Ann: "El camino que lleva a Belen °¬°…y yo ya no me se esta canción, Ropopom, Ropopom, Ropopom" xD
Ro: xDD
Ann: ¡Achu! ¡Espero que hayan pasado una muy feliz navidad °¬°!
Ro: Ne, no deberías estar acostada oO?
Ann: No, además la turba enfurecía está en vacaciones navideñas, y tenemos que aprovechar °¬° ¡Achu!...muero x-x
Ro: Hai, hai u¬uUU (colocándole una manta)
Ann: Ok gente, en verdad esperamos que hayan pasado unas muy felices fiestas °¬°, en verdad lamento la demora.
Ro: De acuerdo esto tiene una pequeñas menciones del manga oO, pero no es nada particularmente importante n-n.
Ok, Ao No Exorcist no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-
Homo fóbicos ¡HUYAN! Advertencia incesto YukioxRin, luego no digan que no se los advertí ¬¬
CAPITULO OCHO: LOVE YOU LIKE A LOVE SONG
Usualmente las cosas empiezan con una simple y llana pregunta, o al menos un atisbo de curiosidad que elevan las situaciones a otro nivel. Sin embargo Shura creía que todavía seguía dormida mientras agachó la mirada, para que el agua de la ducha mojara su cabello. Después de todo fue obligada a levantarse a las cinco de la mañana, donde naturalmente se arrastró al baño para despejarse un poco.
—Hn- se quejó adormilada.
Para variar estaba siendo molestada por uno de los gemelos Okumura. Aunque en este punto podía estar sólo paranoica, porque en verdad no recordaba el momento exacto en el que se quitó la ropa, o el instante en que se metió a la ducha. Pero si para cuando volviera a la habitación la encontraba vacía, entonces eso demostraría que finalmente enloqueció por culpa de ese endemoniado cuatro-ojos que había interrumpido su ciclo de sueño últimamente. Aunque siendo honesta, esta vez no fue culpa de él, así que resopló una vez cerró el agua de la llave.
Luego salió y se secó con descuido, hasta que terminó envuelta en una toalla y abrió la puerta.
—Oh, sigues aquí. Comenzaba a creer que lo había imaginado- le dijo al peliazul que se encontraba sentado en su cama- Entonces dices que no estamos bajo ataque, nadie está herido, y no hay demonios dentro del colegio (con algunas excepciones obviamente), pero de todas maneras me levantaste a las 5 AM porque… ¿Por qué era? Creo que me dormí en el baño.
—Eso explicaría porque te demoraste tanto- reprochó Rin, hasta que se sonrojó cuando la mujer soltó la toalla para cambiarse.
Por vergüenza le dio la espalda, mientras masculló algunas cosas sobre su falta de tacto. Pero al final se quedó quieto con la mirada perdida en alguna parte, y una expresión incierta.
—Mi habitación mis reglas, si no te gusta no hubieras venido y yo podría seguir durmiendo- dijo Shura en respuesta a los murmullos. Sin embargo el silencio que le sucedió hizo que lo mirara sobre el hombro- ¿Qué ocurre?
Preguntó esta vez, por primera vez enserio. Mas el mayor de los Okumura necesito un momento o algo así, porque no habló por un momento.
—Nh…oye, ¿Qué significa cuando alguien te dice que quiere salir contigo?
—….
—Shura/¿Quiénteinvitó?
Debido al breve silencio, Rin giró un poco el rostro justo cuando ambos hablaron al mismo tiempo, pero ahora un par de brazos lo envolvieron por detrás, así que su mirada regresó a la pared del frente. Ahí frunció el ceño debido al bonito rubor que acarició sus mejillas, gracias a la voluptuosa exorcista se apoyó en su espalda. Ella usualmente hacia eso, pero sentir sus enormes pechos presionándolo no es precisamente cómodo. De hecho era algo vergonzoso. Y como si no supiera que hacer, o a hacia donde moverse, el peliazul se quedó tan quieto como una tabla.
—¿Y bien? ¿Quién te invitó?- repitió sin mirarlo. La cercanía no le molestaba, porque es como estar con un hermanito (si es que tuviera uno, claro está) Además no tenía nada de malo ya que estaba vestida, y molestarlo un poco siempre es divertido.
—Eso no es importante- masculló Rin al arrugar la nariz, y hacer un rudo gesto para quitársela de encima. Eso ayudo, porque pudo acomodarse para mirarla de frente- ¿Me vas a ayudar o no?
La rubia lo observó con aburrida indiferencia luego de sentarse en posición india; hasta que los minutos pasaron y cuando nadie dijo nada, suspiró y llevó las manos tras la espalda para apoyarlas en el colchón.
—Salir con alguien no es necesariamente algo romántico. Puede ser como estar con los amigos.
—¿Sólo están esas dos opciones?
—Si, a no ser que estemos hablando de una reunión de negocios, o cosas más formales o familiares.
—Hn- masculló Rin una vez agachó la cabeza, y colocó una mano en la nuca para liberar un poco la tensión.
—Es algo romántico ¿cierto? Te pidieron una cita- tanteó con una sonrisa ladeada.
—Eso creo- accedió enfurruñado, pero con un tenue carmín en las mejillas.
—¿Y? ¿Cuándo salen?- presionó divertida.
—No sé. Cuando me preguntó no le respondí, me puse nervioso y luego nos interrumpieron- dijo el peliazul entre dientes.
Eso hizo que Shura se enderezara con una sonrisa socarrona. También se mordió los labios, porque quería soltar un montón de preguntas, pero eso seguramente amedrantaría al demonio, o en el peor de los casos haría que se fuera.
—¿Cuál es el problema? ¿No quieres salir con él?- dijo la rubia tras enarcar una ceja, quizás sólo para impulsarlo a decir lo que quería escuchar.
—No es eso…es…en realidad no sé.
Claro que confiar en las reacciones de Rin no es muy sensato, dado que el muchacho es muy distraído y seguramente no le prestó atención a la insinuación del género. Tal vez si era más directa podría llegar a algo.
—Necesito que me ayudes con algo- dijo el mayor de los Okumura, para interrumpir sus pensamientos- Quiero las orejas de gato.
—¿Qué?
La confusión fue tan grande, que la exorcista parpadeó un par de veces hasta que frunció el ceño, y lo miró con seriedad, casi como si le digiera que Satán estaba cerca.
—Pensé que estábamos hablando de citas, no de exporte a tú impredecible lado demoníaco.
—Es algo que necesito- aseguró Rin- Has esto por mí. Es importante.
—No lo creo, es peligroso. Encuentra otra manera.
—¡No hay otra manera!- reclamó impaciente. Pero cuando la rubia se cruzó de brazos para mostrar que no iba a ceder, debió acercarse- Shura por favor.
—Rin…
—Por favor.
Dudosa lo pensó un momento hasta que entrecerró los ojos y se acercó para quedar a un palmo de distancia. Ahí lo estudió con desconfianza, y un deje de duda.
—Dime por qué- condicionó- Si voy a arriesgarme a que Yukio me dispare, y seguramente a recibir un enorme sermón de Mephisto, vas a explicarme porque.
Rin abrió y cerró los labios, pero no tardo en fruncir el ceño ya que se estaba sonrojando. Por reflejo apretó los puños, pero en ese momento Shura supo que lo tenía donde quería, y en respuesta una sonrisa altiva delineó sus labios.
