CRIATURAS DE LA NOCHE
(La cámara mira de un lado a otro la gran sala en busca de Luis Carlos, pero no había señal alguna de él, hasta que desde el piso de arriba, se oyó el sonido del retrete siendo vaciado y después unos pasos que bajaban por las escaleras de madera haciendo que rechinaran)
-Discúlpenme de nuevo, es que todos los dulces que me había comido le cayeron un poco mal a mi estómago y… bueno, ustedes ya saben a qué me refiero- dijo esto como si nada y sin darse cuenta de que tenía un pedazo de papel higiénico pegado en la suela de su zapato derecho -ahora sí, podemos comenzar con uno de los últimos capítulos de esta historia de horror- se aclaró la garganta, tomó el libro y comenzó a leer.
Los invitados en la fiesta miraron anonadados al terrible hombre lobo responsable de tantas masacres. Muchos comenzaron a gritar presas del pánico, pero otros, en especial lo que estaban pasados de copas, estaban maravillados por lo realista que es ese "disfraz".
-¡Wau, pero que traje tan genial! ¿De dónde lo sacó?- un niño disfrazado de Jasón Voorhees, siendo guiado por la emoción, se le acercó.
-¡RIAG!- pero el monstruo de un zarpazo le arrancó el rostro dejando expuesto la carne, músculos y venas haciendo que cayera al piso retorciéndose y gritando de agonía llevándose las manos a donde tenía la cara creando un charco de sangre hasta que murió cuando le pisó la cabeza reventándosela esparciendo su contenido como lo hizo con la directora.
-¡AAAHHH!- ahora todos los presentes se aterraron y comenzaron a correr por sus vidas dirigiéndose a las puertas del gimnasio que conducían hacia el exterior.
Después de soltar otro rugido, la bestia endemoniada corrió tras ellos y dio un largo salto cayendo encima del mismo arco que casi aplastó a Kyle e hizo que este derrumbara cayendo justamente en la salida del gimnasio y aplastando a los que estaban a punto de pasar por la puertas.
-¡NO HAY SALIDA!- grito una madre que cargaba a su pequeño hijo.
-¡CORRAN A LA OTRA SALIDA, CORRAN A LA OTRA SALIDA!- Stan trataba de guiarlos empujando a Kyle y Cartman. Las personas trataron de rodear al monstruo y pasarlo de largo, pero este no iba a dejarlos escapar así de fácil.
Brincó cayendo encima de Pip, le clavó sus garras en la espalda y le arrancó a columna vertebral junto con la cabeza, como lo hizo con otras de sus anteriores víctimas, y la azotó contra el piso reventándola igual a como le pasó a la directora-
-¡PIP!- gritaron sus amigos del Team rubio en coro haciendo que el monstruo enfocara su atención en ellos. Su siguiente presa fue Gary, se le abalanzó tirándolo de espaldas, le agarró el brazo izquierdo, se oyeron los tendones, músculos, venas desgarrándose acompañado de los huesos rompiéndose cuando se lo arrancó de un tirón.
-¡AYÚDAME SEÑOR!- suplicó por su vida llorando por el indescriptible dolor. Su atacante abrió sus letales fauces para darle una mordida en la garganta y acabar con su sufrimiento, pero al agitarlo, hizo que de su cuello saliera un rosario compuesto de plata. Al igual como lo hizo ante ese niño y Craig, eso fue suficiente para que hiciera una mueca de repulsión y lo tirara contra una pared con tanta fuerza que hizo que se reventara la nuca matándolo.
-¡GARY!- gritaron ahora solamente Thomas, Bradley y Butters. El siguiente fue el rubio rizado ya que el monstruo lo tomó del brazo derecho y lo mandó a volar contra uno de los tubos de ese marco, que estaba salido, e hizo que se empalara contra él atravesando su espalda y que saliera por el abdomen.
-…- no podía articular palabra alguna, chorros de sangre salían tanto de esa herida como de su boca, con manos temblorosas sujetó la barra de metal hasta que murió con la mirada perdida.
-¡NO!- gritaron los restantes miembros del Team conformado por puros rubios.
-¡No hay tiempo para llorar por esos maricas! ¡VÁMONOS!- Cartman estaba llegando a la otra salida del gimnasio, en realidad, era el que iba al frente corriendo más rápido que los demás, pese a su enorme y carnoso abdomen.
La endemoniada bestia no iba a dejar escapar así tan fácil a sus presas. Corrió y dio otro largo salto volviendo a interponerse en la ruta de salvación de todos ellos y les rugió como si estuviera diciendo: "¡Ninguno se irá hasta que los mate con mis propias garras!"
-¡OH MIERDA AAHH!- iba a gritar Eric, pero la bestia le rasguño su voluminoso estómago desparramando sus tripas e intestinos, que aún tienen dulces a medio digerir -¡AUXILIO, AUXILIO, SÁLVENMEN!- suplicó llorando a mares cayendo al suelo con su ropa blanca manchada de sangre.
