¡Oh vaya! No esperaba tantos reviews. Los responderé al final del capítulo de hoy.
Disclaimers habituales, nada me pertenece más que esta idea sacada de un loco roleplay que quedo en el olvido...
Sin más que agregar aquí se encuentra la continuación de esta bizarra historia.
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Se encontró de pie en un lugar que aparentemente no contaba con un color especifico; cambiaba aleatoriamente. Unos instantes era rojo oscuro, otros un verde suave y entre algunos colores al azar logró distinguir azul cielo.
Lo último que recordaba era haber removido su armadura y yelmo por las insistencias del hombre con barba gris, los ojos de sorpresa pertenecientes a todos los que se encontraban en el ala médica del lugar y la aparente urgencia de los supuestos doctores cuando su vista comenzó a oscurecerse.
"Es interesante que te encuentres en este lugar." Escuchó que alguien dijo a su espalda. "Quiénes están aquí no vivieron lo suficiente o murieron de manera heroica. ¿Cuál fue tu caso?"
Jane Shepard se giró cautelosamente para encontrarse con una persona ridículamente hermosa para ser del genero masculino. Parecía humano, su altura le superaba por dos o tres cabezas y poseía unos ojos grises penetrantes. La comandante podía jurar que lo había visto en algún lugar antes pero no podía recordar dónde ni cuándo. Vestía lo que se asemejaba a una túnica de color blanco. Casi podría decir que se trataba de un angel ya que su rubia cabellera daba la impresion de un halo.
"Así que al fin estoy muerta. Comandante Jane Shepard para servirle," respondió la pelirroja, haciendo el saludo de siempre llevandose su mano derecha a la frente. "y en cuanto a su pregunta señor, creo que fue un poco de las dos."
"Agradezco tu respeto, pero no es necesario que me saludes de esa manera, una ligera reverencia con tu cabeza bastará." Respondió el hombre frente a ella sonriendo y haciendo un gesto dismisivo con su mano. "En vida fui Oropher y me alegra decirte que no estás muerta, no del todo. Los Valar tienen planes y tu estas en ellos si te encuentras en esta estancia." Terminó seriamente, cruzándose de brazos para darle énfasis a lo que acababa de decir.
"No tengo tiempo para la vida señor Oropher, tengo un bar al cual llegar." Shepard contestó casi inmediatamente, no sabía quienes eran los valar y no tenía ganas de saberlo.
"El… ¿El bar?" Jane asintió con la cabeza y Oropher parecía haber sido tomado por sorpresa por la respuesta de la comandante. Era la primera vez que alguien parecía casi decepcionado por tener la probabilidad de no morir. "Si, tenemos un bar. Los enanos que llegan a las Estancias de Mandos armarían un escándalo si no lo tuvieramos. Sígueme." Jane Shepard no lo penso dos veces.
El hombre de altura considerable la guió por esas estancias, como el las llamaba y si de algo estaba segura, era de que el otro mundo, no se parecía en nada a como lo pintaban en su tierra.
"Si no es mucha molestia preguntar… ¿Hay alguna razón especial por la cual quieras visitar el bar de manera tan apresurada?" Inquirió Oropher, mirándola desde el rabillo del ojo.
"Quedé en verme en el bar del otro mundo con alguien." Respondió la pelirroja, sin detener su paso.
"¿Cuentas con la certeza de que se encuentra en este lugar?"
"Fue lo último que supe antes del enfrentamiento con el Hombre Illusivo y explosión roja del crucible."
El rubio no respondió, más sí asintió con la cabeza, dándole a entender que comprendía su situación.
"Este no es uno de mis lugares favoritos, pero aquí estamos. Solo déjame advertirte que ha estado concurrido con razas muy diferentes a las nuestras. En uno de los tantos universos que componen el todo, se desató una gran guerra." Comentó Oropher, invitandola a pasar a una de las tantas salas que componían esas estancias.
"Lo sé, estuve ahí." Respondió Jane con una sonrisa, el lugar estaba lleno asaris, turianos, krogans, salarianos y demas razas conocidas para ella, sentados, charlando y disfrutando de las bebidas. "Gracias por traerme." Agradeció con voz emocionada. "¿Te molesta si busco a la persona que quiero ver?"
