.
Firme y determinado a seguir adelante continua luchando con fuerza para no caer en el trayecto. No ha dormido en horas, apenas y había descansado unos minutos. En ocasiones le oigo hablar con ella, declararle su amor y decirle que pronto estarán juntos de nuevo. Por el camino solloza por su ausencia, o quizá por su propia alma ya perdida, pero por lo tanto… sigue.
La obscuridad comenzaba a alejarse dando vida a un naranjo sol que se asomaba por el oriente. Finn ya había caminando un gran y extenso tramo de trayecto sin descansar y gracias a ello, desde la distancia iba apreciando su destino descrito por el mago dador de vida. El cielo estaba cubierto de nubes extensas las cuales a su vez marcaban colores grises, levemente zafiros y verduscos combinados entre sí, los rayos solares apenas eran divisibles en el oriente el cual se mantenía libre de nubes traidoras.
Finn avanzaba entre el camino cubierto de fango notando a los alrededores cada detalle del lugar. Calabazas aplastadas, una cerca que indicaba los límites del perímetro donde afuera de ella árboles enormes sin hojas con sus troncos y ramas torcidas se alzaban, limitadas chozas construidas de madera y paja yacían con ruedas de madera en su interior, uno que otro espantapájaros con mazorcas de maíz a medio consumir tiradas a sus pies… los esqueletos enormes que se encontraban tirados en el lugar solo podían significar que los vikingos fueron quienes intentaron matar a Baba Yaga por alguna razón.
El hedor de la muerte es intenso. Una bruja posee cierto poder aquí y sin duda Finn es un digno rival para ella; los huesos de sus antiguos camaradas vikingos cubren parte del lugar, pero el parece ajeno a todo.
Caminó hasta llegar a un gigantesco y grueso árbol sin hojas en el cual una casa permanecía en lo alto y una canasta puesta en el suelo lo bastante grande para que cupiera una persona yacía ahí para subir. El joven se subió en ella y tiró de la cuerda para que la roca bajara y lo ascendiera con el peso. Finalmente llegó por un hueco que daba acceso al interior del árbol. Este estaba comprendido por partes propias del árbol, paja y hojas de palmera, muchas velas estaban encendidas por grupos en lugares diferentes, el centro del sitio permanecía libre.
Finn bajó de la canasta observando a ambos lados y tras unos segundos se giró al sentir la presencia de alguien.
-¿Te has perdido? ¿Te has perdido? El maestro dijo a Baba que vendrías- decía una voz
Era una pequeña anciana de piel verdosa, anatomía huesuda, con una nariz larga y azulada, tenía un tono de cabello verde intenso que cubría sus ojos, uñas alargadas, su voz era aguda y en su mano derecha poseía un cetro antiguo, pues uno de sus pies era totalmente de hueso, sus ropas estaban constituidas de harapos y sus dientes eran de acero.
-¿Quién es tu maestro?- preguntó fríamente
-¡El rey! Por supuesto…- habló mirando al cielo- el rey supremo- dijo soltando una risilla- … entonces, ¿Te has perdido? Baba puede ayudar, Baba conoce el camino
-¿Dónde está? ¿A dónde debo ir?- preguntó interesado
-Malvados nigromantes y brujas- dijo dándole la espalda y caminando hacia una mesa- yo conocía el secreto para nunca envejecer. Muchos intentaron arrebatármela pero yo nunca se las di, por eso es que la escondí aquí, para que estuviera a salvo, pero ahora soy muy vieja y frágil para ir por ella
-¿De qué hablas?- preguntó el humano acercándose a ella
-Solo en la caja de música crece la rosa azul. Baba quiere ser joven y bella de nuevo.- decía posando sus manos en la singular caja musical- Tráele a Baba la rosa azul y Baba te mostrará el camino al cementerio de titanes- habló dándose vuelta- Baba te hará pequeño para que entres en la caja. Dentro debes superar las trampas que impuse para que nadie la tomara con facilidad en caso de que me apartara, debes hacerlo y traer la rosa de vuelta para Baba. Baba será joven de nuevo ¡Ho sí!- hablaba haciendo un ademán de ansiedad- Baba no miente… no llegarás más lejos sin conseguir la rosa azul, ¡La rosa azul!
No tenía otra opción más que aceptar, ella era la única que lo podía enviar al cementerio de titanes, debía ayudar para ser ayudado.
-La conseguiré para ti, pero debes prometer que me ayud…
-Sí, sí, promesa haré, pero primero la rosa- interrumpió tajantemente
-De acuerdo- respondió este con desaprobación
Baba fue a la caja musical y la abrió desglosando tres partes de ella. Después volvió con el humano.
