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-Muy bien… solo un alma tan obscura y llena de maldad podría llegar hasta aquí sin morir en el proceso- decía Aquandrius otorgándole una de sus esferas para cumplir deseos

-Al fin, con esta estúpida esfera tendré otra oportunidad de destruir la tierra, pero… ahora que sé cómo hacerlo no pienso cometer el mismo error dos veces- sonreía el Lich para sí

-Debo advertir una vez que el deseo se realice no hay marcha atrás…- dijo Aquandrius esperando que el Lich deseara algo tonto

Este en sus pensamientos formuló el deseo y sonrió con maldad por lo que pediría.

-Mi deseo… es que me otorgues otras tres esferas mágicas para pedir más deseos

La serpiente lo miró con desprecio, al parecer lo había usado muy bien, ningún otro guerrero audaz o astuto que llegó hasta él había pedido algo tan inteligente. De mala manera le otorgó otras tres esferas de deseos y el Lich sonrió con malicia.

-Muy bien, ahora sí… mi primer deseo es… que se habrá un agujero de gusano con dirección al cuarto del tiempo donde habita el todopoderoso Prism-o

El Lich aventó una esfera al aire y esta explotó dando origen a un agujero de gusano permitiendo el paso al cuarto del tiempo, Aquandrius se maravilló al ver el agujero de gusano ante sus ojos.

-Imposible…- musitó la serpiente negando con la cabeza

Lo último que vio fue al Lich entrar por él y al hacerlo el agujero de gusano desapareció de la nada.

-Jajajajajaja… mi deseo es poder gobernar y manipular a los demás seres a voluntad propia cuando quiera, usando máscaras con mi referencia desde estos momentos…- habló el Lich con firmeza

Prism-o resopló de cansancio al escucharlo y lo miró detenidamente, lo único que hizo fue cumplirle su deseo y en esos momentos el aura del Lich comenzó a brillar, este sintió un gran poder, capaz de dominar a quien sea a su voluntad.

-Conozco tus reglas, sé que no puedo pedir más de un deseo y que tú y el búho cósmico no son manipulables por su gran poder, es por eso que tengo más deseos extra- dijo aventando una esfera al aire- ¡Deseo que Finn pierda la memoria en medio del caos que pronto causaré!

La esfera reventó en el aire y enseguida el Lich aventó la última de ellas…

-Deseo tener en mí poder el gran y único ojo demoniaco, capaz de conceder cualquier cosa a quien lo porte

En esos instantes alrededor del cuello del Lich se iba creando el ojo demoniaco. Lo único que hizo después de esto fue iniciar una risa macabra mientras levantaba sus dos manos en señal de victoria.

(Final del sueño)

-Finn… Finn… despierta…- ordenó una voz

El humano abría sus ojos rápidamente y al hacerlo un aura verde corrió por ambos ojos de este, tendido en el suelo boca abajo se incorporó con dificultades.

Finn se inmutó al verse, miró ambas manos moviéndolas al derecho y al revés con indiferencia, algo no andaba bien… su gorro de oso polar había desaparecido de su cabeza y de donde se suponía estar, un terreno totalmente distinto. El lugar en donde se encontraba se parecía mucho al reino de fuego, una enorme puerta yacía en frente del héroe… el cabello dorado de Finn caía apenas por su cara hasta sus cejas… y su vestimenta había cambiado repentinamente.

Portaba una gabardina color vino la cual llegaba hasta sus pies… su camisa había sido destruida por completo, un pantalón ajustado y negro como la noche cubría por completo sus piernas, la hebilla metálica de este… formaba la cara de la muerte, unos zapatos al igual obscuros cubrían sus pies. Finn se tomó de su cabeza con ambas manos y se meneó de un lado a otro, observó a un costado suyo mirando la espada de la muerte, el humano caminó hasta ella y la levantó. La espada de la muerte tenía un hueso blanco para ser sujetada, seguida había un pequeño cráneo en el cual otro hueso atravesaba este por la boca formando la cruz de las espadas, el filo y la forma de la espada eran impresionantes, sin duda alguna era una espada única y sumamente poderosa.

-La espada de la muerte…- susurró Finn pasando un dedo por un costado del filo

Tomó su otra espada de sangre de demonio y ambas se las colocó detrás de su espalda formando una equis entre ellas. El humano miró con detenimiento el lugar reconociendo que en efecto… se encontraba en el reino de fuego, en esos momentos recordó aquella escena ante sus ojos del gigante llevando en su espalda a la Princesa Flama… Finn abrió de gran manera sus ojos tras recordarlo.

