Miraba nervioso desde el otro lado de la calle la cafetería, quizá era un mal momento llegar a interrumpirla, sí, aún tenía tiempo de regresar a casa y visitarla en otra ocasión. Sin darme cuenta ya estaba frente a la puerta del lugar.

—Hola Iván—sonrió al verme—Me alegra que estés de vuelta

—¿Eh? ¿Pero cómo? -me aclaré la garganta buscando las palabras exactas—Sí...bueno yo...

—Termino en media hora, si quieres esperar un poco

S-sí claro, yo te espero—Me hablaba en segunda persona, como si me conociera de años ¿Por qué? Tomé asiento en la misma mesa del día anterior, Ana atendió a un par de clientes y después regresó a mi

—¿Quieres algo? o prefieres esperar

—Solo...¿Tienes chocolate caliente?

—Qué pregunta, por supuesto, a decir verdad lo prefiero antes que al café-se alejó mientras entraba a la puerta de la cocina mientras esperaba a que ella regresara-Chocolate caliente para Iván—exclamó colocando la taza sobre la mesa

—¿Estás bien? Te vez algo cansada

—Un poco, quien me ayuda comenzó a sentirse mal así que le di el día libre, debo contratar más gente—sonrió

—Bueno, si quieres puedo ayudarte

—¿Eh? ¿De verdad?—asintió—¡Claro!

...

—Siempre la he amado Pierre, desde que la tomé por primera vez en mis brazos, al mirar sus ojos, su sonrisa...—me dejé caer sobre la silla más cercana ¿Que es ésta sensación? mi corazón...duele. Quizá solo me estaba aferrando a falsas ilusiones—Solo desea volver a verla, auque sea una última vez...

Pierre soltó un largo suspiro llevando las manos a su cien, lo miré conteniendo el llanto

—Bien—dijo al fin—entrevistaré a la enferma pero con la condición de que usted esté presente, quiero que vea la verdad por sí mismo

Sonreí agradecido. Esa misma tarde llegamos al hospital donde la mujer se encontraba internada. Pierre entró al lugar, Anna pasó su mirada de afuera hacia ambos

—Déjeme le presento a mi socio, Iván Braginski

—Mucho gusto—la saludé extendiéndole la mano pero simplemente me miró confusa

—El gusto es mío señor Braginski

—Bien—Pierre colocó el maletín sobre la cama y lo abrió sacando un par de documentos de éste, yo simplemente miraba a la chica

—Espero que no le moleste—habló entregándome los documentos—Pero el señor Braginski le hará la entrevista esta vez

—Por supuesto, no hay problema

El profesor asintió despidiéndose cortesmente y saliendo del lugar no sin antes lanzarme una mirada, en cuando estuvimos solos el silencio nuevamente se hizo presente

—Bien... Me gustaría saber, ¿Qué es exactamente lo que le ha dicho a Pierre?

—Bueno, el me ha preguntado sobre mi familia

—¿Puede mencionar los nombres de sus hermanas?

—Sí, Olga, Tatiana, María y yo, Anastasia

—Ya veo...-retiré los papeles, yo mismo haría le entrevista y descubriría la verdad de una vez por todas—¿Y el nombre de su hermano mayor?

—Alexei, y es el menor

Primera prueba aprovada. Acertó, Alexei era el menor.

—El palacio era un lugar acojedor, ¿No es así?

—Por supuesto, tenían los mejores chocolates que he provado

—Sí, Veronika era muy regañona cuando la encontraba comiéndolos a escondidas

—¿Veronika?

—La institutriz de las duquesas, ¿o es que no lo recuerda?

—Oh si, es verdad, me había olvidado de Veronika

Margarita, el nombre de la institutríz era Margarita, Una parte de mi quería descubrir la verdad, otra se aferraba a creer en una mentira.

— ¿Cual fue el nombre de tu madre antes de ser Alejandra?

—...

