CRIATURAS DE LA NOCHE
Todo de nuevo esta sumergido en una absoluta oscuridad y no se podía ver ni un alma, hasta que de repente una fuerte brisa abrió violentamente unas ventanas agitando con fuerza las cortinas y se comenzó a oír los chillidos de muchos murciélagos que ingresaron, se arremolinaron en un solo lugar y después de brillar durante unos segundos, se dispersaron dando vista a Luis Carlos sentado en el sillón junto a la chimenea que ya estaba prendida.
-Buenas noches otra vez, mi querido público- como de costumbre, volvió a saludar a los lectores -aquí les traigo el otro capítulo de esta historia de horror, suspenso y misterio- las personas comienzan a preguntas si este es el último -sí, sí. Ya sé que había dicho que este sería el último, pero espero que sea el penúltimo- ahora todos comienzan a abuchearme -ya, no perdamos más tiempo y comencemos- las páginas volvieron a agitarse y algunas caían a las llamas -¡OH MIERDA!- las coge y sacude para tratar de apagarlas.
Al día siguiente de la fallida misión de matar al hombre lobo, las personas del pueblo de nuevo estaban histéricas, pero ninguna superaba el nivel de histeria y desesperación de cierta persona.
-¡INÚTILES, TODOS USTEDES SON UNOS MALDITOS INÚTILES!- se trataba de Henrietta que gritaba iracunda a los voluntarios que se prestaron para esa misión -¡Todos y cada uno de ustedes son unos malditos estúpidos, inútiles, infelices y codiciosos conformistas de mierda! Lo teníamos en la palma de la mano y justo cuando iba a ponerle fin a todo esto ¡Se dejaron dominar por su codicia desmedida! Nunca debí haber recurrido a una manada de perfectos imbéciles que ni siquiera saben cómo amarrarse los zapatos y creen que el dinero es lo único que importa en sus vidas vacías y carentes de sentido ¡SIN DUDA SON IDIOTAS INCOMPETENTES DE PRIMERA CLASE!- parecía que todas las frustraciones que ha tenido en su vida, las estaba descargando en ese momento de coraje.
-Oye mocosa, ya me estoy cansando de que nos andes insultando de esa mane…- iba a reclamarle uno de ellos, pero no pudo seguir hablando ya que ella le dio una patada en el estómago haciendo que se inclinara hacia adelante, para después darle otra en la mejilla derecha tirándolo al suelo y por último le pisó fuertemente la espalda haciendo que gritara del dolor.
-¡Yo puedo decir todo lo que se me dé la gana ya que estoy diciendo la pura verdad!- sin piedad alguna, le pateó el costado izquierdo haciendo que se retorciera jadeante en el piso -¡¿Alguien más tiene alguna objeción?!- desafió al resto que no se atrevió a decir nada -¡Así me gusta! Que se guarden sus patéticas excusas y reconozcan su monumental estupidez- dio media vuelta, se alejó de ellos y le dio la calada más profunda que alguna vez le ha dado a un cigarro para intentar bajar la rabia incontenible que tiene en estos momentos.
-Henrietta, Henrietta. Ya cálmate por favor- le pidió Kyle acercándosele junto con Butters.
-¡¿Cómo esperan que me calme si por la culpa de esos pelmazos la bestia se pudo escapar y volvió a matar y herir a varias personas?!- el tabaco era insuficiente para calmar su mal genio.
-Te entiendo perfectamente. Mi madre y hermanito fueron heridos de forma grave por culpa de ese maldito animal- el judío dijo estas palabras con el rencor gravada en ellas y desvió la mirada entrecerrado los ojos -pero no es momento para seguir enfadada por la incompetencia de todos esos pendejos. Necesitamos que formules uno nuevo plan para atrapar a esa condenada bestia y hacerle pagar por todo lo que ha hecho- le pidió ya ansioso por poder cobrar venganza.
-¿Y crees que es fácil formular otra estrategia para detener a ese monstruo? Un hombre lobo nunca caerá en la misma trampa dos veces y ahora será mucho más precavido. Atraerlo a una posición estratégica para tenderle una trampa ya no es una opción- ella volvió a llevarse el cigarro a la boca -maldita sea… ¡Este era un plan perfecto! Ahora debo pensar cómo hacer alguna especie de "milagro" para ponerle un punto final definitivo a ese engendro- se rasco el pelo exasperada -y no recurran siempre a mí ¿Ustedes también tienen cerebro o no? Pónganse a pensar en algo- les exigió para darles la espalda y alejarse un poco.
