Ann: "Baby I love you, I never want to let you go, The more I think about, The more I want to let you know, That everything you do, Is super fucking cute, And I can't stand it" °^°
Ro: xDD
Ann: ¿Saben? Tenia listo este fic hace algunas semanas oO, y no crean que fue culpa del fantasma de las-no-actualizaciones noooo, u¬u.
Ro: ¿Otro fantasma u¬uUU?
Ann: No, eso no es ridículo ¬¬, fue una conspiración para no dejarme actualizar oO.
Ro: Ohhhh, si, eso tiene mas sentido xDDD
Ann: Además, acabo de conseguir trabajo n.n, así que esperemos que eso no interfiera demasiado con mis Fics TT-TT
Ro: Mañana es su primer día Ne n-n.
Ann: Pero ya volviendo al Fic n¬nUU. Esto tiene una pequeñas menciones del manga oO, pero no es nada particularmente importante n-n.
Ok, Ao No Exorcist no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-
Homo fóbicos ¡HUYAN! Advertencia incesto YukioxRin, luego no digan que no se los advertí ¬¬
CAPITULO SEIS: CAN'T STAND IT (Never Shout Never)
Muy pocas personas conocen realmente, lo que significa dormir bien. Quizás porque no todo el mundo sabe lo que el insomnio provoca, donde al final no solo afecta el cuerpo, si no que la mente comienza a confundir las cosas. Por eso, un largo y adormilado gemido de satisfacción escapó de los labios femeninos.
Shura estaba convencida, que no había nada más perfecto que esa exclamación de alivio cuando se toca el colchón.
PUM
—¿Uh?
Aunque puede que le esté pidiendo mucho a la vida, porque cuando la puerta se abrió y cerró bruscamente, sólo pudo saltar en la cama medio dormida, medio asustada, y con la espada en las manos. Reconocer a Yukio no fue difícil, pero se quedo en silencio cuando el menor entró corriendo y se encerró en el baño. Él no dijo nada sobre peligro, o que estuvieran atacando el colegio, pero precavida y con el arma en las manos, intentó acomodarse entre las cobijas.
Más, cuando la puerta volvió a abrirse, debió quedarse quieta; ya que el mayor de los Okumura ingresó con una mirada cazadora.
—¿Dónde esta Yukio?- preguntó Rin, una vez sus orejas felinas se movieron como si intentara escucharlo.
—¿Eh?- musitó Shura todavía fuera de lugar. Tal vez por eso necesitó de unos segundos para guardar su espada, y llevarse una mano a la cabeza en un intentó por comprender lo que sucedía- Entró, pero salió por la puerta del baño a la biblioteca.
—Maldición- gruñó antes de dar media vuelta, y salir con un nuevo portazo.
En otras circunstancias Shura hubiera sonreído por la ingenuidad de Rin; ya que él creía casi cualquier cosa que le decía. Pero esta vez mantuvo una expresión de apático aburrimiento, mientras su mirada se perdió en algún punto de la habitación. Pasados unos minutos, la puerta del baño se abrió y Yukio salió en silencio, pero con cautela por si su hermano decidía regresar.
—¿Qué esta sucediendo?- pidió Shura con una almohada en el regazo. Ella usualmente dormía con esa enorme camisa, que el castaño había visto antes. Sin embargo, la prenda ahora estaba arrugada, y tenia desabrochados los primeros tres botones.
—Necesito esconderme un momento- dijo sin mirarla. Nii-san no tenía llaves como él, así que si quería ir a la biblioteca tendría que caminar. Pero para evitar sorpresa y estar seguro que iba en la dirección correcta, sus orejas felinas se movieron para rastrearlo.
—¿Por qué?- insistió la rubia con una mirada desconfiada- Además, no se supone que estaban en cuarentena o algo así.
No es como si los gemelos estuvieran enfermos, pero era probable que los alumnos notaran los aditamentos felinos. Y como la idea es pasar desapercibidos entres los humanos, Mephisto les ordenó permanecer en los viejos dormitorios hasta que el efecto pasara.
Claro que podían asistir sus clases como exorcistas, pero ahora no tenían. Así que probablemente, el tiempo libre era la razón por la cual los hijos de Satán la estaban molestando a las ocho de la mañana.
—Nii-san tiene clase en 15 minutos, me iré entonces.
—¿Por qué?- repitió Shura, y cuando no obtuvo respuesta, rodó los ojos y se acostó de nuevo- No me interesan tus problemas. Cierra la puerta cuando te vayas.
Señaló luego de arroparse hasta el cuello, y hacerse un ovillo en su puesto. Pero Yukio se quedo de pie junto a la cama, sin saber que hacer hasta que sus orejas se agitaron, y debió saltar a la cama para cubrirse con las sabanas.
—¡¿Qué demonios…?!
—¡Shura!
La exclamación de Rin interrumpió a la exorcista que se había vuelto a sentar, pero el demonio olvido su prisa y el mal genio, ya que la mujer sujetaba un extraño bulto, que no estaba ahí hace cínico minutos.
—¿Qué es…?- señaló confundido por eso que respiraba.
—Oh, esto- interrumpió ella con las manos sobre Yukio- Bueno, no voy a mentirte es Yu…¡Ay!
Chilló cuando el menor le pellizcó la pierna, así que Rin debió enarcar una ceja.
—¿Sabes? No tengo ningún motivo para mentirte- prosiguió Shura mientras enterraba el codo en la espalda contraria- ¡Ay!... Es decir, no estoy cubriendo a nadie. Sólo lo haría si me pidieran ayuda, y me contara que demonios esta sucediendo.
—¿De que estas hablando?- preguntó Rin confundido- ¿Y que es eso?
—¡Ay!
—¿Estas bien?- dijo dudoso, ya que la veía saltar, gruñir entre dientes, y lanzar golpes como si tuviera un saco de boxeo cerca.
—Estoy bien- aseguró Shura con una sonrisa forzada.
—¿Qué tienes ahí?- dijo en cuanto comenzó a acercarse.
—¡Ay! ¡Eso duele idiota!- exclamó y a cambio el peliazul se detuvo- Espérame un momento, no te muevas.
Pidió antes de arroparse por completo. De esa manera pudo ver a Yukio con el ceño fruncido, y las orejas hacia atrás. Era casi gracioso, pero la rubia se concentro.
—¡¿Qué estas haciendo?!- reclamó en voz baja, pero el otro arrugó la nariz antes de señalar los apéndices en su cabeza, y luego hacia afuera- ¿Qué?
Yukio rodó los ojos, pero siguió intentando hasta que Shura entendió que Rin podía oírlos. Eso de todas maneras no les decía mucho, pero al menos supo que no iba a hablar.
