Capítulo 11.-

La vista del paisaje sería completamente hermosa, si no fuera por el cielo gris y el frío helado que congelaba cada rincón, además el ambiente se sentía tenso y agobiante. A lo lejos se podía observar un inmenso lago cristalino que parecía espejo reflejando el color del cielo, arboles de pino le rodeaban como una muralla verde. Cerca al lago se encontraba sobre una colina elevada; una construcción inmensa llevando la atención del lugar. Enormes jardines rodeaban la mansión con árboles frondosos, fuentes, arbustos y algunas flores que en su mayoría eran rosales espinosos. La mansión tenía detalles elegantes y a la vez simples que le brindaban completa perfección y armonía, no parecía tener antigüedad y lucía como si jamás se hubiera usado, aunque de hecho así era, la mansión aún estaba en construcción, por afuera estaba terminada; pero en el interior un sinfín de detalles faltaban acabar y perfeccionar.

En el interior una de las habitaciones que estaba terminada era la sala principal, un enorme espacio con paredes de piedra lisa, el piso era marmoleado de un color azul idéntico al de la noche, que relucía a la luz de los enormes candelabros que colgaban en el techo y también con la tenue luz que atravesaba las ventanas. Una enorme chimenea de ladrillos verdes estaba en un extremo al igual que otras dos más pequeñas a cada lado. Había también una gran mesa rectangular finamente tallada y de madera oscura con una silla enorme muy parecida a un trono en la cabecera, alfombras de un verde esmeralda le daban calidez al lugar así también como las cortinas del mismo color, pilares de mármol verde atravesaban ambos lados de la sala con serpientes plateadas que se enroscaban en estas.

Lord Voldemort, el señor oscuro más temido de los últimos tiempos, se encontraba frente a la chimenea acariciando con sus largos dedos su varita, tratando de relajarse y no precipitar su locura. A sus espaldas estaban algunos de sus mortífagos dando sus informes acerca de lo que ocurría en el ministerio, noticias y movimientos de la orden, negociaciones con las criaturas mágicas y por supuesto los avances de la construcción de su mansión, lo que lo mantenía irritado más bien era... la maldita suerte de Potter y su renuencia a morir. ¿Cómo es que un grupo calificado de sus más fuertes y leales mortífagos no puedan contra un grupito de niños sin experiencia? Eso definitivamente le irritaba.

Los planes no podían fallar y todo estaba calculado, sin embargo la suerte siempre parecía estar del lado de Potter. No es como que el señor Oscuro creyera mucho en la suerte; pero era eso o es que tenía seguidores mediocres. Ahora gracias al completo fracaso de la misión, la mayor parte de su círculo interno estaba en Azkaban y necesitaba ampliar su ejército y sus aliados. Teniendo tantas bajas no lograría nada y por más peones que decida lanzar, solo retrasaría sus avances. Lucius estaba en Azkaban por lo que no podía obtener los movimientos internos del ministerio ni tampoco influenciar en el ministro. Había enviado al joven Malfoy en una misión para que asesine al viejo, era un castigo para su mortífago, su hijo no tendría muchas posibilidades de matar a la focha y por lo tanto tendría un enorme castigo esperándole, sería capturado o moriría en el intento. La familia ya estaba en deshonra por sus fallos y volver a su pedestal no sería una tarea tan fácil de lograr.

Pensando en el joven Malfoy, le pareció un poco extraño que este pidiera permiso para ir a Francia apenas llegó para sus vacaciones de invierno, dijo que necesitaba estudiar más sobre las runas antiguas y algunos otros hechizos para reparar el armario con el cual planeaba ingresar a los mortífagos, al parecer había subestimado el daño que tenía el artefacto y le resultaría más dificultoso de lo que esperaba. Lo más extraño era que pidió todo eso a través de su madre y no se presentó para el informe sino que viajó de inmediato, era como si estuviera evitándolo y no le agradaba en lo más mínimo, luego arreglaría asuntos con el rubio.

