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La noche caía a gran velocidad y repentinamente, el silencio seguía siendo infinito para los jóvenes que seguían caminando, ¿Qué era lo que pasaba por la mente de Finn? ¿Qué clase de obscuridad se empezaba a apoderar de él? Sin saberlo lentamente estaba comenzando a cambiar no solo física si no también mentalmente; pero por el momento solo seguía caminando hacia adelante, sin prestar atención a sus pensamientos y prestando atención a la nada, aún tenía inconscientemente la esperanza de cumplir su objetivo, el cual, a la vez, estaba empezando a ser más borroso…
-Está obscurecido ya. Lo mejor es que descansemos por ahora, si continuamos sería muy precipitado- comentó Lara
Por su parte, Finn dejó de caminar y se giró para verla, al hacerlo lo único que hizo fue asentir sin emitir ninguna palabra.
-Vamos… conozco un lugar…- dijo la chica guiando así al humano
Fueron pues, hasta un sitio el cual se encontraba apenas y apartado de la violenta tormenta helada, donde algunas ruinas y mesas de piedra solida se levantaban en este; hicieron una fogata para calentarse y descansar un momento bajo la luz de la luna, la cual inexplicable pero increíblemente brillaba en el cielo nocturno sin estrellas. Finn se tomó la herida y gimió de ardor al tocarse el pecho apartando su mano inmediatamente, en esos momentos Lara se acercó a él inclinándose para revisarlo.
-Lamento mucho haberte gritado Lara, no sé qué fue lo que me pasó- habló el joven con sinceridad en su voz
-No te preocupes Finn, lo importante ahora es curar tu herida que se está infectando
-¿Qué puedo hacer para que sane?- le preguntó levantándose del suelo
-Existe una cosa- continuó imitando la acción- pero no es muy factible
-Solo dime por favor
-Bueno, quizá suene como una locura, pero es la única forma… lo que tienes que hacer es regresar y vagar por el desierto helado hasta encontrar un santuario, en él encontrarás lo que necesitas para curarte
-¿Un santuario?
-Así es…
-¿Y hacia donde me tengo que dirigir o qué dirección debo tomar?
-Yo… no lo sé, el santuario siempre se encuentra sin rumbo alguno pues no puede ser encontrado por cualquiera, solo se aparece a aquellos que lo necesitan
-Lara ¿Quieres que me adentre a la tormenta de hielo sin rumbo alguno? Podría… podría morir- decía Finn un poco molesto al no tener una respuesta concreta
-¡No es momento de ponerte trabas Finn! Es momento de que confíes en mí ¿Puedes hacerlo?
Aunque un poco dudoso y confundido al principio el héroe terminó asintiendo con la cabeza. Algo le preocupaba bastante, pues la noche era fría y abrumadora, el regresar a la tundra sería muy arriesgado ya que el hielo era más fuerte ahora, pero también tenía que hacer algo con su herida la cual empezaba a quemar su pecho.
-Hay una cosa más
-¿Qué es?- le preguntó con seriedad
-Debes dejar tus armas aquí, el santuario prohíbe la entrada a cualquier tipo de armas, pues la violencia está prohibida en él
El joven dudó aún más por ello, ¿Qué tal si era una trampa? No… no podría serlo… Lara y su protector le habían ayudado mucho para que fuera traicionado a esas alturas. Una vez oído eso dejó ambas espadas en el suelo, la espada de la muerte, la espada de sangre de demonio, y la cadena de Lampréa, cuando quedó libre de armas se retiró del lugar lentamente y antes de adentrarse a la tundra miró fijamente a Lara, quien únicamente le asintió con la cabeza.
