(Turba molesta por la espera: ¬¬)

Ann (oculta tras un escritorio): Me pregunto como le hace la turba para siempre encontrarme TT-TT.

Ro: (escondida a su lado): no puedo imaginármelo ¬¬, quizás sea por tus milenarias actualizaciones en casi todos tus fics òÓ

Ann: O tienen un rastreador o.o

Ro: Seeee eso es más lógico ¬¬UU

(Turba molesta por la espera: ¡Aquí están ÒÓ!)

Ann: Kyaaaaaaaaa!

Ro: Yo no soy la que escribe, llévensela a ella TT¬TT

Ann: ¬¬

Ao No Exorcist no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-. El Fic tiene una pequeñas menciones del manga oO, pero no es nada particularmente importante n-n.

Homo fóbicos ¡HUYAN! Advertencia incesto YukioxRin, luego no digan que no se los advertí ¬¬

CAPITULO SIETE: TIPSY LOVE (Jin Akanishi)

A veces la vida te golpea de una extraña e inusual manera. Incluso puede sacudir tú mundo y voltearlo de cabeza tan rápido, que sólo da tiempo para preguntar que demonios acaba de suceder. Y no es como si esa sensación fuera inusual en el mundo de los exorcistas, pero para que algo los afecte de esta manera, debe tratarse de una situación sumamente intensa.

Quizás porque durante las misiones todo puede salirse de control, y en ningún momento puedes estar completamente seguro que tú vida no corre peligro. Sin embargo todos esos sube y baja se vuelven algo cotidiano y hasta normal; mas aun cuando Suguro conoce la sensación, siempre había algo que no iba del todo bien y conseguía ponerlo inquieto.

—¡Bon!- llamó Rin tras su espalda.

…no es como si le sorprendiera que ese molesto demonio tuviera la culpa de todo, así que arisco giró despacio.

—¿A dónde vas? Tenemos que hacer el reporte- dijo el peliazul- ¡Vamos a la biblioteca!

En circunstancias normales, el monje hubiera sospechado de su ánimo. Incluso pensó que tenían un impostor, o que estaba en una película de terror donde al principio todo es genial y perfecto hasta que aparece el monstruo y/o el fantasma de turno, y los masacra a todos. Pero en este punto ese era el menor de sus problemas, así que no dijo nada cuando una mano tomó la suya y lo llevó casi arrastrado por los pasillos.

Apenas habían salido del salón, por lo que hace pocos minutos se les asignó el reporte. Y por mucho que Bon tuviera sus deberes al día, era ridículo trabajar en algo que era para la otra semana, en especial cuando tenía tareas y exámenes que requerían más tiempo y dedicación.

—Okumura, tenemos un examen mañana.

Eso pareció calmar al hiperactivo muchacho ya que soltó su mano, y se detuvo. Después se mostró pensativo porque no podía perder ese examen, Yukio lo mataría si eso pasaba (otra vez u¬uUU)

—¡Nii-san!

Y hablando del diablo, el menor de los Okumura salió de un salón para acercarse sin prisa a ellos. Claro que Bon vio a Rin tensarse un poco, incluso las orejas felinas que todavía escondía en la boina se irguieron. Así que encaró a su hermano con una sonrisa algo incomoda, casi nerviosa. El peliazul había estado actuando así desde hace un par de días, y parece que la respuesta más normal que pudo encontrar fue arrástralo a él (que no tenia nada que ver con las peleas de ambos demonios), de un lado a otro.

—¡Tenemos que estudiar para el examen!- dijo Rin rápidamente antes que su hermano se detuviera al frente.

Después volvió a tomar la mano de su amigo y salió básicamente corriendo. Bon no tuvo tiempo de decir nada, porque ese endemoniado pelizaul era ridículamente rápido, así que antes de siquiera poder preverlo, habían corrido por los pasillos, subido las escaleras, y casi atropellados algunos estudiantes.

—¡No hagas eso!- reclamó Bon en cuanto pudo soltarse.

—¿Uh?- musitó Rin sin comprender su mal humor. Quizás porque para él era normal su velocidad, y en realidad tampoco pensó en nada ni nadie mientras corría.

—Hn.

Con un gruñido el bicolor frunció el ceño, pero como ya estaba en la biblioteca decidió quedarse y estudiar un poco, así que se alejó refunfuñando mientras Rin lo siguió obediente, como había hecho últimamente.

