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Mantenía resistencia en cada extremo de sus pies, evitando así ser tragado por esa asquerosa criatura obesa, la espada de la muerte estaba tirada en el suelo pues por ese descuido se encontraba en aquella posición. Finalmente logró liberarse impulsándose fuertemente hacia atrás, al hacerlo corrió rápidamente a la espada mientras aquella cosa lo perseguía con los brazos abiertos ansiosa por tragarlo, Finn tomó la espada de la muerte entre sus manos y esquivó al glotón rodando por el suelo, la bestia soltó un alarido y volvió a correr a su presa.

-Aquí acaba esto- musitó el joven mirando abajo con los ojos cerrados mientras exhalaba por la boca

Abrió los ojos y corrió dirección al glotón dando un gran salto e hizo un giro en el aire llegando hasta la altura de la cabeza para darle una fuerte patada, por la fuerza imprimida el glotón se fue abajo e inmediatamente el humano enterró la espada de la muerte en su garganta, al caer Finn se colocó encima del glotón y usando su otra espada remató en la garganta de la criatura incrustando por si fuera poco el pico de la cadena de Lampréa en la frente de la obesa criatura. Sangre no brotó de ella, solo las venas se iban carcomiendo entre los tejidos.

Cansado por la batalla… desenterró ambas espadas y la cruz del glotón. Miró a los costados donde yacían las otras dos bestias restantes, desmembradas y mutiladas. Finn miró al otro costado desentendido y nulo.

-¡Haaaaaaaaaaaaaa!- gritó furiosamente alzando la cara al cielo

Respiró por la boca pesadamente y colocó sus espadas en su espalda y la cadena en su cintura, no sabía lo que sentía en realidad, ya casi no importaba. Silenciosamente se relamió la boca y dirigió su mirada hacia adelante.

-Se siente tan… tan bien…- susurró seriamente con malicia

Quitó esa mirada que tenía y comenzó a correr por el sitio en el que se encontraba; miraba todo a su alrededor confundido de cómo es que él había provocado una cosa como esa, quería recordar lo mínimo al menos pero no podía hacerlo, tan solo… seguía adelante con esa carga frustrante. Al cabo de un buen tramo recorrido se encontró delante de él con un portal de jaspe color rojo intenso pegado a la pared que tenía su centro sólido, Finn se acercó hasta él y tocó el centro sintiéndolo frío y duro… Finn cerró los ojos manteniendo su mano en el centro y recargó la frente con serenidad.

-No es fácil avanzar ¿Cierto?

-No…- contestó el humano sin abrir los ojos

-Aunque quizá te preguntes que te hace falta, la respuesta no es obvia, no hace falta recordar para saberlo, pues tú eres la respuesta

Finn apartó la cabeza del jaspe y miró al búho desentendido.

-Viejo búho, ¿Qué quieres decirme?

-Finn…- caminó lentamente a él- el Lich tiene miedo… miedo de ti, porque sabe en lo que te has convertido, y ahora no puedes matarlo sin morir tú también, pero no puedes morir porque has sido tú el destructor de la muerte, sin embargo es ilógico que la muerte muera, ¿Quién eres? ¿Qué es lo que te ha permitido avanzar por "este mundo"?

-Yo… …- calló un poco- solo quiero acabar de una vez con el Lich- contestó el humano dándole la espalda al búho cósmico

Sin decir una palabra el búho caminó hasta tocar el portal de jaspe y al hacerlo el centro de este comenzó a moverse lentamente atrayendo la atención de Finn.

-Tú camino por delante te aguarda, no pierdas más tiempo- dijo este

Sin dirigirle palabra alguna el joven caminó hacia el jaspe dispuesto a cruzar.

-¡Finn!- lo llamó el búho siendo observado por el humano que estaba por entrar- No te conviertas en algo que no eres

El humano lo miró sin asentir y terminó por cruzar el jaspe.


Pasando por aquel portal, se topó con aquella poderosa y majestuosa ciudad que conocía; la ciudad de los magos. El jaspe había sido el portal para entrar ahí en lugar del invisible muro mágico activado por la voz. Finn contempló con cautela el poderío de esta, notándola casi igual a como la recordaba, sin embargo, ahora aquella ciudad con aire medieval poseía un ambiente obscuro y frío al entrar.

