Hola chicos. Nuevo capitulo. Ahora no tuve tiempo de contestar reviews, pero en el proximo prometo hacerlo :)

Nada me pertenece; lo unico mio son las ideas y las galletas.

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Jane se sentía mejor que nunca mientras huía de sus preocupados médicos que la perseguían por todo el campo verde que rodeaba el palacio.

Había vivido toda su existencia en estaciones espaciales y naves; ahora entendía la aparente felicidad sin sentido de los animales en cautiverio cuando son liberados en su hábitat.

Experimentar el viento contra su cara sin preocuparse de que estuviera lleno de proyectiles mortales. Sentir el pasto bajo sus pies, escuchar a las aves cantar y corretear como si de una chiquilla se tratara; todo aquello era un privilegio que nunca había gozado del todo en su vida.

"¡Señorita!" Samout gritaba mientras él y Ocram le mantenían el paso a su lado. No la detenían por temor a lastimarla más de lo que se encontraba. "¡Sigue cojeando! ¿Le duele la pierna?"

"Es más una molestia que dolor, Samout" Respondió la vanguardista restándole importancia al asunto. "Estaré bien, mamá gallina".

"¡Ocram! ¡Haz algo, no te quedes ahí!"

El elfo rubio, claramente fastidiado por la constante situación sin sentido, decidió intervenir pero no sin antes rodar los ojos ante la insistencia de su compañero. Ocram aumentó su velocidad rebasando al moreno y a la pelirroja ganando un buen tramo en ventaja, para luego regresar corriendo hacia ambos sin mostrar signos de detenerse.

Jane, al ver que Ocram no parecía parar su rápido andar, se detuvo; sin embargo, el elfo que ahora parecía poseído, no lo hizo, más si redujo considerablemente su velocidad al notar que la comandante habia terminado su avanzar, y rápidamente la cargó sobre su hombro tan pronto estuvo a su alcance.

La pelirroja, al notar que estaba siendo prácticamente raptada, comenzó a protestar; una mirada fulminante perteneciente a Samout la detuvo.

"¡Ya fue suficiente por hoy!" Comenzó el elfo pelinegro, cruzándose de brazos . "Quizás usted no se estaba dando cuenta, pero nosotros sí. Se encontraba cojeando cada vez más ¡y es hora de que regrese a la cama!" Sentenció apuntándola con el dedo índice, casi tocando su nariz. A la espectro no le quedó más que asentir con la cabeza al escuchar los gruñidos de Ocram, quien daba a entender que estaba de acuerdo con su compañero.

Jane estaba con los ojos abiertos en grande. Acababa de conocer los límites de la paciencia de sus cuidadores y vaya que tal paciencia era inmensa. Karin Chakwas no hubiera dudado en lanzarle un dardo tranquilizante tan pronto hubiese intentado dejar la cama o sobornado a Grunt con fideos picantes para que la regresara a la camilla siempre que tratara de salir de ella.

Seguía reflexionando en silencio pero fue sacada de sus pensamientos al momento que Ocram se detuvo.

"¿Me prestarían a Jane un rato?" Escuchó la comandante después de unos momentos. "Oí que estaba corriendo por los alrededores y creí que podría charlar con ella un rato ahora que se encuentra mejor."

"No lo sé, Mithrandir." Respondió Samout. "Ha estado negándose a seguir recomendaciones médicas y se sobreextenuo."

"Lo que sea menos volver a la cama." Pensaba la comandante mientras Samout y Ocram discutían con Gandalf. Lo último que deseaba era estar sin hacer nada, de nuevo. Le entraba una especie de ansiedad inexplicable. Casi gritó en frustración un par de veces encontrándose atrapada en esa sala médica.

"Ocram, bájala." Samout se acercó a Shepard, mirándola muy seriamente. La mujer en cuestión no podía decidir quién era el médico más intimidante, Chakwas o el elfo de cabellos ónices. "Que quede bien entendido, señorita: nada de correr, saltar ni ejercitarse hasta que le demos el alta definitiva." La voz del elfo, suave y melodiosa, escondía promesas de cadenas en la cama si las órdenes se desobedecian. La vanguardista asintió con la cabeza enérgicamente, mostrando que el mensaje había sido recibido y entendido, por lo que el pelinegro sonrió dulcemente demostrando su aprobación y se retiró junto con su compañero. Gandalf y Jane se quedaron solos.

