presuroso, los ojos azules de Yukio dieron un rápido vistazo del terreno, que lucia como un campo de batalla. Todo estaba destrozado, y la pared del fondo básicamente desapareció.

El resto de los Exwire se estaban reuniendo junto a Bon, que en el suelo, intentaba quitarse unos escombros de encima. Más, con la aparición de pequeños duendes, todos comenzaron a pelear. Aunque el menor de los Okumura necesito de otro vistazo, para cerciorarse que su hermano no estaba ahí.

—Hn.

Por eso gruñó, y salió corriendo por el agujero de la pared que Suguro señaló. Yukio, no entendió nada de lo que el monje intento decirle, gracias al ruido de la batalla, pero no importó cuando sujetó con fuerza sus armas, y miró el terreno baldío.

Lo único que necesito, fue distinguir un destello azul en la distancia para comenzar a correr. O al menos lo intentó, porque fue detenido casi de inmediato por un mini-ejercito de sapos que se le vino encima. Así que disparó y lanzó bombas de agua bendita, que le permitieron moverse tan rápido como pudo. Aunque algo se estrujó en su interior cuando escuchó el primer grito de Rin. Estaba lo suficientemente cerca como para verlo en el suelo, retorciéndose en la mitad de un circulo mágico.

Por la forma del ataque, podía adivinar que hicieron esto para arrastrar a Nii-san a ese lugar, donde no podía escapar porque un grupo encapuchado recitaba un evangelio, y algo de magia negra. El mayor tampoco se podía mover, aunque parecía intentarlo, porque apretó los puños y gruñó mientras sus llamas eran contenidas por el círculo. También quiso ponerse de pie, pero una fuerza extraña lo impedía, además lo hacia quejarse y…acababa de gritar otra vez.

Yukio se quedo en blanco, sorprendido y asustado por la situación. Donde todos esos obstáculos que lo frenaban, al final lo hicieron afilar la mirada. Las armas eran insuficientes, y cada vez que eliminaba un sapo otros dos aparecían, lo cual no tenía sentido ya que esos demonios no podían hacer eso. Claro que tampoco importó, cuando un nuevo grito lo erizó.

En ningún momento desistió de sus intentos por abrirse paso, pero sentía como si no hubiera avanzado ni un centímetro. Por lo que todo el miedo de perderlo, se expresó con una intensa ola de fuego azul, que consumió gran parte de los sapos. Después de eso pudo correr, eliminar, y carbonizar todo lo que se interpuso en su camino.

Sus llamas jamás habían estado tan fuertes, y tan fuera de control. Sin embargo tampoco había estado en esta situación donde podía perder a Nii-san; así que saltó y llegó a su lado. Su expresión fue completamente oscura, como la de un verdadero demonio. Y aunque, entrar en el circulo hizo que sintiera un peso en los hombros por el aumento en la gravedad, apretó con fuerza la mandíbula y refunfuñó por lo bajo. Uno de sus colmillos incluso fue visible, mientras una fiera y peligrosa mirada brilló entra la oscuridad que el mismo replegó.

Lo que sea que estaban haciendo los encapuchados para retener el fuego de Rin, no servía contra dos demonios (hijos de Satán). Por lo que, aun cuando intentaron contenerlos al recitar más alto y más rápido, no sirvió de mucho, ni siquiera cuando la gravedad aumento, y Yukio debió agachar la cabeza.

Eso fue lo único que lograron. Pero cuando el menor de los OKumura alzó la mirada, hubo una ráfaga de fuego especialmente fuerte que se expandió por todo el terreno baldío. De hecho los Exwire tuvieron que frenar de golpe, donde Shura se colocó al frente para protegerlos. Los niños lucían asustados, pero por fortuna no estaban tan cerca de los gemelos como para salir heridos.

—Hn.

Luego, en cuanto el fuego cesó, hubo pequeños incendios que consumieron los cuerpos caídos. Fue tétrico, y escalofriante verlos desaparecer entre el destello azul; pero todo eso pareció vago e intrascendente cuando Yukio los miró fijamente. Él los analizaba como si fueran enemigos, lo que empeoró gracias a la salvaje apariencia de un demonio que perdió el control de sus llamas.

Así que sin saber que hacer, todos retrocedieron a excepción a Shura, que estaba evaluando seriamente colocarle un anillo como lo hizo con Rin. Sin embargo eso no evitó que frunciera el ceño, porque aunque no quería lastimarlo no dudaría en hacerlo si acaso se les venia encima.

