CRIATURAS DE LA NOCHE
(Suena la canción de apertura del maestro del suspenso Alfred Hitchcock a la vez que se muestra en una pantalla, una silueta dibujada para que luego aparezca la sombra de Luis Carlos de perfil encajando con ella a la perfección y después todo se oscurece y cuando se aclara, se le ve sentado en el sillón de la misma sala con el libro en sus manos)
-Muy buenas noches otra vez mis amigos y amigas de fan ficción- saludó cordialmente -si se preguntan porque hice esa presentación, pues es que desde hace rato que he querido hacerla y como no todos los días se presenta una historia de suspenso y misterio, no pude resistir la tentación- rió un poco -antes de seguir con el relato, debo aclarar que el ebrio que murió en el bosque, no se trataba del señor Garrison, era otro sujeto a parte. Así que aclarado esto, sigamos con nuestro viaje de misterio, horror y suspenso- al poner una sonrisa torcida, de nuevo cayeron unos rayos que iluminaron sus ojos, se escucharon unos estruendosos truenos, las llamas de la chimenea se avivaron y el viento volvió a agitar las páginas.
Kyle y sus amigos se fijaron en los movimientos que Butters hacía para ver si podían notar alguna rareza. El rubio caminaba por toda calma por los pasillos aun con esa cálida sonrisa adornando su cara tarareando una canción infantil.
-¿Estás seguro de hay algo raro en él, judío? Yo lo veo como el mismo marica de siempre- Eric volvió a dudar de las sospechas del pelirrojo.
-Espera y verás, mojón gordo- le aseguró sin despegar su vista del chico.
Se fijó en unas chicas que estaban llevando una gran mesa al gimnasio del colegio como parte de los preparativos que se iban hacer para la fiesta de Noche de Brujas. Una piso mal y cayó al piso con un pie lastimado siendo seguida de la mesa que al impactar con el suelo, creó el sonido de metal golpeándose que resonó por todo el pasillo.
-¡HAY MI TOBILLO!- la que se lastimó el pie, se lo sobó sentada en el suelo.
-¿Están bien?- Butters se les acercó con preocupación y la ayudo a levantarse.
-Estaré bien… pero hay que llevar esa mesa al gimnasio- le dijo la otra chica.
-No se preocupen. Yo la llevaré, ustedes vayan a la enfermería- el chico cogió uno de los bordes de la mesa, y para la gran sorpresa de todos, la levantó y apoyó en su hombro derecho.
-Increíble… no sabía que eras tan fuerte, Butters- cuando la chica herida lo alago, él desvió la mirada algo sonrojado -muchas gracias por tu ayuda.
-De-de nada. Ahora ve a la en-enfermería- se alejó cargando con toda facilidad la mesa.
-Bueno… hay que reconocerlo, Butters sí que se ha vuelto increíblemente fuerte. Pero eso no prueba que él es quién está tras todas estas muertes- Kenny trató de defender a su amigo.
-Aunque hace que uno deba preguntarse de dónde sacó tanta fuerza. Dudo que solo a base de ejercicios la haya conseguido- Stan también estaba inseguro -¿Pero por qué no vamos a esa parte del bosque para revisar esas supuestas tumbas? Tal vez encontremos algo que lo incrimine- sugirió
-Espero que toda esta mierda no nos joda de alguna manera- Cartman ya se estaba mosqueando.
Después de dejar esa mesa en el gimnasio, Butters no hizo nada que fuese relevante y continuó actuando con toda normalidad. Así que al finalizar las clases, el cuarteto se dispuso a ir a esa parte del bosque en donde el rubio ejerció la profesión de sepulturero.
-¡STAN!- pero Wendy fue hasta ellos -vine a preguntarte si esta vez podrías ayudarme a hacer los preparativos- le pidió poniendo una carita de cachorrito a la que él no podía negarse.
-Es que yo iba a…- miró a sus amigos. Kyle asintió diciendo que no había problema, Kenny sonrió de forma pícara y le chequeo el ojo derecho y el culón rodó los ojos diciendo: "Como perro faldero tras su dueña" -está bien. Vamos- tomados de la mano como lo hicieron en la noche, se alejaron.
-Lo tiene bien agarrado de los huevos. Ahora vayamos a ver esas "tumbas"- comenzaron a caminar
-Oigan conformistas- les llamó de repente Henrietta acercándoseles. Eric le preguntó: "¿Qué quieres, bruja emotiva?" -creo saber quién esta tras todos estos asesinatos- se quedaron sin habla cuando escucharon eso.
