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En un lugar desconocido…

La bruma era espesa y el frío casi insoportable, la noche gobernaba en ese fúnebre y silencioso lugar, las ramas de los árboles se movían y producían un sombrío sonido, las lápidas desordenadas y disparejas hacían referencia a un lugar muy obvio. No muy lejos de ahí se encontraba una enorme mesa de piedra y alrededor de ella algunos seres extraños y enormes se encontraban sentados rodeándola, su líder… era el ser más obscuro de Ooo, temido por millones y aliado de pocos, quizá de los más terribles y despiadados.

Los seres que se encontraban en aquel lugar parecían mitad humanoides mitad bestias, en sus caras la mitad de un cráneo de animal estaba sobrepuesta dejando al descubierto sus mandíbulas. El Lich por su parte tomaba la mitad superior de uno de los cráneos volteándolo de cabeza y en él vertió un poco de sangre para comenzar a beberla.

-¡Estamos en proceso de matar al humano mi señor!- tomó la palabra uno de los principales

-Opto por la magia negra, sería sumamente indefenso y su cuerpo vulnerable al usarla- dijo otro de ellos

-Me gusta…- musitó el Lich sonriendo con su voz gruesa e imponente

-¡Bestias de la Ciudadela!- gritó otro- merece una muerte intensa y despiadada ¿Qué mejor que eso mi señor?- habló uno más

-El humano, es impredecible, fue uno de los pocos que no sucumbió a mi gran poder y no logro entender la razón todavía- decía el Lich mientras se levantaba y comenzaba a caminar- desde un principio creí que nada me iba a impedir tomar el control absoluto de Ooo, incluso logré que su mente sucumbiera a mí, pero no fue suficiente, logré… que su memoria se fuera… pero a él no parece afectarle, hice… que matara su querida princesa Phoebe- respiró fuertemente- venció a la muerte y está avanzando hacia mí para tomar venganza de ella y de Ooo

-Pero mi señor, nadie puede hacerle frente, no hay hombre o criatura que pueda hacerlo, usted es la maldad personificada, es el dolor, la aflicción y el cruel tormento, es inaudito lo que está diciendo- le dijo uno de los seres

El Lich volteó a verlo y únicamente comenzó a aplaudir por el comentario recibido por parte de su secuaz.

-Bravo, tienes mucha razón mi querido Ántrax, sin embargo… hay algo que me preocupa un poco- dijo colocando el cráneo en la mesa- el humano está volviéndose lentamente poderoso, a tal grado que no necesitará la espada de la muerte para hacerme frente, ha asesinado hasta ahora, a la muerte, al gobernante de fuego y a Hunson Abadeer, bueno también a Phoebe pero eso yo se lo ordené… así que me puse a pensar y supuse que ahora es… extremadamente peligroso…- susurró con rapidez esto último

-¿Peligroso mi señor? ¿A qué se refiere?- preguntó un ser llamado Radamanto

-Es cierto… mientras el humano absorbe la energía obscura se va debilitando más y más, pero también se está haciendo poderoso al acumularla, si se llegara a enterar de ello sería un gran problema para mí… para mí futuro imperio de caos y destrucción, entonces llegué a la conclusión de que tenemos que hacer algo para impedir que avance, pero tal parece que no existe nada- dijo apretando sus dientes y sus puños

-Existe una… mi señor… podemos mandar a los caballeros de Cydonia…- habló otro ser llamado Farka

El Lich quedó callado a la propuesta hecha por su secuaz, todos en la mesa quedaron helados por la idea que tuvo el ser.

Los caballeros de Cydonia; terribles seres obscuros como las tinieblas incluso más poderosos que los que estaban en la mesa, vulnerables solo quizás al Lich, el único que podía dominarlos en Marte era Abraham Lincoln pero después de su muerte ellos se encargaron de reinar y profanar el territorio convirtiéndolo en un planeta de destrucción y dolor. Sin tener sentido común los caballeros tenían una respetable y temida reputación por doquier.

-Los caballeros de Cydonia- musitó el Lich sonriendo de medio lado- crueles seres con un terrible poder inimaginable, los únicos capaces de vencer a la muerte y a Abadeer a la vez

-Señor, le sugiero que lo piense dos veces, sería un poco impredecible llamarlos, ¿Y si las cosas no resultan como esperamos?- preguntó uno de los superiores temeroso por la idea

Los cydonianos no entendían de razón o clemencia, solo de sangre y batallas, son los únicos seres que no esperan nada… y no le temen… a nada…

-¡¿Acaso alguien tiene una mejor idea que llamar a los cydonianos?!- gritó el Lich

Nadie dijo nada, todos miraron a la mesa inclinando su cabeza por la actitud que mostraba el líder supremo, este solo sonrió maliciosamente y comenzó a caminar sobre el perímetro de la mesa.

-Excelente, ahora solo necesitamos una energía obscura para poder traer a los caballeros a este mundo. Haber… ¿Quién se ofrece?- cuestionó serenamente

Los seres no decían nada, tan solo mantenían su cabeza baja.

-Vamos… seguro que alguien tendrá el honor; ¿Te gustaría dar tu poder a ti? ¿Farka?- preguntó tomando su hombro

El ser pasó saliva y volteó a verlo con sorpresa.

-Mi señor- le dijo desentendido

-Mi señor…- arremedó el Lich con arrogancia- necesito tú poder obscuro para abrirle el paso a los caballeros- ordenó este

Farka torció la boca y miró bajo con desprecio mientras que los demás seres mantenían aun sus ojos fijos en la mesa, el momento era difícil e insólito.

-Si me lo permite mi señor ¿Por qué tengo que ser yo?