—Yu-Yukio.

…el castaño se detuvo cuando una mano sujetó su gabardina. Ver al peliazul no fue lo mejor, porque aun cuando estaba siendo irracionalmente territorial por su culpa (pues, no quería que nadie lo apartara de su lado), encontrar los ojos azules, hizo que realizara un rápido movimiento donde tomó a Rin por el cuello, y lo inmovilizó contra el suelo al colocársele encima.

—Yukio- gimió por el ligero golpe de cabeza. El mayor estaba casi atontado, pero debía concentrarse y luchar por mantenerse consiente —Vamos Yu-kio… yo sé que- no quieres…lastimar a nadie, y…

Estaba hablando entre líneas, y descolocado como se sentía, fue difícil mantener el hilo de la conversación. Así que Rin apretó con fuerza lo ojos. Después frunció el ceño, y sujetó los brazos del más alto. Y haciendo acopio de todo su autocontrol, tuvo la fuerza suficiente para halar su cola con la propia; fue un movimiento arriesgado, porque también lo hizo sentir débil.

Pero aprovechando el factor sorpresa, y que Yukio hubiera sacado la cola, logro tumbarlo a su lado. De esa manera se subió encima, aunque eso no lo hizo menos peligroso.

—¡Concéntrate!- ordenó, y el otro gruñó bajo su cuerpo.

Sinceramente le estaba costando contrarrestar las llamas que lo envolvieron; así que tuvo un momento difícil cuando se sintió mareado. Por eso apoyó las manos sobre el pecho contrario, porque en ese momento el fuego de Yukio era más fuerte que el suyo. Culpaba de ello al extraño ritual que lo tuvo prisionero.

—¿Nii-san?

—¿Yukio?- dijo Rin al buscar su mirada con torpeza. Su gemelo se quejó, y sujetó sus brazos, como si intentara reprimir el impulso demoniaco que le exigía exterminar lo que hubiera en el perímetro- Concéntrate en mí, ¿de acuerdo?

—Hn.

Sin dudar el peliazul apoyó ambas frentes juntas, y tomó su rostro con las manos. Por eso mantuvo las piernas a los costados de la cadera de Yukio, donde no le importó estar completamente sobre su regazo; ya que sólo necesitaba que los orbes azules perdiera ese intenso brillo, y que las llamas fueran desapareciendo lentamente.

Por eso debió esperar unos eternos segundos. Donde su gemelo se removió, y las garras en sus brazos lo sujetaron hasta hundirse en la piel.

—Concéntrate- repito suavecito, mientras cerró los ojos.

Yukio lo imitó, porque el sonido de su voz comenzó a relajarlo, así que lentamente volvió a tomar el control. Primero respiró hondo y el fuego desapareció; luego se dio cuenta que estaba lastimando a Nii-san, así que lo soltó rápido y abrió los ojos sin dudar.

Ahí lo vio con los parpados todavía cerrados. Estaban tan cerca que podían respirar el mismo aire, además el mayor murmuraba palabras de aliento que si bien le ayudaron a regresar a la realidad, ahora representaban una seria distracción. Quizás porque los delgados contornos susurraban su nombre cada cierto tiempo, con ese tono íntimo y amable que sólo él podía escuchar.

Rin también estaba sobre su cuerpo, donde ambas colas terminaron entrelazándose sin aviso. Más, el contacto logro que el más bajito abriera los ojos. Y cuando vio que el menor estaba bien, sonrió e incluso se rio suavecito en una clara muestra de alivio.

—Ejem.

…pero antes que Yukio pudiera reaccionar adecuadamente, o que se diera cuenta que se estaba sonrojado, escuchó esa voz intrusa que atrajo la atención de ambos. Así que Nii-san se fue hacia atrás lentamente, mientras él se sentó.

En cuanto observó al grupo más grande, la sonrisita ladeada de Shura lo erizó sin aviso. Tal vez porque ambos estaban tan cerca, que resultaba comprometedor. Sin embargo no pudo distraerse mucho con ellos, ya que algo lo distrajo. Así que sin dudar miró a Nii-san, que tenía un par de cosas en la cabeza que no se supone que debería tener.

—Nos asustaste Yuki-chan- gimoteó Shiemi.