Claro que el mayor de los gemelos tenía sus razones para pasar tanto tiempo con su amigo, y es que no podía estar cerca de Yukio, por lo que Shiemi quedaba descartada porque el castaño no tenía ningún problema en acercarse y estar con ellos, pero Bon era diferente. Tal vez porque se trataba de una persona seria y responsable con sus deberes, y si decía que iban a estudiar en verdad lo harían. Sin embargo, aun cuando el monje sabía que ese era el único motivo por el que lo llevaba de un lado a otro, no es como si pudiera hacer mucho. Okurmura era terriblemente terco, y por más que discutieran o lo insultara el demonio no se iba. Así que pedirle que lo dejara solo en realidad no ayudaba mucho, quizás le daría unas horas de calma, pero siempre volvía a aparecer.

—¡Hey Rin, Bon!- saludo Shima en cuanto entró a la biblioteca junto con Konekomaru.

Alguien masculló un "shhhhhh" que lo tuvo sin cuidado, pero el más pequeño se encogió y pidió disculpas, y lo obligó a hacer lo mismo. Aunque después de hacerlo, Shima se sentó despreocupado frente a Rin.

Bon saludo a ambos y les dio una mirada apática, mientras el peliazul comenzó a hablar con ellos. De acuerdo, él podía saber que Okumura tenía problemas con su hermano (aunque no llego a preguntarlo abiertamente), sin embargo aun cuando pudiera saber eso, había algo que lo estaba molestando últimamente, y era relacionado con su amigo de cabello rosado. Bueno siendo sincero, la actitud de Okumura-sensei tampoco tenia mucho sentido, y lo único que podía pensar es que Rin los hacia actuar de esta manera extraña, aunque ignoraba como lo conseguía.

Estaba seguro que no era apropósito porque Rin Okumura es terco, hiperactivo y afrontémoslo, algo tonto e infantil. Así que Bon apoyó el codo en la mesa, y el rostro en la mano mientras lo observó de reojo como si eso le ayudara a descubrir que podía tener para poner a dos personas perfectamente normales en un estado tan estúpido.

Si lo pensaba a fondo, él también fue la primera que saltó sin dudar para ayudarle aun cuando eso podía poner su propia vida en peligro, y siempre estaba dispuesto a estar a su lado sin importar nada más. Además era atento y se preocupaba por los demás, claro que lo hacia a su extraña y curiosa manera, ya que era tan testarudo que casi rayaba en lo entremetido.

…pero todo eso hizo que una leve sonrisa delineara sus labios, y en respuesta las orejas felinas de Rin se agitaron dentro de su gorro.

—¿Qué?- dijo al sentirse observado.

—Nada- áspero Bon una vez chasqueó la lengua y se sonrojo tenuemente.

—Pues mira a la "nada" en otra dirección- regañó Rin.

—Yo miró a donde quiera.

—¡No mientras yo este en el medio!

—¡¿Quién me lo va a impedir?!

Sin mayor razón o excusa comenzó una discusión donde se olvidaron de los demás. Siempre era igual, pera esta vez Konekomaru miró de reojo a Shima, no lo hizo por ningún motivo en particular, pero hubo un extraño sentimiento que lo obligó a hacerlo. Después de todo él dejó de verse tan despreocupado como acostumbraba y adoptó una expresión casi seria. Por eso vio a ambos lado de la mesa sin entender que sucedía, así que prefirió no decir nada.

Shima por otro lado afiló ligeramente la mirada, sólo un poco y lo suficiente como para que no se notara demasiado. Tal vez Bon no lo sabia pero todo lo que hacia influía en Rin, y en respuesta el demonio hacia lo posible por agradarle. En este punto sabia que Okumura-sensei estaba al tanto del curioso detalle, porque en serio era difícil no darse cuenta.

Después de todo Rin admiraba a Bon y deseaba su amistad, pero…existía un pequeño rango, el mismo insignificante y diminuto espacio que lo hacia dudar si era sólo amistad, o algo mas. Por eso se sentía algo impaciente y no era el único, su sensei también lo estaba, en especial estos últimos días donde a Rin le faltaba traer todas sus cosas para comenzar a vivir con ellos. Shima ignoraba que había ocurrido entre ambos gemelos, pero no pudo pensar a fondo en ello.