—Bien, te ayudo- dijo ella- Pero a cambio me vas a explicar lo que sucede ¿De acuerdo?
El castaño no respondió de inmediato, pero asintió a regañadientes cuando la vio hacer el amague de querer delatarlo. Sus sentidos animales así lo indicaban, por lo que con todo en orden, Shura salió para sonreírle a Rin que la esperaba extrañado, incluso desconfiado.
—¿Y bien?- presionó el demonio.
—Bueno, no te preocupes por esto. Más bien dime que necesitas.
—Debes estar bromeando, ¿Qué es eso?- dijo Rin en cuanto avanzó peligrosamente, porque una parte le decía que ese era su hermano, pero no podía estar del todo seguro.
—¡No te acerques!- exigió Shura al abrazar el bulto, como si intentara protegerlo- Esto es…es…¡Un hombre!
La palabra rondó por la cabeza del peliazul sólo un momento, porque apenas comprendió lo que sucedía se sonrojó. Incluso retrocedió mientras balbuceaba algunas cosas. Era terriblemente adorable, así que Shura encontró tan divertida la situación, que sonrió.
—Yo sólo…bueno, n-no…es decir… ¡Olvídalo!- exclamó al final, y sin dudar salió tan rápido como entró.
De acuerdo, eso fue estúpido. Y ahora Rin se sentía incomodo, pero juraba que había escuchado a su hermano adentro. Tal vez si era él y la rubia lo estaba ayudando, pero la balanza no estaba a su favor, porque tenía el 50% en su contra, y si estaba equivocado resultaría horriblemente vergonzoso.
Así que molesto chasqueó la lengua, y maldijo por lo bajo mientras se alejaba de la habitación. Yukio lo había estado evitando desde que despertó, y literalmente salió corriendo cuando tuvo la oportunidad. El menor siempre mantuvo una distancia, y luego de bañarse, se alejó sin dar explicaciones.
Normalmente lo hubiera dejado pasar, pero juraba que el otro estaba nervioso. Lo cual le hizo alistarse y salir tras él. Además, por un momento pudo oler una mezcla de ansiedad e indecisión que despareció tan rápido, que no pudo estar seguro de haber descrito bien el aroma; sin embargo eso fue lo único que necesito para seguirlo.
Si no fuera por sus sentidos animales no podría ubicarlo, pero maldijo la inteligencia de su gemelo, porque estaba seguro que hizo algo para que no pudiera olfatearlo. Cosa que resultaba muy fácil con su nueva apariencia felina.
—Hn.
Ser rechazado de estar manera por su propio hermano, hizo que agachara las orejas, y realizara un gracioso mohín de disgusto al arrugar la nariz. Aunque, ese aparente fastidio se esfumo cuando suspiró por lo bajo.
Shura le había dicho que Yukio estaba en la biblioteca, pero no creía que siguiera ahí. Después de todo, si él no quería ser encontrado, entonces las cosas se pondrían difíciles.
—Estúpido megame- gruñó con las orejas todavía agachadas. Ahora debía ir a su habitación, (porque dejó todos los libros en ella), pero mientras caminaba, sacó su celular para ver la hora- Maldición.
Reclamó al salir corriendo, porque iba tarde. Tal vez desobedeció la orden de no abandonar de los dormitorios, (a no ser que fuera para ir a clases, o se tratara de una emergencia), pero con sus sentidos podía oír, y oler a cualquiera que se acercara, así que evitar a los estudiantes normales no resultaba realmente difícil.
Cuando terminaran las clases seguiría buscando al cuatro ojos, claro, si es que eso servía de algo. En este punto comenzaba a pensar que era inútil, aunque eso no significaba que se iba a rendir.
—¡Voy tarde!- lloriqueó, porque por el momento ¡El profesor lo iba a matar!
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Lo curioso de los silencios, es que pueden extenderse hasta el punto en que resultan adormecedores. O incluso, pueden hacer olvidar el motivo por el cual empezaron.
Aburrida, Shura dejó de mirar la nada cuando Yukio se movió. Su camisa estaba más desarreglada que al principio, así que la acomodo antes de peinarse con las manos. Mientras lo hacia, el castaño se quitó la sabana de encima, y se sentó con un suspiro.
Sólo lo hizo cuando su Nii-san se alejó lo suficiente, como para que se sintiera cómodo. Pero mientas lo "monitoreaba", no pudo evitar sonreír por sentirlo avergonzado. Es como si pudiera ver las pálidas mejillas furiosamente sonrojadas, aunque la agradable sensación se perdió en unos segundos, ya que su hermano sintió una repentina angustia.
—Tks.
—¿Y bien?- preguntó Shura con calma, casi como si esto fuera muy normal y estuviera acostumbrada.
No parecía molestarle que Rin hubiera malinterpretado el asunto, y creyera que escondía hombres en su habitación. Así que Yukio la miró de reojo para evaluar la situación, o pensar en lo siguiente que debería decir. Pero mientras lo hacia, la adormecida rubia volvió a acostarse. Ella no tenia ganas de seguir insistiendo (por el momento), y si el menor quería vivir en la negación del "si no lo admito no existe" entonces era su problema.
No obstante, hubo algo que la distrajo, porque el de gafas respiró con fuerza, y se puso de pie para pasearse por la habitación hasta que se detuvo.
—De acuerdo, esto es lo que sucede…- empezó Yukio, por lo que Shura alzó la cabeza para mirarlo.
—….
—…
…
…
…
Esto no iba a ninguna parte. El castaño se había quedado con las palabras en la boca, y lucia tan inquieto que incluso entrecerró los ojos, movió una ceja, y en varias ocasiones abrió y cerró los labios sin decir nada. Por ello, Shura se apoyó en los codos, y lo analizó con curiosidad.
—¿Y bien?
—Cállate, no es tan fácil- gruñó Yukio al darle la espalda, y llevarse una mano a la cabeza.
Quizás por eso, la rubia volvió a sentarse mas despierta que antes. Aunque, primero se distrajo con esos bonitos aditamentos felinos y sólo pudo sonreír ligeramente.
Hasta ahora él, no había explicado como olvido que no debería tocar un sello sin la protección adecuada. Pero ese estúpido error atrajo la atención de Mephisto, que le sonrió con cínica diversión, antes de mandarlo a cuarentena.
—¿Por qué estas evitando a Rin?- preguntó para ayudarle a agilizar un poco las cosas. Porque por mas hilarante que fuera el asunto, sentía que si no lo presionaba un poco, se quedarían atascados en el mismo punto para siempre.
—No puedo estar cerca- bufó derrotado.
—¿Por qué no?- insistió Shura con el ceño fruncido.
—Porque no.
Yukio era imposible, hasta comenzaba a dolerle la cabeza, así que respiró hondo, y luego entrecerró los ojos.