—¿Qué demonios sucedió?- preguntó Kamiki mientras se quitaba algo de ceniza del cabello, y polvo de la ropa.

—Parecía una trampa- respondió Shima, tras señalar las orejas de gato que Rin movió apenas su hermano las tocó.

—Ya sé que fue una trampa, no soy estúpida- regañó la sacerdotisa-Lo que quiero decir es, ¿no sabemos quien esta detrás de esto? ¿o el motivo por el que lo hacen?

—No- dijo Shura- Aunque creo que esto es más complicado de lo que parece. Pero por el momento es mejor regresar.

Todos asintieron, aunque la rubia enarcó una ceja ya que los demás estaban mirando al primogénito de los Okumura, que seguía sentado en el regazo de su hermano.

—¿No te puedes levantar?- dijo Shima al recordar lo que ocurrió la otra vez. Por eso las bonitas orejas felinas se agacharon, y su dueño frunció el ceño. Aunque es difícil tomar en serio su aparente fastidio, si luce así de adorable.

—Eres imposible- resopló Bon- Te llevo.

—¡No necesito que me lleven!- reclamó Rin con las orejas alzadas.

—¿Cómo vas a regresar al colegio?- indagó Kamiki tras colocar las manos en las caderas.

—¿Estas herido?, ¿Dónde te duele?- dijo Shiemi al inclinarse, para poder estar a la altura de sus ojos.

—Yo podría llevarte- ofreció Shima.

—¡Cállense!- ordenó Shura, cansada de oírlos hablar al mismo tiempo.

Por eso interrumpió cuando vio Yukio iba a agregar algo. Francamente no le importaba lo que iba a decir, porque ella estaba cansada, y necesitaba dormir. ¡Lo merecía! Pero aparentemente eso era imposible, ya que debían indagar sobre los ataques y en el extraño patrón de atentados, donde aun cuando Rin parecía la victima, estaba segura que las emboscadas estaban diseñadas para afectar a los gemelos. Pero como no tenía todas las piezas que desentrañara el acertijo, lo único que pedía era salir de ese endemoniado lugar.

—Suguro va a llevar a Rin, y el resto muévase.

—Pero…- objetaron los demás.

—No, no no- cantó la mujer- Nada de "peros" porque hace siglos que no duermo, así que se van a mover porque Rin no necesita atención Shiemi; Y lo siento mucho Shima, pero Bon lo va a llevar (porque lo pidió primero), y Yukio, tú estás herido no puedes decir nada ¡Así que andando!

Todos se quedaron petrificados en sus puestos; tal vez porque ella había hablado muy rápido, y el tono arisco en la voz sencillamente impidió que alguien objetara. Por lo que sin interés en hacerla enojar, comenzaron a seguirla.

Yukio por otro lado, frunció el ceño cuando Suguro cargó a Rin en la espalda. Y aun cuando él podía perfectamente llevar a su hermano, (no estaba tan herido, y además ¿Qué eran unas cuantas costillas rotas?), terminó chasqueando la lengua. No tenían ningún buen motivo para impedir que el monje se hiciera cargo de Nii-san.

Además, ni que le importara ¡¿Porque habría de hacerlo? Pero como fuera, resopló de mala gana, y siguió a los demás. No iba a negar que se sentía agotado, incluso le dolía caminar, y respirar no era tan fácil como se suponía. Admitía que la regeneración demoniaca hacia su trabajo, pero era un proceso demorado. Y si seguía arriesgándose de esta manera, no iba a sanar pronto.

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Cuando no se duerme durante un prolongado periodo de tiempo, las cosas pueden ser increíblemente molestas. Cansada, Shura se quejó por lo bajo mientras bebió su rico y delicioso café, que en este momento era su único rayo de sol. La bebida también impedía que comenzara a maldecir a todo lo que caminara, volara, nadara y/o existiera en su rango de alcance.

—Bueno, eso fue una pérdida de tiempo.

A su lado, Yukio apenas y la miró, mientras iban a la enfermería. Ambos hablaron con Mephisto; quien los recibió con respuestas evasivas y frases cripticas, que no dejaron muy en claro cual era su posición. Tal vez el director no era la mente maestra detrás de todo (aunque, tampoco estaban diciendo que no lo fuera), pero estaba al tanto del asunto. Y eso les impedía saber de que lado estaba, o si acaso les iba a ayudar.

—¿Qué piensas?- preguntó la mujer antes de beber su café- Esto parece algo que Mephisto haría.

