CRIATURAS DE LA NOCHE

Todo estaba oscuro y no se podía ver ni un alma hasta que aparecen cuatro puntos de luz que brillaban intensamente y comenzaron a girar entre ellos acercándose más y más hasta volverse uno solo que se dirigió a un punto inespecífico y cuando soltó un último resplandor, se reveló que se trataba de Luis Carlos Alarcón que ya se encontraba en su sillón y la habitación se iluminó.

-Les vuelvo a dar las noches mis queridos amigos y amigas- se volvió a presentar amablemente -lamento no haber actualizado esta historia en estos días, pero es que no quería dejar rezagados a mis otros fics; además, debía darle un respiro a los que leen este fic- se disculpó -así que sin nada más que decir, sigamos con esta historia de horror, misterio y tragedia…- sus ojos volvieron a brillar a la par que los rayos y las páginas de su libro volvieron agitarse con violencia.

Al día siguiente de la masacre en la escuela y en la calle, los aterrados ciudadanos de South Park se juntaron en el ayuntamiento para ponerse de acuerdo sobre que deberán hacer con esta crisis sin precedentes; algunos incluso sugirieron la idea de abandonar el pueblo.

-¡Orden todos, orden por favor!- pedía la alcaldesa parada en el estrado acompañada por sus fieles ayudantes -¡HE DICHO QUE ORDEN!- su grito potenciado por su micrófono lastimo los oídos de todos los pueblerinos ya poniéndole atención -Sé muy bien que todos están aterrados por lo que ocurrió ayer en la noche. Así que antes de que sugieran cosas estúpidas como abandonar al pueblo o algo así, traje a unos jóvenes saben que hacer al respecto con ese monstruo- dio permiso a Stan, Kyle y Henrietta de subir; los que estuvieron en la fiesta, enseguida reconocieron a esta última como la valiente joven que le hizo frente al monstruo.

-Escúchenme muy bien todos ustedes, conformistas- habló toscamente cogiendo el micrófono -a lo que estamos enfrentándonos es a un hombre lobo- todos comenzaron a hablar entre sí de nuevo alarmadas -sé bien que ahora todos están preocupados por sus vacías vidas sin sentido, pero si siguen mis instrucciones, podremos detener a esa cosa antes de que vuelva a atacar.

-¿Estás seguro de esto, Kyle? ¿Crees que todos harán caso a las instrucciones de ella?- le preguntó Stan en voz baja para que la chica no los oyera.

-Ella es la única que sabe cómo frenar a esa bestia. Además, como muchas personas vieron como fue capaz de luchar contra él, eso les da a todos la suficiente confianza para obedecer sus mandados- le aseguró el judío viéndola fijamente.

-Lo primero que necesitamos es objetos hechos de plata. Cada uno de nosotros debe tener consigo algún objeto de plata y exponerlo todo el tiempo ya que de esa forma sirve como repelente para que el licántropo no se acerque. Lo segundo es hacer balas y armas de plata. Como muchos lo habrán descubierto ayer, las balas de plomo normales no sirven contra un Lican, así que debemos fundir mucha plata para crear balas o armas cuerpo a cuerpo para así matarlo. Y tercero, todos debemos estar reunidos en un mismo lugar. Si nos quedamos individualmente en nuestras casas, seríamos presas fáciles; por lo que todos debemos quedarnos en un solo sitio para estar más seguros, como quedarse aquí en el ayuntamiento por ejemplo, y para asegurarse de que la bestia no trate de entrar, debemos colocar objetos de plata afuera para mantenerlo a raya- la gótica finalizó su explicación -¿Qué están esperando? ¿Qué les diga si tienen alguna pregunta? ¡Vayan hacer lo que dije antes de que se vuelva de noche y la bestia vuelva al ataque!- los apuró con tono autoritario para dejar de lado el micrófono.

-Espero que sepas lo que estás haciendo- Stan la vio de forma acusadora; ella le devolvió el gesto.

-Claro que sé lo que estoy haciendo. No soy una obtusa como ustedes que creen que todo se resolverá por arte de magia- ella hablo con veneno para luego escupirle en la cara, el humo de su cigarro.

-Ya, ya. No discutan y vayamos a conseguir toda la plata que necesitemos- Kyle intervino y después de unos eternos segundos de verse fijamente a los ojos, ambos pelinegros se separaron.