Pasados unos instantes, el mago rió un poco, llamando la atención de la comandante; quien al enfocarse en su presencia, observó que estaba retirando tres objetos muy familiares para ella de un bolso de cuero que cargaba: sus armas desactivadas. Dos de ellas ni siquiera cabían en el bolso.

"El rey me pidió que te preguntara, cuando te sintieras mejor, sobre estos extraños objetos." Comentó el Istari mostrándoselos. "Aparentemente, no tienen un uso determinado."

"¿No pudo venir a preguntarme él?" Dijo, tomando el objeto de tamaño mediano, bajo la mirada un tanto nerviosa del hombre mayor. Terminó por activarlo. Su M-300 Claymore cobró vida casi de inmediato, haciendo que Gandalf diera un paso en retroceso al notar la luz aqua que está despedía de los costados. "Son mis armas. Esta es mi escopeta M-300 Claymore." Comentó sujetando el arma con ambas manos. "Principal herramienta para un vanguardista como yo. Esa otra" continuó señalando el objeto negro y largo en la mano izquierda de Gandalf "Es mi rifle de francotirador Black Widow. No precisamente el área experta de un vanguardista, pero saber usar un poco de todo me ha salvado el cuello más de una vez. Y la última es mi pistola de alto calibre M-6 Carnifex, la cual fue un regalo de un amigo muy querido." Terminó, recordando con nostalgia a Mordin Solus, quien le obsequió la pistola el día que lo conoció en Omega como símbolo de confianza y futura amistad.

"Jane… Esos objetos estuvieron contigo todo el tiempo." Respondió el mago, recobrando la comodidad, viendo que la pelirroja al tener sus armas en mano, no optó por amenazarlo ni adoptó una actitud agresiva. "¿Por qué no los usaste para escapar?"

"Mi objetivo principal, amigo, no era precisamente sobrevivir, sino todo lo contrario. Subconscientemente, supongo yo, me 'olvidé ' de las armas que se encontraban a un brazo de distancia".

"Entiendo…" Dijo el gris, incómodamente. "¿Podría ver tus armas en acción? Supongo que el rey elfo también querrá ver cómo funcionan. ¿Quizás después de que el escuadrón de vigilancia regrese?" Comenzó a comentar el mago, recordando que ese día precisamente, regresaba el escuadrón de reconocimiento que cada cierto tiempo vigilaba las fronteras del bosque para eliminar cualquier manada de orcos o amenazas al reino elfo.

"Claro que sí. ¿Por qué no?" Respondió la mujer con una ligera sonrisa en su rostro. "Ya quiero ver esas caras bonitas horrorizarse cuando vean que puede hacer este bebé." Giró la escopeta con su mano derecha y la pasó a su izquierda demostrando su control sobre el arma. "Pero…" Continuó pensativamente. "Necesito tener mi uniforme. No me siento cómoda en este vestido de hospital ni estando descalza…"

"Si te refieres a la ropa que llevabas debajo de tu armadura, creo que las mucamas la lavaron para ti. Les llamó la atención la forma en que funcionaba como ropa de diario y armadura ligera. Por lo que tanto el herrero como el peletero la examinaron de cerca para mejorar los diseños que los soldados elfos usan. Es una curiosa combinación de tela, cuero y metal." Comentó el mago. "Vamos a recuperarlas para que estés más cómoda. Además, no podemos dejarte sin tus botas por mucho tiempo, algún bicho podría morderte y envenenarte." Hizo una seña con el rifle francotirador que aún llevaba en la mano para que Shepard lo siguiera.

