"—"¡Corre!"— dijo su padre mientras la empujaba, a la vez que varios disparos alcanzaron sus piernas junto con las de su madre
La pequeña Zorua corría con lágrimas en sus ojos, intentando huir con todas sus fuerzas mientras que a su vez intentaba mantener sus ojos abiertos y alertas…
Pasan los segundos, a lo que la Zorua cae al suelo, a la vez que comenzaba a encorvarse totalmente asustada por estar desprotegida ante la soledad y el caos de la situación…"
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Unos grandes ojos azules se abren estrepitosamente, mientras que el cuerpo de la pokémon sudaba en grandes cantidades… levanta su cabeza, observando todo a su alrededor, a la vez que comenzaba a entender que lo experimentado no era más que un mal sueño.
—"¿Mamá?..."— se escuchó en la mente de la Zoroark, a lo que esta observa a su pequeño hijo, el cual se había despertado por el brusco movimiento que había hecho su madre, a la vez que la observaba un poco preocupado, mientras bostezaba por el cansancio.
—"No te preocupes Yoshiro… vuelve a dormir"— dijo mientras volvía a acorrucarse al lado de su hijo, el cual empezaba a cerrar sus ojos nuevamente, vencido por el sueño.
Su hijo dormía, mientras que en la mejilla de la Zoroark solo se mostraba una pequeña lágrima que recorría sin piedad por su mejilla, a la vez que el ser que la produjo volvía a dormir al lado de su único hijo.
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Varias pisadas se escuchan en el pueblo, siendo este el único ruido alrededor, mientras que las demás personas estaban en sus hogares o trabajando en sus tiendas, siendo la gruesa nieve la única acompañante de ese hombre con bufanda negra al cuello, el cual transportaba un pesado carro con varias cajas encima a lo que, sin previo aviso, una voz lo exalta…
—Sí que debes estar mal como para ni siquiera despertarme y dejar que te acompañara…— se escucha una voz a lo lejos, a lo que el hombre se gira serio hacia el origen de dicho sonido.
—Supongo que eres el único al que no puedo evitar, Takeru— dijo el hombre mientras esbozaba una leve sonrisa.
—Supones bien Ryo…— dijo Takeru esbozando de igual manera una pequeña sonrisa, el cual también tenía su bufanda blanca puesta en su cuello, empezando a caminar hacia mí y sujetar uno de los lados de la carreta, empezando a ayudarme.
—¿Y…?— preguntó Takeru, mientras seguíamos caminando por el desolado pueblo.
—No le dije…— sentencié serio— solo le dije sus sexos, pero no le quise revelar el resto…— dije, un poco cabizbajo.
—¿Crees que sea peligroso?— preguntó Takeru, preocupándose de igual manera.
—No creo que el niño tenga problemas, pero la niña…— comencé a decir, empezando a preocuparme más— no tenía ningún rastro de mi aura o la de Harumi; solo veía la tuya, Takeru…— sentencié serio— no sé cuales sean las consecuencias de que un humano nazca solo con el aura de un pokémon… ni siquiera sé si sea capaz de sobrevivir— volví a decir, entristeciéndome mucho.
Takeru se quedó en silencio por unos segundos, a lo que intentaba encontrar alguna palabra para darme ánimos…
—De momento sabemos que su aura sigue existiendo mientras esté en el vientre de Harumi…— dijo Takeru pensativo— no podemos hacer nada hasta que nazca— declaró.
—Lo sé… pero el simple hecho de tener que esperar…— dije, sin completar la oración.
—Entiendo…— dijo Takeru un poco triste mientras apoyaba su mano en mi hombro- pero tengo fe en que las cosas saldrán bien…- dijo con una sonrisa, consiguiendo calmarme un poco, a lo que esbozo una pequeña sonrisa.
Seguíamos caminando lentamente, mientras que a la vez entregábamos las mercaderías.
—Takeru…— dije a lo que el pokémon se gira hacia mí— tengo que hacer algo… solo— dije serió mientras que el Lucario me observaba fastidiado.
—Está bien…— dijo suspirando Takeru— luego de entregar las cajas iré a la tienda de Hina a ayudar a Hanako y Harumi— sentenció, a lo que yo asentí para luego irme del lugar.
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"—"Ellos no tienen ninguna relación conmigo…"— se escucha el gruñido del Zoroark, protegiendo a los dos seres que amaba— "¡Yo soy el que posee el poder para ocultar el aura!"— sentenció, a lo que uno de los hombres armados le lanza un dardo tranquilizante, dejándolo inconsciente en el suelo, empezando a retirar su cuerpo.
—"¡Hisame!"— gritó la Zoroark, mientras que su hijo tenía los ojos cerrados, con lágrimas.
La Zoroark no pensaba con claridad, por lo que en el momento salta hacia su pareja, pero un fuerte golpe la detiene, volviéndose todo oscuro."
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Sus grandes ojos azules se abren por segunda y última vez, despertando también a su hijo, el cual se estiraba y bostezaba a la vez, ya descansado.
La Zoroark intentaba ocultar su obvia tristeza, pero era inútil… apenas si era capaz de evitar que las lágrimas emergieran de sus ojos, por lo que evitaba chocar la mirada con su hijo, para que este no se preocupase.
Empezaban a caminar en el bosque, yendo hacia la fuente de agua más próxima; sin embargo, una rama rompiéndose pone en alerta a la madre, adoptando al instante una actitud defensiva al sentir más ramas rompiéndose, acompañados con los sonidos de algunos pasos…
—"¡Que quieres!"— sentenció enfurecida en un gruñido la Zoroark, al reconocer el cuerpo que estaba delante de ella.
—"Supongo que… quería entregarle esto a tu hijo"— sentenció en un gruñido Hanako, dejándose ver, mostrando el pequeño gorro de lana en su mano, a la vez que tenía uno puesto en su cabeza.
En ese instante, la Zoroark miró hacia todas direcciones, atenta por si veía mi cuerpo.
—"No viene conmigo"— dijo sin miedo la Lopunny, mientras que la Zoroark la observaba entre enfurecida y extrañada.
—"Sabes que te podría matar ahora, ¿Cierto?"— preguntó la Zoroark, mientras que Hanako mantenía su mirada seria y tranquila.
—"¿En frente de tu hijo?"—dijo dudosa Hanako, mientras observaba a Yoshiro, el cual empezaba a tener miedo ante la situación que se avecinaba.
Se hizo un silencio, mientras que Hanako aún levantaba su mano con el pequeño gorro de lana encima.
—"No sé qué tienes en contra de Takeru…"— volvió a decir Hanako, mientras que la ira de la Zoroark aumentaba—"pero este gorro se lo regalamos entre todos a Yoshiro, y no encuentro correcto el que tú se lo niegues"— sentenció seria la Lopunny.
Hanako, por alguna razón, quería la paz con la Zoroark; ya era suficiente con todo el caos que hubo en su pasado, no quería que su presente siguiera igual…
—"Se lo que sien…"— empezó a decir Hanako en un gruñido, pero la Zoroark ya había saltado encima de ella, cayendo ambas de manera estrepitosa al suelo.
—"¡Tú no sabes nada!"— gritó la Zoroark, la cual había dejado atrás a su hijo, a lo que empieza a dar frenéticos golpes al rostro de la Lopunny, la cual…
No se defendía.
—"¡Pelea!"— dijo la Zoroark, la cual seguía dando sus poderosos golpes sin piedad en la ahora amoratada cara de Hanako.
Pasaron los segundos, a lo que los golpes se detuvieron por un momento, mientras que la Zoroark la observaba con la misma furia en sus ojos.
—"¡¿Por qué no te defiendes?!"— preguntó la pokémon mientras sostenía los hombros de la Lopunny, levantándola un poco.
—"Po-Porque sé lo que si-sientes…"— dijo en un débil gruñido Hanako, a lo que la Zoroark solo se enfurece aún más— "Soy una madre, igual que tú"— sentenció claramente Hanako, observando seria a la Zoroark.