"De ninguna manera, buscale. Yo te haré saber cuando tu presencia sea requerida por Mandos." Comentó amablemente dejando el bar, de alguna forma agradecido de que Shepard no se escandalizara como varios, al ver razas totalmente distintas en más de un aspecto, a la propia.
La comandante camino unos momentos a la deriva, observando el lugar. Algunos bailaban, otros platicaban y algunos más estaban mirando al vacío meditando ya sea lo que hicieron en vida o lo que no hicieron.
Y a lo lejos lo reconoció, sentado en la barra, vestido con su característica armadura azul de espaldas a ella.
Se acercó a él y puso una mano en su espalda, haciendo que se girara para ver quien llamaba su atención de una manera tan grosera.
"Shepard…" Dijo el turiano de las marcas tribales azules sorprendido.
"Creo que dijiste que tu me pagabas las rondas, Vakarian." Las mandíbulas de Garrus se extendieron en una característica sonrisa perteneciente a su raza.
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"¿Como se encuentra?" Preguntó Thranduil al curandero que acababa de entrar en su despacho.
"No le mentiré mi señor, la humana está en una condición muy crítica. La intrincada armadura evitaba que las fracturas empeoraran y el obligarla a removerla tan repentinamente sin ayuda, solo agravó más su estado, ya que provocó que uno de sus huesos rotos colapsara bajo su propio peso y saliera por su muslo." Respondió el médico con tono reprobatorio. Estaba seguro que si la mujer en cuestión hubiera sido trasladada al ala médica inmediatamente a su obligada llegada al reino, tendría más expectativas de supervivencia. "De igual manera sufre de muchas otras heridas internas. Si sobrevive tendrá una buena historia de terror para contar a sus nietos."
El rey elfo se estremeció con el nada agradable recuerdo de esa noche, después de mucho discutir con Gandalf acerca de quitarse la armadura, que ahora se encontraba en su escritorio y frente a él, el guerrero accedió a removerla, solo para revelar una obra de arte sangrienta.
Lo primero que notó fue que la mitad izquierda del torso y brazo izquierdo de la joven mujer estaba cubierto en cicatrices de quemaduras. Su rostro estaba prácticamente desfigurado por hematomas y cortes que continuaban sangrando, al igual que los del resto de su cuerpo.
Lo peor fue cuando se incorporó al momento que los guardias se lo ordenaron. Lo que sucedió fue la confirmación de una fractura en el húmero derecho ya que este al ser puesto en uso y estar roto en dos partes, salió de la carne exponiendo su blancura. Por suerte, la mujer habia perdido el conocimiento casi al instante.
"Ni siquiera sabíamos que era mujer." Comentó el rey llevándose una mano al entrecejo en estrés. "Y la dejamos en los calabozos sin comida ni agua por dos noches."
"No había forma de saberlo, mi señor." Aseguró el curandero. "Su voz se encontraba dañada y la armadura no revelaba nada de su cuerpo."
"Si no hay nada más que reportar, puedes retirarte."
"Sí, señor, le avisaremos si algo cambia." Comentó el curandero saliendo del despacho del elfo rey.
Thranduil tomó una de las piezas de la armadura y la examinó de cerca como lo había estado haciendo con el resto en las últimas horas. Era de una aleación de metal muy ligero y resistente, parecido al mitril pero con una coloración tan brillante como la plata.
Le intrigaba el dragón pintado en la pechera de la armadura. ¿Era algún símbolo? ¿Un anuncio de que había luchado contra un dragón y sobrevivido? Recordó las cicatrices de quemadura. Probablemente sí había vencido un dragón.
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Oropher regresaba al bar para buscar a la mujer que acababa de llegar a las estancias; aún no era requerida por Mandos pero sabía que el Vala no tardaría mucho en llamarle. La encontró en la barra charlando muy de cerca con uno de los llegados caídos en la gran guerra de otro universo.
"Garrus, ¿recuerdas aquella vez que devolviste tu almuerzo dentro del Mako cuando estábamos en misión?" Preguntó Jane con una sonrisa al turiano de azul que se encontraba a su derecha.
"Jane, querida, te amo pero si pudiera, enviaría una queja al consejo de licencias. Quién te halla dado la tuya debería ser reportado y despedido de inmediato. ¡Esos viajes en el Mako han sido lo peor de nuestra aventura juntos!" Exclamó Garrus, levantando los brazos en exasperación.
