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Capítulo 6: **sólo por hoy**

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+**flashback continuación**+

Ahí estaba, parado frente a mí, tal como le recordaba. Un poco más alto, con las ropas solo un poco gastadas, sereno con la piel tan clara como el mármol, el talante frío, con sus pómulos perfectos ligeramente tostados por el sol, y esos profundos ojos negros con unas leves ojeras. Mirándome, interrogándome… esperado una respuesta a sus gestos, a su presencia. Ahí estaba aquel rostro que no había visto en años, y yo estaba confundida y me sentía desorientada.

¿Qué era ese latido que palpitaba fuertemente en mi pecho? Sin saber cómo, recupere la movilidad, recordé el lugar y el tiempo en el que estaba y obligue a mi cuerpo a actuar.

Dije hola y pase de lado. Tenía que recuperar mi cordura

-¿No dices nada?- Me dijo cuando ya llevaba un par de pasos. Aun estaba a tiempo de ignorarlo, justo como él hizo en todos estos años, pero algo en mí, esa parte estúpida e irracional a la que le encantaba lastimarse, me gritó: ¡Ha vuelto!

-Acabo de decirte hola- pronuncie con la voz lo más firme que pude. Me sudaban las manos, me dolía el pecho, sentía un vacio apabullante en mi estómago, y me costaba mucho respirar. El silencio se apoderó de ese pequeño instante, el tiempo se detuvo por un insufrible momento. Quería irme, pero mis pies no me respondían

-Silencio

Y cuando me disponía a interrogarlo sobre su presencia en la aldea…

-Nos vemos luego-fue lo único que me dijo

y yo en verdad, no quería volver a saber de él, ni más tarde…ni nunca.

Se fue. Y el dolor de su partida de repente se había vuelto tan real, que sentía mis heridas abrirse. Salté hacia la ventana más próxima en dirección a mi casa, con toda la velocidad que pude. Aún así no le gane al ritmo de mi corazón, él era mucho más rápido que yo.

¿Qué hacía en Konoha? ¿Cuál era su propósito al regresar? recordé el gran amor que le tenía

Lo protector que fue conmigo,

La vez que intento matarme,

Nuestra despedida

… ese gracias

Me recosté al lado de mi cama, sujetando mis piernas, intentaba respirar con calma, pero lo único que logre fue golpear mi almohada hasta cansarme, llorar de rabia, de desesperación. Me estaba asfixiando en una ola de recuerdos que tenía muy guardados en el fondo de mi alma y que estaban saliendo a flote, subiendo raudosamente por mi garganta y atiborrándose por encontrar una salida, tenía que salir de ahí o me volvería loca...y pronto

Decidí pasear por Konoha, por los rumbos cercanos al bosque de la muerte donde no pudiera encontrar a ningún conocido. El clima era normal, pero cerca del bosque estaba nublado, no había pájaros que canturreaban, únicamente insectos peligrosos, y sigilosos animalitos corriendo secretamente, la gente casi no iba por ahí…en realidad mi ahora la aldea me parecía bastante más opaca.

La felicidad puede ser tan frágil

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Aquel regreso implicaba muchas cosas para Sakura, todos esos recuerdos la devolvían al lugar de su infancia otra vez, a ese momento en que fue pequeña y frágil, insegura y temerosa. No quería recordarlo, se deba vergüenza así misma de tan solo pensar en esa dolorosa etapa en la que no era nada más que un vil estorbo que no podía siquiera proteger a quien amaba. En esa niña debilucha y llorona que dejo escapar de sus manos a quien proclamaba era el amor de su vida

¿Por qué? ¿Por qué ahora que se sentía segura y feliz es que su pasado regresaba a atormentarla? A recordarle que por más que luchara ella seguiría siendo, aquella niña triste… llorando bajo la mesa.

+*interrupción flashback*+

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*flash*

-Te juro que prefiero que te largues, a que me sigas amargando la vida ¿es que no puedes hacer una cosa bien?

