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Capítulo: La única familia que conozco

Para Ino era fascinante que Sakura pudiera vivir sola

-es que de verdad frente de marquesina, quien te viera? Viviendo el sueño adolescente, viviendo por tu propia cuenta, sin padres que te vigilen

-eh Ino- sonrió incomoda- tampoco es para tanto, tengo el doble de tareas- trataba de restarle importancia, pero en realidad no era cierto, desde pequeña siempre tuvo que encargarse de sus propios deberes pues su madre estaba demasiado "enferma" para cuidar de ella

-bromeas? Yo haría con gusto todo eso si pudiera vivir sola, pero no, tengo que ayudar en la floristería

-tu vida ha sido todo un sueño Sakura.-la abrazo sonriendo- eres muy afortunada y encima de todo eso vas y te toca en el equipo de Sasuke- la soltó del abrazo y le sonrio picara-eres muy afortunada, el chico más sexy de la academia y el cabeza-hueca de Naruto que aceptémoslo no esta tan mal ahora que ha crecido. Estas rodeada de chicos guapos. Sí no fuera por el vago de tu sensei yo creo…

-No hables así de Kakashi-sensei- pronunció tajantemente la pelirosada, de forma seria

-Eh pero ¿Por qué ese tono? – Le miro extrañada- Sólo he dicho que el vago de…

-Yamanaka, te lo advierto.-le señaló Sakura con tono ácido

-Vale, vale. Sólo jugaba, no te cabrees tanto no lo decía enserio, Kakashi-sensei es uno de los mejores ninja en el país del fuego lo sabemos todos-

Sakura relajo los músculos, no había notado cuando fue que se puso tensa. Ino volvió a abrazarle y continúo con su cháchara.

- Pero ya enserio, eres muy afortunada …-

Sakura escuchó nada más que ruido blanco, y soltaba espontáneos "tienes razón" , "aja", "ahh" para que su amiga creyera que mostraba interés, pero para entonces su mente ya había viajado a otra parte

+*flashback*+

-No soy feliz a tu lado- un plato se estrello contra la pared. El marido apenas consiguió esquivar el proyectil de su esposa. Sakura lloraba

- Lárgate entonces, maldita perra- le escupió grosero

La esposa comenzó a llorar, Sakura apareció por una esquina de la habitación.

-Ve, ve como me trata, escuchaste como me llamo- le dijo a su hija de 13 años, Sakura no sabía que contestar solo quería que paran de pelear

-Papá por favor-le suplicaba con lágrimas en los ojos

-Cállate- le decía el padre con los ojos arrogantes y la demanda en el tono de voz- Dile a ella que se calle-trató de calmarse

-Es que… ¿Por qué pelean?- les interrogaba Sakura, sin entenderlo realmente.

-Ella empezó, ¿No puede hablar bien? ¿No puede atenderme como esposo?

-Estoy harta de ti, ya te dije que aquí no soy feliz- se quejaba inútilmente la madre de Sakura

-Que te calles todos los vecinos van a escuchar tus ladridos-

-Siempre te escuchan a ti idiota- le dijo venenosa. Pero aquello no era verdad, nadie jamás escuchaba nada, nadie jamás fue en auxilio de Sakura, nadie jamás hizo nada.

-¿Cómo me has llamado?- él se acerco para darle un golpe a puño cerrado, Sakura se interpuso

-¡No papá espera, por favor!- intentó detenerlo

-Quítate- le dijo violento su padre

Con el temblor en la voz, y ese maldito hipo abriéndose paso por su garganta, Sakura avanzó y abrazo con toda la fuerza que pudo

-Estúpida hija de puta- su padre le gritó a su esposa y empujo lejos a Sakura y tomo a su mujer de los cabellos, ésta se quejaba y no paraba de llorar y lanzar maldiciones en su contra

-¡Papá ya! ¡Déjala!- se le quebraba la voz a la joven

-Cállate te dije, vete a tu cuarto-

-No, déjala en paz- Sakura se aferró fuertemente en un abrazo suplicante a su padre

-Ya por favor, por favor, por favor- Repetía una y otra vez como si esos fuera a cambiar algo-suéltala-

Su padre se condolió un momento, sólo un momento y soltó a su madre a empujones

-Maldito- lloraba su madre- te juro que mañana me largo ¡Te lo juro!