Sin perder más tiempo, los pueblerinos hicieron lo que la chica ordenó. Cada uno buscaba aunque sea por lo menos un objeto de plata en su hogar, pero para los más acaudalados (La familia de Token por ejemplo) eso les resultaba más fácil y compartían lo que poseían.

Las mandaban a la fundidora para hacer balas y otras clases de armas. El problema era de dónde van a sacar voluntarios para usarlas ya que con Jimbo y Ned muertos, no había alguien que motivara a los demás para la "cacería" hasta que Randy tomó cartas sobre el asunto y decidió continuar con la labor de su hermano, para el desagrado de Stan y Sharon, pero fue suficiente para dar apoyo moral a varias personas para que cooperaran y accedieran a hacerle frente al monstruo.

Otro problema que surgió fue en dónde iban a quedarse todos ya que no se podía retirar a los heridos del hospital y debido a que Wendy desapareció por culpa del licántropo, se daba por hecho que las personas ahí adentro no estaban seguras. Rápidamente se solucionó ya que pusieron objetos de plata por toda la estructura tanto por dentro como por fuera.

Henrietta se dedicó a adiestrar lo mejor que podía a los voluntarios para que supieran como usar sus implementos como el polvo de plata o ballestas y arcos con flechas. Cosa que le estaba colmando la paciencia; pero como ella misma dijo, no puede detener a ese monstruo sola.

Falta poco para que anochezca, así que debían pensar en una estrategia para poder capturar a la bestia y evitar que esta noche sea otra de las tantas en las que se han producido muertes brutales.

-Tratar de cazarlo como si fuera un simple animal cualquiera es lo peor que podríamos intentar hacer. Recuerden que no es una bestia cualquiera, pese a su salvajismo, sigue teniendo cierto grado de inteligencia que lo hace mucho más listo que cualquier animal. Lo que debemos hacer es atraerlo hacia nosotros, rodearlo tendiéndole una emboscada y poder matarlo a tiros desde una distancia segura- Henrietta tomó la palabra luego de que los demás impartieran sus ideas.

-¿Y cómo podríamos atraerlo hacia nosotros?- cuando Kyle le preguntó esto, ella le dio una larga calada a su cigarro y soltó una espesa humareda.

-Alguien debe ofrecerse como carnada para que el Lican lo persiga y traiga hasta el lugar donde le pondremos la emboscada- todos enseguida comenzaron a hablar entre sí ya que ni el más loco de los locos, se ofrecería para hacer tal cosa.

-Estás loca definitivamente ¡¿Cómo puedes sugerir tal cosa?! Nadie se va a prestar para eso. Además ¿Por qué tiene que ser necesariamente una persona? ¿No puede usarse un animal para eso?- Stan era uno de los que estaban más indignados.

-La carne humana es la preferida de los hombres lobo; por eso la carnada debe ser una persona- explicó secamente la pelinegra -debe ser alguien rápido, ágil y difícil de atrapar ¿Quién se anima?- de nuevo todos se vieron entre sí y nadie parecía tener interés alguno de volverse un sebo.

-Yo me ofrezco- para la gran sorpresa de todos, Butters dio un paso hacia adelante y en su mirada se podía apreciar una determinación que nunca antes se había visto en él.

-¿Tú, en serio? ¿Por qué te ofreces?- la joven lo vio desconfiada, al igual que Kyle y Stan.

-Porque si nadie hace algo para detener a esa bestia, muchas más personas resultaran muertas. Además, así le puedo dar un buen provecho a la gran fuerza y habilidad que tengo ahora- aparte de la gótica y de los mejores amigos, el resto de personas no veía nada de raro en ese comentario.

-Ya tenemos al voluntario ¿Cuál es el resto del plan? ¿En dónde le pondremos esa trampa al monstruo y que haremos en caso de que no funcionase?- preguntó Randy para seguir hablando del tema.

-Debe ser en un lugar cerrado en dónde el Lican no tenga forma de escapar una vez que sea rodeado. Este es el sitio indicado- la joven señaló en un mapa del pueblo un largo callejón sin salida -desde las ventanas de las estructuras cercanas podrán abrir fuego contra él y para impedir que se escape, pondremos un autobús en la entrada del callejón en donde estarán más personas para dispararle- detalló las fases de su plan.

-¿Pero yo no moriría por la lluvia de balas?- quiso saber Butters ya arrepintiéndose de haberse ofrecido por esa misión aparentemente suicida.