—Hn.

Sucedió algo similar con Nii-san, donde el director manipuló la situación, para saber hasta donde llegaban los poderes demoniacos del hijo de Satán; y estaba casi seguro que todo el lio de Amaimon fue cosa suya, pero sin prueban sólo eran meras especulaciones.

—…

Claro que cualquier plan de conspiración que Mephisto pudiera tener, quedo en el olvido cuando abrieron la puerta de la enfermería. Ambos se quedaron plantados bajo el marco, como si se hubieran olvidado de cómo caminar. Porque en el interior, un demonio de orejas felinas jugaba con una ramita. Los instintos felinos de Rin aparentemente estaban más desarrollados de lo que pensaron, porque iba de un lado a otro intentando atrapar lo que Shima mecía con suavidad.

—Nya.

"¿Nya?"

Sin dudar Shura observó de reojo al menor de los Okumura, y sonrió disimulada cuando vio un peligroso tic en su ceja derecha. Tal vez porque el peliazul había abrazado a Shima, en un intentó por atrapar eso que le llamaba tanto la atención. A cambio el monje sonrió, y rodeó su cintura para mantenerlo quieto.

Los demás exorcistas parecieron encontrar divertida la situación, donde Rin no mostraba señales de ser consiente de lo que hacia. Sin embargo ella definitivamente corrió, cuando vio que la mano del castaño se deslizó cerca de una pistola.

—¿Qué están haciendo?- preguntó Shura, aunque se rio entre dientes cuando Shima resbaló hábilmente su mano por la delgada cintura. Al parecer el monje tenía más destreza de la que imaginó, porque sus dedos se tomaron el tiempo necesario para tocarlo por encima de la camisa.

Claro que por eso Yukio resopló por lo bajo, e intentó no rodar los ojos en fastidio. Aunque nadie dijo nada, porque antes que alguien pudiera hablar, Rin movió las orejas en respuesta a algún sonido lejano y salió corriendo. Lo hizo tan rápido que lo siguiente que vieron, fue que el mayor abrazó a su hermano.

Yukio estaba notablemente sorprendido, incluso se tambaleó por la inesperada cercanía, donde al final levantó las manos sin saber muy bien donde colocarlas. Así que dudoso en un principio, lo rodeó de la cintura y la espalda, mientras el rostro contrario se apoyó contra su pecho.

—¿Nii-san?- llamó curioso.

Rin maulló otra vez, y por los movimientos de su cola, podían decir que estaba feliz de ver al menor.

—Desde que comenzó a perseguir la rama, actúa así- señaló Kamiki. Donde mataría a cualquiera que digiera, que la única razón por la que se cruzó de brazos, fue para no ir a jugar con el "gato" como lo hacían los demás.

—No pudimos hacer nada para que entrara en razón- dijo Shiemi, que no sabia si sentirse avergonzada por no poder ayudar, o por estar jugando.

—¿De donde sacaron la rama?- indagó Shura.

—A Konekomaru se le cayó de la mochila- respondió Bon- No sirvió de nada tirar de su cola.

Eso no le gusto mucho a Yukio, aunque al parecer hoy estaba especialmente irritable. Así que intentó no fruncir el ceño, mientras subió una mano para tocar la cabeza del más bajito. Su cabello era suave, y se sentía bien entre los dedos, por lo que lo acarició hasta que escuchó un maullido complacido.

—"Yukio"

—¿Nii-san?

—"¡Yukio!"- exclamó Rin tras alzar la mirada, y sonreír. Luego lo estrechó con fuerza, y movió la cola enérgicamente.

Esto era como escuchar a Kuro en su cabeza, pero tratándose de su hermano resultaba mucho peor. Porque parecía más cerca y más suave de lo que debería, así que sin pensarlo lo tomó por lo hombros y lo apartó. Que estuviera sonrojándose no tenia nada que ver con ello.

….Aunque, cuando Shura le hecho un balde de agua a su Nii-san, todo fue confuso. Principalmente, por el demonio naturalmente se erizó como un gato.

—¡¿Qué demonios estas haciendo?- reclamó el peliazul completamente empapado, mientras la voluptuosa mujer sonrió altiva.

—Oh, eso no se nos ocurrió- dijo Konekomaru.

Tal vez era un poco obvio que usara uno de los temores felinos para que reaccionara. Aun cuando eso fuera un poco "cruel".

