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18 años después…
Era una noche obscura, temerosa y fría en la cual los árboles y los pinos eran azotados por el fuerte viento infernal que se propiciaba en esos momentos. La luna llena brillaba en lo más alto de su esplendor, la única capaz de ver más allá de la obscuridad y del abismo.
No tan lejos de ahí se encontraba él, en un enorme y viejo castillo abandonado, su apariencia daba de unos veinte o treinta años de edad, estaba sentado en un trono de piedra rodeado por grandes trozos de la misma, lamentándose por lo que había pasado tiempo atrás. Cortinas a su lado color bermellón permanecían portando él una gabardina color vino la cual llegaba al suelo, sin camisa, una hebilla con la cara de la muerte se encontraba en su cintura junto con un pantalón negro sujeto a esta… sus pies… eran descubiertos en su totalidad… se lamentaba profundamente en silencio mientras la luna resplandecía en el interior del castillo permitiéndole divisibilidad; su cabello ligeramente alargado… el cual algún día fue dorado como el sol no era más dorado, ahora había pasado a ser obscuro como la noche pues el mal habitaba en su cuerpo desde ese día.
Finn se encontraba en el trono de piedra respirando pesadamente por las fosas nasales, manteniendo cada una de sus manos en los extremos de este.
Pasaron cerca de dos horas; el joven miró a una de sus manos, en ella un anillo creado de roca volcánica y lava permanecía, recordaba a su amada a la perfección. Su rabia le pesa… la tristeza… lo asfixia… únicamente negó con la cabeza y se levantó del trono comenzando a caminar por el castillo meditando con mesura. Los grandes y extensos pasadizos eran alumbrados por la luz de la luna, Finn se paseaba acariciando una mesa de madera destruida, muchas velas y veladoras se encontraban distribuidas a los costados, se colocó frente a un espejo y en él no vio más que una silueta obscura rodear todo… decepcionado y frustrado siguió con su camino. Finalmente llegó hasta el último piso de este quedándose quieto, pasó saliva ligeramente tras escuchar afuera del castillo una enorme tribulación de caballeros que seguro venían a hacerle frente como muchos antes que ellos, el humano se giró prestando atención al desorden y salió por el gran balcón tras abrir la enorme puerta con su gravedad para ver de qué se trataba. En efecto… grandes cantidades de caballeros venían preparados para retarlo.
Finn miró hacia abajo paseando su vista mientras fruncía el ceño… numerosos ejércitos de caballeros con armaduras, espadas y antorchas llegaban para tratar de destruirlo. El joven apretó ambos puños de coraje y pegó un par de gritos mirando al cielo, en esos momentos su cuerpo se convirtió en energía obscura en forma de torbellino la cual despedía bolas de luz azul brillante, tras quedar envuelto en la energía se elevó al cielo y volando por este descendió a gran velocidad, los caballeros asombrados por lo acontecido se quedaron mirando como el humo negro descendía hasta que este chocó contra el suelo, al recibir el impacto grandes cantidades de guerreros salieron volando de ahí, el ataque fue tan brutal que sumió el perímetro donde chocó. Finn apareció de nuevo en forma humana inclinado mientras su puño se encontraba en el suelo, después de levantarse serpenteó su mano desprendiendo de ella un látigo rojizo brillante para atacar a sus adversarios, otra enorme cantidad de guerreros salieron disparados, rápidamente el humano desapareció dejando un rastro de materia obscura y apareció en medio de otro grupo de caballeros, estos voltearon asombrados por lo que había pasado, sin pensarlo atacó de nuevo a los gladiadores dando un latigazo… estos al recibir el golpe fueron lanzados varios metros del lugar, Finn volvió a desaparecer para volver a hacerlo en otro punto y los volvió a atacar… uno… dos… tres golpes con su látigo bastaron para que este desapareciera y para que los caballeros redujeran poderosamente su número en gran manera.
Los restantes se inmutaron por verlo y algunos valientes decidieron correr a atacarle, el joven sonrió con arrogancia y levantando un poco sus dos manos del suelo salieron otras más las cuales sujetaron los pies de los caballeros y los jalaban hacia abajo, Finn se giró rápidamente y aplaudió una sola vez para que de esta manera al chocar sus manos un viento salvaje soplara haciendo volar a otro puñado de guerreros, después de ello pudo admirar como los retadores se hacían a un lado mientras levantaban sus espadas repetidas veces y daban gritos de victoria pues una enorme máquina de madera con forma humana se estaba levantando del suelo lentamente hasta quedar de pie, el humano la miró desde lo bajo y puso cara seria… caminó hacia ella tomando entre su mano la cabeza de un guerrero aún vivo y alzándolo hacia esta mordió su cuello sacándole a la víctima un grito de dolor, el cadáver del guerrero se consumió en esos instantes y Finn dejó la armadura en el suelo… decidido su cuerpo volvió a desintegrarse por el torbellino de materia obscura haciendo frente a la máquina de madera por los aires esta vez con una forma de halcón aleteando a su adversario, al chocar el halcón atravesó la máquina y esta instantáneamente se desplomó sin oportunidad de poder atacar. Sin embargo otras dos máquinas se habían levantado preparadas para combatir, el halcón pegó un fuerte alarido y voló velozmente hacia las demás construcciones arquitectónicas.
...
Minutos después…
Ningún caballero seguía de pie o con vida, todo era muerte y destrucción a los alrededores, Finn había acabado con todos y cada uno de ellos, o eso era lo que pensaba. Otro joven al cual daba la espalda llegó hasta el lugar, tenía el cabello anaranjado y este poseía aspecto de una flama levemente erguida con dos pequeños mechones en cada costado de su cara, su rostro era similar al del quien tenía enfrente y su anatomía similar a la de quien el humano amaba, Finn se percató de que aún quedaba alguien con vida y volteó lentamente, al hacerlo observó cómo ese ser desglosaba la espada de la muerte y la alzaba colocándosela a un lado de él, el joven Finn hundió un poco las cejas con cara seria, pero en esos mismos instantes cambió esa mirada y sonrió con cinismo.
Ambos rivales se miraron el uno al otro por unos segundos y después de ello cada uno corrió hasta el otro para dar inicio a la gran batalla.