Dispuesto a calmarse, Voldemort se relajó un poco, sabía que el cielo estaba gris gracias a los ánimos que traía y si seguía así estarían cayendo truenos, debía recordar quitar el hechizo que hacia cambiar el ambiente según su estado de ánimo. No era porque él hubiera echado ese hechizo adrede, sino que fue solo una práctica cuyo efecto postergó quitar. Con respecto a su mansión, después de su resurrección había estado planeando retomar sus anteriores planes, uno que había descuidado; necesitaba un lugar donde establecer su base pero a la vez un lugar donde pudiera vivir y que fuera completamente suyo. Era un proyecto que tenía desde un inicio; pero lo postergó restándole importancia ya que había cosas mucho más importantes que tratar en esos entonces.

El proyecto inició antes de la primera guerra y siguió un proceso lento ya que sus seguidores tenían misiones que conllevar y solo unos pocos se encargaron de la construcción. Había elegido el lugar en uno de sus muchos viajes y le pareció perfecto. Toda la propiedad en hectáreas e incluso el lago estaba libre y podía utilizarlo a su antojo, era un terreno completamente alejado del ministerio y de Hogwarts, lo más cercano era un poblado mágico a unas millas de distancia y además se había tomado su tiempo para colocar las defensas del lugar y hacerlo completamente ilocalizable e impenetrable. Sus defensas no competían mucho con las de Hogwarts pero sí eran temiblemente fuertes.

Les había ordenado a sus mortífagos seguir sus instrucciones al pie de la letra y hacer la mansión al grado de perfección que quería darle, después de todo ahí viviría por lo que tenía que ser perfecto y a su gusto. Varios de sus mortífagos conocían de construcciones y otros negocios relacionados, muchos otros también apoyaban con la fuente mágica y económica, después de todo no estaba tan desesperado por aumentar tropas como para solamente aceptar criminales vagabundos e inservibles en sus filas. Muchos de ellos tenían sus usos y fortalezas por lo que se preocupó por tener un ejército variado cuyas funciones puedan estar libres cada que las necesite.

…Necesitaba más tiempo para poder culminar la construcción, pero en esos momentos tendría que conformarse por colocar la base en la mansión de los Malfoy hasta que se adecue por completo la suya.

―Ya que muchos de sus mortífagos más importantes se encuentran en Azkaban hemos tenido que retrasar los avances. Es urgente que sean liberados lo más pronto posible para que los otros puedan continuar con sus misiones regulares. Ha habido más redadas y el ministerio está en suma alerta movilizando aurores; por lo que se corren más riesgos de bajas. En cuanto a tiempo si seguimos así puede que tardemos medio año más de lo planeado en terminar la construcción, los elfos también necesitan descansar y muchos hombres tienen que mantener su imagen con el ministerio para no levantar sospechas, mi Señor―

―Haz lo que se tiene que hacer Yaxley, convocaré a otra reunión para planear el ataque a Azkaban y así liberar a mis hombres, por supuesto en cuanto sean liberados tendrán un castigo por haber fallado y retrasar mis planes. La base mientras tanto se localizará en la mansión Malfoy, por lo menos hasta que se culmine la mayoría de la construcción―

―Como desee mi Señor, verificaré que todo se cumpla de acuerdo a sus expectativas―dijo Yaxley con una reverencia

―Cuando te hayas retirado comunícate con Severus y envíalo ante mí―

Yaxley asintió en comprensión y se retiró de la sala junto con los demás mortífagos que ya habían presentado su informe. Sólo un minuto después de haberse retirado los mortífagos y habiendo quedado el señor oscuro a solas en el salón, la chimenea pequeña de la derecha se encendió y de ella salió un mortífago apresuradamente y un poco agitado, llevaba puesta la capucha por lo que su rostro no era visible. Caminó en dirección del Lord y se arrodilló de inmediato.