—No tenia tiempo para algo mas sutil- señaló- Además, entre mas rápido te revise Yukio, más rápido me iré a dormir, así que muévete.

Como Rin lucia algo desubicado con respecto a la ubicación, y lo ultimo que hizo. Shura aprovechó para sacar a todos de la enfermería, lo cual seria la manera amable de decir que en realidad los empujó, y arrastró a la salida, para así cerrar de un portazo.

—¿Qué esta sucediendo?- pidió el mayor luego de un largo silencio- ¿Y porque estoy mojado?

—Nh- suspiró Yukio antes de caminar a un armario- Es probable que tengas un sello, eso explicaría porque tomó menos tiempo transformarte. Y porque te afecta más que la última vez aunque sólo te aparecieron las orejas, (tus ojos, los bigotes y la lengua carrasposa como la de un gato no están). El sello debe estar en alguna parte.

—Uh- masculló Rin mientras su gemelo sacó unos frascos, y un mortero que colocó sobre el escritorio de la enfermera. Luego comenzó a mezclar lo que necesita con su usual profesionalismo, y toda la pericia que mostraba en temas como estos.

Por eso el mas bajito sonrió, porque había estado preocupado pensando que tal vez su hermano menor se estaba esforzando demasiado. Claro que hasta ahora no lo había visto cansado, o siquiera adolorido, pero es difícil saber cuando eso sucede, si él se la pasa tan serio como siempre. Pero antes de siguiera poder hablar, Yukio le lanzó un extraño polvo verde.

—¿Qué…? ¡Achu!

—Esto hará que el sello sea visible- dijo antes de echarle más polvo.

—Ya basta con eso ¡Achu!- regañó Rin al apartarse.

—Eso debe ser suficiente- señaló tras ignorarlo por completo- Déjame ver.

Primero el castaño revisó los brazos, luego sujetó su rostro y movió algunas hebras de cabello desobedientes, que seguían mojadas. Cuando no encontró nada chasqueó la lengua, y por instinto tomó la corbata de Nii-san para aflojarla. Claro que hacer eso consiguió que el otro quedara a un palmo de distancia. Donde ninguno de los dos supo que hacer, hasta que Yukio lo soltó suavemente.

—Quítate la camisa- dijo tan indiferente como pudo, incluso debió carraspear para que no se le quebrara la voz.

—De acuerdo.

Rin se sentía incomodo, pero negó suavemente la cabeza, porque no tenia motivos para eso. Claro, además de ese molesto y estúpido sueño, pero… ¡No, no, no, malos pensamientos! ¡Malos! Mosqueado resopló por lo bajo, hasta que comenzó a relajarse. Por lo que luego de quitarse la corbata, comenzó a desabotonarse la camisa sin prisa.

Normalmente Yukio hubiera desviado la mirada cuando la prenda se deslizó lentamente por sus hombros, pero algo llamó su atención. Así que se acercó sin dudar, y colocó una mano en la cabeza de Nii-san.

—Estás más bajito.

—¡Oye!- reclamó Rin. Incluso sus orejas felinas se fueron hacia atrás en fastidio.

—Esto es serio Nii-san, debe ser por el sello ¿Te sientes diferente?

—Algo cansado, pero eso es normal si lo piensas.

—Nh, tal vez- divagó el menor. Porque aun cuando había una ligera desventaja, no era tan evidente como para que fuera alarmante.

—¿Qué forma tiene?- preguntó Rin en cuanto el otro comenzó a moverse a su alrededor. Donde no tardo mucho en sentir un amable toque en su espalda.

—En serio tienes que estudiar más Nii-san- regañó Yukio, mientras sus dedos rozaron el camino por la espina dorsal, hacia la clavícula. La marca que le había hecho apenas y había desaparecido, por lo que se estremeció al tocarla- Es como un triangulo.

—Hn- gruñó con un gracioso mohín de disgusto, por el reproche educativo, pero de todas maneras bajó la mirada. No había nada en su pecho, y sus brazos ya habían sido revisados, así que bufó- No veo nada.

—Yo tampoco, quítate los pantalones.

Esta vez, Rin respiró hondo en un intentó por no pensar en nada extraño. Era bueno que recordara que ese sueño, sólo había sido eso. Además se trataba de Yukio, su hermano menor lo estaba revisando por motivos enteramente médicos y profesionales, así que volvió a tomar aire mientras desabrochó el cinturón, e hizo lo que se le pidió.