-¿Sabes quién está tras todas estas muertes? ¿Cómo lo sabes?- Kyle la miró con desconfianza.
-Acompáñenme. Se los explicaré en un lugar en donde no hayan más conformistas chismosos que desperdician sus vidas- y como si no hubiera dicho nada de nada, se alejó con toda calma.
-¿Pero quién se está creyendo esa perra?- Cartman se molestó por la forma en como ella les habló
-¿Qué hacemos, Kyle?- le preguntó Kenny. El judío se puso a pensar, pero si era cierto que ella sabía quién estaba tras todo esto, podría disipar o confirmar sus dudas sobre Butters.
-Vamos con ella- aun desconfiado, decidió seguirla. Después de todo, no tenía nada que perder.
-Espero que sepas lo que estás haciendo, judío- luego de esta reprimenda por parte de Eric, los tres siguieron a la chica de vestimentas negras.
Llegaron hasta la casa de ella en dónde no había nadie, lo que era un alivio ya que no tendrían que ser recibidos por los empalagosos y cursis padres de la chica y subieron a su cuarto.
-¿Quién es el responsable de todo esto?- el pelirrojo fue directo al grano.
La chica los vio fijamente inhalando profundamente el humo de su cigarra para luego soltarlo de forma lenta, cosa que los hizo toser un poco.
-El responsable fue un hombre lobo- soltó de golpe a lo que ellos la vieron con los ojos bien abiertos ya que esperaron cualquier explicación, menos esa.
-¿Un hombre lobo?- el pelirrojo quiso corroborar, ella asintió con la cabeza -eso es imposible, esas criaturas solo existen en los cuentos de hadas ¿De dónde sacaste eso?- volvió a desconfiar.
-Ah…- ella soltó un gemido de fastidio -No son solo "puros cuentos de hadas". Esas criaturas y varias más que ustedes y los demás conformistas consideran parte de la fantasía, son reales. Solo que son difíciles de encontrar- les comenzó a explicar.
-Huy si claro, solo falta que Santa Claus, el Hada de los Dientes y el Conejito de Pascua se junten para tomar Té al medio día- Cartman usó todo el sarcasmo que posee.
-Cállate, culón- le exigió Kenny -¿Por qué dices que fue supuestamente un hombre lobo? ¿En qué te basas para decir eso?- le preguntó a la chica.
-Por el modo en que las víctimas han sido asesinadas- ella sacó de su escritorio un libro grande y polvoriento -miren esto- le dio vueltas a las páginas y señaló una que tenía como título: "Hombres Lobo" -hay diferentes clases de hombres lobo y cada una tiene un estilo para matar a sus presas. El hombro lobo al que me refiero es uno del tipo que heredó una maldición. Esa clase tiene como costumbre arrancar la cabeza de sus víctimas, algunas veces con la columna incluida, y dejarlas tiradas mientras se comen el resto del cuerpo el cual mutilan de forma tan bestial, que queda irreconocible- eso perturbó a los chicos ya que fue lo que le ocurrió a su viejo maestro.
-La transformación, en contra de la cultura popular que dice que solo se vuelven bestias con la luna llena, es esporádica. No sigue un patrón constante. A pesar de que puede transformarse solo cuando es de noche, la principal razón por la cual el individuo se transforma, es por su estado de ánimo. Si se cuenta alegre o tiene uno de esos estúpidos sentimientos positivos, no sufrirá ningún cambio a pesar de que sea de noche, pero si se siente triste, enojado y ese tipo de cosas, sufrirán la metamorfosis y no podrá controlar sus actos ni instinto salvaje. Aunque esta la posibilidad de que con el paso del tiempo, pueda desarrollar cierto dominio sobre la transformación, lo que le da algo de ventaja sobre las otras clases de hombres lobo.
-Wau… yo… no sé qué decir al respecto- Kyle estaba sin palabras -si lo que dices es cierto, entonces debemos decirle a Stan y a los demás sobre esto para que nos ayuden.
-Yo no recurriría a él si fuera alguno de ustedes- la joven dijo esto de forma apurada a lo que él le preguntó por qué -porque creo que él es el hombre lobo- afiló la mirada.
-¿Qué?- los tres se quedaron más sorprendidos de lo que ya estaban.