"Eso dolió." Respondió Shepard fingiendo sufrimiento de manera juguetona. "Quisiera haber podido adoptar algunos bebés krogan y hacer una vida junto a ti Garrus, pero creo que mi suerte se acabó en la batalla final… Nuestra suerte."
"Mi suerte se acabó." Comentó Garrus son seriedad, dejando su bebida en la barra. "No tienes un número, aún puedes vivir."
"Dijimos que no habría Shepard sin Vakarian, Garrus. ¿Y qué es eso del numero?" Jane se encontraba confundida.
"Todos los que estamos aquí y tenemos un número, reencarnaremos. Quizás en un minuto o tal vez en mil años. Pero es muy seguro que sea en otra raza y es completamente certero que no recordaremos nuestras vidas pasadas."
"Eso quiere decir que…"
"Esta es la ultima vez que nos veremos Jane."
"Garrus, eso no es justo…"
Garrus se acercó a ella y pegó suavemente su frente con la de ella.
"Lo sé… Pero no me arrepiento de nada." Dijo el turiano mirándola a los ojos. "Y tu Shepard, eres fuerte, perseguiste a un criminal por toda la galaxia, sacaste a toda tu tripulación con vida de una misión prácticamente suicida y además uniste y lideraste a todos los ejércitos de la galaxia en la guerra contra los reapers. Sí lograste hacer todo eso solo con un poco más de veinte personas para ayudarte, puedes superar a este guapo turiano cuyas cicatrices solo aumenta su sex appeal." Jane no pudo evitar reír con lo ultimo dicho por el turiano.
"Creo que quienes encontraban atractivas las cicatrices eran las mujeres krogan, Garrus." El turiano se estremeció.
Oropher se encontraba cerca y habia escuchado toda la conversación, le causaba curiosidad que la mujer hubiera sido pareja de alguien perteneciente a una raza completamente distinta. Elfos y humanos solían compartir vidas juntos en Tierra Media, pero en el aspecto físico ambas razas eran prácticamente idénticas.
Otro aspecto interesante era la implicación de que ambos tuvieron roles importantes en la gran guerra que mató a cientos de millones de personas pertenecientes a razas que el nunca habia visto antes.
"Es hora." Dijo Garrus de la nada. "Mi número ha sido llamado. Solo espero no reencarnar en un varren. Quiero que sigas con tu vida y que seas feliz Jane." Shepard decidió que sus pies eran el centro del universo en esos momentos. No se atrevía a mirar a Garrus, si lo hacía sentía que lloraría.
Jane Shepard sintió el peso de su pareja desvanecerse poco a poco.
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Thranduil continuaba examinando todas y cada una de las piezas de la armadura perteneciente a la mujer. Quería encontrar alguna pista, lo que fuera; algo que le indicara de donde provenía y por que había llegado a su reino en tan deplorable estado. Si los reportes de Tauriel y Legolas eran correctos, los orcos contra los que la mujer había luchado no eran los culpables de sus heridas y lo que le intrigaba al rey, era que aún en su estado, la forastera había logrado mantenerlos a raya, por lo menos hasta que alcanzó a llegar al bosque.
Lo que sea que le hubiese atacado, había logrado herirla inclusive con la armadura puesta. Lo cual quería decir que fue arrojada por los aires y golpeada en numerosas ocasiones.
Tomó la pechera de la armadura en sus manos y la observó detenidamente. En la parte trasera estaban adheridos tres extraños objetos que se zafaban y se volvían a adherir con plena facilidad, hizo una nota mental de pedirle a Gandalf información sobre esos objetos sin un uso aparente.
Sin embargo, al momento de dejarla de nuevo en su escritorio algo llamó su atención desde la parte interna de la pechera. Una especie de compartimiento se encontraba dentro, justo en la parte de la espalda. Se abrió solo al momento de que su mano lo tocó. El rey elfo titubeo un poco pero examinó el contenido del pequeño espacio. Extrajo una especie de collar con dos placas grabadas en un lenguaje que no entendía y lo que parecían dos pinturas muy realistas.