—"¡Cállate!"— gritó enfurecida, volviendo a dar sucesivos golpes al rostro de Hanako
¿Por qué no la mataba?, en tiempos anteriores lo hubiera hecho con total seguridad pero… ¿Qué ocurría ahora?...
La Zoroark se cansaba, mientras que sus puños empezaban a detenerse nuevamente, dejando en ellos un leve tono rojizo por culpa de la sangre proveniente de la cara de Hanako.
La pokémon, empezando a jadear pero con toda su ira aún acumulada, lanza otro golpe, pero se extraña que, en el momento en que lo hace, mi puño es el que la detiene, mientras que mi cuerpo estaba al lado del de Hanako, con el estado aural activado… a la vez que Hanako alzaba su rostro débilmente hacia mí, luego de notar mi presencia.
—"N-No t-te pedí ayu-ayuda…"— dijo débilmente en un gruñido Hanako, la cual apenas si estaba consciente.
—Lo siento… nunca sospeché que tu aura estuviera por estos lugares— dije serio sin importarme el que ella no quisiera mi ayuda, mientras aún sostenía el puño de la Zoroark— tal parece que tuvimos la misma idea Hanako… — afirmé, ya que de igual manera quería entregarle su regalo al Zorua.
Pasaron los segundos, a la vez que una clara tensión se producía en el ambiente entre la Zoroark y yo, a la vez que esta no podía moverse por la misma presencia que yo ejercía…
—Hanako… esto no es lo correcto para solucionar las cosas, y no le permitiré que te dé otro golpe— sentencié a la vez que colocaba mi mano libre en la cabeza de Hanako, a lo que sus heridas y moretones comenzaban a regenerarse lentamente
—Ahora…— dije mirando con ojos imponentes a la Zoroark, la cual sólo sentía miedo, a la vez que temblaba por el mero hecho de pensar que la iba a matar luego de lo que le hizo a Hanako.
La Zoroark sin poder hacer nada, sólo cerró sus ojos, esperando la muerte… a lo que los vuelve a abrir al sentir mi mano, posándose suavemente sobre su cabeza.
—Lo siento…— dije, mientras aún la seguía observando serio— pero necesito saber— declaré, a lo que cierro mis ojos, comenzando a adentrarme en sus recuerdos y pensamientos.
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—"¿Qué es esto?"— pensé, mientras observaba a mi alrededor, para darme cuenta que estaba en el mismo sector del bosque pero sin nadie a mi lado, a lo que escucho varias pisadas, para después girarme y ver a varios hombres armados corriendo hacia mí.
Me cubro de momento, pensando que me atacarían, pero estos hombres pasan a través de mi cuerpo, como si de fantasmas se tratasen…
—Ya veo…— dije, habiendo olvidado el hecho de que estaba dentro del recuerdo de la Zoroark, por lo real de la situación.
—"¡Corre!"— escucho el gruñido de un pokemón, a lo que aparezco al frente de él, mientras que este empujaba a una pequeña Zorua, para después escuchar y ver como varios disparos me atraviesan, dirigiéndose a los pies del Zoroark que había empujado a lo que parecía ser su hija.
Seguía a la pequeña Zorua, la cual con lágrimas en sus ojos, corría con todas sus fuerzas intentando escapar de los hombres.
La veo tropezarse para luego rodar colina abajo, cayendo con un ruido sordo al suelo, mientras ésta comenzaba a encorvarse… a la vez que el miedo y la soledad me abordaban, como consecuencia de estar presenciando sus recuerdos.
Pasaron algunos minutos, mientras que el ruido de las pisadas de aquellos hombres era lo único que se hacía presente en el frondoso bosque, sin embargo… un sonido nos exalta tanto a la Zorua como a mí.
—"¿Estás bien?"— se escucha una voz, a lo que observo a un pequeño Zorua al lado de la que estaba en el suelo, aún aterrada—"¡Ven!, si no ellos nos encontrarán…"— sentenció por telepatía, mientras que mordía el cuello de la Zorua, para luego subirla a su lomo luego de ver que esta no reaccionaba por el mismo miedo que aún sentía, para después irse del lugar lo más rápido posible.
El Zorua corrió por varios minutos, hasta que finalmente encontró un buen lugar para esconderse de aquellos hombres, en un pequeño hueco bajo un gran árbol, el cual estaba oculto entre varios arbustos.
—"¿Cómo te llamas?"— preguntó un poco tímido el pokémon, luego de que tanto él como la Zorua pasaran por varios minutos de incomodo silencio dentro de aquel pequeño lugar, intentando sociabilizar de alguna manera con la pokémon.
—"Hi-Hiyori…"— dijo igual de tímida por telepatía la Zorua, aún choqueada por lo que había ocurrido
—"Un gusto Hiyori… mi nombre es Hisame"— sentenció el pequeño pokémon con una sonrisa, extrañando por completo a la Zorua, debido a su actitud alegre a pesar de la situación vivida.
Sin embargo… aquello fue lo último que logré ver, ya que después de aquellas palabras, todo el recuerdo se tornó oscuro de un momento a otro…
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Al instante abro mis ojos, mientras que al frente mío solo estaba Takeru con su estado aural activado, totalmente enfurecido, mientras que a lo lejos a un costado estaba el cuerpo de la Zoroark al lado de un árbol completamente trisado…
Tardé unos momentos en conectar todos los puntos.
—Tú…—comenzaba a decir Takeru sombríamente— te atreviste a herir a Hanako— sentenció, mientras su aura se intensificaba… asustando a todos a nuestro alrededor, exceptuándome.
—¡Malnacida!— gritó Takeru mientras que a una extrema velocidad se acerca a la Zoroark, la cual totalmente desprotegida, no sabía qué hacer ante tal situación ni ante tal poder.
—No…— dije serio, a la vez que de un momento a otro aparezco entre Takeru y Hiyori, chocando a la vez mi puño con el de mi amigo, cuyo choque produce una gran ráfaga de aire hacia los lados, agitando levemente los arboles a nuestro alrededor.
Sabía que Takeru estaba furioso, pero no quería que este fuera abordado por tanto odio y sed de venganza, a como fue conmigo tiempo atrás
—Váyanse de aquí…— dije mientras observaba a la Zoroark, la cual estaba aterrada ante tal presencia, a lo que solo asiente para luego tomar a Yoshiro y desaparecer en el bosque.
—Lo siento Ryo… ¡Pero ella debe pagar por lo que hizo!— dijo decisivo a la vez que desaparecía en un instante, comenzando a ir en dirección del aura de la Zoroark.
No pasaron muchos segundos, a lo que Takeru aparece al lado de la pokémon; sin embargo, mi cuerpo con el estado aural activado aparece atrás suyo, sujetándolo con todas mis fuerzas, dejándolo inmóvil… dándole tiempo a la Zoroark para que escapara nuevamente del lugar.
Pasaron los segundos, a la vez que con mi fuerza era capaz de retener a Takeru, pero me exalto cuando este comienza a cerrar sus ojos a la vez que se concentraba, dejándome completamente asombrado en el momento en el que mi estado aural se desactiva sin mi voluntad.
—Ryo… ¡Si hubiera sido Harumi estarías peor!— sentenció Takeru para luego empujarme y dejarme caer al suelo, sin poder activar nuevamente mi estado aural.
Takeru había puesto un "sello" con su aura en mi cerebro, para que no pudiera entrar en el estado aural durante un tiempo.
Sin embargo, no pasaron muchos segundos, cuando decido ponerme serio de una vez por todas en el asunto…
—No quería usar esto…— dije un poco fastidiado aún en el suelo, mientras colocaba mi mano derecha en el centro de mi pecho, empezando a hacer presión con mis dedos en él.
A lo que de repente… el sector empieza a temblar levemente, para luego volver a adquirir una actitud tranquila y silenciosa luego de unos segundos…
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Takeru, el cual aparece nuevamente en un instante al lado de la Zoroark, le da otra fuerte patada, la cual solo alcanza a abrazar a su hijo para que este no resultara dañado, a lo que cae fuertemente al suelo, mientras que Takeru estaba al lado de ella, con intenciones de lanzar otro ataque.