…
Helado; el ambiente era helado, el viento golpeaba el pecho de Finn haciéndolo estremecer con cada paso que daba, tan solo uno, seguido del otro, no había otra cosa en que pensar más que en el terrible viento que golpeaba contra su piel logrando ponerla dura, el joven apretaba sus dientes fuertemente intentando resistir el ambiente, sus ojos… apenas lograban abrirse permitiendo el mínimo camino posible entre la nieve que azotaba ahí, la gabardina que llevaba puesta se alzaba hacia atrás por el viento y se movía salvajemente de un lado a otro, su cabello también se meneaba con ímpetu hacia todos lados. La luz de la luna se combinaba con la obscuridad e iluminaba la nieve que volaba por la tundra haciendo un camino sombrío e infinito. Por su cabeza se cruzaron varias veces el volver, pero no podía, debía tratarse la herida. Sus pasos se hacían más lentos a cada rato y la angustia por lo congelado crecía evidentemente, no entendía como aún conservaba la fuerza suficiente para seguir avanzando.
Tras un tramo más de casi insoportable infierno tuvo que atravesar una pequeña deriva pasando por la orilla de este con mucho cuidado, al concluir el borde se desplomó por la nieve que se había debilitado impidiéndole así el paso de regreso, Finn no maldijo, ya encontraría la manera de regresar. Después de otro pedazo de trayecto abrió un poco más los ojos esperando encontrar el santuario mencionado, pero nada de eso ocurrió, no lograba divisar su objetivo por ningún lado, el vagar por ahí se estaba convirtiendo en algo inútil para Finn, para su alma obscura que se estaba comenzando a cansar más y más ¿Cuánto podía resistir un humano en un lugar como ese? En un lugar de muerte para cualquiera que intentara atravesarlo sin rumbo. Optó por continuar con la esperanza de hallar algo pero en esos momentos el joven héroe se detuvo en seco deteniendo su respiración, pues sintió claramente como su sangre estaba empezando a hervir por alguna razón.
-¡Ahhhh…!- gimió tomándose del cuello
Meneó la cabeza un par de veces ignorando por unos segundos el frío que sentía y trató de seguir pero sus pies no respondían a la orden. Una vez más un dolor recorrió su espalda el cual subió rápidamente por el cuerpo del joven obligándolo esta vez a torcer su cuello con brusquedad. Finn trató de ignorar ese pesar pero su sangre estaba comenzando a hervir más; el dolor fue tan insoportable que hizo que el humano cayera de rodillas en la nieve mientras seguía tomándose del cuello y cerraba sus ojos.
-¿Aún crees que puedes ganarme así como así?- preguntó una voz perdida en el viento
En esos instantes el ambiente comenzó a tornarse totalmente obscuro mientras la nieve desaparecía en su totalidad, Finn abrió débilmente sus ojos permaneciendo aún arrodillado.
-¿Crees que puedes salvar a todos solo por convicción y teniendo esperanza?- volvió a preguntar la voz
En esos momentos la figura de la Princesa Flama se hizo presente delante de Finn, al verla el héroe quedó estático y un sentimiento inexplicable lo llenó por completo.
-Pri-princesa…- musitó este
-Un joven que busca devolverle la vida a su amada que mató…
Cuando la voz terminó de hablar unas manos aparecieron detrás de la princesa y comenzaron a desmembrarla arrancándole sus brazos, piernas y su cabeza con salvajismo mientras la joven gritaba en el proceso, al ver la escena el héroe abrió la boca y negó con la cabeza.
-¡Nooooooooooooooooooooooo!- gritó Finn con angustia alzando su mano hacia adelante mientras el cuerpo desmembrado desaparecía
-Alguien que tuvo la dicha de no verme en el comienzo, cuando las tinieblas reinaban en Ooo
Esta vez algunos demonios aparecieron delante de Finn comenzando a arrancarles las vísceras a sus víctimas que tenían a su merced y comenzaban a comerlas bañándose de su sangre mientras estas jadeaban de dolor, después de unos segundos los demonios y la victimas desaparecieron.
-Princesa Flama, noooo…- sollozaba con amargura el humano mirando al suelo
Finn apretó los dientes entre sí mientras que en su cuello comenzaban a marcarse sus venas por tanta fuerza que imprimía.
