¿Qué es lo que pasa?

Aquel pequeño pueblo de Japón, donde nos habíamos situado anteriormente, estaba lleno de áreas verdes gigantescas y pequeños arroyos que pasaban por colinas. El cielo ya contaba con colores anaranjados, morados y rosas que indicaban que era tarde y pronto anochecería. Pero aún con la noche a punto de suceder, había dos jóvenes que no paraban de recorrer los largos tramos de verde césped, correteándose entre ellos. Uno, el joven azabache de ojos como un fuego abrasador y una pequeña niña con una cabellera como la noche y unos ojos parecidos a los del chico azabache. Los dos niños correteaban por todo el extenso campo, reían e ignoraban todo lo que los rodeaban… hasta que el azabache mayor cayó.

-¡Hermano! ¿Estás bien? –dijo la pequeña con un gran tono de preocupación.

-Lo siento Aoi, ya sabes que tu hermano mayor es muy torpe a veces –indico Natsume, mientras reía nerviosamente y se sobaba un poco su cara ya que había dado de llano con ella.

-¡¿A veces!? Si hasta me sorprende que sigas vivo- ¡Auch! ¿Por qué fue eso? –gritó Aoi al sentir como su hermano le daba tremendo golpe en su cabeza después de haberse empezado a reír.

-Por grosera, es cierto, soy algo tonto, pero no exageres…aunque Hotaru me ha salvado de muchas –dijo ya algo desanimado y susurrando eso último más para sí mismo-

-Pero bueno, ¡Sigamos jugando hermano!-

- ¡Sí! –dijo en respuesta Natsume entusiasmado.

Los par de hermanos siguieron corriendo y entonando una que otra melodía cada que se les antojaban. Aoi era la hermana menor de Natsume por un año, era quien siempre lo regañaba por lo distraído que llegaba a ser pero, aun así, siempre estaban apoyándose el uno al otro.

-¡Natsume! ¡Aoi! –gritó una voz a lo lejos.

-¡Hotaru! –hablo la pequeña Aoi, corriendo a la dirección de Hotaru con los brazos extendidos. Pero está solo la recibió con un coscorrón en la cabeza.

-Aoi, están haciendo mucho ruido, ni siquiera se han dado cuenta que su abuelo los ha estado llamando desde la casa.

-Perdona, ni cuenta nos habíamos dado cuenta Hotaru, ¡gracias por avisar! –expresó Natsume tratando de darle un abrazo también a Hotaru, pero como veces pasadas, solo se ganó un buen golpe.

-Par de idiotas, solo regresen a la casa –decía Hotaru mientras se daba la vuelta para volver a la pequeña casa cerca de esa área verde, la casa Hyuuga.

-Hotaru… ¿era necesaria tanta violencia? –se quejó el de ojos carmín mientras seguía a su hermana y a Hotaru de vuelta a casa.

Una pequeña casa de dos pisos y fachada de madera era en donde vivían Aoi y Natsume Hyuuga, una casa de ambiente cálido y alegre. Quien los cuidaba era su abuelo, ¿dónde estaban sus padres? Bueno, el abuelo siempre les contaba que su madre y padre habían fallecido en un accidente automovilístico en la ciudad, y desde entonces él había decidido criarlos en un ambiente más calmado y tranquilo. Para tristeza de los niños, no sabían ni como eran la cara de sus padres, pero el abuelo siempre trataba de describirlos de la mejor forma. Siempre decía que su madre era algo dura pero siempre fiel, y su padre por otra mano era algo inocente y torpe, pero siempre solidario.

Entrando a la casa, Hotaru se sentó en el kotatsu que estaba en una pequeña salita de la casa donde la comida ya se encontraba servida.

-¿Hotaru, te quedaras a dormir? –inquirió Natsume a su amiga antes de sentarse.

-Sí, mi madre me dio su permiso para que me quede.

-Muy bien, eso es bueno, hace mucho que no te quedabas –dijo el azabache con una sonrisa, y cuando se iba a sentar a un lado de su amiga, Aoi se adelantó y le robo el lugar- ¿¡Qué!? Aoi, quítate, yo me iba a sentar a lado de Hotaru.

-¡No! Tú la vez diario en el salón, yo me sentaré junto a Hotaru –le grito Aoi a Natsume

- NO, yo me sentare junto con Hotaru

- Yo –empezó a debatir Aoi

- Yo –y como Natsume no sabe controlarse le siguió la pequeña discusión a su hermana menor.