-Cállate, perra malagradecida- levantó él un puño en su contra, la mujer se contrajo en espera del golpe. Sakura se interpuso- dile que se calle- le dijo el hombre a Sakura

Ella por instinto se interpuso una vez más entre los dos, el señor comenzó a tomar rumbo fuera de la sala de estar

-Maldito miserable, ya no te aguanto, maldita sea te odio- lloraba su madre en el suelo. Cuando Sakura quiso ayudarla a levantarse, ésta la empujo con asco

-¿Queé dices? ¿Qué dices? ¿Qué tanto ladras?- Volvió el marido a la sala

-No papá, por favor ya- le suplico de nuevo- Mamá ya basta, por favor- Le suplicaba con la mirada

-Es que este maldito perro-

El padre de Sakura ya no lo aguanto más y empujo demasiado fuerte a su hija contra los muebles para apartarla de su madre. La joven sangro pero ni siquiera lo sintió, se abalanzo sobre su padre para separarle, este la dio un codazo sin querer en las costillas, ella contuvo el aire y siguió tratando de separarlos.

Aquel era otro día, otro día de tantos en la familia Haruno, otro día en que Sakura deseaba con todas sus ganas irse a una misión peligrosa y no regresar, hundirse a llorar en su almohada hasta que su dolor se fuera, soñar eternamente para que nada pudiera hacerle daño. Era otro día, sólo otro día en el que Sakura deseaba con todas sus ganas la muerte.

Al amanecer del día siguiente su madre le preparó un desayuno más que generoso y su padre la abrazo al salir. Todo había vuelto a la normalidad, con esa gruesa capa de incomodidad en el aire. Sakura no le dio vueltas al asunto, se fue a su entrenamiento, no escondió los raspones y vendajes, no quería llamar la atención y al ocultarlos bajo un grueso suéter en un día soleado de entrenamiento sí que iba a atraer sospechas. Se limitó a sonreír y salir de casa, vería a sus compañeros de equipo. Al amanecer del día después del incidente Sakura siempre conseguía juntar las piezas de su autoestima del suelo, y recomponerse, uno no puede llorar eternamente ¿Verdad?

La vida seguía y Sakura tenía que seguir también, ya era muy mayor como para perderse entre sus lágrimas, y sonreiría con todas sus ganas mientras pudiera…hasta la próxima pelea.

-Sakura-chan, Sakura –chan qué bueno que llegas, he estado solo con este teme esperando por 15 minutos

-Naruto ¿Tienes que ser tan escandaloso?- le regaño ella

-hmp es un tarado ¿Qué esperabas?- le respondió Sasuke sin mirarle

-¿A quién llamas tarado?- se volteo el rubio para mirarle enojado

-Naruto, déjalo en paz-

-pero ha sido él el que ha comenzado-

-¡Yo!-saludo su sonriente sensei

-¡Llegas tarde!- le reclamaron Sakura y Naruto a la vez a su recién llegado sensei, y al ver la expresión de "disculpa" en su enmascarada cara ambos rieron. Era la sonrisa más sincera que la chica había soltado desde el fin de semana, sólo con su equipo se sentía un poco menos sola.

-Bueno, a entrenar. En grupos de dos, Naruto entrena con Sasuke por favor… traten de no matarse-sonrió como si nada- jueguen limpio niños.

-Sakura a ti te toca conmigo, entrenaremos con el equilibrio de chackra y luego el taijutsu con Naruto

-Bien- ambos equipos se separaron a diferentes campos de entrenamiento.