—Pagarás por lo que le hiciste…— dijo serio Takeru, a la vez que se acercaba lentamente a la Zoroark.
—"Algo que tú nunca has hecho…"— dijo enojada y con algunas lágrimas en sus ojos la Zoroark, mientras que a la vez los cerraba, volviendo a pensar que su muerte se acercaba.
Takeru alza su puño, para después dirigirse con fuerza hacia a la Zoroark.
—"Suficiente… ¡Takeru!"— se escuchó en la mente del lucario, mientras que sus brazos, piernas y torso eran rodeados por gruesos brazos de aura, dejándolo en el aire totalmente inmovilizado por los mismos a pesar de poseer la fuerza del estado aural.
Mi cuerpo aparece ante él, mientras que lo único que resaltaba eran mis ojos completamente azules, de los que emergían venas del mismo color
—"Te dejaste llevar por la venganza… y en esto resulta"— dije por telepatía a Takeru, el cual estaba anonadado por tal clase de poder que emanaba de mí en aquel instante.
—Ryo… si hubiera sido Harumi…— empezó a decir nuevamente Takeru, pero un golpe en su cara lo deja callado.
—"¡Sé lo que hubiera hecho, pero esto no es lo correcto maldición!"— grité nuevamente por telepatía, totalmente fastidiado, ya que sabía que esto hubiera ocurrido al revés si Harumi hubiese sido la afectada.
—"Tendrás que pagar las consecuencias después"— dije empezando a calmarme, mientras que Takeru solo estaba cabizbajo, mirando el suelo—"Y tú…"—dije mientras otro brazo de aura sale de mi cuerpo sujetando solamente a la Zoroark, la cual estaba intentando nuevamente escapar—"Tampoco estas libre de problemas… ¡Vendrás con nosotros!" — sentencié, dejando completamente anonadada a la Zoroark.
—"¡Estás loco!... ¡Me va a matar!"— dijo totalmente asustada la pokémon mientras intentaba luchar para soltarse de los brazos de aura que la sujetaban, sin resultados.
—"Te hubiera dado la paliza de tu vida"—dije serio corrigiéndole, mientras me acercaba a Takeru— "y tampoco digamos que no te lo merecías… además, si Takeru hubiera usado toda su fuerza, ya tendrías todos tus huesos rotos, para no decir muerta…"—sentencié mientras que mi mano se posa en el manto de aura de Takeru, a lo que la aprieto con mis dedos para luego separarla del cuerpo del pokémon, a lo que su estado aural se desactiva con ello, dejándolo agotado mientras que el aura que había arrancado de su cuerpo comenzaba a desvanecerse.
—Ahora no habrá peligro de nada— dije finalmente, mientras que el brillo de mis ojos se extinguía, volviendo a la normalidad al igual que las venas, a lo que nuevamente el manto de aura del estado aural volvía a aparecer en mi cuerpo.
En el momento en el que entro en el estado aural caigo de rodillas al suelo, bastante agotado por todo lo experimentado, para luego volver a levantarme aún con los brazos de aura (ahora más débiles) sujetando los cuerpos de los pokémon.
—Creo que es mejor que vengas también, Yoshiro…— dije mientras miraba fijo al pequeño Zorua, cuyos pies temblaban ante tal muestra de poder— No te preocupes, no le va a pasar nada a tu mamá, pero creo que ya es hora de solucionar todos los problemas, ¿No crees?— dije esbozando una leve sonrisa, a lo que el Zorua asiente todavía asustado, pero comenzando a caminar en mi misma dirección de igual manera.
Comenzamos a adentrarnos en el bosque, mientras aún tenía a Takeru y a la Zoroark inmovilizados con mis brazos de aura, hasta que Hanako aparece delante de nosotros, ya con sus heridas regeneradas.
—"¡¿Cómo hiciste eso?!"— me preguntó Hanako, totalmente extrañada, dándome a entender que vio el momento en el que había entrado nuevamente a la evolución del estado aural, a lo que antes de responder noto el pequeño gorro de lana que estaba en su mano, por lo que se lo pido para luego acercarme a Yoshiro y colocárselo.
La Zoroark mostraba su desaprobación a pesar de estar apresada, pero mi cuerpo aparece delante de ella y muy cerca a la vez del rostro de la misma.
—Si le llegas a quitar su regalo, lo cual sabré… seré yo el que te dará la paliza de tu vida— dije serio mientras que la Zoroark tragaba un poco de saliva, asustada de mi presencia.
—Lo siento… ahora sí, Hanako— dije observando a la Lopunny, a la vez que empezábamos a dirigirnos hacia la casa.
—Una vez que pude entrar a la evolución del estado aural con tu ayuda, he estado acumulando cada día un poco de aura en mi corazón. Son cantidades muy pequeñas las que iba acumulando día por día por lo que mi corazón lo podía soportar, y planeaba utilizarla cuando la situación lo necesitase.
—"¿Tan extrema fue la situación?"— preguntó nuevamente en un gruñido Hanako, extrañada de que tuviera que utilizar tal estado para controlar a Takeru.
—Takeru había modificado mi flujo de aura en mi cerebro, para que de esta no saliera la suficiente como para entrar en el estado aural— dije concentrado— pero por suerte tenía el aura reservada en mi corazón, por lo que tuve que verme obligado a entrar en la evolución del estado aural…— expliqué.
Hanako estaba extrañada… no entendía el cómo era posible el que yo siguiera siquiera en pie luego de entrar en aquel estado, ya que prácticamente apenas quedé consiente la última vez que había entrado al mismo.
—"Al final… pudiste controlar el nuevo estado"— sentenció esbozando una pequeña sonrisa Hanako.
—No me afectó el cansancio por estar juntando diariamente el aura, por lo que aún tengo energía suficiente como para volver a entrar al estado aural— volví a afirmar, mientras que Hanako me observaba.
—"Pero… ¿No que Takeru había suprimido tu aura?"— volvió a preguntar Hanako, extrañada.
—Una vez que entré en el siguiente nivel del estado aural, el "sello" en el flujo de aura que colocó Takeru no pudo soportar tal concentración de aura, por lo que este se desvaneció, permitiéndome usar el estado aural común— afirmé mientras que a su vez me giraba hacia Takeru, aún un poco molesto, a lo que lo observo mientras que este sólo estaba cabizbajo.
—Te repito, Takeru… tú no eres un asesino— sentencié, mientras que Takeru levantaba su mirada— creo de igual manera que tú y Hanako deberían hablar sobre lo que ocurrió ahora— empecé a decir a lo que mi mirada se centraba ahora en Hanako— también es en parte tu culpa por venir sola al bosque dispuesta a aceptar cualquier consecuencia al hablar con Hiyori, y esperar que nosotros lo aceptáramos de igual manera— dije serio, mientras Hanako empezaba a bajar su cabeza un poco apenada, aunque sin comprender "cierto nombre", para luego darlo por conclusión— sé que también eres fuerte, pero eso no significa que tengas que hacer todas las cosas tú sola— sentencié, a lo que unos segundos después, mientras que el silencio rondaba entre nosotros, empiezo a sentir tristeza por parte de la Zoroark debido a que mi aura estaba en contacto con la suya, ya que mis brazos de aura aún la sujetaban.
—¿Qué ocurre?— dije serio a lo que me giro a la Zoroark, para ver que una pequeña lagrima empezaba a recorrer su mejilla.
La Zoroark no respondió, solo miró hacia otro lado sin querer decir nada, pero… yo no solo podía experimentar sus sentimientos, también podía ver sus pensamientos, por lo que pude encontrar gracias a ello la razón de su tristeza tan repentina.
Hacía mucho que no escuchaba a otro decir su nombre…
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Estábamos a unos pasos de llegar a la casa, cuando me giro hacia los pokémon, a lo que empiezo a liberar a Takeru, para luego quedarnos quietos, observándonos mutuamente a los ojos, a la vez que un incómodo silencio se formaba para Takeru.
—Lo siento…— dijo Takeru, mirando para otro lado, sabiendo que fue un error el haber bloqueado mi aura de esa manera.