-¿Qué tal si en vez de intentar atraerlo hacia una trampa, somos nosotros quienes vamos tras él?- comenzó a hablar Kyle -ese engendro al creer que todos le tememos, nunca se le ocurrirá que nosotros podamos ir tras él y darle caza- sus ansias de venganza, le impedía pensar con claridad.
-¿Ir tras esa cosa, Kyle? ¡¿Es que acaso te has vuelto loco?!- Butters se horrorizo por tal sugerencia -sé que es-estás do-dolido por lo de tu madre y hermano… ¡Pero esto es…!- no sabía que palabras usar para expresar su descontento.
-Ummm…- Henrietta, qué aún seguía dándoles la espalda, se puso a pensar -en realidad no es tan mala idea después de todo- ambos chicos la vieron fijamente -creo que ya sé que podemos hacer- dio media vuelta para encararlos y en su rostro tiene una mueca lo más parecida a una sonrisa.
Volvió a solicitar que todos se reunieran para hablar de la estrategia que se le ocurrió.
-El Lican no se dejará engañar de nuevo por una carnada y no irá a dónde queramos que vaya. Lo que hay que hacer ahora, es obligarlo a ir a dónde queremos que venga- todos la vieron sin entender a que se estaba refiriendo haciendo que soltara un suspiro de fastidio -los Licans son territoriales y cuando ya han decidido un terreno de caza, oh sea el pueblo en este caso, nunca estarán muy lejos y no se aventuraran a nuevas fronteras y horizontes. Lo que haremos será construir altos muros cubiertos de alambres de púas a las afueras del bosque y del pueblo, hechas de plata obviamente, para impedirle alguna ruta de escape.
-Con eso listo, el siguiente paso es crear varios grupos de cazadores. Unos estarán dispersos en las afueras y comenzaran a ingresar reduciendo el tamaño del terreno a la vez que los otros grupos, que están adentro, comenzaran a expandirse; de esa forma el Lican no tendrá ruta de escape y estará totalmente acorralado- finalizó.
-¿Estás pidiendo que de nuevo tengamos que arriesgarnos y aventurarnos por la noche para cazar a esa bestia e intentar ponerla contra las cuerdas?- preguntó uno de los voluntarios.
-Correcto. Y no solo eso, también se requieren a más voluntarios para que ese plan resulte. ¿Quién más se apunta?- todos se vieron entre sí y comenzaron a hablar muy inseguros de esa estrategia; hasta decían que ella perdió la cabeza -si tienen algo que decirme, díganmelo en la cara- los retó.
-Yo me apunto para eso- habló Kyle. Como Sheila ya no está para detenerlo, era libre de tomar sus propias decisiones -sé que todos tienen miedo de exponerse de esa forma, pero si cada uno de los presentes no ponen de su parte para acabar con esa cosa, tarde o temprano vamos a morir de forma horrible o perderemos a seres queridos como amigos, esposa, hijos... padres, madres y hermanos- hizo una mueca al decir esto -y recuerden ese viejo y conocido refrán: "Por separados somos débiles, pero juntos somos una fuerza imparable" y mientras más seamos, más probabilidades de éxito tendremos- trató de levantar la moral con un discurso filosófico.
Eso pareció alentar un poco a las personas y varias de ellas accedieron a prestarse para esa misión.
-Vaya, quién lo hubiera imaginado. Esas cursilerías conformistas pueden llegar a ser de mucha utilidad debes en cuando- Henrietta habló con toda la ironía que posee.
-Sabes muy bien que no lo hago por ti, sino por Stan, Ike, mamá, el culón y todas las demás personas que han muerto o han sido heridas por ese adefesio- se sorprendió debido a la forma en como él le habló, pero no dijo nada más ya que está en la misma situación.
-También pueden contar con mi apoyo- interrumpió Kenny acercándoseles y en sus mejillas se podía notar claros rastros de lágrimas indicando que no tuvo una buena noche.
-Kenny- Butters, el judío y la gótica se le acercaron -¿Te encuentras bien? ¿Cómo está Karen?- iba a ponerle una mano encima, pero la mirada que él les dedicó lo hizo detener en seco.
-Ella… no lo logró… murió…. ¡MURIOOOO!- soltó un desgarrador grito mirando hacia arriba cerrando con fuerza los puños y llamando la atención de todos los que estaban cerca.
