Hooooolaaaa. Bueno aquí el segundo capítulo de esta maravillosa idea que se dio en un roleplay.
Nada me pertenece.
Disfruten :D
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"¡Normandía! ¿Me copian? Necesito evacuar. ¡Ahora!" Jane gritaba por el intercomunicador, mientras Tali y Garrus se recargaban contra un tanque de guerra volteado por el brutal ataque del reaper Harbinger.
Estaba desesperada, Garrus se encontraba muy mal: su armadura estaba derretida en varias partes y escombros habían logrado atravesarla en distintas zonas. Tali por otro lado se encontraba cubierta de azul, la sangre perteneciente al turiano herido en cuestión, pero al parecer se encontraba bien, solo un poco traumatizada por el rayo disparado por el reaper que se hallaba frente a ellos.
Se encontraban en cuclillas, cubriéndose de las explosiones que sucedían alrededor, cuerpos pertenecientes al grupo de valientes soldados, que los acompañaban en este último intento por alcanzar la ciudadela se encontraban por doquier. Eso no era una guerra. Era una masacre.
"Copiado, nos dirigimos a su posición, Comandante." Jane nunca estuvo más feliz de escuchar a Joker por el intercomunicador y casi un minuto después, la Normandía en todo su esplendor llegó volando entre disparos y explosiones.
"¡Tali, ayúdame!" Ordenó Shepard, levantando a Garrus de un lado y Tali haciendo lo mismo del otro, para luego cargarlo hacia la compuerta que acababa de abrirse perteneciente a la nave que los alojo por tanto tiempo. "Aquí, llévatelo." Indicó a Tali una vez dentro del dock. "Tienen que irse."
"¡Y tú tienes que estar bromeando!" Respondió Garrus molesto, con dificultad. ¿Después de todo lo que habían pasado juntos? ¿Lo iba abandonar en la nave mientras ella peleaba?
"No discutas Garrus…" La voz de Jane casi se rompió, su rostro dejó la dureza de comandante para dar paso a una suavidad frágil.
"Estamos en esto juntos hasta el final." Insistió el turiano, sus ojos fallaban en enfocarse y comenzaba a ver negro alrededor, casi no notó cuando Shepard se acercó a él y acarició su rostro.
"No importa que suceda ahora, quiero que sepas que te amo. Y siempre lo hare."
"Shepard… Yo también te amo." Respondió él, mientras escuchaba como ella volvía al campo de batalla y gritaba órdenes para que la Normandía despegara y fuera a algún lugar seguro.
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Habían pasado un par de minutos. Jane Shepard se encontraba esquivando balas y explosiones para llegar al conducto. Y entonces sucedió, su intercomunicador cobró vida de nuevo, se trataba de EDI, la inteligencia artificial que habitaba la Normandía.
"Edi, más vale que esto sea importante. ¡Hay un reaper atacandome!" Se quejó la comandante mientras se cubría detrás de una roca junto con un grupo de soldados que sobrevivieron los primeros ataques.
"Shepard, Jeff no quería que te lo comunicara, pero…Garrus no sobrevivió a sus heridas"
La existencia de Jane Shepard sufrió un tumulto y vio rojo. En un principio creyó que era su furia, pero se percató, más temprano que tarde, de que se trataba del rayo perteneciente Harbinger; pero no se movió de su lugar, a pesar de los gritos pertenecientes a los demás soldados rogándole que lo esquivara.
~!
Despertó. Se encontraba en un lugar oscuro y húmedo. Casi reconfortante. Se hallaba tirada en el suelo mientras se preguntaba por qué su mente la torturaba con ese recuerdo tan doloroso y uso ambas manos para apoyarse a una posición sentada y recargarse en la pared.
Seguía con toda la armadura puesta, yelmo incluido. Seguramente no sabían dónde estaban las abrazaderas de la armadura o no conocían la forma de deshacerlas.
"Primitivos…" Murmuró sonriente recordando a Javik.
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"¿Entonces no pudieron sacarlo de la curiosa armadura?" Preguntó un hombre de aspecto mayor y larga barba al príncipe del Gran Bosque Verde.
