No sé cuánto tiempo había transcurrido desde entonces, al mirar el lugar me encontré solo con la simple compañía de Ana.

— ¿Sigue aquí?—preguntó sonriendo mientras limpiaba las mesas del lugar— ¿Qué le pareció el café?

— ¿Eh?—Rápidamente tomé la tasa y bebí, este se había enfriado por la espera, Ana reía mientras observaba la escena—E-estuvo delicioso

—Bien...—Retiró los platos—Pero, no ha probado ni un bocado de...

—P-Podría guardarlo, me lo llevare

Ana asintió, tomó el pastel y entró a una puerta en el fondo para minutos después regresar con una pequeña bolsa. Yo le agradecí y pase a retirarme

—Vuelva pronto—Se despidió con una sonrisa, una extraña sensación invadió mi pecho, sin saber que hacer o decir asentí para después tomar la perilla de la puerta y salir.

El clima frío de Octubre recorría las calles de Moscú, los niños se dedicaban a jugar entre sí mientras las madres se dedicaban a hacer las compras o simplemente a conversaban entre sí. No tardé mucho para llegar a mi hogar, al entrar coloqué la bolsa del pastel sobre la mesa pera después dirigirme a la contestadora.

«Hermano vine a buscarte esta mañana, ¿Dónde estás? Encontré un vestido que se me vería hermoso en nuestra boda, en cuando oigas este mensaje llámame...»

Bien, Natalya me da miedo cuando hace ese tipo de cosas, ya no sé cómo decirle que mis sentimientos hacia ella son fraternales.

«Hahaha! Hey Rusia habrá una junta para discutir el tema sobre la situación en Irak el próximo jueves, más te vale que asistas maldito comunista...»

«Comunista» sentía una sensación desagradable cada vez que Estados Unidos me llamaba así. Tome asiento en mi sofá favorito y me dedique a observar aquel cuadro, La sonrisa de Olga, El bello rostro de Tatiana, las finas facciones de María, entre ellas tres el pequeño gran valiente de Alexei y a la izquierda de la mayor...aquella niña de risueños ojos, la más pequeña del zar, Anastasia...

«Ana» ese nombre llegó a mi mente decidído a no salir de ella, esa chica me intrigaba y sorprendía su asombroso parecido a la duquesa. Ya eran más de las diez, miraba mi reloj cada segundo pensando en ella y en aquel horrible día, si tan solo hubiera sabido controlarme tal vez hubiera podido hacer algo...cerré los ojos recordando aquellas palabras, cuando ambos juramos volver a vernos, no importaba cuanto tiempo transcurriera...

Recuerdo aquellos momentos cuando me veía obligado a entrevistar a los impostores que se hacían pasar por Anastasia y Alexei, sabía que sus palabras no eran ciertas pero una pequeña parte de mí, muy dentro, quería creerles, saber que ambos estaban bien.

— ¿Entonces?

—Ese chico no tiene nada del zarévich Alexei —exclamó *Pierre mientras cerraba su maletín

— ¿Pero porque no? Nos ha dicho muchas cosas que son ciertas

—No es el, se lo aseguro su alteza

Olga Aleksándrovna soltó un bufido algo molesta para después salir del lugar

—Pero Pierre, ese chico...

—Era un impostor señor Rusia—tomó su maletín y se dirigió al salida—no deje que lo engañen, usted más que nadie debería de saberlo, después de todo ¿Quién mejor que el mismo Rusia para averiguar la verdad?

Solté un suspiro para después levantarme y dirigirme al estante con libros que tenía a pocos metros del cuatro de **OTMAA, tomé un grueso cuaderno al abrirlo se podían apreciar las amarillentas hojas cubiertas del polvo que había logrado acumular a través de los años, no muchos lo saben, Pero Anastasia mantenía un diario, solía escribir todo lo que ocurría en su entorno, antes de partir ella me lo obsequió así yo podría recordarla siempre que lo leyera, sin embargo jamás me atreví a hacerlo, era un recuerdo muy doloroso, pero ahora...Lo abrí en la primera página, en ella había un pequeño dibujo de toda la familia...incluyéndome, sonreí, le di la vuelta para leer sus notas.

22 de Agosto de 1911

Olga anda de un lado a otro con un pésimo humor, mamá me está buscando por todos lados para mi masaje, ¡Hay que mí que dolor de espalda! Espera, creí oír algo...

22 de Agosto de 1911, (noche)

Me duele la espalda, esos masajes no me gustan, también me duelen los pies...Olga ha terminado de pelear con mamá, Alexei tuvo una recaída otra vez, estoy muy preocupada por él, no me gusta ver así a mi hermanito, está tarde he llorado pero Iván llegó a conciliarme, es muy dulce y amable, no sé porque los señores Letonia, Estonia y Lituania le temen... me ha traído una sorpresa ¡Chocolates! Definitivamente Iván sabe cómo consolare.

Cerré rápidamente el cuaderno para colocarlo nuevamente en la estantería, no sabía si seguir leyendo ya que comencé a sentir mis mejillas húmedas, mi estómago sonó indicándome que estaba hambriento, me dirigí a la mesa para tomar la bolsa que contenía el pastel y desempacarlo, dentro de esta una pequeña nota con betún de chocolate llevaba la frase ''Para Iván'' escrita en ella.

5317823226

Ese es mi número, me gustaría tomar un café alguna vez con usted. Llámeme para ponernos de acuerdo un día ¿Si?

Ana


*Pierre Gilliard ( 16 de Mayo de 1879 al 30 de Mayo de 1962) fue un que trabajó como maestro de de los cinco hijos del zar desde hasta.A petición de la Gran Duquesa Olga Aleksándrovna de Rusia,investigó el caso de Anna és de etrevistarse con ella,llegó a la conclusión de que se trataba de una impostora y posteriormente se convertiria en uno de sus más energéticos detractores.

***OTMA: Olga,Tatiana,María,Anastasia y Alexei solían firmar sus cartas con sus iniciales