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Finn corría por los largos y extensos pasillos del reino de fuego hasta toparse con una enorme puerta con un símbolo extraño inscrito en ella, el humano sin dudar abrió la gran puerta de una patada para toparse delante de él a una gran legión de soldados del reino los cuales inmediatamente levantaron armas a punto de atacarlo pero una voz los detuvo.

-¡Deténganse!- gritó aquella voz imponente como el rayo

Los soldados sin voltear obedecieron la orden y se hicieron a un lado retirando sus armas, Finn desvió su mirada hacia arriba donde yacía un pequeño monte y logró ver al Rey Flama sentado en su trono con una máscara similar a la del Lich.

-No puede ser…- musitó el héroe sin creerlo al ver la máscara que portaba

-¿Qué es lo que estás haciendo en mis dominios humano?- preguntó el rey con molestia mirándolo

-Rey Flama escuche, no quiero problemas, solo quiero salir de este lugar, si me lo permite saldré de aquí sin herir a nadie- respondió el chico

-¿Salir del reino de fuego? ¿Con qué propósito humano?- volvió a preguntar

-Verá… tengo que encontrar al Lich y destruirlo sin importar lo que me cueste, Ooo no puede ser controlada por él, le ruego que me conceda el paso, no quiero tener problemas con ninguno de ustedes

El gobernante abrió los ojos y resopló con diversión para después soltar una enorme carcajada, se levantó de su trono y continuó riendo por lo que el joven le acababa de decir.

-Jajaja pobre niño estúpido, crees que puedes hacerle frente al Lich, tú… un pobre infeliz que no conoce el poder del ser más poderoso y obscuro de Ooo, jajajajajajajajaja- seguía mofándose hasta calmarse un poco

Finn solo lo miraba con una cara seria e incierta, en verdad no tenía ni idea de lo poderoso que podría llegar a ser el Lich. El rey retomó su lugar en el trono.

-Déjame darte un consejo pequeño héroe- decía con arrogancia- te recomiendo que renuncies a ese vano pensamiento que tienes, créeme, no tienes ni idea de lo que el Lich puede llegar a hacer, no eres un rival para él te lo puedo asegurar es más, ni siquiera terminarás el viaje para encontrarlo y hacerle frente, te sugiero que no pierdas tu tiempo y te rindas antes de que algo malo te pueda pasar- dijo con molestia

-Quizá no sea un digno rival para él… pero créame cuando digo que no me rendiré hasta ver a ese malnacido muerto

Cuidadosamente el gobernante de fuego observó con detenimiento la espada que el joven héroe portaba en su espalda, esa espada era la espada de la muerte… el Rey Flama abrió los ojos con sorpresa y se inmutó al verla ¿Qué había hecho?

-¿De dónde sacaste esa espada?- cuestionó, más bien exigió saber el rey

-Se la quité a la muerte en un combate, con su espada es como venceré al Lich, es la única que puede matarlo… para siempre- habló Finn con valentía

-No…- musitó en voz baja- ¡No te permitiré que enfrentes a mi señor! ¡Vas a morir en este mismo lugar estúpido humano!- gritaba el Rey Flama haciendo crecer las llamas de su cara

En esos momentos el rey creó en su mano una enorme bola de fuego la cual lanzó con ira hacia el joven, Finn por su parte logró esquivar aquel ataque sin ningún problema pero cuando la energía de fuego chocó contra el suelo este se hizo pedazos y se desboronó desplomándose junto con él… Finn caía a gran velocidad junto con los trozos de piedra pero sus habilidades lo salvaron ya que se ayudó con los mismos trozos de roca para caer de pie sin ningún problema.

-¡Maldito te juro que no vivirás para contarlo! ¡Atáquenlo!- gritó a mil voces el gobernante de fuego señalándolo

Un pequeño ejercitó de enormes soldados descendieron hasta caer de frente con Finn, el humano miraba que eran demasiados para salir victorioso así que lo mejor que pudo hacer fue retirarse del lugar corriendo y esperando que el próximo campo de batalla lo ayudara.

-Joder, odio cuando tengo que hacer este tipo de cosas- se decía a sí mismo el chico

Corrió hasta toparse con un enorme muro, ahora se encontraba atrapado y solo un gigante podía trepar por las enormes paredes de roca para ascender de nuevo. No tuvo más opción, portó la espada de la muerte en la mano derecha y en la mano izquierda portó la espada de sangre de demonio esperando a sus adversarios sin moverse, respiró profundamente cerrando sus ojos y pensó en su querida Princesa Flama, volvió a abrirlos sonriendo lentamente y después frunció el ceño preparado para el combate.