… quizás porque Bon saltó de su asiento, y acunó el rostro del peliazul en las manos para dejarlo a un palmo de distancia. Estaban tan cerca, que incluso Rin lo miró curioso por el repentino movimiento. Aunque no lucia particularmente preocupado o siquiera interesado en la notable violación en su espacio personal.

—No están- dijo Suguro, y los otros dos monjes que se removieron sorprendidos, lo vieron quitarle el gorro para comprobar que los apéndices felinos habían desaparecido. Rin también miró hacia arriba, y se tocó la cabeza para comprobar que tenía razón.

—Ejem.

Sin embargo jamás llego a decir algo debido a ese sonido intruso, que le hizo girar sólo un poco porque todavía estaba prisionero entre las manos de su amigo. Por ello vio a Shura acercarse con su hermano.

—Tenemos una misión- sonrió la voluptuosa mujer con un gesto divertido.

Fue ella quien carraspeó, y ahora miró de reojo a Yukio fruncir el ceño. Era tan gracioso y peligroso al mismo tiempo, que debió acercarse hasta que Suguro soltó lentamente al mayor de los Okumura. Hubiera esperado que lo hiciera más rápido, pero aun cuando eso la hiciera dudar, la situación resultaba tan hilarante que debió morderse los labios para no reír.

Quizás porque ese extraño trio que se estaba formando alrededor de Rin le parecía muy gracioso, o tal vez era la manera como Shima y Yukio analizaban a Bon, con ese extraño recelo donde no podían estar muy seguros de lo que sucedía.

—¿Una misión?- repitió el peliazul sin prestarle atención a los dedos que trazaron inconscientemente su rostro.

—Muévanse, les explicare en el camino- áspero Yukio mientras Kamiki y Shiemi se acercaban con Tanaka.

Claro que en ese instante no es como si le importaran los demás Exwire, lo único importante era su estúpido Nii-san que desvió oportunamente la mirada cuando comenzó a recoger sus cosas. Vagamente noto que ya no tenía sus orejas felinas, pero no es como si eso le interesara demasiado ya que lo más probable es que el efecto del sello finalmente hubiera pasado.

—Tks.

Impaciente chasqueó la lengua y rodó los ojos una vez dio media vuelta. Yukio estaba enojado, molesto y tan irritable que si Shima no quitaba la mano del hombro de su hermano, (en lo que era un abrazo indirecto) le iba a disparar.

—Maldición- gruñó entre dientes una vez comenzó a caminar hacia una puerta.

Nii-san lo había estado evitando desde…bueno, desde que lo beso. Ese estúpido y malcriado demonio no le había dicho cual era su problema, así que naturalmente se sentía inquieto y a punto de enloquecer. Aunque, no podía hablarle si se la pasaba con los monjes.

—Tienes que darle crédito a Rin- rio Shura a su lado.

—Cállate- áspero Yukio al abrir una puerta que los llevo al sótano, donde una band lo estaba esperando.

No iba a darle la razón a la mujer porque estaba muy enojado para eso. Pero era cierto lo que ella decía, porque a su despistada y torpe manera, Nii-san ideó un plan "brillante" para alejarlo. Después de todo, no había ninguna buena razón para apartarlo de Suguro. Es decir, ambos estaban estudiando y no podía desmentir el asunto con las notas de los últimos exámenes y tareas.

Jamás pensó que el hecho que Rin fuera un estudiante aplicado le fastidiara tanto. Y con todo ese estúpido asunto de los últimos ataques, las cosas definitivamente no eran precisamente sencillas. El castaño estaba casi seguro que Mephisto estaba detrás de todo, después de todo el director adoraba esas estúpidas pruebas. Donde lo único que ganaría era saber que tan lejos podía llegar su poder demoniaco, y que tan peligroso era en caso de una emergencia.

Nada de eso le decía mucho, ni le ayudaba demasiado en su situación actual, por lo que en retrospectiva todo era culpa de su molesto Nii-san. Porque entre todo lo que sucedía últimamente, Yukio se sorprendía de seguir cuerdo, ¿o puede ser que se enloqueció y nadie le dijo?