-¡Princesa Flama!- gritó preocupado

Sin pensar nada abrió violentamente la puerta con un pie mientras portaba ambas espadas amenazadoramente, Finn las bajó enseguida con tristeza por lo que vio, en el suelo estaba tendida la Princesa Flama apenas respirando, a un costado de la princesa se encontraba una daga, el chico corrió hasta ella tirando las espadas y al llegar cayó de rodillas.

-Princesa Flama…- dijo con voz entre cortada

Ella abrió un poco los ojos y sonrió levemente al verlo.

-¿F-Finn…?- habló débilmente

-Princesa, no… no me dejes por favor… ¿Quién te ha hecho esto?- preguntó molesto soltando una lágrima de sus ojos

-Finn… yo… te… te amo…- susurró

Finn tomó la mano de la princesa y la puso en su mejilla mientras besaba su muñeca.

-Y yo a ti…- dijo con voz quebrada- no me abandones por favor, estarás bien, resiste…- suplicó

-No Finn… no puedo prometerlo, se acabó…- hablaba con más debilidad mientras su cabello y color se apagaban cada vez más

-No digas eso por favor princesa, te necesito… tú… tú eras mi nuevo sueño…

La princesa sonrió con ternura por lo que dijo comenzando a acariciar la mejilla húmeda del héroe, soltó una lágrima de lava la cual recorrió su bello rostro.

-Y tú él mió Finn…- decía tomando su mano con la suya dejándole en ella un anillo de roca volcánica y lava

Finn lo miró y lo apretó con su mano para después besar su puño con el anillo, soltó otra lágrima, el dolor lo consumía por dentro…

-Finn… yo… estoy…

No pudo terminar la frase, una cara de debilidad se creó en la cara de la Princesa Flama, su color y sus llamas se extinguieron por completo, Finn solo negó con la cabeza como tratando de que lo que estaba pasando no fuera verdad, respiraba agitadamente y en su garganta se creaba un doloroso nudo.

-¡Nooooooooooooooooooooooooooo!- gritaba con ira y tristeza a la vez abrazando el cuerpo

La cruel verdad había pasado muy rápido, lentamente se levantó del suelo sintiéndose derrotado y triste, en esos momentos sintió como unas manos lo tomaron por detrás de sus hombros.

-Ella sabía su destino…- susurró una voz

En esos instantes los ojos de Finn se iluminaron completamente llevándolo a un recuerdo en sus pensamientos mediante una visión.

(Recuerdo)

La Princesa Flama había aventado una gran bola de fuego a un adversario pero este no se inmutó ni pareció afectarle, ella desesperada pensando lo peor seguía peleando con su fuego pero sus esfuerzos eran en vano, el monstruo había logrado tirarla y estaba listo para arrematar, pero en esos momentos una espada lo atravesó y este cayó al suelo. La princesa sonrió apenas al ver que se trataba de Finn, era un alivio verlo, este solo le tendió su mano sin decir nada y ella aceptó, después de levantarse ambos se abrazaron, la Princesa Flama se sentía mejor y feliz pero esa felicidad fue interrumpida por un jadeo por parte de ella, se alejó un poco del héroe y miró que tenía una daga enterrada en el abdomen, el causante había sido el humano el cual se había comportado muy extraño… la princesa lo miró confundida y cayó al suelo retirando la daga… Finn solo se quedaba ahí mirando la escena sin hacer nada, de pronto volteó hacia atrás y se observó que portaba una máscara con la forma del Lich.

(Final del recuerdo)

El humano salía de la visión confundido por ella, se giró inmediatamente para ver quién era el que lo había llevado al recuerdo.

-¿Búho cósmico?- preguntó sorprendido al verlo- ¿Qué ha sido eso? ¿Por qué vi que yo maté a la Princesa Flama? Yo nunca lo haría, ¿Qué era lo que portaba?

-Si Finn lo sé, tú nunca lo harías, la princesa había tenido un sueño premonitorio antes de este día, aceptando su destino me pidió un favor, guiarte en el ciego mundo…

-¿Ciego mundo?- preguntó volteando a verla

-Finn, tu no fuiste el causante de la muerte de tu pareja… ha sido el Lich quien lo hizo

-¿El Lich?-cuestionó sin poder creerlo

-El dominó tú mente para que lo hicieras con la máscara que portabas en el recuerdo que acabas de ver y en el sueño de la Princesa Flama, el Lich es capaz de manipular a quien sea ahora… menos a ti, es por eso que antes intentó asesinarte mandando a la misma muerte para hacerlo, a pesar de no ser manipulado por completo puede que sucumbas a serlo ya que tiene en su poder el ojo demoniaco…

-El… hizo que yo… matara a la Princesa Flama…- musitó con melancolía

Las palabras no se hicieron más presentes en la boca del humano, la tristeza lo había invadido por completo, la furia era lo de menos en estos momentos.

