Wow… ni se imaginan todos los records que se vienen con este capítulo, pero me guardo las ganas… mejor decirlo después al final del capítulo, el cual es muuuuy largo (uno de los records que mencione antes que tengo que revelar ahora u.u jaja) así que prepárense una merienda o algo para comer o beber y búsquense un lugar cómodo para leer y relajarse porque esto tomará tiempo si es que deciden leerse el capítulo de una sola vez xD
Sin más que decir y ya dejando de molestarlos e-e
Comencemos con el 5to capítulo de aura floreciente
El sentimiento de impotencia me abordaba… a la vez que comenzaba a sujetarme la cabeza en respuesta a todos los sentimientos que de un momento a otro me afrontaron.
—[¡Takeru! ¡¿Qué ocurre?!]— pregunté casi al instante por telepatía, ya que obviamente supuse que aquellos sentimientos provenían de mi amigo.
—[¿Ryo?]— preguntó totalmente extrañado Takeru, a la vez que por el tono de voz sacaba por conclusión de que este acababa de despertar a causa de mi mensaje— [¿Por qué preguntas?… estamos bien]— afirmó el pokémon, sin embargo mi rostro no cambiaba ya que no podía creer aquellas palabras… ese dolor era demasiado intenso.
—[Takeru… ¡Busca inmediatamente el aura de Haruko o el de los demás!]— ordené, ya que desde esa distancia no era capaz de detectar aquellas auras, excepto la de Takeru debido a nuestra conexión.
No hubo respuesta por parte de mi amigo, a lo que yo comienzo a desesperarme aún más… mientras estaba sentado en la cama, a la vez que Harumi aún estaba dormida.
—[¡Takeru!]— grité a causa del silencio prolongado, a lo que las palabras que se escuchan a continuación me dejan completamente congelado.
—[Ryo… ¡ven de inmediato!]— se escuchó en mi mente, a la vez que yo me encontraba completamente paralizado al pensar en todas las posibles razones que hubieran obligado a Takeru a decir aquellas palabras…
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Durante la tarde del día anterior…
El clima era igual que en los días pasados, la nieve cubría todo lo que se llegase a alcanzar la vista, a la vez que nevaba levemente a momentos…
Nuestro hogar estaba deshabitado, no había ningún rastro de que alguien hubiera estado en ella, excepto por las brasas que aún prevalecían débilmente en la chimenea.
Era una día tranquilo en el pueblo, el silencio rondaba las calles y con ello, la paz…
Pero solo duró dos minutos aproximadamente.
—"¡Rapidito, rapidito!"— gritaba por telepatía Haruko, a la vez que estaba arriba de lo que parecía ser un pequeño trineo (un poco más grande que la misma Haruko), mientras que en este habían pequeños, delgados pero firmes troncos, a lo que atado a este estaba un fastidiado Yoshiro, el cual tiraba con bastante esfuerzo (sin demostrarlo obviamente) el liviano trineo, con su gorro de lana puesto.
—"¡Deja de mandarme como si fuera tu mascota!"— gritó por telepatía Yoshiro, completamente fastidiado, mientras que Haruko solo le sacó su lengua a la vez que sonreía como respuesta.
Obviamente no eran buenos ratos para Yoshiro, tenía que transportar un trineo que para él era bastante pesado, y más encima tenía que ser fuerte y no aparentar el frío que sentía al pisar la fría nieve.
Pero no podía ser débil ante Haruko y los demás…
—Dios… Yoshiro— dijo sorpresivamente Takeru, a lo que el Zorua se exalta levemente, al olvidarse de que el padre de Haruko también estaba con ellos— no me digas que ya estás comenzando a cansarte— dijo mientras que este a su vez levantaba tres troncos casi diez veces más largos y gruesos que los que llevaba Yoshiro, dejándolo completamente boquiabierto.
—"¡No!"— gritó orgullosamente por telepatía Yoshiro, a la vez que se erguía y comenzaba a tirar con mayor fuerza el pequeño trineo, aumentando la velocidad de este, a la vez que Haruko levantaba sus bracitos como forma de disfrutar el "paseo".
Atrás de Takeru y los niños observaban fastidiadas las pokémon y Narue
—¿Acaso es regla general el que todos los hombres sean orgullosos?…— decía Narue, a la vez que ella junto con Hiyori y Hanako transportaban varias latas de pintura, junto con algunas brochas.
Las madres no dijeron nada, solo dieron un gruñido a la vez que asentían hacia Narue, bastante apenadas pero a la vez sonriendo.
El grupo continuó caminando hacia la casa de Yuta, hasta que, luego de unos minutos lograron finalmente llegar a esta.
No era necesario el siquiera tocar la puerta… Yuta ya se encontraba afuera de su casa, ya que este los estaba esperando
—Qué bueno que les sirvió el pequeño trineo que tenía guardado…— dijo Yuta con una sonrisa, a la vez que observaba a Haruko y Yoshiro.
—Si… con toda esa madera repararemos tu casa y tres más; se nota que Yoshiro fue el que más se esforzó— dijo sarcásticamente Takeru, mientras dejaba caer los tres troncos que llevaba, haciendo un gran estruendo
Narue, Hiyori y Hanako observaron molestas a Takeru, el cual obviamente se había pasado bastante de la raya con aquellas palabras a lo que él, al darse cuenta de lo mismo, no mostró señales de disculparse, otra vez debido a su "fantástico" orgullo.
Pero la reacción de los niños… era otra historia
Tanto el Zorua como la Riolu observaron completamente fastidiados a Takeru… Yoshiro en parte porque no hubiese apreciado su esfuerzo, y Haruko por burlarse de su amigo
La mirada de Yoshiro de a poco se transformó de una encabronada a una más triste, mientras comenzaba a admitir que las "ramitas" que había conseguido transportar con tanto esfuerzo no servirían de nada, a lo que se quedó sentado en el suelo, mientras tenía la vista gacha… triste, a la vez que bajaba sus orejas.
Takeru aún mantenía una actitud seria, a la vez que estiraba sus brazos, como respuesta al haber cargado todo ese peso durante el trayecto…
Iba a continuar caminando para entrar a la casa de Yuta, sin importarle la actitud decaída de Yoshiro; sin embargo, la voz de Haruko lo detiene.