—¿Están todos?- preguntó Shura una vez se subieron al vehículo, por ello debió girar en su puesto para verlos a todos- Bien, esto es lo que ocurre existen reportes de ataques de arañas cerca de un pueblo, a las afuera de la ciudad. Su ubicación exacta todavía es incierta, aunque varios Tamer lo están investigando. Nosotros únicamente iremos a asistirlos, ¿alguna pregunta? Genial.

Sonrió una vez volvió a acomodarse, claro que cuando lo hizo le dio un manotazo a Yukio, ya que su mano estaba muy cerca de su arma. A ella no le importaba que Shima tocara la mejilla de Rin sólo para quitarle una pestaña, porque el menor definitivamente no le iba a disparar…otra vez. Además, siendo el sensei que era, no se supone que lo haga.

—Uh- resopló Rin una vez miró de manera distraída a su hermano y a la rubia.

Yukio parecía reclamarle algo, pero además de eso lucia bien. Él siempre había mostrado un lado alrededor de ella que nunca llego a conocer del todo bien, y que en realidad no le gustaba demasiado. Quizás porque se sentía casi engañado, ya que su amistad de formo cuando eran mas jóvenes y él no tenia idea que el castaño se estaba preparando como exorcista.

Como fuera, eso ahora no tenía mayor importancia. Así que de mala gana, apoyó el brazo en la venta, y luego la cabeza en la mano. Casi de inmediato su mirada se afiló un poco. Rin estaba enojado, pero consigo mismo y por eso había estado evitando a Yukio con tanto empeño. Su propia situación eran tan complicada, que se quejó por lo bajo y escondió la cabeza en el brazo.

Es que…él no…es decir…¡Argh! ¡Estúpido sueño! ¡¿Por qué volvió a tenerlo?! Inconscientemente tocó esa maraca que Shura hizo aparecer cuando lo golpeó en el baño, según ella para cerciorarse que hubiera vuelto a la normalidad. Aunque, esa pequeña lesión tenia un significado completamente diferente para él.

Porque en el sueño era una mordida, una húmeda y caliente que envió una corriente eléctrica por su espalda. Y si la tocaba inevitablemente se erizaba, por lo que se convirtió en una de las muchas razones por las que se sentía tan tenso. Así que más sonrojado que antes, escondió la mirada entre algunos mechones de cabello. Estaba evitando a Yukio porque francamente no sabía como darle la cara, no con ese sueño tan real. Si no fuera porque tenia ese lado vaporoso y confuso, hubiera jurado que de verdad sucedió.

Pero ahora no era momento para pensar en eso, así que cuando llegaron al lugar indicado se bajó sin muchas ganas. Ahí vio una enorme casa ubicada en el extremo sur de un pequeño pueblito. No había nada interesante con el lugar, salvo por los exorcistas que iban de un lado a otro.

—No dividiremos en dos grupos- dijo Shura con la inmensa casa tras su espalda- Rin y…

—Yo iré con él- interrumpió Yukio, donde la respuesta natural de Nii-san fue removerse incomodo en su puesto.

—No creo que…

—Iré contigo- cortó el castaño con los ojos entrecerrados.

—Bueno, entonces son Rin, Yukio, Shiemi y Shima- señaló Shura.

—Pero…

—El resto viene conmigo- prosiguió la rubia sin escucharlo- Nosotros estaremos en el segundo piso, y ustedes en el primero, nos vemos aquí en una hora si nada ocurre.

—Pero…

Esta vez Rin fue jalado por el menor, así que sus palabras se vieron interrumpidas mientras fue llevado prácticamente arrastrado a la casa. Ambos entraron antes que los demás, y dieron largos pasos que casi hicieron al más bajito trotar.

—Espera ¡¿Qué haces?!- reclamó arisco en cuanto se soltó.

—¿Cuál es tú problema?- gruñó Yukio.

—Yo no…

—¡Me estas evitando!- exclamó y Rin frunció un poco el ceño- Mira, no sé que demonios te esta pasando, pero si tienes un problema dímelo, no actúes como si tuvieras cinco años.

—¡Hey!

—Nii-san.

Yukio no le permitió desviarse del tema, así que lo miró con tanta intensidad que su gemelo desvió la mirada con aparente fastidio. Por eso resopló mas calmado, porque no podía pedirle demasiado a ese despistado demonio, así que se acomodó las gafas que resbalaban por el puente de su nariz y lo miró de nuevo.