-Bien, bien, todo listo… Baba te meterá en la caja. ¡Cierra los ojos o el hechizo te cegará por completo!
El héroe obedeció a la bruja y esperó a que esta recitara el hechizo. Baba levantó sus manos tres veces alzando un brillo del suelo y al acumular suficiente magia recitó el hechizo de encogimiento.
-¡Saeptum contra bestias fabulae!
La magia fue evidente y majestuosa, envolvió a Finn en un intenso brillo blanquecino el cual fue a dar a la mano de Baba Yaga. Al contener la magia Baba se acercó a la caja de música y depositó al humano allí quien al entrar en ella lo hizo en forma de polvillo brillante para formarse en cuerpo real al estar una vez dentro.
-Recuerda que la caja está llena de peligros, para regresar al principio solo tienes que pararte en los círculos de luz mágicos, hay uno en cada esquina, yo te tomaré en forma de polvo y te regresaré. Ho es verdad, casi se me olvidaba deciros… las notas de los cilindros duran poco tiempo así que debes darte prisa, ve ¡Ve!- gritó ansiosa la bruja
-¿Qué?- preguntó al escuchar lo de los cilindros
Sin obtener respuesta por parte de ella Baba se alejó dejando a un solitario individuo en la caja musical. Finn miró a sus alrededores… los enormes engranes que permanecían quietos eran de oro puro y sus destellos resplandecían resaltando el interior de esta.
Había tres pasillos un poco estrechos a seguir. El primero se encontraba a su diestra, el cual tenía un color de alfombra roja, su trampa consistía en que el pasillo estaba conducido por dos plataformas levadizas que se encontraban bajas e inactivas impidiendo el paso. A su siniestra estaba el otro camino, en el que el color de la alfombra era verde, las paredes de este pasillo estaban cubiertas por picos de hierro sólido que sobresalían de estas en filas. El último pasillo estaba enfrente del joven, este tenía una alfombra roja con la misma trampa impuesta que la anterior.
A su vez también pudo apreciar que en diagonal al camino de enfrente se encontraba una máquina que tocaba las melodías usando puntos, la máquina estaba pegada al muro y tenía cinco huecos cilíndricos con un botón blanco al lado para activarla.
Finn caminó a ella y al estar cerca encontró un cilindro de color verde tirado en el suelo, sin dudar lo levantó y arqueando un poco la ceja lo insertó en el primer hueco circular… después de hacerlo pulsó el botón blanco y al instante una hermosa melodía comenzó a sonar al momento en que los picos de hierro del pasillo verde se escondían entre las paredes de la misma y los engranes comenzaban a girar. Sabía lo que tenía que hacer, así que avanzó por la alfombra verde olvidando por completo lo que Baba había dicho; pasaron pocos segundos en los cuales ya estaba a punto de salir… hasta que de pronto la melodía dejó de sonar, Finn pudo escuchar su respiración recordando lo que le habían dicho con respecto a la duración de los cilindros y comprendiendo la situación comenzó a correr escuchando como los picos se desglosaban rápidamente hacia él.
-Maldita sea, nooo- se dijo mirando atrás
Corrió a toda velocidad contra el tiempo y ya casi al llegar dio un gran salto hacia adelante para que las picas no lo atravesaran.
-Carajo… debo tener más cuidado- dijo regañándose
Al estar exitosamente en el otro extremo se puso de pie y fue al centro donde a los lados pequeños engranes de oro impedían paso a cualquier otro lugar, a pesar de ello, tirado en la alfombra se encontraba el cilindro rojo y en una esquina estaba el círculo de luz mágico, el humano cogió el cilindro en manos y se colocó en el círculo… notando esto Baba lo tomó en forma de polvillo y lo regresó donde estaba la máquina para después retirarse, Finn se miró a sí mismo y se acercó al artefacto.
-Muchos caballeros han ayudado a Baba antes que tú… sí, sí, muchos- decía sin notarse por encima de la caja descubierta
Pensó un poco sin saber qué hacer, si quitar el cilindro ya implantado y sustituirlo por el rojo o colocarlo en el siguiente hueco, finalmente se decidió por la primera opción y quitó el cilindro verde para colocar el rojo. Al hacerlo presionó el botón blanco y otra hermosa pero muy distinta melodía sonó, tras haber dos caminos con alfombra roja activados el humano decidió irse por el que estaba a su derecha; la primera plataforma se levantó y Finn saltó a ella, acto seguido pasó lo mismo con la segunda y después de haberla saltado llegó al otro lado. Esta vez dos caminos se implantaban a los costados, uno con alfombra verde, el cual poseía la trampa de los picos. El otro camino era color morado y su pasillo estaba techado por engranes dorados adjuntos entre sí impidiendo que cayeran, como trampa poseía dos enormes circunferencias de esmeril puntiagudas girando y atravesadas por el pasillo, una un poco arriba de la otra.