- Sakura- se detuvo- ¿Qué le sucedió a tu mano?- Le dijo serio sin mirarla

Ella lo miro sorprendida no sabía que él repararía en algo tan simple

-ehh yo…yo he estado entrenando sensei- le sonrió. Las sonrisas siempre distraían. Él se volteó a mirarla y Sakura se sintió desnuda frente a él

-…-ella no dijo nada, no sabía que decir se sentía tan pequeña, tan avergonzada. No quería decir que había sido por otra pelea en su casa, ya no tenía 3 años como para quejarse de esas cosas, pero tampoco quería mentirle a su sensei

-Sí no quieres decírmelo está bien, pero cada vez es más frecuente, si tus padres siguen así voy a tener que intervenir- le dijo muy serio dándole la espalda para dejarle algo de espacio

Y a ella se le cayó el alma al suelo, se le hizo un nudo en la garganta y sintió un calor sofocante subir hasta sus mejillas, sus pies se quedaron helados al igual que su gesto ¿Cómo es que ese hombre sabía tanto? Sakura lo agarro de un brazo, tímida, avergonzada consigo misma, sintiendo pena por lo que pensaría de ella

-por…- comenzó a decir con la voz muy débil. Se odio por eso- Por favor- continuo con voz más firme- por favor sensei no le diga esto a Naruto…ni a Sasuke.- le miro suplicante, y el la vio con ternura y ¿Por qué no decirlo? Compasión

-yo…no podría soportar que…que- el nudo en su garganta no la dejo hablar

-Sakura- él se agacho a su altura y le tomó el rostro por la barbilla para mirarla cara a cara- esto de ninguna forma es tu culpa no tienes porque sentir vergüenza

-Esto no es nada de verdad…fue…fue-

-No me digas que fue un accidente porque no soy tonto- la reprendió con voz amable y la abrazo ese gesto lleno de calidez lo fue todo para Sakura. Su sensei no solía abrazar a nadie, si se paraba a pensarlo jamás había visto que lo hiciera. Pero ahí estaba él abrazándola, consolándola, diciéndole que todo iría bien y para Sakura fue el mayor de los consuelos.

-Por supuesto que no le diré a nadie, pero te lo prometo encontraremos la manera de arreglar esto ¿de acuerdo?- se separo de ella y la miro a los ojos, aquella mirada firme y determinada atravesó el corazón de la pequeña y por un minuto creyó que ese hombre poseía la verdad universal.

-De acuerdo- Y ella sonrió tan genuinamente, tan feliz. Quizá después de todo ella no estaba sola.

Sakura sentía un gran respeto por su sensei, era el único que entendía la situación que pasaba, a ella le daba mucha vergüenza contárselo a alguien, y por eso jamás lo hizo.

Cuanta envidia le daba a veces Naruto que había crecido sin escuchar todos esos problemas, sus padres en vida se amaron mucho y a él le amaban también; le daba mucha envidia Sasuke quien había crecido fuerte y no dependía de nadie. A pesar de su cruel pasado, él había sabido crecer con una autoestima envidiable, y nervios de acero. Mientras ella había sido siempre una niña débil e insegura.

Se identificaba mucho con Sasuke, sabía de buena fuente que él siempre había sido la sombra de su hermano Itachi, el niño prodigio, el más fuerte, el favorito de sus padres y a él siempre lo habían dejado de lado. Su vacio era algo pareció a lo que ella sentía, y le dolía ver que la gente miraba con lastima al último Uchiha, ella veía en él esa rabia escondiéndose tras la fina capa de serenidad que siempre proyectaba, y le entendía. No podía contarle a nadie más lo que en verdad sentía, Sasuke también tenía que tragarse todo su dolor.

Y su sensei, aquel hombre dulce, no podía haber escogido un mejor maestro, duro en la batalla, disciplinario cuando se requería serlo, pero buen consejero y muy protector. Sakura se sentía segura a su lado.

Ella amaba a su equipo y lo defendería de quien fuera, porque eso era lo más cercano a una familia que ella tendría jamás. Por eso no dudo ni un minuto cuando aquella tarde de abril Kakashi se presentó en casa de sus padres para decirles que era hora de que Sakura (una ninja activa de las fuerzas de Konoha) se emancipara. Que él como tutor se haría cargo de todo. Sakura era muy feliz, sus padres por supuesto que dijeron que no, pero Kakashi Hatake no era un hombre que aceptara un no por respuesta, aquello había implicado una pelea monumental pero…aunque eso, eso era otra historia