Después de discutir un buen rato con un par de elfos rubios e igualmente hermosos (para disgusto de Jane Shepard) Gandalf logró recuperar el uniforme de la comandante de las manos pertenecientes al herrero y peletero del reino del bosque verde. Ambos elfos se mostraban renuentes a dejar ir lo que ellos llamaron 'el mejor diseño de armadura ligera que habían visto en su vida'. Sin embargo, el mago de gris insistió en que la mujer que lo acompañaba no tenía que vestir más que esas ropas. Al final tuvieron que ceder al ver que la comandante no traía ni zapatillas en sus pies; le permitieron entonces cambiarse en la misma herreria.

"Vamos, Jane, parece que el escuadrón de exploración llegó antes de lo planeado." Comentó el mago al ver el bullicio en las entradas del palacio apresurándola. Los dos se abrieron paso entre la multitud de elfos que veían con atención el arribo de los soldados.

El rey Thranduil estaba presente ya que su hijo era parte del equipo; pero se le observaba sorprendido al ver el estado de sus soldados. Estaban heridos, golpeados en numerosas partes del cuerpo y arañados en el rostro.

La comandante palideció; esas heridas le parecían muy familiares… "¿Gandalf… es posible que tu hechizo exploratorio de universos hubiese traído algo más aparte de mi persona?"

"Es posible, pero no podría asegurarte…" El Istari no terminó lo que estaba por decir ya que la vanguardista le dio la escopeta y rápidamente tomó su carnifex de las manos del mago para después salir corriendo hacia donde estaba el rey elfo. En un abrir y cerrar de ojos, la espectro lo tomó del brazo y lo jaló al suelo junto con ella en una serie de eventos confusos.

Thranduil estuvo apunto de preguntar que rayos le sucedía a la mujer cuando sintió que su corona ya no estaba en su cabeza: un disparo a distancia había impactado en ella, removiéndole de su lugar y causando un hoyo de notables proporciones en el piso frente a él. Intentó incorporarse pero la pelirroja se lo impidió.

"¡Quédate en el suelo!" Le ordenó la comandante gritando, para luego ponerse en cuclillas y comenzar a disparar su carnifex en dirección de donde venía el laser rojo que vio reflejado en la cabellera rubia del rey antes de que ella lo derribara al suelo para salvarle la cabeza.

El sonido estruendoso de los disparos parecía hacer estragos en los oídos sensibles de los elfos, por lo que los civiles entraron rápidamente a tomar refugio al palacio para el alivio de la vanguardista. Dos disparos más a distancia fueron hechos contra ella pero fallaron; la comandante había rodado a un lado y ella igualmente devolvió las agresiones. Estaba disparando a ciegas y al tanteo; su enemigo tenía la ventaja de los árboles como refugio, pero parecía que no estaba dando tan lejos del blanco ya que los disparos del oponente eran erráticos.

Legolas y Tauriel se materializaron uno a cada lado de ella.

"¿Cuántos reapers?" Preguntó Shepard automáticamente, entrando en su rol de comandante. Otro disparo dio a sus pies de forma sonora. "¡Mierda! ¡Detrás de los muros! ¡Vamos, vamos! ¡No levanten la cabeza mientras corren!" El trío sirvió de escudo humano para el rey elfo quien fue casi arrastrado dentro de la seguridad del palacio.

"Si te refieres a las cosas moradas que saltan por todos lados y te muelen a golpes, eran diez pero logramos decapitar dos cuando nos atacaron." Respondió Legolas mientras hacía muecas por los disparos de fuera que rebotaban contra los muros del palacio.

"Pero si hablas de las criaturas metálicas que se quedan a distancia y atacan con flechas invisibles que dejan hoyos en el suelo, son dos, y no pudimos acercarnos a ellas por sus ataques. Tuvimos que retirarnos, pero creímos que los habíamos perdido dentro del bosque." Complementó Tauriel.

"Esas cosas son reapers creados con los cadáveres de mi gente: no descansan hasta que todo está muerto. Rastrean, encuentran y matan. Parece que el hechizo de Gandalf y Saruman no solo me trajo a mí."

"Eso que tienes en la mano es uno de los objetos que traías contigo cuando te encontramos. Veo que mis sospechas eran correctas y se tratan de poderosas armas." Dijo Thranduil a Shepard.