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La mañana era fría y opaca, como si fuera a llover de un momento a otro. Aunque Yukio apenas y miró por una ventana con desinterés, mientras recorrió un solitario pasillo. Hace poco salió por una de las puertas en busca de alguien en particular, ya que se le dijo que podía encontrarla por ahí.
Por eso caminó con una expresión seria y determinada, que cada cierto tiempo lo hacía chasquear la lengua, o resoplar por lo bajo.
—Definitivamente me voy a enloquecer- se dijo cansado al masajearse el puente de la nariz.
Sus gafas se alzaron un poco en el proceso, pero volvieron a la normalidad casi de inmediato. Había pasado una semana desde que 2 palabras, 4 silabas, y 10 letras oficialmente jodieron su existencia. Y ahora estaba tan tenso, que podía jurar que era capaz de romperse un hueso si hacia el movimiento equivocado, (si eso fuera medicamente posible, obviamente) Aunque primero iba a caer en una inminente y vertiginosa locura, gracias.
—Hn- se quejó en cuanto colocó una mano en su hombro izquierdo, y lo masajeó un poco.
Cualquiera de los dos le dolía, y a este paso tendría que tomarse algunos relajantes antes que afecte su trabajo. Pero pensar en eso arrancó una maldición de sus labios, porque estaba tratando de ser paciente y no presionar por una respuesta, pero parecía más fácil que Satán viniera a visitarlo, que conseguir lo que quería.
Además como si fuera poco, ese estúpido y rebelde demonio al que llamaba hermano, lo estaba evitando otra vez. Nii-san dijo que no lo haría más, pero siguió pasando la mayor parte de su tiempo con los monjes, y llegaba tarde a los dormitorios. Y para asegurarse que no iban a toparse en el camino, también salía muy temprano en las mañanas. Lo cual era todo un milagro considerando lo mucho que le gustaba dormir.
Sin embargo era tan evidente que no lo quería cerca, que casi podía ser deprimente. Por eso estaba tenso y al borde de la locura, porque tenía tantas ganas exigirle que le hablara, que comenzaba a sentirse estúpido. Aunque, quizás esta era la respuesta que él se negaba a aceptar. Donde probablemente sólo quería que se lo digiera de frente; al menos así podría volver a dormir, en este punto comenzaba a ponerse paranoico, pero es un efecto usual en el insomnio.
Y esa era una de las muchas razones por las que tenía que tomarse esos relajantes, o a este paso terminaría disparándole a alguien.
No obstante, la falta de sueño le permitía estuchar cuando Nii-san llegaba, pero jamás lo mencionó. En un principio pensó en dejarlo hacer las cosas por su cuenta, pero no imaginó lo que eso podría significar para sí mismo. Donde el resultado podría ser más alentador si fuera un simple demonio, pero no. Él era uno de los hijos de Satán, uno irritado, con un arma y entrenamiento de exorcista. Perfectamente calibrado, y listo para acabar con el primer desgraciado que lo moleste.
—Kirigakure-sensei escuche que…- comenzó Yukio luego de abrir una puerta.
—Hey Yukio- saludo Shura una vez se sentó en un escritorio, y se estiró para tomar la soda que había dejado a un lado. A ella no pareció importarle que el muchacho afilara la mirada de repente, o que sus palabras se cortaran como si se le hubiera olvidado hablar.
—¿Qué es esto?- preguntó luego de un par de minutos de inactividad, debido al círculo mágico que había en el suelo y que él conocía bien.
—¿Qué es qué?- devolvió la rubia en fingido desentendimiento, mientras el menor se paseó por la habitación.
El castaño no era estúpido, bastó con un breve vistazo para fruncir el ceño y gruñir entre dientes. Después, cuando se paró junto a los dibujos, le dio una mirada recelosa a los ingredientes y los libros que estaban alrededor.
—¿Dónde está Nii-san?- preguntó con frialdad.
—No sé.
—¿Dónde está?- exigió esta vez, y Shura frunció el ceño cuando las llamas azules aparecieron sin aviso.
—No sé- repitió honestamente, hasta que terminó sonriendo sólo un poco.
Fue un gesto altanero y algo arrogante, por lo que el menor apagó sus llamas y enarcó una ceja. Eso le ayudo a respirar hondo y calmarse un poco, aunque fingió apatía una vez la escuchó reír. Porque eso definitivamente no podía ser una buena señal.
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La campana de la tercera hora resonó por el colegio. Más, en la zona verde, un peliazul de ojos azules se encogió en su puesto, sabiendo que iba a recibir un largo sermón por haber faltado a clases.
—Nh.
Sin embargo, el detalle sólo consiguió que se sintiera más inquieto de lo que ya estaba. Porque ahora, todo parecía estarse sumando para construir esa masa amorfa que se alzaba en su pecho, y lo hizo resoplar antes de irse hacia atrás para acostarse en el pasto.
De acuerdo, Rin sabía que no era la manzana más inteligente del árbol (lo que sea que eso signifique), pero no era idiota. Era consiente que el "Sal conmigo" de Yukio era más importante de lo que aparentaba. Por eso hizo todo esto, aunque francamente no sabía en que estaba pensando, porque ahora las orejas felinas en su cabeza se agacharon una vez se quejó por lo bajo.
—Creo que voy a vomitar- admitió al colocar el antebrazo sobre sus ojos.
Los apéndices no se sentían como las veces anteriores, ni siquiera le dolieron cuando los tuvo de vuelta. Pero a cambio estaba lo suficientemente mareado y desorientado como para trastabillar mientras caminaba. Por ello no llego muy lejos, así que se desplomó en el lugar más lejano al que pudo llegar.
Pero admitir el motivo por el cual armó este extraño plan, arrancó un gemido exasperado de sus labios. Su antebrazo seguía cubriendo los ojos, quizás para no sonrojarse, porque apenas Shura terminó el ritual y los sentidos animales lo golpearon sin aviso, debió salir corriendo antes que Yukio los encontrara.
—Hn- jadeó en cuanto colocó los brazos a los costados.
Ahí frunció el ceño, e intentó replantear la situación. Al menos ahora creía tener parte de su respuesta; porque después de pensarlo durante días, estuvo seguro que esto era lo que necesitaba. Además Rin Okumura no piensa mucho las cosas, él es el tipo de persona que se guía por sus emociones y por lo que cree que es correcto. Por ello definitivamente necesitaba los apéndices, para poder sentir de nuevo eso que lo había descontrolado en un principio, sólo que esta vez sí le prestaría atención.
Claro que por el momento necesitaba acostumbrarse, así que miró ese entretejido de ramas y hojas sobre su cabeza, hasta que algo se movió y lo obligó a entrecerrar los ojos. Más, antes de siquiera saber lo que era, una cosa le cayó en la cabeza. La reacción más normal y natural fue sentarse de golpe con un pequeño gritico, mientras sujetó lo que tenía encima.
Sin embargo tal vez lo hizo demasiado rápido, porque ahora se sentía más mareado que al principio.
—Me voy a enfermar- dijo luego de un minuto o dos, en realidad no estaba seguro- Hey.
Admitía que encontrar ese hámster verde consiguió que una leve sonrisa delineara sus labios. Al menos durante un segundo, porque casi de inmediato comenzó a reírse de esa despeinada bola de pelos, que tenía hojitas y ramas enredadas en su pelaje.
—¿De dónde saliste?- preguntó mientras lo arreglaba un poco.
Sin embargo esta vez hubo algo diferente. Sus orejas felinas así lo dijeron cuando se agitaron, y le mostraron que había algo extraño con el animalito. Pero cuando parpadeó en confusión y alzó al hámster a la altura de sus ojos, los apéndices se alzaron para indicarle que Yukio había comenzado a moverse.