—Si no quieres decirme esta bien, pero ahora estamos en una misión así que concéntrate ¿de acuerdo?- dijo el más alto al girar sobre los talones.

Habían llegado a una amplia y polvorosa sala, que tuvo a Rin sin cuidado porque era injusto que Yukio le reclamara cuando él también lo evitó los primeros días que tuvieron las orejas de gato, pero entendía a lo que se refería. No es una sensación bonita que tú propio hermano te esté evitando, así que consiente de haberlo lastimado, dio dos pasos y sujetó la manga de su gabardina para impedir que se alejara.

—No tengo ningún problema contigo- dijo Rin con el ceño ligeramente fruncido, casi como si estuviera inconforme por llegar a esta situación- Es sólo que…no he dormido bien últimamente.

—¿Eso que tiene que ver conmigo?- preguntó Yukio una vez volvió a verlo de frente, mientras se quitaba el gorro de la cabeza para dejar libres sus orejas.

—Nada- aseguró el más bajito tras soltarlo, y agachar la mirada con un ligero y tenue rubor en las mejillas.

Dudoso, el exorcista enarcó una ceja. Tal vez por la penumbra no pudo verlo bien, pero sus orejas se agitaron ante el cambio en el ambiente. Estaba casi seguro que los apéndices pronto desaparecerían como los de Nii-san porque ya no oía como antes.

—Nii-san…- dijo paciente en cuanto respiró hondo- La única persona a la que has estado evitando soy yo, y a no ser que tú falta de sueño tenga que ver conmigo, no veo como podría estar relacionado.

Oh, él tenia un buen punto. Por lo que sintiéndose incomodo, Rin le dio la espalda y se alejó como si eso le ayudara a pensar mejor. También se llevó una mano a la cabeza para despeinarse antes de hablar.

—He tenido algunos sueños que no me dejan dormir- dijo- Pero no quise evitarte, lo lamente. No lo hare otra vez ¿de acuerdo?

Yukio asintió algo inseguro de la pobre explicación, hubiera presionado más si supiera que iba a recibir una respuesta, pero como ese no era el caso debió morderse los labios. No entendía que podía ser tan inusual como para que reaccionara de esta manera. Pero como ya dijo, desde hace varios días los apéndices en su cabeza no funcionaban como antes, por lo que ya no podía saber que ocurría sólo con percibir el aire a su alrededor.

—¿Qué tipo de sueños?- se aventuro justo cuando Shima y Shiemi se acercaron, y el mayor planeaba ir con ellos.

—Sólo son sueños, no es nada importante- gruñó Rin, pero esta vez el otro distinguió ese suave nacarado acariciar sus mejillas.

Lo noto sólo porque tomó su mano para evitar que se alejara y a cambio lo jaló mas cerca. Pero verlo así lo puso lo suficientemente nervioso como para que también empezara a sonrojarse. Después de todo, la idea que él recordara lo que había sucedido bien podría darle un infarto, además era una posibilidad que había estado rondando su cabeza cada vez con mayor frecuencia, así que ahora de verdad comenzó a inquietarse.

—Tiene que ser algo- presionó una vez desvió la mirada hacia esa pequeña marca que sobresalía ligeramente de su camisa.

—¡Pero no lo es!- señaló Rin impaciente, ya que sentirse observado no le ayudaba.

—¡Nii-san!

—¡¿Por qué no puedes olvidarlo?!

Había algo divertido en verlos discutir de esta manera, ambos eran tan increíblemente testarudos que los otros dos debieron esperar. Shiemi sonrió un poco, porque al menos estaban hablando. Sin embargo, antes de pensar en otra cosa, la casa tembló para que arañas del tamaño de un balón de futbol salieran por las ventas, la chimenea y las otras habitaciones que los rodeaban.

—¡Shiemi!- exclamó Rin cuando el candelabro arriba de su amiga se desplomó.

Sin dudar desenfundo su espada y corrió hacia ella. Logro apartarla justo a tiempo, pero debió empujarla cuando un enorme insecto se le vino encima. Deshacerse de él no fue particularmente difícil, pero cuando un nuevo crujido lleno el lugar, el suelo despareció casi de inmediato. Saltar lejos podría haber sido fácil si las arañas no se le hubieran lanzado encima, y ahora con una montaña de cuerpos y patas encima, Rin encendió su fuego azul.