-¿Por qué dices que es Stan?- Kyle se molestó de que acusara a su amigo de ser un monstruo.
-Por esto- ella le arrojó el mismo encendedor -todas las diferentes clase de hombres lobo son vulnerables ante la plata. Al tener contacto con ella sufrirán graves quemaduras. Mi encendedor está hecho de plata pura y cuando él lo cogió para dármelo cuando se me cayó, casi enseguida se quemó la palma de la mano.
-¿Y eso qué? Puede que se haya quemado con la chispa que produce- el judío siguió defendiendo a su amigo haciendo que de nuevo se hastiara.
-Solo pónganse a pensar. Escuché que la hermana de él murió hace un mes por un supuesto ataque de oso cuando su familia fue a acampar en un bosque lejos de cualquier persona ¿Cierto? y por una "increíble" casualidad, los ataques comenzaron desde hace un mes también y tienen el mismo patrón ¿Creen que sea una simple coincidencia?- refutó.
-Eso sigue sin probar nada- ella se molestó por la terquedad del pelirrojo -aunque… nosotros ya tenemos un sospechoso que desde hace poco ha estado comportándose de forma extraña- recordó a Butters.
-¿Quién?- preguntó la gótica arqueando una ceja con genuina curiosidad.
-Leopold Butters Stouch- lo miró confundido preguntando quién era ese -nuestro compañero de curso que siempre tiene esa sonrisa amable- seguía sin comprender -carajo… uno que es rubio, ojos celestes, un suéter del mismo color y se frota los nudillos cuando está nervioso.
-Oh ¿Te refieres al que tiene cara de nene?- con eso último se dio cuenta de quién se trataba -¿Qué pasa con ese tonto para que crean que es el responsable de las muertes?-
-Según sus amigos, él ha estado muy distante alrededor de un mes. Y no solo eso, ayer lo vi en el bosque cavando 3 tumbas revelando ser musculoso, en la noche murieron Trent, Mark y Josh, y hoy en la escuela fue capaz de levantar sin ningún problema una pesaba mesa- le informó.
-¿En serio?- eso aumentó la curiosidad de la pelinegra -Ummm… algunas clases de hombres lobo siguen teniendo una gran fuerza aún con su forma humana… pero cavar tumbas para ocultar los restos de sus presas no están en sus costumbres… tendré que investigar por mi cuenta eso.
-Y a todo esto… ¿Por qué te tomas la molestia de ayudarnos? Después de todo, ustedes los mimos emotivos, les vale un gorro lo que les ocurra a los demás ¿A qué se debe ese repentino interés por ayudar a los demás?- cuando Eric le preguntó esto, ella dio media vuelta y se acercó a una de las ventanas de su cuarto viendo fijamente el horizontes soltando ahora un suspiro de… ¿tristeza?
-Ayudo porque…- respiró hondamente -uno de mis amigos, Ethan, fue la segunda víctima- a pesar de que les daba la espalda, se podía notar que derramo unas lágrimas que escurrían el maquillaje blanco de su cara, como el negro alrededor de sus ojos.
-¿Quién? ¿Ethan? ¿Tú compañero de nariz larga y pelo rizado? Pero si habían dicho que la segunda víctima fue un joven llamado Michael- le habló Kenny.
-Es que ese era su nombre conformista. Ustedes y los demás solo lo conocían por su nombre Gótico- ella se pasó una mano por la cara para tratar de secarse las lágrimas, pero lo único que consiguió fue embarrar su maquillaje -desde su muerte, he estado investigando que fue lo que le pasó en verdad y su muerte es la que le daría un hombre lobo que heredó la maldición. Lo único que me faltaba era algún sospechoso y nunca lo encontré hasta toparme con su amigo. Puede que no lo conozca bien, pero las pruebas indican que se trata de él.
-Eso me sigue oliendo a pura mierda- ahora era Cartman el que defendió a Marsh.
-Esas supuestas "pruebas" aún no han corroborado que Stan sea el que está tras estos actos tan monstruosos- Kyle volvió a ponerse a la defensiva de su camarada.
-Tan tercos como mulas- después de soplar el humo de su cigarro, sacó de otro cajón un anillo que tiene la cara de un lobo rugiendo -este anillo también es de plata pura. Si quieren corroborar si Stan y su otro amiguito son en verdad hombres lobo, solo deben tocarlos con él. Si no les pasa nada, entonces son personas normales, pero si se queman o tienen algún tipo de reacción… ya saben lo que significa.