Eso lo distrajo por completo, así que olvidándose de todo, se mordió los labios y estrujó lo que tenía en las manos hasta que escuchó un chillido.
—Oh lo siento, lo siento- dijo Rin en cuanto lo dejó en el pasto.
El roedor lo miró con duda (si es que existía ese tipo de expresión en ellos), pero cuando el peliazul agachó las orejas Amaimon se subió a su rodilla. No supo exactamente porque lo hizo, pero estando tan aburrido como lo estaba, no es como si tuviera que ir a alguna parte. Por eso estaba ahí, porque Rin es interesante.
Lo cual reforzaba ahora que lo veía con esas bonitas orejas de gato. Claro que el mayor de los Okumura también se veía molesto y enfurruñado, pero comenzó a sonrojarse con suavidad mientras agitó su cola demoniaca.
Amaimon hubiera sonreído si no fuera un hámster, pues Rin lucia como si quisiera irse pero su terquedad lo obligaba a permanecer quieto, porque como dijo, tenía parte de la respuesta pero necesitaba ver todo el panorama para poder comprender. La última vez que tuvo las orejas se sintió…no sé, diferente. Su corazón se descontroló sin razón aparente, estuvo nervioso, e incluso se sonrojo y tuvo el imperioso deseo de querer acercarse para abrazar a su gemelo, y…bueno, en realidad no sabía que más porque salió corriendo antes de descubrirlo.
Pero esta vez no se iba a alejar (de nuevo), se quedaría para averiguarlo.
—¿Eh?
Aunque de momento se distrajo cuando el roedor salió corriendo, por eso giró en su puesto y se apoyó en las rodillas. Seguramente debió llevar al animalito primero con su dueño, así que maldijo por lo bajo y se puso de pie para ir tras él. Primero revisó los arbustos cercanos, hasta que una mancha verde se movió por un costado y no dudo en seguirla.
—¡Espera!- pidió.
Gracias a los apéndices animales supo a donde ir, así que sonrió cuando llegó a un árbol y lo vio sentadito en las raíces. Con cuidado se agachó para tomarlo, pero el hámster salió corriendo cuando un ruido intruso lo alerto.
—¡Nii-san!- llamó Yukio tras su espalda tan de repente, que Rin buscó su mirada sin dudar.
Aunque antes de poder incorporarse, olfateó algo. Era un aroma familiar que lo alerto de repente, y tiró sus orejas hacia atrás. Mas, antes de siquiera poder hacer algo, un par de brazos lo jalaron por detrás, donde una mano lo rodeó por el pecho y la otra cubrió su boca.
Por reflejo Yukio se quedó quieto, pero a cambio se mostró tan sorprendido como su gemelo por la aparición de Amaimon. Pero cuando intentó acercarse, ambos demonios desaparecieron.
—Maldición- gruñó.
Presuroso, dio un rápido vistazo para comprobar que había salido de la barrera del colegio, así que maldijo una vez más. Nii-san no era tan tonto como para abandonar el resguardo mágico, pero descubrir qué lo impulso a alejarse sonaba intrascendente en ese momento. Por ello miró la serpiente que lo había acompañado todo este tiempo, y que lo guió hasta su hermano.
Shura no se la dio gratis, pero ignoró el pensamiento en cuanto la siguió. Claro que, bastó con ver ese destello azul en la lejanía para avanzar por su cuenta. El terreno era irregular pero todo en el bosque siempre lo es, así que colocó los brazos al frente para resguardarse de las ramas y saltó un par de veces por las raíces, o los desniveles ocasionales en su camino.
Su corazón también palpitó rápido, pero amenazó con detenerse si algo salía mal. Donde esa mezcla de preocupación y enojo, comenzó a llevarlo al borde de su autocontrol. Tal vez porque no podía creer que le hubieran quitado a Rin estando tan cerca, así que saltó mientras sacó sus armas.
Luego sólo se detuvo con las pistolas en alto. Estaba apuntando a un lugar muy específico, donde su fuego revoloteó peligroso alrededor. La imagen que encontró únicamente logro que sujetaran con fuerza los mangos, mientras afiló la mirada por quien sujetaba la cola de su hermano.
Rin estaba en el suelo, quejándose por eso que lo tenía prisionero. Pero a juzgar por su actitud, no parecía del todo consiente de lo que sucedía. Yukio no sabía si lo había lastimado, o si hizo algo para dejarlo en ese estado, pero de todas maneras fue suficiente para que su enojo creciera tanto, que incluso mostró los colmillos al hablar.
—Aléjate de él.
Amaimon le dio una mirada de aburrido desinterés, para luego volver al mayor de los Okumura que lo observaba con los ojos entreabiertos. Todavía lo miraba arisco, e intentaba moverse aunque sabía que no podía. Sin embargo bastó con apretar su cola, para que se quedara quieto.
—No quiero lastimarlo- admitió el demonio de cabello verde.
—Perdón si no creo eso- áspero Yukio- Suelta su cola.
—Sólo quería jugar un rato, pero es aburrido si no puede hacerlo- prosiguió Amaimon como si no lo hubiera escuchado.
Ahora Rin era algo torpe, e inexperto en luchar con los aprendices animales. Le hacía falta entrenamiento para que no se distrajera con los sonidos, o las nuevas y maximizadas emociones. Ya que era eso lo que entorpecía sus decisiones. Sin mencionar que los nuevos aditamentos podían ser útiles con enemigos menores, pero no con alguien como Amaimon. Por lo que en realidad la situación lo llevó a ese estado felino, donde no sabía lo que ocurría.
—Esto no es un juego, ni tampoco te preguntaba si querías dejarlo ir- puntualizó al apretar sus armas- Suéltalo, ahora.
—¿Sabes? Yo también soy su hermano- señaló con aburrimiento- ¿Cómo se dice?...ah sí, deberíamos compartir.
¿Compartir? Yukio enarcó una ceja, hasta que un notorio tic en el ojo izquierdo lo obligó a apretar la mandíbula. La jerarquía demoníaca lo tenía sin cuidado, porque ellos no estaban relacionados y de ninguna manera compartiría a su hermano.
Demonios no.
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Disfrutar el delicioso sabor de un té en las mañanas, es casi glorioso. Los músculos se relajan y una ola de bienestar y perfección lo invaden; es como un golpe de adrenalina o como si estuviera cerca de rozar la felicidad. Porque no había nada mejor, que apreciar algo tan simple como una bebida caliente para olvidar que el mundo existe.
Por eso Mephisto sonrió con los ojos cerrados, hasta que el suelo tembló y algo parecido a una explosión resonó cerca del colegio. Su té se vertió un poco, aunque no le importo demasiado ya que debió saltar de su asiento para asomarse por la ventana.
—Nh.
No veía nada raro ni anormal, aunque tardo un momento más en convencerse. Así que con los ojos entrecerrados en desconfianza, se enderezó dispuesto a llamar a algunos exorcistas para que fueran a investigar, y quizás a los Exwire para que revisaran las barreras mágicas…otra vez.
PUM
Sin embargo el director apenas y se había acercado al escritorio, cuando la puerta de su oficina se azotó y el menor de los Okumura se acercó con fieros pasos. También tenía una pistola en una mano, y un hámster verde en la otra.
…Oh cielos. Si descubrió que se trataba de Amaimon iba a tener un jodido problema, no porque no pudiera salirse de eso, pero iba a resultar estúpidamente problemático. En especial ahora que veía al muchacho algo golpeado, y con el uniforme desarreglado y algo sucio, como si hubiera estado peleando.