—Hn.

Luego de poner a salvo a los otros dos, Yukio frunció el ceño por ver a las arañas que cayeron con ese resplandor. Algunas se consumieron, aunque no es como si importara mucho, ya que saltó sin pensarlo dos veces.

—¡Nii-san!

Llamó al estirar una mano para poder tocarlo. Rin se movió lo mejor que pudo, pero es difícil hacerlo mientras caes. Por eso al principio sus dedos apenas se rozaron, hasta que pudieron sujetarse apropiadamente. Luego Yukio lo jaló con fuerza para poder abrazarlo. Era una apretada cercanía, incluso algo incomoda. Y aun cuando Rin se sintió confundido, terminó sonriendo con suavidad.

PUM

…claro que, el sentimiento hubiera durado más si no se hubiera estrellado con el suelo de esa manera.

—Ay…- se quejó el peliazul- ¿Estas bien?

—Si.

Yukio había amortiguado el golpe, logro girar en el ultimo segundo por lo que ahora ambos se sentaban adoloridos. Uno mas que el otro, pero cuando Rin se acomodó a su lado, le dio un zape en la cabeza que lo hizo sentir confundido.

—¿Cuál es tú problema?- regañó- Yo soy el mayor, se supone que tengo que protegerte. Y si me dices otra vez que se lo prometiste al viejo, voy a golpearte.

—Pero es verdad- dijo el castaño, así que el más bajito afiló la mirada. Ser un encargo no es precisamente algo que le gustara, pero antes de poder golpearlo de nuevo, sus manos fueron capturadas por las contrarias- Y aunque no fuera así, de todas maneras lo haría.

—Tks, eres imposible.

—Igual que tú Nii-san- sonrió Yukio.

Esto era…algo extraño. Sentirse así alrededor de su propio hermano era nuevo, así que Rin se soltó suavemente y desvió un poco la mirada para examinar el lugar donde estaba. También buscó su espada, y la sujetó con fuerza para aminorar la presión en su pecho, sin embargo antes de siquiera poder ponerse de pie hubo un destello que se acercó a ellos.

Lo hizo tan rápido que lo único que alcanzó hacer fue empujar al otro demonio. Lo siguiente que supo, fue que cayó de espadas por eso que se había enterrado en su hombro.

—Nii-san- llamó preocupado Yukio.

—E-estoy bien….yo…

—¿Nii-san?

Mientras balbuceaba, los ojos azules comenzaron a cerrarse y su respiración disminuyó hasta casi desaparecer, también estaba sangrando copiosamente y antes de siquiera poder advertirlo su fuego se extinguió de golpe.

Lo más normal fue que Yukio se quedara en blanco sin saber que hacer. Tampoco pareció importarle el ruido tras su espalda, o el hecho de haber caído en el nido de las arañas. En realidad, ni siquiera se mostro interesado del par de monstruosos gusanos que salieron de la tierra, ya que todo sencillamente dejó de existir en el mismo instante en que la respiración de Rin desapareció.

Claro que decir que a partir de ahí todo fue extraño y confuso seria insuficiente, porque ajeno a lo que sucedía, un par de ojos azules tardaron en abrirse. Después de todo, durante lo que pareció un eterno instante, la inconciencia de un duro golpe lo acompaño sin aviso y ahora se sentía lo suficientemente mareado como para no querer moverse.

—Hn- se quejó Rin. Los oídos le zumbaban, y le tomó un momento mas enfocar cualquier cosa.

Por ello, lo siguiente que noto fue que estaba apoyado sobre algo cálido y reconfortante. Así que aun aturdido se fue lentamente hacia atrás, hasta que pudo ver a su gemelo.

—¿Yukio?- llamó con la voz ronca. Le dolía terriblemente la cabeza, tanto que debió cerrar un momento los ojos.

Vagamente analizó el extraño lugar. Todo estaba en silencio, sin embargo era ese tipo de ausencia que sólo la presencia de la muerte puede generar. Había arañas en el suelo, algunas muertas por disparos, otras semi-carbonizadas, pero todas se encargaban de tapizar el enorme espacio. Aunque de fondo había dos gigantescos gusanos que le dieron escalofríos.

—Uh- musitó al ver su hombro herido, que al menos había dejado de sangrar- Yukio.