"Afirmativo, pero el calibre de mi carnifex no compite con el de los rifles de los merodeadores que nos estan atacando. Necesito acercarme para generar un daño significativo." Una idea se formó en la mente de la vanguardista. "¿Quién quiere aprender a usar mis armas?"

En ese mismo momento, Gandalf hizo aparición con el resto de las armas pertenecientes a la soldado pelirroja. "Esa fue una reacción muy oportuna Jane." Felicitó el mago, observando a lo lejos la corona hecha añicos que hacía unos cuantos momentos estaba en la cabeza del ilustre rey elfo. "De no haber sido así, el joven Legolas hubiera subido al trono prematuramente." Terminó el hombre mayor, haciendo entrega del armamento a la espectro.

"La guerra con los reapers está aún muy presente en mi cabeza; fue mero instinto y paranoia." Respondió la comandante quien, guardando la carnifex en uno de sus bolsillos del costado, tomó las armas mientras observaba llegar a Ocram.

"Hola Doc, ¿interesado en aprender a usar una de mis armas?" Preguntó la vanguardista, tomando la escopeta y el rifle con un brazo. Sacó la carnifex que acababa de guardar para entregarsela al médico antes de que pudiera responder. "Sujétala con ambas manos, apunta y presiona el mecanismo." Comentó Shepard, colocándose detrás de él y poniendo su mano libre en la del médico para guiarla a un jarrón vistoso junto a uno de los muros. "Con firmeza o saldrá volando de tus manos cuando dispares." Corrigió al notar que el agarre del elfo médico sobre el arma dejaba mucho que desear.

"Pero yo no vine a esto..." Comenzó el rubio a gruñir.

"¡Después me regañan todo lo que quieran, ahora lo importante es salir con vida de esto, y para lograrlo necesito tu velocidad en el campo!" Lo interrumpió Shepard usando su tono autoritario. "Tu velocidad es superior a cualquiera que haya visto en batalla y es por eso que esta pistola de mano es perfecta para tu habilidad. ¡Ahora aprieta ese botón!"

Thranduil, Legolas,Tauriel y Gandalf, observaban el intercambio con interés. La mujer podía despedir un aura de líder cuando quería y contaba con la habilidad de convencer a la gente de seguirla en sus planes.

Un gran sonido resonó en la entrada del palacio haciendo que los elfos mostraran una mueca de disgusto por el fuerte ruido; junto a la pared, el jarrón estaba hecho añicos y el muro mostraba un agujero de tamaño pequeño. El médico tenía el rostro en blanco, mientras que Shepard portaba una sonrisa de oreja a oreja.

"Ocram, eres un natural en esto. Bienvenido a mi equipo. Ahora solo asegúrate de apuntar al suelo o a tus enemigos."

"¡Esta cosa es más peligrosa que los arcos y espadas juntos!" Respondió alterado el médico, sin soltar la pistola. "¿Espera, qué equipo?"

"Para acabar con los dos merodeadores que nos quieren matar necesito acercarme, ya que sus armas no son eficientes a corta distancia. El plan es correr hacia ellos, tú acompañándome pero siempre detrás de mí. Si aparecen carcasas hay que tirarlos inmediatamente; me encargare de la mayoría con mi escopeta pero siempre hay la posibilidad de que uno tenga suerte y escape; para eso te necesito." Respondió Shepard mirándolo a los ojos.

"¿Confías en mí para eso?"

"Tú y Samout son en los que más confío. Me han escuchado quejarme muchas veces y no me han drogado para callarme ni asesinado en frustración aún." Comentó la comandante muy quitada de la pena. "Sin embargo necesito a alguien más que derribe a los merodeadores cuando salgan de su refugio. Un francotirador que use mi Black Widow."

"Esas cosas, rompieron MI corona. Creo que merezco mi venganza por ese atrevimiento." La voz del rey sonó entre los disparos enemigos que rebotaban sin merced alguna contra las paredes externas.

"No estoy muy segura de eso, rey. Estarías al descubierto y serías blanco fácil si te llegan a detectar." Legolas estaba a punto de ofrecerse para la tarea ya que le interesaba utilizar una de las armas pertenecientes a la comandante; pero guardó silencio al ver el rostro de indignación de su padre al serle negada la petición. 'Aquí vamos de nuevo' pensó.