El monstruo le mordió la garganta desgarrándosela a la vez que comenzó a despedazarlo con sus uñas lanzando pedazos de carne y órganos por todos lados llegando a manchar a lo que estaban más cerca. El castaño trataba de forcejear en un inútil intento por salvarse todavía suplicando por ayuda, pero nadie se atrevía a acercársele al monstruo, así que con las pocas fuerzas que le quedaban, sacó la daga de plata y se la clavó en el cuello.
-¡IAH!- se alejó de él llevándose una mano a esa herida que no solo le sacaba sangre, sino que también lo estaba quemando, y retrocedió unos pasos gimiendo adolorido.
-¡CARTMAN!- gritaron Kyle y Stan -¡ERIC!- gritó ahora Butters y Jimmy viendo a su mortalmente herido y odioso amigo, que había extendido la mano derecha hacia ellos antes de ceder indicando que ya murió en un charco de su propia sangre.
La bestia se quitó la daga y la tiró a un lado para inclinarse hacia adelante y soltar otro rugido ensordecedor mostrando sus filosos colmillos, lengua y paladar manchados de sangre; su saliva ensangrentada salpico de nuevo a los más cercanos.
-¡RETROCEDAN, RETROCEDAN!- Stan jaló a su mejor amigo y trató de nuevo dirigir al resto de las personas que se desesperaron más al ver que aparentemente no tenían saluda alguna.
Dieron la espalda comenzando a correr, grave error ya que al hacer eso, le dieron la oportunidad de saber cuáles eran los más lentos y fáciles de atrapar. Se dio cuenta de que Jimmy era uno de los más lentos al andar en muletas.
Se abalanzó sobre él, le mordió una de sus atrofiadas piernas y se la extirpó. El lisiado quiso defenderse golpeándolo con una de sus muletas, no le hizo nada y solo consiguió que le enterrara dos de sus garras en los ojos sacándolos, aumentando su agonía, hasta que le dislocó el cuello.
-¡JIMMY!- Timmy gritó el nombre de su amigo ahora ganándose la mirada del engendro. Dio media vuelta e intentó escapar, pero su silla de ruedas motorizada no era rival para la velocidad y agilidad del gran canino que en menos de un parpadeo lo alcanzó derribando la silla que se deslizó por el piso haciendo un horrible chillido dejándolo sin defensa alguna.
Lo tomó de su gran cabeza y lentamente comenzó a exprimírsela haciendo que de sus orejas, ojos y nariz salieran hilos de sangre, sin verse afectado por sus esfuerzos de liberarse, hasta que se la machacó como lo hizo con Pip y Victoria.
-¡Hay que hacer algo para detenerlo antes de que nos maté a todos!- Kyle se había sujetado los costados de la cabeza con ambas manos sin saber que hacer, hasta que recordó el anillo de plata -espero que esto funcione- quiso sacarlo del bolsillo.
-¡GRUARG!- pero la criatura pareció darse cuenta de sus intenciones, lo tomó de la cara y aporreó contra la pared dejándolo casi inconsciente y extendió las garras de su mano izquierda para despedazarlo como lo hizo con los demás.
-¡KYLE!- gritó Stan quitándose el sombrero, abrigo y chaparreras para ir a salvarlo.
-¡GUACHAN!- pero sin previo aviso, un látigo de metal se enrollo en la muñeca izquierda del engendro, causándole una quemadura y que retrocediera adolorido soltando al judío.
-Muy bien conformistas idiotas, se acabó la fiesta- resultó que la responsable fue Henrietta, que atrajo el látigo hecho de plata para darle un latigazo al monstruo en su fea cara -yo me encargo de él. Lárguense y no me estorben- ordenó para hacer un chasquido con su arma y volver a dar otro golpe con ella sacando otro alarido de dolor a la criatura.
-¿Segura que podrás contra esa cosa tú sola?- le preguntó Stan levantando a Kyle. Ella lo vio fijamente con el ceño fruncido debido a que sigue pensando que tuvo algo que ver con la muerte de Ethan, y volvió su vista al monstruo que se estaba sobando sus heridas.
-Segura. Ahora váyanse- les afirmó y tiró al piso su cigarro para pisarlo apagándolo.
Las personas aprovecharon que estaba distrayendo al fenómeno para tratar huir, sin importarles pasar por encima de los cadáveres de Eric y los otros, pero debido a que todos intentaban pasar por las puertas al mismo tiempo, se apiñaron bloqueándola.
-¡Quítense, quítense!- Stan trataba de hacerse camino aun cargando a Kyle -¡Si siguen empujando de esa manera, no vamos a poder salir de aquí!- giró la cabeza para ver como la gótica seguía peleando con la bestia endiablada.