-Nunca podría lastimar a Stan de alguna forma- Kyle tomó la joya de mala gana.
-¿Pero de qué te preocupas? Si no se trata de un hombre lobo, entonces no le pasará nada- el judío abrió la boca, pero enseguida la cerró ya que ese es un argumento que no se puede discutir.
-¿Y si Stan y Butters resultan ser en verdad esa clase de monstruos? ¿Qué haríamos entonces en caso de que intentasen atacarnos?- Kenny sudó un poco del miedo.
-Mientras que tengan el anillo, o algún objeto de plata con ustedes, ellos no se atreverán a lastimarlos de forma grave- les aseguró -ahora váyanse. Debo preparar lo necesario para detener a su amigo en caso de que mis sospechas sean ciertas- les pidió volviendo a darles la espalda.
Los tres salieron de la residencia Biggle. Kyle miraba detenidamente el anillo examinándolo con lujo de detalles pensando en lo que Henrietta le dijo y en que haría al respecto en caso de que su mejor amigo sea en verdad ese monstruo sediento de sangre.
-Kyle, Kyle ¿Me escuchas?- Kenny le puso una mano en el hombro haciendo que volviera en sí -¿Ahora qué hacemos? ¿No vamos a ir donde supuestamente Butters cavó esas tumbas?- el otro joven se puso a pensar en si seguir con eso o dejarlo para otra ocasión.
-Vayamos. Tal vez encontremos algo que corrobore que Butters es un hombre lobo.
-Oh encontraremos los pedazos del gorila de Trent y sus compinches que no se comió y dejo para cuando tuviera más hambre- pese a este comentario de pésimo gusto por parte de Eric, tomaron rumbo a esa sección del boque.
Al llegar hasta ese sitio, tuvieron que caminar con cuidado para no hacer alguna especie de sonido que pueda alertar a Butters en caso de que se encuentre por ahí. Aunque hacer que el culón caminase con sigilo es tan difícil como conseguir que un elefante salte el jueguito de la cuerda.
De todas formas llegaron al lugar en dónde estaban las tumbas… que ya se encontraban llenas de tierra. Cosa que ya incomodó al trío de sobremanera al pensar que ahí están los restos de los brabucones o de las demás víctimas.
-Muy bien… pobretón, revisa las tumbas para saber si hay están los pedazos de esos huevones- Eric mandó a Kenny a hacer el trabajo sucio y desagradable.
-¡¿Y por qué mierda tengo que ser yo?!- el rubio se indignó por eso.
-¡SHIIII! ¡Guarden silencio! ¿No se dan cuenta de que Butters podría estar por los alrededores?- Kyle los mandó a callar viendo de un lado a otro -hay que ser discretos y remover la tierra de las tumbas con cuidado para no llamar la atención de nadie.
Los 3 comenzaron a escavar, pese a las protestas de Cartman diciendo que este era únicamente un trabajo para los pobres muertos de hambre y para los inmundos judíos.
-Oigan… creo que… encontré algo- con una temblorosa mano derecha, Kenny sacó de la tierra un hueso que aún tenía pedazos de carne pegados.
-No puede ser…- Kyle lo tomó y vio fijamente -¡Es un fémur!- se horrorizo -veamos que más encontramos- siguieron cavando encontrando más huesos carnosos, algunos ya estaban siendo comidos por gusanos y olían a carne en descomposición.
-Entonces cierto ¡El maricón de Butters es un hombre lobo y ha matado a esas personas!- Cartman estaba tan aterrado, que parecía a punto de morirse de un infarto.
-¿Pero y las cabezas? No están los cráneos- Kenny se dio cuenta de que entre todos esos huesos, no se encontraban las calaveras.
-¿Recuerdan lo que dijo Henrietta? ¡De seguro las dejó tiradas por ahí después de matarlos de forma horrible!- Kyle razonó -no perdamos más tiempo y avisémosle a la policía para que lo detenga antes de que siga matando a las personas- cogieron ese mismo fémur y otros huesos como evidencia para retirarse del bosque.