—Comienzo a pensar que vienes a mi cuarto porque en verdad estas enamorado de mi, y sólo inventas excusas- bromeó la rubia con una sonrisa prepotente, que le consiguió una mirada afilada por parte del mas joven— Mira, si no vas a admitir que te gusta Rin, te puedes ir yendo porque estoy cansada.
Áspero de mala gana una vez hizo un ademan, sin embargo cuando intentó acostarse de nuevo, se detuvo a medio camino ya que surgió un inusual silencio. No hubo reclamos, o quejas, así que se vio obligada a acomodarse.
Yukio estaba tenso, e incluso se sonrojó ligeramente aun cuando intentaba lucir tan neutro, y desinteresado como acostumbraba; pero las orejas agachadas (como si alguien lo hubiera regañado), no ayudaban. Así que la exorcista debió abrir grandes los ojos.
—Oh-por-Dios- puntualizó Shura luego de arrodillarse, y gatear hasta el borde de la cama para acercarse- Lo estas admitiendo ¡¿verdad?!
—Tks- masculló el castaño al mirar a otro lado, en fingido enojo. El rubor no desaparecía, pero al menos sus orejas se fueron hacia atrás, una vez cruzó los brazos.
—Oh, oh- salto emocionada mientras se bajó de la cama- No te vayas, me alisto y me cuentas todo.
El menor de los Okumura la vio buscar ropa en el suelo, y el armario para luego correr al baño. Pero sólo cuando escuchó el agua de la ducha correr, se sentó en la cama y dio un largo suspiro, mientras apoyó los codos en las rodillas, y el rostro en las manos.
Tal vez si necesitaba a la mujer. Después de todo, la única razón por la permanecía ahí era por culpa de Nii-san. Demonios, en verdad intentó alejarse, lo hizo con muchas ganas, pero no pudo.
—Nh- gimió ofuscado.
Porque aunque estuvo "escapando" de él, en realidad no estaba seguro de hacerlo seriamente. Mas bien, es como si estuviera jugando, o al menos esa parte felina de su ser lo hacia. Probablemente porque era embriagante sentir a su hermano de esa manera, donde oía su respiración, los latidos de su corazón, y como el viento jugaba con su cabello. Además, percibía su presencia con tanta facilidad, que podía saber cuales eran sus emociones.
Claro que con un nuevo gemido, hundió el rostro en las manos. Ir con Shura fue lo único que se le ocurrió en un momento de sensatez, porque temía que el lado demoniaco tomara el control. Lo cual fue evidente cuando supo que sólo quería jugar un poco más con él, por lo que en respuesta sonrió con un gesto oscuro.
En ese instante sólo quiso arrojar a Nii-san contra una pared, para besarlo larga y apasionadamente.
—Hn- se quejó.
Su gemelo obviamente no recordaba haberlo abrazado la noche anterior, ni siquiera el corto beso que compartieron. Pero Yukio se estaba enloqueciendo (para variar), porque la sutil unión se repetía en su cabeza una y otra vez, lo que técnicamente era culpa de Nii-san.
Aunque si vamos más lejos, en realidad era culpa de su padre. Molesto, el demonio alzó la mirada, y entre mechones de cabello frunció el ceño. Fue Shiro quien en un principio le dijo que cuidara de Rin, que lo vigilara y viera que todo estuviera bien. Y así lo hizo, hasta que sin darse cuenta sus ojos ya lo estaban siguiendo.
—Maldición.
—¡Estoy lista!- cantó Shura con una sonrisa renovada. Todavía tenía el cabello mojado, pero el detalle resulto intrascendente debido a la amabilidad que irradiaba.
Ella lucia más alegre de lo que debería, por lo que Yuko la miró desconfiado. Quizás porque ese entusiasmo y buen humor, no estaban acorde con sus pensamientos, así que estuvo tentado a irse, pero apenas hizo el amague, la rubia se prendió de su brazo.
… en ese momento supo que ya no podía escapar.
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La mañana pronto terminaría, sólo faltaba una clase y los alumnos tendrían su receso del medio día. Sin embargo, la hora del almuerzo no era algo que le entusiasmara demasiado a Rin, quien en ese momento estaba sentado en una fuerte, con una expresión enfurruñada.
Había aprovechado que no había nadie cerca, para quitarse la boina que se vio obligado a usar en caso que algún extraño lo viera. No se supone que los humanos puedan ver los apéndices animales, pero Mephisto insistió, y el peliazul no se sintió con ganas de contradecirle. Seguramente porque esto es como esconder su cola.
Claro que no pudo pensar mucho en ello, ya que un libro golpeó suavecito su cabeza. Por reflejo cerró un ojo, y luego vio a Bon con el susodicho objeto.
—Te estoy llamando desde hace 5 minutos- dijo el monje- Dejaste tú libro.
—Uh- musitó Rin sin interés- Gracias.
—¿Esta bien que te quites el gorro?- preguntó Konekomaru en cuanto se sentó a su lado.
—Si, no es nada- aseguró el demonio mientras guardó el libro, donde Bon se acomodó a su izquierda, y Shima al frente- Si escucho que alguien se acerca, volveré a ponérmelo.
—Pareces muy distraído como para hacer eso- señaló Bon al alargar una mano, y tocar distraídamente una de sus orejitas.
El apéndice se agachó por reflejo, pero el otro permaneció erguido. Sin embargo, Rin las cubrió con las manos con un gracioso mohín de falso enojo, que hizo que el bicolor enarcara una ceja antes de sonreír altivo. Porque al menos consiguió toda su atención, y hacerlo enojar era tan normal, que no le importaba demasiado.
—¡KKYYYAAAAA!
No obstante, la situación cambio drásticamente cuando ese grito poco masculino llenó la plazoleta. Aunque en su defensa, Shima le echaba la culpa a esa chichara que decidió aterrizar en su pantalón. Por eso, su respuesta natural fue abrazar a Rin por el cuello, mientras el vil, y asqueroso bicho caminaba a sus anchas.
—No te muevas- dijo el peliazul sin importarle los brazos que lo rodeaban, o el cuerpo que se le abalanzo hasta casi tumbarlo.
De hecho Bon debió sujetarlo, o el mayor de los Okumura terminaría nadando en la fuente. Así que colocó una mano alrededor de su espalda, y otra en el hombro. Más, lo interesante de todo esto, fue cuando Rin debió separar las piernas en busca de una posición más cómoda, donde Shima se acercó tanto, que no hubo espacio entre lo dos.
El monje bicolor sabía, que esta era la reacción normal de su amigo frente al miedo. Pero antes que alguien pudiera ayudar, Shima dejó de moverse y se fue a un lado completamente inconsciente.