-Quieres salvar a todos de este apocalipsis, cuando tú mismo fuiste quien lo provocó
El humano miró hacia adelante una vez más y se vio a sí mismo tomando el cuerpo de la Princesa Flama sin vida entre sus manos, después, dejó el cuerpo en el suelo y pegó un grito de dolor para que de esa manera comenzara a arrancarse la piel hasta quedar con la piel interior, triste e intrigado el Finn alterno comenzó a arrancarse los trozos de carne aventándolos hacia todas las direcciones hasta quedar en un esqueleto el cual comenzó a desintegrarse en tan solo unos segundos. El verdadero Finn se tomó de la cabeza y cerró sus ojos con desesperación.
-Basta, ¡Basta! ¡Bastaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!- rugió liberando de su cuerpo una materia obscura en forma de humo
El humano pegó otro grito mirando al cielo con los ojos cerrados, la parte baja de ellos se volvió obscura y su cabello se tornó totalmente negro, de su espalda salió un cuerpo a la mitad con forma humanoide el cual era de color rojo y blanco brillante, este humanoide poseía una anotomía robusta y musculosa, sus manos eran enormes y tenía afiladas garras… después del primer grito Finn dio otro más y el humanoide comenzó a desgarrar con sus manos el ambiente que se había creado alrededor suyo hasta no dejar nada; la nieve y el frío infernal regresaron abruptamente de la nada mientras que el espectro se adentraba en Finn y lo dejaba caer de costado sobre la nieve con un gran cansancio. El cabello del humano y la parte inferior de sus ojos volvieron a la normalidad. Pasaron unos pocos segundos hasta que el héroe recobró el conocimiento.
-No puedo hacerlo… ¿En que estaba pensando?- pronunciaba el humano con tristeza- jamás seré capaz de llegar hasta el final ¿A quién quiero engañar?
Algunas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos las cuales se congelaban al caer, al joven se le creó un enorme nudo en la garganta por lo que estaba pasando, era un caos terrible y una situación muy delicada. Sus pensamientos fueron de tristeza y de melancolía en esos momentos.
-Princesa Flama… perdóname- dijo soltando una lágrima más- ¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? ¿Por qué me tuvo que pasar esto a mí?- se recriminaba aún más
Su mejilla de costado comenzaba a congelarse lentamente, pero a él no le importaba en lo absoluto, no le importaba sentir el hielo y el viento brutal que seguía pegando sin compasión, había perdido la esperanza de todo. Su camino por Nocheósfera, el abandonar a Marceline, el haber cruzado el reino de fuego, el haber matado a la muerte, todo, dejó de tener sentido para el humano.
-La muerte…- musitó débilmente- ¿Cómo pude…- dijo sin terminar la pregunta
Comenzó a cerrar los parpados esperando lo que fuera, congelarse, quedar en un sueño interminable, no le importaba… deseaba que el presente fuera una pesadilla nada más, pero ese tan solo era un deseo vano.
Tras unos segundos Finn miró una de sus manos en la cual un hermoso anillo de roca volcánica y lava había sido colocado no hace mucho con una promesa en curso… el joven apretó con fuerza su mano y comenzó a memorizar los momentos de felicidad con su novia, cerró los ojos frunciendo el ceño tras recordar cómo era ella, su razón para vivir estaba en su hermosa princesa. Fúrico se armó poco a poco de coraje y valor para continuar, pues ella era la causa por la cual había aceptado el desafío de vencer al Lich… el desafío de terminar con este infierno… ella lo valía todo para él.
-No me puedo rendir, te hice una promesa… y dije que la iba a cumplir costara lo que costara- decía abriendo sus ojos con furia- esto no se va a acabar hasta que yo lo diga- continuó
Con cautela y esfuerzo se fue poniendo de pie tratando de no caer, pues su cuerpo se estaba debilitando más por el veneno impregnado.
-Voy a traerte de regreso Phoebe… y tú… no me lo vas a impedir- pronuncia el joven mirando al cielo
Decidido y con valor el humano dio media vuelta para seguir su camino y al hacerlo vio delante de él una pequeña puerta errante de madera sólida, inmutado por la revelación el chico no dijo nada, más se quedó quieto por lo acontecido, ¿Sería aquella puerta la entrada que estaba buscando? ¿Cómo fue que la encontró en medio de la nada? No le importó tanto, así que sin pensarlo mucho se aproximó hasta ella y la abrió para adentrarse sin importarle el destino.
