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-Solo quedo yo…
Finn creó una cara de enojo y frustración por lo que acababa de escuchar, la bestia sujetó ambas puertas y con fuerza las abrió para toparse con una enorme caída que conducía hacia Nocheósfera, el joven sintió una pequeña ráfaga de aire caliente y miró a algunas arpías volar sobre el sitio.
-¡Andando!- gritó el humano y la bestia obedeciendo dio un gran salto
Descendían… y mientras lo hacían del cuerpo de Finn se iba desprendiendo una materia obscura humeante, sin que lo notara su cabello perdió un poco de brillo y este se tornó un tono más obscuro después del rubio. Cayeron en Nocheósfera rodeados de fuego y azufre, Finn agradecía estar montado en la bestia ya que si no hubiera sido de esa manera su cuerpo se habría calcinado al instante. El aire olía a azufre y apestaba a muerto, un olor nauseabundo y asqueroso emanaba de Nocheósfera y de un lago de lava salían varias manos esperando ser rescatadas.
Finn miró a sus alrededores, nada había cambiado en nada, es más se veía mucho peor y tenebroso que la última vez que visitó el lugar con su hermano.
-Jake… ¿Dónde estás?- se preguntó el chico comenzando a avanzar
El fuego era vidente por todas partes, monstruos, bestias grandes partidas a la mitad andando mostrando sus entrañas, matanzas a lo lejos se propiciaban, llantos y sufrimientos se escuchaban de todos lados, gemidos enormes de criaturas desconocidas, inclusive la bestia de Asteria se veía un poco pequeña comparada con las bestias de la Nocheósfera. El héroe comenzó a recorrer la ciudad de la perdición con cautela y conmoción, mientras pasaba por sus alrededores y los montículos de roca sólida elevadas algunas criaturas horripilantes se asomaban de su escondite y se le quedaban mirando, el joven no prestaba atención alguna a ellas por nerviosismo, solo continuaba su camino.
-¡¿Quieres que escuche tu solicitud?! ¡Te costará bastante caro!- se hizo escuchar una voz a lo lejos
-Esa voz, es la voz del papá de Marceline, la voz de Hunson Abadeer…- se dijo a sí mismo el joven
-¡Prepárense para la aniquilación, el final ha llegado… ahora un nuevo imperio se forjará y el caos reinará por toda la eternidad!- gritó de nuevo este
Finn decidió apretar el paso y fue a más velocidad que antes caminando por el fuego hasta salir de este, ahora se encontraba recorriendo las calles de las viviendas que ahí había, los ciudadanos se ocultaban al verlo, era sumamente aterrador y espeluznante pasar por ahí, Finn pasaba saliva ruidosamente y a pesar de estar en un lugar caliente su cuerpo estaba totalmente congelado.
Recorriendo el lugar el camino lo llevó a una cuerva enorme por la cual tenía que pasar, el humano al ver que no había otro medio por el cual evadirlo se adentró a ella inconforme… al dar el primer paso una llama de color azul celeste se encendió por si sola y otra más se encendió mientras la bestia avanzaba; llegó un momento en el que Finn sintió un escalofrío tras escuchar algo moviéndose por encima de él.
-¿Hola? ¿Hay alguien ahí?- preguntó el chico sin ubicar a nadie
Se escucharon unos suspiros agitados y extraños, Finn hizo una cara de angustia en esos momentos.
-¡Muéstrate!- pronunció queriendo sonar rudo
-¿Finn? ¿Acaso eres tú?- preguntó una voz muy débil
-¿Quién es?- dijo reconociendo aquella voz
-Soy yo… Marceline, estoy por acá- habló la vampira con dificultades
Finn bajó de la bestia y caminó un poco sin ubicarla.
-No te puedo ver Marceline, habla para que me guíes por favor
-Estoy a un lado tuyo bobo- respondió tosiendo en el proceso
El héroe se giró y vio a Marceline a un costado suyo, la vampiresa estaba totalmente encadenada de brazos, piernas, cuello y torso con la cabeza hacia abajo y su cabello tapándole la cara, sus rodillas tocaban el suelo y los grilletes en sus manos hacían tensión con sus muñecas, el chico se sorprendió al verla en ese estado.
-¡Marcy!- gritó Finn corriendo hasta ella
-Finn… estás vivo, ¿Qué es lo que estás haciendo aquí?- preguntó su amiga con dificultades
-Te diré después Marcy ahora debo liberarte de esto- decía Finn empuñando la espada de la muerte
-No… sálvate… co-cometes un grave error… Finn, debes escucharme…
-No, no te dejaré en este lugar Marceline
-Finn…- musitó débilmente ella
Tomando la espada dio una gran brazada a la cadena y a las demás, ellas se cortaron y rompieron al instante, cuando Marcy estuvo libre Finn corrió a ella y la abrazó siendo respondido de la misma manera.
-¿Marcy que es lo que ha pasado?
