Nota de autora: primeramente, siento haber tardado tanto en actualizar, pero debéis saber que esto no es lo único que escribo (estas últimas semanas me he dedicado a otros trabajos) o a lo que me dedico. También tengo amigos, hobbies, una vida propia... Y estoy de vacaciones (verano aquí en España), por lo que voy y vengo. Sólo lo digo para que sepáis que no actualizaré todos los días. Seguramente lo haga una vez a la semana. O tal vez os dé una sorpresa y tarde menos en subir otro capítulo; o quizá más, no lo sé. Necesito tomarme mi tiempo para escribir (esto) ya que me encanta esta pareja y sé que a vosotros también. Por eso, quiero hacerlo bien :)

En este capítulo quería hacer ver que no sólo Claire tiene miedos, sino que Owen también. Hasta la persona más valiente del mundo tiene miedo de algo. Todos tenemos una parte vulnerable.

También quería que se notara lo distintos que son ambos en carácter y lo mucho que pueden llegar a chocar entre sí. Algo que le da chispa a la relación, en mi opinión. Y un toque de humor xD

Espero haberlo conseguido, así que, os dejo con el capítulo ;)

Leed, disfrutad y comentad :) Bye

Vulnerabilidad

Owen conducía ahora camino del valle de las Giroesferas en un jeep, propiedad del parque, que habían cogido prestado. Llevaba consigo un fusil. No era nada contra la Indominus Rex, pero algo ayudaba. Claire, a su lado en el asiento del copiloto, miraba por la ventana entre la maleza, en busca de algún indicio de sus sobrinos. Rogaba por que estuvieran bien.

La agonía en su pecho amenazaba con estallar, así que, decidió llamar otra vez a su sobrino.

—Vamos —susurró en voz alta para sí misma—. Cógelo. Cógelo. Cógelo. Por favor, vamos.

Después de varios timbrazos se rindió y colgó. La angustia la estaba matando por dentro. ¿Por qué Zach no me coge el teléfono? ¿Les habrá pasado algo? Aquellos pensamientos le llenaron el alma de temor. Si les ocurría algo a sus sobrinos, nunca se lo perdonaría; su hermana no se lo perdonaría.

Karen, la única persona que le quedaba en el mundo. Entonces, sí que estaría sola.

Owen miró un momento a Claire, sin dejar de conducir. Notó su angustia y lo tensa y asustada que estaba.

—¿Sabías que el estrés y el exceso de trabajo pueden acortar de vida? —le comentó el ex-marine de pronto, volviendo la vista a la carretera.

Claire le lanzó una mirada confusa, preguntándose a qué venía ahora aquello. Lo único que le preocupaba en aquel momento eran sus sobrinos. Entonces, comprendió, aún más confusa.

—¿Estás intentando distraerme?

Alzó una ceja hacia Owen, incrédula. Le resultaba extraño que él se preocupara por ella después de lo mal que hubo acabado su relación.

—Cavilar en ellos sólo te provocará más desazón —le contestó sinceramente—. Así que, es mejor pensar en otra cosa.

—¿Vamos a tener la misma conversación de antes? le dijo, molesta.

—Bueno, yo sólo digo que no es bueno tan...

—¿Ésta es tu gran idea para abstraerme de mi preocupación? —lo interrumpió grosera, con una mirada hosca hacia él—. No podías hablarme de algo agradable —le espetó, arisca—. No. Tenías que sacar el tema del trabajo y el estrés.

Owen reprimió una risita. Empezaba a divertirle la facilidad con que aquella mujer perdía el control con él.

—Eres una mujer muy obstinada, ¿lo sabías? —le dijo con aire divertido. Estaba consiguiendo su propósito: distraerla.

—Perdona —pronunció la palabra sobremanera. Nada en su voz denotaba disculpa—, pero eres tú el que está empecinado en que cambie mi vida —dijo, cada vez más contrariada—. Además, es sólo que tengo las ideas muy claras.

Se calló durante apenas unos segundos, pero antes de que Owen pudiera pronunciar palabra, ella continuó:

—Y , ¿cómo se supone que tengo que vivir, según tú? —Le miró con una sonrisa sarcástica. Era increíble la facilidad con que aquel hombre conseguía sacarla de sus casillas—. ¿Rodeada de la naturaleza y los animales? ¿Relajada? ¿Sin apenas responsabilidades?

Claire cogió una bocanada de aire después de soltar todo aquello de carrerilla.

—No —respondió Owen tajante, sin inmutarse ante sus palabras y con la vista en la carretera de grava que discurría hacia el valle—. Claire —pronunció su nombre con seriedad—, no te estoy imponiendo nada. Sólo te doy consejos. —La miró con semblante serio—. Pero creo que a ti lo que te asusta es el compromiso. —Ella tenía la vista en el paisaje que los rodeaba, incapaz de mirarlo a los ojos—. Por eso, alejas a todo el mundo de tu lado. A tu familia. A tus sobrinos. Tienes miedo al rechazo —concluyó.

Por su silencio advirtió que había dado en el clavo. Por un momento, pudo percibir cómo había derribado el muro que ella misma se había construido a su alrededor para que nadie le hiciera daño. Entonces, vio a la mujer vulnerable y frágil con sentimientos que residía tras aquella máscara de frialdad.