—Okumura-sensei- saludo Mephisto con una sonrisa despreocupada mientras se sentó en su escritorio- ¿Qué puedo hacer por usted?
—Hn.
Molesto Yukio le lanzó el roedor que cayó con un rechoncho y gracioso gesto, donde rebotó en la mesa antes de resoplar y rodar los ojos. Porque Amaimon estaba despeinado, y el director debió humedecerse dos dedos para apagar un mechón humeante.
—Parece que tuvo un día divertido- dijo el mayor, ya que el otro sólo se plantó frente sin decir nada. Aunque, el hecho que tuviera todavía su arma en la mano no podía ser bueno.
—Amaimon apareció- soltó Yukio con fría desenvoltura- Pero cuando estábamos peleando desapareció, y a cambio encontré su hámster.
—Oh, gracias. Ya me preguntaba dónde estaba- sonrió en fingido desentendimiento. Pero su indiferencia consiguió que el castaño frunciera el ceño.
—¡Él es un demonio!- reclamó al apoyar las manos en el escritorio con un rudo gesto. Aunque en realidad, una pequeña parte comenzaba a sospechar que se trataba del demonio verde.
—Tonterías.
…claro que no es como si pensara, que Mephisto fuera a aceptar tan fácilmente el planteamiento. Así que lo analizó un momento más, hasta que llevó su mano libre al cinturón y tomó un cilindro. Cuando lo arrojó, el mayor y su mascota saltaron por reflejo, mientras el agua bendita mojó el sillón.
—Sabes que tienes que pagar por el secado ¿cierto?- señaló, pero a cambio el menor se cruzó de brazos con una actitud desdeñosa. Como si estuviera conforme con haber probado su punto.
Sin embargo eso no afecto al extraño hombre, así que Yukio chasqueó la lengua antes de moverse para estar más cerca.
—¿Algo mas Okumura-sensei?- divagó Mephisto un poco divertido con la situación, sin embargo su sonrisa sólo consiguió fastidiar al otro demonio.
—Usted está detrás de los ataques de Nii-san.
Tal vez había subestimado al muchacho, porque esto sólo parecía un poco más gracioso de lo que pensó en un principio. Por eso, el director se paseó por la oficina, antes de sentarse en el mueble que tenía cerca de una ventana. Ahí miró atentamente al castaño, y adoptó ese cínico y juguetón gesto que atrajo toda la atención del otro.
—Esa es una acusación fuerte, y totalmente infundada.
—No es…
—¿Tienes pruebas?- cortó Mephisto por lo que Yukio se mordió los labios- Además, ¿Por qué haría algo como eso?
Quizás porque le gustaba jugar con las personas, por su retorcido sentido del humor, o simplemente porque estaba aburrido. Yukio tenía muchas opciones pero todas sin fundamentos, y la más lógica carecía de evidencia. Además hasta donde sabía, el director podía estar probando sus poderes. Mas, el menor de los Okumura no era estúpido, ni podía ser tan ingenuo como para no pensar que Mephisto no los traicionaría si la situación lo amerita. Después de todo, lo que hizo con su hermano era prueba de ello.
—Pero creo que te has equivocado, yo pienso que los ataques son para comprobar como son los hijos de satán bajo presión- señaló como quien no quiere la cosa- Y según los informes, lo están haciendo terrible.
Oh…
Bueno, puede ser que entendió mal el concepto. Pero ahora se sentía algo insultado, porque decir que lo hicieron "terrible" sonaba exagerado, después de todo salieron bien de todas las situaciones…de acuerdo, sólo salieron. No agreguemos ningún calificativo.
—Si algo le sucede a Nii-san, y me refiero a Rin Okumura, voy a matarte.
Debió especificar porque no quería confusiones con respecto a las jerarquías, así que Mephisto podía seguir con su "pequeño proyecto de ciencias" pero si su gemelo salía lastimado, y se refería a LASTIMADO (de esas situaciones que le cortaban la respiración) entonces incendiaria toda la maldita escuela, y no le importaría derribar a cuanto exorcista se cruzara en su camino si con eso conseguía acabar con el bastardo que le quite a su hermano.
Por eso dio media vuelta y salió sin esperar respuesta, porque estaba bien ser algo rudo pero tampoco pretendía propasarse, ya que al fin y al cabo seguía siendo un demonio, y si era demasiado hostil lo siguiente sucedería es que tendría a todo el vaticano encima.
En cuanto cerró la puerta Mephisto sonrió, porque esto era algo que se esperaba de Okumura-sensei. Siempre tan intuitivo y serio, pero todavía impulsivo.
—Ah la juventud- suspiró antes de mirar al hámster en su hombro- Y tú que no quieres jugar con él.
Amaimon rodó los ojos, porque aún mantenía su posición, de hecho volvió a su forma animal porque no quería una pelea en ese momento. Al menos no con Yukio; además tampoco se le pidió iniciar una, y estaba seguro que Ainuee se enojaría si presionaba mucho a Rin, así que lo dejó por ahora. Tal vez cuando el peliazul no tenga los apéndices, o en su defecto sepa controlarlos, entonces volvería.
Claro que ajeno a la situación de ambos demonios, a una considerable distancia Yukio gruñó por lo bajo mientras le colocó el seguro a su arma, para luego guardarla en su respectivo estuche. Después resopló, y con los ojos cerrados se masajeó la sien. Comenzaba a dolerle la cabeza, y necesitaba calmarse o incendiaria algo.
—Tks, maldición- bufó una vez salió del edificio y se dirigió a los viejos dormitorios. Esta vez caminaría, eso le ayudaría a enfriar las ideas.
Sin embargo la latente y peligrosa oscuridad que lo rodeó, hizo que los alumnos se apartaran. Porque aunque los humanos no podían ver demonios, su sentido de supervivencia les indicaba que algo iba mal.
Pero sin prestarle demasiada atención a eso, Yukio respiró hondo. Probablemente estaba más enojado que preocupado, incluso creía sentirse algo harto por tener que estar bajo constante peligro entre los que creían, eran los suyos. Pero no importaba que tan seguro estuviera sobre la culpabilidad de Mephisto, porque sin pruebas eran meras suposiciones. De hecho le inquietaba ese margen de error, donde es posible que él diga la verdad y no esté involucrado.
Shura tenía un equipo investigando, además estaba a cargo de toda la operación. Yukio también hacia su parte, pero todavía no tenían nada, y Amaimon apareció… Por eso, ahora le iba a estallar la cabeza, gracias.
—Hn- resopló en cuanto agachó la cabeza.
Antes de ir a la oficina del director, dejó a Nii-san en su cuarto y le pidió a Kuro que lo cuidara; también llamó a Shiemi para que fuera a verlo, ya que estaba inconsciente cuando se fue. Pero en ese momento pareció un detalle vago e intrascendente, dado que abrió la puerta de los dormitorios.
Cuando entró, escuchó un "Crash" en la cocina. Algo evidentemente se rompió, pero no hubo ningún otro sonido después de eso, así que cauteloso sacó su arma.
—¿Nii-san?- llamó en cuanto comenzó a moverse- ¿Nii-san?
Repitió, pero sólo bajó la pistola cuando se asomó por una esquina del comedor, y vio a su hermano recogiendo los pedazos de un vaso. Aparentemente estaba bien, y se veía lo suficientemente lucido como para haber ido a buscar una bebida, así que supuso que los efectos felinos habían pasado.