―Travers… debe ser importante lo que tengas que comunicar para aparecer así sin autorización o ser llamado primero― dijo Voldemort con un tono de voz no muy agradable

―Siento mucho mi aparición imprevista mi señor; pero tenía que informarle de inmediato―

―Y bien, habla y no pierdas el tiempo que te estoy brindando―

―Estaba en el callejón Knocturn, en una de mis rondas. Yo observé a lo lejos que un hombre joven estaba siendo asaltado por un alcohólico vagabundo. Al principio pensé restarle importancia y largarme de ahí; pero de pronto…― Travers parecía querer hallar las palabras correctas para explicarse pero antes de proseguir fue interrumpido

― ¿Acaso crees Travers que un delito menor en el callejón Knocturn merece mi tiempo? No es excusa razonable para tus acciones ―

―Mi señor, la magia que desprendía de él al principio no era notoria, sin embargo de un momento a otro cambió y su energía era espeluznante y aterradora. Yo me encontraba aún lejos; por lo que no me notó así que de inmediato me escondí y usé hechizos de bloqueo y camuflaje en mí mismo para que no me note. Él simplemente se deleitaba con torturar al hombre y asesinarlo a sangre fría…―

―Basta, ¿acaso ustedes no hacen lo mismo?, no veo nada de importancia en lo que comunicas y sabes que hacerme perder el tiempo y la paciencia trae consecuencias―

―Mi señor se lo ruego, usted no me creerá si solo se lo cuento, debe verlo por sí mismo―

― ¿Estás pidiendo que ingrese a tu mente?― no era una pregunta

―Si así puedo mostrarle, entonces adelante mi señor― dijo Travers quitándose la capucha y viendo directamente a los ojos rojos del señor oscuro

―Veamos que te tiene en esta situación tan perseverante―

Voldemort ingresó de inmediato a la mente de su servidor, por supuesto solo se interesó en buscar lo que tanto quería enseñarle Travers y rápidamente lo encontró ya que era un recuerdo muy reciente.

El señor oscuro observó la escena que tenía ante él, dos hombres en un callejón vacío, uno de ellos una plaga y el otro un joven de semblante sereno. El joven parecía de unos veinticinco años de edad, ojos azules y cabello rubio corto, tenía elegantes facciones pero sólo hasta ahí llegaba, una cara bonita.

Sabía que perdía el tiempo, pero jamás había visto a su mortífago tan perseverante como para arriesgarse de esa manera. Decidió esperar un poco más y los segundos valieron la pena.

¿Cómo te atreves siquiera a estar en mi presencia y mucho peor a intentar amenazarme? Tu existencia ni siquiera debe ser permitida, incluso la escoria tiene más valor que tú por lo que ni nombre te mereces.

Definitivamente el joven mago tenía el ego bien alto, sin embargo a pesar de las palabras vanidosas, pudo notar el cambio de energía y tensión en el aire, estaba viviendo todo eso por los recuerdos de Travers y tenía la sospecha de que si estuviera en la escena real, la percepción de ese cambio sería mucho peor. La voz del joven era totalmente agraciada y melodiosa; pero el color de la voz no acompañaba por completo su conjunto lo que lo hacía tener defectos.

Parece que no conoces tu lugar aquí eh, resultaste valiente y altanero…―

Definitivamente esa escoria se había equivocado de víctima, podía sentir la magia a través del recuerdo de Travers, era muy oscura aunque parecía retenerse, todo un festín ejemplar y potencial.

De pronto la escoria retrocedió atemorizada con una expresión de terror puro, su racionalidad parecía haber vuelto. Voldemort también reaccionó; pero no de temor si no con atracción e interés, los ojos del joven eran dos joyas que reflejaban la misma muerte. El señor oscuro nunca había visto unos ojos tan hermosos e hipnotizantes que harían que cualquiera quisiera estar muerto y vivo a la vez. Ojos de un color verde único que solo se podía comparar con la maldición asesina que tanto le gustaba ejercer.

Al único que había visto con unos ojos parecidos era a Potter, pero este solo tenía ojos esmeralda muy parecidos y opacados por los anteojos que llevaba, mas no los tenía iguales a la maldición ni poseían la misma fuerza, parecía haber magia pura en los ojos de aquel joven. Le pareció extraño sin embargo que el joven haya tenido primeramente ojos azules para luego tenerlos verdes como si se filtrasen a través.