"No es una armadura normal Mithrandir, carece de abrazaderas visibles y se encuentra firmemente sujeta a su cuerpo." Respondió dejando un vaso con vino sobre la mesa en la que estaban comiendo él, Gandalf y su padre, quién no había mencionado palabra alguna durante toda la cena. Algo parecía tenerlo en profundos pensamientos. "Además, habla un dialecto desconocido para todos nosotros."
"Y dices que de acuerdo a su lenguaje corporal, se mostró muy sorprendido y casi asustado al ver a tu compañera, Tauriel." Continuó el hombre vestido de gris mientras llevaba tomaba otro bocado de su plato.
"Así, es. Esperábamos que tú pudieras entenderlo y funcionar como intérprete en el interrogatorio. Padre intentó interrogarle junto con Tauriel, pero no nos entiende."
"¿La persona en tus calabozos dijo alguna palabra en especial?" Inquirió el mago a Thranduil, quién se había mantenido al margen de la conversación.
"No dejaba de mirar a Tauriel y lo único que decía sonaba como 'miranda' o algo así" Respondió con seriedad. "Parece que la conoce o cree conocerla." No quería admitirlo pero la reacción del forastero le hizo dudar de la lealtad de Tauriel
"Padre, así que esa es la razón por la que Tauriel no está aquí con nosotros discutiendo esto." Atacó molestó Legolas. Él sabía que su amiga no conocía al forastero. ¡Nunca habían dejado el bosque!
"No hagamos conclusiones apresuradas" comentó Gandalf, para poder remediar la situación. "Me gustaría ver al prisionero de inmediato." Dijo levantándose de su lugar y haciendo indicación a padre e hijo para que le indicaran el camino.
Ambos elfos se pusieron de pie y lo guiaron hasta los calabozos del palacio. Gandalf se paralizó por unos instantes, al percibir el aura del lugar.
"¿Estamos cerca, verdad?" Inquirió el mago.
"Sí, Mithrandir, la celda está más adelante. ¿Sucede algo?" Preguntó el Rey del Gran Bosque Verde, girando el rostro para poder verle.
"Hay mucho pesar en los alrededores. ¿Cuántos prisioneros mantienen?" La voz del mago tenía un tono reprobatorio.
"Solo el forastero." Respondió Legolas inmediatamente, un tanto insultado por la insinuación. "Es aquí." Indicó estrechando un brazo a una celda con barrotes tan gruesos como su muñeca.
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Ruidos; habían regresado para atormentarle. Quería responder sus preguntas pero no entendían nada de lo que decía y solo hubo frustración entre ellos la última vez que le visitaron.
No era que le trataran mal, ni mucho menos. Era el aspecto de la chica pelirroja que habia estado presente la última vez lo que le perturbaba. El destino gustaba de jugarle bromas y unas muy pesadas, Miranda Lawson había muerto frente a sus ojos y no pudo hacer nada para rescatarla del frio agarre de la muerte. Y ahora la versión pelirroja de su amiga caída en batalla estaba ahí como un recordatorio de su fracaso, un suvenir de haber perdido la carrera contra el tiempo.
Con su cuerpo recargado contra la pared, levantó su cabeza con dificultad y observó a los recién llegados. Uno de ellos era el rey, el otro el príncipe a quién vio aquella fatídica noche y el último un hombre de edad avanzada, delatado por su gris barba. No se encontraba el clon pelirrojo de Miranda.
"¿Dónde estará Miranda?" Murmuró para su propio bienestar mental, el cual se encontraba pendiendo de un hilo. "Todo sería más fácil si Harbinger hubiera hecho bien su trabajo." Terminó quejándose. Tenía esperado morir en cualquier instante, armadura o no, si se mete un huevo en un bote y se agita lo suficiente éste se rompe y derrama su contenido dentro del recipiente, en este caso después de tantas sacudidas, caídas y golpes; ella era el huevo y su armadura el bote.
"Interesante..." comentó Gandalf en asombro mientras entraba en la celda. "Esa armadura no pudo haber sido creada ni por elfos, ni enanos y mucho menos hombres." Se acercó para apreciar bien la armadura de la persona frente a él. Estaba manchada de sangre negra perteneciente a los orcos con los que sostuvo una pelea, pero se lograba distinguir una figura en pintura roja debajo de todo ese desastre. Abrió los ojos en grande. Eso era más que una señal. "Un dragón..."
