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-Vallan de prisa; en estos momentos el humano en alguna parte de Ooo se encuentra débil, los caballeros de Cydonia no cumplieron con el propósito, y ahora, ustedes serán los encargados de terminarlo
Las cinco criaturas humanoides que yacían en aquel lugar dieron media vuelta y cada una se subió a un grifo para emprender el camino.
Era el día después del ayer, la obscuridad se había ido permitiendo ver un cielo grisáceo y perturbador, por desdicha nada de aquello había sido un mal sueño ni una ilusión… lo peor estaba a punto de comenzar.
-Nooo, por favor no…- suplicaba aquel joven que se encontraba tendido en el suelo
Mientras este seguía inconsciente en el frío barro algunas criaturas se fueron acercando tras escuchar sus quejidos, entre ellas minotauros y corniárgulos listas para atacar.
-Princesa, noooo, noooo- se quejaba frunciendo el ceño y apretando las manos
De repente las piedras comenzaron a levitar lentamente y el suelo comenzó a vibrar un poco, sin embargo las criaturas no prestaban atención a aquello, solo seguían aproximándose a su víctima para atacarla.
-¡Lich!- pegó un fuerte grito el humano
En esos momentos el suelo vibró más de lo normal y de este emergieron varias manos gigantescas las cuales fueron atrapando entre sus dedos a los minotauros y a los corniárgulos e instantáneamente comenzaron a arrancar la piel de las criaturas mientras su sangre goteaba de sus cuerpos y estas gemían del dolor, después de que acabaron de destrozar la piel de las criaturas las manos volvieron al subsuelo y desaparecieron de ahí mientras el humano abría los ojos lentamente; se tomó de la cabeza y al ponerse de pie miró a los alrededores desconcertado.
-¿Qué demonios ha pasado en este lugar?- se preguntó mirando a las criaturas y la sangre derramada de ellas
Pasaron tan solo unos cuantos segundos para que dé improvisto un Pegaso negro con alas de fuego vivo descendiera cerca del humano atrayendo la atención de este, al tocar el piso el Pegaso relinchó y alzó sus dos patas hacia Finn quien en señal de defensa desenvainó ambas espadas y se colocó en posición de ataque, el Pegaso volvió a relinchar sin levantar sus patas y le dio la espalda quedándose quieto esta vez. Finn no entendía lo que pasaba, el animal se quedaba totalmente quieto y sereno, lentamente se fue acercando a la majestuosa criatura que tenía en frente colocándose sus armas en la espalda, al llegar a ella puso su mano en su espalda haciendo que el Pegaso bufara tranquilamente.
-¿Y tú?- dijo mirando a todos lados desentendido
Segundos volvieron a transcurrir, hasta que otro sonido atrajo su atención de nuevo, graznidos como el de las águilas se iban acercando hacia donde se encontraba, Finn alzó la mirada al cielo y vio a cinco grifos que se dirigían hacia él con polizontes armados, inmediatamente el joven héroe desenvainó sus armas y se colocó a la defensiva de nuevo. Las criaturas volaron en círculos y cerca de él tratando de herirlo con sus garras, Finn bloqueaba los ataques y rodaba por el suelo para no salir herido mientras que el Pegaso relinchaba y se comenzaba a alterar, en algunas ocasiones el héroe trataba de contraatacar a los grifos pero no podía, pues estos eran muy grandes y peligrosos a la vez… terminando de hacer un bloqueo escuchó claramente el relincho del Pegaso y volteó a verlo detenidamente.
-Ho no… debe ser una maldita broma- decía negando con la cabeza
Sin pensarlo mucho tiempo montó aquel Pegaso no sin antes esquivar un ataque y golpeó el constado del animal con sus talones.
-¡Hiaaaaaaa!
El Pegaso relinchó fuertemente y alzó sus patas delanteras comenzando a correr y a mover sus alas de fuego en el proceso hasta comenzar a elevarse por los aires, los grifos siguieron velozmente al Pegaso emitiendo graznidos feroces. El Pegaso volaba velozmente por aires siendo perseguido por los grifos quienes también volaban a gran velocidad.