Konekomaru debió moverse para atraparlo, pero como no pudo con él, terminó arrodillándose mientras los otros dos veían desde arriba. Bon todavía sostenía a Rin, porque no se le ocurrió soltarlo. Aunque, vagamente los tres vieron que la chichara se fue volando tranquilamente.
—¿Nh?- masculló Rin cuando Konekomaru movió al de cabello rosado, y todos vieron algo que definitivamente no debería estar ahí.
Era un dardo. Uno que lo pondría a dormir. El peliazul conocía el diseño gracias a Yukio, pero nada de eso importo cuando sus orejas se agitaron.
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Entre los largos pasillos del colegio, dos exorcistas caminaban sin prisa hacia la biblioteca. Aunque, era la rubia quien miraba a su compañero con divertido interés, ya que Yukio no parecía notar a las chicas que lo seguían con la mirada. Él llevaba su propio gorro en la cabeza, pero no le presto atención a nadie en particular.
—¿Qué necesitas de la biblioteca?- preguntó ella mientras el menor abrió una puerta, y entró sin responder.
Era un pequeño salón de audiovisuales. Pero cuando Yukio se acercó a una ventana, Shura debió cerrar la puerta con una ceja enarcada. Luego se asomo, para ver que era lo que le llamaba tanto la atención.
—¿Cómo sabias que Rin estaba ahí?- dijo con sorpresa.
Ellos no estaban tan cerca como para ser vistos, pero desde ese tercer piso, podían observar la plazoleta donde parte de los Exwire comenzaron a reunirse. Sin embargo, Shura dejó de entrecerrar los ojos, ya que se fue hacia atrás y lo analizo en silencio.
Yukio estaba a su lado, pero a diferencia suya, no se asomó a la ventana (como si quisiera saltar por ella)
—¿Estamos siguiéndolo?- indagó con duda. Porque luego de hacer un rápido recuento de los últimos lugares a los que fueron, se dio cuenta que no estuvieron cerca de los salones de clases, pero tenía sus dudas, y el silencio ajeno apoyó la idea- ¿Cómo haces eso?
—Puedo olerlo- dijo apático, por lo que la rubia se rio.
—Hombre, que pasatiempos más extraños te consigues. Si quieres estar con él porque no vas y le hablas.
—No puedo acercarme- resopló cansado en cuanto caminó hacia un pupitre, y se sentó en la mesa.
—¿Por qué no?
—Porque no.
El demonio seguía negándose a hablar, así que Shura respiró hondo en un intento por no exasperarse. Por eso se paseo por el salón, para pensar en lo siguiente que debería hacer.
—¿Vas a hacerle daño?- dijo con repentina seriedad- ¿Es por el sello, y esa apariencia de gato?
—Si, algo así- masculló Yukio sin mirar a la mujer que caminaba tras su espalda, ya que su atención seguía puesta en la ventana, y en el lejano espacio donde estaba su hermano. Él no necesitaba verlo para saber donde estaba, así que no se movió.
—¿Eres peligroso para Rin?
—No realmente.
—¿Eso que significa?
—No voy a matarlo, ni siquiera a golpearlo- gruñó Yukio por la insistencia.
—¿Entonces que demonios significa peligroso para ti?- áspero Shura con las manos en la cadera.
Al menos logro que el castaño girara un poco inquieto. Más, ahí lo vio abrir y cerrar los labios, hasta que frunció el ceño y se sonrojo ligeramente. Por eso ella se mostró descolocada, hasta que se le rio en la cara. Quizás porque comprender lo que sucedía, sólo hizo del asunto algo más divertido.
—¿Qué es tan gracioso?- inquirió Yukio con los ojos entrecerrados.
—¿Peligroso, como cuando intentaste robar su energía?
La exorcista no era estúpida, y claro que en un principio se asusto cuando lo vio sobre Rin. Por eso su primera reacción fue quitárselo de encima, pero si recreaba la escena, veía una que otra inconsistencia. Además, por la cara que puso Yukio, supo que sus insinuaciones no estaban tan herradas.
—Cállate- ordenó el más joven.
—Escucha…-comenzó Shura al ignorar por completo la incomodidad ajena-…tú tendrás tus razones para evitarlo, pero Rin es un cabeza dura, y no va a descansar hasta que le digas que sucede. Y como van las cosas, al final lo vas a lastimar.
No es como si Yukio no supiera eso. Después de todo, para nadie es una sorpresa que su opinión afectaba a Nii-san. Y a su manera (generalmente ruda y tosca), Rin se tomaba muy enserio cualquier cosa relacionada con el castaño (dependiendo claro esta, del grado del problema)
—Estoy trabajando en eso- aseguró una vez la escuchó suspirar.
—Si tú lo dices- dijo Shura en cuanto sacó su celular para ver si tenía mensajes nuevos.
Ese no era el caso, pero el más alto la ignoró, porque era verdad lo que le decía. Sinceramente estaba intentando acercarse a Nii-san, y eventualmente podría hacerlo sin que algo le ocurriera a su integridad psicofísica
—Entonces, ¿hasta cuando vamos a….? ¡¿QUÉ DEMONIOS ESTAS HACIENDO?!
La reacción de Shura fue casi graciosa, ya que paso de apático desinterés mientras revisaba su correo, a susto histérico en menos de un segundo. Porque cuando alzó la mirada, vio al otro con un fusil que consiguió de-sabrá-Dios-donde, y disparó por la ventana como lo haría todo buen francotirador.
Por eso, lo más normal fue correr a su lado y arrebatarle el arma.
—¡¿De donde sacaste esto?! Y… ¡Por todos los cielos! ¡¿Le disparaste a Shima?!
Preguntó al asomarse y ver al monje en el suelo, donde los demás intentaban ayudarlo. Sin embargo, antes de siquiera poder agregar algo mas, Rin la miró desde donde estaba. Después el peliazul se colocó su gorro, y salió corriendo. Yukio también observó la escena, pero no se mostró particularmente alterado. De hecho lucia tan neutro como acostumbraba, porque para alguien como él, era normal tener armas escondidas en el colegio por si algo ocurría.
—¿Qué…?- masculló confundida, sin saber exactamente que había ocurrido, aunque tampoco importó demasiado, ya que luego de un par de minutos la puerta se abrió.
Ahí, unos profundos ojos azules dieron un rápido vistazo de la habitación, donde la atención de Rin pasó de estar puesta en su gemelo, a recaer en la rubia que sostenía el arma. Y quizás por eso, afiló la mirada.
—¡Yo no fui!- aseguró Shura en un penoso intento por esconder el fusil tras su espalda, cosa que en verdad no ayudaba demasiado.