—¡Takeru!— grité, exaltando un poco a Takeru, el cual bajó levemente sus orejas— Prométeme que nunca más modificarás mi aura…— dije en un tono más bajo, mientras que Takeru solo respondía con silencio.
—¡Prométemelo!— dije acercando mi rostro al suyo mientras lo miraba fijamente, totalmente serio.
—Está bien…— dijo un poco malhumorado el Lucario debido a su orgullo— lamento haber vuelto a modificar tu aura, no lo volveré a hacer— sentenció, a lo que yo solo le doy un par de golpes amistosos en su cabeza, a la vez que le sacudía el pelaje de la misma, junto con sus orejas.
—Créeme… no quieres pasar por ese camino de odio y venganza…— sentencié con una leve sonrisa, mientras que Takeru sabía a lo que me refería.
—Y tú…— dije ahora observando a la Zoroark, comenzando a soltarla exceptuando sus manos— entremos… tenemos mucho que hablar— sentencié mientras que la Zoroark solo respondía con silencio y una mirada cabizbaja.
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Entramos a la casa, la cual obviamente estaba vacía ya que Harumi estaba con Hina, mientras que Haruko les hacía compañía de igual manera; me senté en una de las sillas que estaban al lado de la chimenea, mientras que Hanako se sentaba en las que estaban al lado de la mesa, a la vez que Takeru solo estaba de pie apoyado en la pared al lado mío.
La Zoroark estaba parada en el centro de la habitación, mientras que esta solo miraba hacia el suelo, a la vez que Yoshiro estaba al lado de su pierna, mirándome a mí y a Takeru.
—Si quieren, se pueden sentar…— dije con total normalidad, a lo que Yoshiro se sentó en el suelo, pero su madre seguía con la misma callada actitud, fastidiándome un poco el que aún la mantuviera…
Pasaron los segundos, mientras que el silencio seguía presente en la habitación, a lo que lo rompo levemente al levantarme de la silla, para dirigirme al pequeño estante que había en la casa; saco dos vasos y los lleno con agua para luego colocarme al frente de la Zoroark y su hijo.
—Supe que querían ir a un lugar para beber— dije mientras extendía un poco mi mano con uno de los vasos, mostrándoselo a la Zoroark, la cual solo lo veía, mostrando levemente su desapruebo, enojándose luego de la amabilidad que mostraba.
—"¿Por qué haces esto?..."— dijo finalmente en un gruñido la Zoroark, a lo que me observa con un mucha ira en sus ojos— "¡Después de todo lo que le has hecho a mi familia!, ¡¿Por qué actúas de esta manera ahora?!"— soltó en un fuerte gruñido la pokémon, mientras yo aún mantenía la mirada seria puesta en ella, pasando varios segundos hasta que decidiera nuevamente hablar.
—No sé a qué te refieres— dije sin dar más explicaciones, dejando un poco pasmada a la Zoroark, la cual empezaba a fastidiarse aún más por mi actitud, a la vez que yo les dejaba el vaso en el suelo al lado de cada uno.
La Zoroark, aún negada a cooperar y en el momento en el que me doy vuelta, empieza a mover su pata hacia el vaso que dejé al lado suyo con intenciones de botar, pero un brazo de aura rodea el vaso, haciéndole imposible el golpearlo… mientras que, con mi estado aural aún activo, volvía a sentarme tranquilamente a donde antes estaba, al lado de Takeru.
Yoshiro estaba extrañado, no sabía cómo actuar… pero su sed era más grande y a pesar de pensar que quizás su madre lo retaría luego, este comenzó a beber a gusto del pequeño vaso que estaba a su lado, a lo que yo solo sonrío al notarlo.
—Dices que yo soy culpable de las cosas que le han ocurrido a tu familia— volví a decir a lo que la Zoroark empezaba a fijar su mirada fastidiada en mí— pero sinceramente, no sé a qué te refieres… quisiera ayudarte, pero necesito saber que te ocurrió. Vi tus primeros recuerdos, y pude reconocer a esos hombres… sé que eran de Ryuji, pero eso es todo lo que pude averiguar— dije extrañado— ¿Qué le ocurrió a tu padre?— pregunté mientras que la Zoroark solo mantenía su misma mirada, en silencio.
—¿Qué le ocurrió a Hisame?— volví a preguntar, a lo que en el momento en el que pronuncio su nombre la pokémon se exalta de sobremanera, a la vez que comenzaba a observarme con furia en sus ojos, de los que empezaban a brotar dolorosas lágrimas, sin decir nada…
—"Es mi papá…"— se escuchó la voz del pequeño Zorua sorprendiéndonos a todos, a lo que su madre lo observa, un poco enojada por el hecho de que su hijo revelara esa información— "Lo siento mamá… pero no creo que ellos sean el tipo de personas que crees"— sentenció serio, mientras que la Zoroark estaba pasmada ante las palabras de su hijo.
—Ya veo…— dije mientras empezaba a pensar— pero aún no entiendo el por qué Ryuji deseaba capturarlos— volví a cuestionarme.
—"¡Porque los quería a ustedes!"— dijo en un gruñido la Zoroark, aún con su misma actitud— "por su culpa ese hombre nos capturó"— volvió a decir, esta vez un poco más triste, mientras recordaba aquellos momentos.
—"Capturó a mis padres… y cuando ellos fallecieron, seguimos Hisame y yo"— sentenció con lágrimas mientras que yo escuchaba concentrado— "Él… se sacrificó por mí y Yoshiro, mientras que nosotros no pudimos hacer nada para evitar que…"— terminaba de decir, sin completar la oración al no querer mencionar su muerte, menos frente de su hijo, el cual de igual manera empezaba a llorar al recordar a su padre.
Fue en ese momento cuando me di cuenta de lo que estaba "obligando" a decir a la pokémon, y viendo lo serio y doloroso que era para ella y su hijo… decidí que ya era suficiente; si bien sabía que Hiyori era la culpable de casi matar a Hanako y Haruko, habían cosas que aún no entendía, pero no podía tenerla de esa forma en mi hogar, ni en ningún otro lado, si no… estaría actuando igual que Ryuji, obligándola a hacer algo que no quiere.
—Espera…— dije, extrañando a todos los que estaban en la habitación, a lo que me levanto y desactivo el estado aural, dejando de sujetar a la Zoroark, a lo que esta se queda igual de estática, sin saber cómo reaccionar.
Se hizo un silencio en el ambiente, mientras que a su vez Takeru se preocupaba por cómo reaccionaría la Zoroark, por lo que estaba atento a sus movimientos, los cuales no detectaba.
Empecé a caminar hacia la puerta, a lo que la abrí, mientras que nadie se movía ni hablaba; lo único que notaba era a la Zoroark… la cual solo me observaba con dudas en sus ojos
—No quiero obligarte a hacer algo que tu no quieras…— dije serio— lamento el que tú y tu familia fueran envueltas en los asuntos de Ryuji… pero créeme que él es tanto mi enemigo como el tuyo— declaré.
—Nosotros también hemos perdido…— afirmé mientras empezaba a bajar la mirada, recordando triste a mis padres y a los de Takeru.
—Si quieres puedes irte, Hiyori…— sentencié mientras dejaba la puerta abierta empezando a caminar hacia la Zoroark — pero por favor… deja de tener ese odio ciego hacia mi familia, ninguno de nosotros merece eso, y ustedes tampoco— volví a decir, mientras alzaba mi mano, esperando la aceptación de la Zoroark.
Hiyori solo me observaba con una cara de estupefacta, mientras que sus dos ojos estaban completamente abiertos.
El silencio comenzó a dominar nuevamente la habitación, y cuando finalmente la Zoroark comenzaba a dar señales de hablar, se escucha el sonido de unos pasos entrando a la casa
—¡¿Alguien sabe en dónde está Hanako?!- preguntó totalmente preocupada Harumi, ya que la Lopunny había desaparecido "misteriosamente" de la tienda de Hina, a lo que en el momento en el que lo dice, fija su mirada en Hanako, a lo que suspira aliviada al haberla encontrado.