Al finalizar la melodía del cilindro rojo las plataformas quedaron abajo una vez más.
-No sabía que era necesario continuar las melodías para tomar otro camino.-habló pisando con fuerza- Tenía que seguir la melodía del cilindro verde, carajo- dijo molesto yéndose a parar al círculo mágico
Estando ahí de pie Baba lo levitó y lo regresó de nuevo a la máquina musical.
-Hi hi hi, rosas azules, rosas azules… ha ha ha hi- reía la bruja marchándose
El joven fue a la máquina y acomodó los cilindros en orden para que de esa manera al acabar la melodía del cilindro rojo comenzara la del cilindro verde.
Al hacerlo y concluir con sumo cuidado las trampas de ambos pasillos llegó al final del verde en donde un cilindro morado yacía tirado y en donde los costados estaban bloqueados por esos pequeños engranes de oro. Los picos se desglosaron cuando la máquina dejó de tocar, así como las plataformas se fueron abajo.
-Mmmm… muy buenos caballeros, tan sabrosos…- decía Baba
Luego de recogerlo, se posó en el círculo de luz y por la magia de la bruja fue trasladado una vez más al inicio de la caja con el cilindro morado.
-Entonces veamos, quedaría…- susurraba mientras iba acomodando los cilindros en la máquina- rojo, morado y… bueno, verde por el momento no me sirves pero…- terminó de decir colocando el verde en tercer lugar
-Baba sabía que vendrías, ha ha ha… azuuul…
Finn no hizo caso a lo que la anciana decía. Después de activar las melodías regresó al pasillo rojo pasando por las plataformas; llegando al otro lado esperó a que la melodía del cilindro morado empezara… cuando lo hizo la melodía de aquel cilindro parecía la continuación del verde y en el transcurso la circunferencia puntiaguda que estaba más abajo del pasillo morado se ocultó entre el muro, el joven entendió lo que debía hacer y pasó velozmente rodando por el suelo para llegar al otro extremo en donde como en los dos últimos pasillos los costados estaban invadidos por los engranes giratorios. Al terminar la pieza la rueda volvió a tomar su lugar de nuevo sin permitir retorno.
-Cilindro amarillo- musitó cogiéndolo en manos posándose en el lugar de traslado
De nueva cuenta Baba Yaga lo tomó en forma de polvillo y lo depositó en el centro de la caja. El joven se acercó a la máquina y quedó en silencio.
-¿Cilindro amarillo? Pero… ¿Tú para qué?- cuestionó sin insertarlo en el hueco
Sus preguntas fueron interrumpidas al ver que aún le quedaba un camino por recorrer, el camino que se encontraba enfrente de él con alfombra roja. El adolescente no quería equivocarse de nueva cuenta en el acomodo de los cilindros así que esta vez optó por colocar únicamente el cilindro rojo y ver que trayectos se desglosaban. La música empezó a sonar levantando las dos primeras plataformas de ambos caminos, Finn saltó en la nueva superficie y esperó a que la segunda se alzara, cuando esta se elevó dio otro salto pero en esos instantes la melodía se había detenido haciendo que la plataforma se fuera abajo. Reaccionando ágilmente saltó para no caer entre las piezas metálicas de abajo que estaban en operación, con fiereza apenas logró sostenerse del borde con una mano, apretaba sus extremidades y nudillos con fuerza aferrándose a la orilla. A duras penas, usando su furia y el otro brazo pudo colocarse en pie con dificultades.
-Rayos, estúpida melodía duraste menos que la vez anterior- dijo tratando de recuperar el aliento
-¡Rosas! Hi hi hi ¡Rosas! Hi hi hi hi
Prestando atención revisó el nuevo plano, enfrente suyo se encontraba un nuevo camino con alfombra color azul marino, su trampa se basaba en varios postes eléctricos activados en los muros notándose choques que estos producían entre sí. A su izquierda estaba el pasillo con alfombra amarilla, en el cual cinco columnas de fuego se levantaban a lo largo de este. Entendiendo el orden que deberían llevar las melodías se puso en medio del círculo mágico y siendo tomado y depositado en forma de polvillo se acercó otra vez a la máquina.