No poseo mucho tiempo así que debo ser rápido, por supuesto en estos lugares una muerte más no es de importancia, aquí nadie te recuerda ni tampoco se interesa, eres una plaga más y eso sería insultar al término. ¿Piensas que con eso podrías dañarme? Ni con tu varita sobrevivirías―

Voldemort observó como el joven rubio levantó la mano y pulverizó lo único con lo que podía defenderse aquella plaga. Al parecer podía manipular la magia sin varita a un grado muy impresionante, sobre todo si pulverizaba al instante una varita la cual llevaba un núcleo y por lo tanto no era algo sencillo y mucho menos hacerlo sin utilizar un canalizador. Luego comenzó la tortura sangrienta y sádica de la que hablaba Travers, por supuesto había diferencia entre verlo y escucharlo. Esa no era la forma en la que los mortífagos asesinaban, sólo en las torturas se utilizaba una forma parecida, y dudaba que cualquiera soportaría algo así como para no aflojar la lengua de inmediato. Podía ver la diversión sangrienta en esos ojos y la pasión loca y enferma por asesinar.

Era una perversión antinatural la que poseía en su interior ese joven. Él mismo era mucho más misericordioso con sus víctimas y les otorgaba una muerte indolora con la maldición asesina. La magia oscura irradiaba en cada poro de su ser y en vez de esta controlarle parecía que él poseía total control de ella como una extensión de su cuerpo. Voldemort estaba impresionado y definitivamente quería conocer a ese joven, tenerlo en sus filas o al menos como aliado sería un logro exquisito.

Mueres siendo lo que siempre fuiste, una nada inservible, un parásito repugnante que nadie se va a molestar en recordar―

Travers definitivamente tuvo mucha suerte de no ser encontrado, dudaba que hubiera salido vivo de esa situación. Aquella plaga quedó completamente destruida e incinerada hasta el punto de no dejar ni siquiera cenizas. Sospechaba que el joven estuviera usando un glamour por el cambio de sus ojos, pero de todas formas le encontraría.

Voldemort salió de la mente de Travers y ordenó todos sus pensamientos mientras que el mortífago se recuperaba jadeante por el tiempo que tomó. Necesitaba encontrar a ese joven de cualquier manera, dudaba que se uniera a sus filas ya que no parecía ser un tipo al que le gustase estar como un sirviente, la vanidad y ego que demostró confirmaba sus sospechas; sin embargo sería una gran ventaja como aliado. Poseía mucho poder y debía estar en sus manos y a su alcance.

―Buen trabajo Travers, definitivamente ha sido muy interesante, no dudes de que serás premiado por eso. Sin embargo no sirve de nada si no hay utilidad para ello; por lo cual estarás encargado de encontrar a ese muchacho y traerlo ante mí. Un grupo de mortífagos estarán disponibles para ti y la misión, puedes retirarte―

Travers asintió complacido con su trabajo y se retiró del salón por las enormes puertas de ébano. Voldemort retomó sus pensamientos y se dispuso a esperar la llegada de Severus.

―Mi señor perdone mi demora, ¿qué es lo que desea?― dijo Snape ingresando y haciendo una reverencia ante el señor oscuro.

―Severus, necesito la poción lo más rápido posible ¿Cuánto tiempo más tomará en estar lista?―

―Llevará por lo menos un mes en estar completamente lista mi señor―

―Muy bien, esperaré hasta entonces, no soporto que mi resurrección me haya dado este aspecto―

―Por supuesto, la poción le devolverá su antigua imagen sin ningún problema, he estado trabajando en ella para que sea perfecta y no ocasione ningún efecto negativo―

―Excelente entonces… dime ¿cómo están los planes del viejo?―

―Ha estado viajando mucho y lo he notado más cercano a Potter que el año pasado. Dumbledore ha estado teniendo reuniones con el chico más veces de lo que antes hacía. No ha habido muchas reuniones de la orden sin embargo. Sea lo que sea que está tramando planea mantenerlo en secreto y mi sospecha es que el único que tiene indicios sobre sus planes es Potter―