—"Papá…"— dijo por telepatía la Riolu, a lo que su padre se gira, para después extrañarse al ver su enojado rostro. No encabronada ni fastidiada… esta vez era un enojo completamente distinto…
Uno real hacia su padre.
Y no pasaron muchos segundos, cuando Haruko expresó lo que sentía…
—"Eres el peor…"— dijo mientras se bajaba del trineo y le daba un tierno abrazo a Yoshiro al intentar consolarlo, el cual lo recibía aún cabizbajo por lo que le había dicho Takeru.
Una flecha… recibida directamente en el corazón de su padre, a lo que este cae de rodillas al suelo, a la vez que tenía su vista puesta en el vacío ante las palabras que le había dicho su hija, dejándole una herida mortal de tal grado que ni siquiera mi aura en el estado aural con el máximo poder podría sanar…
—Y dicen que la fuerza está en los músculos— reía Narue mientras entraba a la casa de yuta, a la vez que observaba como habían vencido a Takeru, el cual aún estaba arrodillado en el suelo, mientras observaba el suelo, con sus ojos completamente abiertos.
—"Te lo tienes bien merecido"— dijo fastidiada Hanako en un gruñido, a la vez que era la siguiente en entrar a la casa.
—"Eso tienes por molestar a mi hijo"— se escuchó el gruñido de la Zoroark, mientras que ella y Yuta entraban de igual manera a la casa
Takeru seguía en la misma posición, a lo que empiezan a entrar a la casa Haruko y Yoshiro, llevando el trineo y la madera que consiguió este último.
Haruko rodeaba con su brazo derecho a Yoshiro, aún intentando consolarlo, pero un gemido a causa de la pena que sentía el Zorua en ese momento impacta a Haruko, a lo que esta gira nuevamente su rostro hacia su padre en el último momento, mientras que Takeru hacía lo mismo, cómo si hubiera sentido la reacción de su hija.
La mirada que le lanza Haruko… fue como otra gran y poderosa flecha, pero esta le llegó directamente a la cabeza, dejándolo en el suelo, fuera de combate…
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—"Vamos Yoshiro, ayúdame a pintar este mueble"— dijo por telepatía Haruko mientras corría con una pequeña brocha en su mano, a la vez que tenía puesto un pequeño delantal blanco; a lo que Yoshiro comienza a seguirla, a la vez que este también tenía puesto en su espalda un delantal del mismo color.
Narue y las demás pokémon seguían pintando las paredes de la casa de Yuta, mientras que este y Takeru reparaban una de las paredes dañadas, remplazándolas con tablas nuevas.
A Yuta se le veía igual de enérgico que siempre, mientras que Takeru aún mantenía la cabeza gacha, a la vez que martillaba en la pared… aún con las heridas mortales en su corazón y cabeza.
Todos seguían arreglando la casa de Yuta; sin embargo un grito los exalta a todos.
—"¡Oye!"— se escucha la voz encabronada de Yoshiro, a lo que todos se giran hacia él, para después observar como tenía su cara con una mancha blanca que le recorría desde su oreja derecha hasta su ojo izquierdo.
Todos esbozaron una pequeña sonrisa, excepto Takeru, el cual ni siquiera se había inmutado por el grito, mientras se mantenía con la misma actitud deprimida a la vez que continuaba martillando la pared de la casa.
Haruko reía a carcajadas, mientras tenía el arma del delito en sus manos (una brocha con pintura blanca en la punta de esta).
—"¡Ya verás!"— sentenció encabronado por telepatía Yoshiro, a lo que asusta a Haruko al comenzar a tomar una brocha con su boca, y untarla en un gran tarro de pintura blanca, a lo que la saca de este para dejar ver nuevamente la brocha, ahora con una gran cantidad de pintura en él, mientras goteaba por el exceso de la misma.
—"¡Nooooo! ¡Piedad!"— gritó por telepatía Haruko, a la vez que corría de un lado a otro por la casa al ver como Yoshiro empezaba a correr hacia ella con intenciones de bañarla con aquella blanca pintura.
—"Oigan, tengan cuidado"— dijo en un gruñido Hiyori, al ver como Haruko pasaba entre sus piernas y en las de los demás.
Obviamente ninguno de los niños escuchaba, a la vez que corrían aún más fuerte por toda la casa y por ende… no pasó mucho cuando el primer cuerpo perdió el equilibro.
Hanako se tropezó, luego de varios choques que su hija provocó al pasar por sus piernas, a lo que al caer hace que un balde de pintura que estaba arriba de una escalera comenzara a tambalear, a lo que este cae encima de la cabeza de Hanako, dejándole su torso y rostro completamente blanco al voltearse el balde encima de ella.
—"Oh, oh…"— dijo Haruko a lo que se detiene al notar que había provocado la caída de su mamá, pero el arrepentimiento no dura mucho… ya que en el momento en el que bajó su guardia, fue cuando "él" atacó.
—"¡Que no se te olvide que aún me las tienes que pagar!"— se escuchó la voz de Yoshiro, a lo que Haruko paralizada gira su rostro hacia su derecha, pero ya era tarde para reaccionar… Yoshiro ya había saltado encima de ella.
—"¡Nooo, todo menos la carita!"— gritó por telepatía Haruko, mientras que esta luchaba con todas sus fuerzas al intentar zafarse de las patitas de Yoshiro, el cual había puesto una en cada mano y pata de la Riolu.
Los ojos vengativos de Yoshiro eran evidentes, a la vez que su sonrisa maquiavélica que poseía en aquel momento mientras sostenía con su boca la brocha no hacía que se viera menos inofensivo.
Ya era tarde; Yoshiro no tuvo piedad… pintó a la pobre Riolu de blanco.
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Hubo silencio, mientras que Yoshiro sonreía triunfal a la vez que se separaba de Haruko la cual, ahora con todo su pelaje blanco, solo estaba atónita ante lo que acababa de ocurrir…
No pasó mucho, hasta que la cara sonriente de Yoshiro se transformó en una perpleja, mientras veía como Haruko comenzaba a llorar de un momento a otro, exaltando a los demás de igual manera…
—"¡Eres malo!"— gritó por telepatía Haruko, a la vez que se restregaba su ojito mientras lloraba, a lo que se levanta extrañando a todos, para después irse de la casa corriendo, llorando totalmente avergonzada de que tuviera su pelaje manchado de blanco.
