¡Hola! Sé que llego muy, pero que muy tarde. No tengo excusa, cada vez me cuesta más escribir este fic. Por suerte, aparte de este, ya sólo queda un capítulo. Sí, he decidido cerrar por fin esta historia. Estoy trabajando en nuevas ideas y esta se me queda cada vez más colgada. La alargué más de lo que quería xD. En fin, me disculpo, y espero que disfrutéis lo que queda del fic. Llevaba tiempo barajando este final.

Muchísimas gracias a Charlie, Momo Evans, Fujimy, Hagane Yuuki, Estego, Guest, Kirivaille, OdaRivaille y Anvaz por sus reviews y su apoyo.

Y ahora, a leer!


Entre la polvareda que los escombros habían provocado, Armin corrió cargando con Mikasa todo lo rápido que su estado físico le permitía. No tardó en alcanzar el callejón más oscuro y estrecho que conocía, rezando por estar fuera de vista de los vigilantes de la Policía Militar. Lágrimas de rabia y frustración bajaban sin cesar por sus mejillas. ¿Cómo había sido capaz de abandonar a Eren?¿Cómo había sido capaz de aceptar lo que le había pedido? Si Mikasa tomaba represalias contra él, no opondría resistencia. Se lo merecía. Era lo peor.

- Lo siento, Eren...- susurró, entre hipos.

Se detuvo a descansar en un pequeño escondrijo del callejón, dejando a Mikasa apoyada en la pared. Jadeando, se sujetó el pelo como si se le fuera a caer.

- ¡¿Cómo puedo ser tan inútil?!- gritó en susurros.

- En realidad has sido de mucha ayuda- dijo una voz de repente.

Armin se sobresaltó y el corazón casi se le salió del pecho. Una mujer de pelo moreno, recogido en una coleta, con gafas y cara de psicópata, se había aparecido ante ellos de repente. Cogió al rubio de la mano, y un hombre que la acompañaba cogió a Mikasa.

- ¡S-suéltala!- gritó Armin.

- ¡Tranquilo, chico!- exclamó la mujer.- ¡Somos "de los vuestros"!

El rubio la miró con sorpresa.

- Me llamo Hanji Zoe- dijo ella.- Hemos venido a buscaros por orden de Erwin.

- ¿El comandante...?- susurró Armin.

- Así es- respondió ella.- ¡Vamos!

La mujer no esperó respuesta y tiró de Armin hacia fuera del callejón, llevándoselo por calles pequeñas sin que nadie les viera, seguidos de su compañero, que cargaba con Mikasa. Armin trató de secarse las lágrimas mientras corría.

- ¡Pero Eren...!- exclamó.

- Tu amigo está ahora más seguro que nosotros- cortó ella, sonriendo.

- ¿Eh...?

Ella simplemente le guiñó el ojo. El improvisado plan había ido tal y como habían previsto. Hanji sonrió.

- Ya estamos llegando- dijo.

- ¿A dónde nos llevas?- preguntó Armin.

- Al cuartel de la Legión de Reconocimiento- respondió la mujer.- Allí estamos tratando al escuadrón de Rivaille, el cual ahora debe estar con Eren.

El rubio abrió mucho los ojos.

- ¡¿El capitán...?!

- Así es, ha salvado tu amigo- respondió ella.

Armin sintió un gran alivio al escucharla.

- El capitán Rivaille es muy buena persona...- dijo Armin, llorando de nuevo.

Hanji se detuvo antes de cruzar una calle, para mirar a ambos lados antes de salir del callejón. Se giró hacia el rubio con una sonrisa algo extraña.

- No creo que lo haya hecho por ser buena persona- dijo.

- ¿Qué quieres decir?- preguntó Armin.

- Me da que nuestro soldado más fuerte se ha enamorado- respondió ella.

El rubio la miró con cara de shock.

- ¿El capitán Rivaille...?- susurró.- ¡¿De Eren?!