-Fuiste tú quien me propuso la idea, así que considero mejor que seas tú quien me entregue su propio poder obscuro, ahora dime ¿Cuál es por el mometo tu especialidad?

-Magia- dijo aclarando por un momento la garganta- magia obscura mi señor- hablaba tratando de oírse lo más respetuoso posible

-¿Magia obscura?

-Ha sí…- decía apresuradamente asintiendo con la cabeza

-Suficiente para abrir el portal de Marte, ¿Qué te parece si comenzamos esto de una buena vez?

Farka se levantó lentamente de su lugar y respiró profundamente, tenía furia y decepción al saber que perdería todo su poder, pero no había marcha atrás, de mala manera se colocó en frente del Lich y ambos se trenzaron del antebrazo del otro presionando alternamente, de repente un pequeño ciclón se formó alrededor de ellos y de la mano de Farka comenzaba a recorrer un humo negro que recorría desde su hombro hasta su palma, el solo cerró los ojos sintiéndose impotente por estar perdiendo su magia obscura.

-¡Aphe Canark, Aphe Canark Nalephe!- pronunciaba el Lich mientras tomaba la energía obscura de su secuaz

Cuando finalmente la tuvo en mano la aplastó y la aventó a un costado del cementerio destruyendo un gran número de lápidas, del suelo se generó un vórtice de energía obscura y este se abrió por completo dando origen a un portal que conectaba con Cydonia, la ciudad marciana… lentamente un pie salió del portal y siguió dando origen a otro más y a otro más… era un momento helado… los caballeros de Cydonia iban saliendo uno tras otro, los seres y el Lich guardaban silencio absoluto pues era un momento de mucha intensidad… cuatro, cinco, seis, siete caballeros salieron del portal y una vez hecho esto el portal se cerró por una corriente eléctrica.

Los caballeros de Cydonia, simplemente algo increíble… sus anatomías eran humanoides pero sus características sumamente indescriptibles, pues cada uno tenía una características que lo diferenciaba de los demás, sin embargo todos eran tan parecidos, seres muy extraños y atemorizantes. Los de la reunión quedaron callados, los caballeros tenían mirada de odio y sin emociones.

-Saludos amigos, ha pasado tanto tiempo desde la última vez- dijo el Lich

-Más te vale que nos hayas llamado por una buena causa Lich- habló el líder de los caballeros

Su voz, era ronca y profunda como el vacío.

-Tranquilos, he escuchado que tienen fama para matar, que ese es su don…- retomó la palabra el Lich

-Somos los mejores en eso- contestó el cydoniano fríamente

-Necesito que maten a un humano por mí, es una plaga así que por eso los llamé, el humano es muy astuto y poderoso, por eso es que los llamé al ser los mejores, sé que les encanta hacer esto y por eso se los pido

Los cydonianos comenzaron a susurrar entre ellos, el líder del grupo volteó a verlos y uno le dijo algo en el oído, después de hacerlo se refirió al Lich de nuevo.

-Mmmm, ¿Y que ganamos nosotros?- le dijo el marciano señalándolo

El Lich suspiró por la pregunta que le hizo, sin embargo sabía que era necesario negociar con él, pues de no ser así podían levantarse en su contra.

-Tierra y conquista… maten al humano y tráiganme su cabeza ante mí para confirmar que está muerto y les prometo que les permitiré conquistar los próximos reinos que domine

-¿Cómo saber que cumplirás tu promesa?

-Haré el pacto de sangre si es necesario- contestó

El cydoniano sonrió por ello y de la nada hizo aparecer una daga con la cual hizo un corte en su mano, de ella salió sangre color negra escarlata.

-¿Juras solemnemente darnos tierra y conquista cuando matemos al humano o de lo contrario tu alma me pertenecerá?- preguntó el líder acercando su mano

-Lo juro…- contestó el Lich con seriedad estrechando su mano

De inmediato una serpiente venenosa apareció entre las manos entrelazándolas y con lentitud desapareció dejando una marca rojiza entre ellas. Los caballeros comenzaron a reír y a levantar sus manos por lo que el Licha había hecho, los había ganado, el cydoniano sonrió de lado mostrando sus dientes y volvió a señalarlo apartando su mano.

-Cydonia ya es un mundo de caos, no estaría mal conquistar otros lugares así que dime, ¿Dónde encuentro al humano?

-Está avanzando lentamente, no muy lejos del reino de hielo, ahí es donde lo van a encontrar, recuerden, quiero pruebas de que este muerto

-Tan solo espera… ¡Vamos!- gritó el líder

El grupo de siete caballeros dio media vuelta y se retiró del lugar a gran velocidad moviéndose con su sombra. Cuando todos se fueron el Lich tomó su lugar en la mesa mirándose la marca del pacto.

-Mi señor… ¿Qué pasará cuando hayan matado al humano?- preguntó un superior

-Cuando esos imbéciles me traigan ante mí la cabeza del joven héroe, entonces abriré otro portal y los enviaré a Nocheósfera, ahí pueden hacer lo que se les antoje, pero los encerraré por toda una eternidad- decía este comenzando a reír con malicia junto con los suyos.

Mientras tanto…

Avanzaban… los caballeros marcaban el camino a gran velocidad usando sus sombras cuando de repente el líder de ellos se detuvo llamando la atención de los demás.

-Esperen- musitó como si estuviera rectificando algo

De inmediato se volteó a los suyos y los miró con seriedad.

-Esto no va a hacer un trabajo cualquiera, el humano es muy poderoso, así que no se confíen de lo insignificante que pueda llegar a hacer, a como dé lugar debemos matarlo ¡¿Quedó claro?!

Los caballeros solo pegaron un enorme grito y siguieron su camino por las sombras.