Capítulo 5
Algo inquieto, Mahone se levantó de repente, Steve le siguió como si tuviera un resorte, estaban muy cerca el uno del otro, a Steve la presencia física tan cercana del agente del FBI le resultaba abrumadora, para Mahone la proximidad del joven era embarazosa y desconcertante. Entonces Steve le abrazó apoyando la cabeza en su hombro, el cuerpo de Mahone se atiesó pero no hizo ademán de separarse, las manos del muchacho bajo el pijama acariciaban su espalda y sentía su pesada respiración en el cuello, era muy agradable, demasiado.
¿Qué diablos le estaba ocurriendo? ¿Por qué estaba permitiendo que esto pasara? En su cabeza había un enorme lío… Él no había tenido nunca ninguna duda sobre su completa heterosexualidad, nunca había tenido siquiera curiosidad por las relaciones homosexuales, ni se había sentido ni remotamente atraído por ningún hombre ¿qué le estaba pasando? ¿Porque su cuerpo estaba reaccionando de aquella manera al contacto y a las caricias de Steve? ¿Hacía demasiado tiempo que no estaba con una mujer? No podía pensar, no podía responderse a estas preguntas mientras tuviera las manos de Steve vagando por su cuerpo, mientras tuviera el cálido cuerpo de Steve pegado al suyo…
Se oyó a sí mismo suspirar como reacción a los pequeños besos que Steve depositaba con dulzura en su cuello, a Steve este suspiro le sonó a música celestial y no se podía creer que estuviera pasando lo que estaba pasando. Esto le animó y enseguida estaba recorriendo con su lengua ese ansiado cuello. Había llegado trazando caricias con sus manos a los moldeados y firmes hombros de Mahone y con la lengua detrás de su oreja, por el estremecimiento de su cuerpo y el gemido salido de lo más profundo de su garganta debía ser un punto erógeno del agente.
A Steve le daba vueltas la cabeza, embriagado por el calor, el aroma y la excitación de Mahone. Se pegaba y se restregaba contra su cuerpo y le era difícil manejar la explosión de sensaciones que recorría cada centímetro de su ser. Explorando con su boca la exquisita línea de su mandíbula, llegó hasta sus labios entreabiertos, las bocas se juntaron, los alientos se mezclaron, las manos de Steve habían salido de debajo del pijama de Mahone y ahora sujetaban su cabeza mientras saqueaba su boca como un sediento un vaso de agua, entrelazando sus dedos en la nuca entre su pelo. Steve besaba bien, lo sabía y aplicaba toda su maestría inspirado por aquella deliciosa boca.
La mente de Mahone estaba aún en estado de perplejidad, mientras su cuerpo le traicionaba y respondía anhelante a la situación. Tenía los ojos cerrados, Steve sabía bien y besaba muy bien, fácilmente hubiera podido imaginar que le estaba besando una chica sino fuera por la erección del muchacho pegada a su muslo, pero sorprendentemente y aunque su cabeza le pusiera objeciones, esto no le molestaba en absoluto, al contrario le hacía sentirse más electrizado. Este cúmulo de sensaciones, este ardor, este deseo incontenible que producía un extraño vacío en su estómago, hacía demasiado tiempo que no lo sentía.
El beso se rompió ante la necesidad de tomar aire. Steve miró a la cara del agente, tenía los ojos cerrados y los pómulos enrojecidos, le desabotonó la camisa del pijama y la resbaló por sus hombros y sus brazos hasta que cayó al suelo, ya había visto su torso pero no por ello dejó de admirarlo de nuevo por unos instantes: la piel pálida, esbelto pero con músculos firmes y delicadamente marcados y los pezones pequeños y rosados. Anhelaba sentir aquella piel sedosa contra la suya, no esperó más y se sacó la parte de arriba del chándal por la cabeza. Y entonces se encontró que Mahone había abierto los ojos y el azul cristalino de su mirada le dejó allí clavado, le pareció que una ligera mueca divertida vagaba por sus labios.
Mahone le puso las manos en las caderas y atrayéndolo hacía sí atrapó sus labios, besándole, el mero hecho de la iniciativa de Mahone, de su lengua tanteando su boca, fue demasiado para el pobre Steve, un gemido más parecido a un grito salió de su garganta, mientras reanudaba casi furiosamente la fricción de su entrepierna contra el muslo del agente. Las manos del muchacho navegaban por el pecho y el estómago de Mahone y sus labios comenzaron a descender lenta y suavemente por el cuello hasta llegar a los pezones ya excitados del agente, éste perdido en la bruma del placer físico, ya no pensaba en la conveniencia o no de lo que estaba ocurriendo. Era tan extraño y al mismo tiempo tan embriagador… su cabeza daba vueltas mientras la boca y la lengua de Steve en sus pezones y las manos en su vientre enviaban oleadas de fuego a su sexo.