―Interesante, supongo que a pesar de que el viejo le ha ocultado muchas cosas, Potter sigue siendo su perrito faldero. Sinceramente Severus no entiendo por qué te importa tanto ese chico―

―….―

―Ya lo sé, es como un hijo para ti solo que no te gusta hablar de ello. Que devastador que se parezca demasiado a tu archirrival de colegio. Creeme que le dí una oportunidad, le dí a elegir; pero al parecer el viejo ya lo tenía suficientemente manipulado. En su primer año frustró mis planes y rechazó mi oferta, por supuesto tengo mis límites y no era mi culpa si eligió mal, yo estuve dispuesto a renunciar a todo mi resentimiento contra él por mis años de sufrimiento y dejarle vivir además de darle protección. Ese día verdaderamente me declaró guerra y yo no iba a ser responsable de lo que le sucediera, firmó su sentencia de muerte―

―Yo no sabía de eso, le agradezco mucho por haberlo hecho sin embargo, lamentablemente él ya había caído en el juego de Dumbledore y no había nada que se pudiera hacer―

―Así es, supongo que le has estado vigilando todos estos años entre las sombras. Recuerdo que en su primer año frustrabas mis intentos por menos notorios y pequeños que fueran―

―Yo no sabía que era usted hasta que se me presentó, mi señor. Tampoco estaba al tanto de que Potter iría a detenerle. Después de ese año no lo volví a ver hasta su resurrección―

―Pues el chico pensaba que eras tú el que quería robar la piedra―

―…No tenía idea, yo sólo intentaba protegerle y como le dije ese día, si su hora llegaba pues no interferiría aunque desee lo contrario―

―Imagino que sigues pensando lo mismo, pero ahora es inevitable que muera, ya rechazó mi oferta, retrasó mi resurrección y se ha interpuesto en mi camino él mismo por lo que mi paciencia se ha agotado, y sabes que no soy de poseer mucha―

―Sí mi señor―

―Si dices que el viejo se ha estado reuniendo con Potter significa que están planeando algo, ¿no tienes ninguna sospecha de lo que podría ser?―

―Desafortunadamente no mi señor, Dumbledore se ha asegurado de mantener todo oculto―

―En ese caso puedes retirarte, Severus―

―Con su permiso―


Severus Snape se dirigía hacia el exterior de la mansión que poseía el señor Oscuro. Había dado su informe y no tenía nada más porque quedarse así que apenas hubo cruzado las defensas se apareció a su casa en la Hilandera, no le agradaba mucho el lugar por estar entre muggles; pero al menos conseguía un poco de paz.

Al estar en su sala se acomodó en el sillón de cuero negro frente a la chimenea dispuesto a relajarse. No había ningún sonido en toda la casa a excepción del crepitar de la leña, esa comodidad afónica le permitía ordenar sus pensamientos en calma.

Después de unos minutos, llegó a una conclusión: se encontraba en una situación difícil.

Snape era un espía, uno de los mejores si se permitía añadir. Durante años había perfeccionado su carácter y su habilidad para controlar sus acciones, emociones, expresiones y cualquier cosa que lo pueda delatar. Por lo tanto nadie podía colocar su total confianza en él.

Tanto mortífagos como los de la orden dudaban de él y sus lealtades. Nadie conocía a quien verdaderamente era leal. Snape sin embargo había sido primero un mortífago antes de pertenecer a la orden y convertirse en espía de Dumbledore. Siempre le habían fascinado las artes oscuras y se consideraba así mismo como un mago oscuro. Desde pequeño ya podía dominar algunos maleficios y en Hogwarts ya sabía que quería ser un mortífago.

A pesar de ser un mestizo, Snape quería seguir al señor oscuro y a su causa. Quería purificar su sangre y eliminar sus lazos con los muggles, después de todo detestaba a su padre y agradecía siempre que este haya muerto. A pesar de sus primeras ideas con respecto a la pureza de sangre, Lily fue capaz de ser la excepción. Ella fue su primer y único amor restándole importancia a lo demás, sólo ella acaparaba su mayor interés.