Claire se sentía incapaz de pronunciar palabra. Se había quedado muda ante la valoración de Owen sobre ella. Era como si él viera lo más profundo de su ser. ¿En qué momento había bajado ella la guardia?

Pero la imagen de sus sobrinos le vino a la mente, recordándole lo trascendental en aquel instante. Así que, una vez más, enterró sus propios sentimientos, vencida por el miedo.

—Quisiera centrarme en lo primordial —dijo con voz fría y formal.

—Vamos camino del valle. —Señaló la carretera frente a él, con la otra mano en el volante—. ¿Qué más se puede hacer?

La mujer le lanzó una dura mirada que no admitía réplica.

—¡Esto es lo que siempre haces, Claire! —dijo, exasperado. Se dio cuenta de que llegar hasta ella sería mucho más complicado de lo que había pensado en un principio. Y eso ya era decir mucho—. Lo estás haciendo ahora y lo hiciste en nuestra cita —le reprochó duramente. Sabía que ella no cedería en aquel momento de vulnerabilidad. Pero, tal vez, consiguiese resquebrajar algo el muro que ella había vuelto a levantar a su alrededor—. Quieres dominarlo todo, sentir que tienes el control. Y por ello, no permites que nadie entre en tu vida.

—Owen, basta —le advirtió con falsa calma, sintiendo cómo su pecho se llenaba de angustia.

Pero él no la escuchó.

—Sé que eres algo más que frialdad e indiferencia —insistió con vehemencia, mirando ahora hacia adelante. Y aseguró—: Lo he visto.

—¿Ah, sí? Y, ¿qué es lo que has visto? Porque en nuestra cita yo sólo vi a un hombre con muy poco interés, vestido en pantalones cortos —le echó en cara aquello.

—Vamos, Claire —se quejó el hombre—. No puedes regirte por algo tan superficial.

—¿Superficial? —le espetó, furiosa—. No tienes ni idea. Yo a eso lo llamo ser perspicaz, ver más allá de lo que hay delante de tus narices. Precisamente, es todo lo contrario a superficial. Tu ropa puede decir de ti mucho más de lo que crees. Tú apariencia, tus gestos, tu forma de hablar. Todo.

—¿Quieres hablar de realidad? —Sonó severo ahora—. Mírate. Vas siempre impecable. Y eso está bien, hasta cierto punto. Siempre vas enfundada en esos trajes impolutos. ¿Sabes acaso lo que son unos vaqueros? —La miró con un destello de suspicacia. Entonces, su voz se volvió de pronto suave, casi compasiva—. Da la sensación de que fueras presa de ti misma. De tus miedos.

—Está bien. ¡Basta! —explotó Claire, alzando la voz—. No quiero seguir con esta conversación.

—Algún día tendrás que enfrentarte a tus miedos.

La expresión fría de Claire cambió a astuta.

—Pues dime, ¿cuáles son tus miedos?

La pregunta le pilló por sorpresa.

—¿Qué? No estamos hablando de mí.

—Así que, ahora no te interesa tanto hablar, ¿no? —Una sonrisa de satisfacción carente de alegría se formó en sus labios—. Pues bien, yo te diré de qué tienes miedo. —Owen alzó una ceja hacia ella, expectante—. Del compromiso. Sí, tú también —reafirmó al notar el brillo escéptico en su mirada—. ¿Sabes lo que vi en aquella cita? —Giró ligeramente su cuerpo hacia él, para verlo mejor—. Vi a un hombre con miedo a comprometerse con una mujer. Por eso, tu desinterés. Así que, tú tienes tanta culpa como yo.

—Al menos yo intentaba disfrutar de esa primera cita —dijo con arrogancia, dejando escapar una risita divertida.

Claire suspiró exasperada, sentándose derecha en su asiento y mirando por su ventanilla, recelosa. ¿Cómo podía tomarse todo a broma?

—Ya veo tu mecanismo de defensa —siseó ella—. No puedes tomarte nada en serio.

—No —dijo, ahora algo más mesurado—, en realidad lo que hago es vivir cada momento al máximo. Sin pensar en el futuro. Sólo el hoy; el ahora.

Claire meneó la cabeza negativamente, dándolo por perdido. Dejó que su mirada vagara por la maleza, dando por terminada la conversación.

Sin embargo, Owen dejó asomar una medio sonrisa arrogante y la miró divertido.

—Así que, he conseguido que admitas tus miedos. —No era una pregunta, sino una afirmación. Claire lo miró con el ceño fruncido. ¿De qué está hablando?, pensó para sí misma—. Has dicho: "tú también" —contestó él a su pregunta no formulada, como si le hubiera leído el pensamiento—. Pero no te preocupes —sonrió presuntuoso—, eso ya es un gran paso. Ahora sólo tienes que enfrentarlos.

Claire decidió dejarlo estar. No iba a darle la satisfacción de reafirmar sus miedos y, mucho menos, de darle la razón. Era demasiado orgullosa.

Siento que sea un capítulo tan corto (es más, me gusta escribirlos más largos), pero no quería tardar más y haceros esperar tanto. Además, me pareció el momento perfecto para cortar el capítulo. Espero que os haya gustado. Me gustaría conocer vuestra opinión :)