-Maldita sea- decía Finn mirando hacia atrás
Los grifos aletearon con más fuerza y dos de ellos llegaron a nivelarse con el Pegaso colocándose cada uno a un costado de este, una vez así uno de ellos empujó con su cuerpo al Pegaso sacándolo de balance acto seguido por el otro grifo quien logró sacar de equilibrio al animal que montaba Finn esta vez logrando que el Pegaso se fuera de picada, sin embargo este logró componerse a tiempo evitando un aterrizaje forzado.
Una de las criaturas que montaban a los grifos llegó de nuevo hasta Finn desenvainando su propia espada preparada para atacar al Pegaso.
-No lo vas a hacer- se dijo a sí mismo el humano colocándose de pie sobre el lomo de este
Finn bloqueó el primer ataque con la espada de sangre de demonio y acto seguido saltó al lomo del grifo, la criatura dio una brazada que fue esquivada por Finn al agacharse e instantáneamente enterró la espada de la muerte en el pecho de la criatura para hacer lo mismo con la de sangre de demonio, la cual se enterró en su vientre, en un movimiento ágil el joven alzó a la criatura con ambas espadas e imprimiendo fuerza las separó haciendo que el cuerpo de su enemigo se partiera en dos… la sangre brotó inmediatamente acompañada de lo que parecían ser sus intestinos pero rápidamente el viento se llevó todo por la velocidad con la que viajaban, después de hacer eso el héroe se acercó a la cabeza del grifo y la rebanó con la espada de la muerte para después saltar al Pegaso y caer en él mientras el grifo caía de los aires decapitado.
Finn no se molestó en guardarse sus espadas pues esta vez dos grifos llegaron a él, uno de cada lado, como antes Finn se puso de pie encima del lomo del Pegaso y atacó a uno de ellos, pero la otra criatura aprovechó el descuido del héroe y arremetió al Pegaso haciendo que este se saliera de control obligando a Finn a saltar al grifo forzadamente, el héroe cayó de espaldas en el animal y la criatura intentó atacarlo, el joven se hizo a un lado y tomó la mano de su enemigo para enterrarle la espada de la muerte en el pecho, de inmediato le jaló la mano y lo dirigió al vació mientras él se levantaba y se acercaba a un ala del grifo para cortarla con una espada, el animal soltó un graznido de dolor y rápidamente se fue desplomando al no poder mantenerse en el aire… el joven se guardó una espada y saltó al Pegaso siendo recibido por una patada que no tuvo tiempo de anticipar por parte de la otra criatura que lo hizo caer del caballo, Finn apenas se logró sujetar de una de las patas de este tratando de colocarse encima al instante, pero eso le resultaba un poco difícil pues la velocidad y el movimiento de sus patas no se lo permitían, finalmente la criatura se pasó del grifo al Pegaso y levantó de una mano a Finn lista para recibirlo con su afilada espada, cuando esta soltó el golpe con ella Finn desvió la espada dándole una patada e instantáneamente remató con la suya cortándole el brazo que poseía la espada de la criatura, esta soltó al humano quien cayó correctamente en el Pegaso y remató con su otro brazo, el feroz viento se llevó la sangre que emanó de la criatura y Finn volvió a rematar esta vez destrozándole una pierna haciendo que la criatura cayera por sí sola al vacío.