El lugar era una especie de domo de hielo blanquecino que se iluminaba con una luz débil y propia. El héroe caminó hasta llegar a unas escaleras que descendían en forma de caracol y bajó por estas, una vez que terminaron encontró una especie de fuente ceca en medio de un confín algo reducido de espacio. Al dar el primer paso hacia ella algo atrajo su atención, pues una sombra se hizo presente la cual le daba la espalda.
-¿Sois vos?- preguntó una voz profunda y ronca
La sombra dio media vuelta observando a Finn mientras salía de las penumbras, al quedar frente a él se sorprendió al verlo en las condiciones propias.
-Sois vos- recalcó el ser aproximándose al humano
El humanoide poseía una armadura de metal desgastada y su cara era similar a la de un humano, el ser poseía aspecto de alguien viejo y vivido, más sin embargo Finn sabía que no podía ser alguien de su especie pues él era el único humano existente en Ooo.
-¡Apártate!- amenazó el joven retrocediendo
-No Lord Finn, no se alarme, por favor… lo estaba esperando a usted desde hace mucho tiempo. Verá… este día fue contado por los antiguos ciudadanos de la Citadela… contado por el gran Cron, el gran héroe y rival acérrimo del Lich…- concluyó diciendo el ser
-¿El Lich?- preguntó el joven sorprendido- ¿Qué sabes del Lich? ¿Y cómo es que sabes mi nombre?- volvió a preguntar manteniendo distancia
-He de saber más de lo que se imagina Lord Finn, por ahora… dejaos de preocuparse por como sé tanto de usted…
-¿Quién eres?- habló desconfiadamente el joven
-¡¿Yo?!- se jactó el ser señalándose a sí mismo- jhamm… yo…- dijo meneando su muñeca sin importancia en dirección al héroe- yo tengo varios nombres… nombres que solo pueden pronunciar el viento y… los árboles…- continuaba caminando un poco- soy…- tosió en el proceso- … un… un antiguo caballero de la Citadela. Mis más grandes reconocimientos al libertador de Ooo Lord Finn.- decía inclinando su cabeza- Pero hay algo que lo ha traído hasta aquí…- retomó la palabra mientras meneaba un dedo en el aire
-Bueno, estoy buscando un santuario, necesito encontrarlo pues he sido envenenado por un caballero de Cydonia…- decía mirando su herida- cosas extrañas me han pasado desde entonces, siento como… como si estuviera siendo controlado a voluntad
-Habéis llegado a dicho santuario Lord Finn- dijo el caballero
-¿Qué? ¿Este es el santuario errante?
-Sí… y por otro lado lo que me dice es muy preocupante, verá… cuando un ser muy obscuro como un caballero de Cydonia os llega a envenenar la sangre solo os quedará media vida y media alma, lo cual lo obliga a sobrevivir únicamente consumiendo almas obscuras y energía maligna… las cuales, curiosamente tiene que matar para enfrentar su destino y rescatar a su amada de la no vida…- hablaba con su profunda voz el caballero
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo sabes lo de mi novia?!- preguntó el joven impactado
-Le dije que sabía más de usted de lo que creía, pero no os preocupáis por ello, preocúpese por ella… más que por su propia vida…
-¿Qué quieres decir?- dijo Finn anonadado por las revelaciones del viejo caballero
-Ho sí… Finn el humano… destructor de muerte, quien la desapareció del plano astral y le quitó su espada para avanzar por este ciego mundo, habéis logrado una gran hazaña con ello y una gran ayuda de parte de la espada, pues sin ella no podríais seguir avanzando por aquí… … sin embargo, el haber hecho eso también tiene sus consecuencias graves…
-¿Consecuencias graves? ¿Cómo qué?- cuestionó el héroe sin entender
-Verá… la muerte ha sido borrada del plano astral, entonces, si ella desaparece por ende su reino hará lo mismo… ¿Dónde creé que está el alma de Phoebe en estos momentos?