-Kenny… lo siento tanto- Kyle le dio un abrazo para levantarle los ánimos. Él le correspondió el gesto mojando su hombro derecho con lágrimas, cosa que conmovió a Butters que entrelazó sus dedos viéndolos con tristeza, en contraste con Henrietta que desvió la mirada soltando un suspiro y volvió a llevarse el cigarro a los labios -tienes que ser fuerte. Necesitamos que te repongas para que nos ayudes a atrapar a ese maldito, hacerlo sufrir como se lo merece y pague por todo el mal que ha hecho- lo tomó de los hombros con firmeza.
-Por eso dije que pueden contar con mi ayuda- se pasó una mano por la cara para secarse las lágrimas y mocos revelando fuego en su mirada.
-Entonces no perdamos más tiempo y comencemos a hacer todos los preparativos. Esto nos tomará más de un día- los apresuró la chica para que no se siguieran mortificando de esa forma.
-No, esperen. Yo…- Butters se frotó los nudillos inquietándose como las veces anteriores -ten-tengo que hacer algo a-ahora. Los ayudo luego- quiso irse, pero la chica lo tomó del brazo y lo vio fijamente al igual que los otros chicos.
-Nada de eso, cara de nene. Esta vez nos vas a decir que tanto ocultas y de dónde sacaste esa fuerza y agilidad sobrehumanas; y ni se te ocurra hacer un escándalo como el del hospital. Estamos en público y no creo que quieras llamar la atención de esa forma ¿cierto?- le hizo entender que lo tenían contras las cuerdas. Eso lo desesperó más y volvió a negarse a decir que tiene oculto y estuvo a punto de ser reprendido de nuevo.
-Que no te de miedo, mi estimado Butters. Creo que ya es hora de que reveles tu pequeño secreto- habló de repente un anciano con un sombrero y un bastón acercándoseles con una sonrisa siniestra en su arrugado rostro.
-¿Doctor Mephisto? ¿Qué hace por aquí?- el rubio de ojos celestes se sorprendió al verlo. Los otros solo se limitaron a verlo de forma desconcertada.
-Escuché que fallaron en su intento por atrapar esa cosa y quise poner de mi parte para ayudar- respondió el viejo sin quitar ese gesto tan perturbador.
-¿Dijiste Dr. Mephisto? ¿El mismo viejo chiflado que vive en esa colina a las afueras del pueblo en donde tiene un laboratorio para hacer sus retorcidos experimentos científicos?- preguntó Kyle.
-El mismo que viste y calza, para servirles- se presentó cordialmente pero sin quitar esa expresión.
-Butters… ¿Acaso estás relacionado con ese loco?- Kenny los vio con cautela al igual que Henrietta.
-¡No, no, no! Es so-solo qué…- Butters no sabía que decir, cosa que le sacó una risita al viejo.
-Vamos Butters. No tienes nada que temer, no has hecho nada malo y este es el momento oportuno para que reveles nuestro pequeño secreto- quiso calmarlo palmeándole la espalda.
-¿"Nuestro pequeño secreto"?- Kyle repitió sus palabras -explíquense de una buena vez- ordenó.
-Oh…- Stouch miró al doctor que asintió levemente con la cabeza. Se aclaró la garganta y comenzó a contar los misterios que tiene tras él.
Flash back:
Desde hace tiempo, el rubio se había fijado en Charlotte. Ocasionalmente la espiaba y no podía evitar suspirar sonriendo como enamorado. Pero al ser tan tímido, no tenía el valor suficiente para ir a decirle sus verdaderos sentimientos; sin embargo, escuchó algo que lo desmoralizó.
-¿Y qué dices tú, Charlotte? ¿Cuáles son las clases de chicos que te gustan?- preguntó una de sus amigas. El rubio prestó toda atención a lo que ella fuera a decir.
-Ummm…- se puso a pensar -la clase de chicos que más me gustan son del tipo que sea servicial con los demás, amables, comprensivos y considerado- Butters sonrió enormemente por eso ya que esas cualidades son natas en él -pero también debe ser alguien atlético y fuerte, que no tenga miedo de luchar por lo que cree que es correcto, que esté seguro de sí mismo y esté dispuesto a arriesgarse para ayudar a quién lo necesite; ese sería el hombre perfecto de mis sueños- ella soltó un suspiro haciendo reír a sus amigas diciéndole que es muy exigente.