"¿Te gusta mi armadura, amigo?" Preguntó Jane, girando la cabeza hacia Gandalf, quien le miró curioso. "Podrás tenerla en un par de días, cuando termine de morirme."
"Mithrandir, cuidado. Es peligroso, mantuvo a un grupo de orcos a raya sin apoyo por mucho tiempo." Intercedió Legolas desenfundando su espada, nervioso por oír al forastero decir más de dos palabras en un tono poco amigable. Sin embargo el hombre aparentemente mayor se encontraba impasible, con una mirada pensativa y triste a la vez, parecía haber descubierto algo acerca de la persona misteriosa.
"Legolas, Thranduil; si quieren respuestas será mejor que lleven a su prisionero al ala médica, no le queda mucho tiempo de vida" Sentenció el mago con tono severo, mirándolos a ambos.
"Imposible, Mithrandir, los orcos nunca lo tocaron en la pelea." Respondió Legolas.
"No sabemos qué pasó antes de la llegada de los orcos, joven príncipe."
"De acuerdo, Mithrandir, llamaré a los guardias para que le transporten al ala médica, con suerte podrás hacerlo cooperar para que se quite la armadura y podamos evaluar sus heridas." Comunicó el Rey mientras se retiraba con prisa.
Shepard lanzó un gruñido de queja al intentar moverse de su lugar, fallando miserablemente. No le agradaba para nada lo que estaba escuchando.
"¡No, no, no! ¿Por qué mejor no dejan que la naturaleza corra su curso?"
"Porque no es natural morir así, joven guerrero." Sentenció el mago dirigiéndole una mirada desaprobatoria y haciendo que Shepard se sorprendiera. El viejo podía entenderle.
"Nada en mi vida ha sido natural. ¿Por qué mi muerte debería serlo?" No iba a cuestionar la razón por la que el hombre de barba larga podía entenderla, al contrario, estaba dispuesta a abrazar la oportunidad de desahogarse un poco; aunque fuera con ese loco extraño.
"Me gusta pensar, que todo sucede por una razón, que somos parte de un gran plan perteneciente a poderes superiores a nosotros."
Shepard río. Agarrándose las costillas cubiertas de armadura por el dolor que sentía. Gandalf solo arqueó sus cejas en confusión.
"Mira amigo, si acaso esos poderes superiores que dices, existen, están muy, muy enfermos y sus planes están igual de enfermos y desquiciados." La voz de Shepard estaba cargada con resentimiento. "A mis veintinueve años he visto más muerte, dolor y destrucción que en todos los libros de historia juntos." Terminó levantando ambos brazos en frustración. Observó que el príncipe del lugar donde se encontraba se puso en guardia con sus espadas.
"Lo lamento, no tenía idea." Respondió Gandalf, haciendo una seña a Legolas para que bajara sus armas. Demasiado curiosa la información que estaba obteniendo de la charla. El guerrero frente a él, parecía haber luchado en una gran guerra... El problema era que en Arda, no había sucedido ninguna guerra en varios milenios.
"Dile al príncipe que no le haré nada, y que no podría si acaso quisiera." Murmuró relajándose contra el muro en el que se encontraba. El hombre mayor asintió, saliendo de sus pensamientos.
"Quiere que te comunique que no te hará nada, Legolas. Y que aunque quisiera no podría."
"Dile que parecía completamente derrotado y de la nada comenzó a golpear y a matar orcos. No confío en él." Respondió Legolas entrecerrando los ojos. De acuerdo a lo que había visto esa noche, el forastero era un oportunista a la hora de luchar, no se sentía cómodo bajando la guardia cerca de él.
"Dice el príncipe..."
"Entendí lo que dijo, y no tengo argumentos para hacerlo sentir mejor." Contestó Jane desde el suelo, estremeciéndose al escuchar los numerosos pasos de los guardias que regresaban para llevarle al área médica. "Excelente, ha llegado mi tortura."
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Listo.
Proximo capitulo en un mes.
Agradecimientos a AdrianaSnapeHOuse, Addie Redfield, SKANDROSITA y Violette Moore porque… admitámoslo chicas, son las únicas que están leyendo esto… XD