Repitió más despierto que antes. El castaño todavía sujetaba una de sus pistolas, mientras que la otra mano descansaba en su cintura, como si lo resguardara. Ambos estaban en el suelo, sentados contra una pared en una incomoda y molesta posición. Porque Rin sentía un amargo sabor en la boca, era una mezcla de sangre y el mismo desconcierto que sólo desmayarse puede proporcionar.

Pero sin distraerse con pequeños detalles, tomó el rostro del menor y lo reviso. Él tenía rastros de sangre que bajaban hasta la mandíbula, así que lo limpio un poco y se aseguró que la herida no fuera gran cosa. Sus signos vitales también eran normales, y no sentía nada roto. Pero que no despertara comenzaba a impacientarle, así que en busca de una posición más cómoda colocó las piernas a los costados de su cadera, y se sentó en su regazo.

—¡Yukio!

—¿Nhhh?

—¡Yukio!- sonrió Rin cuando los parpados contarios comenzaron a temblar.

—¿Nii-san?

Dijo bajito y tan aturdido que le costaba trabajo saber lo que corría, por eso cuando un par de suaves manos acunaron su rostro, sólo pudo cerrar lo ojos y dejarse arrastrar por la amable sensación. Porque se sentía tan cansado que quería volver a dormir.

—¡Yukio!- gritó esta vez.

—Hn- se quejó el castaño- ¿Qué?

—No me digas "¿Qué?"- regañó Rin- ¿Estas bien?

Sin dudar apartó algunos mechones de cabello, para luego volver a revisarlo. Por eso sus manos fueron de un lado a otro, hasta que Yukio las sujetó con suavidad.

—¿Qué sucede?

—Eso debería preguntarlo yo- dijo Rin- ¿Estas bien?

—Si, no es nada- aseguró Yukio luego de dar un rápido vistazo.

El paisaje le hizo fruncir el ceño, ya que había tanta muerte y destrucción que no se sentía orgulloso. Mas, antes de distraerse con cualquier cosa, volvió a mirar a su hermano, sólo que esta vez con algo de sorpresa. El peliazul pareció notar el cambio brusco porque parpadeo curioso. Fue lo único que pudo hacer, ya que un par de brazos lo envolvieron herméticamente.

—¿Uh?- masculló confundido- ¿Yukio?

Dijo luego de ese largo silencio, donde lo único que obtuvo fue que el más alto lo apretara instantemente, y que escondiera el rostro en la curvatura de su cuello y el hombro. Eso arrancó un suave suspiro del bajito, y que se estremeciera ligeramente, pero además de eso sujetó suavemente a su hermano menor que lucia como si algo estuviera mal.

—¿Estas bien?- preguntó Yukio- Te desmayaste, pensé que no ibas a despertar.

—Estoy bien- sonrió Rin comprendiendo lo que sucedía. El otro sólo estaba preocupado, así que en un intentó por reconfortarlo, comenzó a acariciarle el cabello.

—Fue por el veneno de los gusanos- informó por lo bajo- Pero no sabia si podías resistirlo. No hagas algo tan estúpido de nuevo.

—No fue estúpido- contradijo el peliazul- Pero ahora puedes decir que estamos a mano.

—No es gracioso- regañó Yukio mientras deslizó una mano por su espalda, y otra alrededor de su cintura para tenerlo tan cerca como fuera posible.

—Es un poco gracioso- sonrió Rin.

Ni un poco, pero ignorando el detalle. Ninguno de los dos pareció darse cuenta que sus colas se buscaron hasta que terminaron enredándose con descuido. El más alto se había asustado cuando el mayor se desmayo. De hecho el temor inicial logro que sus llamas estallaran solas, y estuvo a punto de perder el control hasta que lo vio respirando de nuevo, todo gracias a su regeneración demoniaca. Él no sabia porque los demás Exwire no estaban todavía ahí, pero suponía que debían tener sus propios problemas, además era mejor así, lo mas seguro es que los hubiera puesto en peligro si los tenia cerca.

Aunque, ahora se había dado cuenta de dos cosas, primero que ese hiperactivo demonios influía en sus emociones, lo que en realidad no era una sorpresa ni una descubrimiento nuevo, pero si en ese nivel explosivo y peligroso, donde podía transformarse en un psicópata en menos de un segundo si algo le sucedía. Y segundo, que por un momento pensó que lo había perdido.