—"¿Eh?"— dijo por telepatía Haruko, extrañada mientras abrazaba a su peluche de Buneary y con su cinta morada atada en su cuello, siendo la segunda en entrar después de Harumi.
—"¡Hola Yoshiro!"— dijo la pequeña Riolu, sin siquiera notar o importarle el tenso ambiente que se encontraba en la habitación, a lo que comienza a correr hacia el Zorua no sin antes dejar su peluche sentado en una de las sillas, para después empezar a tirarle su colita negra, mientras que Harumi aún extrañada solo se sienta al lado de Hanako, observando la situación, intentando entender que era lo que ocurría.
—"¡Papá!… ¿Puedo salir a Jugar con Yoshiro?"— preguntó con total confianza, mientras que el Zorua solo estaba cayado, con una cara de estupefacto y un poco fastidiado de que la Riolu hablara por él.
Tanto el padre de la Riolu como la madre del Zorua se observaron mutuamente con seriedad, sin mostrar señales de dar una respuesta.
—¡Claro que pueden!— dije con una sonrisa exaltando tanto a Takeru como a Hiyori, a lo que después me giro hacia el Zorua— pero… ¿Te gustaría salir a jugar, Yoshiro?— dije un poco dudoso, mientras observaba al pequeño pokémon, el cual también fijó su mirada en mi
—"Hmph... no me desagradaría"— sentenció el pokémon por telepatía, mientras miraba hacia otro lado, con sus mejillas infladas un poco fastidiado y avergonzado a la vez, a lo que empieza de nuevo a sentir tirones en su cola, por lo que se gira ya un poco fastidiado hacia Haruko.
—"¡Ya deja de tirar mi colita!"— dijo el pequeño pokémon, totalmente encabronado, mientras que Haruko sólo reía por lo bajo.
—"¡No!"— dijo alegre Haruko, a lo que irónicamente suelta la cola del pokémon para ahora agarrar el gorro del Zorua, sacándoselo de su cabeza y colocándoselo en la suya, encabronando al pokémon, a lo que Haruko comienza a correr hacia afuera de la casa con intenciones de que Yoshiro la persiguiera, a lo cual el Zorua hizo sin pensarlo dos veces, saliendo de igual manera.
Solo sonreía, mientras que los padres mantenían el silencio luego de que sus hijos salieran a jugar afuera, en la nieve.
Me giré nuevamente hacia la Zoroark, a lo que noto que esta empieza a caminar hacia mí… me quedo estático por un instante, pensando que aceptaría la "tregua" que había propuesto, pero en el momento en el que está lo suficientemente cerca de mí, pasa por el lado mío, siguiendo su camino hacia la salida de la casa, a lo que yo me mantengo igual de quieto, mirando hacia adelante a pesar de no haber nadie al frente de mí…
La Zoroark estaba al frente de la puerta, pero no la habría… mientras yo seguía en la misma posición, dándonos la espalda mutuamente
—"Lamento lo que les hice…"— sentenció Hiyori en un gruñido, a lo que yo esbozo una leve sonrisa—"pero…"— la sonrisa se quiebra— "no estoy lista para aceptarlos a ustedes"— sentenció la Zoroark, mientras que yo estaba serio— "Ahora sé que quizás no fue justo el echarles la culpa por la muerte de Hisame, pero… ustedes pueden vivir felices con los seres que aman, a pesar de que Ryuji los persiguió; se complementan entre ustedes…"— sentenció igual de seria— "A mí me quitaron al único ser que más amaba, aparte de mi hijo"— volvió a decir mientras el goteo de sus lágrimas se escuchaban caer en el suelo de madera— "solo lo tengo a él, y también debo ser fuerte para él, no tengo en quien apoyarme a diferencia de ustedes"— sentenció a lo que empieza a abrir la puerta—"Ustedes no saben por lo que Yoshiro y yo pasamos, y mientras no sea así… nunca nos podremos entender mutuamente"— sentenció, mientras salía de la casa cerrando a la vez la puerta.
Takeru objetó al instante ante las palabras de la Zoroark, a lo que comienza a caminar hacia ella, pero mi brazo lo detiene, observándome extrañado luego de eso.
—Déjala ser…— dije mientras aún miraba la puerta cerrada— sé que nosotros también hemos pasado por malos momentos… pero tampoco creo que haya sido distinto para ella— sentencié mientras volvía a sentarme, pensando un poco— de momento… solo esperemos que Hiyori pueda encontrar la paz, a pesar de todo lo que le tocó vivir de igual manera— reconocí.
—Pero…— quería objetar Takeru, aunque al final también se quedó en silencio, sabiendo que lo correcto era no interferir de momento, pero de igual manera salió de la casa.
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—"Yoshiro"— llamó a su hijo la Zoroark, en el momento en que ésta salió de la casa.
—"¿Eh?"— dijo extrañado el pequeño pokémon, mientras aún jugaba con Haruko—"¡Ya voy!"— dijo Yoshiro; sin embargo, en el momento en el que deja de ver a la Riolu, una gran bola de nieve le llega a su cabeza, a lo que el Zorua vuelve a girarse hacia la Riolu, completamente fastidiado—"¡Oye, no estaba viendo! ¡Tramposa!"— dijo encabronado, a la vez que Haruko solo reía por lo bajo, mostrándole la lengua; divirtiéndose demasiado al fastidiar al pequeño pokémon.
De repente, Hiyori aparece de un salto al frente de su hijo, asustándolo de tal manera que este da un pequeño brinco por la sorpresa, a lo que luego fija la mirada en su madre, mientras bajaba levemente sus orejas al notarla completamente seria.
La Zoroark observa de reojo a Haruko, a lo que vuelve a dirigirse a su hijo, observando su cabeza en la cual había un poco de nieve debido a la bola que le había lanzado la Riolu.
Hiyori se inclinó, mientras observaba directo a los ojos a su hijo, a lo que este se extraña cuando su madre lo abraza con mucha fuerza y sin razón aparente.
—"¿Ma-Mamá?"— preguntó un poco apenado su hijo, mientras que su madre aún seguía en la misma posición.
—"No digas nada…"— pidió en un suave gruñido la madre, la cual abrazaba aún con más fuerza a su hijo, a la vez que empezaban a emerger débiles lágrimas de sus ojos—"solo… quédate así por favor"— volvió a decir, mientras que Yoshiro no sabía que era lo que ocurría.
—"¿Qui-Quieres quedarte a jugar aquí por hoy?"— preguntó pasados unos segundos la Zoroark, una vez que dejó de abrazar a su hijo, el cual aún la observaba extrañado, mientras notaba el brillo en los ojos de su madre, debido a las lágrimas de esta.
—"¿Qué ocurre mami?"—preguntó preocupado el pequeño pokémon, a lo que su mamá solo le dio un pequeño beso en su frente.
—"Necesito ver algo, y creo que es mejor que te quedes aquí…"— sentenció Hiyori con una débil sonrisa, a lo que su hijo solo asintió algo dudoso, volviendo a abrazar ahora él a su madre, la cual aceptó el gesto obviamente.
Pasaron unos segundos, cuando el cálido abrazo empezaba a terminarse, mientras que tanto hijo como madre se separaban del otro.
Haruko estaba a unos metros de ellos, totalmente en silencio mientras observaba la escena y, aunque no supiera la razón, se sentía muy triste y preocupada por la madre de Yoshiro en el momento en el que la vio derramar algunas lágrimas.
Hiyori se levantaba, a lo que acaricia la cabeza de su hijo limpiándole un poquito los rastros de nieve, para después empezar a caminar hacia el bosque, no sin antes darse vuelta y observar la casa en la que había dejado a su hijo, para darse cuenta de una sombra que estaba al lado de esta, reconociendo el cuerpo del Lucario de inmediato, a la vez que ambos se observaban en silencio…
—"Estará bien con nosotros…"— sentenció por telepatía Takeru, a lo que la Zoroark suspira un poco aliviada de la actitud del Lucario, para luego asentir y adentrarse en el bosque.
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Eran más o menos las dos de la tarde cuando la Zoroark se fue de la casa, a lo que una vez ocurrido esto, empecé a ayudar a Harumi y Hanako a preparar el almuerzo, mientras que Takeru solo estaba afuera de la casa, a la vez que vigilaba a su hija… atento a cualquier cosa que pudiese ocurrir.