-¡CHIA!- la criatura trató de tirársele encima a la pelinegra a pesar de su repulsión hacia la plata. Ella se quedó quieta en su sitio y cuando iba a ser alcanzada por esas letales garras, se corrió a la derecha evitándolas por poco y perdiendo unos mechones de pelo.
La bestia le dio la espalda, así que comenzó darle varios latigazos en esa zona dejándole más profundas y humeantes heridas, y sacándole aullidos de dolor hasta que agarró el látigo y sin importarle quemarse la mano, lo jaló atrayendo a la chica de prendas negras.
Ella extendió su pierna derecha, revelando que la suela de sus zapatillas son de plata también, y le dio una fuerte patada en el pecho lastimándolo más y que volviera a retroceder escupiendo sangre y que respirara agitadamente.
-Este es tu fin, maldito- levantó su falda por el muslo derecho, revelando que tenía amarrado una vara de metal que al tomarla, hizo que de un extremo saliera una puntiaguda estaca de plata y quiso clavársela al monstruo justo en el corazón.
-¡BUORG!- pero la bestia volvió a quemarse la palma de la mano al sujetar esa herramienta y rugirle a la joven en toda la cara haciendo que la viese aterrada y estuvo a punto de morderla.
Pero ella reaccionó rápido, sacó una pequeña bolsa y al agitarla, libero una especie de polvo. El monstruo al respirarlo, la soltó y comenzó a estornudar para luego gemir de forma desesperada y pasarse y rascarse la garganta, como si lo estuvieran quemando desde adentro hacia afuera.
-Polvo de plata, que suerte que me tomé la molestia de prepararlo- sonrió un poco viendo como el animal se agachaba apoyando sus mano en el piso escupiendo sangre -no te preocupes, ahora mismo acabo con tu sufrimiento- volvió a empuñar la estaca de plata.
-¡PAF!- aun estando débil y herido, el engendró tuvo las fuerzas suficiente para pegarle con el dorso de la mano izquierda mandándola a volar varios metros haciendo que cayera en la larga mesa de los bocadillos, que se reventara y la comida le cayera encima.
-Ah… maldición- gimió antes de quedar inconsciente.
-¡HENRIETTA!- exclamó Kyle, que ya se había recuperado y también pudo ver la lucha entre la bella y la bestia -¡SIGAN, SIGAN, SIGAN!- empujaba a las personas que aún estaban apiladas en la salida.
-¡No te separes de mí, Charlotte!- Butters apegaba a su amiga apartando a los que estaban frente a él -¡Solo un poco más!- estaban a punto de pasar por la esquina derecha del marco.
-¡HAY!- pero un tipo accidentalmente le dio una patada a la chica causando que se separara de él y caminara de espaldas tropezándose con el cadáver de Eric y cayera sentada al suelo; cosa que volvió a llamar la atención del monstruo nocturno que se le acercó -¡BUTTERS!- lo llamó.
-¡CHARLOTTE!- iba a auxiliarla, pero cuando vio al engendro se paralizo y tembló levemente. Hasta que frunció el ceño, cerró con fuerza los puños y apretó los dientes -¡NO!- el instinto de proteger a la chica que le gusta, le dio el valor suficiente para arriesgarse en salvarla y pelear contra la bestia.
La bestia volvió a extender sus zarpas para atacar a la joven, pero el rubio la tacleo como si fuera un jugador de futbol y ambos rodaron por el piso manchándose de la sangre de Timmy.
-¡No voy a dejar que le toques un solo pelo a ella!- se quitó la capa roja y se puso en guardia temblando levemente de nuevo. La criatura estaba débil, así que si quería un chance de poder ganarle, esta era su única oportunidad para lograrlo.
-¡Butters, no seas imbécil!- Stan trató de apelar a su sentido común, si es que le quedaba.
-¡NO TE ARRIESGUES!- Charlotte también intentó hacer que entrara en razón.
Los dos combatientes caminaban lentamente en círculos viéndose fijamente. Los temblores del chico aumentaban a la vez que sudaba y se tragó un nudo en la garganta ya que el canino le rugía de forma amenazante haciendo leves ademanes de atacarlo.
Se le acercó y trató de darle varios zarpazos en la cara, el joven movió la cabeza de un lado a otro evitando apenas sus uñas tan filosas como cuchillas y le dio un par de golpes en su rostro. Se corrió hacia atrás para evitar que le rajara el vientre, aunque recibió unas cortaduras ahí a pesar de tener ese disfraz puesto y le dio un golpe vertical en la quijada.
Al querer darle un derechazo, el gran lobo le sujetó el puño y comenzó a aplastárselo haciendo que gimiera adolorido y se inclinase. Quiso morderlo, pero él le sujetó el mentó con su mano libre apenas pudiendo mantenerlo a raya y parándose con dificultad.