—¿Por qué no respondes?- preguntó al dar un rápido vistazo para estar seguro que todo estaba en orden, por lo que guardo su arma justo cuando Rin salto en su puesto y soltó los vidrios para encararlo- ¿Te cortaste?
—No es nada- aseguró el peliazul con las orejas agachadas, y el dedo en la boca.
—¿Y Shiemi?
—Le dije que estaba bien, sólo necesito descansar. Así que se fue a su casa.
—Hn- musito Yukio al asentir.
Pero cuando intentó acercarse el mayor retrocedió. Por ello frunció el ceño antes de tratar una última vez; lo único que consiguió fue que Nii-san básicamente saliera corriendo de la cocina, y ahora se resguardó tras el comedor. De mala gana vio los apéndices felinos agitarse, pero aunque supiera que su reacción posiblemente se debía a ellos, eso le fastidio más.
—¡¿En que estabas pensando?! ¡Casi haces que te maten!- reclamó por lo que Rin tiró las orejas hacia atrás- ¿Por qué hiciste que Shura te volviera a colocar esas cosas?
Yukio quiso ser razonable para esperar pacientemente por una explicación, (todo lo paciente que podía ser en esta situación), pero cuando el bajito abrió y cerró la boca sin anda que decir, no se sintió precisamente feliz. Mucho menos cuando lo vio tan indeciso.
—¿Y bien?- presionó arisco.
—Estoy pensando.
—¿Qué hay que pensar?- áspero Yukio, y Rin no se tomó bien su reacción, pues afiló la mirada- Olvídalo.
Este no era el mejor momento para hablar, no cuando el castaño gruñó y se alejó. A este paso seguramente lo golpearía, así que necesitaba algo de tiempo.
Sin embargo cuando el peliazul lo vio irse, sus apéndices animales se alzaron. Ir tras él fue un impulso, pero aun cuando el menor subió por las escaleras e intentó acercarse, no pudo hacerlo. Sus sentidos maximizados sentían demasiado de su gemelo, tanto que podría darle un infarto si su corazón seguía palpitando de esa manera. También estaba nervioso, inquietó, y comenzó a sonrojarse por lo que fue normal y natural, que se enojara por no poder controlar las sensaciones.
Donde sinceramente, no era una sensación bonita manejar este grado de estrés. Aunque no estaba enojado con Yukio, tal vez un poco consigo mismo por llegar a esta situación donde lo hizo enojar. Le había prometido que no lo evitaría pero fue lo primero que hizo, y ahora ni siquiera podían estar en la misma habitación.
La impotencia logro que se mordiera los labios, justo cuando el castaño giró por saberse perseguido. Yukio no lucia más calmado, en realidad ser acechado desde la distancia sin ninguna explicación lo puso más irritable, por lo que arrugó la nariz algo mosqueado.
—¿Por qué las orejas?- repitió desde la mitad de las escaleras.
Rin no respondió de inmediato, de hecho desvió la mirada como si pudiera encontrar la respuesta en el suelo. Pero al final resopló derrotado y agachó las orejas.
—No soy tan inteligente como tú- admitió de mala gana.
—Eso es evidente- señaló Yukio, pero su hermano chasqueó la lengua y se removió incómodo.
—No es eso, yo…sólo quería entender- admitió casi avergonzado, por lo que el más alto enarcó una ceja al notar por primera vez, ese tenue nacarado que intentaba esconderse bajo un ceño fruncido.
—¿Qué cosa?- incitó al bajar un escalón.
—Tienes que admitir que todo esto es extraño…es demasiado confuso para mí.
A Yukio le tomó un momento saber lo que quería decir. Pero atar los cabos, logro que bajar un par de escalones sin decir nada. El otro demonio retrocedió los mismos pasos, pero esta vez no importo. Los aditamentos animales no eran igual a los de antes, porque Shura no quería hacerle daño así que hizo un hechizo. Pero eso de todas maneras no le decía nada, porque él podía entender que los instintos animales alteraban a Nii-san, pero eso no significaba que fuera algo bueno.
—Entonces es mi culpa que estés así- concluyó luego de un breve silencio, donde Rin alzó las orejas y parpadeó un par de veces en incomprensión.
—¿Q-que...? No.
—Si lo es, tú lo dijiste- indicó con aparente calma. Pues en retrospectiva, fueron sus acciones las que pusieron al peliazul en esta situación.- ¿Sabes qué? Olvídalo. Olvídate de lo que dije. No era enserio.
—No quiero olvidarlo ¡Espera!- llamó Rin cuando el castaño retomó su trayecto y ahora se perdió por las escaleras, y empezó a caminar por el pasillo a su habitación- ¡Yukio!
—¡¿Qué?!- reclamó al girar para encararlo. Mas, se detuvo tan repentinamente que Rin casi tropieza con él.
—No quiero olvidarlo- dijo tercamente- Además estas mintiendo, claro que lo decías enserio.
Por dentro Yukio maldijo la endemoniada capacidad de las orejas, ya que sabía que eran ellas los que le impedían mentir apropiadamente. Así que arisco, gruñó de mala gana y se acercó para hacerlo retroceder.
—¿Por qué no?
—…- Rin no dijo nada, pero se removió como si quisiera alejarse, incluso su cola demoníaca se balanceó inquieta de un lado a otro.
—Hoy casi te matan, y expusiste tú vida a un hechizo porque yo te presione demasiado. Así que olvídate de todo el asunto, nunca sucedió.
Esto era incomodo, en especial cuando su propio corazón se oprimió con angustia y desesperación entremezclada, al saber que estaban terminando antes de empezar. Eso sin mencionar que estaba intentando alejar a la persona que quería, lo que en verdad no tenía mucho sentido. Pero era por el bien de ambos, así Nii-san no se arriesgaría con otro tonto "experimento" y Yukio se enfocaría en otras cosas menos incestuosas e ilegales.
Por eso cuando terminó de hablar caminó a su cuarto, sin embargo antes de tomar la perlilla una mano sujetó la suya y lo obligó a retroceder. Rin lo miró de mala gana, casi enojado. Pero lo soltó de inmediato, ya que debió retroceder. Aparentemente era difícil para él luchar contra sus instintos, pues parecía querer estar en cualquier otro lado menos ahí.
—¡Me gustas!
….
….
…¿Eh?
La bonita y efusiva respuesta abrió grandes los ojos del menor, aunque es algo gracioso que te griten una confesión. Nii-san se veía enojado, aunque probablemente era porque se sentía incómodo. Así que sintiéndose fuera de base por primera vez en el día, lo dejó hablar.
—Es decir…yo creo que…quiero salir contigo- agregó con una graciosa y enfurruñada expresión, donde los apéndices animales se agacharon.
—Estas confundiendo las cosas Nii-san- suspiró Yukio al pasarse una mano por el cabello, mientras intentaba ordenar las ideas- ¿Al menos sabes lo que significa que quiera salir contigo?
—Si se- áspero Rin con un mohín de disgusto, para luego desviar un momento la mirada -No es como hermanos, amigos, o algo laborar ¿cierto?
Parecía como si estuvieran en una clase, pero el demonio de gafas sonrió un poco por verlo actuar de una manera tan torpe y descoordinada. Y eso era casi…bonito.
—Estas confundiendo las cosas- repitió paciente, tal vez sintiéndose un poco más centrado.
—¡¿Cómo?!- gruñó Rin.
—Tú dijiste que esto era confuso ¿cierto?
—P-pero… ¡Eso es diferente!
—¿Por qué no quieres que este cerca?