El astro rey se estaba ocultando indicando que pronto acabaría otro arduo día de trabajo para las personas con empleos, y de estudios para la población juvenil. Para no cometer el mismo error de la vez pasada, Wendy le insistió a Stan que la acompañara para asegurarse de no volver a pasar por el mismo horror de la vez pasada; aunque para hacer más amena la caminata, ella le hablaba emocionada sobre la fiesta que se va hacer dentro de poco.
-Estoy seguro de que muchos harán su mejor esfuerzo para llevarse el premio del mejor disfraz- su novio reía por la forma en como ella le hablaba -pero… ¿Crees que sea seguro hacer la fiesta tomando en cuenta todas esas muertes?- la expresión de entusiasmo de la chica enseguida cambió a una de preocupación.
-Oh cielos… no me había puesto a pensar en eso… ¿Debería de cancelar la fiesta? No quisiera que alguien más resulte lastimado- se inquietó bastante.
-Pues no sé, tal vez debería hablar con la directora Victoria sobre eso- le recomendó -mira, ya llegamos a tu casa- se detuvo.
-Y justo a tiempo- ella miró como el sol se ocultó por completo dando paso a la noche -mañana charlaré con la directora sobre eso. Gracias por recordarme ese detalle, Stan.
-De nada. Hasta mañana- se inclinó para darse un beso de despedida en los labios.
-Hasta mañana, Stan- después de que él se fuera, ingresó a su hogar -cancelar la fiesta de Halloween… tanto esfuerzo que los demás y yo le hemos dedicado a eso… debe haber otra forma- indecisa, fue a su cuarto.
En la estación de policía, los amigos de Stan estaban informando sobre su descubrimiento.
-A ver si entendí. ¿Están diciendo que uno de sus compañeros es el responsables de todas las muertes que han ocurrido últimamente y que se trata de un hombre lobo?- les preguntó el sargento Jates -díganme ¿No están drogados o algo así?- los vio de forma acusadora.
-¡NO JODA! ¡Le estamos diciendo la verdad! ¿Qué los huesos que les dimos no es suficiente prueba?- Kyle estaba indignado por tanta falta de desconfianza.
-Esos huesos sí podrían probar que su amigo es un asesino en serie. ¿Pero un hombre lobo? ¿Es en serio?- el judío estaba poniéndose rojo de la ira por tacharlos de mentirosos.
-Señor, aquí están los resultados del análisis de esos huesos- cuando otro oficial se les acercó con unos papeles, ellos se vieron entre sí de forma inquieta.
-Ahora a ver si su historia tiene algo de factibilidad- cogió los papeles y los leyó -el análisis indica que…- ellos contuvieron el aliento -se tratan de huesos de vacas y cerdos- abrieron mucho los ojos sintiéndose unos perfectos imbéciles. Si fuese un anime, se hubieran desplomado en el piso.
-¿Huesos de cerdos y vacas? ¿Están totalmente seguros de eso?- Kenny quiso corroborar.
-Totalmente seguros- les afirmó el policía que trajo los análisis.
-Tal y como lo sospeche. Solo estaban diciendo puras estupideces- el sargento rió un poco por la ironía -más adelante interrogaremos a ese tal Butters por haber enterrado esos huesos en el bosque. Así que lárguense y vayan a contarles cuentos de brujas a los niños chiquitos- les ordenó.
Con el sabor de la derrota y humillación en sus bocas, los jóvenes se retiraron de la jefatura maldiciendo entre dientes, especialmente el pelirrojo de la Ushanka verde.
-Te felicito, judío. Nos hiciste quedar como unos perfectos imbéciles ¡Muchas gracias!- Eric otra vez escupió el veneno del sarcasmo.
-Es que estaba seguro de que Butters tenía algo oscuro entre manos… pero eso no cambia las cosas. Haremos lo que Henrietta nos dijo, trataremos de corroborar si Stan y Butters son hombres lobo. Busquen en sus casas objetos de plata y mañana cuando volvamos a la escuela, veremos si ellos reaccionan ante ellos.
-¿Pero de dónde crees que el mugroso va a sacar algún objeto de plata? ¿Del panteón de sus antepasados?- Cartman hizo una broma ganándose un golpe en el brazo por parte del rubio.
-Esto es en serio, culo gordo. Si alguno de ellos es en realidad un ser de ese tipo, necesitaremos de toda la plata que tengamos a nuestro alcance para someterlo- Kyle habló con determinación.
-Kyle… y si tratan de herirnos y a los demás de alguna forma ¿Qué haríamos entonces?- Kenny no quería escuchar que debían lastimarlos de alguna forma.