Caminaron de forma errática aun estando forcejeando hasta la bestia le enterró sus garras derechas en el costado izquierdo haciendo que soltara un alarido y volviera a inclinarse respirando con dificultad y que escupiera sangre.
-¡BUTTERS!- gritaron sus amigos y Charlotte al mismo tiempo. El pelirrojo decidió actuar, vio la estaca de Henrietta tirada, así que se puso el anillo y fue a recogerla, pese a las protestas de Stan que le decía que no fuera a exponerse.
Como el lobo humano le daba la espalda, no se dio cuenta que se le acercó. Saltó encima de él, pasó su brazo derecho por el cuello quemándolo con el anillo y le clavó la estaca en el omoplato izquierdo.
-¡IIIAAH!- soltó un agudo gemido de agonía, tirando a un lado a Butters y agitándose con violencia para quitarse de encima al pelirrojo que se aferraba a él como si fuera una trampa para osos.
-Hay mi espalda…- Henrietta se levantó con dificultad y se sobó la columna para fijar su vista en como ellos peleaban contra el Can -Son unos tontos. No saben que la manera correcta de luchar contra un Licántropo es mantenerlo a distancia y debilitarlo con objetos de plata para poder atravesar su corazón con una estaca de plata- trato de levantarse, pero no pudo ya que se lastimó también la pierna derecha -no puedo pelear así… debo ayudarlos antes de que los maten… ¿Pero cómo?- vio de un lado a otro en busca de algo que le pudiera servir para acabar con él. Fijó su vista en un hacha de incendios dentro de su vitrina -espero que esto funcione…- se paró con dificultad y fue hasta ella y al tenerla, le roció encima ese mismo polvo.
El hombre lobo cogió a Kyle del cuello quitándoselo de la espalda y le rugió en toda la cara para poder desclavarse la estaca y tirarla por ahí. Butters juntó sus manos y le dio un golpe doble en la mejilla derecha. La criatura rugió furiosa y de un zarpazo en el pecho lo mandó a volar contra una mesa reventándola a lo que Charlotte fue a auxiliarlo. Sin nadie que estuviera cerca para intentar detenerlo, era libre de matar sin piedad alguna al judío, que trataba de liberarse sin éxito alguno.
-¡Suéltalo, imbécil!- Stan decidió intervenir y le dio un puñetazo en el rostro liberando a su amigo, seguido de una patada en el abdomen y otro golpe a la mandíbula -¿Estás bien, Kyle?- lo alzó.
-Estoy bien…- se sobó el cuello -y pensar que Butters tenía una gran fuerza ¡Pero tú no te quedas atrás! ¿Cómo?- el pelinegro rió un poco por eso.
-Oye, recuerda que si soy el capitán del equipo de futbol, es por una muy buena razón-le recordó.
-¡RIA!- el hombre lobo ya se estaba recuperando de las heridas que le habían hecho con la plata y cuando llegue a toda su plenitud, no tendrán alguna oportunidad contra él, en especial porque ya no parece verse intimidado por el anillo de plata como le pasó antes.
-Oh…- Butters se levantó de dónde cayó, pero no parecía estar tan lastimado como Henrietta. Charlotte le preguntó que si estaba bien -estaré bien… ¿Pero y las personas?-
-Mientras peleabas contra ese monstruo, las personas al fin pudieron pasar por las puertas e irse ¡Las salvaste a todas! ¡ERES UN HÉROE!- lo abrazó y dio un beso en la mejilla haciendo que se pudiera rojo de la vergüenza.
-Oye cara de nene- Henrietta se le acercó cojeando -toma esto- le lanzó el hacha. Apenas pudo reaccionar y la tomó de la empuñadura -esa hacha está cubierta de polvo de plata, si golpeas a ese Lican con él, podrás herirlo de forma mortal- le explicó para poder hacer una mueca de dolor.
-Gracias. Charlotte, tú también vete y ve a un lugar seguro- le pidió a su enamorada.
-¿Seguro de que quieres pelear contra ese monstruo? ¡Podría matarte! Ya no tienes que seguir peleando- ella se negó rotundamente a que se expusiera de esa manera.
-Si no lo detengo ahora, más personas morirán- le recordó -No te preocupes. Recuerda que ahora tengo la fuerza de un toro- le aseguro sobándole la mejilla -ahora ve y no mires atrás.
Aun reacia, ella accedió y después de darle un tierno beso en los labios, se retiró del lugar en donde han muerto personas de las formas más brutales que puedan existir.
Stan le pidió a Kyle que se alejara y que se encargara de distraer a la bestia. Al igual que como lo hizo Butters, demostró tener la suficiente fuerza y agilidad para esquivar sus ataques y darle unos cuantos golpes, curioso ya que se supone que debería estar pasado de copas; hasta que tuvo que ponerse a la defensiva cuando el Lican le rasguñó el muslo derecho y el hombro izquierdo.