—¿Qué creen que están….?- reclamó enojado el mayor de los Okumura, porque le habían disparado a uno de sus amigos, y lo único que necesito para moverse fue ubicar la trayectoria del disparo (como le enseñó su hermano)
Pero cuando percibió la esencia de Shura (y sólo la de ella), no dudo en ir en su encuentro. Encontrar al otro demonio en realidad no mejoro el asunto, quizás porque no tenía ni una maldita idea de lo que ocurría con él. Por eso se acercó con paso firme, hasta que algo cambio.
—Mira, esto ni es mio- dijo la mujer una vez arrojó el arma sobre Yukio, que la atrapó con una mano- Yo ni siquiera se como disparar desde esta distancia, y…
—¿Nii-san?
Sin pensar en la exorcista que daba rápidas explicaciones, el menor se centro en su hermano que dejó de caminar casi de inmediato. Él se veía algo confundido, y hasta aturdido, incluso esa apariencia enojada, y molesta despareció para dejarlo tal y como estaba ahora: sin saber que ocurría. Por eso cuando lo llamó, Shura guardo silencio, y esperó por el peliazul que retrocedió apenas Yukio intentó acercarse.
—¿Estas bien?- preguntó el castaño, pero esta vez sin moverse.
Rin no miraba nada en particular. Aunque sus ojos se habían puesto ligeramente opacos, y sus labios quedaron entreabiertos con palabras que no sabia ni como comenzar. Pero cuando el más alto quiso acercarse, lo miró antes de retroceder.
Claro que adivinar sus intentos de escape, sólo hizo que Yukio abriera grandes los ojos. Por lo que, a partir de ese momento todo resulto confuso para Shura. Donde lo siguiente que supo, fue que el cuatro ojos le lanzó el fusil tan rápido que casi se le cae. Por eso debió maniobrar un poco con el arma, mientras el otro intentaba atrapar a su hermano mayor.
Por un momento los vio forcejear, incluso Rin trató de salir pero el otro demonio lo jaló adentro de la habitación, y cerró con fuerza. La puerta volvió a abrirse una segunda vez, y ambos salieron por ella antes de cerrarla. Por eso la mujer dejó el fusil en un asiento, y los siguió.
—Hn.
Aunque, no es como si le sorprendiera que desparecieran.
Ahora estaba sola en el pasillo, seguramente porque Yukio abrió la puerta a alguna parte del colegio. Y eso fue suficiente para que suspirara agotada, porque lo mejor era buscarlos. Así que a regañadientes comenzó a caminar, sin saber muy bien cual de los dos era el problema.
—No me pagan lo suficiente- se quejó.
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En otra parte, la extraña situación en la que ambos Okumura terminaron, se rompió cuando Rin empujó al más alto, y se fue hacia atrás para chocar contra un escritorio. Al final debió recargarse en el mueble, mientras dio un rápido vistazo del entorno.
Él no sabía como llegaron a su habitación. Pero sencillamente ignoró el detalle, porque estaba paranoico de cualquier movimiento que Yukio hiciera. No importaba que fuera la más mínima y sospechosa respiración, ya que por alguna razón sentía que podía hiperventilarse solamente por la presión que sentía en el pecho.
—Tranquilo- dijo Yukio desde la puerta, con las manos en alto para calmarlo y viera que no haría nada inesperado- Todo esta bien.
—¡No lo esta!- reclamó Rin, tenso como un animal acorralado.
Porque la presión lo estaba enloqueciendo, así que se quitó el gorro, y sacó la cola para liberar un poco la tensión. Por eso, el menor vio las orejas felinas irse hacia atrás, donde supo que si lo presionaba demasiado, podría ponerse violento….como cualquier gato.
—T-tú hiciste algo- dijo Rin al deslizarse por el escritorio, sin perderlo de vista.
—No es así- aseguró Yukio- Ahora intenta calmarte, o vas a quemar el cuarto.
Tal vez Yukio no sabía que desencadenó esa reacción, pero si sabía lo alterado que se encontraba su Nii-san, así que debía calmarlo. Al menos sus palabras hicieron efecto, pero esa momentánea tranquilidad se perdió cuando se acercó sin aviso; donde la primera reacción del peliazul fue golpearlo.
Afortunadamente atrapó el puño que iba a su rostro, pero de todas maneras frunció el ceño por su agresividad. Después, bastó de forcejear un poco, y aplicar un rápido movimiento, para colocar ambas manos tras la espalda de su hermano.
—¡Suéltame!- reclamó Rin con el ceño fruncido. También había un tinte peligroso en su mirada, pero el más alto enarcó una ceja por ese tenue nacarado que fue ganando terreno. Por eso en menos de un segundo, pudo ver un furioso rubor teñir las pálidas mejillas.
—No hasta que me digas que sucede- condicionó sin que su voz sonara tan segura como antes, de hecho titubeó un mísero instante donde el bajito lo observó enfurruñado, pero dejó de moverse.
De inmediato, Rin desvió la mirada en busca de una manera de soltarse. Pero forzar sus manos no funcionaba, Yukio lo tenía fuertemente asido, y no había manera de lograrlo a no ser que empezara una pelea. Cosa que consideró durante una mísera y maldita fracción de segundo, sin embargo no pudo llevarlo a cabo, tal vez porque el otro era adivino o algo, ya que lo empujó contra el escritorio para impedirle moverse.
Probablemente Yukio supo sus intenciones con tan solo olfatear el aire a su alrededor, pero el repentino e inadvertido movimiento asusto al demonio, cuyas orejas se irguieron y una exclamación muda entreabrió sus labios. También (si es posible), se sonrojó un poco mas. Claro que cualquier pregunta que el castaño pudiera tener, sencillamente se esfumó con el viento. Porque por primera vez, se dio cuenta de la estrecha cercanía.
Quizás porque en ese momento (bastardo y desgraciado), la intensa presencia de Nii-san lo golpeó sin aviso. La posición no ayudaba mucho, en especial cuando escuchó el corazón contrario palpitan con fuerza.
—N-no… ¡No te acerques tanto!- regañó Rin, en cuanto su hermano apoyó la cabeza contra la suya, y deslizó una pierna.
—Dime que sucede y te suelto.
Yukio intentó no distraerse demasiado, pero el cabello peliazul rozó su mejilla. Por lo que su única preocupación fue no respirar hondo, porque era extraño buscar su aroma de esta manera, de hecho resultaba escalofriante y algo cursi. Por eso trató de no apoyarse demasiado en él, aunque el sutil y delicioso roce entre ambos comenzaba a inquietarle.
Cosa que parecía una sensación compartida, ya que Nii-san se quejó hasta que se dio cuenta que moverse mientras estaban tan cerca no era lo mejor. Así que aun sonrojado, se quedo quieto e inclinó ligeramente la cabeza.