El humano caminó dirección a esta y detuvo su paso en la entrada de la misma, pues en ella se alzaban tres enormes picas de hierro. La primera tenía en su pico una cabeza rosada con el cabello alargado y desordenado. La segunda un torso atravesado con ropa desgastada y lavanda. La tercera pica tenía dos piernas y dos brazos incrustados en ella con un letrero de madera que decía:

"La magia no es ciencia. La ciencia es la magia más ruin y denigrante que jamás se haya creado"

Entre las tres picas corrían los intestinos de aquella víctima, entrelazándose como si de adornos se trataran. Finn miró atentamente aquel cuerpo mutilado apretando los labios y respirando con rabia por sus fosas nasales.

-¡Cobardes! ¡Salgan y den la cara!

Algunos cuervos pegaron vuelo por el grito del humano, pero ninguna voz o figura se hizo presente, solo los alaridos de las aves. Finn desvió la mirada y decidido se adentró poco a poco por las calles y los callejones de la tramposa aldea mágica, no sin antes volver a mirar el cuerpo de la Princesa Chicle creando una mueca de tristeza y enojo por lo que habían hecho con ella.

Recorría aquella ciudad penumbrosa y silenciosa pero resplandecida por un tono lunar, pasaba entre los callejones para toparse con calles grandes y viceversa. Tras doblar una esquina se encontró con el centro de la aldea, donde una fuente apagada yacía en medio de esta.

-¿Qué pasa?- se preguntó el humano

Algunos habitantes de la ciudad mágica se encontraban tirados en el suelo a los alrededores, algunos parecían haber bebido de más por estar en el suelo y otros parecían realmente muertos, unos más se arrastraban por el piso mientras que otro puñado se tomaba del estómago como si estuvieran enfermos o agonizando. Al ir avanzando por ahí todos los magos y brujas prestaron su atención al individuo que permanecía en pie, sin hacer o decir nada al respecto, hasta que de repente un par de magos señalaron involuntariamente a este; el joven sintió un tremendo escalofrío al sentir las pesadas miradas sin emociones de los magos así que apresuró un poco más el paso por el camino empedrado.

-¡No por favor yo no he dicho nada! ¡No me lleven, no me lleven por favor!- gritaba una voz suplicando

-¡Cállate maldito traidor!- gritaba un guardia mientras golpeaba al viejo mago

Finn corrió a esconderse en un callejón al escuchar aquella voz prestando atención a lo que pasaba. Entre cinco guardias mágicos llevaban arrastrando a quien parecía ser un mago de edad avanzada, el joven miraba con cautela cómo lo llevaban a rastras y este suplicaba con temor, en el silencio veía el vapor de su boca salir cada vez que respiraba por el frío; mientras observaba comenzaba a echarse hacia atrás para no ser descubierto… finalmente sintió como su espada tocó con el muro. Finn miró a su derecha y entró en la puerta que tenía al lado. No se atrevió a mirar hacia atrás, solo esperaba a que la ley se alejara para poder salir de ahí.

-¡Ole!- pronunció una voz con tono de ebriedad

El humano volteó rápidamente tratando de ubicar quien era pero al hacerlo no vio a nadie.

-¿De quién te estás escondiendo extraño mago?- volvió a preguntar esa voz

Esta vez el joven miró a un costado y pudo ver de quien se trataba.

-¿Hombre mágico?

-Jha, así es como me hago llamar- dijo el nigromante arrastrándose por el suelo como una serpiente- aunque otros más me reconocen por otro nombre

Finn miraba al hombre mágico con detenimiento. El nigromante se veía inanimado, pues sus brazos y piernas se movían como si no tuvieran huesos y por lo tanto estos serpenteaban, el sombrero alargado le cubría totalmente su cara impidiendo verla y su voz era como la de un borracho burlón.

-¿Qué es lo que ha pasado con ustedes?

-No entiendo de que hablas- dijo este enroscándose entre un pilar de madera mientras subía por él

-Me supongo que no sabes lo que el Lich ha hecho ¿Verdad?

-Por supuesto que sí lo sé, nosotros lo sabemos en realidad

-Pensé que los magos lucharían por no ser conquistados, pensé que el Mega Mago iba a combatir junto con un ejército mágico, aun no puedo creer que estén en esta situación también

-Nosotros fuimos privados de nuestra magia después de que el Lich convirtiera en piedra al Mega Mago- decía el nigromante meneando su mano- no obstante el Lich no tiene el poder de controlarnos a voluntad ya que nos las arreglamos siempre- dijo cruzando sus brazos- los magos, brujas, hechiceros y nigromantes somos una especie tramposa e incontrolable

-¿Dices que el Mega Mago fue convertido en piedra? ¿Cómo pudo pasar?- preguntó Finn sorprendido

-El no tuvo el poder necesario para derrotarlo- decía desenroscándose- fue la primera vez que Bella Noche se unió al Mega Mago para tratar de combatir al Lich. Hoo… tuviste que haber visto pequeño mago, la combinación de sus poderes, la manera de pelar- hablaba con un poco de seriedad- jamás había visto algo como eso, jamás se creyó posible ver algo así

-¿Y qué fue lo que pasó con Bella Noche?