-"¡MALDICIÓN! Si esto sigue así, no tendré más opción que…"- pensaba ya ofuscado. Pero la bestia lo sujetó del cuello y le agarró el brazo para arrancárselo como se lo hizo a Gary.
-¡DÉJALO!- fue salvado por Butters que le cortó la mano derecha por la muñeca haciendo que volviera a aullar agonizante y se alejara sujetándose esa herida de la que salía mucha sangre. Estaba recibiendo una cucharada de su propia medicina.
Se corrió hacia atrás evitando que le clavara el hacha en el pecho, pero recibió un corte en el pecho. Ahora era quién andaba a la defensiva caminando en reversa para no recibir esos golpes y al tener una mano menos, no podría protegerse bien.
Pero cuando el chico quiso pegarle en la cara, sujeto el hacha por la empuñadura con sus fauces y comenzó a jalarla para arrancársela de las manos. Volvieron a forcejear caminando erráticamente y a pesar de que sus colmillos se le estaban reventando y la boca se le quemaba, el Lican estaba volviendo a ganar y levantó su brazo izquierdo para rasguñarlo.
-¡SHANK!- pero Henrietta le dio otro latigazo, ahora en la pantorrilla derecha haciendo que se inclinara y después otro en la cara causando que dejara de morder el hacha, a lo que Butters pudo hacerle una profunda cortadura en el cuello, provocando que su sangre le salpicara encima.
-Conformistas inútiles. Si quiero algo bien hecho, debo hacerlo yo misma- fue cojeando hasta tomar una distancia prudencial.
-¿Segura que quieres pelear estando así?- le preguntó Kyle, que ya había recuperado la estaca.
-Por supuesto, no soy tan frágil como ustedes- le afirmó -ese monstruo está herido y débil, esta es nuestra única oportunidad para detenerlo ya que si los dejamos escapar, se recuperara de todas sus lesiones y volverá a matar a todo el que se le cruce en el camino- informó.
-¡Entonces detengámoslo ahora!- apuro Stan, que a diferencia de ellos, estaba a una gran distancia
El Licántropo, se encorvó volviendo a rugir, con todos los pelos erizados sujetándose la herida que tiene en el cuello. Tenía a un tembloroso Butters frente a él, a unos precavidos Kyle y Henrietta a sus lados y a un tenso Stan a su espalda. Si estuviera sano y ellos no tuviesen objetos de plata, los podría matar con toda facilidad, pero en el deplorable estado en el que se encuentra, hizo que se diera cuenta de que no tiene más opción que huir.
-¡GUOR!- dio media vuelta y corrió hacia al pelinegro, que se preparó para pelear, pero en vez de atacarlo, brincó pasando encima de él y comenzó a trepar por una pared clavando sus garras en ella para llegar a una ventana y salir por ella.
-¡No hay que dejar que se escape! ¡DETÉNGALO!- exigió Henrietta ya desesperada.
-¡Dame eso, Kyle!- Butters le quitó la estaca -¡No me falles!- lanzó como si fuera una jabalina que dio contra la costado derecho de la bestia justo cuando iba a salir por la ventana.
-¡AUOH!- soltó otro alarido. Se apoyó en el marco, se desclavó el objeto y se lo tiró a la gótica.
-¡CUIDADO!- Kyle la empujo, evitando por poco ser empalada y ambos cayeron al pido -¿Estás bien?- le preguntó sin darse cuenta de la comprometedora posición en la que se encontraban.
-Eh… sí, claro que estoy bien. ¿Pero serías tan amable de quitarte de encima de mí?- le pidió incómoda y apenada. Él se levantó diciendo que lo sentía -no perdamos más tiempo y vamos tras esa cosa antes de que se nos escape- apuró caminando de forma chueca.
-¡SÍ! Vamos, Stan- le pidió a su mejor amigo, pero al verlo, notó que estaba fatigado y respiraba con dificultad -¿Stan? ¿Te ocurre algo? ¿Ese monstruo te lastimó?- se le acercó.
-No… no es nada… es que el alcohol combinado con esta clase de esfuerzo físico… es demasiado para mí- se masajeó la sienes cerrando los ojos para recuperarse, cosa que hizo que la chica lo viese con el ceño fruncido de nuevo.
-Entonces los que sean los suficientemente valientes, vengan conmigo- dijo cortante y se retiró lo más rápido que su pierna herida le permitía siendo seguida por el judío y el rubio.
-Hay… hay…- Kenny por su lado, estaba recuperando el conocimiento y se levantaba de la nieve -chicas… ¿Dónde están?- llamó a sus amantes, hasta que oyó los gritos de las personas saliendo de la escuela corriendo -¿Qué rayos…?- se sujetó su herida y fue hasta ellos.