Pero el destino no se encontraba de su lado…parecía nunca haberlo estado.

Cuando finalizó su amistad con Lily sabía que la había perdido para no poder recuperarla. Lily se casó con Potter y después estaba esperando un hijo de él, de su peor enemigo.

Su mundo se derrumbó y se alejó de todo solo concentrándose en sus misiones como mortífago y en la magia oscura. Fue la magia quien hizo que él no termine por abandonarse a sí mismo y luego rendirse. Cuando escuchó la profecía, o al menos una parte de ella, sabía que debía de decirle a su señor, después de todo su lealtad estaba con él.

Sin embargo cuando descubrió que la profecía se refería al hijo de Lily, se dio cuenta muy tarde del error que había cometido. Sabía que su señor se encontraba en una inestabilidad mental, incluso le preparaba pociones para que no termine con toda su racionalidad deshecha. No conocía la causa del estado de su señor; pero sabía que no podía ser causa de la magia oscura como afirmaban otros. Voldemort era un experto en su uso y control, la magia oscura era su naturaleza y esta no podía llevarle a la locura después de años controlándola, debía ser otra causa, causa que su señor no parecía querer revelar. Aún parecía tener esa locura; pero podía controlarla, ya no era tan impulsivo al menos.

Su señor iría en busca del niño para asesinarlo, sabía que Lily no lo permitiría por lo que sería asesinada. Imploró y rogó a su señor para que no asesinara a Lily y le permitiese vivir, Voldemort aceptó diciendo que era su recompensa por haberle informado de la profecía. Snape quería confiar en la palabra de su señor, pero sabía que este en su estado haría de todo por eliminar la amenaza que se le presentaba y en el proceso podría no cumplir con lo prometido.

Snape estaba muy desesperado y su única preocupación era salvar a Lily, por lo que tuvo que acudir a Dumbledore para que la proteja pagando el precio de convertirse en su espía y pieza de ajedrez. Sin embargo nada más le importaba que salvar a su amada.

A pesar de sus máximos esfuerzos no pudo salvarla.

El señor Oscuro desapareció y con él su conexión con la magia oscura. Lily murió por su culpa indirecta y quedó devastado. No le quedaba nada por lo que luchar y desfogó contra Dumbledore su ira, le reclamó la falta a su promesa y al trato que habían hecho. Dumbledore sin embargo se excusó diciendo que no estaba en sus manos y que Lily y James habían confiado en la persona equivocada para ser su guardián.

El viejo director luego mencionó que el hijo de Lily había sobrevivido y que tenía los ojos de su madre. Ese día se juró a sí mismo proteger al niño por el cual Lily había dado su vida, quería que esos ojos puedan ver felicidad todo el tiempo que fuera posible y no derramen lágrimas.

Vaya sorpresa se dio cuando vió al niño por primera vez, lo único que buscó en él por sobre todo fueron los ojos verde esmeralda únicos; pero cuando los enfocó estos estaban opacados por gafas redondeadas y algunos mechones de pelo azabache. Cuando observó al niño sintió que su corazón se estrujó, tenía tanto parecido a su padre que el amor por los ojos de Lily fue suplantado por el rencor que tenía por Potter en esos momentos. Sin embargo a pesar de eso estaba dispuesto a cuidar y velar por la seguridad del niño aunque genere el odio de este por su trato, ya que lo trataba con el rencor que tenía por su padre. Sabía que no era James; pero no podía evitar actuar así.

En el primer año del niño estuvo al tanto de su seguridad, mas cuando su señor se le presentó diciendo estar en el cuerpo de Quirinus Quirrell, sabía que no podría seguir cuidando del niño. No podía interferir en los planes de su señor, era como estar dividido en dos. Voldemort le había contado su versión de esa noche, había cumplido parte de su palabra y no se olvidó de lo prometido, pero Lily había rechazado la opción de vivir sacrificándose para salvar a su hijo con magia antigua. Había sido elección de Lily el morir y no podía hacer nada para cambiar el pasado. Entonces se dio cuenta de que Dumbledore le había manipulado desde el principio aprovechándose de su debilidad y haciéndole sentir culpable de la muerte de su amada.