-Yo… carajo… no quiero siquiera contemplar la idea de lastimar a Stan, pero si en verdad es una bestia que mata sin piedad alguna a las demás personas…-
-Ni siquiera se te ocurra terminar esa frase, jodido judío. Butters puede irse a la mierda, nadie lo echará de menos, pero estás loco si piensas en lastimar al hippie- le advirtió Cartman.
-Por algo dije someterlos, no dije nada sobre matarlos o algo así- Broflovski trató de tranquilizarse a sí mismo con estas palabras -ahora vayámonos antes de que se nos haga tarde- el gordo y el rubio se vieron entre sí luego de que se fuera para también retirarse.
El chico del gorro verde volvía a caminar con la cabeza gacha profundizando y preguntándose qué haría en caso de que su mejor amigo resultase ser ese monstruo ¿Entregarlo a las autoridades? ¿Tratar de ayudarlo a que vuelva a la normalidad? ¿Matarlo de ser necesario? Esta era sin dudas, la pregunta que más aterraba a su corazón.
-Stan… ¿Qué haré si resultas ser tú?- miró el anillo de plata que ya tiene puesto en su anular derecho -espero que las sospechas de esa tipa sean totalmente erróneas- metió las manos en sus bolsillos para protegerlas del frío.
Pero apenas hizo eso, volvió a sentir ese escalofrío recorrer su columna y se detuvo en seco viendo de un lado a otro ya que como le pasó a Wendy, sintió que alguien lo estaba asechando. Tampoco podía ver bien por la oscuridad y lo único que podía sentir, era la mirada de ese ser posada en él.
Caminó un poco de espaldas arrastrando los pies viendo de un lado a otro respirando algo agitado y cuando sintió a alguien a su espalda, dio media vuelta encontrándose solo con la nada.
-¿Qui-quién anda por ahí?- sacó las manos de sus bolsillos y cerró los puños en forma defensiva dejando al descubierto el anillo de plata que brilló un poco por la luz de la luna.
Oyó unos pasos a su derecha y al mirar en esa dirección seguía sin poder ver nada aparte de la oscuridad en una esquina. Pese a esto, sabía que había alguien en esa zona y se puso a temblar del pavor apegando sus puños al pecho y de nuevo el anillo brilló un poco.
Hubo un momento de silencio y lo único que se oía era la respiración agitada del joven hasta que se volvieron a oír pasos, solo que estos se hacían distantes indicando que ese ser se alejó.
-Santo Dios…- se llevó ambas manos a la boca y para tratar de tranquilizarse -¿Qué habrá sido eso?- miró de un lado a otro hasta que fijó su vista en el anillo -¿será posible que...?- se dio cuenta de que esa joya lo salvó de una muerte segura al mantener a raya a ese ser -debo volver a casa cuanto antes- aceleró el paso rezando para que no le ocurriera nada más.
Volviendo con Wendy, ella ya se estaba preparando para dormir al tener puesta una gran camiseta morada holgada que le llegaba hasta los muslos, unas pantis amarillas y no usaba su tan característica boina rosa. Pero primero debía sacar la basura por pedido de sus padres.
-Qué asco- se quejó ya que de la bolsa de basura salió una cáscara de plátano y la metió en la bolsa para poner está en el bote de basura -veré si podré convencer a la directora de poner seguridad en el colegio o aplazar la fiesta hasta que capturen al responsable de todas esas muertes- se dijo a sí misma limpiándose en la camiseta, la mano con la que cogió la cáscara.
Pero al mirar hacia adelante, el corazón se le detuvo ya que frente a la puerta de entrada de su casa, estaba la gran sombra humanoide. En realidad se trataba de un lobo antropomorfo de entre dos y tres metros de altura, posee una gran masa muscular, su pelaje es tan negro como la noche misma, tenía largas, curveadas y filosas garras en sus manos, de su largo hocico sobresalían sus también afilados colmillos, escurría un poco de baba, meneaba un poco la cola y sus ojos brillaban intensamente de color amarillo.
Su respiración era ronca y pausaba, rugía levemente y su mirada penetrante reflejaba los deseos más bestiales e infrahumanos que ni los propios diablos del Infierno podrían igualar.
-Oh Dios mío…- Wendy al volver en sí, derramó lágrimas de terror puro y sus piernas volvían a temblar sin control alguno y estaba a punto de desfallecer.