"¡Como el rey de este lugar te exijo que me dejes recuperar mi honor frente a esas bestias!" Exclamó frustrado el elfo sin corona, provocando que Jane Shepard levantara una de sus cejas en sorpresa al ser víctima de la actitud del rey.

"Tu funeral, amigo. No seré responsable de tu prematura partida al otro mundo si sucede." Dijo la comandante mientras introducía su escopeta en el sujetador especial que tenía su uniforme en la espalda para poder manejar libremente el rifle. "Te explico rápidamente las partes de esta arma." Continuó, acercándose al rey y entrando en su modo instructor; señaló la parte trasera del arma. "Esta es la culata del arma: siempre debe estar en contacto con tu hombro, de otra manera podrías lastimarte seriamente por la fuerza de retroceso." La comandante ahora pasó a señalar la parte baja del rifle. "Este, es el gatillo: lo presionas cuando tengas fijado tu blanco." Siguió con la parte superior del arma. "Este cilindro de metal se llama mira: observas a través de él con tu ojo principal, verás una guía en forma de cruz que te ayudará a fijar tu objetivo. Ayuda a ver lo que esta lejos, cerca. Y por último pero no menos importante, tenemos la base al inicio del barril, va en el suelo y sirve para mantener el retroceso del arma en control." Terminó señalando dos patas al inicio del rifle y dándole el rifle al rey. Thranduil tomó la pesada arma en sus manos un poco dubitativo.

"La forma más habitual de usar el rifle es desde el suelo o desde un punto alto. Pero como en estos momentos no tenemos un punto alto… el suelo tendrá que ser." Comentó la espectro tirándose al suelo de panza e indicandole al rey que hiciera lo mismo a su lado.

El rey la miró de forma incrédula y Gandalf rió en el fondo. Tauriel, habiendo puesto atención a toda la explicación y conociendo a su rey, dio un paso al frente para ofrecerse pero Thranduil la detuvo. ¡Iba a matar a esas bestias él mismo!

"Sé que no estás acostumbrado a estar en el suelo, ya que eres un rey, pero así fue diseñada esta arma; disparas desde arriba para que no suban o desde el suelo para que caigan." Comentó la comandante, aguantándose la risa mientras observaba cómo el orgulloso rey elfo se ponía en la misma posición que ella a su lado, cerca de la entrada y salida del palacio.

El rey elfo se incomodó al sentir el peso de la pelirroja en su espalda, quién se hallaba colocando de manera correcta sus manos en el barril y el gatillo del arma. Al ser el rey no se hallaba habituado a un contacto tan cercano con la gente, ni con su propio hijo. Suspiró de forma resignada y decidió soportarlo por esa única vez para poder recuperar su honor.

"La base te ayuda a apuntar el arma a donde tu quieras sin tener que moverte mucho de tu lugar. Asegúrate de que la culata esté siempre pegada firmemente a tu hombro porque de otra manera si tienes el ojo en la mira y disparas, podrías salir gravemente lastimado y perder la visión en ese ojo." Terminó de comentar, pegando la culata al hombro del tenso elfo.

Thranduil observó por la mira y le asombró ver todo tan de cerca. Los elfos tenían mejor vista que los humanos pero eso se trataba de otro nivel. Detectó movimiento en la copa de uno de los árboles y sin pensarlo dos veces, movió el rifle hacia ese lugar y apretó el gatillo.

Todos los presentes se conmocionaron al escuchar el sonido más monstruoso que habían escuchado hasta el momento; sin embargo la comandante silbó en sorpresa y asombro al ver que uno de los dos merodeadores que les atacaban sin parar cayó del árbol con un gran agujero en la cabeza.

"¡Bien hecho, rey! ¡Uno menos por cual preocuparnos!" Felicitó la comandante; estrechándolo con fuerza, como lo haría con cualquier miembro de su flota y después se puso de pie para dirigirse a Ocram. No había notado la incomodidad extrema del rey elfo por el contacto inesperado. "¿Listo, Doc?"