En una estaba la mujer de penetrantes ojos verdes abrazada a lo que solo podía describir como una criatura humanoide gris muy extraña y aunque cualquier humano de Tierra Media le tildaría de horrorosa. La pelirroja le miraba con unos ojos muy suaves, como si fueran pareja o algo similar y el ser gris que poseía marcas azules en su rostro, le devolvía la misma mirada.
Dejó la pintura en el escritorio y observó la otra. En esta se encontraba retratado un grupo de personas a simple vista, pero si mirabas con atención se notaba de siete de ellos no eran humanos. Dos de ellos eran aparentemente mujeres azules, otros dos parecían más reptiles en armadura que otra cosa, uno supo que no era humano por que tenía tres dedos y estaba completamente cubierto de pies a cabeza, otro tenía cuatro ojos amarillos y por último e igualmente abrazado a la mujer que se encontraba entre la vida y la muerte, se hallaba el ser gris de marcas azules. Todos sonreían, dando a entender que se conocían y se tenían confianza. Sin embargo hubo algo que le llamo la atencion; la mujer pelirroja de ojos verdes estaba posicionada en la foto como si fuera la líder.
Salió de su despacho momentáneamente para pedirle a un guardia que llamara a Gandalf, si alguien podía darle sentido a todo lo que acababa de encontrar, era el Istari.
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Jane Shepard se había quedado sola, sentada en la barra. En cierta forma se sentía en paz. Había alcanzado a despedirse pero eso no cambiaba el hecho de que después de vivir tantas cosas juntos, compartido tantas risas, tantas batallas, de que se habían cuidado las espaldas mutuamente en las numerosas misiones que realizaron; después de que todo había terminado… No pudieran estar juntos por más de unos cuantos instantes. Era como si todo el universo hubiese conspirado contra ellos. Los cuentos de su infancia siempre decían que los malos perdían y los buenos ganaban ademas de que obtenían la felicidad eterna.
Si tan sólo esa pesadilla con los reapers hubiera sido un cuento. Pero no, era la vida real y no podía esperar lo mismo que sucedía en esas historias de fantasía.
"¿Te encuentras bien?" Escuchó la comandante a su espalda. "Porque no te ves bien, ¿sabes?" Jane se giró y se encontró a Oropher portando un rostro que expresaba preocupacion.
"Definitivamente he estado mejor, Oropher."
"Asumo que encontraste a quien buscabas." Inquirió el rubio acercándose a ella.
"Y lo perdí casi inmediatamente. Aún le sigo buscando sentido a la situación Oropher. Todo lo que habíamos vivido juntos se acaba de esfumar. Sé que no lo volveré a ver y que él ahora que reencarnará, no me recordará. Ni en la muerte obtuvimos ese final feliz que tanto esperabamos"
El rubio ojigris se sentó a su lado mirándola fijamente a los ojos.
"¿Te arrepientes de algo en tu vida?" Preguntó Oropher de forma seria.
"Claro que no. Todo lo que hice en mi vida así, como en mis batallas contra el enemigo lo decidí tomando en cuenta todas las opciones y desechando las que no nos ayudaran como un todo o estuvieran en conflicto con mi moral." Respondió Shepard, recordando específicamente la vez en que consiguió la cura de la genophagia para los krogan, en contra de los deseos de la Dalatrass salariana, quien le había propuesto un plan para hacer que la cura no funcionara.
"Yo sí. Y es por eso que aún sigo en estas estancias y seguiré hasta que Mandos así lo decida. Tú y tu acompañante no tienen arrepentimientos grandes; veían a todos como camaradas y siempre siguieron sus morales al pie de la letra además de que cumplieron con su objetivo. Ganar la gran guerra." Comentó el rubio, poniendo una mano en el hombro de la pelirroja. "Se han ganado el derecho de una segunda oportunidad, tercera en tu caso según tengo entendido."
"Parece que hasta en el otro mundo saben de mí." Respondió la pelirroja riendo suavemente. Oropher asintio ligeramente. "Gracias por tus palabras de aliento, pero no entiendo, ¿tercera oportunidad para mí? no recuerdo haber estado aquí antes."