-Gr…- el monstruo dio un paso hacia ella entrecerrando sus ojos.
-¡AAAAHHHH!- la chica enseguida dio media vuelta y comenzó a correr por su vida casi tropezándose -¡AYÚDENME POR FAVOR!- volvió a soltar un desgarrador grito.
-¡¿Wendy?! ¡¿Dónde estás?!- su padre y madre salieron para ver qué pasaba, pero no la podían divisar y la bestia ya se había retirado para capturar a su presa.
Ella corría desesperadamente por las calles casi cayendo al piso más de una vez dejando tras de sí un rastro de lágrimas. Giró la cabeza dándose cuenta de que lo único que la perseguía era el manto nocturno de la noche y la fría brisa.
-¡POF!- pero se detuvo en seco ya que al mirar hacia adelante, chocó contra el abdomen de la criatura que estaba frente a ella y cayó sentada al piso.
No podía levantarse debido al shock y lo único que podía hacer era volver a temblar del miedo y derramar más lágrimas al tener a ese feo rostro de la muerte delante de sí.
-¡Por favor no me hagas nada, por favor no me hagas nada! ¡POR FAVOR NO ME LASTIMES!- le suplicó en un desesperado intento de salvar su vida.
-…- la bestia la veía fijamente como si estuviera pensando para luego soltar un bestial rugido y levantar su mano derecha para darle un zarpazo.
-¡NOOO!- consiguió las fuerzas suficientes para ponerse de pie evitando un golpe mortal, pero el monstruo fue capaz de hacerle una cortadura en su costado derecho dejando impresas las marcas de sus garras y desgarrándole la camiseta dejando solamente la parte superior haciendo que estuviera casi totalmente desnuda.
En un acto desesperado, cometió el gravísimo error de adentrarse en el bosque. El sonido de sus pisadas partiendo ramitas, de la vegetación que ella empujaba y que le causaban leves heridas y de sus gemidos de desesperación, eran acompañados por las pisadas y rugidos de las bestia, que hacía los mismo que ella solo que con mayor brusquedad.
Tuvo un pequeño lapsus de sentido común y se le ocurrió ocultarse detrás de un árbol con la esperanza de perder a su perseguidor. Al esconderse se enderezó respirando agitadamente, el corazón le latía a punto de explotársele y trataba de controlar sus temblores mientras parpadeaba reiteradas veces.
Oyó unos pasos acercándose a su posición haciendo que volviera se tensara del miedo y volviera a rogar por un milagro. El silencio perturbador volvió a reinar y solo se rompió cuando la bestia olfateó el aire y dio media vuelta para alejarse.
-Ah… ah… se fue- Wendy soltó un suspiro de alivio y se recargó en el tronco deslizándose lentamente hasta sentarse -ahora… debo irme con cuidado y…-
-¡RUA!- para su mórbida desgracia, el monstruo apareció a su lado y le mordió el hombro derecho haciendo que gritara de la agonía y la azotó violentamente contra otro árbol.
-No… no por favor… no me mates… por favor- le suplicaba con voz débil ya que estaba quedando inconsciente -por favor… no- con esta última súplica quedó inconsciente quedando totalmente a la merced del monstruo que ha estado perturbando los sueños de los afectados por las muertes causadas por él.
-…- volvió a verla fijamente, como si estuviera pensando en qué hacer con ella, en vez de matarla enseguida como lo ha hecho con sus demás presas.
Las noticias que circularon en la mañana siguiente, eran sobre la chica que había sido otra de las víctimas, y que a pesar de sus graves heridas, fue capaz de sobrevivir y estaba internada en el hospital.
-Ahora fue Wendy…- Kyle se lamentó. Todas las amigas, compañeros de Testaburguer, sus padres y Stan habían ido a verla -por lo menos pudo sobrevivir- trató de ver el lado bueno de las cosas -¿Consiguieron objetos de plata?- le preguntó a Cartman y Kenny.
-Sí. Yo tengo esta daga de plata que le perteneció a un pariente muy lejano. Si el marica de Butters es el responsable de todo esto, le cortaré los huevos con ella- Eric mostró el utensilio.
-Mi madre me dio este collar que le pertenecía a su abuela- Kenny también sacó su objeto.
-Entonces no perdamos más tiempo y corroboremos si Stan es un hombre lobo.