-Lo que sé es que mi padre… fue manipulado a voluntad por el Lich, yo fui la única que pude escapar de su tiranía y control, pensé que sabías lo que estaba pasando- le dijo separándolo de ella
-¿Qué es lo que pasó conmigo Marceline? ¿Sabes por qué no puedo recordar nada?
-Lo lamento tanto Finn pero no…- tosió un poco- desde hace tres meses estoy en Nocheósfera por voluntad del maldito del Lich, mi propio padre quiso enviarme al vacío pero no lo logró, así que es por eso que me mandó buscar con los Zefords y encadenar en esta cueva, al saber que los vampiros no pueden morir me condenó a una eternidad encadenada, me alegra mucho de que estés vivo- decía ella
-Marcy no entiendo nada de lo que me estás diciendo, lo siento…
-No te preocupes Finn, lo más seguro es que el Lich haya hecho que no recordaras nada, es por eso que tienes dudas pero no importa tanto, ahora, lo primero que debemos hacer es salir de aquí, Finn yo sé que tú eres la única esperanza de Ooo, debemos irnos lo más pronto posible de Nocheósfera
-Vale, andando- habló el héroe subiéndose a su bestia
Apenas salieron de la cueva unas criaturas blancas y muy delgadas treparon los muros y se iban aproximando, a esas cosas les faltaba media cara de arriba abajo, apenas y sintieron el calor del reino infra-mundial se adentraron de nuevo a la cueva.
Marceline iba a pie puesto que no tenía las fuerzas para poder flotar, el trayecto a la gran puerta principal para ver a Hunson Abadeer quedaba muy retirada de ellos, pero no se podrían exponer a que el gobernante de Nocheósfera detectara sus presencias así que lo mejor fue caminar hasta él con cuidado y cautela.
-Finn, tengo que decirte algo…
-¿Qué sucede?
-La verdad yo no podré ir más allá de Nocheósfera contigo…
-¿Por qué?- la miró desde arriba
-No preguntes por favor, ahora solo sé que eres la única esperanza para que Ooo vuelva a ser como antes, escucha… mi padre es el único que puede sacarte de este lugar, pero con las circunstancias dadas él no lo hará, así que la única manera de que salgas de aquí es matándolo- a ella se le creó una cara de disgusto- no es que me guste hacerlo pero es la única manera en la cual podrás salir de aquí- decía al borde del llanto- seré yo quien te ayude a matarlo…
-Marceline, ¿Estás segura?
-¡No preguntes estupideces por favor Finn, sabes muy bien que no lo estoy!- gritó soltando una lágrima y limpiándose- pero es la única manera y lo sabes, solo prométeme que vas a acabar con este jodido infierno- le dijo desesperada
-No te preocupes Marceline, te prometo que la muerte de tu padre no va a ser en vano
Ninguno dijo nada más, tan solo caminaron a lo que les quedaba de trayecto hasta llegar a la enorme puerta, cuando esta fue abierta Marceline le dijo algo al héroe.
-Finn no puedes entrar aquí con la bestia, ninguna criatura a excepción de las personas puede cruzar la puerta, está prohibido, por mi padre
-Pero Marcy, tengo que… bueno vencerlo…
-Haz lo que te digo, baja de ella
De mala gana hizo una pequeña mueca, sin embargo no dijo nada al respecto.
-Ahora, esto es lo que vas a hacer…- le dijo cerca del oído
…
Mientras ella le decía que hacer, en el terreno de la dictadura se encontraba Hunson Abadeer con su forma de monstruo, sus ojos eran blancos y en la parte superior de la cabeza tenía los cuernos del Lich, el gobernante se encontraba de pie debajo de una plataforma de piedra la cual llegaba a sus rodillas mientras esta tenía un par de muros a los costados… violentamente tomó a un ciudadano de Nocheósfera y se lo acercó hasta él.
-No… por favor no…- suplicaba este mientras otros cuantos súbditos miraban la escena desde lo bajo
-Dime… ¿Han atrapado al humano?- preguntaba Hunson con una voz imponente y ronca
-N-no señor, pero por favor no me haga nada se lo ruego- suplicaba la criatura
El líder solo gimoteó un poco y atravesó su cadáver a la mitad sobre una estrella de metal puntiaguda, el ciudadano solo gritó de dolor y se retorcía al ser ensartado en ella, después de esto Hunson presionó una palanca que se encontraba a un lado de la estrella y esta giró destrozando el cuerpo y salpicando sangre, en esos momentos algo atrajo su atención pues alguien estaba llegando, el gobernante miró al suelo confundido por el acto de presencia.
-¿Quién entra en mi reino de dolor?- habló oliendo el aroma de la muerte pero sabiendo que no era ella
-¡Alguien que está tras el Lich para matarlo! ¡Dime como salir de este lugar!- exigió Finn mostrándose valiente
Hunson bajó más la cara acercándose al humano, este solo retrocedió un paso por tenerlo tan cerca, el demonio olió un par de veces al héroe y después subió a cara.
