Heso- Muchas gracias a todos los que leen este fic de segunda.
Bueno quiero hacer una aclaración.
En el primer capítulo puse que Antonio se sentía mal porque lo habían rechazado hace un año, lo corregiré luego pero en realidad fue hace poco más de cuatro años cuando él tenía 19 y Lovi 17 :D
Bueno, si hay alguna otra duda no se preocupen y pregunten.
Hetalia no me pertenece.
-Bien, entonces sigamos con la clase- dijo el español regresando al aula con una amplia sonrisa. Sus dos amigos, curiosos, iban a preguntarle al respecto pero antes de que siquiera pudieran acercársele éste comenzó a hablar de nuevo.- Es turno de ustedes para presentarse como lo hiso Chiara y empezaremos por..¡ti!
Era un grupo muy...extraño. Para empezar no había ni un niño español, de hecho todos eran de nacionalidades diferentes: Chiara era italiana, Alfred era estadounidense y su hermano Mattew era canadiense, Kiku era japonés, Emma era belga y Lily era de Lichenstein.
-¿Qué coño pasa con esta escuela?- se quejó Gilbert cuando el grupo de menores corrían por el patio de juegos.- Todos son extranjeros, incluso los niños de los otros salones lo son.
-Parece que el único que es español aquí eres tú Antoine.- comentó Francis comiendo su almuerzo mientras le quitaba a un niño una roca que estaba a punto de lanzar.
-Supongo que sí- admitió el moreno sonriendo alegremente. ¿Cómo no iba a estar feliz? Hace unas horas había hablado con el chico del que se había enamorado en la universidad y había descubierto que se llamaba Lovino. Estaba seguro de que ahora ese nombre no desaparecería de su cabeza aunque quisiera. Lo mejor de todo es que ahora cuidaba de su sobrina que era tan mona como él, aunque tenía rato que no le veía.
-No me mires así Antoine, haces que me sonroje- le dijo su amigo francés juguetonamente.
-Ah, perdón Fran- se disculpó con un leve sonrojo y sonriendo aun más.
-Oye Toño- le llamó el albino- hoy te veo más feliz de lo normal, pareces un in der liebe idiota.
-¿En serio?- fue lo único que atino a decir el de ojos verdes sin borrar la sonrisa.
-Si- respondieron sus dos amigos, solo habían visto a Antonio así de atontado, (si es que se podía), cuando estaban en la Universidad, el chico había sido rechazado unos meses después.
-Bueno, no es malo que te enamores, siempre y cuando no sea la misma persona que te rechazo.- dijo el rubio por fin y se dirigió hacia unos niños que amenazaban con meterse un no muy saludable pastel de tierra a la boca.
Eso hizo que Antonio reaccionara. ¿Se había enamorado otra vez y de la misma persona?, ni él mismo se había dado cuenta, pero...tenía sentido. Los latidos de su corazón y su irracional alegría por saber un nombre tenían un motivo, ¿por qué otra razón estaría emocionado por verlo de nuevo? Un gran sonrojo cubrió su rostro hasta sus orejas, ¿y ahora qué iba a hacer? Tal como Francis había dicho, no era bueno que sintiera eso por la persona que lo había rechazado, aunque... en realidad nunca se había declarado.
Cayo en cuenta de que el italiano no parecía saber ni siquiera quien era él, mucho menos iba a pensar que aquel extraño se sentía de aquella manera. Se sintió aún más estúpido por haber asumido él mismo que sería rechazado
-¿Qué no te enamores de quién te rechazó? Eso no importa, Fran es muy quisquilloso- dijo ahora el de ojos rojos lleno de confianza y sacándolo de sus pensamientos- si te enamoraste otra vez de la persona que te rechazo eso solo significa una cosa: En él amor, la segunda es la vencida.
-¿A qué te refieres Gil?- pregunto el moreno ahora muy interesado.
-Me refiero a que si la primera vez no lo pudiste conquistar, en la segunda tienes que hacer que este loco por ti. Entonces podrás decirle al final "¿Lo ves idiota?, ¿no te dije que te enamorarías de mi asombroso ser?", Kesese.