"No del todo, pero si ésta es la única manera…"

"Todo estará bien; he estado en peores situaciones. Todo mi equipo ha salido con vida siempre." Aseguró Jane. Desenfundó su escopeta y la activó. "Ahora escúchame con atención: nunca corras en la misma dirección por más de tres segundos; asegúrate de avanzar en zig zag usando un patrón no predecible y cuando te diga al suelo; te tiras al suelo. Haz como digo y todo saldrá bien." Instruyó la espectro mientras tomaba cubierta al lado de la entrada, esperando un hueco entre las agresiones del ahora solitario merodeador. "¡Ahora, Doc!" Ordenó saliendo al campo. El elfo médico hizo lo mismo detrás de ella.

Ambos avanzaron evitando los disparos, usando las recomendaciones de la misma comandante. Algo de lo que Ocram se percató mientras corría en dirección a dónde provenían las agresiones, era que los ataques resultaban lentos y tenían un espacio de aproximadamente cinco segundos. No obstante, eso no anulaba el hecho de que si te distraías y uno de los proyectiles te alcanzaba; no vivirías para contarlo.

Delante del médico se encontraba la comandante avanzando segura. A lo lejos, con su vista de elfo y superior a la humana, divisó unos humanoides delgados con piel de tonalidad entre morada y azul. Concordaban con la descripción que Legolas y Tauriel habían reportado. Avanzaban rápidamente, y como si se trataran de animales, ya que lo hacían en cuatro patas.

"¡Enemigos!" Exclamó.

"¡Ya los vi!" Respondió la pelirroja. "¡La única forma de derribarlos permanentemente es disparando a la cabeza! " Terminó, adelantándose y enfrentando a los reapers que alguna vez fueron humanos.

Uno saltó sobre ella sacándola de balance y haciéndola caer. Se lo quitó de encima con un culatazo de su escopeta y poniéndose de pie le disparó a la cabeza. La hizo añicos; pedazos de hueso y materia gris estallaron alrededor. La comandante no se detuvo a observar su obra de arte recién creada y se abalanzó por su siguiente oponente, dándole un puñetazo a la cara para volver hacer lo mismo que con el anterior: de un escopetazo convirtió su cabeza en una lluvia sangrienta.

Ocram vio la batalla en asombro. La mujer contaba con experiencia en peleas cuerpo a cuerpo y el arma que portaba era capaz de hacer un daño tremendo. Además, había predicho la presencia de esos enemigos e ideó un plan para vencerlos de manera muy rápida. Tenía la certeza de que el rey no la dejaría marcharse del reino tan fácilmente si ella decidía mudarse a un asentamiento humano. O al menos no le permitiría irse con sus armas ni armadura.

Evadió un disparo del perpetrador del intento de asesinato a su rey y regresó a las andadas. Jane ya había acabado con cinco de los ocho enemigos que los estaban esperando. Disparó a la cabeza de dos de las carcasas que quedaban; dejando pequeños agujeros en sus rostros y matándolos definitivamente. El retroceso del arma se le hizo difícil de controlar después del segundo disparo pero la cabeza del tercero y último explotó en pedazos, dejándolo perplejo.

"Yo no fui." Se defendió al ver que la comandante se había girado a investigar.

"Lo sé, la carnifex no hace ese tipo de daño. Parece que cierto rey no se pudo esperar al merodeador antes de participar en el campo de batalla." Comentó riendo. "Estamos cerca. El merodeador dejó de disparar, eso significa que está evaluando la situación. Lo que ahora tenemos que hacer es engañarlo para que salga de cubierta y esperar a que el rey lo acabe."

"¿Y eso cómo lo hacemos, señorita?"

Jane Shepard corrió sin responder hacia el fojalle, sin adentrarse, y disparó su escopeta. Casi inmediatamente un rayo borroso gris saltó sobre ella, tirándola al suelo. La comandante se cubrió con su arma utilizándola como barrera entre ella y su atacante.