Los pantalones quedaron a un lado, junto a la camisa, mientras el demonio quedo en boxers. Algo de agua se deslizaba por su cabello, y cada tanto bajaba por el sanguíneo camino del cuello hacia su pecho. Yukio incluso debió enarcar una ceja, porque era como si las gotas acariciaran su piel, o la lamieran muy despacio.

—Siéntate- señaló la camilla que estaba tras la espalda de Nii-san, donde el otro se acomodó sin decir nada.

Internamente el castaño rogó porque el sello apareciera pronto, porque no podía quitarle lo ultimo que tenia puesto. Además, se sentía inquieto, nervioso, y hacia tanto calor que debió hacer un esfuerzo para no sonrojarse. Debía estar enfermo, porque sentía una incomoda presión en el pecho (no iba a decir que eran mariposas revoloteando, porque eso era muy cursi y francamente era lo único que le faltaba), tal vez era gripa, un pre-infarto, o viruela.

"De acuerdo"

Se dijo al respirar hondo y acercarse. Aunque primero le lanzó más polvo verde, sólo para asegurarse que le había echado suficiente. Su hermano volvió a estornudar mientras se quejó, pero ignorando todo eso, estiró una mano para colocarla en su rodilla. Ahí sintió un agradable hormigueo apenas comenzó a subir por esas bonitas, y largas piernas. Sin embargo, él era un doctor, y debía actuar como tal.

Definitivamente estaba buscando un circulo… ¡Un triangulo! Por dentro maldijo, pero el pensamiento apenas y rondo un segundo, antes de distraerse con la suave piel que sentía bajo las yemas de los dedos. De hecho lo sujetó un poco mas fuerte, y a cambio lo sintió removerse.

No obstante, cuando le separó un poco más las piernas para ver mejor, encontró ese endemoniado sello en el interior de los muslos.

—Esto no debería ser un problema- dijo sin mirarlo, ya que rozó suavemente el triangulo -No te muevas Nii-san.

Pidió al estirarse para tomar algo del escritorio. Rin también lo escuchó recitar algo en otro idioma, aunque no estaba seguro en cual y tampoco le importó demasiado averiguarlo, pues concentrarse comenzó a ser difícil. En especial cuando la voz del otro demonio fue convirtiéndose cada vez más y más, en un suave murmullo.

—¿Nii-san?- llamó cuando el peliazul se fue hacia un lado, por lo que debió sostenerlo de los hombros- Ya termine, puedes vestirte.

—Hmmm- suspiró Rin adormecido, y sin pensar en nada lo abrazó otra vez.

Sus brazos lo rodearon por la espalda, pero fueron las piernas que se acomodaron a los costados de su cadera, lo que pusieron nervioso. Porque su hermano mayor estaba algo mojado, y su cuerpo buscó calor al envolverlo en una apretada cercanía. Claro que su corazón se volcó, y se sonrojó violentamente cuando Rin movió una de sus piernas.

La extremidad subió por su cadera, y lo jaló más cerca. El roce y la posición, lograron que lo apartara lo suficiente para buscar su mirada. Por ello observó casi como si estuviera hipnotizado, en los ojos entreabiertos de su Nii-san, en las mejillas acariciadas por un tenue nacarado y en los labios que estaban deliciosamente entreabiertos.

La imagen tenia una la dócil expresión de quien no sabe que esta pasando. Así que Yukio no pudo evitar mas que recordar cuando lo beso, en especial ahora que lo tenia tan entregado y dispuesto a cualquier cosa. Lo cual no correspondía con el volátil, y espontaneo carácter de Rin.

—Yuki-chan…

Sin embargo ese llamado irrumpió en la enfermería, y lo único que Shiemi escuchó fue el sonido de una cortina al cerrarse. Cosa que tal vez explicaría donde estaba Rin, porque no veía nada mas que una camilla cubierta, y a Yukio dándole la espalda.

—¿Necesitas ayuda?- preguntó amable.

—No es necesario, ya cabe- dijo, justo cuando Shura entró toda despeinada por haberse quedado dormida en un sillón.

Se suponía que ella los vigilaría para que no interrumpieran nada, pero mientras hizo el intentó de peinarse, dio un rápido vistazo hasta que vio la única camilla rodeada por una cortina. No supo si había llegado demasiado tarde, ya que el demonio lucía igual de indiferente que siempre.