La sonrisa de Butters enseguida desapareció ya que no cuenta con ninguno de esos últimos requisitos; nunca ha sido alguien que se caracterice por ser muy atlético y es demasiado tímido y asustadizo para luchar por lo que cree que es correcto y exponerse a alguna especie de peligro para ayudar a quién se encuentre en aprietos.
Pero el corazón le impulsó a corregir esos errores en su persona y ponerse a trabajar. Lo primero que hizo fue cultivar su cuerpo para volverse alguien fuerte y atlético.
-Oh…- suspiró viéndose en el espejo de un gimnasio. Estaba triste ya que a pesar de todo el esfuerzo que ha hecho, su apariencia física seguía siendo casi la misma y sus músculos no se notaban de una forma muy llamativa -tengo que seguir… por Charlotte… ¿Pero no hay forma alguna de acelerar el proceso?- se puso su suéter y amañó con ir hacia las máquinas para seguir ejercitándose.
-Disculpe, joven- le habló el Dr. Mephisto acercándosele haciendo que se sobresaltara -no pude evitar escuchar que usted quiere volverse alguien fuerte para impresionar a una chica ¿cierto?- el chico asintió levemente -y también oí que quiere acelerar el proceso. Creo que tengo lo que necesita y podría ayudarlo con eso, claro, si es que le interesa- puso esa incómoda sonrisa.
-¿En serio? ¿De qué se trata?- el chico ignoró ese gesto y le prestó toda su atención.
-Acompáñeme- le pidió y ambos se retiraron del lugar para ir a su laboratorio.
Al llegar a él, el joven se incomodó de sobremanera al ver a los muchos animales enjaulados haciendo toda clase de ruidos pidiendo ser liberados y claramente se podía notar que varios de ellos estaban alterados de alguna forma con rasgos que no son propios de su anatomía.
-Verás chico, desde hace mucho tiempo he estado trabajando en un experimento para crear súper humanos. Consiste en darles a las personas habilidades físicas superiores de las que podrían tener mediante ejercicios y entrenamientos normales mediante un suero especial que he creado. He experimentado con animales para perfeccionar ese suero y después de tanto esfuerzo, al fin lo he conseguido; lo único que necesito ahora es de un voluntario dispuesto a probarlo y así poder dar inicio a una nueva era para la humanidad en la que las limitaciones del pasado, pasaran a la historia- explicó el viejo con aires de grandeza -¿Accederás a ser el primero en dejar atrás los límites impuestos por la naturaleza para alcanzar un nuevo nivel de superioridad evolutiva?-
Butters vio sus manos y se palmeo el cuerpo para luego ver a los animales enjaulados. Estaría dispuesto a hacer casi cualquier cosa para ganarse el amor de Charlotte, pero correr el riesgo de perder su propia humanidad y volverse algún tipo de aberración, era más de lo que estaba dispuesto hacer.
-¿Pe-pero y que pasa si me de-deformo o vuelvo un mon-monstruo o algo así?- el científico loco rió un poco por esas preguntas.
-Descuida joven. Yo jamás he utilizado sujetos de pruebas humanos sin estar totalmente seguro de que conseguiré el resultado deseado- le aseguro, pero él seguía inseguro -toma en cuenta que no solo conseguirás los requisitos que te hacen falta para obtener a la chica que te gusta, sino que también serás el primer súper humano de la historia y aparte de volverte famoso y reconocido, también obtendrás el respeto y admiración de quienes te rodean- sin dudas estas palabras fueron una tentación tan grande para el rubio, que no podía negarse -¿Aceptas entonces?- al volverse a ver las manos, cerró los ojos y suspiró.
-A-acepto ¿Qué debo hacer?- el viejo sonrió de oreja a oreja complacido.
-Pasa por aquí- se dirigieron a una habitación que solo tiene una larga ventana recta y estaba apartada de los animales -ponte cómodo- le pidió que se acostara en una camilla y al hacerlo, de ella salieron unos grilletes que le inmovilizaron los brazos, piernas, cuello y cintura.
-¡¿Pero qué es esto?!- se aterró e intentó liberarse, pero por más fuerza que hacía, no lo lograba.
-Tranquilo, tranquilo. Solo son unas medidas de seguridad. No es como si te tuviera secuestrado y quisiera torturarte de formas horribles- estas palabras en vez de calmarlo, solo lo asustaron más y todo empeoró cuando del suelo y del techo salieron unas raras máquinas.