Hanji se puso el dedo índice sobre los labios, pidiéndole que guardara silencio. Armin se tapó la boca y asintió. Lo que le acababa de decir aquella extraña mujer le había sorprendido mucho. Sabía que había algo raro entre ellos dos, pero no llegaba a imaginarse que se tratara de amor. Seguía preguntándose qué había pasado aquella noche en la cafetería. Instintivamente, miró a Mikasa, preguntándose cómo se tomaría lo que él acababa de escuchar. ¿Tendría que decírselo él?¿Debería decírselo el mismo Eren? Armin no tenía la respuesta en aquel momento.

- Vamos- dijo Hanji, empezando a correr, tirando del rubio.

Su silencioso compañero corrió tras de ellos. Mikasa frunció el ceño, empezando a despertar, cosa que no hizo hasta que atravesaron el umbral de la puerta trasera del cuartel. El hombre que la cargaba la dejó lentamente en una silla de lo que parecía ser un comedor. Armin se puso a su lado.

- Mikasa, ¿estás bien?

La chica se llevó la mano a la cabeza.

- ¿Qué ha...?

Pero los recuerdos le volvieron de pronto y se levantó, tirando la silla, con una cara de furia desatada.

- ¡¿Dónde está Eren?!- gritó.

- ¡Mikasa, cálmate!- exclamó Armin.- ¡Eren está...!

- ¡Armin!- cortó ella.- ¡¿Cómo has podido?!¡¿Cómo has podido alejarme de él?!¡¿Cómo has tenido el valor de dejarlo allí?!

El rubio abrió mucho los ojos y bajó la cabeza con tristeza. Era cierto, aunque Eren hubiera sido salvado por el capitán, no cambiaba el hecho de que él lo había dejado atrás, aunque hubiera seguido la petición del propio Eren. No tenía nada que discutirle a Mikasa.

- Perdóname...- susurró.- Yo sólo... soy un cobarde...

La chica se dio cuenta de lo que acababa de decir y abrazó a su amigo, arrepentida.

- Lo siento, Armin...- susurró ella, a punto de llorar.- Pero... Eren ha...

El rubio negó con la cabeza y le sonrió un poco.

- Eren está bien, está con el capitán Rivaille- dijo.- Él le ha salvado.

Mikasa se le quedó mirando en silencio durante unos instantes, procesando lo que acababa de escuchar. Armin se temió lo peor; no quería que se enfureciera y saliera corriendo en su busca. Sin embargo, la reacción de la chica fue muy distinta. Tras llevarse las manos a la boca, empezó a llorar.

- ¡Menos mal...!- exclamó, abrazando a Armin.- Menos mal...

Armin sonrió y la abrazó, conmovido.

- Sí... menos mal...

La escena se interrumpió con la llegada del comandante de la Legión de Reconocimiento. Erwin se acercó a ellos con paso rápido.

- Bienvenidos, Mikasa, Armin- saludó.- Sé que no es el mejor momento, pero tenemos que hablar. Necesito vuestra ayuda.

Los chicos le miraron, secándose las lágrimas.

- Nos ha salvado la vida- dijo Armin.- Ayudaremos en lo que podamos.

Mikasa asintió. Erwin sonrió.

- Os lo agradezco mucho- dijo él.- Ahora que no podremos contar con la ayuda de Eren, sois la única forma que tenemos de hacer algo al respecto sobre Shiganshina.

Se sorprendieron mucho al escuchar eso.

- ¿A qué se refiere con que no podemos contar con Eren?- preguntó Armin.

- ¿Dónde está?- preguntó Mikasa, nerviosa.

Erwin sonrió con cierta culpabilidad.

- Rivaille se lo ha llevado- respondió.

- ¡¿Qué?!- exclamó Armin.

- ¡¿Cómo que se lo ha llevado?!- gritó Mikasa, dando un golpe a la mesa.

El comandante carraspeó, pensando en cómo explicar a aquellos dos jóvenes el hecho de que el pelinegro se había enamorado de su amigo y se lo había llevado lejos, para evitar más situaciones peligrosas como la que habían vivido poco antes.