—….
Oh…el silencio de una pregunta cuya respuesta no debe ser dicha. Quizás porque el peliazul no tenía una. Pues a pesar de haber llegado tan lejos, aun se sentía algo descolocado.
—¿Cómo vas a salir conmigo si ni siquiera puedo caminar a tú lado?
—Si puedes- aseguró Rin mientras se acercó para quedar al frente. Sus orejas se fueron hacia atrás, así que Yukio supo que si se sentía amenazado podría ponerse violento.
—Eso no ayuda si estas tan tenso- prosiguió- ¿Y si intentara sujetar tú mano, o abrazarte no vas a quemar todo el lugar?
—No lo haré- dijo el demonio sintiéndose insultado por la desconfianza.
—Hn- renuente Yukio se apartó, y esto comenzaba a ser estúpido además de exasperante. Por eso Rin chasqueó la lengua y apretó los puños.
—¿Cuál es tú problema? ¡Tú fuiste el que dijo que quería salir!
—Pero no así.
—¡¿Entonces cómo?! Por si no te has dado cuenta necesito algo de ayuda aquí.
De un momento a otro, el primogénito de los Okumura se mostró impaciente por no logra que su hermano comprendiera, así que agachó las orejas mientras su mirada se suavizo. Casi como si se sintiera triste, por lo que Yukio enarcó una ceja. Luego suspiró sonoramente, y se llevó una mano al cabello como si eso le ayudara a pensar lo que debería hacer.
Sinceramente no pensó que esta situación se presentaría. No iba a negar que contempló casi todo tipo de rechazo, pero esa respuesta positiva lo tomó fuera de lugar. Seguramente porque no creyó que hubiera manera, que su gemelo aceptara tan fácilmente algo que posiblemente cambiaria sus vidas. Aunque…tal vez él era el idiota por ser tan negativo, y rechazar los sentimientos que se le ofrecían tan amablemente.
Nii-san incluso lucia agobiado y en este punto incluso confundido, porque no sabía si había malinterpretado todo. Por eso Yukio se mordió los labios algo inseguro, y como si se sintiera obligado a hacer algo, alzó una mano.
Rin miró curioso cuando la extremidad se cerró en el aire, hasta que Yukio sujetó su brazo. La sutil presión del principio, se transformó en un fuerte agarre que lo jaló hacia adelante, donde terminó envuelto en un apretado gesto entre los brazos que lo rodearon por la espalda.
En respuesta, los apéndices de gato se irguieron de inmediato y su dueño se tensó. Por eso el otro debió esperar sin soltarlo, aunque las orejas le hicieron cosquillas en la mejilla cuando se movieron. El cuerpo que apresó se sentía tibio y agradable, por lo que su corazón palpitó un poco más rápido de lo normal, todavía inquieto por lo que sucedía.
Su hermano tenía el rostro escondido en su pecho, y colocó instintivamente las manos en su cadera como si estuviera preparado para empujarlo. Sin embargo eso nunca ocurrió, porque Rin respiró hondo y aflojó los hombros en un intento por calmarse. No se había dado cuenta que estaba tenso hasta ahora. Aunque resultaba razonable considerando todas esas confusas emociones, donde incluso era capaz de percibir las de su gemelo. De hecho eran tantas cosas que no podía concentrarse en algo en particular, pero sintió que Yukio también se relajó después que él lo hizo.
Además lo escuchó reírse en alivio, por lo que Rin se dio cuenta que nunca lo había visto así, salvo quizás en los combates difíciles. Más, no pudo pensar mucho en algo ya que una mano subió a su cabello para tocar su oreja derecha. Su reacción natural fue encogerse un poco en su puesto, y sujetar la camisa del castaño debido a ese incomodo hormigueo que sintió en el pecho.
—H-hn- musitó el peliazul tan bajito que el otro no lo escuchó, pero si lo sintió retroceder un poco.
—¿Se siente mal?- preguntó Yukio cuando lo sujetó con fuerza de la cintura, y a cambio Nii-san se recargó un poco más en él. Así que se sonrojó con suavidad, mientras seguía frotando el apéndice con las yemas de los dedos.
El pelaje era suave y afelpado, y se sentía increíble si podía tenerlo tan cerca. Sin embargo Rin no compartía la agradable situación, porque una ansiedad poco usual comenzaba a enloquecerlo. Lo cual en realidad no le gustaba, porque sentirse tan inquieto y fuera de lugar resultaba exasperante, en especial si a eso se le sumaban los latidos de su corazón, que de un momento a otro se iba a salir por su pecho. Así que empujó al castaño para verlo a los ojos, aunque no tanto como para que dejara de abrazarlo.
—No hagas eso- regañó con el ceño fruncido, y un notorio rubor que acentuó la sonrisa contraria.
Yukio no lo soltó, únicamente detuvo las caricias así que retomó su trabajo y trazó la fina extensión por un costado. Rin tembló y se quejó por lo bajo; porque se sentía caliente donde su hermano tocara, por lo que terminó enfurruñado, casi como si lo culpara por su estado.
—Dijiste que estabas confundido. Sólo te ayudo a que no lo estés- susurró Yukio en su oreja. De hecho sopló en ella, y a cambio el mayor soltó un delicioso quejido.
—¿Cómo es eso?- preguntó antes que sus palabras se cortaran, ya que abrió grandes los ojos una vez la cola de su gemelo buscó la suya para enredarse juntas.
Sus piernas temblaron sin aviso, así que se apoyó tanto en Yukio que no hubo espacio entre ambos, pero además de la sorpresa, un furioso rubor le quitó la respiración. El más alto no había dejado de acariciar su cabello ni los aditamentos felinos, los cuales se movían cada cierto tiempo en algo que incluso le parecía bonito, pero cuando ambos se miraron dejó que sus dedos se deslizaran entre las hebras antes de bajar a su rostro.
—S-si no te gusta…sólo apártate- indicó también sonrojado y con una mirada seria.
—¿De q-que estás hablando?- pidió Rin.
Las palabras se extinguieron, cuando Yukio se inclinó hasta quedar a un palmo de distancia. Por ello, un ligero y fantasmal roce entre sus labios secó la garganta de Rin. Además su cuerpo pareció creer que no necesitaba respirar, porque dejo de hacerlo justo cuando un par de suaves labios presionaron los suyos durante un breve instante, antes de alejarse.
Al castaño también se le fue un poco el aire, por lo que lamió sus propios labios mientras vio a Nii-san con esa llamativa apariencia que pedía a gritos un beso. Uno de verdad. Porque Rin tenía los ojos semiabiertos, los labios deliciosamente entreabiertos y las mejillas encantadoramente sonrojadas.
Todo en él tenía un tinte de falsa sumisión, que podía desaparecer en menos de un segundo si lo hacía enojar, o lo presionaba demasiado. Aunque, en ese momento nada de eso importo cuando acarició sus labios con el pulgar, y los separó un poco.
—Voy a besarte- anunció esta vez, sin embargo cuando intentó acercase fue empujado- Hn.
—¡Lo siento!- dijo el peliazul cuando el otro chasqueó la lengua en fastidio.
Esto definitivamente no era fácil, Rin no podía controlarse y Yukio sentía como si lo estuviera obligando a hacer algo. Así que gruñó por lo bajo, mientras comenzó a retroceder.
—Tal vez si… ¿sujetas mis manos?- tanteó el peliazul, inseguro de cómo funcionaban las cosas. Pero al menos consiguió que el menor se quedara dónde estaba; seguramente porque lo estaba mirando como si fuera la primera vez que lo hacía.