-¡¿Qué va hacer, que va hacerme?!- la camilla comenzó a levantarse quedando en posición vertical y esas máquinas tomaron posición rodeándolo.
-Lo que te dije, volverte un mejor ser humano- Mephisto salió del cuarto dejándolo solo con las máquinas y de estas salieron unas jeringas -puede que esto te duela un poco, pero si piensas en algo que te guste, te dolerá menos- le habló a través de la ventana y al presionar un botón, activó esos artefactos que lentamente acercaron las agujas al cuerpo del chico.
Él comenzó a respirar agitadamente y movía los ojos de izquierda a derecha rápidamente viendo como las agujas iban atravesar su piel en cualquier momento. Volvió a cerrarlos y se concentró totalmente en Charlotte, que le sonreía tiernamente, para así darse las fuerzas necesarias y soportar el dolor por el que iba a pasar en ese momento.
-¡AAAHHH!- gritó en agonía al sentir como varias agujas se clavaban a lo largo de sus brazos, de sus piernas, del abdomen y de la columna vertebral que era la que más le dolían -¡ME DUELE, ME DUELE!- se retorcía para liberarse, pero no lo consiguió y solo se lastimó más.
-Relájate. Solo será un momentito y ya- el loco presionó otro botón causando que el líquido dentro de las jeringas ingresara a su cuerpo y como estaba muy caliente, aumentó su agonía haciendo que gritara con mayor fuerza -y eso es todo- presionó ese mismo botón, las agujas se retiraron del cuerpo del chico, las máquinas volvieron por dónde salieron y la camilla volvió a su posición original retirando los grilletes -¿Te encuentras bien?- se le acercó y pasó una mano por su sudorosa frente apartándole unos mechones de cabello.
-Me duele mucho…- se quejó con voz aguda y por todo su cuerpo, salieron hilos de sangre.
-Descuida. El dolor es pasajero, pronto estarás bien- cogió un botiquín y comenzó a atender sus heridas para que no se infectaran.
-Y… ¿Y a-ahora ya soy un súper a-atleta?- quiso saber sin dejar de respirar muy agitadamente.
-¿Qué dices? ¡Este es solo el inicio! Si quieres volverte el ejemplo de la siguiente fase en la evolución humana, hay que repetir este tratamiento una vez cada 5 días- el joven se horrorizo por eso -¿Qué creías? ¿Qué de la noche a la mañana ya ibas a obtener la fuerza que tanto deseas?- comenzó a balbucear sin saber que decir al respecto -aparte de esto, también debes hacer unos ejercicios especiales que no podrías hacer en cualquier gimnasio. Ahora acompáñame a la sala de entrenamiento- después de curarle las heridas, se alejó. El chico con dificultad se levantó y siguió con pasos torpes casi cayéndose al suelo.
Desde ese momento comenzó a hacer ejercicios que en verdad parecían sacados de una película de terror al más puro estilo del Juego del Miedo.
-¡Más fuerte, más fuerte!- le exigía el científico ya que él estaba jalando una gran caja de metal llena de muchos pedazos de metal y estaba unida a su cuerpo por unas cadenas y grilletes amarrados a sus muñecas, tobillos, cuello y cintura. Al arrastrarla causaba un desagradable ruido de metal raspándose.
-Eso hago… eso hago…- hablaba con dificultad y apenas podía moverse.
-¡Arriba, abajo, arriba, abajo!- el rubio se encontraba acostado en el piso y con sus piernas levantaba y bajaba lentamente otra pesada caja llena de fierros.
-No voy aguantar más…- estaba rojo del esfuerzo y sus piernas temblaban como gelatina.
-¡Muévete más rápido, más rápido!- ahora tenía que esquivar unas pequeñas esferas de metal que eran disparadas por cilindros a presión que al dar contra su cuerpo, le dejaban unas rojas marcas. Ese ejercicio era para que desarrollara agilidad.
-¡HAY! ¡Son como picaduras de abejas!- se quejaba cada vez que una de esas bolitas le daban.
-¡Uno dos, uno dos, uno dos!- el joven ahora estaba trotando dando vueltas afuera y alrededor del laboratorio. No sería algo muy disparatado… si no fuese por el hecho de que tiene unas pesadas muñequeras de metal amarras a sus extremidades y en su espalda carga un gran bloque de acero.
-¡Mueve más rápido esas piernas y brazos o te hundirás hasta el fondo!- Butters se encontraba nadando en una piscina y a su cuerpo tiene amarrada un ancla. Agitaba sus miembros con desesperación para no hundirse como el Titanic.