-¿Qué te pareció eso?- dijo guardándose la espada
El héroe se pasó y se acercó al lomo del grifo tomando con cada una de sus manos las alas de este, fuertemente las jaló hacia atrás hasta que ambas se desprendieron de su espalda obligando caer al grifo quien gemía del dolor, Finn de nueva cuenta dio un gran salto al aire y el Pegaso lo buscó para que cayera en su lomo. Delante de ellos se hizo presente el cuarto grifo el cual contaba con su propio polizonte quien se acercó con la criatura al bajar la velocidad comenzando a atacar a Finn, el humano bloqueaba sus ataques sin permitirse ponerse de pie ya que la criatura era rápida, finalmente su rival se alejó un poco con el grifo y vio la oportunidad para usar un arco con flechas, el humano preocupado por ello indicó al Pegaso acercarse pero cada vez que él se acercaba la criatura junto con el grifo se alejaba de ellos. Finalmente su rival pudo colocar su primera flecha apuntando inmediatamente a Finn quien al verla indicó al caballo que se alejara de ahí, cuando la criatura disparó por fortuna la flecha apenas y había pasado cerca de la cabeza del caballo impidiendo una herida grave, al ver su fallo el enemigo preparó otra pero esta vez Finn optó por usar la cadena de Lampréa golpeando con los picos metálicos el cuerpo del grifo logrando que esta vez fuera el grifo quien se descontrolara… al ver los daños que el humano había causado y que no podía atacar con el arco la criatura saltó al Pegaso y atacó a Finn con una espada el cual fácilmente logró esquivarla aprovechando el descuido para atacar con la cadena, al recibir el azote metálico la criatura jadeó del dolor y quiso cortarle una ala al Pegaso para que dejara de volar pero ágilmente el humano atrapó la espada con la cadena de Lampréa y la usó para enterrársela a la misma criatura, al hacerlo Finn la aventó al vacío y se pasó al grifo, de un costado de este desglosó la cadena con una fuerte brazada la cual por la fuerza imprimida giró 360 grados por el torso del animal, después de ello Finn jaló fuertemente la base de la cadena y el final de esta que tenía en su otra mano logrado que los picos de la cadena apretaran el vientre del grifo, una vez teniéndolo así el humano jaló de un lado a otro con fuerza la cadena provocando que los picos de esta rebanaran la piel del animal, inmediatamente la sangre del grifo se hizo presente acompañando de un enorme graznido de dolor mientras que las vísceras de este caían al vacío, la criatura se fue desplomando rápidamente así que el humano dio un gran saltó cayendo una vez más en el lomo del Pegaso.
Tan solo faltaba uno, esta vez Finn miró a todas partes tratando de ubicar al último grifo, miró con detenimiento a todos lados pero… no lo hallaba.
-¿Dónde te escondes cobarde?- se preguntaba a sí mismo el héroe
De repente se escuchó un graznido detrás de él y la criatura que montaba el grifo trató de atacar a Finn con su espada pero el humano fue más veloz y pudo anticipar ese ataque a tiempo esquivándolo. Él héroe se colocó de pie en el lomo del Pegaso y estaba a punto de usar su espada de sangre de demonio pero la criatura regresando a él por los aires soltó un golpe con su puño… Finn apenas y tuvo tiempo de reaccionar bloqueando el ataque con su mano izquierda, el golpe había sido un poco torpe pero lo suficientemente fuerte para que el anillo de roca volcánica y lava se zafara del dedo del humano cayendo por los aires.
-¡Nooooo! ¡Princesa Flama!- gritó el joven aventándose a por él
La criatura también dio un saltó siguiendo al humano en el proceso. Mientras caía por los aires Finn estiró su mano lo más que pudo hasta atrapar el anillo de roca volcánica y al voltear se topó con la criatura la cual lo tomó con ambas manos por el cuello, Finn se puso rápidamente el anillo entre uno de sus dedos y al quedar libre tomó por la boca a la criatura, puso cada mano entre cada una de sus quijadas y las fue separando con fuerza hasta que la quijada inferior se separó de la cara de la criatura dándole así una muerte segura al dirigirse hacia el vacío. Mientras el joven seguía descendiendo el Pegaso lo buscó haciendo que cayera en su lomo… Finn se colocó de pie en él y dio otro gran salto portando la cadena de Lampréa con la cual soltó un golpe en el descenso logrando que los picos se enroscaran en el cuello del grifo, una vez así el humano jaló de la cadena haciendo que el grifo bajara bruscamente rompiéndose el cuello por el gran jalón, el caballo con alas buscó otra vez a Finn quien al caer respiró agitadamente… sus manos temblaron, pues su adrenalina estaba en su punto más alto. El Pegaso siguió su camino por los aires sin rumbo alguno. El joven humano respiraba con ímpetu montado en el animal, no sabía si lo que había pasado había sido algo muy fácil o si estaba ó por dejarlo sin respuesta, tratado de recuperarse de aquella batalla.