-No te preocupes. Al final de ese callejón hay una tapa de alcantarillado. Solo debes meterte en ella para así perder al Lican y no exponerte a las balas de plata- la gótica siguió explicando -y si de alguna forma logra escapar del callejón, le arrojaremos flechas y arpones de plata amarradas a muros para impedir que pueda volver al bosque- terminó por decir las fases de su plan -ya hemos perdido mucho tiempo hablando. Hay que moverse rápido y alistarlo todo antes de que la oscuridad de la noche nos consuma a todos y la criatura ataque de nuevo- con todo ya dicho, fueron a hacer los preparativos para matar a la bestia lobo.

Cuando ya todo estaba listo y los voluntarios se encontraban en sus posiciones, solo quedaba un asunto que resolver.

-¡Mi bebe!- Linda abrazaba a Butters derramando ríos de lágrimas -¡¿Por qué tienes que hacer esto?!- lo tomó de la cara para verlo fijamente.

-Porque ese monstruo mató a Eric, a mis amigos y a muchas personas de forma horrible. Si puedo ayudar a detenerlo, entonces tengo el deber moral de poner de mi parte- le explicó con pesar haciendo que ella llorara con más ganas y abrazara con mayor fuerza.

-Te cuidas mucho y se muy valiente- Steven también se unió al abrazo soltando lágrimas.

-Ya es hora, vamos- Henrietta interrumpió el momento sin estar para nada conmovida por la escena -termina de despedirte y andando- lo apresuró. El rubio iba a seguirla, pero Charlotte se le había acercado para despedirse también.

-Toma esto para la buena suerte- le dio un apasionado beso en los labios haciendo que abriera los ojos de par en par, pero los cerró para gozarlo más y abrazarla por la cintura.

-Ya, ya, ya. Basta de cursilerías conformistas y vayámonos de una buena vez- la pelinegra solo se fastidió más por eso y lo tomó del brazo derecho jalándolo llevándolo prácticamente a rastras.

-Todavía me sigo preguntando de dónde Butters sacó la fuerza y resistencia que posee ahora. Si fuese el mismo de antes, nunca se hubiera prestado para algo como esto- inquirió Stan.

-Espero que logre sobrevivir a esto y nos responda a todas esas preguntas- Kyle lo vio fijamente hasta que se le perdió de vista -¿Y qué me dices de Kenny? ¿Todavía sigue en el hospital?-

-Sí… no se ha despegado de Karen en ningún momento desde ayer… pobrecito- el mayor soltó un suspiro de tristeza -y con todo esto, no se ha podido ir en búsqueda del cuerpo de Wendy… oh lo que quede de ella- parecía que una lágrima iba a salírsele del ojo derecho.

Kyle de nuevo tuvo que consolarlo. Ninguno de ellos se prestó para la misión debido a que sus madres se negaron rotundamente (especialmente Sheila) por lo que solo se limitaron a quedarse en el ayuntamiento para ser parte del grupo que se encargaría de cuidar a los que se encontraban ahí y repeler al hombre lobo en caso de que decida atacarlos.

-"Butters… Henrietta… mucha suerte atrapando a ese maldito animal"- pensó viendo hacia arriba.

La cortina de la noche volvió a cubrir todo el pueblo. Las calles estaban totalmente desiertas y lo único que se oía era un silencio sepulcral, ni siquiera los animales se atrevían a aventurarse a dar una caminata sabiendo muy bien lo que podría ocurrir; parece que tuvieron mucho más sentido común que las personas que se atrevieron a andar por las calles aun sabiendo de las muertes que habían producido antes de la masacre de la escuela.

Ese tétrico ambiente incomodaba más a un ya de por sí asustado Butters que caminaba sin rumbo fijo por las cercanías de ese callejón frotándose los nudillos y viendo de un lado a otro de forma rápida respirando agitadamente sudando pese al frío que hace.

-Oh re-recorcholiz… lo-lo que debo hacer por el bien de los de-demás… y demostrar que so-soy digno de Charlotte- se dijo a sí mismo tratando de darse ánimos para luego frotarse el brazo derecho haciendo una mueca de dolor -y espero… que todo eso que hice… haya valido la pena.

Enseguida se tensó cuando escuchó el sonido de pisadas y ramas partiéndose tras él. Al dar media vuelta solo se topó con la oscuridad de la noche sin poder divisar al responsable de esos ruidos. Retrocedió unos pasos tragándose un nudo que se le formó en la garganta y llevó la mano derecha a uno de los bolsillos de su abrigo azul celeste tentado a sacar una bolsa con polvo de plata que Henrietta le había entregado en caso de ser atacado.