-Yo solo huelo a un traidor… a un cobarde… a un acecino…
-… Huele de nuevo…- lo retó Finn sin dudar
-¡¿Cómo te atreves a retar al juez de Nocheósfera?!- gritó Hunson molesto por el comentario
Hunson trató de aplastarlo con su gigantesca mano pero antes de que esta pudiera tocarlo el gobernante fue recibido por una gran patada que hizo mover su cabeza a un lado, molesto por ello miró a ver de quien se trataba.
-¡Marceline! Creí que los Zefords te habían encadenado a un eternidad, ¿Quién demonios te liberó?- preguntó su padre molesto sin ser él mismo
-¿Por qué no miras a un castado y respondes tu pregunta? Padre…- dijo ella
-Tú…- decía sorprendido mientras lo señalaba- pero claro… tú eres Finn, al que tanto hemos estado buscando, finalmente el Lich va a estar muy feliz cuando sepa que has muerto y que he usado tu piel para limpiar mi nariz- habló con molestia Abadeer
-No permitiré que ese maldito se salga con la suya- pronunció en tono molesto
-¡Muere!
En esos momentos el golpe fue detenido por una patada por parte de la vampira quien intervino en la batalla haciendo que su padre gimiera de dolor, este soltó un golpe al piso cerca del humano pero Finn logró quitarse a tiempo.
-Lo lamento mucho padre, pero es la única manera- musitó para sí misma- ¡Ahora Finn!- gritó
Este asintió seriamente y con inseguridad actuó, primeramente enterró al espada de sangre de demonio en la mano de Hunson haciendo que este por el dolor la levantara, después de ello quiso quitárselo de encima sacudiendo su mano con gran violencia… Finn sacó la cadena de Lampréa tomando su espada y claro que fue aventado por la gran brazada pero en esos momentos desglosó la cadena y enterró la punta de la cruz en uno de los ojos del demonio, cuando estuvo en el suelo jaló de ella y por la fuerza logró arrancarle el ojo al gobernante, este se tomó de él y calló colocando su cabeza en la plataforma pues había sido gravemente herido.
-¡Date prisa Finn!- gritaba Marcy atacando a los ciudadanos de Nocheósfera que estaba llegando para ayudar a Abadeer
El héroe tomó la lengua de Hunson entre sus manos y cargándola fue hasta la estrella de picos que había ahí, el demonio trató de aplastarlo pero Finn dio un zancada logrando que el golpe no le llegara, apresuradamente insertó la punta de la lengua en un pico, en esos momentos la sangre comenzó a brotar sin control, Hunson gimió de dolor mientras Finn activaba la palanca que había a un costado… el demonio se resistía a la fuerza de fricción que había entre su lengua y la estrella, Marcy no podía ver aquella escena ante sus ojos, para ella era una tortura pues había ayudado a Finn a vencer a su propio padre. Cuando Abadeer no tuvo más fuerzas la estrella giró por completo cortando su cabeza por la mitad, la sangre salpicó los pies de Finn y este solo retrocedió un poco por ello mientras la energía obscura salía del cuerpo de Abadeer y se introducía en el joven, él alardeó un poco porque el humo que lo impregnaba por todos lados le quemaba la piel de verdad, mientras sentía aquel dolor tan inmenso un aura color azul celeste salió de su boca y voló alejándose de su cuerpo, el héroe no dejaba de gritar e incluso una lágrima salió por su ojos por el terrible dolor… en esos instantes Nocheósfera comenzó a temblar y a soltar relámpagos por todos lados, una parte del cuerpo de Finn se separó de él y creó un portal en forma de agujero negro.
-¡Finn debes irte de aquí ahora!- ordenó la vampiresa tras acabar con sus enemigos
-¡No! ¡No te dejaré aquí!- dijo este cuando un viento comenzó a soplar
El temblor y los relámpagos acompañados del viento se comenzaron a propagar, nuevos enemigos venían a hacerle frente a la reina vampiro.
-¡Tienes que confiar en mí! ¡Te prometo que voy a estar bien! ¡Por favor!… ¡Confía en mí!- decía sonriéndole
Finn la observó por ultima vez y asintió pasando saliva, así que corrió hasta el portal mientras Marcy le daba la espalda y saltó en el… la vampiresa giró un poco el cuello despidiéndose de él con ese gesto y en esos momentos el agujero negro se cerró.
-Tienes que acabar con esto, te lo suplico Finn- decía ella comenzando a pelear
…
Mientras tanto, en el reino de fuego…
La Princesa Flama se encontraba recostada en el recinto del reino, sus llamas estaban totalmente extintas, su color estaba apagado y su respiración estaba muerta, ahora… la muerte no la podía reclamar por que había sido destruida. Pasados unos segundos un aura azul celeste entró rápidamente por la habitación y se introdujo en la garganta de la princesa… una pequeña y muy débil llama se alzó por su cabello y dio origen a una respiración sumamente débil.