Antonio miró al menor como si fuera Confusio y él algún chino paranoico.
-¿Estás seguro?
-Tan seguro como de que soy el ser más grandioso de todo el mundo.- afirmo el otro.
Había sido un primer día un poco complicado, por no decir muy pesado. Se habían pasado un largo rato tratando de hacer que el niño japonés no dibujara a Pikachu en las paredes, luego perdieron una hora más buscando a Mattew que al final estaba metido en una casa de juguete haciendo waffles imaginarios y luego otra hora más, evitando que la pequeña Emma se comiera los dulces que planeaban regalar al final del día. Pero eso no se comparaba en nada con los demonios que eran Chiara y Alfred, no había ni un segundo en el que no se pelearan.
-Sólo quedan tres- dijo el galo mirando a un par de rubios y una italiana durmiendo en una colchoneta, Alfred con la cabeza sobre el estómago de Mattew, y Chiara dándole patadas entre sueños al primero.
-Si- corroboro el español imitando a su amigo- sólo dormidos pueden estar en paz esos dos.
-Éste trabajo es más agotador de lo que yo pensaba- opinó Francis divertido ya que el Alemán se había largado hace unas horas, alegando que quería dormir.
-Tú también puedes irte si quieres Fran.
-No te preocupes ami, solo faltan tres. Además...
-Fuck- escucharon desde afuera- I've arrived late.
-Arthur, pettit.- chilló el francés saltando sobre el recién llegado.- ¿por qué llegaste tan tarde? con lo puntual que eres.
-Quítate de encima frog- gruño el inglés empujando a su atacante.- y si llegué tarde no te importa.
-Fra-fran, ¿es un amigo tuyo?- interrumpió Antonio confundido por la escena.
-Antoine, el es mi amigo de la infancia, mi vecino y el cejotas gruñón del que te conté en la universidad.- respondió alegre el otro apretando las mejillas del más bajo.
-¿Quién es tu amigo frog?, tu solo te encargaste de ser la pesadilla de cada una de mis noches.
-Arty, me alaga saber que ocupé lugar en tus sueños por tanto tiempo.
-Pe-sa-di-lla, idiot.- cortó el de cejas pobladas secamente.- como sea, ayúdame a llevarlos a casa.
-Bon, pero yo hago la cena.
-Ni de broma, ya no quiero un día más de tus fucking "manjares franceses", hoy cocino yo.
-Mon Dieu ¿Acaso quieres matar a los niños?
-What the fuck you say?, ellos son MIS hermanos, tú no te metas.
-Pero Arty, yo los amo como si fueran míos...
Después de una acalorada discusión, la pareja de no-amigos, dejó a Antonio a cargo de la última niña.
La ansiedad llenó a tope el cuerpo del español, haciéndolo caminar de un lado a otro en el pequeño salón mientras se colaban por la ventana los rastros del atardecer. La razón de toda esa agitación tenía nombre: Lovino Vargas. Apenas hace un momento se había dado cuenta de que estaría con él. Solos ellos dos y una dormida Chiara. ¿Qué tal si no se controlaba y le decía que estaba enamorado de él o... algo peor? La simple idea de ello lo agitaba más aún.
-Pero, ¿de verdad está mal que se lo diga?
Era el chico del que se había prendado en sus últimos años en la universidad, que pensaba no iba a volver a ver y al que jamás tuvo oportunidad de hablarle; y ahora, ahora tenía una segunda oportunidad que a pocos les era ofrecida. No podía desperdiciarla. Escuchó pasos acercándose a la puerta.
En él amor, la segunda es la vencida.
Fin.
Lo sé, aún no es suficiente para sus corazones pero prometo más para el próximo capítulo.
¿Qué hará Antonio? ¿Le dirá a Lovi lo que siente? ¿Quién hará la cena Francis o Arthur?
Recibo reviews, folows, favs y críticas o sugerencias.
Hasta el próximo cap.