Los latidos de su corazón son tan fuertes que la caja torácica parecía estarse deformando debido a que volvió a oír esos sonidos acercándosele ahora acompañados por unos leves gemidos. Al ver unos arbustos agitarse, su cuerpo comenzó a temblar de forma aterradora y parecía a punto de perder la capacidad de controlar sus órganos digestivos en cualquier momento.

-¡AAHH!- gritó aterrado cuando el causante de los ruidos salió de entre las plantas, pero se llevó las manos al pecho para calmarse ya que solo se trataba de un perro callejero olfateando el piso en busca de comida sin prestarle atención -gracias al cielo solo es un perrito…- sonrió un poco, hasta que notó que cierto líquido amarillo escurría de sus pantalones -Oh no… por lo menos no hay nadie cerca…- se sujetó la entrepierna -¿En dónde es-estará ese monstruo ahora?- volvió a mirar de un lado a otro alerta ante cualquier otro movimiento.

En el hospital, las cosas también iban con esa inquietante calma. Los voluntarios que rodeaban el perímetro tenían la misma piel de gallina que Butters poseía y sus armas, que tenían collares de plata amarrados a ellas, temblaban un poco y también se estaban preguntado por qué se prestaron para eso ¿Solo por las simples palabras de aliento por parte de Randy o para proteger a sus seres queridos y demás ciudadanos como acto de buena voluntad y ser buenos samaritanos?

Kenny estaba sentado frente a la cama de Karen con los brazos y cara apoyados en el colchón. Estaba durmiendo con unos leves rastros de lágrimas, en su mano tiene el collar que usó para tocar a Stan y en una mesita tiene la daga que Cartman usó para tratar de salvarse; ahora él la posee para su propia defensa personal.

Solo se oían las lentas y pausadas respiraciones de la niña combinadas con el sonido de las máquinas que se encargaban de mantenerla con vida ¿Pero por cuánto tiempo más iban a poder seguir sosteniendo ese delgado hilo que separaba la vida de la muerte?

Una fuerte ventisca agitó con violencia los objetos de plata que estaban colgados fuera del hospital causando el sonido del metal golpeándose. No estaba sola ya que fue acompañada por la gran sombra humanoide se reflejó en una de las paredes traseras del hospital. La bestia extendió su mano derecha, que ya estaba totalmente curada, y amañó con rasguñar una puerta; pero enseguida la retrajo al darse cuenta de que hay collares amarrados a ella y brillaron.

-¡GRRR!- soltó un rugido de molestia y fue en busca de otra entrada para ingresar a la sala del buffet, corrección, para ingresar al hospital lleno de indefensa personas heridas y enfermas.

-¡¿Oyeron eso?!- varios vigilantes fueron hasta esa zona, pero no encontraron nada -podría jurar que oí un fuerte gruñido de bestia- la misma persona que habló vio todo a su alrededor.

-De seguro debió tratarse de un perro o algo así- uno de los otros le restó importancia al asunto y todos comenzaron a retirarse sin saber que la muerte estaba a tan solo unos pasos de ellos.

-…- el Lican los miraba fijamente y estuvo a punto de abalanzársele, hasta que noto las cadenas de plata que ellos tenían en sus armas, los brazaletes en sus muñecas y los collares en sus cuellos. Eso le causó mucha repulsión y silenciosamente se retiró sin hacer nada.

-Ah… ah…- la sola presencia de ese ser en el hospital, pereció ser suficiente para alterar a Karen y hacer que se removiera inquieta y se respirara de forma agitada.

-Oh… que… ¿Qué está pasando?- eso hizo que Kenny se despertara -¿Karen? ¡¿KAREN?!- se desesperó al verla así -¡DOCTOR, DOCTOR, ALGÚN DOCTOR MALDITA SEA!- suplicaba por ayuda.

Butters se cansó de estar caminando por sin rumbo fijo y se sentó en una banca. Apoyó su cara en la mano derecha, sus ojos se cerraban lentamente y abrían de forma abrupta justo cuando su cabeza caía ya que estaba luchando fuertemente contra el sueño.