Las calles del pueblo eran un caos total, las personas corrían despavoridas alejándose lo más rápido posible del gimnasio.
-¡No veo a mi hermano por ningún lado!- Karen miraba de un lado a otro tratando de divisar a Kenny, pero no lo lograba debido a la muchedumbre.
-¡Yo tampoco puedo ver a Kyle!- Ike la jalaba de la mano.
-¡Ni yo a Craig!- comentó Ruby -¡¿Creen que ese monstruo los haya matado?!- se asustó por eso.
-¡No digas eso ni en broma!- el canadiense la regañó por haber sugerido tal cosa.
-¡Karen, chicos!- Kenny pudo alcanzarlos -¿Están bien? ¿Por qué todos están corriendo por las calles?- ahora tomó de la mano a su hermanita.
-¡Es por ese monstruo que apareció de repente en la fiesta y comenzó a matarlos a todos! Una chica disfrazada de bruja y tus amigos pelearon contra él para que pudiéramos escapar- le informó la pequeña castaña.
-¿Stan, Kyle y Cartman le hicieron frente a esa cosa? ¡Van a matarlos!- se detuvo y dio media vuelta con la intención de volver a la escuela.
-¡HAY VIENE ESE MONSTRUO!- avisó una mujer vestida de la Mujer Maravilla señalando al Lican que se les acercaba corriendo solo a dos patas, y con la mano izquierda apartaba a todos los que tuvieran la mala suertes de interponerse en su camino lastimándolos de forma fatal.
-¡Todos háganse a un lado!- Kenny empujo a los chiquillos. Pero no fue lo suficientemente rápido ya que el licántropo los alcanzó y de un manotazo hizo a un lado a Karen, dejándole profundas cortaduras en el abdomen y que rodara varios metros por el piso -¡KAREN, NO!- fue hasta ella que respiraba con dificultad y escupía -¡Resiste, resiste!- la cargó y apegó a su cuerpo llorando a mares.
-¡Que alguien detenga a esa bestia!- suplicó Bebe, disfrazada de enfermera sexy. Pero un hombre la empujó haciendo que tropezara y cayera al suelo justamente en el camino del Lican -¡OH NO!- se tapó la cara creyendo que iba a ser asesinada.
Al estar frente a ella, amañó con golpearla de la misma forma que a Karen. Pero por alguna razón, al verla fijamente se detuvo y lentamente bajó su mano izquierda y ladeó la cabeza afilando la mirada. La joven seguía tapándose la cara temblando del miedo, pero al notar que no le estaba pasando nada, lentamente bajo sus brazos viéndolo fijamente con ojos acuosos preguntándose porqué aún no la ataca.
-¡¿Qué significa esto?!- preguntó de repente el sargento Jates llegando al lugar de los hechos junto con varias patrullas, policías, el tío Jimbo, Ned y demás voluntarios.
-¡¿Ves lo mismo que estoy viendo, Ned?! ¡JAMÁS VI A UN LOBO TAN ENORME!- el tío de Stan en vez de asustarse de alguna forma, se maravilló al ver semejante ejemplar.
-¡WARG!- pasó por encima de Bebe, sin hacerle nada, para dirigirse hasta ellos.
-¡ABRAN FUEGO!- ordenó el jefe de policía y todos comenzaron a disparar sus armas.
Ahora los rugidos de la bestia eran acompañados por el sonido de los disparos. Aunque se veía afectado por la lluvia de balas y retrocedía adolorido, el hombre lobo no caía ya que el plomo no tiene el mismo efecto que la plata y volvió a acercárseles.
Pasó por encima de las patrullas de un salto cayendo sobre Jates mordiéndole la garganta, sujetándole la mano en donde tenía la pistola haciendo que por accidente le disparara a otros oficiales y después de arrancarle un gran pedazo del cuello, fijó su vista en los demás que se habían quedado estupefactos al ver morir así a su jefe.
-¡Pásame la escopeta recortada, Ned!- el manco le dio al tío Jimbo una escopeta de cañón doble que ha sido recortada -¡A ver si resistes esto!- le disparó en todo el torso causándole una grotesca herida y quedara tendido en el suelo -¡LO LOGRE!- sonrió triunfal.
Su sonrisa enseguida desapareció cuando la bestia se paró con dificultad a la vez que todas las heridas causadas por los disparos se curaban, pero las que tenía por culpa de la plata, seguían frescas y abiertas. Trató de recargar su arma, pero el Lican fue más rápido le enterró sus garras en la barriga y le arrancó el estómago junto con los intestinos y entrañas.
-¡AHA!- cayó agonizantes al suelo sujetándose esa herida con ambas manos tratando de mantener todos sus órganos adentro. Ned quiso ayudarlo y le apunto al monstruo con una escopeta de un solo cañón, pero él sujetó el arma, hizo que se apuntara con ella y ¡BOM! Le voló la cabeza desde el morro de la nariz hacia arriba.