Finn quedó sin habla por la pregunta hecha, no sabía que responder… después de todo el viejo caballero tenía razón ¿Dónde estaba el alma de Princesa Flama en estos momentos?
-Yo… no… no lo sé…- se limitó a decir el humano
-Hay un sitio más allá del cosmos donde las almas se encuentran vagando sin rumbo, el alma de su amada se encuentra ahí… es un lugar donde la muerte no reside hasta ahí y en donde las almas destruidas buscan regresar con el propósito de alguien, por eso la muerte no reclamó sus almas y no se las llevó a su reino, en el caso de la Princesa Flama, como usted destruyó a la muerte el alma de la princesa yace por eso en ese lugar
-Lo entiendo, el Búho cósmico me dijo que podría volver a revivirla por mi deseo de que eso pasara
-Ho sí, claro que podéis hacerlo… sin embargo hay un pequeño detalle en esto… queréis traer de vuelta a vuestra amada princesa, pero también queréis salvar a los demás inocentes que han muerto en este apocalipsis ¿Verdad?
-Claro, ¿Pero qué tiene que ver eso?
-Lamento deciros que solo podrá cumplir un propósito cuando todo esto termine… traed de vuelta a vuestra princesa, o salvar a las almas que han muerto hasta ahora
Finn sintió un vacío en su estómago al oír esas palabras de parte del caballero, una gran decepción y una amargura llenó todo su cuerpo, ¿Qué se supone que haría? Le estaban dando a escoger entre la Princesa Flama y las demás almas inocentes. Algunos segundos pasaron, pues el joven no lograba articular palabra todavía, no sabía que es lo que iba a hacer.
-¿Cómo dices? ¿Qué debo elegir entre esas dos opciones?
-Lamentablemente los deseos siempre han sido difíciles, solo capaces de cumplir una cosa a la vez, y por esta ocasión solo podréis cumplir un deseo por la sagrada voluntad del héroe, mire… una vez que encuentre como parar al Lich la Princesa Flama tendrá las energías suficientes para regresar a la vida, sin embargo si os lograra pararlo pero su anhelo es que las almas inocentes se recuperen entonces el alma de la princesa vagará por la eternidad más allá del cosmos
Finn torció la boca un par de veces mientras pasaba saliva ruidosamente y meneaba su cabeza hacia un lado.
-¿Y qué pasará con Ooo si lograra parar al Lich?- cuestionó sin muchos ánimos
-Entonces la vida en Ooo será como la recordó, claro… conforme pase el tiempo para recuperarse
-Déjame ver si entendí…- dijo el joven levantando un dedo- si logro parar al Lich, la vida en Ooo seguirá siendo como la recordé… pero solo puedo cumplir un deseo por voluntad… salvar a la Princesa Flama, o rescatar a las almas perdidas e inocentes
El antiguo caballero solo asintió afirmando lo que Finn había dicho. Por su parte el humano volvió a pensarlo profundamente. Esas almas inocentes que padecieron tanto ¿Qué pasaría con ellas entonces? Una gran culpa y tristeza lo invadió por dentro, pues pensó en su gran amiga la gobernante de dulce y en su hermano Jake, ¿Qué pasó con ellos? Finn no sabía nada de eso ya que aún no recobraba la memoria, algo que seguía inquietándolo internamente. Un gran vacío lo apoderó de nuevo, no quería ser ningún egoísta, pero por el momento, la vida de su princesa era su prioridad. Si él lograba traerla de vuelta entonces todo sería como él lo quiso desde el principio, tendría la vida que anhelaba a su lado…
-Lo he decidido…- habló dándole la espalda- voy a traer a la Princesa Flama de nuevo a la vida, sin importar lo que me cueste- dijo seriamente por la decisión
-Lord Finn…- dijo el caballero inclinando la cabeza
El héroe aprovechó la situación en la cual se encontraba, pues podía obtener algunas respuestas de parte del caballero que él ni Lara entendían.