Ahora Rin tenía las orejas agachadas, y desde ese ángulo, Yukio pudo verlo morderse los labios antes de volver a encararlo. Claro que cuando lo vio con los aprendices hacia atrás, únicamente pudo esperar en silencio.
—Antes no podía olerte.
—Antes… ¿Qué?- indagó Yukio fuera de lugar. Sin pensar, aflojo ligeramente el agarre, lo suficiente como para que el bajito pudiera escapar.
Lo siguiente que vio, fue a su gemelo al otro lado de la habitación, gracias a esa endemoniada velocidad que básicamente lo hizo desparecer tras un parpadeo. Por eso, el menor giró despacio para encontrarlo peligrosamente cerca de la puerta; un movimiento en falso y tendría que salir corriendo tras él.
—Use acónito, por eso no podías rastrearme- dijo- En verdad deberías estudiar mas Nii-san.
—¿Acónito?- repitió Rin todavía incomodo, mientras miraba ocasionalmente la puerta.
—Si, aparentemente funciona hasta contigo.
—¿Eso que significa?
Yukio hizo un gesto desdeñoso, como si le restara importancia al asunto, pero por dentro sonrió satisfecho. A pesar de todo el estúpido problema, todavía era capaz de distraer a su hermano, y eso al menos resultaba reconfortante.
—Considerando tú lado humano, no podía estar seguro.
—Somos gemelos, si funciona contigo seguro lo hará conmigo- señaló el mayor sintiéndose extrañamente insultado.
—No podía probarlo en mi Nii-san, eso no tiene sentido.
Rin abrió y cerró los labios sin saber que decir, aunque al final a pesar demostrarse todavía algo inquieto, ceso sus intentos de escape.
—Usaste el Acónito para que no te encontrara ¿cierto?- divagó el peliazul, a lo que el otro demonio asintió, así que lo miró fijamente como si organizara ideas - Entonces… ¿te sucede lo mismo? ¿Es normal que no te quiera cerca?
—Probablemente sea un efecto secundario por la parte animal, así que no es precisamente anormal- informó Yukio- Pasara en unos días, no te preocupes. Pero no se si sea lo mismo Nii-san, porque no se lo que sientes.
Él estuvo alejándose de su hermano, porque temía que si estaban en la misma habitación podría dejarse llevar por ese lado felino, y hacer algo estúpido (como, psss besarlo) Y aun cuando la reacción parecía similar, desconocía si los motivos eran los mismo. Aunque de todas maneras, fue suficiente como para que se sintiera curioso al respecto.
—¿Has reaccionado así con otra persona?- preguntó intentando sonar casual, y no ansioso como en realidad se sentía.
—No…- dijo Rin mientras evaluaba la información que parecía tener sentido, sin embargo cuando estaba listo para otra pregunta, sus orejitas gatunas se agitaron una vez sintió que el castaño se movió.
Por instinto retrocedió, y a cambio Yukio se detuvo. Claro que eso no hizo que Rin se sintiera mejor, ya que lo vio desplegar esa sensual oscuridad que lo erizó sin aviso. Pero si en algún momento pensó en irse, en realidad no lo hizo lo suficientemente rápido, ya que su cabeza se golpeó contra una pared, gracias al cuerpo que lo arrinconó contra ella.
Abrir los ojos le tomó apenas un instante, sin embargo debió mirar hacia arriba donde esos orbes azules lo analizaban en silencio. Yukio se mantuvo inmutable, hasta que una salvaje sonrisa curvó sus labios, y se agachó un poco.
La respuesta natural de Rin fue encogerse en su puesto, y fruncir el ceño con un bonito rubor en las mejillas.
—Dime que se siente, y así pudo ayudarte.
—Estas muy cerca- gruñó Rin sumamente tenso, y erizado como todo buen gato.
—Sólo porque ibas a escapar- dijo Yukio- No olvides que yo también puedo olerte.
Sus brazos estaban a cada lado de la cabeza del mas bajito, mientras sus piernas a penas y se rozaban entre si. Además, en realidad no podían pedirle demasiado estando solos, mucho menos si podía saber lo que el otro sentía gracias a los apéndices en su cabeza. Donde si el primogénito de los Okumura respiraba, era capaz de dibujar el aire que acariciaba esos mechones de cabello desobedientes.
Eso no hablaba muy bien de su estado, incluso sonaba como algún acosador. Y aunque intentó controlarse, cuando miró esos bonitos ojos azules se preguntó porque había estado huyendo de él, si era así como lo quería tener.
Claro que no era lo mismo para Rin, pues retrocedió tanto como la pared lo permitió, lo que en realidad no fue mucho. Pero aparte de eso, no pudo hacer otra cosa, ya que se sentía casi atontado. Sus deseos por salir corriendo no tenían mucho sentido, porque él no es el tipo de persona que huye, así que no supo exactamente de donde salieron esas ganas de alejarse.
Ahora su corazón palpitaba como si quisiera salirse de su pecho, y el aroma que había en el aire lo estaba intoxicando. Por eso negó un par de veces la cabeza, en un intento por ponerle algo de orden al asunto, incluso quiso apartarse, pero Yukio lo impidió al sujetar su brazo.
—Nii-san- llamó en un susurro. El aludido no alzó la mirada, pero los apéndices que se movieron, le indicaron que lo escuchaba-…voy a besarte.
—…
…
…
…
Fue extraño, tanto como si Amaimon apareciera mágicamente en el cuarto, por lo que Rin lo miró sorprendido.
—¿Qué…?
—¿Te sientes mal?- interrumpió el castaño, luego de ignorar lo anterior.
—¿Tú dijiste…?- dijo Rin sonrojado, y con los ojos mas abiertos de lo normal.
—¿Qué dije?
Esa fingida inocencia lo estremeció. ¿Lo había imaginado? En este punto en realidad no podía saberlo, además empezó a sonrojarse tanto, que a este paso terminaría deshidratándose gracias a esa ola de calor que lo azotó sin aviso.
—N-no es nada- tartamudeó Rin, mientras la mano que descansaba en su brazo, subió hasta el hombro. Después, remarcó lentamente el camino hacia su cuello y siguió hasta la mejilla derecha. Por eso, involuntariamente suspiro.
—Entonces, ¿Te sientes mal Nii-san?
Amable y considerado, Yukio lo tocó en un gesto que podría ser calificado como simple apoyo para que se calmara. Por eso le permitió que apartara algunos mechones, que le impedían verlo por completo.
—No realmente…yo…n-no se.
El tacto apenas era superficial, por lo que Rin cerró los ojos, e inconscientemente se recargó en su mano mientras Yukio lo acarició con el pulgar.
—¿Nii-san?- llamó cuando el muchacho parecía a punto de caer dormido.