-¿Acaso ese monstruo decidió irse del pueblo y causar matanzas en otros lugares…?- se preguntó a sí mismo para luego bostezar -no voy a resistir más… debo mantenerme despierto ya que si me quedo dormido, me volvería presa fácil para ese monstruo…- se talló los ojos.

Se puso de pie de un salto al oír una lata cayendo al piso y rodando hasta su posición.

-"Por favor que sea solo otro perrito, por favor que sea solo otro perrito"- se repetía volviendo a pasar por los síntomas que tuvo antes.

Para su desgracia esta vez no se trataba de un simple perro callejero, sino del gran can que salió de entre las sombras caminando lentamente a dos patas viéndolo fijamente rugiendo un poco, de seguro todavía molesto debido a como él lo había lastimado antes. De nuevo el corazón estaba a punto de reventársele, se frotaba los nudillos a la velocidad de la luz, al igual que su parpadeo y temblaba como una torre de cartón en medio de un terremoto.

-¡GRUA!- después de unos momentos de verse fijamente en silencio, la bestia se dirigió a él corriendo a cuatro patas a toda velocidad.

-¡MAMÁ!- enseguida comenzó a correr por su vida llorando del terror puro.

Debía llegar a ese callejón lo más pronto posible para no ser despedazado por la bestia. Debía girar en una esquina, así que para no perder velocidad, se sujeta de un poste para así poder hacer un giro cerrado y continuar corriendo a diferencia del Lican que al tratar de girar a la velocidad a la que iba, perdió el equilibrio y se tropezó rodando unos metros deteniéndose hasta chocarse contra el costado derecho de un auto reventando sus vidrios, aboyando sus puertas y después de sacudir su cabeza, retomó su persecución soltando un aullido.

El joven vio hacia tras mirando como de nuevo era perseguida, al ver hacia adelante divisó el callejón en donde se llevará a cabo la emboscada, pero también se dio cuenta de que un carro que estaba en medio de la calle. En vez de rodearlo, dio un brinco tan alto y largo, que pasó por encima de él y apenas cayó al suelo siguió corriendo.

-Ahí vienen, prepárense- avisó Henrietta, que junto con los demás voluntarios, estaba escondida en uno de los edificios que rodeaban el callejón.

El joven ingresó al lugar y sus talones volvieron a ser pisados por la bestia que estaba más cerca de él a cada paso. Al estar más cerca de la tapa de alcantarilla, eso le daba una sensación de seguridad al creer que ya casi estaba a salvo.

Sus esperanzas se derrumbaron a la par de su caía cuando se tropezó y desplomó contra el piso adolorido porque se golpeó fuertemente.

-¡BUARG!- el Lican se le tiró encima extendiendo sus zarpas haciendo que rodaran por el suelo quedando encima de él inmovilizándolo, sujetándolo del cuello con la mano derecha y levantó la izquierda para desgarrarle la cara.

-¡NO!- él reaccionó rápido y le sujetó la mano justo cuando las garras estaban a unos centímetros de su rostro y con la otra mano le sujetó la muñeca para tratar de liberar su garganta que estaba sangrando debido a las puntas de las uñas que tenía enterradas.

Después de unos momentos de forcejeo, la bestia abrió sus mandíbulas para poder darle una feroz mordida. El chico flexionó su pierna derecha y de una fuerte patada en el pecho lo hizo a un lado, que tosiera mucho, para así poder levantarse y dirigirse a la alcantarilla.

El Lican no lo iba a dejar ir tan fácil. Volvió a acercársele rasguñándole la espalda dejándole unas grotescas heridas de cuatro garras en ella sacándole un alarido de dolor; pero en vez de sucumbir ante el dolor, dio media vuelta pegándole en el hocico con el dorso de su mano derecha y después de darle un golpe vertical en la quijada con la izquierda, otra vez amañó con huir.

-¡AHA!- soltó otro grito de dolor cuando la criatura lo tomó del brazo derecho y lo azotó contra una pared con violencia y estuvo a punto de morderle la garganta.

-¡NO, DÉJAME!- le sujetó la mandíbula inferior apenas manteniendo a raya sus mortales colmillos, pero como cerraba y abría varias veces la boca, no iba a poder aguantar por más tiempo. Hasta que sacó de su abrigo la bolsita con el polvo de plata, pese a que su brazo derecho está inmovilizado la mano seguía libre, y la agitó liberando la sustancia.