Takeru y los demás guardaron silencio… sabían que aquello no era más que un juego, pero obviamente Yoshiro era mayor que Haruko, quizás solo tuviera algunos años, pero a pesar de que vivieran aproximadamente lo mismo que los humanos, maduraban a velocidades mucho más rápidas que nosotros.
Yoshiro era mayor… y este no se apenaría por tener manchado su pelaje, caso contrario fue el de Haruko, la cual más que enojada estaba avergonzada por la situación en la que quedó su pelito.
—Hanako…— dijo Takeru a lo que se acercaba a la Lopunny, la cual aún estaba en el suelo ya que no se había levantado debido a que estaba observando lo que ocurría entre su hija y Yoshiro— ¿Estás bien?— preguntó, preocupado de que se hubiera golpeado con el balde de pintura a la vez que comenzaba a ayudarla a levantarse.
—"Estoy bien, no te preocupes…"— dijo Hanako en un gruñido, a la vez que se levantaba y se restregaba sus ojos, sacándose los excesos de pintura que tenía en ellos—"supongo que tendré que darme un baño después"— dijo con una sonrisa, mientras se tomaba la situación mil veces mejor a como se la tomaron Haruko y Yoshiro— "Pero… Haruko…"— dijo un poco preocupada Hanako, pero en el momento en el que lo dice, Yoshiro ya había tomado una lata de pintura con su boca y se había ido corriendo de la casa de Yuta.
Pasaron unos segundos, mientras que inclusive Yuta y Narue habían parado de reparar la casa, observando la escena.
—"Estarán bien…"— dijo con una sonrisa Hiyori en un gruñido, a la vez que continuaba pintando un mueble que había en la cocina de la casa—"Dejemos que ellos resuelvan sus problemas, sé que lo harán" — reconoció la Zoroark.
Los demás confiaron en las palabras de la pokémon, por lo que decidieron dejar que Haruko y Yoshiro solucionaran por sí mismo en el embrollo en el que se metieron, mientras que el resto continuaba reparando la casa, confiando a la vez en que los pequeños pokémon no se meterían en problemas…
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—"¿Dónde está?"— se preguntó a si mismo Yoshiro, mientras corría de un lado a otro pisando la fría nieve, sin importarle el contacto de ella con sus patitas…
Pasaron unos minutos, hasta que finalmente el Zorua logró ver un cuerpo sentado en la fría nieve, el cual estaba muy bien camuflado con el suelo, ya que el color de ambos era el mismo.
Yoshiro comenzaba a acercarse a la Riolu, la cual estaba sentada y encorvada a la vez que lloraba… aún sintiéndose avergonzada por la situación en la que estaba.
Yoshiro estaba nervioso, mientras que este aún sujetaba con su boca la pequeña lata de pintura.
—"O-Oye"— dijo por telepatía Yoshiro, mientras daba cortos pasos hacia su amiga.
—"No te acerques…"— dijo Haruko, a la vez que se abrazaba a sí misma y comenzaba a encorvarse aún más, mientras que las lágrimas emergían en mayores cantidades— "m-me veo f-fea"—declaró tímidamente la Riolu.
Yoshiro solo la observó fastidiado luego de escuchar aquellas palabras, ya que para él… nunca se había visto fea.
—"Si que eres tonta…"— dijo Yoshiro fastidiado a la vez que se sentaba al lado de Haruko, la cual lo miraba extrañada, mientras que este dejaba la lata de pintura a un lado.
Solo hubo silencio por parte de Haruko, la cual observaba hacia otra dirección, mientras se agarraba su brazo izquierdo con su mano derecha, aún apenada de que su pelaje estuviera completamente blanco.
—"La-Lamento haberte pintado la cara…"— dijo avergonzada Haruko, a la vez que colocaba sus manos debajo de sus piernas, sentándose en ellas, a lo que casi al instante Yoshiro se exalta ante tales palabras, a la vez que comenzaba a enojarse por las mismas, no hacia Haruko, sino hacia él mismo… ya que él la había manchado mucho más a como ella hizo con él, y Haruko se estaba disculpando…
—"Serás… ¡Mira!"— dijo Yoshiro, a lo que extraña de sobre manera a Haruko cuando esta lo observa tomar la lata de pintura con sus patitas y darlo vuelta encima de su cabeza, dejándolo completamente cubierto por la pintura blanca, quedando igual que su amiga.
—"¡Ves!"— dijo Yoshiro fastidiado al haber ignorado su orgullo, humillándose de tal manera para hacer sentir mejor a Haruko, a la vez que alzaba sus patitas, para mostrar que incluso su estómago y pecho estaban pintados de blanco— "¡Ahora los dos nos vemos feos! ¡¿Contenta?!"— dijo preguntando al final, mientras que este ya no podía estar más avergonzado por la situación, pero el abrazo de Haruko lo deja con sus ojos abiertos.
—"Shí…"— dijo por telepatía Haruko, a la vez que sonreía, alegre de que su amigo la animara y se "sacrificara" de esa manera.
Yoshiro no hizo nada, ya de por si estaba estático ante el abrazo que le daba su amiga, pero luego de unos segundos solo sonríe al igual que esta.
Pasaron los minutos, mientras que los dos pokémon seguían en la misma posición
—"Oye…"— dijo ya un poco avergonzado Yoshiro —"Y ahora… ¿cómo nos sacaremos esta pintura?"— preguntó mientras reía por lo bajo, al haber olvidado que ambos estaban completamente blancos.
—"¿Eh?… ¡Tienes razón!"— dijo Haruko separándose de Yoshiro, a lo que lo toma de una de sus patitas, levantándose y comenzando a caminar, exaltándolo por lo mismo de igual manera—"Ven… en la casa debe haber algún paño para limpiarnos"— dijo con una sonrisa la Riolu, mientras sujetaba la patita de su amigo, el cual solo asintió con un leve enrojecimiento en sus mejillas, aunque luego se extraña de momento, y comienza a tirar de la mano de Haruko, extrañándola de igual manera.
—"Espera…"— dijo Yoshiro a la vez que detenía el caminar de la Riolu—"¿Enserio piensas que podremos limpiar mi gorro y tu cinta con un simple paño húmedo?"—preguntó el Zorua, a lo que Haruko abre sus ojos, como si hubiera descubierto algo de lo que no se había percatado.