-Explícame una cosa, ¿Qué fue lo que pasó exactamente con la Citadela?- preguntó el joven dando media vuelta para verlo
El antiguo caballero quedó en silencio por unos segundos, parecía recordar algo con nostalgia y amargura, así pues dio un gran suspiro y se dispuso a contarle a Finn todo con respecto a la Citadela y la Ciudadela.
-Hace no mucho tiempo, cinco señores obscuros del más allá se levantaron de las sombras trayendo consigo el origen de la maldad, su objetivo era simple… arrasar a toda costa con la vida misma. Existía un humano llamado Featlich, un hombre poderoso y fundador de la sagrada ciudad conocida como la Citadela, padre del gran Cron, quien fue rival acérrimo de su propio padre ¿Por qué? Ambos, padre e hijo humanos eran muy diferentes el uno del otro.
Cron era un humano citadélico justiciero desde temprana edad, aunque no poseía poder o magia como su padre, siempre trataba de hacer el bien en donde le fuera posible… Cron fue el mismo creador de la Ciudadela, el lugar donde son atrapados y encerrados los peores seres de toda la galaxia que cometían crímenes atroces e imperdonables, Cron se hizo de un respeto increíble por parte de todos los humanos y habitantes de la Citadela.
Por otro lado, su padre… Featlich, era un humano extraordinariamente poderoso y casi indestructible, seguramente se preguntará cómo es posible que un simple humano tenga esas características, bueno, pues eso fue gracias a los cristales que encontraron en la tierra antigua, permitiéndoles a los fundadores crear así la Citadela… Featlich fue quien descubrió el gran poderío de esto junto con los otros fundadores, por ello poseyó con los otros el enorme y magnifico poder de los cristales que les permitían se bastante poderosos. Es por eso que la Ciudadela está conformada de cristales, para que ningún villano logre salir de esta.
No pasó mucho para que los habitantes de la Citadela se enteraran de los señores obscuros que trataban de aniquilar todo a su paso. Pero ese no fue problema alguno para los habitantes de ahí… con el gran poder de los cristales, los señores obscuros fueron cayendo… de uno a uno y lentamente encerrados en la Ciudadela, pues no habían muerto en lo absoluto, solo habían sido vencidos.
Tiempo pasó, Featlich quería ser más poderoso que los demás fundadores, quería ser el emperador del universo, cosa que Cron vio con malos ojos y por ello trataba de hacer que su padre abandonara ese vano deseo enfermizo, Featlich no hizo caso omiso si no al contrario, quiso inducirlo a ser poderoso como él pero el hijo simplemente se negó pues no era de esas intenciones, desde ese momento padre e hijo marcaron esa amarga rivalidad que los llevó hasta el odio. Pero para ese entonces Featlich había encontrado la manera de absorber el poder de las almas que los citadélicos vencían con la ayuda de los cristales, algo que solo se guardó para sí mismo, ocultándolo hasta de su propio hijo Cron, en una ocasión entró en la Ciudadela y absorbió el poder de los cinco señores obscuros hasta matarlos por ello, el poder que entró en su cuerpo era impresionante y le sabía a gloria. De esa manera comenzó a absorber las almas que capturaban y encerraban los ciudadanos, conseguía poder claro, pero sin darse cuenta sus intenciones comenzaron a ser cada vez más malas, sus propios pensamientos comenzaron a ser de maldad lentamente, y su anotomía junto con su tez comenzaron a cambiar, en ocasiones Featlich tenía cambios de temperamento y de anatomía repentinos, pero a él no le importaba si como sea tendría el poder absoluto, ¿Qué esperaba si consumía mucha magia obscura? He ahí el precio del poder… la manipulación y un gran cambio en ti.
La obscuridad estaba completamente apoderada del cuerpo de Featlich y este poco a poco empezó a reunir seguidores para revelarse en contra de los otros fundadores, con la intención de ser el gobernador de todo el universo… no habría quien lo parara a él o a los suyos, no habría nadie que lo pudiera enfrentar entonces. Sin embargo, solo logró aliarse de unos poco pero poderosos ciudadanos.