-¡Imagina que te está persiguiendo una jauría de lobos que te quieren comer!- estaba corriendo en una caminadora a alta velocidad que lentamente se inclinaba hacia arriba hasta que se tropezó cayendo encima de ella que lo mandó a volar contra una pared -¡Arriba y hazlo otra vez!- le ordenó
Y siguió con esos excéntricos entrenamientos y dolorosas inyecciones durante mucho tiempo, específicamente ese mes en el que se ha estado comportando de forma extraña y acumulando esas grotescas cicatrices, pero a pesar de su paciencia y deseos por volverse del agrado de Charlotte, tarde o temprano iba a explotar de alguna forma.
-¡Levántalo!- estaba intentado alzar unas largas mancuernas con enormes aros de metal en cada extremo -¡Que lo levantes te digo!- Mephisto volvió a gritarle.
-¡IIIHHH!- todo el cuerpo del rubio temblaba, las venas parecían a punto de reventárseles, apretaba tan fuerte los dientes que iban a romperse en cualquier momento -¡AAHH!- pudo levantarlas y apoyarlas en su pecho, pero cuando estaba por alzarlas por encima de su cabeza, cayó de espaldas y la barra le estaba comprimiendo el pecho -¡HAHA!- con dificultad la hizo a un lado y quedó tendido respirando como un condenado.
-¡ARRIBA! Aún no hemos terminado. Si sigues ahí tirado nunca podrás volverte el ejemplo de la siguiente fase de la evolución, y seguirás siendo un muchacho enclenque y no podrás impresionar a esa mocosa por la que suspiras- lo apresuró.
Eso fue suficiente para que Butters lo viera con fuego en sus ojos ya enfurecido. Rugió como bestia salvaje parándose de un salto sorprendiendo al vegete que retrocedió asustado.
-Ya no resisto ¡YA NO RESISTO ESTO!- gritó con voz gutural -¡Estoy cansado de su entrenamiento!- cogió las mancuernas con una mano alzándolas y arrojarlas contra una pared reventándola -¡Y estoy harto de sus malditas inyecciones que no sirven para nada!- golpeó otro muro con la mano derecha quebrándola de igual manera -y sobre todo… ¡Ya no soporto que me siga hablando de esa manera todos los días!- lo cogió del cuello y lo levantó con la intención de darle un golpe fatal.
-¡Espera, espera! ¡¿Qué no te has dado cuenta de lo que acabas de hacer?!- trató de calmarlo.
-¡¿Y qué es lo que acabo de…?!- se detuvo al ver a su alrededor los destrozos que causó -… hacer… ¿Lo hice yo?- miró sus manos luego de soltarlo y las abrió y cerró.
-Claro que fuiste tú… ¿Quién más pudo haber sido?- se aclaró la garganta para volver a sonreír -¿Lo ves? Todo ese esfuerzo, sudor y sangre ha tenido frutos ya que en tan solamente un mes, haz adquirido una fuerza que ni el mejor de los atletas podría tener en toda una vida de entrenamiento normal y sin el suero que te inyecto ¡Haz cumplido con todas mis expectativas!- le palmeó la espalda orgulloso de él -y sí me pasé de estricto contigo, es para también fortalecer tu carácter. Tener tanta fuerza no servirá de nada si no tienes la voluntad para usarla- se disculpó tocándole el hombro -ya casi estás listo, solo faltan unos detalles más para que así todo el mundo vea al hombre del mañana. Y hasta entonces… puedes presumir en la escuela y exhibirte un poco para ganarte la atención de tu amada- el joven ya sonrió apenado, desvió la mirada y se froto los nudillos como siempre lo hace.
Fin del flash back.
-… y hacerle frente a un hombre lobo, es la oportunidad perfecta para demostrar de lo que está hecho- el viejo loco finalizó su relato. Butters miró a otro lado sonriendo cohibido.
El judío, el rubio cenizo y la gótica los miraron sin poder creer lo que acabaron de oír. De entre todas las teorías que pasaron por sus mentes para explicar el extraño comportamiento de Butters y del porqué es tan sobrehumanamente fuerte y ágil, jamás se les ocurrió que era parte de un experimento científico que consistía en crear un nuevo y mejor ser humano.
-Pero que locura…- susurró la chica para llevarse de nuevo el cigarro a sus negros labios.