—Sal conmigo.

—…

De acuerdo…eso no debería salir así, de hecho Yukio se asusto por oírse hablar, así que sin dudar se alejó para mirarlo. Debía ser por el aturdimiento, por esas estúpidas emociones, la falta de sueño, todavía tenía las orejas de gato, no había dormido bien, la posición de la luna estaba mal y…

—De acuerdo.

….esperen ¿Qué dijo? Descolocado, el exorcista lo miró como si fuera la primera vez que lo hacia, aunque Rin lucia tan despreocupado que no correspondía con lo que estaba sucediendo.

—¿A dónde quieres que te acompañe?

—¿Eh?

—¿Dónde Shiemi? ¿Te faltan municiones? Porque te dije que compraras más.

¿Municiones? Confundido Yukio abrió un poco más los ojos, porque en serio no podía creer que Nii-san fuera tan despistado. Casi rayaba en ese tipo de exasperante ingenuidad que lo hizo resoplar. Hasta ahora no había pensando en hacer algo con respecto a lo que sentía, principalmente porque no sabia como hacerlo, además no veía que podía ganar con eso.

—Oh ya no están- dijo Rin en cuanto sujetó su rostro, y lo hizo bajar la cabeza para comprobar que efectivamente los apéndices felinos habían desaparecido como los suyos.

Mas, cuando intentó inconscientemente mover su cola, se dio cuenta que no podía porque estaba atascada con la del menor. Un lento rubor comenzó a invadirlo, pero antes de poder saber lo que eso significaba, Yukio volvió a tomar sus manos para llamar su atención. Ahí, el otro demonio se inclinó para hablar sobre sus labios, y mirarlo directamente a los ojos con ese oscuro y salvaje toque que lo erizó sin aviso.

—Sal conmigo- repitió. Porque bueno, sinceramente este momento era igual de bueno que cualquier otro.

Rin no dijo nada. Al principio lo observó sin comprender, pero esa voz grave hizo cosquillear su pecho mientras un tenue y bonito rubor acarició sus mejillas, hasta que fue lo suficientemente visible como para que sintiera el rostro caliente. Quizás porque sus ojos fueron abriéndose grandes, una vez entendió lo que quería decir. Sin embargo, eso no evitó que una sola pregunta se repitiera en su mente.

"¿Qué dijo?"

CONTINUARA:

Ann (toda golpeada): ¡Muajjajajaja escape de la turba molesta!

Ro: muero x¬x

Ann: En verdad lamentamos muchisisisisisisisisimo la demora, pero todo fue una conspiración de mi malvado trabajo que no me deja escribir ¬¬

Ro: Sin embargo esperamos que este extraño giro les haya gustado, aunque el capitulo esta mucho mas corto que los demás n¬nUU

Ann: Hai, mi imaginación no dio para más TT¬TT

Ro: También pedimos perdón de ante mano si encuentran muchos errores de ortografía oO, Ann revisa como mil veces sus fics antes de subirlos, pero esta vez no tuvo la oportunidad :3

Ann: Alargar mas la espera no me pareció justo o.o, además aun cuando reviso muchas veces siempre se me pasa algo xD, sólo espero que esta vez no sea muy notorio oO

Ro: Oh, por cierto casi lo olvidamos, posiblemente el Fic se acabe en dos capítulos o.o

Ann: TT-TT (rincón oscuro) ¡Mi Fic se acaba TT-TT!

Ro: Hai, hai, esto tenia que pasar algún día n¬nUU

Ann: Hai TT-TT.

Ro: Oks, por el momento nos despedimos n-n. Como saben el Fanfiction esta colocando los anónimos como Guest oO, así que no sabemos quienes escriben. Por favor coloquen sus nicknames para poder responderles adecuadamente n—n.

De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n

NOTA: QUIENES ESTAN REGISTRADOS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR! (Aunque si tienen bloqueada la opción para enviar mensajes o.o, entonces lo pongo en mi profil)

Para dejarme un Reviewer escriben dentro del rectángulo que esta aquí abajo n.n, no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction para hacerlo u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile.

Se despiden:

Ann: ¡Visiten mi cuenta de Youtube °¬°!

Ro: ¡Y el Facebook °¬°!