El elfo que la acompañaba no sabía si debía disparar, por temor a hacerle daño, y observaba cómo ambos forcejeaban por el control de la poderosa arma. Vio con más detalle al enemigo: era grande, practicamente hecho de metal con alguno que otro residuo de tejido. Dedujo perteneció la misma criatura cuando se encontraba con vida. Contaba con dos ojos que desprendían una luz azul brillante igual a la de los otros enemigos que la comandante llamaba carcasas. Poseia tres dedos metálicos en cada mano que terminaban en filosas garras y dos en cada pie, igual con garras. Mostraba también, como una ironía, tres cuernos que crecían hacia atrás. Dos a cada costado de la cabeza y uno en la parte de arriba; haciendo mímica de una corona. Ocram nunca había visto nada parecido en su vida y se arrepintió de haber observado con atención al ser metálico. Estaba seguro de que no iba superar tal espectáculo de horror en un buen tiempo y de que sufriría de pesadillas.

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Thranduil observaba con preocupación a través de la mira. El arma que la mujer había utilizado para acabar con las criaturas anteriores con suma facilidad no logró dañar a la que ella llamaba merodeador; a pesar de que éste había recibido un impacto de forma directa. Y en realidad no le sorprendía; parecía ser una armadura viviente, y si era igual de resistente que la perteneciente a Jane Shepard, Tierra Media se vería en dificultades si el único objetivo de esos seres era destruir todo a su alrededor.

Todo lo anterior le hizo razonar que la comandante había dejado en su confianza lo que podría ser el arma más poderosa con la que ella contaba. Sentía el hombro un poco adolorido por el tremendo impacto que el rifle había hecho contra él. La espectro no había exagerado al decir que si no se manejan con cuidado podrían llegar a ser muy peligrosas; no solo para el oponente, sino también para el tirador.

Ahora la comandante y el merodeador se encontraban luchando cuerpo a cuerpo por el control de la escopeta y por eso mismo el rey no lograba fijar su blanco en la horrorosa criatura de metal.

"¡Rayos! No se quedan quietos." Exclamó el monarca desde el suelo llamando la atención de Gandalf, Tauriel y Legolas.

"¿Todo bien, Thranduil?" Inquirió el mago al notar su agitación.

"¡No! ¡Nada está bien! ¡Esa mujer va a lograr que la maten!" Respondió con sorna. "Está luchando con una criatura que prácticamente es una armadura viviente; a golpe limpio y ese doctor no hace nada por ayudar."

"Bueno, es un doctor, no un guerrero." Intentó apaciguarlo, Gandalf.

"Padre, Tauriel y yo podemos ir a apoyar en caso de que el asunto se le vaya de las manos." Intercedió Legolas, mirando a Tauriel en complicidad.

"¡Flechas y espadas no funcionan contra esa cosa!" Respondió el rey desde el suelo, sin dejar de observar la agitada pelea por la mira del rifle. "Pero pensándolo bien, podrían distraerlo para que yo pueda matarlo de una buena vez." Concluyó después de pensarlo un poco mejor.

Legolas y Tauriel salieron disparados en camino a la batalla.

"Este es un desarrollo de eventos interesante." Murmuró Gandalf para sí mismo.

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"¡Nadie nadie toca mi Claymore, maldito bastardo!" Gritó Shepard dando una patada al abdomen metálico del merodeador; provocando que perdiera el equilibrio y cayera de espaldas. Pero no sin antes tomarla por cuello del uniforme y jalarla con él al suelo. "¡Hijo de puta!"

Ambos comenzaron a rodar en el pasto sin soltar la escopeta. Shepard hacía todo lo posible por no dejarla ir; en las manos del merodeador significaba problemas y sin su armadura, su muerte y la de esos pobres elfos sin capacidad para defenderse de las armas pertenecientes a su mundo.

El merodeador lanzó un rugido robótico al momento que la comandante empujó con fuerza la escopeta contra su rostro; dañando uno de los visores que tenía por ojos. En retribución, la bestia metálica soltó una de sus manos del arma por la que luchaban para sujetar a la espectro por el cuello y comenzar a apretar.

Jane Shepard comenzó a ver borroso por la falta de oxigeno.

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Y FINAL DEL CAPÍTULO. Muchas gracias por leer.

Si te gusto, dejame un review y agarra una galletita. Si no, no hagas nada pero esas galletitas me las dejas en paz.