Los voluntarios y oficiales trataron de huir, pero no podían dar más allá de unos cuantos pasos ya que el licántropo los despedazaba sin piedad alguna. Puede que solo tenga su mano izquierda, pero con esta es suficiente para seguir desatando una carnicería.
-¡Hay esta, deténganlo!- Henrietta y sus acompañantes ya lo habían alcanzado. Quiso darle un latigazo, pero el Lican al verlos con los objetos de plata, soltó un gruñido y les arrojó un oficial moribundo que recibió el latigazo y cayó sobre ella derribándola para dirigirse al bosque -¡Se escapa! ¡SIGÁMOSLO!- después de hacer a un lado a ese tipo, quiso retomar la persecución.
-¡NO! En el bosque esa cosa tendrá la ventaja y nos matará ¡Ya no podemos seguirlo!- Butters fue el primero en recuperar el sentido común y se dio cuenta de que seguirlo sería suicidio.
-Tiene razón ¡Ya no hay nada que podamos hacer ahora para detenerlo!- Kyle estuvo de acuerdo.
-¡MALDITA SEA! Estaba tan cerca…- ella a regañadientes decidió finalizar la persecución -pero la próxima vez… estaré mejor preparada y esa cosa no tendrá chance para huir- aseguró.
El caos inundo el pueblo. Las personas no sabían que hacer ahora que sabían que un hombre lobo andaba suelto, había sido el responsable de las muertes anteriores y mató sin piedad alguna a muchas personas esa misma noche ¡Era una locura total!
Así que primero lo primero: curar a los heridos. El hospital apenas podía cumplir el mandado y atender a todo el que necesitaba atención médica, en especial a los que estaban heridos de gravedad; de los cuales muchos por desgracia, no lograron salvarse.
-¿Cómo se encuentra Karen, Kenny?- le preguntó Kyle cuando él fue a la sala de espera. Todos ellos solo tenían unas cuantas gasas, vendas y pomadas ya que no estaban heridos de gravedad.
-Pudieron estabilizarla… ¡Pero dicen que tiene pocas probabilidades de lograrlo! Dios… ¡No sé qué voy hacer si pierdo a mi hermanita!- estaba devastado y parecía a punto de perder la cabeza en cualquier momento.
Sus amigos se vieron entre sí para ver quién trataba de calmarlo, pero ninguno se atrevía ya que palabras de aliento huecas y sin sentido, solo lo pondrían peor.
-Ya Kenny… hay que ser fuerte- Stan lo abrazó para consolarlo y él le correspondió el gesto descargando su llanto en él lamentándose.
-¿Qué hacemos ahora? Ese monstruo anda suelto por ahí, no podemos quedarnos cruzados de brazos sin hacer nada- Kyle quiso hacer que se dieran cuenta de que no es momento de relajarse ni bajar la guardia. Miró el anillo fijamente, parece que el simple hecho de tenerlo puesto es suficiente para que tuviera ese sentido de responsabilidad.
-Así me gusta, que tengas los pies bien puestos sobre la tierra en lugar de creer que todo se solucionó por arte de magia- habló de repente Henrietta acercándoseles fumando, pese a que está prohibido fumar en el hospital.
-En nombre de todos, te doy las gracias. Si no hubiese sido por tu valiente intervención, todos ahora estaríamos muertos- ella rodó los ojos cuando él le agradeció su ayuda.
-No lo hice para salvar sus vacías vidas, sino para detener al monstruo que ha causado tantas masacres y mató a mi amigo- soltó con aspereza.
-De todas formas, gracias de nuevo. Fuiste muy valiente- le sonrió amigablemente y ella solo se limitó a decir: "Como sea" -¿Pero qué haremos ahora para detenerlo? ¿Tienes más objetos de plata que podamos hacer?-
-Aún tengo varios ases bajo la manga. Pero me di cuenta que sola no podré detener a esa cosa. Si quieren ayudarme, pues muy bien, necesitare de toda la ayuda posible, pero no les garantizo que saldrán con vida cuando volvamos a encararlo- les dijo los riesgos mortales que podrían correr.
-Yo quisiera ayudarlos, pero… con Wendy desaparecida por culpa de esa bestia… ¡MALDICIÓN!- ahora era Stan el que estaba alterado, se alejó de ellos, puso una mano en la pared y se sobó la frente con la otra ya derramando lágrimas tanto de tristeza, ira e impotencia.
-Te entendemos Stan, sé que perder a Shelli y ahora a Wendy ha sido demasiado para ti- Kyle le puso una mano en el hombro.
-Y yo ya quiero hacerle pagar por lo que le hizo a Karen- la angustia de Kenny fue remplazada por una gran ira que le costaba trabajo mantener bajo control.