—¿Enserio?
El bajito asintió y para corroborar sus palabras alzó las manos. Yukio las sostuvo sin saber muy bien qué hacer con ellas, bueno…en realidad se le ocurrió un montón de cosas, pero todas ellas lo hicieron sonrojar y negar con suavidad la cabeza, como si pretendiera deshacerse de los malos pensamientos. Además nada de eso era útil ahora. Así que al final las colocó tras la espalda de Nii-san, para así aprovechar la posición y jalarlo más cerca.
La presión fue casi demandante, y tomó a Rin por sorpresa cuando una pierna se deslizó entre las suyas, pero no pudo decir nada debido a la boca selló la suya. El efecto lo relajó casi de repente, aun cuando sentía que sus latidos le hacían eco en los oídos.
Sin embargo, no iba a negar que una parte rebelde lo hizo retroceder, quizás de manera inconsciente. Por ello encontró la pared más cerca de lo que hubiera esperado, aunque no tuvo tiempo de pensar en nada, ya que se erizó como un gato cuando el castaño lo siguió de cerca, y ahora se presionó concienzudamente contra su cuerpo.
De hecho fue más bien como si se hubiera deslizado, porque la pierna que permanecía entre las suyas subió para presionar sus muslos, y rozar tentativamente su entrepierna. Además la diferencia de estaturas fue realmente evidente cuando debió llevar la cabeza hacia atrás, mientras Yukio mordió sus labios antes de lamerlos a modo de disculpas.
En ningún momento soltó sus manos, pero cuando pidió permiso para ingresar en su boca Rin entró en pánico y ladeó el rostro. El beso se rompió sin aviso, pero lejos de dejarse amedrentar, Yukio sonrió y se apoyó más en él.
Por la posición, y considerando que tenía sus manos prisioneras, la espalda de Nii-san se curvó sólo un poco. Lo suficiente como para crear ese tipo de estrecho e íntimo contacto que llevó al peliazul a morderse los labios, él también tenía las orejas agachadas y evitaba mirarlo. Por lo que supuso que sólo estaba nervioso, así que se inclinó para respirar sobre su oído.
—¿Se siente mal?- preguntó antes de lamer su oreja.
—N-no es…eso, yo…- dijo Rin con la respiración pesada. Inútilmente forzó el amarre sobre sus manos, pero no consiguió soltarse en especial cuando el otro mordió el lóbulo, y se quedó sin aire- Nhhhh.
El suave gemido que escapó de sus labios, logró que temblara ligeramente. En algún momento se preguntó, si era porque sus sentidos animales lo descontrolaban al exponerlo a tantas emociones, pero no pudo mantener el pensamiento cuando sintió una húmeda respiración bajar por su mandíbula con suaves besitos y leves mordidas, hasta que siguió su camino hacia el cuello.
Rin inevitablemente se tensó, y debió morderse los labios cuando surgió un fantasmagórico roce sobre la piel. Yukio no lo besaba, pero no tardó en hacerlo. Primero dejó algunos besos que fueron transformándose en uh húmedo toque, ya que tenía ganas de probar la pálida piel.
—Hmmm.
Esto definitivamente era mil veces mejor a las anteriores veces, porque ahora Nii-san estaba consciente y le daba permiso para hacerlo. Por ello el menor lamió lo que tuvo al alcance, y lo mordió para dejar pequeñas marcas que lo hacían quejarse entre dientes. Sin embargo en ese momento quería escucharlo más alto, más mojado y completamente descontrolado. Así que se las arregló para sujetar sus muñecas con una mano, mientras la mano libre se apoyó en la frente de su gemelo, para hacer que llevara la cabeza hacia atrás.
Eso dejó su garganta expuesta, y esta vez lo hizo temblar en sus brazos. Porque las mordidas se volvieron sólo un poco más intensas cuando Rin se movió contra su cuerpo, y esta vez ambos gimieron sin aviso. Ellos inconscientemente estaban buscando ese tipo de contacto, porque aun inexpertos, lo único que sabían era que querían al otro más cerca.
—Nii-san…-llamó Yukio cuando soltó su frente, ambos se miraron un momento hasta que Rin abrió grandes los ojos por la mano intrusa que fue a su espalda, y sujetó la base de su cola demoníaca.
—Es-espera Nhhhh…-gimoteó, por eso que lo frotaba entre las yemas de los dedos- Noo…Ahhhh~
—¿Por qué?
Sus reclamos sonaba casi obscenos en ese estado, donde Rin tenía las mejillas calientes, y una mirada suplicante que apenas y lo enfocaba por momentos, ya que agachaba la mirada y se encogía en su puesto por todas las sensaciones desconocidas que hacían hormiguear su cuerpo.
Tal vez por eso Yukio gruñó por lo bajo, con esa oscura y sexy aura que erizó al bajito, mientras deslizó su pierna hasta que tocó su entrepierna. Ahí comenzó un lento y tortuoso vaivén que obligó a Rin a morderse de nuevo los labios. Sin embargo la mano que acariciaba su cola finalmente lo soltó, pero antes de entender que sucedía, el castaño aflojó su corbata y apartó la tela de la camisa que cubría uno de sus hombros.
—¡Ahhh!
…por eso cuando lo mordió entre la curvatura del hombro y el cuello, sólo pudo gemir. Luego apretó con fuerza los ojos, y sintió su rostro más caliente de antes. Porque esto era vergonzoso, incluso desconocía su propia voz. Jamás se había escuchado en ese tono tan bajo y necesitado, pero no pudo evitar temblar cuando los colmillos se hundieron en su piel.
—E-eso…du-duele ¡Nhmm!
Rin no estaba muy seguro de eso, ya que era una mezcla que nunca había sentido antes. Pero hacia latir su corazón tan rápido, que sentía que se iba a enloquecer, así que quería que se alejara. Y como el más alto no pretendía hacerle daño, ni buscaba excusas para que se apartara de su lado, se alejó.
Aunque, una sonrisa oscura delineo sus labios por ver la marca que había hecho. Eso definitivamente se veía bien en Nii-san, por lo que pensó en hacer un par más hasta que sus ojos volvieron a encontrarse. Decir que su corazón casi se detiene seria poco, porque la imagen de su hermano mayor lo golpeó sin aviso. Incluso casi lo hace aflojar la presión que ejercía en sus muñecas.
Porque Rin estaba agitado, más que sonrojado, y con marcas húmedas de besos y mordidas en su cuello y el hombro. También tenía la camisa desorganizada, sus orejas felinas se habían agachado, y sus labios se encontraban deliciosamente entreabiertos. Así que sin dudar sujetó su rostro y lo beso.
La presión fue tanta, que el primogénito de los Okumura debió tirar de nuevo la cabeza hacia atrás, pero ahogó un gemido cuando el otro apretó su mandíbula con la mano, y lo obligó a abrir la boca. Eso le permitió a esa húmeda intrusa ingresar sin permiso, al mismo tiempo que arranco un sexy ruidito de su garganta.
Porque la lengua de Yukio no tardó en encontrar la suya, para que ambas se enfrascaron en peligroso juego donde lamian y tocaban lo que tuvieran al alcance. Por reflejo, Rin intentó soltarse de nuevo, pero su gemelo no lo permitió, de hecho lo sujetó con fuerza mientras la extremidad que permanecía contra su entrepierna, lo presionó con descaro.
Su reacción natural fue retroceder aun cuando no tuviera espacio, así que casi quedo de puntitas, mientras el cuerpo contrario siguió el trayecto en cuanto sintió que se alejaba unos milímetros.