"Informándome mientras charlabas con tu compañero, descubrí que ya has estado aquí hace relativamente poco tiempo. Tus camaradas decidieron jugar a ser dioses e intentaron resuscitarte. Mandos les concedió el deseo y dejó salir tu espíritu de las estancias. De no haber sido así, tus amigos hubieran terminado con un cuerpo sin alma. Creo que ustedes les conocen como vegetal." Jane Shepard se estremeció ante la posibilidad.
"¿Y por qué no recuerdo nada de mi última estadía aquí?" Preguntó la mujer sospechosamente al rubio.
"Probablemente porque Mandos borró tus recuerdos de este lugar. Eres un caso especial por lo que veo. Lograste mucho con muy poco. Eso me recuerda que Mandos quiere verte… Ya." Terminó Oropher poniéndose de pie y ofreciendo su mano para ayudarla.
"No hay forma de librarme de ésta, ¿cierto?" Inquirió Jane con un suspiro.
"Desafortunadamente no. Y no quieres hacer esperar al Vala Mandos: es un poco malhumorado. Pero no lo escuchaste de mí."
"¿Escuchar qué?" Dijo Shepard en complicidad, tomando la mano ofrecida para ponerse de pie.
"Me agradas. Si llegas a conocer a mi hijo, me encantaría que lo pusieras en su lugar cuando se comporte como un testarudo. No quiero que cometa mis errores."
"Dame un nombre por lo menos." Se quejó la mujer.
"Thranduil."
"Me suena tan familiar..." Murmuró la chica, pensativa.
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Gandalf había sido interrumpido de su lectura por uno de los guardias, quien le mencionó que el Rey Thranduil lo necesitaba de inmediato. Supuso que era referente a la mujer de la armadura del dragón.
El hombre de barba gris suprimió un escalofrío. Sabía que el estado del guerrero no era nada bueno, pero no se lo había imaginado tan mal. Sacudiendo ligeramente la cabeza para deshacerse de tan perturbador y sangriento recuerdo, se encaminó a paso apresurado por los pasillos del palacio del Gran Bosque Verde.
Cuando llegó al despacho del rey elfo se lo encontró sentado en su escritorio observando unos pequeños objetos frente a él.
"Mithrandir, gracias por venir en tan poco tiempo. He dado con unos objetos muy peculiares." Comentó el rey señalando los artefactos frente a él. "Se encontraban en un espacio interno de la pechera, justo en la parte de la espalda." El rostro del rey adquirió una sombra de confusión. "Un collar con unas placas que tienen grabado algo en un idioma que no entiendo, y dos pinturas muy detalladas un tanto alarmantes."
"¿Alarmantes, Thranduil?" Preguntó Gandalf con curiosidad.
"Míralas por ti mismo." Respondió el rey extendiéndole ambas pinturas al hombre mayor. "No sé si calificar a los que no son humanos de monstruos."
"Yo no los calificaría de monstruos, Thranduil." Dijo el Istari, observando con admiración las dos imágenes. "Sino como personas."
"¿Personas? ¡Mithrandir, algunos parecen salidos de las mismas profundidades de la oscuridad!" Exclamó el rey, atónito por la calma del mago.
"Sí; no hay maldad en ellos. Hay una gran lealtad y confianza." Aseguró Gandalf. "Confía en mí Thranduil, después de ver estas pinturas sé que la mujer en el ala médica es de fiar." Terminó el mago con una sonrisa.
El rey elfo solo suspiró en derrota. Si el mago lo decía, debía ser cierto, lo que le recordó el collar con las placas de metal.
"También encontré esto, me gustaría saber si puedes entenderlo." Gandalf tomó el collar y examinó las placas con una gran sonrisa de oreja a oreja. El rey comenzó a impacientarse.
"¿Y bien, Mithrandir?" Preguntó Thranduil.
"Su nombre es Jane Shepard, Vanguardista graduada de las fuerzas especiales N7. Comandante en la SSV Normandía de la Alianza humana y Espectro de los consulares para las distintas razas de la Galaxia." Los ojos del mago parecían brillar en emoción, mientras que Thranduil intentaba procesar lo que acababa de escuchar. "No entiendo a que se refiere ni la mitad de lo que aquí está escrito pero de tres cosas estoy seguro, Rey Thranduil: uno, su nombre es Jane Shepard. Dos, es una soldado y tuvo un alto rango en su ejército. Y tres… es de otro mundo, o mejor aún, de otro universo."