-¿Y qué pasó entonces con él?- preguntó Finn
-Fueron descubiertos por un fundador… al enterarse Cron trató de encerrar a su padre en la Ciudadela que había creado, pero este lo combatió con su gran poder, la batalla duró mucho hasta que de repente en medio de la pelea Featlich sintió un gran dolor en su cuerpo, lentamente le salieron dos cuernos de su cabeza y su carne comenzó a carcomerse a sí misma hasta dejarlo como ahora lo conoces, el inmenso poder obscuro se apoderó del cuerpo de Featlich y lo transformó en un terrible ser, sus ojos y su voz cambiaron por completo y sus intenciones ahora eran las que los cinco señores obscuros tenían desde el principio… eliminar toda señal de vida. La batalla no duró mucho después de que Cron logró romperle la mitad de un cuerno al que ahora seguía siendo su padre, Featlich fúrico por ello usó su gran poder para abrir un portal a la Ciudadela y ordenar a un guardia de cristal que lo congelara por una eternidad, este obedeció la orden recibida y lo capturó… nunca se supo que fue lo que pasó ahí dentro pero Cron logró escapar de ahí poniendo en su lugar a un ciudadano llamado Martin.
Mientras todo esto ocurría los citadélicos combatían a los secuaces de Featlich hasta que este hizo acto de presencia pensando que se había deshecho de su hijo, Featlich tomó a los suyos y escapó de la Citadela hacia el planeta Tierra con la promesa de eliminar toda señal de vida. Dicho esto escapó y usando su gran poder se transformó en un enorme meteorito de fuego con su esencia que se dirigió velozmente a la Tierra, Featlich chocó contra está causando una enorme fractura al planeta llegando a esta tierra conocida como Ooo… al caer el meteorito un enorme estallido como el de una bomba nuclear estalló y del choque se propagó una nube en forma de hongo de almas verdosas mientras que Featlich salía lentamente con sus secuaces a los lados. Gloria para él y ruina y obscuridad para los habitantes de Ooo fueron. Para finalizar, el padre de Cron cambió su nombre haciéndose llamar "El Lich"; el ser más poderoso y obscuro de Ooo.
Por miedo del inmenso poder del Lich los ciudadanos citadélicos se fueron de la dimensión conocida por él con la esperanza de que jamás los hallara, sin embargo unos cuantos más valientes decidieron ir allá y combatirlo entre ellos yo. No se sabe que fue de Cron, pero algo es seguro… esta vez el Lich tratará de cumplir su objetivo. Y ahora, este santuario errante es el último recuerdo que queda de la Citadela, y yo… bueno yo tan solo soy el último sobreviviente confirmado de la gran guerra- terminaba de decir el caballero
-¿Y Billy?- preguntó el humano
-Ho… Billy, era un ciudadano de la antigua Citadela, el único que logró encerrar al Lich en la prisión de ámbar sin morir, he de reconocer que fue una gran hazaña eso que hizo; pero eso no importa ahora, solo importa usted Lord Finn… usted es el único que puede hacerle frente al Lich y parar esto de una vez por todas
-Lo sé, y estoy consciente de ello, pero, lo que pasa es que he venido hasta aquí para ser curado…
-¿Curado de qué?- cuestionó el caballero
-Te dije que he sido envenenado de…- el humano no terminó la frase pues antes de continuar se miró el pecho el cual estaba totalmente sanado- ¿Qué ha pasado?- se preguntó sin poder creerlo
-No importa Lord Finn, lo que importa es que pare al Lich- decía acercándose a él- no le queda mucho tiempo, debe irse lo más pronto posible, recuerde… una vez que un ser obscuro como un caballero de Cydonia lo envenena solo le queda media vida, aunque se sienta mejor depende de ellas… estará compitiendo contra el tiempo para no morir… ahora vallase
-Espera… caballero… ¿Volveremos a hablar?- preguntó el joven moviendo sus dos manos
-Prepárese para las futuras batallas, no piense en mí… si sale victorioso lo veré… algún día…
-Bien- dijo Finn asintiendo- y ¿Cómo? ¿Cómo regreso?