—¿Y Okumura?- preguntó Bon mientras entraba con los demás.

—Nhhhh- masculló Rin cuando apartó la cortina, y se acercó a sus amigos con la ropa medio puesta.

Su aspecto no era el mejor, incluso parecía que alguien le hubiera succionado la energía para dejarlo apenas consiente. El detalle definitivamente no mejoraba si estaba todo despeinado, y los botones de la camisa no correspondían. Además, cuando estuvo lo suficientemente cerca, apoyó la cabeza en el hombro de Bon.

—¿Estás bien?- preguntó Shima extrañado por la proximidad, donde incluso su amigo bicolor comenzó a sonrojarse ligeramente.

—Está bien- respondió Yukio luego de jalar a su hermano lejos de Suguro- Esto es normal cuando se quita un sello. Mañana en la mañana estará bien, por ahora lo llevara a los dormitorios.

Lo último lo agregó antes que alguno de los monjes se ofreciera a hacerlo. Por ello, los vio abrir y cerrar los labios sin nada que decir, así que los observó en silencio como si intentara ver sus motivos ocultos (no porque no tuviera una idea de ellos, si no que…quería hacerlo)

—Nos vemos luego- dijo el menor.

—Adiós- susurró Rin tan bajito, que algunos no lo escucharon.

Después caminaron a la puerta más cercana, donde Yukio metió la llave que los llevaría directamente a los dormitorios. Su habitación apareció casi de inmediato, por lo que en cuanto el peliazul vio su cama, prácticamente se arrastró a ella para caer con un largo gemido de satisfacción.

—No te duermas con el uniforme puesto- dijo antes de cerrar la puerta, e internarse en lugar.

Había sentido una extraña satisfacción al impedir que Suguro o Shima los acompañaran, (porque sabia que querían hacerlo), pero no iba a entrar en detalles que no eran importantes, y esto no eran celos. Maldeciría al blasfemo que siquiera lo pensara.

Claro que deshizo el pensamiento, ya que su gemelo se quejó al sentarse. Después Rin comenzó a quitarse el uniforme de manera descuida, mientras él iba al armario.

Pero adormecido como se sentía, el mayor apenas y lo miró ya que dejó la camisa tan doblada como pudo, y siguió con los pantalones. No tenía ganas de ir a colgar las prendas, de hecho gimoteó cuando debió moverse más de lo necesario. Así que no fue extraño que apenas y mascullara un "gracias" cuando Yukio le entregó un cambio de ropa. Por eso terminó con una pantaloneta negra, y una camisa azul.

Aunque nada de eso importó, porque cuando el más alto hizo el amague de querer irse, sujetó su mano.

—Duerme conmigo.

—Son las tres de la tarde- señaló el castaño, como si eso tuviera algún significado en particular para el otro- Es demasiado temprano para dormir.

—Uh- musitó Rin con los ojos semi-abiertos, mientras sus dedos rozaron amablemente la mano de su hermano antes de soltarlo. Luego suspiró sin ganas, y se acostó completamente agotado.

Por eso, Yukio se mordió los labios en cuanto chasqueó la lengua, porque si su Nii-san no luciera tan desorientado, seguramente no se hubiera acomodado a su lado.

—Nh- dijo Rin complacido, antes de moverse para abrazarlo.

Fue un gesto estrecho, donde escondió el rostro en su pecho. Además sus orejas felinas se agitaron ligeramente, y Yukio no intentó alejarlo, aunque no negaría que se tensó y colocó dudoso las manos alrededor de su cintura. Tal vez por eso el cuerpo de su Nii-san se amoldo al suyo, mientras lo sintió relajarse. Además, al mayor no pareció importarle la manera como sus piernas se entrelazaron, o como las colas se buscaron por instinto.

Sin embargo, esa tranquilidad no era compartida. Porque el corazón de Yukio saltó con fuerza, aunque lo único que pudo hacer fue suspirar en un hilo de voz. Él también se sentía cansado, tal vez algo adolorido por los descuidados movimientos, así que se preguntó que demonios estaba pensando al salir en una misión cuando estaba herido.

Claro que no se arrepentía, porque impidió que su hermano se transformara en un gato. Pero normalmente no lo hubiera hecho. Y lo único en lo que pudo pensar, es que su principal incentivo para ir con los Exwire fue… ¿escuchar que Shima dijo el nombre de Rin? Eso no tenía mucho sentido.