Nunca en su vida se sintió tan enfurecido como ese día, le suplicó a su señor que le perdonara y que no volvería a dudar, que después de todo su lealtad siempre había sido para el lado oscuro. Después de todo, lo que muchos querían saber de sus lealtades, lo que ocultaba bajo sus defensas de oclumancia impenetrables, lo que significó un misterio para todos… su lealtad estaba siempre con su naturaleza, con su magia, con la magia oscura para precisar, él estaba del lado oscuro, pero a pesar de eso su lealtad más grande siempre fue para Lily, cuando esta murió, la lealtad que tenía se transfirió a su hijo y haría lo posible para que este sea feliz y no manche de lágrimas los bellos ojos que alguna vez amó en otra persona.

Sabía que no había vuelta atrás y después de esa reunión, no volvió a saber de su señor hasta el día en que su marca recuperó el color y la magia. Se enteró después que Potter había sobrevivido una vez más y había frustrado los planes del señor oscuro. Según lo que le dijo Dumbledore, quien ya confiaba en él, Potter había logrado frustrar el regreso del Señor Oscuro en su segundo año también. Desde ahí su temor creció.

Sabía que Potter no viviría mucho tiempo ya que se fue convirtiendo en una amenaza para el señor oscuro y la lealtad del niño se encontraba con Dumbledore, quien lo usaría como un arma y principal pieza de su juego. Deseó durante mucho tiempo que Harry se pueda dar cuenta de los engaños y abriera los ojos, que pueda salvarse y vea por su vida quitándose las vendas que lo cegaban, que vea por su felicidad y viva sin mentiras.

…Regresando a su diatriba inicial y causa de sus pensamientos, no tenía idea de lo que iba a suceder, su situación era verdaderamente difícil. Su señor le había revelado que había otorgado la oportunidad a Harry de vivir bajo su protección y a su lado. Sin embargo Harry había rechazado la oferta y desafió al señor oscuro. Cuanto hubiera querido que Harry haya aceptado aquella oferta, así podría estar protegido y sin nadie que intentase asesinarlo, así hubiera sabido cómo defenderse y haber desarrollado todas sus capacidades, él hubiera podido estar más cerca a Harry y tal vez su relación sería más agradable, incluso Harry hubiera podido estar lejos de la guerra y haber vivido una vida feliz y despreocupada dejando liar a los demás sus batallas…

―Pensar que "hubiera sido" no sirve de nada…― dijo para sí mismo

Ahora no podía hacer nada, luchó en todo lo que pudo para que Harry no sufriera; pero sus intentos y esfuerzos nunca eran suficientes. Harry había tomado su decisión y lado de la batalla, por más que intentará convencerle de lo contrario ya estaba demasiado cegado por el director.

Solo le quedaba seguir cuidándole como siempre lo hacía, daría su vida por él si le era posible, porque más allá de su propio juramento y aunque jamás lo admitiese fuera de sus escudos mentales, se había encariñado con Harry. Era como un cariño fraternal de padre e hijo, hubiera querido incluso que Harry sea su hijo y el de Lily. Aun no siendo su padre y no tener ninguna relación con él mas que ser su profesor, quería que el amor por Lily nunca muriese y por eso le había tomado un cariño de padre al hijo de ella.

Conocía mucho de Harry, tantos años vigilándole había aprendido mucho de él y su persona. Era un niño inocente, gentil y amable que simplemente quería encajar, a pesar de los años ese centro no cambiaba, tal vez haya madurado un poco pero seguía conservando su inocencia y gentileza. Nunca había visto que el azabache guardara odio hacia alguien o algo, incluso cuando debería odiarlo a él por su trato injusto, en los ojos verdes que podía leer fácilmente sólo encontraba un poco de resentimiento mas no odio. Aunque su boca dijera palabras de odio y rencor en su interior no había lugar para eso por lo que era de perdonar fácilmente.