Al igual que como ocurrió en el gimnasio de la escuela, el Lican apenas la aspiró comenzó a toser y estornudar violentamente caminando de espaldas volviendo a quemarse por dentro y pasarse las manos por la garganta de forma desesperada gimiendo de la agonía.

-¡Esto es por Eric!- Butters aprovechó eso para darle un derechazo -¡Este es por Bradley!- ahora un izquierdazo -¡Por Pip!- otro derechazo -¡Gary!- volvió a usar la izquierda -¡Y por las demás!- el último golpe que le dio, fue otra certera patada en el abdomen para volver a alejarse.

El canino se inclinó apoyando sus peludas y mortíferas manos en el suelo continuando tosiendo y estornudando, pero al ver como el joven se le iba a escapar de entre sus garras, se enfureció otra vez y con unos pasos ahora torpes, quiso acercársele. Butters cogió la tapa de alcantarillado, la alzó con facilidad y se metió a ella volviendo a taparla justamente cuando la bestia iba a tirársele encima haciendo que lo único que consiguiera fuera rasguñar la tapa.

-¡AHORA, ABRAN FUEGO!- Henrietta dio la orden y todos salieron de sus escondites, tomando totalmente por sorpresa al Lican que soltó un rugido, y comenzaron a dispararle justo cuando un autobús se estacionó en la entrada del callejón impidiendo cualquier tipo de salida.

El sonido de los disparos resonaron por el callejón y más allá combinándose con los aullidos de agonía del licántropo que retrocedía con cada impacto de bala en su cuerpo salpicando de sangre el suelo y las paredes que estaban a su alrededor.

Era una lección del Karma aplicándole el refrán: "El cazador de ha vuelto la presa" para que así sufriera como se lo merece por cada una de las vidas inocentes que ha segado. No tuvo más opción que hacerse bolita en un rincón del callejón cubriéndose la cabeza con sus brazos sin dejar de gritar agonizante; también se podía oír el sonido de sus huesos rompiéndose y de la carne siendo desgarrada.

-¡A la cabeza, dispárenle a la cabeza para matarlo de una vez!- Henrietta quería que concentraran el fuego en esa zona para al fin poder darle muerte al monstruo, pero debido a que se cubrió, no podían herirlo en esa parte.

Después de unos segundos, los disparos fueron desapareciendo lentamente debido a que las balas se estaban agotando y tenían que recargar las armas. Eso fue suficiente para que el Lican se desplomara en el piso respirando agitadamente sin poder levantarse y continuando derramando sangre de sus heridas; pero seguía con vida.

-¡Recarguen rápido antes de que recupere sus fuerzas!- la gótica volvió a apurarlos viendo como el can raspaba el piso con las uñas de sus manos al cerrar los puños volviendo a rugir. Y no solo eso, de sus humeantes heridas comenzaron a surgir las balas de plata ya que su organismo las estaba expulsando por lo que estaba comenzando a recuperar parte de sus fuerzas -¡MALDITA SEA! ¡¿Tengo que hacerlo todo yo?!- perdiendo la paciencia, cogió un arco y flecha con punta de plata y le apuntó a la cabeza para al fin matarlo.

El Lican había recuperado las energías suficientes para poder incorporarse y saltar a un lado evitando esa flecha que le rozó la oreja derecha. Para poder escapar no caminó de regreso a la salida de del callejón, sino que usando sus garras podía correr por las paredes.

-¡¿Ahora juega al Hombre Araña?!- Randy y el resto se sorprendió por eso.

-¡No se queden sorprendidos por eso y vuelvan a dispararle!- Henrietta volvió a apuntarle con su arco y logró clavarle una flecha en el omoplato izquierdo, pero no bastó para frenarlo.

Al intentar de dispararle de nuevo, él saltó a la otra pared esquivando por poco las balas de plata y al estar cerca del autobús, brincó cayendo en el techo de este y bajar alejándose del callejón.

-¡DEMONIOS!- la pelinegra cogió un comunicador -¡Arqueros, es su turno!- dio sus instrucciones.

Las personas que estaban en las edificaciones cercanas al callejón, salieron de sus posiciones y al ver al monstruo corriendo a pasos torpes, lejos de ser los ágiles de antes, le apuntaron con sus ballestas y dispararon arpones plateados. Algunos fallaron por completo, otros rozaron su pelaje, y cuando parecía que iba a escaparse, uno de los arpones se le clavó en el muslo derecho.