— "Estaba tan preocupado"

—¿Uh?- dijo el castaño tras bajar la mirada, ya que escuchó la voz del mas bajito en su cabeza.

Rin no lo miraba, seguramente porque estaba medio dormido, casi inconsciente. Así que supuso que no estaba al tanto de la extraña posición, donde ambos cuerpos se presionaba descaradamente. Pero escuchar su voz de esta manera, le indicó que el peliazul había vuelto a caer en ese estado felino.

—Lamento haberte preocupado- murmuró al acariciarle las orejas. Nii-san suspiró de nuevo, sin embargo hubo algo diferente cuando empezó a ronronear.

Decir que Yukio se sonrojó seria poco, de hecho se erizó, pero no dejó de acariciarlo. Por eso Rin se acercó más, y deslizó hábilmente una pierna entre las del menor hasta que ambas caderas prácticamente quedaron juntas.

—"Yukio"- ronroneó. Se oía feliz y tranquilo, aunque todavía adormecido. Incluso su cola se meció perezosa, en una clara muestra de alegría- "Te quiero"

Esto no se parecía en nada al hiperactivo demonio, pero el menor de los Okumura se estremeció en cuanto su propia cola hizo algo que le cortó la respiración. El roce y la cercanía, lograron que su corazón comenzara a palpitar como si quisiera salirse de su pecho.

—Chu! (beso)

…cosa que empeoró cuando Rin se alzó ligeramente y le dio un suave besito en los labios. Apenas y lo tocó, pero su boca acarició la suya durante un esporádico segundo, donde el mundo dejó de existir. Además, sus labios se sentían cálidos y blanditos, y se movieron sólo un poco para arrancarle el poco aire que le quedaba.

PUM

Tal vez por eso la respuesta más natural, fue que Yukio se fuera hacia atrás. Pero como no había nada tras su espalda, se cayó de la cama. Rin se asomó ligeramente confundido, y lo miró con los ojos semi-abiertos mientras su cola se balanceo lentamente, antes de caer dormido.

El castaño no se movió, de hecho no se le ocurrió hacerlo. Así que se quedo mirando el techo con un furioso rubor en las mejillas, y la respiración desecha. Sus labios palpitaban, y pedían (exigían en realidad), que se moviera para ir a buscar esa deliciosa y cálida boca que lo había descontrolado de esta manera.

—…

De acuerdo tranquilo, respira. Exhala, inhala, exhala, inh… Momento, ¿Qué era esto? De repente se sintió extraño, así que alzó las manos para sentir un par de cosas en la cabeza, que no esperaba encontrar. Pero claro, como si su vida no fuera lo suficientemente complicada, ahora tenía un par de orejas de gato. Quizás porque fue tan estúpido, que toco el sello con las manos desnudas.

Genial, esto era sencilla y gratamente genial. Así que mosqueado, dejó caer los brazos a lo largo, y no volvió a moverse hasta que sus orejas se agitaron. Por eso se vio obligado a mirar el tranquilo rostro de Nii-san. Porque en ese momento pudo escuchar el suave sonido de su respiración, y el calmado palpitar de su corazón.

Además se sonrojó violentamente cuando percibió esa deliciosa esencia, y sus ojos delinearon los delgados y sonrosados labios, así como dibujó cada mechón de cabello desobediente, y la manera como su cuerpo se acurrucó en la cama.

Por eso, su mente gritó un "¡Necesitó salir!", y eso fue lo único que importó.

CONTINUARA:

Ann: ¡Wiiii actualización °¬°! Actualización ~(°¬°)~

Ro: xDD. Este ha sido un capitulo largo, aunque algo suave n.n, así que igual esperamos lo disfruten Ne n0n

Ann: Hai °¬°! El próximo capitulo tendrá un acercamiento mucho mas directo ñ/n. Sólo espero tener tiempo para subirlo o.o

Ro: Hai, hai u¬uUU, agradece que la turba enfurecida esta en vacaciones xDDD

Ann: u¬uUU

Ro: Oks, de momento nos despedimos :3

De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n

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Se despiden:

Ann: ¡Visiten mi cuenta de Youtube °¬°!

Ro: Tenemos videos YukioxRin °-°

Ann y Ro: Felices vacaciones n0n! vacaciones ~(°¬°)~