—¿Harumi?...— pregunté, una vez terminado de colocar los cubiertos y platos en la mesa.
—Dime— dijo mientras aún revolvía la sopa que estaba preparando.
—¿Te molesta si le hago compañía a Takeru?, es que… necesito hablar unas cosas con él— dije, a lo que Harumi se gira hacia mí, observándome un poco extrañada.
—No te preocupes— dijo en un suspiro, para después comenzar a sonreír— aprovecha y diles que en unos minutos estará listo el almuerzo— volvió a decir, a lo que yo asiento para luego salir de la casa.
El ambiente era el mismo… la blanca nieve cubría todo lo que alcanzase la vista, mientras observaba como Haruko y Yoshiro jugaban (se tiraban de las mechas mutuamente), a lo que empiezo a reír un poco, feliz de que el hijo de Hiyori se divirtiera (encabronara) con Haruko.
Al no notar cierto personaje en los alrededores, empiezo a buscarlo mediante el aura, a lo que levanto la cabeza, para ver a Takeru sentado arriba del techo de la casa, a la vez que observaba a su hija sin percatarse de nadie más.
Junto aura en mis pies y doy un salto hacia el techo, apareciendo al lado de él, a lo que me siento de igual manera, mientras que este mantenía la misma seriedad.
Ambos nos quedamos observando a los niños, mientras el silencio rondaba entre nosotros, hasta que decido romperlo.
—Quien diría que Haruko quisiera ser su amiga…— dije a lo que Takeru asiente, mientras me observa de reojo— supongo que… igual necesita compartir con otros pokémon— afirmé comenzando a sonreír, a lo que Takeru sonríe de igual manera mientras nuevamente comenzaba a posar su mirada en su hija.
—¡¿Eh?!— exclamó asustado Takeru, extrañándome de momento, para después desviar mi mirada nuevamente hacia los pequeños pokémon que jugaban, a lo que… al ver lo que estaba haciendo el Zorua.
Activamos nuestro estado aural de inmediato, y nos dirigimos hacia él con instinto asesino…
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Unos minutos antes…
—"¡Ya devuélveme mi gorro!"— dijo fastidiado Yoshiro, mientras perseguía a Haruko la cual corría de igual manera, riéndose y dando vueltas en cirulos encima de la nieve.
—"¡No!"— dijo por telepatía entre risas Haruko—"¡Aún no te disculpas por haberme asustado y llenado de baba!"— sentenció la Riolu, mientras que aún escapaba de los intentos de captura del Zorua.
—"¡Ya verás!"— dijo el Zorua, a la vez que sus ojos azules empezaban a brillar, provocando que Haruko cayera al suelo luego de haberle quitado la vista gracias a una ilusión que puso en la misma, a lo que el Zorua en un rápido movimiento le saca el gorrito de lana, mientras que el brillo de sus ojos se desvanecía, devolviéndole la vista a Haruko, la cual lo observa fastidiada mientras que él tenía una sonrisa victoriosa, a la vez que se colocaba su regalo nuevamente en su cabeza.
—"¡¿Con que con esas estamos?!"— dijo por telepatía Haruko, con una sonrisa maquiavélica, a lo que se apoya en el suelo, como si estuviera pretendiendo hacer algo poderoso.
—"¡¿Qu-Que pretendes?!"— se extraña Yoshiro, cuando de repente ve que en las manos de la Riolu empieza a brotar una diminuta cantidad de aura, asustándolo bastante.
—"¡Técnica especial: "manitos rapiditas"!"— sentenció con orgullo Haruko, a lo que el Zorua la observa con la boca abierta y sus ojos en blanco, choqueado ante el nombre infantil de la "poderosa" técnica.
De repente, una bola de nieve llega al rostro del Zorua, a lo que le sigue otra, y otra… y otra, hasta volverse cientos, mientras que el Zorua era sepultado por un montón de nieve gracias a la técnica "manitos rapiditas" de Haruko, ya que con ella era capaz de recoger y lanzar gran cantidad de bolas de nieve en poco tiempo.
Pasaron unos segundos, hasta que Haruko se detuvo, empezando a saltar de alegría luego de haberle ganado a Yoshiro.
—"¡Suficiente!"— se escuchó por telepatía el grito del Zorua, a lo que este sale disparado del montículo de nieve, tomando por sorpresa a Haruko, a lo que aterriza encima de ella mientras que cada patita roja del pokémon estaba encima de cada mano y pata de Haruko, dejándola inmovilizada de su "infalible" técnica
El Zorua se acercaba lentamente a Haruko, la cual solo inflaba sus mejillas, fastidiada de haber sido vencida, a lo que se escuchan las palabras de Yoshiro
—"Ga-ne"— decretó por telepatía sonriendo y riendo a la vez Yoshiro, victorioso, a lo que luego de terminar de hacerlo, se extraña al no escuchar palabras por parte de la Riolu, a lo que baja su mirada, chocando con la de ella, para ver que esta lo miraba fijamente, totalmente curiosa.
—"¿Q-Que?"— preguntó Yoshiro extrañado y un poco avergonzado de que la Riolu lo mirara de esa forma.
—"Tienes una cara bastante linda…"— dijo sin vergüenza y totalmente sin razón aparente Haruko mientras sonreía, exaltando y sonrojado extremadamente al Zorua.
—"¡¿Eeeeh?!"— exclamó totalmente sonrojado el pequeño pokémon, a lo que se aparta rápidamente de la Riolu, y en el momento en el que lo hace, ambos pokémon se asustan al notar una gran "explosión" al lado de ellos.
El Zorua estaba aterrado en el momento en el que la nieve había sido levantada, a lo que esta comenzaba a bajar, dejando ver lo que había al frente suyo… para descubrimos tanto a mi como a Takeru, con nuestro estado aural activado a la vez que lo observábamos con ojos asesinos.
—No te atrevas…— dije mientras lo observaba, tronándome los dedos con bastante fuerza.
—A estar de esa manera con mi hija…— terminó de decir Takeru tronándose de igual manera sus puños, mientras que el Zorua tragaba un poco de saliva, sin saber lo que le esperaba…
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—Creo que ya está todo listo, Hanako— dijo alegre Harumi, ya comenzando a servir la comida, mientras que la Lopunny asentía con el mismo ánimo, pero un fuerte temblor las hizo extrañarse y preocuparse a la vez, a lo que tanto la chica como la pokémon empezaron a correr hacia la salida de la casa, asustadas de que estuviera pasando algo serio en los alrededores, por lo que abrieron la puerta, y ambas se asombraron de lo que veían sus ojos
—"¡Noooo!, ¡No me maten por favor!"— gritaba el pequeño Zorua, mientras era perseguido por varios brazos de aura, acompañado con muchas bolas de nieve arrojadas a una muy rápida velocidad por parte de Takeru, las cuales el pequeño Zorua con suerte era capaz de esquivar.
De repente, mientras el pequeño ser de patitas rojas intentaba con todas sus fuerzas evitar las bolas de nieve y los brazos de aura, uno de estos últimos se posa delante de él, deteniéndolo de "acechante".
El pequeño pokémon miró de un lado a otro, sin posibilidad de escape, mientras que más brazos de aura se acercaban lentamente hacia él, con varias bolas de nieve en sus manos.
El Zorua sólo se acostó en el suelo, colocándose en posición fetal mientras se tapaba la cara con sus patitas, totalmente asustado ante esos brazos enormes, pensando que lo lastimarían
—¡Ey!…— dijo Harumi en un fuerte grito, la cual me toma por sorpresa, por lo que me giro levemente para verla de brazos cruzados, mirándome con unas intenciones fácilmente reconocibles, a lo que se escucha un par de gruñidos de igual manera, haciendo que a Takeru se le erizara un poco su pelaje, dándose la vuelta al igual a como lo hice yo para observar a Hanako y Haruko igual de brazos cruzados mientras lo observaban serias.