-Desde ese día ha permanecido cautivo en la mazmorra de magia en donde el Lich absorbe su poder mediante sus hechizos, el poder de Bella Noche es de suma importancia para el Lich ya que posee mucho poder de magos y brujos que le servirían para la aniquilación total, Bella Noche no puede liberarse de su castigo impuesto ya que las cadenas mágicas lo han impedido

-Un mago cautivo… el Lich quiere acabar con la vida en la Tierra como antes, ahora aprovechándose de los demás- decía el humano pensante

-Ni siquiera eso… a estas alturas- pronunciaba el hombre mágico volviendo a cruzar los brazos

El joven quedó en silencio unos segundos pensando en lo que iba a hacer.

-Necesito ver a Bella Noche ¿Existe alguna manera de llegar a la mazmorra mágica?

-Hay solo un camino para llegar ahí, el camino verá tu miedo más profundo y lo usará en tu contra para poder llegar a la mazmorra mágica

-Si es posible acceder ¿Por qué ningún mago ha ido antes a la mazmorra?

-Por el momento el miedo más profundo de todos nosotros es que el Lich se apodere de nosotros, es por eso que ninguno de nosotros ha podido cruzar hacia la mazmorra. Te veo decidido a llegar haya, así que te marcaré el camino- dijo el mago arrastrándose por el suelo

Finn asintió con seriedad y siguió al nigromante hacia afuera. Caminaban por las calles siendo observados por algunos magos que andaban por ahí, el humano miró de costado por un momento al hombre mágico y levantó una ceja al verlo arrastrarse con la cabeza erguida.

Pasaron donde yacía la estatua de piedra del Mega Mago, Finn se detuvo a observarla. El Mega Mago tenía la cabeza levantada y su cuerpo como si estuviera corriendo, en la mano derecha salía algo que parecía ser un rayo levantado y en la otra poseía una especie de aura mágica en curso. Al rededor de esta estatua estaban varias lenguas tiradas haciendo referencia a que no era tan poderoso como decían.

Siguiendo por el camino llegaron hasta su destino en el cual dos montañas se alzaban una al lado de la otra permitiendo el paso por el centro.

-Es aquí- habló el nigromante deteniéndose

EL joven miró hacia arriba y fue descendiendo su vista hasta la entrada comenzando a adentrarse. Después de haber cruzado el hombre mágico se retiró del lugar.

Nada era fuera de lo común, Finn caminaba entre las enormes montañas sin notar nada en particular sintiendo la firmeza de la tierra misma. Tras dar cinco pasos más se detuvo un momento, sintió como la dureza de la tierra comenzaba a ablandarse de más. El humano pisó con fuerza y su pie se hundió un poco, preocupado por lo que pasara siguió caminando.

Esta vez tras dar seis pasos sintió como al alzar un pie una gota de agua salpicara el suelo, Finn miró hacia abajo y notó como de pronto la tierra comenzaba a cambiar a un estado líquido, las montañas comenzaron a desaparecer sumergiéndose así como la tierra propia para dar origen a un extenso mar color azul marino profundo. Miraba a sus alrededores respirando aceleradamente, mantenía sus brazos un poco alzados y sus estatus era muy tenso. Su mayor miedo… se encontraba frente a él.

-Hay no- se dijo a sí mismo angustiadamente

Miró de nuevo abajo y observó que se mantenía de pie sobre el mar, lentamente comenzó a avanzar por ahí mientras respiraba por la boca, era increíble verse a sí mismo caminar sobre el mar azulado. Finn avanzaba con paso regular hasta que de pronto algo lo alteró, pues al mirar hacia lo profundo pudo divisar dos enormes siluetas negras que se movían entre el agua, siluetas que poseían picos en sus extremidades, retrocedió dos pasos y su miedo aumentó, por ello comenzó a hundirse lentamente.

-No ¡No!- decía este sin moverse por el miedo

El héroe se congeló en su lugar, sus pies parecían rocas inmovibles, correr no le serviría de nada ya que no tendría a donde ir, dobló entonces las rodillas sintiendo la horrible incertidumbre de que se estaba hundiendo, comenzó a temblar al pensar que pronto estaría perdido entre el abismo y miró hacia arriba como suplicando un milagro. El agua ya le había llegado hasta su torso cuando escuchó hablar al viento.