-Pero también necesitaremos de la ayuda de todos los ciudadanos. Si todos ponen de su parte, estoy seguro de que lo atraparemos y daremos el castigo que se merece.
-¿En serio? ¿Y cómo piensas convencer a todo ese rebaño de borregos asustados?- la gótica fue tajante al preguntarle eso, haciendo que el judío se pusiera a pensar.
-Tengo un idea, pero necesitare de tu ayuda para lograrlo- esto hizo que ella arqueara la ceja derecha con mucha curiosidad -y hablando de ayuda… debemos hablar con Butters para que nos diga cómo es que se ha vuelto tan increíblemente fuerte. Él nos sería de mucha ayuda para detenerlo, pero primero debe decirnos porqué es como es y porque ha estado actuando de forma extraña todo este tiempo.
-Claro, suponiendo que ese cara de nene estuviera dispuesto a cooperar- sin más que decir, fueron a buscar al rubio que es mucho más de lo que aparenta.
Lo encontraron hablando con Charlotte, él tampoco estaba herido de gravedad. Esperaron a que la chica se fuera y cuando se despidió dándole un tierno beso en los labios, haciéndole enrojecer, se le acercaron.
-Butters- lo llamó Kenny tomándolo por sorpresa ya que él les daba la espalda.
-Ho-hola chicos ¿Cómo se encuentran?- puso una de sus radiantes sonrisas y se frotó los nudillos.
-Nosotros muy bien. Pero debemos hablar de algo muy importante contigo- el tono de voz del pelirrojo fue suficiente para que se preocupara y frotara sus nudillos con mayor rapidez y preguntó con nerviosismo: "¿Y eso sería…?"
-Sobre ti. ¿Por qué eres tan sobrehumanamente fuerte? ¿Por qué tienes esas cicatrices por todo tu cuerpo? Y más importante ¿Qué ocultas y por qué te has comportado de forma extraña en estos últimos tiempos?- Kyle fue directo al grano sin vacilar.
El rubio abrió mucho los ojos de la impresión, pero desvió la mirada y sus nudillos se volvieron líneas borrosas debido a la rapidez con la que los frotaba.
-Lo-lo siento chicos, pe-pero no puedo decirles nada so-sobre eso- seguía sin verlos a los ojos.
-Butters, nosotros somos tus amigos. Así que si estas metido en algo peligroso, puedes decírnoslo para que así te podamos ayudar- le pidió Kenny poniéndole una mano en el hombro ya que se le pasó el coraje e ira por el asunto de su hermana.
-No-no, chicos. Es-esto es algo que aún no puedo decírselo a nadie. Les pido que no si-sigan preguntando sobre el tema- los vio ya comenzando a exasperarse.
-¿Acaso hiciste alguna especie de trato con algún demonio algo así?- Henrietta hizo esta pregunta poniendo un semblante lo más parecido a modo de broma.
-Ya les di-dije que no le puedo decirle a na-nadie sobre esto. Por-por favor déjenme en paz- le quiso poner fin a la conversación y amaño con irse.
-Aún no hemos terminado de hablar contigo- Kyle lo tomó de un brazo.
-¡QUÉ ME DEJEN EN PAZ MALDITA SEA!- lo empujó gritando con voz gutural asustándolos, incluso a Henrietta, para retirarse a pasos pesados y molestos.
-Esto solo hace que nuestra curiosidad aumente- la chica ironizó.
-¿Qué hacemos entonces, Kyle? ¿Aún vamos a pedirle ayuda para poder detener a ese maldito monstruo?- le preguntó Kenny.
-Cuando se le pase el mal genio, le pediremos ayuda para eso… y espero que más adelante, si nos revele todos los misterios que se tiene guardado- Kyle miraba fijamente al joven hasta que se le perdió de vista y se preguntó que estará pasando ahora por su cabeza.
-… y hasta aquí termina el capítulo de esta noche- Luis Carlos cerró el libro -sé que había dicho que este sería el último capítulo, pero tengo un problema y ese es… Ah… Ah… ¡ACHU!- estornudó y se llevó un pañuelo a la nariz para soplársela -me dio gripa, por lo cual me resultará difícil seguir haciendo el fic, pero espero finalizarlo en el siguiente capítulo.
-También sé que no detalle con muchos lujos de detalles las escenas sangrientas, pero es que si lo hubiese hecho, el capítulo me habría salido más largo de lo que ya es. De todas formas, espero que les hayan gustado las muertes y como Henrietta tuvo los cojones suficientes para enfrentarse el hombre lobo ¿No se lo esperaron, cierto?
-¿Pero entonces de quién se trata realmente? ¿Y qué misterios oculta el gentil Butters? Les aseguro que las respuestas los sorprenderán- les chequea un ojo y estornudó de nuevo.
Cuarto capítulo de esta historia, completado el 05/11/2015.
