Sinceramente, daba por perdida esta historia. Quiero decir, yo ya la tengo toda escrita, de cabo a rabo, pero súper resumida. Antes la trama y el final me parecían un asco. Recién acabo de retomarla, la leí completa, y me llevé la sorpresa de que no era tan asco como pensaba al fin y al cabo.
Así que aquí va el capítulo 5 corregido y mejorado, y está dedicado a todos los que han leído, votado o comentado los anteriores capítulos.
¡Disfruten! (hagan de cuenta de que éste es mi regalo de Navidad para ustedes).
CAPÍTULO 5
UN IMÁN PARA LOS CONFLICTOS
—Supongo que los británicos siempre se presentan así. Bond. James Bond —comenta Maya, sonriendo divertida. Luego se da cuenta de que la estoy mirando con una ceja alzada y hace un gesto con la mano. —. Nada. No me prestes atención.
—Sé quién es James Bond —contesto, poniendo los ojos en blanco.
—Nunca dije que no lo supieras, sólo que la forma en que dijiste tu nombre… Ah, ¿sabes qué? Olvídalo. Hablando de otra cosa, ¿tienes dinero?
Vuelvo a poner los ojos en blanco.
—Sí, obviamente —digo, una mentira más grande que una casa. No tengo ni medio dólar, aunque cambiaré pronto esa situación.
Meto la mano en un bolsillo interno de mi traje y susurro velozmente un hechizo. El dinero midgardiano es tan fácil de crear.
— ¿Qué? —pregunta Maya, pensando que le estoy diciendo algo.
—Nada —respondo, y saco una billetera que se ve perfectamente real, con varios miles de dólares dentro.
Maya silba por lo bajo y luego se ruboriza cuando enarco una ceja. Probablemente nunca haya visto tanto dinero junto. Se recompone rápidamente.
—Perfecto, porque tienes que comprarte ropa decente. No digo que ese traje… armadura… lo que sea, no me guste. Sólo que no encaja aquí.
Momento. ¿Quién es ella para decir que mi traje no es ropa decente? Su vestimenta lo es aún menos. ¿Acaso todas las midgardianas se visten tan provocadoras? ¿Dónde están los vestidos largos? No le digo que no a los escotes, los corsés y demás instrumentos de tortura y belleza, pero eso es bastante diferente de los pantalones extremadamente cortos y la musculosa ajustada de Maya. Eso no le deja ningún espacio a la imaginación. La noviecita midgardiana de Thor se viste también así, pero Jane nunca me ha provocado ningún efecto. En cambio, la rubia sentada frente a mí despierta una parte dormida de mi mente, y mi frío yo interior intenta rebelarse. Nunca he tenido muchos reparos en cuanto a mujeres, aunque me he controlado más que Thor, pero ella es diferente. Ella es una midgardiana. Yo quiero salir de Midgard. No quiero tener relaciones con nadie de aquí. Al menos, eso es lo que piensa Loki, mi yo Jötunn. Mi otro yo midgardiano, Tom, está empezando a sentir algo por Maya.
Loki se rebela.
Tom lo enfrenta.
La batalla de fuerzas invisibles se hace intensa, y sin darme cuenta agarro la taza del café cada vez con más fuerza, hasta que se rompe entre mis dedos. Miro los hilos de sangre en mi mano y los trozos de loza en la mesa. Midgard está obligando un enfrentamiento en mi propia mente, entre dos personalidades que han comenzado a dividirse.
—¡Por Dios, Tom! —Maya grita, aparta su silla, y toma mi mano sin que yo tenga tiempo o quiera evitarlo.
Toma una servilleta de papel, la presiona contra mi palma y me hace cerrar el puño.
—Mantenlo así —ordena.
Sale de la cocina y vuelve a los segundos con una venda.
—A este paso terminarás gastando todas las vendas de Manhattan. ¿Cómo haces para lastimarte tanto? —reclama.
Tom se adueña de mi boca, y sonrío. Mis ojos son propiedad de Loki, y permanecen impasibles, sin participar en el gesto.
—Supongo que atraigo los problemas —contesto.
Eso es verdad. Soy como un imán para los conflictos. El Padre de Todo, Odín, no deja de repetírmelo.
La mujer quita la servilleta y envuelve el fino vendaje en mi palma. Loki intenta retirar la mano al sentir el roce de sus dedos, pero Tom se enfrenta y no permite ningún movimiento de alejamiento. La tensión entre ambas opiniones es como dos personas gritándome una en cada oído, tirando de mi brazo, y eso hace que intente dejar y retirar mi mano al mismo tiempo.
El movimiento es brusco y Maya recibe un golpe en la boca.
Alza su mano y toca su labio partido. Tiene una fina línea de sangre.
Y sé que una vez más he sido un imán para los conflictos, y que me he metido en problemas.
Espero que les haya gustado.
¡Espero sus opiniones y críticas!
Kisses!