-Cálmate- dijo este

Finn casi podía reconocer esa voz, una voz que había escuchado hace algo de tiempo pero que sin embargo le era muy familiar.

-¿Qué? ¿Quién es?- preguntó el humano mirando a todos lados

-Relájate de una vez y respira profundo

-Bien bien, me calmo…

-Cierra los ojos, y avanza recordando el propósito por el cual sigues luchando

Finn imitó lo que esa voz decía y se concentró en el Lich, se concentró en acabar con él.

-Bien… ahora avanza recordando lo que anhelas

-Quiero acabar con todo esto- hablaba el humano comenzando a caminar con los ojos cerrados- quiero hacer justicia sobre Ooo y destruir al Lich como lo hice con la muerte, para que jamás en la vida, alguna alma o persona vuelva a sufrir, quiero matarlo y enviarlo a lo más profundo del infierno, hacerlo sufrir como él lo hizo conmigo, quiero verlo suplicar por su vida mientras yo acabo con ella…- decía hablando con furia en sus palabras

Cuanto más avanzaba sus pies iban emergiendo hasta la superficie. Ahora caminaba con seguridad mientras recitaba aquellas palabras. Entre más se concentraba escuchaba claramente a los monstruos marinos salir a la superficie, escuchaba sus colas golpear con el agua salvajemente pero no le importaba, él solo continuaba avanzando sintiendo como en una ocasión un monstruo rozó con su pierna. Más ruido de las bestias, más furia de su parte, más seguridad en su habla, sentía como el agua golpeaba su cuerpo por los animales marinos pero él no habría para nada los ojos, avanzaba con coraje. Caminó hasta tocar por delante de él una puerta, en esos momentos los ruidos de las bestias y la humedad del agua desaparecieron por completo.

Finn abrió lentamente sus ojos y al hacerlo se topó con la puerta de la mazmorra mágica, una puerta compuesta de amatista, el chico se giró para ver el mar pero este ya no estaba, en su lugar notó que había atravesado esas montañas enormes que habían revelado su más grande temor. El océano. Sin esperar nada abrió las enormes puertas de la mazmorra… ahí se encontraba a quien tanto ansiaba ver… con las rodillas en el suelo y los brazos encadenados, los cuales eran alzados a cada costado, su cabeza con la miraba hacia el suelo indicaba que su poder se iba agotando cada vez más, sus respiraciones apagadas imploraban la liberación.

Entró en la mazmorra y las puertas se sellaron, caminaba dirección al mago cautivo con intenciones descomunales, tratando de avanzar por entre el lugar hacia su siguiente destino.

-El Lich se hace más fuerte cada vez que adquiere una parte de mi poder- habló Bella Noche alzando la cara

-Los magos no se revelaron a tiempo para combatir al mal, sus intenciones nunca fueron buenas con nadie ajeno a ustedes

-Nuestra especie ha sido privada de sus dotes, una vez que el Lich adquiera la última parte de mi poder será casi imposible vencerle, tienes que liberarme de esta prisión, destructor de la muerte

-No he venido para ayudaros a ti o a los de tu especie, solo tengo que avanzar hacia el cementerio de titanes- dijo Finn con arrogancia

-No seas tonto… humano, tu camino te ha guiado hasta mí, necesitas liberarme

-No necesito hacer nada de eso- dijo con firmeza

-¡Si no me liberas el Lich seguirá aumentando su poder hasta llegar a un punto inimaginable! ¿Eso es lo que quieres?

-… Has mutilado a la Princesa Chicle y has puesto su cuerpo en tres picas como advertencia para los paganos mágicos, no mereces la ayuda de nadie- habló el joven con firmeza

-Yo mato magos y brujas para absorber su poder, nunca a ajenos a los de mi especie, los magos fueron los que lo hicieron por orgullo y odio a la ciencia

-¿Cómo encontraron su cuerpo entonces?