—"Tienes Razón…"— dijo mientras se desabrochaba su cinta, a lo que dejaba al descubierto el pelaje amarillo de su cuello, produciendo pequeñas risas por parte de Yoshiro ante lo divertida que se veía su amiga.
—"¡¿De qué te ríes?!"— dijo fastidiada Haruko, a lo que de un rápido movimiento le saca el gorro que aún mantenía en su cabeza, mostrando su pelaje negro con punta roja que salía de esta, quedando aún más gracioso a como quedo Haruko después de sacarse su cinta.
Yoshiro solo infló sus mejillas, mientras miraba hacia otra dirección, un poco apenado por lo mismo.
—"Bueno, entonces… ¿Tienes alguna idea?"— preguntó el pequeño pokémon, a lo que Haruko se sienta en la nieve, sin importarle la temperatura… ya que ya estaba acostumbrada a la misma debido a todo el tiempo que estuvo sentada antes.
—"Tengo una… pero podría ser peligroso, casi mortal"— dijo Haruko a la vez que observaba con ojos que irradiaban misterio a Yoshiro, el cual tragaba un poco de saliva, ya que creía en las palabras de su amiga.
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Varios ruidos se escuchaban en nuestro hogar… cosas callándose, adoloridos por colitas pisadas, y varios gritos encabronados.
—"¡Ya te dije que es una mala idea!"— gritó por telepatía Yoshiro mientras veía a Haruko, la cual calentaba agua en una olla colocándola encima de la chimenea que prendieron ellos solos.
—"¡¿Quieres callarte?!"— dijo fastidiada Haruko mientras realizaba la "mortal" tarea— "Además… mira, está funcionando"— volvió a decir mientras observaba como emergían pequeñas burbujas en la olla.
—"¡Todavía no entiendo el porqué haces esto!… ¡¿No que en los pueblos humanos hay lugares en donde hay estanques con aguas calientes donde se bañan?!"— preguntó Yoshiro, totalmente preocupado de que su amiga tuviera un accidente con el agua que hervía.
—"¿Te refieres a las aguas termales?, bueno… sí, ¡Pero esto es más divertido!"— sentenció con una sonrisa la Riolu, mientras que Yoshiro la observaba con la boca abierta y fastidiado ante esas palabras.
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En las afueras de nuestro hogar volvía a reinar el silencio, a la vez que las leves y suaves brizas acompañaban al ambiente…
Obviamente como era de esperarse en la vida de estos personajes… el silencio no duró mucho.
—"¡¿Cómo puede ser más entretenido el cocinarme vivo dentro de una olla?!"— se escucha el grito telepático desesperado de Yoshiro, a la vez que toda la casa y nieve alrededor temblaba debido al mismo.
—"Vamos~, vamos~… ¡Sabes que será entretenido!"— dijo por telepatía Haruko ya adentro de la casa, a la vez que esta intentaba meter a Yoshiro a la olla con agua hirviendo, mientras que este luchaba por no entrar con sus cuatro patas encima de la olla abierta
—"¡¿Puedes escuchar siquiera lo que dices?!"— dijo desesperado Yoshiro, a lo que ya harto de la situación, da un salto rápido, separándose de Haruko y la olla— "Lo siento… no me dejas de otra"— sentenció el pokémon mientras sus ojos demostraban un brillo azul, habiendo cegado a Haruko para que así hubiera sido más fácil el escapar de aquella trampa mortal que la misma Riolu había maquinado.
—"¡Oye! ¡No es justo!"— dijo fastidiada la Riolu, mientras que esta movía sus manos hacia cualquier dirección al no poder ver nada; sin embargo, de un momento a otro Haruko se tropieza sin querer… empezando a caer hacia la olla que aún tenía el agua hirviendo.
Yoshiro ya había aterrizado encima de la mesa una vez que había cegado a Haruko, pero nota al instante el momento en el que Haruko se tropezó, paralizando su corazón en un instante luego de notar lo obvio.
—"¡Haruko!"— gritó preocupado Yoshiro, mientras desactivaba su ilusión a la vez que saltaba y empujaba con bastante rapidez a Haruko, chocando con ella de una manera bastante brusca, pero al menos alejándola del peligro de igual manera…
Ambos pokémon terminaron en el suelo… Yoshiro estaba encima de Haruko, a lo que este la observaba aún preocupado.
—"¡¿Estas bien?!"— preguntó totalmente exaltado Yoshiro, a lo que se extraña cuando su vista se posa en Haruko, la cual únicamente demostraba felicidad, mientras tenía los ojos cerrados y una gran sonrisa—"¡¿Por qué tienes ese rostro?!"— preguntaba aún más extrañado y ahora fastidiado el Zorua, a lo que comenzaba a separarse de la Riolu a la vez que esta se levantaba de igual manera, para después caminar en silencio hacia la olla… aún con esa sonrisa.
Pasaron unos segundos… cuando Haruko dio la razón de su sonrisa tan repentina.
—"Es que… es la primera vez que me llamas por mi nombre"— sentenció por telepatía Haruko, a la vez que se rascaba su mejilla, levemente sonrojada mientras seguía caminando hacia la olla.
—"¡Espera un momento!"— dijo Yoshiro volviendo a cegar a Haruko, la cual cae al suelo si es que el cuerpo de Yoshiro no está ahí para evitarlo.
—"¡¿En serio?!"— dijo fastidiada por telepatía la Riolu a la vez que aleteaba de un lado a otro, intentando golpear a su amigo el cual le había vuelto a quitar la vista.
—"¡No me dejaste otra opción, Haruko!"— dijo Yoshiro, mencionando el nombre de su amiga a propósito, ya que después de eso Haruko solo se tapó su carita, feliz de que su amigo la volviera a llamar por su nombre, dejándola quieta de momento.
Yoshiro dejó a Haruko a un lado de la casa, bien alejada de la olla, para después comenzar a moverse de un lado a otro, extrañando a Haruko la cual aún seguía con su vista anulada pero no así su oído o su tacto.
—"¡¿Cuánto tiempo me tendrás así?!"— preguntó fastidiada Haruko, a la vez que entrecruzaba sus brazos y se sentaba, impaciente de escuchar todos esos ruidos y no obtener ninguna respuesta.
—"Dios… ¿por qué ponen las cosas tan alto?"— dijo por telepatía Yoshiro al aire, a la vez que se subía costosamente a un gran estante, sacando algunas cosas de este, pero luego de unos segundos, este se tropieza y cae al suelo con un sonido bastante tierno.