Ambos tragamos saliva, y desactivamos nuestro estado aural al instante, a lo que el silencio del ambiente solo fue interrumpido por varios golpes.
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—Oye… ¿Estás bien?— preguntó preocupada Harumi, a lo que posa su mano en la pequeña cabeza de Yoshiro, mientras que este aún estaba en posición fetal con sus patitas cubriendo su cara
—"¿Ya s-se fueron?"— preguntó aún asustado Yoshiro
—No te preocupes…— dijo con una sonrisa Harumi— esos tontos ya no volverán a asustarte— dijo, a lo que el Zorua se destapó su carita y se exalta en el momento en el que siente que Harumi comienza a levantarlo y cargarlo, empezando a caminar a la casa.
No se negó, de hecho, se estaba cómodo en los brazos de Harumi… al punto de incluso acurrucarse en ellos.
—Entremos… el almuerzo está servido— sentenció Harumi a la vez que todos asentían, incluyendo el Zorua, para después entrar los cuatro a la casa.
En el momento en el que cerraron la puerta, solo se escuchó el silencio en los alrededores… eso y un incesante siseo proveniente del vapor que emanaba de las cabezas de ciertos "personajes" cuyos cuerpos estaban boca abajo en la nieve, mientras que en sus cabezas habían una infinita cantidad de chichones bastante grandes producidos "misteriosamente" por ciertas mujeres…
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—¡Espero les guste!— dijo alegre Harumi, mientras le entregaba un plato a los pequeños pokémon los cuales estaban sentados juntos en un lado de la mesa, y a Hanako, para después servirse el suyo y sentarse a almorzar de igual manera al lado de la Lopunny.
Harumi había preparado una rica sopa con verduras, siendo más fácil comer para el Zorua, ya que este no contaba con dedos que le ayudaran para sostener una cuchara u otro tipo de cubierto, por lo que acerca su boca al tazón que tenía la comida y comienza a probarla, empezando a sonrojarse por el delicioso sabor, a lo que esboza una leve sonrisa como respuesta, pero esta es detenida por un sonido de desagrado por parte de Haruko, la cual… no le gustaban las verduras.
Las chicas miraron fastidiadas la actitud de Haruko, al igual que Yoshiro, el cual no entendía su reacción ya que para él… era la comida más rica que había probado en su vida.
—"Es-Está rico"— dijo Yoshiro por telepatía, un poco avergonzado y sonrojado, a lo que Harumi se alegra bastante al escuchar eso.
—Ves Haruko— dijo Harumi, orgullosa de las palabras de Yoshiro— él sí sabe apreciar la buena comida— sentenció a lo que Haruko solo le saca la lengua a Yoshiro como respuesta.
—"Hmph… tonto"— dijo Haruko amurrada, sin fundamentos con que defenderse, a la vez que comía de mala gana la sopa de Harumi.
Todos almorzaban, unos más gustosos que otros (todos excepto Haruko), hasta que el sonido de una puerta abriéndose los distraen de su almuerzo.
Takeru y yo comenzamos finalmente a entrar a la casa, un poco más recuperados de la paliza que nos dieron Harumi y Hanako; pero en el momento en el que entramos, fijamos una mirada asesina a Yoshiro el cual, para agregarle la cereza sobre el pastel, estaba sentado al lado de Haruko.
Sin embargo… nuestros ojos asesinos, fueron interrumpidos por otras miradas de mismas intenciones provenientes de Harumi y Hanako dejándonos completamente abrumados tanto a mí como al Lucario, a lo que solo bajamos la cabeza, totalmente inútiles ante tal presencia.
Takeru y yo sacamos un poco de sopa para luego sentarnos cada uno en un extremo de la mesa, ya que en los costados estaban los demás, para luego empezar a almorzar de igual manera aún cabizbajos debido a que no podíamos objetar de ninguna manera el que el Zorua estuviese al lado de Haruko, ya que si no… las represalias serían peores.
Seguíamos almorzando, cuando la voz de Haruko se hizo presente.
—"¿Por qué comes así?"— preguntó curiosa Haruko, observando que Yoshiro no usaba los cubiertos.
—"Porque me cuesta tomar esas cosas"— dijo el Zorua, mientras señalaba con su patita los cubiertos que estaban en la mesa.
—"¿Cómo?, pero si es fácil"— replicó Haruko, mientras tomaba la cuchara, a lo que los demás sólo reíamos por lo bajo, ya que la Riolu no entendía las verdaderas razones.
—Yoshiro no tiene dedos como tú, Haruko— dije, ya un poco menos fastidiado que antes, a lo que Haruko me observa, aún extrañada— así son los de su especie— afirmé, mientras me daba cuenta que Yoshiro también me observaba de igual manera— pero cuando evolucione podrá tomar cualquier cosa— afirmé, a la vez que notaba que la cara de duda aún permanecía en Haruko
—Esto…— empecé a intentar encontrar las palabras adecuadas para enseñarle a Haruko— digamos que cuando Yoshiro o tu posean algunas características, evolucionarán— declaré.
—"¿Evolucionarán?"— preguntó Haruko, a lo que una misma cara de duda era reflejada en Yoshiro.
—Si…— volvía a pensar, intentado explicar— ¡Por ejemplo!— exclamé encontrado la forma perfecta para explicarle— Takeru es tu evolución— dije, a lo que Haruko se exaltó luego de escuchar eso, comenzando a su vez a observar a su padre.
—"Entonces… ¿Algún día seré como papá?"— preguntó nuevamente Haruko, emocionada.
—Sí, y Yoshiro será como su mamá— sentencié, sorprendiendo un poco a Yoshiro, el cual no conocía para nada el concepto de la "evolución".
—"¡Y que se requiere!"— dijo emocionada Haruko, mientras le abordaba la impaciencia por ya querer "evolucionar".
—Bueno… creo que en el caso de la especie de Yoshiro solo es necesaria la experiencia, por lo que es cuestión de tiempo para que él evolucione, pero en tu caso Haruko…— dije, a lo que me extraño de momento, al nunca haberme dado cuenta— tú… necesitas estar agradecida con alguien para poder evolucionar— dije, un poco extrañado ante lo obvio.
—"¿Agradecida?"— preguntó nuevamente Haruko, un poco pensativa ya que entendía esa palabra.
Yo estaba extrañado… era lógico el pensar que Haruko a pesar de haber tenido poco tiempo de haber nacido, ya debería haber evolucionado a un Lucario, pero… ¿Por qué no ocurría?.
—[¿Qué crees?]— me preguntó por telepatía Takeru, el cual sabía lo que pensaba.
—[Sinceramente… no lo sé]— sentencié, a lo que tanto Takeru como yo nos exaltamos al escuchar las palabras de Haruko.
—"Pero… yo ya estoy agradecida con ustedes, son mi familia al fin y al cabo"— dijo tiernamente Haruko mientras ponía sus manos debajo de sus piernas, un poco avergonzada mirando hacia abajo, sonrojada.
Todos sonreímos ante las palabras de Haruko, felices de que la Riolu admitiera lo que siente por nosotros de esa manera…a lo que la sorprende mi mano en su cabeza.
—Je… creo que ahí está la razón, Haruko— dije mientras le acariciaba la cabeza, alegre de las palabras que dijo— tú nos has querido como nosotros a ti desde un comienzo, no fue un sentimiento nuevo, y quizás eso sea lo necesario para que puedas evolucionar… necesitas estar agradecida de alguien aparte de tu familia— dije entendiendo al fin la razón del por qué Haruko no evolucionaba.
—"¿Eh? ¿Alguien aparte de mi familia?... ¡Entonces estaré agradecida de Yoshiro!"— dijo feliz mientras abrazaba y sonreía de manera fraternal, tomando por sorpresa al Zorua, colocándolo completamente nervioso.
Abrí mi boca y mis ojos estaban en blanco, ante tales palabras; a lo que veo a Takeru, para encontrarlo con la misma reacción…
El silencio que existía en las afueras del hogar, fue interrumpido por un gran estruendo, mientras que de cada ventana de la casa salía una inmensa cantidad de aura
—¡Nooooo! ¡Todo menos eso!— gritamos a la vez Takeru y yo, mientras teníamos una mezcla de odio y lágrimas de celos a la vez que nuestro estado aural estaba activado, expulsando grandes cantidades de aura desde nuestra piel.