-No lo sé, pero lo que sí sé es que si no me ayudas todo estará perdido. Humano… conoces al Lich y su deseo de destrucción masiva, casi todo mi poder le pertenece ahora- decía Bella Noche mientras Finn lo escuchaba rondando de un lado a otro por la mazmorra- si no me liberas, entonces compartirás mi destino con el resto de Ooo, moriremos todos sin excepción, tu camino habrá sido en vano

-Pero…- quedó mudo unos segundos- yo nunca permitiría que quedases libre de nuevo, eres un tramposo y retorcido nigromante que buscará de alguna manera hacer lo mismo que el Lich, no te liberaré, debe haber otro modo de hacer que el Lich no siga haciéndose más poderoso- decía el humano dándole la espalda

-Entonces mátame

-¿Qué?- cuestionó Finn volteando a verlo

-Mátame y me liberarás, si llegaras a vencer al Lich entonces encontraré la manera de volver a Ooo, además… necesitas mi poder restante para tener alguna posibilidad de vencerlo, si yo te ayudo entonces tú me ayudarás…

Finn lo miró con detenimiento y apretó sus puños al pensarlo, era una decisión no tan difícil de tomar pero lenta de decidir. No había otra mera de que el Lich se hiciera más poderoso a costa del preso mago.

-Bien, lo haré- le dijo fríamente- pero antes de que lo haga quiero advertirte, tu muerte no será rápida ni agradable

Bella Noche no dijo nada al respecto, solo se preparó para su muerte. En esos momentos Finn se acercó a él desenvainando la espada de la muerte y la enterró en el abdomen de Bella Noche para que no intentara nada, al hacerlo el nigromante gritó intensamente de dolor. Esta vez el humano dio una brazada a una de las cadenas para cortarla con el poderoso filo de la espada, al hacerlo la cadena emitió un sonido como el de un rayo al ser cortada, acto seguido repitió lo mismo con la otra cadena la cual como la anterior emitió el gran sonido. Bella Noche se dejó caer en el suelo por la debilidad y comenzó a arrastrarse, sin embargo Finn llegó hasta él y lo golpeó en el rostro, estando el nigromante boca abajo el joven se colocó de pie sobre su espalda y lo tomó de la cabeza hundiendo los pulgares en sus ojos comenzando a quitárselos con agresividad, el mago gimió al ser desojado pero el humano no se detenía por ello. Cuando le arrancó sus ojos los aventó a un lado y esta vez posó las yemas de sus manos en la mandíbula de Bella Noche, lenta y fuertemente comenzó a jalar su cabeza con agresividad tratando de arrancársela colocando su pie en la espalada del mago para apoyarse.

-¡Haaaaaaaaaaaa!- gritaba el nigromante

Poco a poco el cuello de Bella Noche comenzó a alargarse de más hasta que las tiras de carne de este comenzaron a romperse haciendo que la cabeza se desprendiera, mientras la cabeza era removida, del cuello escurría un líquido azul claro que salpicaba la ropa de Finn.

-¡Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!- terminó de gritar el mago tras quedar decapitado

Al tenerla en manos la levantó observándola y después la arrojó a un costado. Cuando cayó, el suelo de la mazmorra comenzó a temblar, Finn miró hacia arriba tambaleándose de un lado a otro, algunos pedazos de piedra empezaron a caer por el temblor. Del cuerpo de Bella Noche se desprendió una esencia blanca luminosa la cual rodeó al humano girando alrededor de él, el joven cerraba los ojos conteniendo el poder que lo inundaba, apretó los dientes entre sí mientras escuchaba como la mazmorra se desplomaba por el temblor. Sus intenciones eran irracionales y videntes ahora, no perdía de vista su propósito.

Finalmente el poder del nigromante terminó de absorberlo. Esta vez ninguna parte de él había cambiado en nada, todo permanecía normal. Finn abrió de nueva cuenta los ojos y al hacerlo vio delante de él un gran muro de piedra. Miró a arriba notando que la noche y el frío aun dominaban el lugar.

-¿Qué es esto?- se preguntó mirándose los brazos y manos- me siento… diferente, poderoso…- musitó

El nuevo poder que sentía no lo alegraba, sino todo lo contrario, sabía que lentamente dejaba de ser un humano para convertirse en… otra cosa. Respiró profundamente tras sentirse un poco mareado por alguna razón, pasados unos pocos segundos portó ambas espadas y enterrándolas en el muro de piedra comenzó a ascender más como un autómata que como una persona propia. En el ascenso se puso a pensar en todo lo que estaba sucediendo, sus emociones permanecían apagadas, no pensaba en lo bueno o en lo malo, solo meditaba.

Al llegar a la cima y ponerse de pie se encontró con un emporio impredecible, girándose asomó su cabeza hacia el vacío observando lo negro de la profundidad, Finn volteó admirando el nuevo y tenebroso paisaje que estaba delante suyo, y poco a poco se adentró a aquel lugar.