Mientras seguían navegando por los aires de pronto una sombra que desprendía humo negrizco se iba acercando a ellos con una velocidad infernal e imposible para cualquier criatura voladora, Finn quiso hacer algo para defenderse pero no tuvo tiempo siquiera de pensar en que, únicamente sus pupilas se dilataron al tener más cerca a esa sombra negra quien brutalmente atravesó con su esencia al Pegaso, el animal relinchó de dolor y se desplomó casi al instante girando en el cielo.
-¡Noooo, vamos, elévate!- suplicaba Finn tratando de que el Pegaso recobrara el vuelo
El humano jaló el cuello del Pegaso hacia arriba en un intento de hacer que se elevara, pero todos sus intentos fueron en vano, el animal había muerto por la esencia de esa sombra que lo atravesó.
-Maldición ¿Ahora qué?
Sin saber qué hacer en la picada el joven se decidió rápidamente por saltar en el último instante antes de caer al suelo; en el momento más justo el humano saltó y cayó bruscamente en una plataforma de lapislázuli que radiaba un tono débil de su azul brillante, cuando Finn tocó el suelo rodó varias veces por el impacto fracturándose el hombro en el proceso… segundos pasaron para que lentamente y con dolor se levantara de la plataforma de lapislázuli; adolorido, cansado y frustrado se puso de pie con dificultades, el terreno era muy extraño; a un costado suyo, alejado, había una especie de muro curvo que tenía aspecto de carne, algunas enormes venas sobresalían del muro para enterrarse en él tras un pequeño recorrido y algo color rojo fluía dentro de ellas como si fuera la sangre, el color entre bermellón y durazno daba la impresión de que eso era, carne; al otro costado, donde terminaba la plataforma de lapislázuli continuaba un suelo del mismo tono de color que el muro y un poco más alejado de este yacía un abismo, delante de él había un ancho camino sin referencia. Cansado pero con intenciones abrazadoras Finn comenzó a caminar apoyándose de un costado del muro, la consistencia era dura, pero se podía sumir un poco, siguió caminando por el nuevo terreno que se habría cada vez más que avanzaba hasta toparse no tan lejos de él con unas asquerosas criaturas obesas que comían algo desesperadamente fuera de la plataforma del lapislázuli. El humano se fue acercando con lentitud y lo que vio lo dejó atónito, esas asquerosas criaturas se estaban comiendo a las reconocidas princesas de Ooo, las cuales ahora no eran nada más que una miserable legión de sombras sin rostro, solo eran eso… sombras, las gemas de sus coronas radiaban un brillo único y diferente del resto de las demás. Muchas de esas cosas obesas tomaban entre sus manos a una de las obscuras princesas y comenzaban a comerla como si de carne cruda se tratase. El héroe negó con la cabeza desconcertadamente respirando con impotencia mientras veía como esas despreciables criaturas se comían a las princesas las cuales tan siquiera una vez estuvieron protegidas por el valiente guerrero humano. Finn cayó de rodillas y siguió negando con la boca abierta de lado agachando su cabeza con decepción.
-Eres un maldito…- musitó con frialdad
-Jajajajajajajaja ¿Qué se supone que vaya a hacer contigo? Sencillamente no encuentro la manera de… a-se-si-nar-te pequeño héroe- decía la sombra de humo haciéndose presente
El Lich observaba detenidamente al joven notando que había cambiado notablemente su apariencia facial, sin embargo, no le preocupó tanto el motivo.