Nuevamente como antes, se escucharon varios golpes, a lo que el silencio volvía a dominar en el ambiente tanto adentro como afuera de la casa
—¡Dejen de hacer eso!— gritó Harumi encabronada apretando su puño con Hanako a su lado, la cual tenía la misma postura, mientras que el cabello de Harumi estaba todo desordenado, debido a la ráfaga de aura que habíamos provocado Takeru y yo,
Nuestros cuerpos solo estaban en el suelo, nuevamente con varios chichones en nuestra cabeza…
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Eran las cinco de la tarde, el brillo del sol era opacado por grandes nubes las cuales cubrían el cielo en su totalidad.
Takeru y yo estábamos sentados afuera de la casa, "castigados" por nuestra actitud pasada hacia el Zorua, por lo que no nos quedó más opción que aceptar el castigo para no afrontar la "furia" de aquellas señoritas.
Estaba haciendo dibujos en la nieve, debido al aburrimiento que se creaba alrededor, mientras que Takeru solo me observaba, sin nada más que hacer de igual manera.
—¿Eh?— exclamé sin razón aparente al comenzar a sentir una fuerte pena, a lo que observo de inmediato a Takeru, pensando que algo le pasaba a él— ¿Estás bien?— pregunté preocupado, a lo que Takeru me observa extrañado.
—Un poco adolorido— dijo mientras se sobaba la cabeza debido al golpe que le había dado Hanako tiempo atrás, a la vez que esbozaba una leve sonrisa— pero... aparte de eso estoy bien, supongo… ¿Por qué? — volvió a preguntar extrañado mi amigo.
Era obvio el que Takeru no sentía esa pena, y en aquel momento creía saber la razón… al fin y al cabo, su aura no estaba en "ella".
—Esto… creo que debo ir a hacer algo en el bosque…— dije mientras me levantaba, extrañando a Takeru, el cual se levanta de igual manera.
—¿Voy contigo?— preguntó un poco dudoso Takeru, pero se exalta cuando ve mis pensamientos.
—Ryo… ¿Estás seguro?, sinceramente… no sé si alguien sea capaz de ayudarla— sentenció el pokémon, a lo que yo coloco mi mano en su hombro.
—Estoy seguro— dije sonriendo, a lo que Takeru solo asintió, sin nada más que refutar.
Takeru no sabía… yo había dejado una parte de mi aura dentro de Hiyori en caso de que la necesitase, y debido a eso era capaz de sentir los sentimientos de la misma, pero debido a que era un caso anexo a la conexión que teníamos Takeru y yo, este no detectaba los sentimientos de Hiyori, a como lo hacía yo.
Antes de ir al bosque, abrí la puerta de la casa, a lo que sorprendo a Haruko haciendo un dibujo en la mesita que le regaló Takeru al frente de la chimenea, la cual ya estaba encendida, junto con las pinturas que le había regalado Hanako, a la vez que Yoshiro estaba sentado al lado de ella mientras observaba curioso como la Riolu dibujaba.
—¡Oye, aún están castigados!— sentenció seria Harumi mientras que el resto de los pokémon se percataban de mi presencia.
—Harumi…— dije totalmente serio, a lo que Harumi se exalta ante la actitud que mostraba, por lo que comienza a acercarse a mí, preocupada.
—¿Qué ocurre?— preguntó extrañada Harumi, a lo que se asusta más cuando ve salir lágrimas de mis ojos.
—No te preocupes…— dije aún serio mientras me restregaba los ojos— necesito ir al bosque…— sentencié a lo que Harumi aún me miraba extrañada.
—Ten cuidado… ¿Sí?— preguntó para luego abrazarme y dejarme marchar, aún con dudas, pero sabiendo que debía confiar en mí.
La pena se intensificaba, y a pesar de que le había dejado una pequeña parte de mi aura, el dolor era demasiado grande.
Corrí alrededor del bosque, intentando buscar el aura de Hiyori, a lo que me asusto al no detectarla a pesar de recorrer los lugares que ella y Yoshiro acostumbraban estar.
Pienso de momento, y recuerdo el momento en el que luché contra ella, recordando el instante en el que me cegó, haciéndome incapaz de detectar su aura de la forma común, a lo que luego de recordar ese detalle, activo el estado aural y con ello pude finalmente encontrarla bastante más profundo en el bosque.
Pasaron unos segundos, y gracias al estado aural pude encontrarla en poco tiempo, oculta dentro de lo que parecía ser un hueco debajo de un gran árbol, a lo que aparezco al frente de este totalmente en silencio, sin alertar a la Zoroark, mientras que esta solo estaba encorvada con las rodillas en su cabeza, a la vez que se escuchaban sus sollozos.
Ese hueco… lo había visto en otra ocasión, cuando fui testigo del primer recuerdo que tuvo Hiyori con Hisame.
Me acerqué al pequeño hueco del árbol, en el que apenas si cabía el cuerpo de la Zoroark; me agacho, observando más de cerca a la pokémon, la cual aún no notaba mi presencia, a lo que coloco mi mano en su cabeza comenzando a acariciarla, por lo que esta se sobresalta, levantando su mirada, fijando sus ojos enrojecidos por la gran cantidad de lágrimas que brotaban de estos en mí.
—"¿Qué quieres…?"— dijo en un débil gruñido la Zoroark un poco fastidiada, mientras se restregaba su ojo, intentando ser fuerte… pero mis manos sujetando las suyas la sorprenden, evitando que pudiera limpiarse sus lágrimas.
—Tú... me dijiste que nunca pudiste apoyarte en alguien— dije a lo que a la Zoroark solo le salían más lágrimas ante cualquier palabra que escucharan sus oídos— siempre has estado afrontando el dolor sola…— afirmé triste —incluso ahora… ocultaste tu aura para que no fuera capaz de encontrarte nadie…—declaré.
Hiyori cerraba sus ojos fuertemente, mientras que la pena la seguía abordando sin piedad; sin embargo… mi mano en su cabeza atrayéndola a mi torso los abre por completo.
—Desahógate conmigo…— susurré mientras que la Zoroark seguía llorando, aún con los ojos abiertos, sin poder creer que le otorgaban algo que, desde que Hisame falleció, nunca tuvo—No es justo el que alguien soporte todo ese dolor solo, y estoy dispuesto a aceptar tu dolor mediante mi aura…— volví a susurrar mientras que Hiyori estaba atónita a mis palabras.
La Zoroark cerró nuevamente sus ojos, ya cansada de cargar con todo ese dolor ella sola, y a pesar de que antes me considerara su enemigo… sentía la sinceridad en mis palabras.
Hiyori comenzó a agarrar con fuerza mi camisa…empezando a su vez a mandar un grito ensordecedor mezclado con llantos mientras que aún apoyaba, ahora por su cuenta, su cabeza en mi torso… dejando escapar de a poco todo el dolor e impotencia que había acumulado por todos estos años en su corazón.
Mientras tenía puesta mi mano en su cabeza, fui testigo de su sufrimiento, de sus penas y de su dolor… mis lágrimas aparecían de igual manera, mientras que estas caían en la cabeza de Hiyori, a la vez que la abrazaba consolándola, la cual se mantenía en sus gritos y sollozos, aún aferrada a mí…
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La habilidad que poseemos Takeru y yo (poder ver los sentimientos de los demás mediante el aura)… quizás no sea la más deseada por todos; eres consciente del dolor de la otra persona, y cargas con el mismo peso a pesar de no haber vivido lo mismo… pero, a pesar de eso, conocer el dolor del otro es la única forma para poder comprenderlo y llegar a la reconciliación o al entendimiento mutuo...
Es la única forma de alcanzar la paz con el otro
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Aquí finaliza el segundo capítulo de Aura floreciente. Espero les haya gustado, y no se olviden de comentar para saber sus opiniones conforme va pasando la historia
Nos vemos en el siguiente capítulo :)