- No, yo

- Yo.

-¡Callen y solo coman! ¡No dejan descansar a su abuelo! –les gritó enfadad la de ojos violeta a los hermanos mientras le daba un golpe en la cabeza a ambos.

-Si Hotaru… -respondieron al unísono los dos mientras tristes se sobaban el golpe con el que los habían reprendido, resignándose a comer lo que su abuelo les había preparado.

La comida fue muy amena, hablaron y rieron, hicieron suficiente ruido como para que el abuelo los regañara y lo dejaran dormir, después de eso Hotaru, Aoi, y Natsume fueron a uno de los cuartos para poder platicar un poco más y pronto dormir.

-Ho-ta-ru, por favor, deberías ayudarme con la campaña.

-Ya te he dicho que no quiero participar Natsume

- Bueno, no te puedo obligar a defender la escuela

- Gracias…

- ... ¡POR FAVOR, HOTARU! –gritó por última vez el azabache para hacer cambiar de opinión a su amiga.

- No

- Per…-

- Dije que no –le contestó por última vez la de ojos violetas antes dejar recostada a Aoi en el futon de la misma. Salió de la habitación y se dirigió al cuarto de Natsume, en el cual siempre que se quedaba a dormir lo compartían ambos.

- De acuerdo

- Trata de no hacer mucho ruido, Aoi ya se quedó dormida.

- Cierto

- Bueno ya me dormiré yo también.

De acuerdo, buenas noches Hotaru –dijo Natsume cerrando sus ojos.

-Buenas noches Natsume

Los adolescentes dormían plácidamente en la casa del azabache, disfrutando de los hermosos sueños que Morfeo les mostraba en sus mentes. Creyeron estar en paz, pero la visita de algo cambiaría totalmente su vida.


Un auto negro y largo había llegado al pueblo, aquel auto se paró delante de la casa de nuestros azabaches, de ahí dos personas salieron del auto, las dos altas, uno era rubio con una camisa blanca y un pantalón morado, con collares y anillos, era casi como una mujer. El otro era más extraño, tenía el pelo negro y despeinado, estaba vistiendo solo prendas negras, tenía demasiados aretes y anillos, portaba un antifaz de color blanco.

-Persona, ¿crees que sea necesario? -le decía aquel rubio con tono de preocupación a la otra persona que lo acompañaba de nombre Persona

-Es para darle un empujoncito, créeme a mí tampoco me gusta Narumi, pero el director nos lo ha ordenado y no podemos hacer nada- el rubio a su lado correspondía al nombre de Narumi, y tenía una cara de tristeza y preocupación.

- Lo sé, y te creo... Solo espero y que no tengamos que pasar a peor.

- Por lo que hemos visto, cederá rápido ya que le importa mucho su familia.

-Tienes razón, si tan solo Kaoru siguiera viva –suspiro Narumi

-Si ella y Yuka siguieran vivas, muchas cosas hubieran cambiado, pero no hay nada que hacer –le respondió persona serio, con una mirada de enojo- sabes que no me gusta hablar del tema, solo apresurémonos.

El llamado Persona se dirigió hacia la casa y busco una ventana en específico, la del cuarto de Aoi. Al ser una casa de una sola planta la encontró rápido, a través de la ventana entro al cuarto de Aoi y dejó una pequeña piedra de morado electrico en la mano de la pequeña, esta piedra al instante desapareció al ser absorbida por el cuerpo de la misma que pronto se empezó a retorcer sobre si misma con molestia. Persona le dirigió una última mirada de tristeza y volvió al auto con Narumi, desaparecieron justo por donde habían llegado. Un trabajo limpio y rápido. Como si nunca hubieran estado ahí.


Ya sé lo que me dirán, "Ya empezó mal" "Otra vez con lo mismo" pero tuve exámenes, (saque 95.8 de promedio, soy feliz), y a la siguiente semana estaba tan mal que ni podía hablar, anduve un poco mal. Pero eh aquí el capítulo, si puedo luego hago maratón para reponer los capítulos pasados. El fin, los quiero, muchas gracias a quienes me han dejado reviews, lo siento no haberles respondido, pero me animan siempre a seguir escribiendo, gracias por su apoyo n.n

Bye~