-Es a mí a quien quieres matar, ellas no se merecían esto, nadie se lo merecía- dijo Finn mirando al ser que tenía enfrente
-El control es mío ahora- habló suspirando con arrogancia- y tú eres una plaga a la que debo eliminar lo más pronto posible
-¡Entonces hazlo ahora!
Finn se levantó del suelo y trató de atacarlo con la espada de la muerte pero el Lich desapareció justo a tiempo.
-¡Muéstrate Lich! ¡Pelea!- rugió el joven con furia
-Finn el humano, el destructor, de la muerte, valla hazaña que has logrado, pero me sigo preguntando ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para traer a la vida a tu princesa a la que tanto amas?- cuestionó aparecido a un costado suyo
-Haz creado el apocalipsis en Ooo para torturarme a tu antojo, hiciste que matara a la mujer que amo y aun así no peleas contra mí ¡¿Por qué?!- cuestionó con furia
-Porque este no es el apocalipsis Finn, es… el tuyo… - habló dando una brazada hacia la nada
Delante de ellos, en el suelo se creó un pequeño estanque de agua cristalina en la cual Finn veía claramente un momento del pasado:
El humano tenía puesta una máscara similar al rostro del Lich, y estaba desenterrando su espada de sangre de demonio de algo que parecía ser un perro amarillo, después de hacerlo tomó cuatro cadenas del suelo y comenzó a arrastrar de ellas un par de jóvenes mujeres para dárselas a un gigante quien colocó a cada una en sus hombros. El humano miraba como aquel gigante se llevaba a las dos jóvenes princesas en sus hombros hasta que un par de manos tocaron los suyos.
-Lo hiciste bien- musitaba aquella voz cerca de su oído
Después de decir eso el Lich golpeó la nuca del humano quien cayó inconsciente en el suelo, la máscara se esfumó de su rostro quedando a un costado de él su gorro de oso polar y su espada de sangre de demonio.
El estanque de agua cristalina se consumió a sí mismo mientras Finn caía de rodillas una vez más tirando la espada de la muerte, el humano se encorvó y comenzó a golpear el suelo con frustración.
-¡Nooo! ¡Maldito seas! ¡Tú hiciste que yo matara a Jake y que las entregara!- gritó derramando una lágrima e irguiéndose
-Hiciste exactamente lo que quería que hicieras ¿No lo ves? No puedes hacerme frente, nadie puede
-Noooo, no me queda nada…- volvió a golpear el suelo con su puño- ¿Qué más puedes tomar de mí?- decía furioso
El Lich frunció el ceño molesto por lo que acababa de decir el humano.
-¿Me desafías?- habló levantando al joven por el cuello
El héroe comenzó a patalear un poco tratando de que el aire no abandonara su cuerpo por completo.
-¡¿Qué más?!- preguntó Finn con dificultades mientras trataba de zafarse del agarre
-Eso, tendrás que descubrirlo por ti mismo- dijo soltándolo- sigue peleando Finn- pronunció el Lich desapareciendo de ahí al dejar un rastro de energía obscura
El humano quedó colocado de rodillas e impotente por lo que acababa de ver, su sentido común lo abandonó finalmente. Su rabia le pesa… … … la tristeza, lo asfixia.
Algo se había quebrado en su interior, no sabía que emoción poner en su mente. Sus dientes se fueron juntando hasta chocar los unos con los otros pero sus cejas, en lugar de hundirse junto con sus ojos, dieron una clara señal de tristeza. Sus manos se enroscaron entre sí formando un par de puños… pero de sus ojos brotaron un par de lágrimas inexplicables. Casi reflejado por el lapislázuli levantó su vista hacia esas despreciables criaturas que terminaban de comerse a la última princesa de Ooo, tres de ellas se subieron a la plataforma y sin pensarlo comenzaron a correr lentamente hacia Finn quien tomó con furia la espada de la muerte y se vio reflejado en su filo.
-Te equivocas Lich… yo seré quien te mate- dijo entre dientes poniéndose de pie