-¿Pero y esos huesos de animales? ¿Por qué los enterrabas en el bosque?- quiso saber Kyle.
-Pues… algunos de mis experimentos con animales tuvieron resultados muy desastrosos. Algunos efectos secundarios eran la locura causando que ellos mismos se mataran entre sí e incluso auto-mutilarse de forma brutal. Debía deshacerme de la evidencia para no llamar la atención de la asociación protectora de animales- el orate rió un poco, Butters suspiró de tristeza.
-No puedo creer que hayas caído tan bajo y recurrieras a este loco de mierda solo para poder ganarte el amor de esa chica, Butters- Kenny le llamó la atención.
-Para ti es fácil decirlo, Kenny. Nunca te has enamorado de verdad y jamás has tenido que sudar sangre para ganarte el corazón de alguien a quién ames en serio- todos lo vieron sorprendido por haber dicho eso, lo que fue en verdad un golpe muy bajo -no, no, no. Lo si-siento, es solo que…- quiso disculparse al darse cuenta de la gravedad de sus palabras.
-Ya dejen eso. Recuerden que debemos alistar todo para capturar a ese monstruo- Henrietta los interrumpió -si quieres ayudarnos de nuevo, pues muy bien, excelente. Con tu fuerza puede que lo logremos esta vez, y mientras más rápido comencemos, mejor. Pero usted- miró al científico -dijo que iba a ayudarnos ¿De qué manera?- el vejestorio rió un poco.
-Oí que con las balas y arpones de plata casi pudieron matarlo. Tal vez pueda crear un tipo de munición a base de ese metal que sea más letal y efectivo- les ofreció.
-¿Y por qué de repente ese interés en ayudarnos? ¿Qué saldría ganando de todo esto?- Kyle lo miró con des confianza, pero él solo volvió a reír levemente.
-Cuando capturen y maten a ese monstruo, quisiera poder examinarlo. No cualquier científico puede decir que tuvo el privilegio de examinar a una criatura de leyenda y quiero descubrir sus secretos para ver si puedo acceder a un nuevo nivel en la escala de evolución humana- Butters lo vio de forma acusadora por eso ya que significa que en algún momento lo haría a un lado.
-Está loco definitivamente- espetó Kyle -pero si puede crear algo para capturar a esa bestia y darle el castigo que se merece, entonces su ayuda es bienvenida- a pesar de todo, accedió.
-Les aseguro que no se arrepentirán- con todo lo que ha dicho y sumado a esa sonrisa, hizo que todos lo vieran desconfiados, pero no había más alternativa alguna.
Comenzaron con la construcción de los altos muros a las afueras del pueblo. Solo se podía trabajar cuando fuese de día así que apenas se el sol comenzara a ocultarse, todos volverían a la alcaldía. Se fundió más plata para los alambres de púas no solo para esas paredes, sino para rodear tanto la alcaldía, como el hospital y asegurarse que la bestia no volviera a ingresar como la noche anterior.
La noche volvió a caer y ahora los voluntarios no se atrevieron a patrullar afuera, sino que estaban dentro de las estructuras vigilando las posibles rutas de entrada que el Lican pudiera usar. Cada vez que se oía un ruido fuera, hacía que el corazón de cada uno se saliera del pecho ya que podría tratarse del licántropo. Haciendo que las demás personas se pusieran a rezar para que no volviera a ocurrir otra calamidad.
Por fortuna, no ocurrió nada esta vez, para el alivio de todos ya que al fin recibieron un poco de aire fresco, y podían seguir con los preparativos. Henrietta solicitó que también crearan armaduras hechas de plata, para asegurarse de que ningún voluntario resultara herido. Esas armaduras eran toscas pero cubrían los puntos más vitales en la anatomía humana y con ellas puestas no podrán recibir rasguños o mordidas por parte del monstruo.
-¿Qué querías mostrarnos, Henrietta?- le preguntó Kyle cuando estaba en el ático de ella junto con Kenny y Butters.
-Esto- ella quitó una manta que estaba cubriendo un objeto muy grande que resultó ser una gran ballesta que posee un arpón también de gran tamaño -las balas y flechas de plata podrán herir de forma grave a un Lican, pero si no le dan a la cabeza o al corazón no podrán matarlo enseguida. Este arpón plateado, al darle en el cuerpo lo dejará herido de muerte y no podrá moverse para escapar. Me tomó mucho tiempo, pero al fin lo pude terminar y con esto, tendremos asegurado nuestro triunfo- que ella sonriera con seguridad, es un gesto que puede llegar a ser incluso más perturbador que una sonrisa por parte de Mephisto.