-Tan solo deje que el canto de las sirenas lo guíen… ahora vallase por favor- ordenó el antiguo caballero
Finn asintió nada más y fue directamente a la salida subiendo por las escaleras. Abrió la puerta y salió del santuario errante, al hacerlo sintió estremecer su cuerpo terriblemente, pues el ambiente no había cambiado nada, la nieve azotaba su cuerpo con violencia y la luna brillaba en lo alto haciendo el camino sombrío. Los dientes de Finn volvieron a castañear y escuchó como la puerta se cerró, el humano volteó por impulso y al hacerlo notó que la puerta había desaparecido del lugar…
-Extraño- dijo mirando a todos lados- ¿El canto de las sirenas?- se preguntó a sí mismo
De repente una hermosa voz comenzó a sonar en forma de melodía entre la sombría tormenta de nieve, tan hermosa que Finn parecía hechizado por ella, dicho canto melódico no se oía tan lejos del lugar así que decidido el joven héroe comenzó a seguirla con esa extrañes del canto combinado con el sitio.
El camino continuó, Finn seguía corriendo con el deseo de ver a la sirena, pero no lograba ubicarla, solo escuchaba su bella melodía… la voz lo llevó tras unos minutos de seguirla hasta el puente partido a la mitad que el mismo había destrozado, en esos momentos el canto desapareció dejando a un consternado héroe. Finn miró abajo y parpadeó con lentitud sintiendo el frío recorrer su cuerpo, sabía lo que tenía que hacer, así que sin preámbulos comenzó a descender con cautela por el hielo hasta quedar de pie. El clima era más bajo ahí pero no le importó. Siguió caminando hasta que lentamente ubicó un pequeño bulto tirado boca abajo, al llegar a lo susodicho Finn le dio vuelta con sus manos e inmediatamente se echó hacia atrás al ver que se trataba de un caballero de Cydonia, el humano miró a un costado y observó a otro caballero, se acercó a él y el caballero abrió débilmente los ojos observando al que tenía en frente gimiendo débilmente por el terrible frío que sentía.
-Si los dejo aquí morirán de frío- se dijo a si mismo Finn- debo hacer algo…
Miró a todos lados y milagrosamente observó una especie de cueva cerca del borde que debía subir. De esa manera lentamente fue arrastrando a cada caballero hasta la cueva para que no murieran de frío. Al menos lo bondad y la empatía seguían prevaleciendo en Finn, y eso era algo que agradecía mucho.
Cuando terminó de colocar al último de ellos dio media vuelta y se preparó para escalar pero en esos momentos el líder de los cydonianos apareció delante de Finn y lo observó detenidamente con odio en su mirada. El humano tan solo hizo lo mismo sin moverse mientras abría un poco la boca esperando algo, la mirada de caballero era macabra y perturbadora y Finn lo sentía en sí, tras unos segundos más el líder apretó sus dientes por el frío y bajó la mirada suspirando tristemente apartándose del paso de Finn. El joven asintió un poco y comenzó a escalar el hielo para concluir su viaje… el cydoniano observó lo que el héroe había hecho con sus compañeros y lo miró mientras se perdía en el ascenso, después de ello el líder volvió a mirar a los suyos y colocó un semblante pensativo mientras entraba a la cueva.
…
El viaje que había sido infinito para el humano por fin había terminado cuando este salía de la tormenta de nieve y se acercaba con lentitud hasta el lugar donde estaba Lara y el Lord obscuro, el ambiente en su piel era cálido comparado con el infierno que acababa de atravesar… Finn llegó hasta el punto de reunión y observó cómo Lara dormía tranquilamente, el Lord se alejaba lentamente del lugar y el humano suponía que lo hacía para hacer guardia o algo por el estilo… fue pues hasta un árbol torcido que estaba frente a la fogata y se sentó recargando su espalda en la corteza, el joven comenzó a recordar la historia del Lich que el antiguo caballero le acababa de contar y se puso a meditar en todo siendo acariciado por el suave viento y siendo tapado por la luz de la luna.