-¿Ahora mismo? no sé Kyle… Stan en este momento está muy delicado por lo de Wendy y no sería prudente tratar de corroborar eso, en especial porque estamos rodeados por muchas personas- Kenny no quería hacerlo ahora.
-Sé que este no es el momento más adecuado para eso… pero debemos confirmar si es un hombre lobo o no antes de que vuelva al ataque- insistió el pelirrojo sin mucho entusiasmo tampoco.
El gordo, el flaco y el más flaco se abrieron paso entre los demás presentes llegando hasta la camilla de Wendy, que tenía en la cara una mascarilla de oxígeno, varias vendas por el cuerpo y máquinas conectadas a ella. A su izquierda estaban sus padres y Bebe llorando sin control y a la derecha estaba Stan también derramando lágrimas y sujetándole la mano.
-Estarás bien, mi amor, estarás bien- repetía una y otra vez.
-Andando- Kyle quiso tocarlo con el anillo, pero se detuvo ya que su corazón no le permitía hacerle eso a su mejor amigo -No… ¡no puedo hacerlo! No soy capaz- se lamentó. Eric le dijo que era un cobarde al no ser capaz de hacer lo que tanto andaba diciendo.
-Está bien. Yo lo hago- Kenny se armó de valor, envolvió su collar en la mano izquierda y se acercó a su amigo de pelo negro -Ya Stan, ya… todo estará bien. Wendy logrará recuperarse- con esa misma mano, le sujeto la derecha de él.
Los otros dos vieron fijamente a Marsh esperando a que su mano se quemara o sufriera algún tipo de reacción como les dijo la gótica. Pero no, no pasó nada de nada, ni una señal de daño o indicio de incomodidad por parte de él.
-"Gracias a Dios, él no es ese monstruo. De seguro se quemó la mano por la chispa de ese encendedor"- el pelirrojo cerró los ojos soltando de alivio.
-¡Es que yo no sabría qué hacer si la pierdo!- Stan abrazó a Kenny en busca de apoyo y él le correspondió el gesto acariciándole el cabello y viendo de reojo a sus otros amigos diciendo con la mirada, que ahora debían enfocarse en Butters.
Cuando todos se fueron del hospital, ellos tomaron rumbo a la residencia Stouch. Cuando estaban llegando a ella, vieron al joven sacar unas grandes bolsas de basura, cargándolas con gran facilidad, y dejarlas en el bote. Al ingresar a su casa, ellos se acercaron hasta las bolsas para ver si podían encontrar en ellas alguna prueba que demuestre que él esta tras todas esas muertes.
-Genial, ahora debemos buscar cosas en la basura como si fuéramos sucias ratas- Eric se quejó de la misma forma en como lo hizo al cavar esas tumbas.
-Si no ayudas, no estorbes, panza de marrana premiada- lo mandó a callar el judío -y creo que encontramos justo lo necesario para demostrar que tenemos razón- sacó una prendas que estaban manchadas de sangre y desgarradas.
-Algunas de estas ropas son de Butters, pero no sé de cuales sean las otras- Kenny reconoció enseguida los atuendos de su amigo.
-De seguro serán de sus víctimas al igual que esta sangre. Claro, a menos de que se trate de nuevo de la sangre de vacas y cerdos- Cartman ironizó.
-Espero que estas si sean pruebas que demuestren que él es el culpable tras todo esto. Ahora vámonos antes de que alguien nos descubra- cogieron las ropas y se retiraron con la esperanza de que esta vez sí estén por el camino correcto para resolver este misterio.
-… y hasta aquí llega el segundo capítulo de esta historia- Luis Carlos cerró el libro -parece que las cosas se están poniendo confusas ya que por una parte Henrietta dice que Stan es un hombre lobo, pero la plata que Kenny le puso no tuvo efecto en él y por otro lado Butters cada vez se comporta más raro, pero no enterró a sus víctimas, sino restos de vacas y cerdos ¿Acaso alguno de ellos dos será en verdad esa grotesca bestia? ¿Oh puede que haya un tercero? Pues descúbranlo a lo largo de esta historia que aún no ha mostrado todo el horror que les había prometido- después de chequear el ojo derecho, el fuego de la chimenea comenzó a disminuir dejando la sala en la pura oscuridad y lo único que se podían ver eran los ojos de él que brillaron un poco hasta apagarse también.
Segundo capítulo de esta historia completado el 30/10/2015.