-Rojo y amarillo, por ahora- hablaba oprimiendo el botón blanco
La música del pasillo rojo dio inicio, Finn se apresuró a pasar rápidamente para no caer como recién había ocurrido, al estar del otro lado esperó dos segundos para que la melodía del cilindro amarillo sonara… las columnas de fuego se desvanecieron de adelante hacia atrás por un breve tiempo y después volvieron a elevarse repitiendo lo mismo que lo anterior, ocurriendo esto las cosas se dificultaron un poco más, no podía dejar que la melodía se acabara y tener que volver de nuevo para activarla, el regresar con los cilindros una y otra vez para acomodarlos era realmente frustrante y desgastador, debía pasar en esa oportunidad. El humano amagó el primer intento, acto que se repitió en el segundo, sudó una gota que resbaló por su frente; no sabía cuánto más duraría la melodía. Finalmente lo decidió y al tener el paso libre corrió por el pasillo con todas sus fuerzas sintiendo el ardor en sus pies hasta llegar al otro extremo. Estando ahí se tumbó en el suelo y se tomó de las plantas frunciendo el ceño dolorosamente.
-¡Ahggg!- ahogó un gemido de ardor
-¿Sigues vivo?- preguntó Baba asomándose por la caja abierta- ¡Si lo estás! Bien… bien…
Pasando cinco segundos se colocó de pie para continuar con sus plantas dolidas, esta vez vio un cilindro de color azul tirado y lo levantó, a sus costados no había ni camino a seguir ni engranes que impidieran el paso, solo muro dorado. Tras tenerlo caminó al círculo de luz y Baba lo hizo levitar atrapándolo en sus manos para después depositarlo al inicio de la caja.
-Tienes toda la música, consigue ahora la rosa azul para Baba- dijo con ansias en su hablar
Finn fue a la máquina y quitó todos los cilindros de los huecos para acomodarlos desde cero.
-Rojo, amarillo… no- habló deteniéndose- acabo de pasar por ahí para coger el cilindro azul, entonces va el azul- se decía a sí mismo haciendo memoria- azul, azul ¿Será todo? Debe ser, no creo que haya más caminos a la rosa azul, ya tengo todos los cilindros
Convencido de ello activó la máquina y la melodía comenzó a sonar. Primero pasó por las plataformas levadizas, tras cruzar corrió hasta el pasillo de alfombra azul donde yacían cinco postes electrificados, al terminar la pieza del rojo y comenzar la melodía de este las corrientes eléctricas empezaron a desaparecer y a reaparecer por tiempos. El joven miró cautelosamente los tiempos en que estas desaparecían y reaparecían; al tener una idea concreta de los momento permitidos pasó con cuidado por entre los postes pero ya casi al llegar una corriente traicionera se activó haciendo que el humano recibiera una gran descarga eléctrica en su cuerpo.
-¡Haaaaaaaaa!- gritó de dolor pasando al otro extremo mientras se encorvaba de pie apretando los dientes y los ojos- ¡Argh!
-No eres tan bueno como Él dijo que serías, dijo que serías digno. He he he he… caja de música peligrosa- reía la bruja
Cuando las contracciones iban desapareciendo de su cuerpo miró irritadamente hacia adelante notando el camino con alfombra morada. A los costados no había más que muro dorado resplandeciente.
-Carajo…- musitó con debilidad- ¿Cuántos jodidos caminos más hay para llegar a la estúpida rosa?- recriminó
Defraudado, atormentado y exhausto por las trampas impuestas prosiguió a pararse en el círculo para que fuera trasladado. Cuando estuvo en el principio acomodó todos los cilindros en la máquina para probar otra vez su suerte.
-Rojo, azul… entonces… morado- hablaba acomodándolos- maldición, haber… será, amarillo y, verde al final
Concluido el acomodo activó las hermosas melodías. De manera única e inteligente logró pasar por los primeros dos pasillos, el rojo y el azul. Llegó hasta donde se encontraba el pasillo con alfombra morada y esperó a que su tonada diera inicio, una vez hecho esto rodó por el suelo y avanzó por el camino para toparse con los dos últimos. El amarillo, y el verde.
-Vamos, estás muy cerca, Baba aguarda con ansias- decía esta
El joven miró a ambos lados indeciso por cual camino tomar, si tomaba uno de ellos y no era el correcto no habría retorno, era un riesgo que debía correr, más preocupado que por el peligro se preocupaba por la frustración que le empezaba a cargar el regresar. Comenzaba a hartarse de esa peculiar caja diseñada para el desgaste emocional.