El Rey elfo del Gran Bosque Verde solo se dejó caer en su silla y se llevó las manos a sus temples.
"¿Podrías explicarme cómo es que terminamos con una forastera tan peligrosa de otro mundo?"
"Es probable que Saruman y mi persona tengamos que ver indirectamente en esta situación…"
Thranduil se cruzó de brazos y miró a Gandalf de una manera que daba a entender que era mejor que continuara con la historia o tendría a un elfo bastante enojado con el cual lidiar.
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Legolas y Tauriel se encontraban en el ala médica haciendo guardia. La forastera, quien ahora sabían se llamaba Jane Shepard, continuaba inconsciente. El rey Thranduil los había puesto en ese cargo desde que Gandalf y él descubrieron que Jane podía ser o una gran aliada o una poderosa enemiga.
"Han pasado un par de semanas desde que la ingresaron y los curanderos dicen que para ser humana está sanando a un ritmo alarmantemente veloz." Comentó Tauriel a Legolas mientras éste se hallaba sentado en una silla frente a la comandante.
"¿Y no ha despertado ni una sola vez en lo que va de ese tiempo?"
"Escuché comentarios de los curanderos quienes le cambian los vendajes…" Titubeó Tauriel, insegura si debería compartir simples rumores y cuchicheos de los elfos que atendían a la mujer.
"¿Ah, sí?" Incitó el principe.
"Oí que durante los tres primeros días después de que se desmayara, repetía tres nombres en sus sueños." Continuó la capitán.
"¿Era Miranda uno de ellos? En las pinturas que mi padre encontró dentro de la armadura había una mujer similar a ti pero con cabello negro." Comentó Legolas, recordando la pintura tan detallada que su padre le mostró. "No me sorprende que te llamara Miranda."
"No…ninguno era Miranda… Un día no dejo de repetir el nombre Oropher" Los ojos de Legolas se abrieron en grande. "Al siguiente la mayoría del tiempo decía Garrus…"
"¿Estás segura que decía Oropher?" Preguntó el príncipe un tanto perturbado.
"Yo no la escuché personalmente, pero eso es lo que decían quienes la atendieron." Respondió la capitán.
"Entiendo, quizás sólo son rumores inventados. Los curanderos están emocionados por tener a alguien a quién cuidar. ¿Cuál era el tercero?" Respondió Legolas viendo como entraba uno de los mencionados curanderos por unos objetos medicinales.
"Vala Mandos…" Legolas casi se cae de la silla en la que se encontraba, haciendo ruido. El sonido no pasó desapercibido por la mujer en cuestión, quien empezó a removerse en la cama médica. Legolas y Tauriel se paralizaron momentáneamente al darse cuenta de la incomodidad de Jane. Sin embargo, el médico que acababa de entrar salió inmediatamente a avisar al rey como éste lo había pedido.
"Ugh…" Jane Shepard abrió los ojos, llevándose una mano a la cabeza. "Mierda, siento como si un grupo de krogan vanguardistas me hubieran embestido uno tras otro."
"¡Señorita, déjeme ayudarle a sentarse!" Exclamó el príncipe acercándose para ayudar a Shepard pero lo inesperado de las acciones pertenecientes a Legolas, provocó que la comandante entrara en trance de batalla y todo su entrenamiento defensivo cuerpo a cuerpo saliera a flote.
Shepard golpeó al rubio que tenía cerca en la cara y lo empujó, haciendo que cayera de golpe en la silla. El mueble perdió el balance por lo que cayó de espaldas con todo y príncipe en el suelo.
Acto seguido la comandante acudió a lo más familiar que se encontraba en la habitacion médica.
Jane Shepard se encontraba confundida, vestida en lo que parecía ser un vestido blanco muy ligero y estaba cubierta en vendas. Se hallaba posicionada detrás de Miranda pelirroja; aparentemente ésta sintió que había sido tomada rehén por el hecho de que la comandante se estaba escondiendo de Legolas, usándola a ella como barrera entre su persona y el joven príncipe. Legolas se estaba poniendo de pie con una mano en el rostro y haciendo muecas de dolor. La sangre que cubría parte de su cara apuntaba a una muy posible fractura de nariz.