Se sentía tan mojado y caliente, que Yukio también jadeó en su boca cuando la cola de Nii-san buscó la suya. El roce entre ambas sólo hizo que todo fuera más difícil. Así que cuando se alejaron, un hilo de saliva los separó para después deslizarse por la comisura de los labios de Rin.
—Suéltame- pidió Rin en un jadeo- No voy…a em-pujarte.
…había algo mal con el hecho de apresarlo de esta manera, casi se sentía como si estuviera a punto de violarlo. Pero el castaño lo miró un momento antes de sonreír.
—Todavía no- dijo suavecito. No estaba muy lejos de todas maneras, así que no necesitaba alzar mucho la voz. Más, cuando el peliazul iba a reclamar, movió su pierna y ahí lo vio enrojecer violentamente.
Rin lo fulminó con la mirada, cuando lo vio sonreír divertido. Después de todo Yukio lo había estado tocando con este propósito, para sentirlo excitado entre sus brazos. Así que sin mediar con nada meció más la pierna, y se maravilló con la respuesta tan honesta al oír esos sexy ruiditos que comenzaban a hacerle perder el control. Más, admitía que el contexto desapareció cuando el mayor movió la cadera, y esta vez fue su turno para sonrojarse.
Aunque contrario al otro, no es como si se avergonzara, pero si debió apoyar su mano libre en la pared en cuanto se fue un poco hacia adelante. Sentir el roce sobre la ropa era extraño, pero tan placentero que terminó respirando sobre una de las orejas felinas. Ella se agacho de inmediato, pero antes de siquiera poder hacer algo más, el sonido de un celular resonó por el pasillo. Fue como una lúgubre sinfonía que les impidió moverse, hasta que Rin respiró hondo para calmarse un poco.
Todavía se sentía lo suficientemente desubicado como para poder comprender lo que acababa de suceder, no porque se arrepintiera, pero era difícil para él intentar descubrir cómo se salieron tan rápido las cosas de control. O descifrar el momento exacto en que un "sal conmigo" se convirtió en esto.
—¿No vas a contestar?- preguntó Rin en cuanto se movió para ver al otro.
—Hn.
Yukio gruñó enojado, y aunque soltó sus manos no se alejó ni un centímetro. Nii-san intentó acomodarse un poco entre el reducido espacio, porque estar de puntitas además de ser vergonzoso, era incómodo. Aunque posiblemente no debió moverse, porque cuando el más alto contesto el celular, su voz se rompió una vez sintió ese cálido cuerpo frotarse contra el suyo.
—"¿Estas bien?"- dijo Shura desde el otro lado.
—Perfectamente- carraspeó al darle una mirada de reproche al peliazul.
Rin medio sonrió algo apenado, así que se quedó quieto mientras lo escuchó hablar. Al principio quiso empujarlo en busca de algo de espacio, pero Yukio tomó una de sus manos y frunció el ceño. También leyó un mudo "quédate quieto" de sus labios, así que resopló una vez rodó los ojos.
Molesto miró a cualquier otra parte, mientras colocó inseguro las manos en la cadera contraria. Claro que en realidad no sabía dónde más colocarlas; mas, dejarlas a los costados lucía un poco estúpido considerando lo ocurrido. Pero a cambio el otro demonio comenzó a acariciarle el cabello, y lo guio para que volviera a apoyar la cabeza en su pecho. Eso era…un poco cursi, pero bonito así que se dejó hacer.
—Sí, estoy con Kuro- rio Yukio, por lo que Rin parpadeó dudoso y alzó la mirada para verlo- De acuerdo, estaré ahí en 15 minutos.
Sin más corto la llamada, aunque en ningún momento dejó de tocarlo. Sus caricias se alternaron entre los mechones rebeldes, y las afelpadas orejas, hasta que al final acunó su rostro en las manos y lo acercó.
—Estas ronroneando- se rio antes de dejar un suave besito en sus labios. Al mayor le tomó un momento comprender, así que básicamente echo humo por las orejas y esta vez no dudo en empujarlo.
La mentira en involucrar a Kuro tenía sentido, pero sólo hizo del asunto algo más vergonzoso, así que lo miró de mala gana y dio media vuelta para alejarse. Aunque apenas y había girado un poco cuando una mano sujetó la suya. Yukio no se mostró particularmente afectado por su agresividad, porque ya estaba acostumbrado a ella, así que sonrió amable antes de hablar.
—Me gustas.
Los ojos azules del primogénito de los Okumura se abrieron grandes, por lo que el castaño sonrió divertido por verlo balbucear algunas cosas incomprensibles antes de ocultar la mirada entre algunos mechones de cabello.
—También me gustas- musitó tan bajito que fue difícil entenderle.
—¿Qué?- presionó consiente de haber comprendido, pero quería saber si podía hacer que lo digiera de nuevo.
—¡No voy a repetirlo!- reclamó Rin- Además, se te va hacer tarde para tú misión.
Sin tacto ni decoro comenzó a empujarlo a la puerta más cercana, mientras lo incitó a buscar las llaves. El menor obedeció algo dudoso y fuera de lugar, pero cuando abrió Nii-san lo empujó al otro lado. Estuvo casi seguro que iba a cerrar de un portazo, pero primero lo vio revisar los alrededores antes de empinarse y darle un suave besito en los labios.
—Cuídate- dijo antes de azotar la puerta.
Rin estaba avergonzado, era fácil para él saberlo. Pero ahora no importó demasiado, porque Yukio se quedó en blanco mientras un lento pero fiero rubor acarició sus mejillas. Su hermano no sólo podía hacer cosas así de bonitas y esperar que no le afecte, así que se llevó una mano a la cara para esconderla, y se quejó por lo bajo.
Demonios… ¿En qué momento se enamoró de una manera tan estúpida e infantil?
CONTINUARA:
Ann: ¡Yeah baby actualización °¬°! ¡ACHU! Muero x-x
Ro: Uhmm, la gripa de invierno no es lo mejor u.u.
Ann: Al menos alcance a terminar el Fic Ne n—n. Además esta es mi manera de desearles un feliz año nuevo °¬°
Ro: Para que empiecen su año con algo de Yaoi xD
Ann: ¡ACHU!...Ro TT-TT
Ro: Hai, hai, descansa :3 Veamos, como sabrán el fic probablemente se acabara el próximo capitulo, todo depende de la rebelde imaginación de Ann oO
Ann: Hai x-x
Ro: Oks, por el momento nos despedimos n-n. Como saben el Fanfiction esta colocando los anónimos como Guest oO, así que no sabemos quienes escriben. Por favor coloquen sus nicknames para poder responderles adecuadamente n—n.
De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.
Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n
NOTA: QUIENES ESTAN REGISTRADOS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR! (Aunque si tienen bloqueada la opción para enviar mensajes o.o, entonces lo pongo en mi profil)
Para dejarme un Reviewer escriben dentro del rectángulo que esta aquí abajo n.n, no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction para hacerlo u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile.
Se despiden:
Ann: ¡ESPERAMOS HAYAN TENIDO UNA FELICES FIESTAS °¬°!
Ro: ¡LES DESEAMOS SIEMPRE LO MEJOR °-°
FELIZ AÑO NUEVO, Y PROSPERIDAD. QUE TODOS SUS DESEOS SE CUMPLAN °-°
PD: No se olviden de visitar el canal de Youtube, y el Facebook Xdd. Nuevos videos e imágenes °-°