La melodía de la alfombra amarilla dio inicio, las columnas de fuego se desvanecieron y volvieron a emerger por tiempos. Finn trataba de ver más allá de ellas intentando identificar la rosa azul, pero no lo lograba, el rastro de calor lo impedía.
-Maldita sea, espero no equivocarme- dijo decidido a pasar
Al desaparecer brevemente el fuego corrió entre los muros del pasillo sintiendo sus pies arder con el suelo; torturándose llegó al otro lado de este y cayendo al suelo por el dolor miró a los lados.
-No, no, no- decía decepcionado golpeando el suelo con su puño- no estaba aquí, tendría que estar aquí, ¡No debería estar en el camino verde!- reventó
A su alrededor no se encontraba más que un camino cerrado por enormes engranes, en el cual tan solo yacía el círculo transportador.
-No por favor, no quiero regresar, ya no- habló como si fuera un demente
Realmente no quería retornar al inicio, a pesar de que las melodías eran hermosas y el interior de la caja era dorado resplandeciente el estar ahí era como estar en un circuito sin salida, donde uno buscaba desesperadamente algo distinto a lo ya visto.
Herido y jadeante por la trampa, se colocó en pie y se posó en el círculo de luz mágico.
-¡Baba! ¡Llévame!- ordenó mirando hacia arriba
Baba Yaga lo tomó entre sus dedos y levitándolo lo depositó en el inicio. Molesto cambió el cilindro verde por el amarillo pateando este en el proceso, realizado el acomodo activó la máquina, el artefacto empezó a sonar.
Primero avanzó sin problemas por las plataformas levadizas del pasillo rojo, siguió su camino recorriendo los postes electrificados en los cuales estuvo muy cerca de recibir el impacto eléctrico. Mientras seguía las melodías continuaban cambiando en el trayecto; mirando el techo engranado pasó por debajo de la circunferencia puntiaguda de la alfombra morada llegando de esa forma hasta los picos de hierro que forjaban el pasillo verdoso. Miró pacientemente… Finn se flipó desde la lejanía al notar un destello azulado camino directo.
-La rosa azul- musitó gloriosamente al verla
Las notas del cilindro verde empezaron a sonar e inmediatamente los picos se ocultaron entre las paredes. Acontecido esto el humano se adentró al estrecho camino pasando velozmente por él. Al cruzar la melodía se detuvo y las picas de hierro se desglosaron permitiendo escuchar su sonoro impacto al hacerlo. Caminó por el nuevo trayecto en el cual al final de este las sombras se asomaban mínimamente, en el fondo yacía un gran muro con engranes girando, ahí un pequeño altar radiaba un tono azul obscuro que era desprendido por la rosa.
-¡Sí, mi buen caballero! ¡Has llegado hasta ella! ¡Hi hi hi hi ha ha ha ha!
El adolescente tomó la rosa azul en sus manos y tan rápido como la sostuvo su cuerpo creció y fue transportado al exterior de la caja.
-¿La rosa? ¡¿La rosa?!- preguntó entusiasmada acercándosele- ¡Dásela a Baba! Dásela a Baba- ordenó guardando un poco de calma
-Ten- dijo estirando su mano
-¡Cuidado!- gritó por la manera despreocupada de entrega- Haaaa… hermosa ha ha ha ha… hermosa.- decía ignorando lo demás mientras acariciaba los pétalos- Una rosa de juventud entregada por un caballero de corazón puro, es así como funciona la magia verdadera
-Bien, te he entregado la rosa, ahora cumple tu promesa por favor
-Claro, claro- habló dirigiéndole la mirada- Baba buena mujer. Baba nunca miente. Pero antes de llevarte quiero saber si estás seguro de esto
-Es necesario ir allá ¿Por qué dudaría de eso?
-Jha… por nada, ¿Qué cosas digo?- se jactó la anciana meneando una mano- Después de todo no falta mucho para que las iras de Ooo sepan de ti, así como el mismo Brauner
Sin entender de qué hablaba guardó silencio a lo que Baba reveló. Aunque hasta cierto punto llegó a preocuparle lo que había oído, pero su prioridad pronto lo sacó de esos pensamientos.
-Bien, prepárate humano
Baba Yaga alzó su cetro antiguo haciendo que la magia luminosa se presentara y tras unos segundos de contenerla golpeó el suelo con este, al momento de hacerlo el cuerpo de Finn desapareció del lugar.