Resultaba normal, ya que el bajito empezó a relajarse cuando se dejó arrastrar por esa deliciosa fragancia. Esa que hacia hormiguear su pecho, y aceleraba los latidos de su corazón con ese tipo de tensa relajación, en la que quería alejarse y quedarse al mismo tiempo.
Sin embargo, la mezcla de sensaciones, y el suave roce lo dejaron sin saber que hacer. Por ello, el instinto animal se hizo cargo, y a cambio soltó un adorable maullido en cuanto abrazó a su gemelo por la espalda. Después sólo sonrió complacido, y movió la cola alegremente.
—Uh- masculló Yukio cuando retrocedió, porque fue tan espontaneo e inesperado que si no lo hacia, ambos terminarían en el suelo. Aunque después lo sujetó por los hombros, y le acaricio la cabeza para que alzara la mirada- ¿Te presione demasiado?
Preguntó cuando ambos pares de ojos se encontraron. Ahí el mayor maulló con una bonita sonrisa, antes de volver a apoyar el rostro en su pecho, y abrazarlo con fuerza.
—Parece que si.
No es como si pudiera culparlo, a él todavía le costaba trabajo acostumbrarse a ese nuevo nivel de interacción, donde básicamente podía desvestirlo con sólo sentir el aire a su alrededor. Lo que en realidad lo hacia sonar como algún pervertido. Además, eso conseguía que se sonrojara violentamente, pero no era algo que pudiera controlar.
En este estado todos sus sentidos parecían puestos en él, y lo buscaban sin que fuera consiente de ello. Aunque, pensándolo mejor, no era algo tan diferente a su estado normal donde siempre vigilaba que todo estuviera bien. Es sólo que esta situación, sólo era comparable con algún acosador, o un psicópata demente.
—Nya- maulló Rin. Se oía feliz y tranquilo, así que lo apretó con fuerza, mientras la cola contraria se enredó alrededor de su cintura, y parte del pecho.
Yukio también sonrió; y con una mano en la estrecha cintura, y otra en la cabeza, lo acercó hasta que no hubo espacio entre ambos.
—"Te quiero"- ronroneó.
—Yo también Nii-san- dijo una vez comenzó a acariciarle las orejitas- Eres tan lindo.
—Chu! (Beso)
Un besito en la mejilla fue lo único que Rin hizo, antes de volverse a acomodar en su pecho, sin embargo no pudo hacerlo por completo, ya que una mano sujetó su rostro y lo obligó a alzar la mirada. Luego, un par de suaves labios sellaron los suyos durante un breve instante.
—No hagas eso Nii-san- advirtió Yukio con la respiración pesada.
Pero el peliazul, parpadeó un par de veces con un tenue rubor (que había ido despareciendo, desde que dejó de pensar tanto). Donde esa apariencia de adorable confusión, logro que el más alto dejara de respirar por un instante, ya que lo vio sonreír antes de empinarse poco para darle otro besito…en los labios.
Así que, sinceramente fue culpa de Nii-san que lo presionara contra la pared, mientras lo beso con tanta fuerza, que lo hizo llevar la cabeza hacia atrás. En respuesta, su corazón palpitó como loco cuando Rin respondió, en especial cuando lo escuchó gimotear una vez lo mordió suavecito. Por eso lamio la parte afectada, antes de morderla otra vez. Sólo porque, quería oír esos sexy's ruiditos que lo impulsaron a deslizar una pierna entre las suyas. Ahí, el bajito tembló cuando presionó sutilmente su entrepierna, y jadeó sofocado una vez algo húmedo y caliente entró sin permiso en su boca.
Ambas lenguas se tocaron tímidas en un principio, pero hubo algo increíblemente intenso, cuando Yukio se movió inconscientemente contra su cuerpo.
—Nhhh- gimió el peliazul, mientras enredó los brazos en su cuello.
Necesitaba calmarse, Yukio lo sabía pero cuando se separaron y vio ese hilo de saliva resbalar por los labios de Nii-san, todo se fue al diablo. Además, el mayor tenía los labios rojizos por las mordidas, y un intenso brillo en los ojos que estrujó su corazón.
Donde en un intento por controlarse, el castaño apoyó la cabeza en su hombro. A su gemelo no pareció importarle demasiado el cambio, ya que comenzó a acariciarle suavemente el cabello. Sin embargo, fue el suave tacto el que envió deliciosas corrientes por la espalda de Yukio, y el que lo obligo a moverse.
Tal vez por eso, el peliazul inconscientemente maulló con voz ahogada, pues ahora sentía la respiración contraria sobre su cuello. El otro demonio no lo besaba, pero los labios entreabiertos abanicaron sobre la piel descubierta. Rin también se tensó con los primeros besos, y apretó los ojos con fuerza cuando un húmedo toque lo erizó.
Sentir su lengua dibujar caminos alternados de besos, y suaves marcas que volvían la piel rojiza, lo hizo temblar. Además, una mano delineó el trayecto por su espina dorsal, hacia la base de la espalda, mientras la otra extremidad tomó su rostro para que ladeara la cabeza, y así dejar más espacio para tocar.
Después de eso, el castaño volvió a buscar sus labios porque comenzaba a ser adictivos, y esos suaves suspiros lo estaban enloqueciendo. En especial cuando Nii-san estaba tan entregado, y dispuesto a responder. Aunque, nada de eso parecía suficiente, porque ahora quería oírlo más alto, más caliente. Así que deslizó una mano bajo su camisa, y comenzó a trazar figuras imaginarias en su espalda, mientras la otra aflojó la corbata.
Deshacer el nudo no fue difícil, pero Yukio se separó un poco para ver como desabrochaba los botones de la camisa. Ahí, piel blanca y cremosa se presentó libremente, donde apenas y pudo rozarla con las yemas de los dedos, ya que apartó ligeramente la tela para poder ver.
Cuando se quedo sin botones, ahogó un suspiro por el pecho expuesto, y esa apariencia desecha que lo dejó sin aire. Porque Rin estaba algo despeinado, con la respiración pesada, y los labios entreabiertos. Así que impulsado por la imagen, rozó lentamente desde su clavícula, hacia el hombro. La marca que le había hecho hace semanas, apenas y era visible, así que la presionó antes de envolver la delgada cintura con ambas manos, y jalarlo más cerca.
Rin gimió, cuando los colmillos del otro demonio se hundieron en la antigua herida. También tembló entre la apretada cercanía, y el atrevido movimiento de la cadera del menor. Por eso, lo abrazó con fuerza, porque sus piernas comenzaron a temblar, y sentía que podía caerse.
Después, un nuevo gemido escapó de sus labios, debido a las manos que se distribuyeron por su cuerpo. Una en su espalda, y otra en la cadera. Donde el toque casual en su cinturón, lo erizó sin aviso.