Los soldados corriendo hasta él y Finn hizo lo mismo acercándose a ellos y empezando a combatirlos… no había en que pensar, Finn seguía sus instintos de lucha y salvajismo, ningún guardia o soldado podía tocarlo con su espada de fuego; con la espada de la muerte mataba a los soldados y con la espada de sangre de demonio bloqueaba las otras espadas y hería a sus rivales. La lucha se propagaba cada vez más y el humano poco a poco se quedaba sin rivales, cuando finalmente logró derribar al último de sus adversarios las paredes de donde estaba el joven héroe comenzaron a temblar, otro golpe se escuchó y otro más hasta que el muro de roca volcánica se fue abajo y Finn salió disparado por el impactó… el causante del derrumbe fue una enorme bestia de fuego color negro a quien dominaba un soldado del reino, la bestia parecía ser una especie entre un enorme minotauro y una bestia de Asteria, cuando derrumbó los muros la bestia emitió un gran rugido sacando por su hocico azufre.

Finn se levantó del piso y se sorprendió al ver a la enorme criatura delante de él, una gota resbaló por su frente en esos momentos. La bestia dominada dio un golpe con su pata la cual fue esquivada por Finn sin ningún problema, este por su parte se colocó las espadas en su espalda y decidió utilizar la cadena de Lampréa ya que podía atacar a larga distancia tras usarla como látigo, el joven golpeaba las patas de la bestia y estas salpicaban sangre pero parecía que a la criatura no le causaban ningún daño a pesar de que jadeaba de dolor, sus jadeos de dolor eran quejidos gruesos y graves a la vez, la bestia tenía movimientos muy lentos por su gran tamaño y peso, cosas que a Finn le beneficiaban ya que podía seguir golpeándola sin ningún problema.

El soldado que controlaba la bestia se estaba cansando de no poder herir al humano así que molesto siguió golpeando teniendo en su domino a la criatura la cual causaba que el suelo retumbara cuando daba un golpe, la bestia trataba de tomar a Finn entre sus manos y de aplastarlo con sus patas pero no podía, el héroe solo seguía golpeado con la poderosa cadena haciendo que la bestia salpicara más sangre, en un momento determinado la bestia echó fuego por la boca obligando a Finn a saltar a un lado para que no se quemara, estando en el suelo la bestia quiso aplastarlo pero el humano rodó por este haciendo que el suelo se quebrara por el tremendo impacto.

Rápidamente se puso de pie y continuó dando un gran latigazo con la cadena hasta que finalmente llegó un momento en que la criatura se cansó demasiado, Finn tiró otros tres golpes con la cadena puntiaguda haciendo que la bestia flexionara su rodilla en el piso, el héroe aprovechó esa oportunidad.

-Esta vez seré yo quien te domine…- susurró entre dientes

De esa manera desglosando la cadena se la enterró a la bestia incrustándosela en el hombro, enseguida haciendo palanca con ella hizo que la bestia se inclinara un poco hacia el suelo y aprovechando esto llegó hasta su lomo donde el guardia la controlaba con un aparejo extraño, Finn sin dudar ni un segundo utilizó la espada de la muerte y mató a su adversario degollándolo, una vez que la bestia no tuvo quien la controlara comenzó a menearse de un lado a otro intentando tirar a el humano quien para su suerte la criatura no alcanzaba su lomo con sus manos al ser muy cortas. Decidido le enterró el pico de la cadena de Lampréa y en esos momentos sintió como la sangre de la bestia recorría sus venas, un dolor casi insoportable recorrió su piel provocando que cerrara los ojos, Finn podía sentir como la bestia se conectaba con él y eran ahora uno, abrió sus ojos intensamente y sus pupilas se convirtieron en pupilas de fuego, una parte carnosa unió la mano de Finn con la cabeza de la bestia, ahora el chico tenía el control.

-Llegó la hora…

Se concentró todo lo que pudo y usando su mente y fuerza de voluntad ordenó a la bestia escalar por los grandes muros, está casi de inmediato obedeció las órdenes del joven héroe y comenzó a escalar por la gigantesca pared de roca que yacía frente a él hasta llegar a otra superficie en donde delante suyo había otro muro el cual daba hasta llegar a la superficie donde estaba el Rey Flama.

-¡No te lo permitiré! ¡No saldrás con vida de este lugar!- gritaba el gobernante molesto al verlo acercarse- ¡Atáquenlo!

Desde lo alto saltaron otras dos bestias cayendo cerca de donde se encontraba Finn para hacerle frente, este al verlas hundió las cejas y se preocupó un poco. Las bestias corrieron con lentitud hacia donde estaba Finn el cual solo esperó a ambos rivales… optó por hacerle frente a la bestia que estaba más próxima a él así que corriendo de igual manera respiró profundamente y le pidió a Glob que saliera vivo, al choque ambos rivales se trenzaron de las manos oponiendo su fuerza al lado contrario, mientras que lo hacían el otro soldado de fuego aprovechó para atacarlo, Finn al verlo soltó a su rival y paró aquel golpe que la bestia soltó pero inmediatamente fue recibido por una embestida de la otra. La bestia de Finn junto con él se tambalearon, ese golpe fue tan real que el propio héroe lo sintió en su cara.