Fue suficiente para detenerlo debido a que la cuerda del arpón estaba bien sujeta a una pared, por lo cual los demás arpones pudieron enterrarse en su maltratado cuerpo. Uno le dio en el pectoral izquierdo, otro en el costado derecho por detrás, uno en el hombro del mismo lado, el siguiente fue en el antebrazo izquierdo, uno en la pantorrilla, en la mano derecha y finalmente uno en el estómago.

El Lican se retorcía agonizante tratando de liberarse, pero esas heridas combinadas con las causadas por los disparos, fueron suficiente para acabar con las pocas energías que le quedaban y hacer que volviera a caer al suelo medio muerto y respirando con mucha dificultad.

-¡SÍ, LO TENEMOS!- con esa exclamación triunfal por parte de Randy, todos comenzaron a gritar eufóricos ya que al fin pudieron ponerle un punto final a los grotescos actos que ese engendro ha causado, hasta Henrietta no pudo evitar sonreír un poco debido al triunfo.

-"Como me gustaría que estuvieras aquí para poder ver esto, Ethan "- pensó soltando un suspiro, hasta que volvió a poner su típico semblante neutro -ahora a dar el golpe final- se acercó al moribundo empuñando su estaca de plata -veamos si seguirás creyéndote el depredador dominante cuando te haya mandado al pozo de fuego y tormento eterno- alzó el arma para clavársela justamente en la cabeza.

-¡ESPERA!- pero Randy junto con otros más se le acercaron y la detuvieron -¿Por qué matarlo? ¿Tienes idea de cuánto pagarían las personas para poder ver a un hombre lobo? ¡Nos haríamos multimillonarios!- la codicia colectiva hizo que su pensamiento racional se nublara.

-¿Qué fue lo que dijo?- ella no podía creer lo que acabó de escuchar -¡¿Cómo se les ocurre pensar en algo como eso?! Ya les dije que no se trata de un animal cualquiera ¡ES UN MONSTRUO AL QUE DEBEMOS MATAR CUANTO ANTES! ¡¿Acaso se les han olvidado todas esas personas que fueron asesinadas por él?!- se enfureció -No existe jaula o prisión que pueda contener a una criatura como esta.

-No hay problema. Solo debemos crear una jaula hecha de plata para que así no pueda huir y todo el mundo podrá deleitarse viendo a esta bestia- sugirió otro de los voluntarios haciendo que ella estuviera a punto de gritar presa de la cólera e ira.

La bestia mientras tanto, al ver que todos estaban distraídos, agarró un tercer aire y decidió actuar. Se levantó agarrando las cuerdas de los arpones cortándolas con sus uñas y dientes liberándose soltando otro atronador rugido aterrándolos a todos.

-¡MALDICIÓN, DISPÁRENLE DE NUEVO!- Henrietta retrocedió unos pasos por la impresión.

Antes de volver a ser baleada, el Lican retomó su ruta original hacia el bosque quitándose con dificultad los arpones que tenía pegados a su ser y dejando un rastro de sangre que se perdió cuando se metió de lleno en la vegetación perdiéndose de la vista de los cazadores.

-¡NOOOO!- gritó la líder -¡GRANDÍSIMOS ESTÚPIDOS! Por su maldita codicia y ansias por ser famosos y reconocidos ¡SE NOS ESCAPÓ DE LAS MANOS Y AHORA MÁS PERSONAS INOCENTES VAN A MORIR! ¡Espero que estén felices!- les volvió a gritar iracunda.

-¿Qué pasó? ¿Pudieron matarlo?- preguntó Butters saliendo de una tapa de alcantarilla haciendo que ella se pusiera roja del coraje y tensara la quijada tan fuerte que todo el cuerpo le temblaba.

En el ayuntamiento, las personas que estaban despiertas pudieron oír los disparos producidos, pese a la gran distancia que había, y se encontraban alerta.

-¿Creen que ya hayan podido matar a esa cosa?- preguntó Sharon angustiada por Randy.

-Son muchas personas con objetos de plata. Ese monstruo no podrá hacerle frente a tantos y mucho menos salir ileso- aseguró Kyle viendo el anillo de plata en su anular derecho.

-¿Pero y si logra escapar y viene por nosotros?- Sheila como siempre, viendo el vaso medio vacío.

-Descuida, mamá. El ayuntamiento está recubierto con plata y tenemos objetos del mismo material con nosotros, no se atreverá a atacarnos- quiso asegurarle el otro pelirrojo.