— "¡Yukio! ¡¿Estas aquí?!"
Las orejas del mencionado se agitaron en respuesta a ese sonido intruso, así que de mala gana alzó ligeramente la cabeza, y miró la puerta. Había alguien abajo, alguien que entró en los antiguos dormitorios, y ahora se paseaba por la cocina.
—Hn- gruñó con los apéndices felinos hacia atrás. Él sabia quien era, después de todo, la voz de Shura siempre podía ponerlo de mal humor.
—"¿Dónde demonios se metió?"- reclamó la mujer.
Aparentemente, ella no se iba a ir aunque tuviera que abrir todas las endemoniadas puertas del maldito lugar. Podía oírlo, y olerlo. Shura estaba enojada, cansada, y cada tanto maldecía entre dientes. Por lo que Yukio chasqueó la lengua, hasta que sintió a su hermano moverse.
Cuando ambos se miraron se sonrojó furiosamente. Aunque al final resopló, y apoyó ambas frentes juntas, pero además de eso no se apartó ni un centímetro.
—Nya?
—¿Qué voy a hacer contigo Nii-san?- dijo antes de alejarse con un nuevo suspiro.
Su corazón seguía latiendo como loco, en especial cuando deslizó la camisa de Rin por sus hombros. La tela rozó lentamente la piel hasta que cayó al suelo, así que necesito todo el autocontrol que aprendió durante sus años como exorcista, para tomar la mano del mayor y guiarlo fuera de la habitación. La última vez, el peliazul despertó de su trance animal con un baldado de agua fría, así que darle una ducha sonaba lógico.
…además, es posible que él mismo necesite una. Por mas vergonzoso que sonara.
—¡Yukio!- exclamó Shura tras su espalda.
—Ahora no- dijo antes de entrar al baño.
—¿Cómo que ahora no?- gruñó la exorcista con el ceño fruncido.
Claro que mientras ella se quejaba en el pasillo, Yukio metió a su Nii-san en la ducha. Tenerlo medio desnudo hacia que todo fuera mas difícil, lo cual empeoró con esa linda confusión y los intentos por acercarse de nuevo. Aunque, debía admitir que no hizo mucho por alejarlo, o alejarse.
—Oh que lindo- dijo la rubia una vez entró, y vio a Rin abrazando a su hermano menor. Él se veía feliz, incluso su cola se meció y ronroneó por lo bajo—¿Interrumpo algo? ¿Quieres que me valla?- bromeó una vez le pegó en el brazo con un gesto juguetón.
—Hn- áspero Yukio mientras le acaricio el cabello a Rin. Luego lo tomó por los hombros, para que volviera a la ducha.
—Nya?
—Quieto- indicó para estirarse con la intención de abrir el grifo.
Sin embargo, ahí dudo. ¿Y si recordaba lo que paso? La ultima vez no dio señales de saber lo que hacia, o siquiera recordarlo ¿pero qué pasaba si esta vez lo hacia? No es como si hubiera querido llegar tan lejos…bueno, si quería, pero a lo que se refería es que él también tenia sus propios problemas; porque aunque había aprendido a estar cerca de Nii-san (sólo un poco), sus impulsos animales todavía lo desorientaban, así que posiblemente se le fue un poco la mano.
—¿Qué estas esperando? Abre el agua- dijo Shura en cuanto lo hizo a un lado, para girar el grifo- ¿Nh?
Masculló ella, cuando noto la marca todavía rojiza entre la curvatura del cuello, y el hombro. Pero en cuanto miró al más joven, se encontró sola con Rin. Mas, antes de poder pensar en algo, abrió el agua ya que lo sintió moverse.
Por eso, afuera del baño, Yukio se recargó en la pared mientras escuchó a su gemelo chillar en respuesta al agua fría. Todavía no quería acercarse, además lo más probable es que necesitara más acónito. Después de todo, fue por culpa de la planta que empezó todo esto.
—Maldición- gruñó, para luego golpear su cabeza contra la pared un par de veces, como si eso le ayudara a pensar mejor.
La vida definitivamente se vuelve mas difícil, cuando te das cuenta que te enamoraste de tú hermano. Por lo que ahora tenia un intenso rubor e las mejillas, y el ceño graciosamente fruncido, porque ¿Qué demonios debía hacer? No sólo podía regresar y besarlo ¿cierto?
…¡¿Cierto?!
—¿Yukio?- llamó Rin desde el baño, así que maldijo antes de moverse.
Porque él tenia problemas, serios problemas, y en este momento no quería pensar que estuvo a punto de aprovecharse de su Nii-san, así que olviden que eso paso ¡Gracias!
Claro que dicen que el primero pasó para solucionar un problema es aceptarlo, pero mientras el exorcista entraba a su cuarto, supo que esa era la cosa más estúpida que había escuchado en su vida, porque en ese momento no se sentía ni medianamente mejor.
¡Qué alguien le diga, de que le sirve saber que le gustaba su hermano!
CONTINUARA:
Ann: ¡Actualización °¬°! (Happy Dance) Actualización, actualización ~(°¬°)~
Ro: xD, al fin Yukio acepto lo que siente n-n, aunque seguramente eso no hará las cosas mas fáciles para él ñ-n
Ann: Hai xDDD. Lamentamos mucho la demora o.o, tuve algunas semanas duras u¬uUU, sin embargo espero que el capitulo compense la milenaria tardanza n-n
Ro: Oh, por cierto, Ann hizo una animación YukioxRin n-n, esta en su canal de Youtube, el cual pueden encontrar en su profile n-n.
Ann: La canción es de World Is Mine °¬° (pero no la canta Miku :3) Y es hasta ahora mi mejor animación n-n. También abrí una cuenta de Facebook que también pueden encontrar en mi profile n.n.
Ro: Oks, antes de despedirnos una aclaración o.o.
Ann: Sip, mis diez y hermosos lectores °¬° (son más, pero siempre me escriben mis hermosos 10 xD) Si envían mensajes anónimos, por favor fírmenlos al final o al principio, o en la mitad xDD, donde quieran, pero háganlo por favor n-n.
Ro: El Fanfiction esta colocando los anónimos como Guest oO, así que no sabemos quienes escriben. Por favor coloquen sus nicknames para poder responderles adecuadamente n—n.
De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.
Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n
NOTA: QUIENES ESTAN REGISTRADOS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR! (Aunque si tienen bloqueada la opción para enviar mensajes o.o, entonces lo pongo en mi profil)
Para dejarme un Reviewer escriben dentro del rectángulo que esta aquí abajo n.n, no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para hacerlo u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile.
Se despiden:
Ann: ¡Visiten mi cuenta de Youtube °¬°!
Ro: ¡Y el Facebook °¬°!