Los soldados fueron a él de nuevo, esta vez uno de ellos soltó una brazada a la cual Finn se agachó parando inmediatamente un golpe del otro rival, después de ello la bestia que el joven domaba lanzó fuego ardiente a los ojos de una de las bestias y ganó tiempo con esto al sacarla de combate, el chico sabía que no tenía mucho tiempo así que hizo simplemente lo que sus impulsos dictaban, empuñó la espada de la muere y como si fuera una lanza la aventó hacia su otro rival, la espada salió disparada a gran velocidad y fue a dar en el pecho del soldado provocando que se cayera de la bestia y muriera en el impacto, el joven quitó la cadena de su bestia mientras la parte carnosa lo liberaba y dio un salto corriendo inmediatamente a la otra criatura que se encontraba sin domador, después de recoger la espada de la muerte trepó por la espada de esta y picándole la nuca con el arma que el búho le había otorgado sus pupilas se hicieron de fuego una vez más y la carnosidad lo unió de nuevo.

Por otra parte el monstruo de fuego que el otro soldado dominaba se había recuperado de la quemadura y corrió hasta Finn para tratar de derribarlo, el humano empuñó esta vez la espada de sangre de demonio y al igual que antes la lanzó como una lanza, esta vez la espada se enterró profundamente en la pierna de la otra bestia logrando inmovilizarla y logrando sacarle un horrible gemido de dolor, el soldado que yacía con ella no pudo hacer nada para que se moviera… al llegar hasta él Finn ordenó a su criatura escupir fuego y ella así lo hizo quemando la cara del monstruo, después de hacerlo lo pateó haciendo que cayera boca arriba y así logró atrapar al soldado con su peso, de esa manera el héroe ordenó tomar al soldado del reino de fuego y una vez que lo tuvo en las manos de la bestia esta le arrancó la cabeza con su hocico… Finn se giró mirando hacia arriba en dirección del Rey Flama el cual se encontraba impactado por lo que acababa de ver.

El chico no dudó nada, después de que la bestia arrancó la espada de sangre de demonio y se la entregó a Finn comenzó a ascender con la ayuda de su dominio, las pupilas del joven claramente eran de fuego puro, poco a poco estaba llegando con el gobernante.

-N-no… ¡No lo harás!- se hizo escuchar el rey lanzando una enorme esfera de fuego

Finn logró anticiparla y ordenó a su criatura saltar a un costado para esquivar el golpe, el rey con incertidumbre y temor al verlo lanzó otra gran esfera de fuego pero esta de nueva cuenta fue esquivada por el chico, nadie lo podía detener, el Rey Flama estaba a punto de lanzar otra esfera de fuego pero de un gran saltó la bestia llegó hasta estar en frente de él con Finn como domador.

-Se acabó Rey Flama, lo pedí de la manera más respetuosa que pude, no quería problemas, pero usted me obligó a hacerlo, le pediré una vez más que se aparte para poder pasar- le decía el humano

-Canalla… si sales de aquí morirás, y por otro lado, no te permitiré que enfrentes a mi señor… no puedo permitírtelo- dijo el gobernante apretando sus dientes

Finn miraba la máscara que portaba, recordó que esa cosa podía manipular a los demás a su voluntad, a la voluntad de Lich. El Rey Flama creó otra enorme esfera de fuego y la lanzó a gran velocidad hacia el humano quien esta vez no tuvo otra opción más que saltar de la bestia dejando su cadena en ella, el gobernante corrió hasta Finn tratando de herirlo con una espada pero este fue más veloz y usando ambas espadas se defendió bloqueando el ataque, después de ello empujó al gobernante y atravesó su estómago con la espada de sangre de demonio rematando con la de la muerte la cual hizo volar el brazo y la pierna del rey en dos movimientos.

-¡Argggh!- gimió este cayendo al suelo- ¡Eres un maldito desgraciado!- jadeó con un terrible dolor

El héroe quedó un momento en shock, nunca en su vida había hecho algo tan sanguinario y cruel con alguien, pero ahora era él o su rival, ya no existía la marcha atrás ni el arrepentimiento, rápidamente se sacudió la cabeza y caminó hasta la altura de su cuello colocando muy cerca de este la espada de la muerte.

-Ahora, dígame como encontrar al Lich- habló con frialdad

-No creas que te lo diré, niño tonto…- respondió el rey tosiendo y articulando palabra con dificultad

Finn acercó más la punta de su arma haciendo que lentamente el gobernante se asfixiara logrando que poco a poco hablara.