"Hey, Miranda, ¿dónde está mi uniforme de la flota de la Alianza? Odio los vestidos, siempre que uso uno pasa algo malo." Comentó la comandante y en ese mismo momento el rey y Gandalf entraron a la habitacion. "Como por ejemplo, el rey cabezota mirándome con ojos de querer matarme." Terminó la espectro, observando a Thranduil llevar su mano a la empuñadura de su espada.
"Creo que ya te encuentras mejor, Jane Shepard." Comentó Gandalf acercándose cuidadosamente tanto a Shepard como a Tauriel. La elfa se sentía como rehén en esos momentos. "Si pudieras dejar ir a tu rehén para que podamos conversar…"
"¿Rehén? Yo no he tomado ningún rehén, sólo me escondo de él." Interrumpió la comandante, apuntando a Legolas y mirando el rostro de Tauriel. "¿Quien invade el espacio personal de alguien que fue golpeado casi hasta la muerte en batalla? Fue una respuesta involuntaria." Terminó separándose de Tauriel al mismo tiempo de que le dirigía una mirada de disculpa.
La comandante se alarmó de nuevo cuando un curandero entro casi corriendo en ayuda del príncipe, pero el rey llamó su atención acercándose a ella antes de que pudiera reaccionar agresivamente. Y en parte la comprendía: se encontraba en un lugar extraño para ella, no podía culparla por golpear a su hijo si se encontraba así de perturbada. A pesar de que Legolas había sido descuidado al invadir su espacio vital, el daño a su rostro no era de gravedad y estaba en parte agradecido por eso. Tenía conocimiento de que incluso en su estado deplorable actual, la espectro podía llegar causar un gran daño.
"Creo que estos objetos son tuyos, señorita Jane." Comentó Thranduil, entregándole el collar y las fotografías. La espectro los tomó de la mano del rey y los observó por unos instantes.
"Estas cosas… son lo más importante para mí. La fotografía con mi difunta pareja, la otra con mi familia y mis placas de identificación por si caía en la guerra. Gracias."
"De nada," respondió el rey asintiendo con la cabeza. "Ahora quisiera que por favor nos explicaras cómo es que puedes hablar sindarin." Inquirió cruzándose de brazos.
"Es una larga historia…"
"Creo que tenemos tiempo, Jane." Intercedió el mago Gandalf."Pero antes te pediré que vuelvas a la cama. No deberías estar de pie y mucho menos exigirte físicamente de más. Ya sabes que tan insistente puedo llegar a ser."
"No me lo recuerdes, amigo" Gruñó Shepard por lo bajo y se dirigió de nuevo a la cama para no tener que soportar al hombre de barba gris.
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Y esto es todo por hoy. Proximo capitulo en aproximadamente un mes. Si te gusto te pido que me dejes un review, y si no pos no hagas nada y comete unas galletitas.
Ahora a contestar sus inesperados reviews. Los cuales me sacaron un par de sonrisas :D
Ridli Scott: Gracias por pasarte a leer la historia. En cuanto a tu pregunta si, la armadura esta completa pero imagina que estas con una armadura y te golpea un enemigo tan grande como los brutes de Mass Effect 3 y salieras volando. Tus órganos internos y huesos se verían comprometidos por el impacto tanto del golpe como de la caída contra el suelo. Quedas como huevo revuelto dentro de un cascaron. Y si la armadura es la sangre de dragon, mi favorita en el juego.
Violette Moore: ¡Saludos mi comandante Moore! Espero que no te enojes conmigo por como trate a Legolas en este capitulo, pero es algo que quería hacerle hace tiempo xD Me siento agradecida que te encante mi historio y pues aqui esta la siguiente entrega :P
Addie Redfield: Que te puedo decir, gracias por ayudarme con esta locura enserio. Y Garrus se murio por que... Pos por que asi lo requería mi historia. Abachos y espero leer ese Sherlly muy pronto. ;P
SKANDROSITA: No no tienes perdon de los dioses... pero si el mio, gracias por tu atento review y por pasarte a leer escribe algo ¡LO QUE SEA!
IGNIZ SOLAE: ¡Ay! Aqui esta la siguiente parte... No me pegues T_T espero te agrade este nuevo capitulo. Un saludo.
Polatrixu~!