Dumbledore se había encargado de haber manipulado toda la vida del ahora adolescente, todo lo que vivía Harry era un engaño. Harry había vivido todo el tiempo en una mentira que no aceptaría la realidad. Hubiera deseado que el azabache haya sido elegido para su casa, así podría haber despertado su astucia y se habría dado cuenta de las manipulaciones del director. Aunque con varias actitudes de Potter, disimuladas pero allí estaban, se podría decir que encajaría en Slytherin. Incluso poseía la manía de desacatar las reglas cada que podía. Parecía que Dumbledore había tomado las medidas necesarias para que Harry no vaya a Slytherin.

Ya empezaba a saltarle una vena al pensar los juegos sucios y viles de Dumbledore tratando como marionetas a las personas.

…Algo rondaba su mente… algo que había querido ignorar mucho tiempo… algo que no podía explicar

Con la muerte de Black, sabía que el muchacho estaría en una profunda depresión. Después de todo el animago era más un padre para Harry que solo su padrino. Sabía que él nunca podría comparar la relación que tenían ellos dos, pero siempre estaría ahí sin importar nada más.

Esperaba que el muchacho pueda recuperarse con la ayuda de sus supuestos amigos ya que estos para cumplir su papel debían de apoyarle. Durante el año notó algunos cambios, sutiles y mínimos, pero para él eran fáciles de identificar, supuso sin embargo que era por su depresión. Después de eso se dió el informe de McGonagall en la reunión de profesores y quedó sorprendido por lo que le oyó decir y más sorprendido aun cuando lo vió.

McGonagall tenía con ella un botón perfecto y hermoso con detalles imposibles de lograr por la mano del hombre. Ella dijo que era un botón conjurado por Harry y que no se había desvanecido después de dos días de haberlo creado, cuando una conjuración no podía durar más de un día como máximo. Ciertamente el nombre del muchacho estaba impreso y no pudo creer que hubiera podido lograr una cosa así en una rama de la magia tan complicada y exigente. Otros profesores empezaron a hablar de los logros de Harry sin cansancio y él no podía creerlo hasta verlo él mismo.

Cuando por fin había llegado el día que tendría a Harry en su clase estaba ansioso por comprobar lo que sus colegas habían dicho. Para su clase preparó un examen previo para "medir sus conocimientos" y se encargó de que sea muy difícil. Observó con detenimiento al azabache en su concentración y fue el primero en entregar la prueba. Después de revisar el examen se dio con la sorpresa de que estaba completamente correcto en todas las respuestas. Ni siquiera la sabelotodo insufrible había logrado responder todas y apenas había resuelto algunas.

Luego de la prueba comenzó con las preguntas y se dio cuenta que a diferencia de la sabelotodo irritante quien levantaba la mano hasta el techo, Harry solo intervenía cuando le preguntaban y cuando tenía una opinión para diferir. Durante todas sus clases dadas, Potter había demostrado un talento excepcional y gran potencial, cosa que lo dejó sorprendido ya que anteriormente siempre le había parecido que le gustaba más gastar el tiempo con el pobretón de Weasley que cumplir con sus deberes y empeñarse en sus estudios. Incluso Slughorn hablaba maravillas de Harry en cuanto a pociones.

Había notado también la tensa relación que llevaba este con sus amigos, aunque nadie pueda notarlo, él podía darse cuenta que su amistad ya no era la misma. Eso al menos le daba alguna esperanza pero dudaba que cambiara en algo, el director lo tenía demasiado atado.

Snape dio un suspiro profundo y se levantó del sillón en dirección a su laboratorio, debía de revisar la poción que tenía preparando para su señor y esperaba que pueda culminarla lo más antes posible. El sonido burbujeante, el olor característico de los ingredientes y el color cambiante le relajarían y lo alejaría de su nube de pensamientos en un buen rato.


Wow que rapido se pasan los dias!, siento mucho la espera pero aqui esta un nuevo cap, mas que nada son puntos de vista pero tenia que ponerlos, espero os guste.

nos leemos en el proximo cap y muxos bexotes y abrazos de oso 😘🐻 hasta la proxima y PLISSS COMENTEN! OS ADORO 😍