Fandom: Junjou Romantica.
Parejas: Romántica, Egoísta, Terrorista y Mistake. Menciones de otras parejas.
Rating: PG.
Categorías: Romance, Drama, Hurt/Comfort.
Sinopsis: En momentos como esos Hiro-san era la única salvación.
Advertencias: Ninguna digna de mención.
Notas/Spoilers: Sí, saldrán personajes de Sekaiichi Hatsukoi. No puedo evitarlo.
Disclaimer: Los personajes son propiedad de Shungiku Nakamura-sensei. Yo solo juego con ellos.
3
Necesito curarlas
"No tengo idea de qué me espera, o qué ocurrirá cuando todo esto termine.
Por el momento sé esto: hay gente enferma y necesito curarlas."
- Albert Camus (La plaga).
La vida de un médico conlleva consigo muchas cosas. Puede significar la alegría de saberse el salvador de más de una vida, la responsabilidad de cuidar a sus pacientes y el cansancio de las largas jornadas de trabajo. La satisfacción de un trabajo bien hecho y la frustración cuando ya no parece quedar nada y no sabes que hacer (y la felicidad general cuando finalmente hallas la solución y todo está bien entonces). Pero también significa dolor. Dolor, tristeza, miedo y desesperación porque no eres capaz de hacer nada y lo sabes, pero la familia de la persona que te corresponde salvar aún confía en ti. Y las caras de la gente cuando se dan cuenta de que ya no puedes hacer nada... Y la cara de la persona en cuestión cuando llega su final.
Kusama Nowaki siempre tuvo muy en claro los riesgos que conllevaba ser médico al momento de elegir estudiar esa carrera. Sin embargo, guardaba la ilusa esperanza de no tener jamás que toparse con ese tipo de personas. Esas que ya no se podían curar y de todos modos confiaban en él, en que lograría salvarlos, para luego irse.
Estuvo encerrado en su habitación todo el día, luego de pedirle a Tsumori-senpai que lo reemplazara en su turno del día de hoy. Podía ser estúpido, ya que después de todo, llevaba años como médico. Pero jamás le había tocado una niña con leucemia. Jamás había tenido que toparse con un par de ojos diminutos y castaños, mirándole como si él fuera su última esperanza. Jamás había fracasado tanto como aquel día.
Sintió una mano en su hombro. Alzó la mirada. Ahí estaba Hiro-san, cargando con una bandeja de desayuno. Tenía el ceño fruncido como de costumbre, pero había algo frágil al fondo de sus pupilas que (como todo últimamente) le recordó vagamente a Nowaki el fracaso de su operación.
—Hiro-san... —escapó. De repente, Hiro-san le dio un golpe con el puño en la cabeza—. ¡Ouch, Hiro-san!
—Bueno, ya te lamentaste demasiado —contestó Hiro-san, sentándose al lado suyo—. Ahora come.
—Hiro-san... —Nowaki desvió la mirada. No era capaz de mirarlo a los ojos siquiera—. Yo no puedo...
—Oye, escucha —dijo Hiro-san. Nowaki no lo miró. El recuerdo de esa niña le impedía levantar la cabeza—. ¡Escúchame!
Finalmente, lo miró. Sabía que, si no lo hacía, Hiro-san era capaz de asesinarlo ahí mismo, aunque luego fuera a parar a la estación de policías por asesinar a su propio marido. Sin embargo, se encontró con una sorpresa.
Hiro-san tenía el ceño fruncido y lo miraba de frente, como de costumbre. Pero ese algo frágil al fondo de sus pupilas había desaparecido. Ahora, lo único que Nowaki podía ver era rabia. Una rabia que seguramente era contra él por no haber podido salvar a la niña. Cerró los ojos preparado para el golpe, pero lo único que sintió fue una pequeña palmadita en su coronilla, lo que provocó que abriera los ojos con desconcierto.
—Nowaki —susurró Hiroki—, no es culpa tuya. La niña de todos modos iba a morir. No sé mucho de medicina, pero no se puede hacer nada con la leucemia. Era inevitable. Tú solo le diste el tiempo suficiente para despedirse de todos.
—Pude hacer más... —protestó Nowaki. Sentía unas ganas irrefrenables de abrazar a Hiro-san, pero sabía que la acción lo molestaría, así que no lo hizo. Sin embargo, Hiro-san se acercó un poco más a él.
—No, Nowaki. Ya no había forma de que hicieras más. Entiende, ya no podías. Todos acabamos muriendo tarde o temprano, a ella solo le tocó irse un poco antes. Y ella está mucho mejor. Ahora, esa niña está mejor. Yo no creo en esas cosas, pero aún así... —Hiro-san clavó la mirada en la punta de sus dedos. Parecía algo avergonzado—. Yo no sé dónde esté allá, pero está en alguna parte... Y espero que sea hermoso.
Nowaki sonrió, al adivinar las intenciones de su Hiro-san de animarlo. En verdad amaba a ese hombre.
Permanecieron un rato más así, sin mirarse. Nowaki, recuperándose lentamente, procesando las palabras del otro. Hiroki, simplemente allí, apoyándolo en silencio, como llevaba haciendo desde que Nowaki empezó a trabajar como médico.
Notas de la autora:
Parte de la vida de los médicos es difícil. Día a día, no solo deben ayudar a las personas, también deben afrontar que hay pacientes incurables y tendrán que verlos morir y a su familia sufriendo por no ser capaces de salvarlo. Es algo que quise retratar aquí con Nowaki. Pero por suerte él tiene a su Hiro-san ahí apoyándole. n.n
Respondo comentarios:
Elizabeth Corvinus: Ya me imagino a Tanaka yendo por ahí con un cartel colgado diciendo: "Me llamo Tanaka" XD. Jajaja, claro que recuerdo el modo Terminator de Shinobu XD. A Miyagi le debía salir o temprano. Muchas gracias. :'3 Bueno... Cuando dos personas desean lo mismo casi al mismo tiempo es normal que el deseo se cumpla. Creció unos diez centímetros XD.
riruka: Muchas gracias por comentar. n.n Es que Miyagi no tiene remedio xD. Menos mal que Shinobu tiene los pantalones bien puestos.
Seka Roma: Me alegra que te gustaran. :D Es un placer saber que hay gente a la que le gusta mi historia. Miyagi lleva pensando en el tema de la edad desde que conoció a Shinobu, y es natural y comprensible, porque diecisiete años son bastantes. Misaki y su Sebastian serán eternos xD. Espero que te gusten los demás. ^^ No pierdo la oportunidad de recomendar buenos libros, y tengo una pequeña obsesión por las citas, así que estas son algo que predominan en todos mis fics. n.n
Bueno, este fue el drabble de hoy. Espero que les haya gustado, nos vemos en el siguiente. ;)
¡Besos de colores!
Joan Bennet.