—"¡Ay!"— gritó Yoshiro con su respectivo gruñido, mientras se sobaba su espalda por el golpe, a lo que se gira para ver a Haruko, la cual solo se estaba tapando la boca de la risa por lo que acababa de escuchar— "¡No te rías!"— dijo Yoshiro mientras observaba encabronado a Haruko, la cual aún intentaba no reírse.
—"Lo siento… se escuchó demasiado gracioso"— dijo Haruko entre risitas—"Pero… ¿Estás bien?"— preguntó la Riolu, a lo que aquello exalta levemente a Yoshiro, al hacer notar que de igual manera se preocupó por él.
—"S-Sí…"— dijo el Zorua aún poco apenado, a lo que continúa ordenando y sacando las cosas necesarias para hacer "aquello".
Después de unos minutos (eternos para la poca paciencia de Haruko), finalmente Yoshiro logró conseguir todos los "ingredientes", por lo que ya habiendo hecho esto, los colocó todos al lado de la olla, y se dispuso a desactivar su habilidad en Haruko.
—"¡Listo!"— dijo alegre Yoshiro a la vez que desactivaba su ilusión, mientras que sus ojos dejaban de brillar por lo mismo, devolviéndole así la vista a su amiga.
Haruko abrió sus ojos lentamente, solo para extrañarse en el momento en el que ve varias toallas y un pequeño jabón, además de un pequeño balde al lado de una esponja,
—"¿Eh?"— dijo extrañada Haruko—"¿De dónde sacaste la toalla, el jabón y la esponjita?"— preguntó extrañada, ya que esta no sabía de la existencia de aquellos objetos.
—"Bueno… me costó encontrarlo, pero en la pieza de Ryo los hallé en una pequeña mochila"— dijo Yoshiro, a la vez que metía una de las toallas en la olla con agua caliente.
—"¡Está bien!"— dijo alegre Haruko, a lo que empieza a caminar hacia Yoshiro, mientras que este sacaba una de las toallas calientes para después pasárselas con cuidado a la Riolu junto con el jabón, a lo que esta empieza a limpiarse su cara…
Ambos pokémon estaban en el proceso de limpieza… ya con su carita y panza limpias de pintura, Haruko se fija que Yoshiro comienza a quejarse.
—"Rayos…" — dijo por telepatía Yoshiro mientras intentaba limpiarse la pintura de su espalda, ya habiendo limpiado el resto de su cuerpo pero, obviamente, este no alcanzaba a limpiar la parte de atrás de su cuerpo por culpa de sus patitas cortas y sin dedos.
Los gemidos de Yoshiro debido al esfuerzo que este hacía para intentar limpiarse la espalda no fueron ignorados por su amiga, a lo que esta solo sonríe, para después tomar su toalla y colocarla en la espalda de Yoshiro, dejando al Zorua completamente estático y con su pelaje erizado luego de sentir el tibio contacto de la toalla contra su espalda.
—"¡¿Q-Que h-haces?!"— preguntó el pequeño pokémon totalmente sonrojado y apenado, al darse cuenta claramente que era Haruko la que había puesto aquella toalla que sentía, a lo que la Riolu comienza a limpiar la espalda de Yoshiro, dejándolo más incómodo aún, pero aceptando el trato de igual manera .
—"¿Qué crees que hago? ¡Pues te limpio, tonto!"— sentenció por telepatía la Riolu, a la vez que reía de por medio, al notar como su amigo empezaba a temblar por lo nervioso que estaba, mientras que este permanecía estático ante el trato.
Pasaron unos minutos, a lo que Haruko finalmente terminaba de limpiar la espalda del Zorua.
—"¡Listo!"— dijo alegre por telepatía Haruko, a la vez que sacaba la toalla del ahora pelaje negro de Yoshiro.
—"G-Gracias…"— dijo aún apenado Yoshiro, a lo que este se da la vuelta para ver a su amiga, pero se queda con la boca abierta al ver cómo esta le mostraba su espalda, aún blanca por la pintura…
—"¿Qué esperas…?"— preguntó fastidiada Haruko, a la vez que se corría las dos lagrimas que colgaban de su cabeza, dejando más despejada su espalda para poder ser así limpiadas de mejor manera—"Yo tampoco alcanzo esa parte"— dijo con total normalidad Haruko, a la vez que Yoshiro solo se colocaba más nervioso ante lo ya obvio que le pedía su amiga…
Tendría que limpiar la espalda de Haruko.
Yoshiro tomó la toalla con sus temblorosas patas, tragó un poco de saliva, y la colocó en la espalda de su amiga, empezando a limpiarla lenta y suavemente…
Haruko solo tenía una sonrisa, sin una gota de vergüenza, mientras que Yoshiro era otra historia… no había que ser un genio para ver que el pobre Zorua estaba completamente nervioso ante lo que estaba haciendo, pero viendo que su amiga no parecía oponerse al trato, solo se tragó su miedo, y decidió dejar reluciente la espalda de Haruko.
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A pesar del mal estado de las paredes y muebles de la casa de Yuta, esta fue reparada en pocas horas minutos gracias al dueño de esta y Takeru, por lo que únicamente hacía falta el decorarla, pero debido a lo ocurrido con Hanako y la pintura, Narue y Hiyori decidieron que sería mejor que ellas se quedaran a pintar la casa del anciano, mientras que la Lopunny se aseara… y ya que Takeru había acabado su labor con Yuta, era obvio que no iba a dejar que Hanako se asease sola, obviamente velando por la seguridad de su pareja, ya que no quería separarse de esta, sin ningún otro tipo de intereses románticos de por medio.
—Vamos Hanako~… ¿Por qué no quieres ir a bañarte conmigo a las aguas~?— dijo cariñosamente Takeru a la vez que este y Hanako caminaban hacia la casa, siendo esta última constantemente abrazada por un "regalón", que lo único que quería era bañarse con su pareja.
—"Ya te dije, quiero usar el jabón de Harumi…"— dijo en un gruñido Hanako, a la vez que Takeru seguía en su faceta "regalona"— "Después de conseguirlo vamos a las aguas, ¿De acuerdo?"— preguntó al final la Lopunny a lo que Takeru asiente varias veces, contento de la idea.