-¿Por qué todo lo tengo que hacer yo?-

-¿todo? Aquí el único que trabaja soy yo, tú te la pasas todo el día aquí haciéndote tonta-

-ahh claro de seguro tu lavas la ropa, preparas la comida y te haces cargo de Sakura-

-algo tienes que hacer ¿no?-

¡Domingo maldita sea!

Eran las 9 de la mañana del domingo y Sakura se había despertado con los gritos de sus padres. De todos los días de la semana Sakura odiaba especialmente los domingos únicamente eran para recordar los errores que había cometido, sus padres le recriminaban que no era lo suficientemente buena, lo suficientemente fuerte.

Ella era buena, pero…no lo suficientemente buena.

Los domingos comenzaban así siempre, sus padres gritándose el uno al otro, por las tareas que tenían pendientes, recordándose a cada instante el uno al otro las razones por las que ya no deberían seguir juntos.

A Sakura le daba rabia no poder ver la vida de una forma dulce y sincera, estaba cansada de fingir que tenía una vida feliz, solo quería un domingo normal.

Se levantó de su cama y fue hacia la ventana de su alcoba, vio pasar a una pequeña familia y pregunto que se sentiría salir a pasear los domingos sin peleas, sin gritos, sin reproches ¿Qué se sentiría verdaderamente esperar con ansias el fin de semana para estar con quienes te aman incondicionalmente?

-muévete y prepara algo para el desayuno-

-¿Qué quieres que prepare si no hay nada en el refrigerador?-

-¿Qué haces con el dinero que te doy entonces?-

-se acaba, genio-

-no veo en qué-

Era hora de dejar sus cómodos sueños y bajar. Caminó triste y seria las escaleras tratando de sonreír, o al menos parecer menos sombría pero no había remedio. Era hora de enfrentarse a otro día más

Un día más, resiste un día más…y eso es todo

se repetía lo mismo cada día

-vayamos a comer fuera- sugirió Sakura

-no queda de otra, para variar tu madre no hizo nada de comer- dijo su padre cruzándose de brazos

-Sakura- contesto su madre- vete a cambiar- su madre ni la miró para darle la orden. Fue directa, e impersonal…nunca le mostraba un rasgo de bondad a Sakura, no detrás de esas puertas.

Y así, de pronto la calma volvió a su hogar solo un poco, un poco nada más, hasta que dentro de unas horas sus padres volvieras a inquietarse por algún mal comentario

Era tan duro despertar y ver que en realidad nada cambiaba, todo era lo mismo, la misma triste rutina en donde nada de lo que Sakura hiciera cambiaria el hecho de estar en la línea de fuego entre el matrimonio destructivo de sus padres.

Un oscuro vaivén de lo mismo, un deja vú continuo en donde amanece, hay gritos, llantos, palabras de arrepentimiento, la vuelta a la normalidad y luego anoche de nueva cuenta.

Y Sakura se cambio, y bajo con sus padres para salir a tomar el desayuno y se encontró de nuevo con aquella pareja que cargaba en brazos a un niño de 3 años en sus hombros y sonreía mientras comían helado, y así cada domingo la vida le recordaba a Sakura ese tipo de familia que ella no tenía, ese niño de 3 años que ella jamás sería

El matrimonio Haruno sonrió y tomo de la mano a Sakura. A lo lejos veían venir a los Yamanaka

*fin flash*

+*Continuación flashback*+

Sakura lloraba en el suelo de su habitación ¿Por qué? ¿Por qué Sasuke había regresado? Porque ahora que estaba tan sola sin Naruto, sin Kakashi-sensei, sin nadie que la ayudara a lidiar con todos esos sentimientos encontrados. Con todos esos secretos que solo el equipo siete sabía.

Sakura miro por la ventana de su –ahora- solitaria habitación de departamento, y vio la luna. Se seco las lágrimas.

Un día más, Sakura…sólo por hoy

+*fin flashback*+