Luego Steve se arrodilló y comenzó a lamer su ombligo, su vientre y siguió más abajo, hasta su entrepierna, allí hundió su rostro, su respiración ardiente y acelerada contra la erección del agente a través del fino tejido del pijama, éste bajó sus manos hasta la cabeza del muchacho, sin ejercer ninguna presión, sólo acariciando suavemente su oscuro pelo.
Steve no aguantó más y sin contemplaciones bajó los pantalones del pijama y la ropa interior de Mahone, saltando su miembro fuera, erguido y de un tono rosado más oscuro que el de sus pezones. Delicadamente Steve lamió su punta, para luego engullirlo poco a poco hasta que consiguió ávidamente abarcar toda su longitud, moviendo su boca arriba y abajo, saboreando con fruición ese miembro de generosas proporciones que tanto había ansiado. Steve miró hacia arriba y aún le enardeció más ver a Mahone que gemía voluptuosamente, la cabeza echada hacia atrás, los ojos cerrados y la boca entreabierta.
¡¡Díos mío, aquel hombre le volvía loco y él estaba viviendo un sueño tan tórrido que jamás imaginó que se haría realidad!! Su entrepierna iba a explotar, comenzó a acariciarse con una mano mientras con la otra masajeaba los testículos de aquel hombre que de forma totalmente inesperada él estaba gozando, su boca seguía chupando con devoción, tal vez demasiada, Mahone se quejaba suavemente, aflojó el ritmo un poco, tampoco quería que terminara la diversión tan pronto.
Steve se puso en pie, y mientras continuaba acariciando a Mahone con la mano volvió a besarle, éste le correspondió casi con entusiasmo, llevando también titubeante su mano hacia la virilidad del muchacho, que tuvo que hacer acopio de toda su sangre fría para no derramarse en ese momento allí mismo, tal era la excitación que le producía la más mínima iniciativa del agente. Entre besos Steve alcanzó a susurrar en su oído algo sobre la cama, que Mahone entendió como que se tumbara en la cama, eso hizo, Steve se puso sobre él, y quedaron los dos cuerpos desnudos, restregándose uno contra el otro, besándose, lamiéndose, acariciándose. Mahone de manera un tanto tímida eso sí, aún no sabía muy bien cómo manejar lo que estaba pasando y se dejaba llevar por Steve que sin duda era más experto que él en este tipo de relaciones.
A horcajadas sobre el agente, Steve fue deslizándose poco a poco sobre el tenso miembro de Mahone, éste tuvo que contener un grito cuando sintió que penetraba en aquel apretado y caliente agujero, esta sobreexcitación era sofocante. Steve jadeaba como un loco bajando lentamente, sentía como si el culo le fuera a explotar, una embriagadora mezcla entre dolor y placer exquisito. Él estaba habituado a ello pero las parejas sexuales que había tenido no habían estado tan bien dotadas y se le estaba haciendo deliciosa y intensamente largo. Finalmente empalado sobre la gran erección de Mahone, Steve comenzó a moverse, el ardor, la pasión desenfrenada del muchacho se hacía sofocante para Mahone que gemía y movía sus caderas contra aquel trasero en el que estaba enterrado y que le estaba produciendo un placer y una lujuria que raras veces había experimentado. Había agarrado a Steve por los muslos y le ayudaba en la rítmica precisión de sus movimientos, Steve también gemía, casi gritaba y se retorcía, quería sentir a Mahone dentro de lo más profundo de su ser, abarcarle insondable y plenamente.
Aquello no podía durar mucho más, ambos estaban en un grado de sobrexcitación insoportable. El cuerpo de Steve se tensó, sus gemidos se convirtieron en un suave y prolongado quejido y su semen salió a borbotones de su miembro sobre el vientre y el pecho de Mahone, ante esta visión éste no pudo más, su cuerpo se estremeció y se corrió dentro de Steve que aún en la nebulosa de su orgasmo gozó de la liquida calidez que sintió en su interior, derrumbándose sobre aquel hombre al que aún ahíto de placer seguía ansiando.
Unos quince o veinte minutos después Steve despertó, se había quedado dormido sobre Mahone, éste dormía profundamente, parecía totalmente liberado de tensiones, los peculiares y hermosos rasgos de su rostro distendidos, tan en paz, parecía más joven… Steve sonrió, le alegraba verle así y sobre todo le satisfacía ser él el artífice de esa serenidad que veía ahora en su cara. Se levantó con cuidado de no despertarle, se vistió y se marchó, dejando una notita a Mahone sobre la mesilla de noche:
"Yo también soy un adicto, gracias por proporcionarme esta dosis"