Supongo que incluso los fuertes y orgullosos… tienen una debilidad.
Haruko y Takeru, luego de unos minutos bien cariñosos, llegaron finalmente a la entrada de la casa. Takeru con corazones en sus ojos abrió la puerta, y al fijarse en lo que estaba ocurriendo dentro de su hogar…
Bueno… los corazones en sus ojos cambiaron por unos ojos en blanco, a la vez que su boca se abría hasta el suelo.
—"¡¿Aún no terminas?!"— preguntó impaciente Haruko, mientras que aún sostenía las colitas de su cabeza, a la vez que Yoshiro seguía limpiado su espalda.
—"Y-Ya ca-casi"— dijo el Zorua aún nervioso, mintiendo a la vez ya que la espalda de la Riolu ya estaba limpia.
—"Ay no…"— pensó Hanako al ver la escena, a lo que al instante siente el aura asesina de Takeru emergiendo de su piel, a la vez que este activaba abruptamente su estado aural.
—¡¿Cómo te atreves a poner tus patas en la espalda de mi hermosa Haruko?! ¡Tú…! ¡Niño confianzudo! — gritaba totalmente furioso Takeru, a lo que ahora en sus ojos solo habían poderosas llamas, como forma de expresar el "odio" que tenía hacia Yoshiro por lo que estaba haciendo con su hija.
Por suerte, el estado aural de Takeru y el mío es inútil ante la fuerza de Hanako y Harumi…
Hanako ya había tomado la cola a Takeru, el cual seguía con intentos fallidos de ahorcar a Yoshiro, el cual al darse cuenta de la presencia de los mayores, tanto Haruko como él se separaron, totalmente asustados de la reacción de Takeru.
—"Cálmate Takeru…"— dijo por un gruñido Hanako, mientras pedía paciencia a la situación, a la vez que aún mantenía a raya a Takeru para que este no asesinase a Yoshiro—"¿Eh…?"— se extraña en el momento en el que observa nuevamente la situación, viendo la chimenea encendida y la olla con agua hirviendo, pero sus ojos se concentran en el que ahora era un pequeñísimo jabón, a lo que el aroma en la habitación la hace entender que era lo que acababa de ocurrir
Hanako soltó sorpresivamente a Takeru, el cual se extraña de momento, por lo que aun con su furia, observa a Hanako preocupado de igual manera, pero en el momento en el que este se gira… su pelaje comienza a erizarse, a la vez que desactivaba su estado aural casi al instante luego de sentir esa ira y sed de sangre por parte de su pareja, la cual superaba con creces a la que había sentido el mismo lucario segundos atrás.
Las orejas de Hanako comienzan a levantarse, a la vez que una sombría mirada se posa sobre los pequeños pokémon, los cuales tenías sus ahora limpios pelajes completamente erizados ante la presencia que ahora emitía la Lopunny.
—"Ustedes… usaron todo el jabón mío y de Harumi… ese jabón, era especial…"— dijo completamente enfurecida en un gruñido Hanako, a lo que Takeru olvidaba por completo su furia a la vez que comenzaba a asustarse ante la reacción de su pareja.
De vuelta a las afueras de la casa, el momento de paz tan inusual que se presentaba, fue nuevamente interrumpido por el caos de nuestra familia.
—"¡Nooooo! ¡No nos pegues!"— se escuchó el grito telepático tanto de Haruko como de Yoshiro, a lo que se escuchan dos buenos coscorrones después de aquello, para después volver a ese estado de silencio y paz tan poco común y a la vez tan deseado en las afueras de nuestro hogar.
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—Fiuuuu, sí que terminé cansada…— decía Narue, mientras que ella y Hiyori caminaban de regreso a casa, ya habiendo finalizado el pintar de la casa de Yuta, a lo que la Zoroark solo asintió con una sonrisa, a la vez que continuaban caminando.
Pasaron los minutos, cuando finalmente llegaron a la casa… en aquel momento la noche comenzaba a hacerse presente, a la vez que la temperatura disminuía de igual manera, provocando leves tiritones por parte de Narue; caso contrario era Hiyori, ya que esta ya estaba acostumbrada a pasar noches heladas a la intemperie, por lo que no mostraba las mismas señales de frío que Narue, aunque eso no quitaba el hecho de que, incluso para ella, la temperatura comenzaba a bajar aún más a como ella estaba acostumbrada en sus noches más heladas.
Estaban a unos dos pasos de abrir la puerta de la casa, a lo que el sonido de unos gritos las preocupa, por lo que Narue la abre rápidamente y tanto ella como Hiyori quedan completamente atónitas ante lo que sus ojos observaban.
—"¡¿Nos pueden bajar de una vez?!"— decía encabronado por telepatía Yoshiro, mientras que esté y Haruko estaban adentro de lo que parecía un canguro de bebes echo con barias toallas, a la vez que estaban colgando de estas, en un lugar bien alejado del suelo en una de las paredes de la casa.
—"¡No! ¡Están castigados!"— dijo en un gruñido Hanako encabronada.
—Lle-Llegamos…— dijo totalmente extrañada Narue, mientras que Hiyori tenía la misma expresión en su rostro.
—"¡Mami!"— gritó el pequeño Zorua, a la vez que aleteaba con sus patitas, las cuales estaban al aire por culpa del "canguro"—"¡Sácame por favor!"— pedía a gritos, mientras aún seguía con sus pataleos.
—"Esto… ¿Qué ocurrió?"— preguntó Hiyori, a la vez que esta se acercaba a Hanako, ya que obviamente era ella quien los había castigado.
Hanako comenzó a explicarle toda la historia de los niños, mientras que Takeru estaba sentado al lado de la mesa, a la vez que se tomaba un vaso de té caliente y comía un poco de la cena que había dejado preparada Harumi antes de irse conmigo.
Takeru sintió cierta pena en el ambiente, a lo que este se gira para ver a su hija…
Haruko estaba con una actitud totalmente opuesta a la de su amigo… mientras que Yoshiro pataleaba, Haruko solo estaba cabizbaja, totalmente triste de haber sido castigada por su madre… y ya que no podía hacer nada, solo se quedó estática en el pequeño canguro, a la vez que sus ojos comenzaban a ponerse llorosos por la pena que sentía…
—Tsch…— bufó Takeru, mientras se encontraba con su antiguo enemigo y debilidad:
La mirada de su hija…
Takeru se levanta de la silla, mientras que Hanako y Hiyori seguían conversando, a la vez que Narue solo estaba observando todo a su alrededor, aún sin entender lo que ocurría, ya que claramente no comprendía el lenguaje de aquellas pokémon.