-Debo reconocerlo, eres muy inteligente y práctica para esta clase de cosas, Henrietta- Kyle la alagó haciendo que se apenara un poco, cosa también muy inusual en ella.
-El Dr. Mephisto dice que creó una bala que en su interior posee plata líquida que al ingresar en el cuerpo del monstruo, correrá por sus venas como veneno- informó Butters.
-Magnífico. Con todos estos preparativos le podremos dar muerte a ese maldito- Kenny sonrió con malicia -aunque… hay algo que he estado pensando. Si los hombres lobo solo son bestias sedientas de sangre durante la noche… ¿Qué pasa cuándo es de día y son personas normales? ¿Por qué primero no intentamos buscarlo en su forma humana? Ya que así sería más fácil eliminarlo- sugirió. Kyle le dijo que es una buena idea.
-Aún en su forma humana, ellos siguen siendo más fuertes que una persona promedio. Y no solo eso, también son expertos en ocultarse en la naturaleza gracias al instinto salvaje que poseen. Ir a buscarlo en el bosque sería una tarea infructífera y en el peor de los casos, puede que se trate de alguna de las personas que se encuentre en el ayuntamiento o en el hospital; aunque esto es poco probable ya que se expondría a mucha plata- como siempre, explicó con lujo de detalles.
-Sí que tendría los huevos bien grandes si se atreviese a convivir con nosotros tomando en cuenta todo lo que ha hecho- Kenny ironizó.
Pasaron otras dos noches y todo siguió con una calma bastante incómoda ya que parecía aplicarse el dicho: "La calma antes de la tormenta". Pero al fin pudieron terminar los muros cubiertos con alambres de púas plateadas. Con todo listo, era momento de iniciar la cacería.
-Muy bien todos, ya saben qué hacer. Andarán en grupos pequeños hacia el bosque al mismo tiempo que los que se encuentran en el interior del pueblo comenzaran a expandirse. Recuerden que con sus armaduras plateadas, esa cosa no se atreverá a ponerles un dedo de encima, así que si ven algún objeto grande moviéndose entre la vegetación primero disparen y luego hacen las preguntas y para no confundirse y dispararse entre ustedes, lleven puestas las gafas de visión nocturna que nos dio ese científico loco- Henrietta estaba dando sus últimas indicaciones -y los francotiradores que están en los muros, mantengan los ojos bien abiertos en caso de que trate de escapar- cogió un comunicador -¿Listos para iniciar?- preguntó a los que estaban la zona interna y recibió un "afirmativo" como respuesta -ahora sí, podemos iniciar con la cacería- se puso su casco, que tiene la forma de un lobo, y como armas tiene su látigo, unas cuchillas, bolsas llenas de polvo de plata y un arco con flechas plateadas.
-A vengar a Karen- Kenny también su puso la suya. Aparte del polvo de plata, tiene una escopeta que dispara perdigones de plata y un cuchillo de guerra plateado.
-Por nuestros amigos y familias- Kyle llevaba el mismo AK-47, pero le agregó una cuchilla de plata en el extremo a modo de bayoneta, posee una espada bárbara que le dio la chica y en vez de llevar bolsas llenas del polvo de plata, tenían granadas del mismo material.
-Y devolverle la seguridad a todas las personas que tienen el terror impreso en sus corazones- Butters tiene un hacha-martillo también cortesía de la joven, unas Magnum y era el encargado de llevar la gran ballesta que dispara arpones.
-Andando- después de estas palabras dichas por la líder, se dirigieron al bosque para ponerle fin a todo esto, sabiendo que podrían no salir de ahí con vida con el riesgo potencial de morir de forma aterradora.
-… hasta acá termina el capítulo- Alarcón cerro de nuevo el libro, que tiene pegadas las hojas quemadas -Henrietta sí que estaba bien encabronada ¿Eh?- rió un poco -Y de seguro nadie se esperó que el secreto de Butters era que se había expuesto a rigorosos y dolorosos entrenamientos para volverse un súper atleta ¿Vaya sorpresita, cierto?- volvió a reír -¿Pero entonces con todas esas preparación si podrán atrapar al hombre lobo? Pues eso lo verán en el siguiente capítulo que espero si sea el último- ante eso muchos dicen: "Si claro, como no"
Sexto capítulo de esta historia completado el 25/11/2015.