-Espero que tengas razón, Kyle- espetó Stan para luego ver fijamente la luna y fruncir el ceño -voy al baño, regreso luego- se retiró.

Estando en el baño, abrió una llave llenando sus manos con agua para poder mojarse la cara y el cabello después de quitarse el gorro y ponérselo luego de secarse con una pequeña toalla.

-Wendy…- suspiró otra vez triste y procedió a salir. Pero se detuvo ya que al ver el espejo que tenía enfrente, se dio cuenta de algo que enseguida lo hizo palidecer -Oh cielos…- susurró.

-¡AAAHHHH!- por todo el ayuntamiento resonó su grito que despertó a todos los que dormían.

-¡Ese fue Stan!- Kyle junto con su familia, la madre de su amigo y varios más fueron a ver que ocurrió -¡¿Estás bien, Stan?!- lo llamó acercándose a la puerta del baño de hombres.

Todos se detuvieron en seco ya que la puerta se rompió dando paso al licántropo, que al igual que como pasó con Wendy, en sus fauces y garras tenía pedazos de piel desgarrados salvajemente.

-¡ES EL HOMBRE LOBO!- una persona lo señaló. Todos entraron en pánico, gritaron, corrían de un lado a otro sin saber qué hace, las madres y padres cogían a sus hijos y los apegaban a ellos.

-¡¿Cómo pudo entrar esa cosa aquí?!- quiso saber Ike, que estaba siendo abrazado por Sheila. Pero notó que en la mano derecha del Lican había algo especial -¡Tiene el gorro de Stan! Eso significa que…- comenzó a descargar lágrimas sabiendo lo que pasó.

-¡STAN, NOOO!- Kyle gritó estallando en llanto, pero su mirada parecía la de un demonio enfurecido -¡MALDITO!- comenzó a disparar su AK-47, lo que causó que las personas con armas también abrieran fuego.

El engendro se cubrió la cabeza para no ser herido ahí y para no repetir esa amargada experiencia, tomó la decisión de escapar. Con otro salto, pasó por encima de sus atacantes y corrió en medio de las personas, para que no recibiera disparos, y lastimando a los que se encontraban en su camino de forma letal… incluyendo a Sheila y Ike que de un solo movimiento, les dejó profundas heridas en sus abdómenes.

-¡MAMÁ, IKE!- Kyle se acercó a ellos viendo el estado delicado en el que se encontraban -¡MALDITO HIJO DE PUTA!- dejándose poseer por la ira, volvió a dispararle sin importarle que casi hiere a las demás personas -¡NO HUYAS COBARDE!- lo persiguió haciendo a un lado a los demás.

De un empujón la bestia derribó las puertas de la entrada principal, tomando por sorpresa a los vigilantes que estaban afuera, y sin prestarles atención siguió corriendo.

-¡REGRESA MALPARIDO!- Kyle le siguió disparando y quiso perseguirlo, hasta que se le acabaron las balas -¡COÑO!- recargó y al ver hacia adelante, ya no pudo divisar al canino -¡GRRR!- rugió de forma parecida a esa bestia, hasta que notó en la nieve, el gorro de su mejor amigo ensangrentado ya que se le cayó a la criatura, así que lo cogió -Stan… Ike… mamá… Cartman… yo les juro, por mi vida, que capturaré a esa bestia… ¡Y LE HARÉ PAGAR POR TODO LO QUE HA HECHO!- empuñó el gorro en lo alto marcando así su propio destino.

-… y eso ha sido todo por esta noche, señoras y señores- Luis Carlos cerró el libro -Sí, ya sé lo que van a decir; este debió haber sido el último capítulo de esta historia. Pero de nuevo hubo tantos detalles a tener en cuenta, que simplemente no los pude meter todos en un solo capítulo, pero de igual forma espero que les haya gustado, en especial cuando tratan de atrapar al hombre lobo y de cómo la codicia humana cegó el sentido de responsabilidad de las personas permitiéndole escapar y volver a causar masacres.

-Ahora Kyle está furioso por la muerte de Stan, y porque su madre y Ike quedaron mortalmente heridos ¿Eso afectará su capacidad de razonamiento? Eso lo verán en el siguiente capítulo que espero que en verdad sea el último- después de chequearles el ojo, su cuerpo brilló volviendo a ser esos cuatro puntos de luz que desaparecieron volviendo a oscurecer la sala.

Quinto capítulo de esta historia completado el 16/11/2015.