Una vez de pie, Takeru va hacia el estante de la cocina, para después sacar "algo", romper un pedazo de "este", y caminar sigilosamente hacia Haruko para que Hanako no se llegase a enterar de lo que iría a cometer.
Takeru comienza a acercarse con una mirada seria a Haruko, mientras que esta seguía cabizbaja… sin observar a nadie.
El padre estaba frente a frente con su hija, con su seria mirada fija en ella, a lo que Haruko solo baja levemente sus pequeñas orejas luego de sentir la presencia de su padre a pesar de no haberlo visto.
—Sabes que no tienen que hacer esas cosas si no están al lado de un adulto, Haruko…— empezó a decir Takeru, mientras que Haruko empezaba a levantar levemente su mirada, pero no en su totalidad.
—"No fue nuestra intención el gastar el jabón de mi mamá y de la tía Harumi…"— dijo apenada la Riolu, a lo que se asusta cuando Takeru alza su mano, pero se extraña cuando esta aterriza encima de su cabeza de una manera delicada.
—No nos molesta eso Haruko… cosas como esas se pueden volver a conseguir. Sé que tu mamá parecía estar enojada por ello, pero yo sé que en realidad ella estaba molesta con ustedes dos por que encendieron la chimenea solos, y más encima hirvieron agua… doy gracias a que no se quemaron o algo peor, pero el que no les haya pasado nada no significa que el riesgo no exista, aunque también reconozco parte de la culpa por haber permitido el dejarlos irse de la casa de Yuta— dijo Takeru a lo que alza su otra mano, la cual tenía un pequeño chocolate en ella— solo… promete que no lo volverás a hacer ¿Vale?— preguntó Takeru con una leve sonrisa, a lo que Haruko toma tímidamente el pedazo de chocolate, y asiente con la misma expresión de timidez
Takeru sonríe aún más, mientras que ahora acariciaba la cabeza de su hija, para después darle un pequeño beso en la frente.
—Eso si… no puedo hacer nada contra la furia de tu madre, así que tendrás que estar así de momento— dijo riendo por lo bajo Takeru, a lo que su hija solo vuelve a asentir, ahora nuevamente cabizbaja, ya que pensaba que por fin la sacarían de ese canguro para bebes.
—"¡¿Y qué hay de mí?!"— se escuchó la voz fastidiada de Yoshiro, el cual había presenciado en silencio todo lo ocurrido entre su amiga y el padre de esta.
—¡Tú no te metas, aún estoy furioso por lo que hiciste antes con mi niñita! ¡Aquí la única disculpada es Haruko!— gritó enfurecido Takeru, pero sin esos instintos asesinos que tenía horas atrás.
Hubo un silencio en la casa, ya que tanto Hanako como Hiyori (las cuales aún mantenían la conversación entre ellas) se exaltaron ante el grito repentino de Takeru, a lo que en el momento en el que giran su mirada hacia este, lo encuentran sentado al lado de la mesa mientras seguía tomando su té, como si nada hubiese pasado…
—Esto… Hanako, ¿Al final cómo estuvieron las aguas termales?— preguntó Narue, sin saber de qué más hablar, ya que al parecer las madres habían terminado de conversar, y la chica dio por hecho que Hanako se había ido a bañar a las aguas ya que esta no tenía toda la parte de arriba de su cuerpo manchado con la pintura blanca.
Sin embargo, en el momento en el que Narue dice esa pregunta, un fuerte golpe se escucha en la casa, a lo que todos se giran exaltados al notar como Takeru se había dejado caer su cabeza sobre la mesa, quedándose en esa posición.
—No pudimos…— dijo Takeru entre lágrimas de cocodrilo— al final Hanako decidió limpiarse con las toallas húmedas que tenían los niños— siguió diciendo a lo que ahora se gira hacia Yoshiro con una mirada que irradiaba odio, ya que le habían quitado su "momento regalón" con Hanako— Ya que cierto personaje usó su jaboncito especial y con el agua caliente prefirió limpiarse aquí— sentenció a la vez que Yoshiro solo miró hacia otra dirección a la vez que se hacía el sordo.
—Ya veo…— dijo entendiendo un poco la situación Narue, a lo que todos se exaltan nuevamente al ver como Hanako y Hiyori empezaban a caminar hacia los niños, por lo que Yoshiro dejaba de patalear, al ver que las miradas de Hanako y Hiyori demostraban bastante enojo y descontento.
Estaban al frente de ellos, mientras que estos estaban estáticos, observando fijamente a sus madres.
—"Lo que hiciste fue peligroso, Yoshiro"— dijo firme en un gruñido Hiyori a la vez que el Zorua bajaba levemente sus orejitas, mientras que a su vez escuchaba lo que su madre le decía.
—"No es necesario que te repita lo mismo, ¿Cierto Haruko?"— dijo Hanako con el mismo tono que Hiyori, a la vez que la Riolu asentía cabizbaja, además de tener de igual manera sus pequeñas orejas gachas.
Haruko y Yoshiro no dijeron nada, solo asintieron apenados hacia sus madres.
—"Pero… también fue mi culpa por haberlos dejado irse solos"— dijo Hanako aún con la mirada seria.
—"También la mía"— admitió de igual manera Hiyori .
—"Así que solo por esta vez… el castigo durará menos"— sentenció la Lopunny mientras se acercaba a Haruko, a la vez que Hiyori hacía lo mismo hacia Yoshiro, y los bajaron a ambos de donde estaban colgados.
Haruko quedó de pie, mientras que Yoshiro estaba sentado, aún sin moverse después de que sus madres los bajaran.
—"¿Prometen no volver a hacerlo?"— preguntó en un gruñido Hiyori mientras que esta y Hanako aún los observaban.
Los pequeños pokémon no dijeron nada, solo asintieron cabizbajos, a lo que sus madres sonríen y los vuelven a levantar, extrañándolos de momento pero para después darles un fuerte abrazo a ambos, los cuales aceptaron al inicio un poco dudosos, pero después respondieron de la misma manera… formando así la reconciliación.