—Ya veo—guarde silencio mientras pensaba en pregunta que solo la verdadera Anastasia podría responder-¿Quiénes contrajeron matrimonio el 13 de Abril de 1916?

—...—Parecía confusa—Yo, solo tenía quince años, no lo recuerdo bien

—Pero recordó lo de los chocolates, ¿Porque no habría de acordarse de aquel día?

—No era de importancia

¿No era de importancia? Para Anastasia era uno de los más importantes en su vida

—¿Entonces no lo recuerda?

—No

—Anastasia cambió el apellido Romanova por Braginskaya

Anna abrió la boca sorprendida, definitivamente esa respuesta no se la esperaba. Me sentía mal, después de todo...

—Yo...Lo siento tanto, lo había olvidado por completo, entiéndame

—Nastya solo me hablaba formalmente cuando había gente importante cerca ¿Cuáles sobrenombres usaba para referirme a ella?

—Yo...

—¿Cómo solía llamarme Anastasia?

—Por favor...

— ¿Cómo se tomaron la noticia los zares al enterarse?

—Basta...

vY la más importante...¿Cúal es mi verdader identidad?

...

Todo eso recordaba como si hubiera pasado hace días y no años, a decir verdad, después de darme cuenta me percaté que Anderson no tenía parecido alguno con la duquesa, Ana Sajárova era más parecida, incluso decía las mismas cosas que Anastasia solía decir, pero ¿Cómo era eso posible? Si Sajárova se hubiera hecho pasar por la duquesa en aquellos tiempos hubiera caído en su mentira...¿Cómo habría sido mi vida entonces?

—¿Iván? Hola, ¿Te ocurre algo? Has estado mirando a la nada por cinco minutos

—...¿Eh?-parpadeo un par de veces, la pelirroja me miró un tanto preocupada

—¿Te sientes mal?

—No, estoy bien, solo recordaba algunas cosas...

—De acuerdo, te creére—terminó de colocar un par de sillas en su lugar-pero si te veo actuar extraño te llevaré al hospital o lo primero que encuentre-rió

—Está bien...—miró la cafetería ¿Acaso no era muy temprano para cerrar?

—He andado algo ocupada con otros deberes—habló como si hubiera leído mis pensamiento—Mientras me ponga al día solo a abriré en las mañanas

—Yo podría venir a ayudarte, solo si quieres

—Claro, no haces mal el trabajo, solo los intimidas un poco pero es todo

Solté una pequeña risa, me parecían graciosas las cosas que ella decía, después de cerrar la cafetería caminamos por las calles de Moscú en busca de un buen lugar para comer

—¿Te gusta la nieve?—preguntó ella mientras peinaba su cabello en una coleta

—No mucho, me gustan más los clímas cálidos...rodeado de girasoles

—También me agrada el clíma cálido, supongo que es normal en la mayoría ya que Rusia es un país frío...

—Si, supongo que tienes razón

Caminamos un poco más para llegar a un lugar no muy grande pero el aroma que esparcía los convenció, tenía un área libre y otra en el interior, optamos por la segunda ya que era más cálido y había una pequeña chimenea.

—Es un lugar muy acojedor, quizá se convierta en uno de mis favoritos

—Sí...vine en la inauguración del lugar

—¿Eh? pero aquí dice que fue fundada en 1996

—...Oh, sí. Quisé decir...-fue interrumpido por la meséra del lugar que tomó su orden y después se alejó del lugar, Iván notó que Ana seguía con la vista a la chica hasta que ésta desapareció por la puerta de la parte exterior del lugar—¿Estás bien?

—Sí...-fijó si mirada en los ojos del chico—no es nada, solo estaba pensando—la respuesta no convenció de todo al ruso pero decidió no preguntar. Después de todo, ¿Quíen era él para hacer ese tipo de cosas? Aunque...sentía que podía confiar en ella, quizá con el tiempo él logre que Ana confie en él...