-Bien bien te lo diré… el cementerio…- tosió- el cemeterio… el cementerio de titanes, ahí es donde está el paso a la Ciudadela en donde habita el Lich el cual se encuentra haciéndose más poderoso a cada segundo- dijo hablando con dificultades y dolor absoluto

-¿Cómo puedo llegar hasta ese lugar que se encuentra en el espacio?

-Solo sé, que es necesario atravesar Nocheósfera para llegar a ella, solo sé eso…

-Y me supongo que también está dominada por el Lich- dijo el humano desilusionado

El Rey Flama no le contestó eso, el chico solo dio media vuelta y caminó hacia su bestia pero antes de llegar sintió un terrible dolor en la cabeza, apretó los ojos y se tomó de esta con sus manos encorvándose, inmediatamente de un parpadeo vio al Lich cerca del Rey Flama, Finn no lo pudo apreciar a la perfección pero sabía que era él, lo sentía.

-Hazlo…- musitó el Lich

Finn apretó sus dientes y sus ojos creando una vena en su sien, tan solo pegó un gran gritó y al momento de abrir sus ojos miró al Rey Flama muerto, tenía una daga empuñada en el vientre, el joven sin entender lo que había pasado se acercó hasta él y al hacerlo un humo anaranjado y rojizo fuego se apoderó de su cuerpo, el cuerpo del rey se iba desvaneciendo en el aire junto con la máscara que tenía, como antes el humo se introdujo en la garganta de Finn haciendo que su respiración se hiciera más baja de lo normal.

-Graajjjjjj- gimió el héroe postrándose de rodillas

Cuando el humo se introdujo en él por completo este tosió desesperadamente y se sentó recargándose en la pared de lava… su cuerpo estaba agotado y necesitaba reposar, además de que no sabía lo que acababa de suceder se sintió débil y solitario, miró a su alrededor… y notó que no quedaba nadie… en esos momentos la luz se hizo más débil y se escuchó a lo lejos un gran relámpago caer.

Pasados unos minutos se incorporó del piso con dificultades y esfuerzos, no le podía fallar a su princesa ahora, un sentimiento de coraje lo inundó así que de esa manera montó a la criatura y salió por la parte trasera del reino topándose con un gran puente de piedras delante de él el cual era reforzado por soportes de roca para que no se derrumbara, el reino de fuego eran en verdad gigantesco al igual que el puente… sin preámbulos Finn comenzó a recorrer con su bestia el puente hasta el otro lado donde había una gigantesca puerta… mientras el monstruo de fuego avanzaba, a lo lejos comenzó a caer una lluvia de fuego, del cielo del reino caían rocas medianas envueltas en llamas, Finn miró a un costado del puente y miró que debajo había muchas bestias muertas y pequeñas criaturas comiéndose su carne.

-Por Glob- se dijo a sí mismo al ver las escenas delante de sus ojos

Miró al otro costado y en ella un pequeño río de lava fluía mientras que a lo lejos las rocas de la lluvia caían acompañadas de unos torbellinos que lentamente destruían el inmenso reino con su poderío… la bestia saltó un pequeño obstáculo el cual no fue problema alguno hasta llegar al otro extremo y después de unos cuantos pasos más llegó hasta la otra puerta, la criatura lanzó fuego en ella y después dio una brazada para que de esa manera la puerta se carbonizara, se adentró en ella y caminó recorriendo una gran extensión de reino hasta que este lentamente fue tomando otra apariencia señalando las lejanías donde al llegar se encontraban dos enormes puertas corredizas, Finn se detuvo al estar en frente de ella cuando una voz atrajo su atención.

-Es el único camino existente a Nocheósfera- habló el búho cósmico haciendo acto de presencia

-El Rey Flama me dijo que era necesario atravesarla para ir al cementerio de titanes- contestó Finn mirando la puerta con sus ojos de fuego

-Y te dijo la verdad, en el cementerio de titanes encontrarás la única entrada hacia la Ciudadela, en la cual…

-Habita el Lich y se está haciendo más poderoso a cada segundo…- terminó de completar Finn

-Correcto, enfrentarás muchos peligros y riesgos Finn, ¿Estás seguro de continuar?

-Lo estoy…

-Bien, porque una vez adentrándote a Nocheósfera no habrá marcha atrás, tus peores pesadillas se harán realidad, monstruos y bestias que solo has visto en estas se tomarán forma ahí abajo

-La Princesa Flama significa todo para mí, no permitiré que el Lich se salga con la suya, acabaré con esa peste para que nunca vuelva a causar estragos en Ooo- hablaba el héroe mientras su labio inferior temblaba

-La esperanza de Ooo está en tus manos Finn, no la defraudes…- dijo el búho desapareciendo