-Si tan solo existiera una manera de causarte el dolor que me has hecho sentir- decía apretando sus puños

-Puede que la única manera sea posible, yo te guiaré por tu recorrido en el ciego mundo el cual está en manos por el momento del Lich, una vez que consigas lo que quieres la Princesa Flama podría volver a la vida…

-¿A la vida? Búho… ¿Puede volver a vivir?

-Verás Finn, una vez que liberes a todos del control del Lich su energía obscura te absorberá con un nuevo propósito… cada que tú te debilites, la princesa se hará más fuerte hasta que viva tan solo por tu deseo de que eso pase… aunque, no sé qué es lo que pase al final contigo pero… te puedo asegurar que ella vivirá otra vez… si estás dispuesto a hacerlo…

-Si para hacer que la Princesa Flama vuelva a la vida tengo que recorrer mundos infernales, pelear contra mil bestias y matar a el Lich entonces… lo haré…- habló el joven héroe frunciendo el ceño y decidido

Después de decir eso se acercó al cuerpo de la princesa y lo tomó entre sus brazos levantándola, caminó a una pequeña cama que yacía en la habitación admirando su belleza y cuidadosamente la depositó ahí… juntó su frente con la de él y la movió lentamente.

-Te juro que haré lo que sea necesario… no me importa si muero, te vas a salvar… te lo prometo… tu siempre brillarás en mi corazón…- dijo separándose de ella

Finn levantó las espadas del suelo y se las colocó detrás de su espalda, luego de hacerlo se colocó el anillo de roca volcánica en su dedo y se acercó al búho para escucharlo…

-Finn… estás a punto de emprender una odisea en busca de la justicia y de un deseo… no importa cuánto te cueste, no importa cuánto supliques porque esto acabe, no importa si estas muriendo… tú tienes que procurar llegar hasta el final de esto… tu eres la única esperanza de Ooo

-Encontraré mi venganza… le devolveré a la Princesa Flama su vida y a Ooo su libertad…- hablaba decididamente Finn

-Toma esto…- dijo el búho haciendo aparecer con su magia una cruz de metal

-¿Qué es esto?- preguntó el héroe sin entender tomándola

-Aunque parezca una simple cruz no lo es… oprime la parte superior de ella

Finn así lo hizo y de la cruz se deslizó una cadena de metal no muy larga pero de gran longitud la cual tenía picos en sus extremidades.

-Me la dio Prism-o para ti… el más que nadie sabe lo que está pasando…

-¿Cómo supo de esto?

-Porque… él fue quien le cumplió el deseo al Lich… decía seriamente este

-Pensé que solo era un deseo por persona…- habló Finn sin entender

-Claro que sí, pero tienes derecho a otro deseo si entras al cuarto del tiempo por otro medio que no sea igual que el anterior…

-¿Cómo lo logró de nuevo? Yo no… no puedo recordar nada…

-No lo sé Finn, pero lo logró. Ahora escucha, la cadena de Lampréa te servirá de arma, pero su uso es más que nada para dominar las bestias del ciego mundo… lo que tienes que hacer es montarte en una de ellas e incrustarle en la nuca el pico de la base de está, una vez que lo hagas su sangre y tu alma se conectarán en un mismo plano… y tú serás capaz de dominarla…

Finn escuchaba atentamente lo que el búho le decía, le parecía increíble el uso de la cadena de Lampréa, oprimió la parte superior de nuevo y la cadena se recogió volviendo a formar la cruz.

-Una cosa muy importante, tu espada de sangre de demonio no será capaz de matar a ningún enemigo, ni siquiera de liberar a los demás de las máscaras y el poder del Lich, tal vez solo te ayude a herirlos y a bloquear ataques… únicamente podrás avanza por el ciego mundo con la espada de la muerte, si la llegaras a perder pierde tus esperanzas de salvar no solo a la princesa… sino a todo Ooo

-Muy bien, me quedó claro… estoy listo para emprender la odisea…

-Muy bien, me tengo que ir, pero estaré guiándote en tu camino Finn

-¡Búho!- gritó el joven atrayendo la atención de este- ¿Por qué haces esto? Ayudarme…

-Jajajaja- se rió el búho con calma- quizá pienses que te estoy ayudando, pero en realidad mi propósito es otro, te deseo suerte, la necesitarás…- dijo mientras desaparecía

Finn miró como se desvanecía y una vez quedando solo volteó a ver a la Princesa Flama recostada, se giró mirando al frente colocándose la cadena de Lampréa en un costado de su pantalón y comenzó a recorrer el largo pasillo del reino de fuego.