Capítulo beteado por Lizzie Swan Farrell,
FFAD. groups/betasffaddiction/
Disclaimer: los personajes son de Stephenie Meyer, y la historia de Yuli.
Capitulo cinco
Y así lo habían hecho. Edward había comenzado a quitar su polera lentamente y la había admirado en su totalidad. Años atrás, Bella había sido observada por su ex y no le había importado, pero ahora que el joven cobrizo que tenía en frente se la comía con los ojos, parecía que quería esconderse bajo una piedra y no salir más. El cobrizo la había apretado contra su cuerpo y con lentitud la había besado teniendo esa cautela y ternura que sólo un hombre como él podría brindarle. Sus besos habían bajado y, cerrando los ojos, había sentido el placer que le proporcionaba aquellos besos húmedos.
—No te detengas —susurró ella en cuanto notó que Edward paraba—, no lo hagas.
—No lo haré —sonrió él, pero ella no pudo verlo—. Pero necesito tumbarte en esa gran cama que tienes, porque o si no… —La atrajo a su cuerpo y la tomó por el trasero.
—Sí —gimió ella—. Vamos.
Había dado pasos torpes hasta el que le había parecido el pasillo más largo de la vida, sus piernas temblaban y las manos quemantes de Edward sobre su cuerpo no la dejaban pensar bien en cómo dar un simple paso. Abrió la puerta de su habitación con bastante torpeza y Edward no la había dejado dar siquiera un paso, porque la tomó en sus brazos y la recostó suavemente sobre su cama. Besaba su abdomen con delicadeza mientras la admiraba con la respiración agitada.
Desabrochó su pantalón y se lo sacó en un santiamén admirando con los ojos llenos de deseo sus braguitas negras. Se colocó sobre ella abriéndole las piernas y la besó nuevamente, pero esta vez con más intensidad.
—Te quiero... —susurró en su oído—. Joder, como te quiero, Bella. —La mujer lo miró y le sonrió.
—Yo —suspiró— también te quiero. —Edward sonrió ante la respuesta, y bajando la mirada seductoramente, tocó su zona mojada. Quitó sus bragas y la acarició—. Ah —gimió ella.
—Mmm —murmuró—. Lista y preparada.
—Siempre —sonrió ella.
Edward había quitado sus bóxer y, sin esperar nada —¡no podía!—, la había penetrado lentamente, ambos habían gemido ante tal placer y lo habían hecho más fuerte cuando Edward comenzó a embestirla más rápido. Ella lo abrazó por los hombros, y sin despegar su vista de él había observado como Edward mordía su labio inferior mientras se movía sobre ella. Ahí juntos sudando entregándose todo ese nuevo amor de dos almas amantes, habían experimento el máximo del éxtasis, no una vez, sino varias más. Bella se sintió terriblemente confundida, pero feliz. ¿Por qué nunca había sentido aquello? ¿Por qué no había sentido esa emoción y aquellos molestos insectos en su estómago? ¿Por qué simplemente no quería separarse de Edward? ¿Sería el destino que estaría preparándole algo?
—Tienes cara de sí y luego de no —murmuró Edward y ella sonrió—. Ahora te ríes, ¿qué sucede?
—Nada. —Levantó su cabeza del pecho desnudo de Edward—. Solo estaba tratando de responderme algunas preguntas.
—No trates de encontrar la razón a todo —acarició su cabello—. A veces es bueno quedarse con las dudas.
—Supongo. —Volvió a recostarse sobre Edward y cerró los ojos—. Edward —suspiró—, ¿qué somos ahora?
—Creo que amigos con derecho a más y esperando a que todo suceda con el debido ritmo. —Ella rio.
—Es un nombre terriblemente largo. —Acarició su piel—. Creo que casi novios, queda mejor.
—Todo queda mejor, solo si tú lo prefieres. —Ella sonrió mientras sentía como el sueño la vencía.
—Duerme, cariño.
Entonces, desde ahí todo había cambiado entre ellos dos. Su relación se había estrechado y los lazos afectivos se habían unido más que antes. Edward había decidido quedarse un tiempo más en Nueva York disfrutando de la compañía de Bella y, bueno, ella estaba feliz de esta nueva compañía. Pero esa felicidad era opacada a veces con la incertidumbre de no tener aún trabajo, había pasado otro mes, y otro más, y Bella seguía cesante. Había tenido que empeñar alguna de sus joyas, de las preciadas joyas que su madre le había obsequiado cuando chiquilla. Le había dolido, pero había deudas que no se pagaban solas, y ni hablar de pedirle a Edward, sería una total vergüenza para ella. Él estaba mejor que nunca, se había graduado con honores. Ahora trabajaba medio tiempo, sacando fotografías en Broadway y luego vendiéndolas particularmente. Él decía que solo era el comienzo hasta que ganara cierta fama y pudiera ser contratado en una empresa de publicidad o algo así. Bella se sentía orgullosa de él, todos los días se veían y lo veía más feliz que nunca. Una sonrisa de él lograba que todos sus problemas se resolvieran, aunque sea por un momento, y alegraba su mundo de manera sobrenatural.
—Hola, cariño. —Pegó un salto al sentir unas manos abrazándola por la cintura—. ¿Cómo está la mujer más hermosa del planeta? —Ella se dio vuelta y lo observó.
—Edward —susurró y sonrió aspirando el rico olor de su perfume masculino. Llevaba unas gafas sumamente sensuales, su chaqueta negra con su pantalón a juego y sus infaltables converse, todo un bomba sexy—, quizás haya una marciana hermosa infiltrada entre los humanos.
—Pero aún no la conozco —rio—. Te quiero, preciosa.
—Y yo a ti, cariño. —Lo abrazó con fuerza.
Esa noche, como muchas otras, hicieron el amor, pero con tan solo una diferencia. Ya era notable el amor que había entre ellos, pero la diferencia ya la sabría ella después.
¿Cual sera esa diferencia? ¿Cual es la consecuencia de su relación? Déjenme reviews para hacerme saber sus opiniones. Los rr me motivan a actualizar :)