Rivaille miró por la ventana de la casita que se había agenciado hacía tiempo por si algún día la necesitaba. Y había llegado el momento de usarla. Terminó de limpiar lo que le quedaba de la cocina y subió a la habitación en la que descansaba Eren. Había llevado al chico allí desde Trost mientras dormía; no quería problemas durante el viaje. Sabía que el ojiverde no estaría de acuerdo en marcharse de allí sin su familia. Pero según había acordado con Erwin, los traerían más adelante.

Abrió la puerta lentamente, asomándose antes de entrar. El chico seguía durmiendo. Se acercó con sigilo y se sentó a su lado, cambiándole la venda que tenía en la frente. Por primera vez, Eren reaccionó a su toque. Rivaille se sobresaltó.

- ¿Eren?- susurró.

El chico abrió lentamente los ojos. Tenía las pupilas dilatadas y la mirada desenfocada. Parpadeó varias veces, con lentitud, antes de mirar a ambos lados, desorientado. Sentía la cabeza pesada y le pesaban los párpados, pero no tenía sueño. Sintió que alguien cogía su mano y distinguió una silueta que reconoció casi al instante.

- ¿Capitán...?- preguntó.

- Menos mal, por fin despiertas- dijo el otro con un suspiro.- Creía que ibas a dormir eternamente.

Eren se frotó los ojos con tranquilidad.

- ¿Llevo mucho tiempo durmiendo...?- preguntó.

- Un día.

- Entonces no llevo tanto para que digas eso...- dijo, un poco divertido.- ¿Dónde estamos?

A Rivaille se le cerró un poco el estómago pero mantuvo la compostura. Había llegado la hora de la verdad. Tenía que prepararse para sujetar al chico si enloquecía.

- Estamos en las montañas, muy lejos de Trost- dijo con tranquilidad.

Eren se le quedó mirando unos instantes sin comprender.

- ¿Qué...?- dijo lentamente.- ¿Lejos?

- No podía seguir aguantándome, Eren- dijo el pelinegro.- Cada vez que te quitaba los ojos de encima, acababas en algo peor. Tenía miedo de no llegar a tiempo en la siguiente ocasión. Tenía miedo de más malentendidos.

El chico tenía los ojos abiertos como platos. No conseguía asimilar lo que estaba escuchando.

- ¿Qué...?¿Pero y tu trabajo...?¿Y todo lo demás?- preguntó.- ¿Tus subordinados?

- He dejado la Legión de Reconocimiento, Eren- respondió.- Ellos están bien. Ahora sólo quiero estar contigo.

Le acarició la mejilla con cariño. Eren disfrutó aquel pequeño contacto, pero aún estaba desconcertado. Después de todo, el Capitán Rivaille, el hombre más fuerte y temido del país, había dejado el trabajo al que le había dedicado toda su vida por él. Pero recordó que no estaba solo.

- ¿Armin y Mikasa...?- preguntó.- Le dije que se la llevara...

- Una compañera... ex-compañera, se encargó de ellos, están a salvo- explicó el pelinegro.- Vendrán cuando terminen de ayudar a Erwin con la denuncia al gobierno por la gestión de la tragedia de Shiganshina.

Eren abrió aún más los ojos y en aquella ocasión sí se le escaparon lágrimas.

- ¿Van a denunciar...?- preguntó.- ¿Se va a hacer justicia?

Rivaille le secó las lágrimas.

- Lucharán por ello.

- Yo también debo luchar por ello- dijo el chico, incorporándose.

Pero el pelinegro le detuvo.

- Eren, tú ya has luchado suficiente- dijo Rivaille.- Gracias a ti, la gente ha descubierto la verdad sobre tu pueblo. Ahora toca que otros tomen el relevo.

El chico empezó a llorar.

- Pero...

El pelinegro cortó su frase con un beso. Y Eren no volvió a empezarla.


Muchas gracias por leer a pesar de los retrasos y por darme vuestro apoyo. ¡Hasta el próximo capítulo!

¡Dejad review si os ha gustado!

Rikku