Pasaron algunos minutos, a lo que ya la familia comenzaba a hacer lo cotidiano de cada día, a la vez que Narue estaba sentada al lado de la mesa con Takeru y Hanako, mientras que Hiyori estaba acostada al lado de la chimenea con Haruko y Yoshiro, los cuales jugaban con la muñeca de Buneary.
—Bueno… creo que es mejor que me vaya retirando— dijo Narue a la vez que se levantaba de la mesa, extrañando por completo al resto de los pokémon
—¿Ya te vas tan pronto?, pensaba que te quedarías unos días— dijo Takeru mientras observaba a Narue.
—No es nada de eso— dijo con una sonrisa— me quedaré por unos días, pero no dormiré aquí…— sentenció extrañando aún más a Takeru y a los demás— Hablé con Hina y me dijo que tenía una habitación de invitados en su casa, por lo que me dejó ocuparla por los días que estaré aquí— afirmó contenta Narue— además… aquí ya de por si no sobran las camas, y creo que sería lo mejor si yo durmiera en la casa de Hina, no me gustaría que Hiyori durmiera en el suelo— finalizó a la vez que Hiyori sonríe por lo bajo al notar la preocupación de Narue hacia ella.
—Está bien…— dijo Takeru empezando a levantarse— pero te acompaño— sentenció exaltando levemente a Narue— está oscuro y ni hablemos del clima— volvió a decir a lo que Narue asiente agradecida.
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Takeru y Narue se habían marchado de la casa hacía unos minutos, mientras que todos en la casa ya comenzaban a prepararse para dormir.
—"¿Estás segura de esto?"— preguntó apenada Hiyori, mientras observaba mi cuarto— "es el cuarto de Ryo y Harumi, no me sentiría cómoda"— volvió a decir a la vez que observaba a Hanako.
—"No te preocupes"— dijo con una sonrisa la pokémon— "Sé que ellos lo aceptarían igual que nosotros, así que no tienes de que avergonzarte"— sentenció mientras tomaba a Haruko, la cual ya se había quedado dormida, llevándola a su cuarto.
—"Bueno… supongo que no hay nada de qué preocuparse…"— dijo Hiyori al aire, en el momento en el que Hanako cerró la puerta de su habitación, a lo que la Zoroark observaba sonrojada la cama de mi habitación.
Hiyori se acercó a esta, y posó su mano en el suave y blando colchón… era obvio su sentir, durante toda su vida había dormido en el suelo; claro no se quejaba, pero eso no quitaba el hecho de que se sintiera extraña al pensar que dormiría en una suave y blanda cama
La Zoroark aún estaba al frente de nuestra cama, a lo que un movimiento rápido la exalta, para luego ver como Yoshiro ya se había adelantado a su madre y dio un feliz brinco hacia esta, mientras que una vez aterrizada en la cama, posó toda su cara entre las sabanas, acurrucándose sin parar en la suave tela, gozando una infinidad la situación.
Hiyori comenzaba lentamente a apoyar su mano, hundiéndola en el colchón a la vez que empezaba a apoyar su cuerpo en este… se acurrucó en esponjoso objeto, y la sensación era inigualable para ella. Obviamente estaba cayada en ese instante, pero eso no evitó que Yoshiro se acercara a ella y se acurrucara a su lado, mientras cerraba sus ojos, con intenciones de dormir…
—"Se siente bien ¿No crees?"— dijo por telepatía Yoshiro, a la vez que se acurrucaba en el pecho de su madre.
—"S-Sí…"— dijo aún apenada Hiyori, pero empezando a dejarse llevar por las suaves sabanas, cerrando sus ojos de igual manera
Los segundos pasaban… y el silencio se mantuvo en la habitación, mientras que tanto Zoroark como Zorua estaban acurrucados en la cama, ignorando el frío que existía en las afueras de la casa, sintiéndose calientitos y a gusto en aquel lugar…
—"Yoshiro…"— se escucha el gruñido de su madre, un tanto preocupado, manteniendo sus ojos cerrados.
—"¿Qué ocurre mami?"— preguntó por telepatía, a lo que comienza a extrañarse cuando su madre empieza a abrazarlo con más fuerza, aunque claro, aceptando el gesto.
—"T-Tú… ¿E-Eres feliz aquí?"— preguntó tímidamente, con sus ojos cerrados de igual manera, a la vez que temía por la respuesta de su hijo.
—"¿Eh…?"— se extraña Yoshiro, a la vez que no sabía que contestarle a su madre.
Pasaron otros segundos, cuando finalmente el Zorua decidió responder.
—"Sé que hemos pasado muchas cosas… pero contigo soy feliz"— confesó el Zorua, a la vez que se acurrucaba más en el pelaje de su madre, esbozando una pequeña sonrisa.
No era la respuesta que se esperaba Hiyori, pero eso no significaba que fuese malo. Continuó abrazando a su hijo mientras que una pequeña lágrima recorría su mejilla
—"Ry-Ryo me preguntó si quería que nosotros viviésemos con él y los demás…"— confesó de igual manera la Zoroark a lo que Yoshiro abre sus ojos y los dirige hacia su madre, anonadado ante esas palabras— "Es por eso que te pregunto… no quiero decidir algo si tú no eres feliz"— sentenció preocupada en un gruñido Hiyori, a la vez que ella también abría sus ojos.
—"¿Tú crees que aquí, podríamos… realmente estar en paz?"— preguntó totalmente anonadado pero a la vez emocionado Yoshiro, ya que no podía creer que él y su madre podrían tener la posibilidad de vivir en un lugar seguro y a salvo de los males que una vez los atormentaron.
—"Sé que seguirán existiendo problemas Yoshiro, pero… no lo sé, es extraño; cuando uno habla con él... sabes que te protegerá sin importar que, y creo… que confío en él"— confesó Hiyori, refiriéndose a mí— "Entonces… ¿Qué dices?"— preguntó finalmente la Zoroark, mientras observaba fijamente a su hijo.
Yoshiro no dijo nada, solo asintió para luego sonreír y abrazar a su madre, a la vez que la alegría comenzaba a abordarle al pensar que no sería por tiempo limitado el quedarse con nuestra familia.
Podrían finalmente estar en paz…
Ambos, tanto madre como hijo se quedaron dormidos segundos después de lo conversado, a gusto en nuestra cama mientras tenían una noche que nunca antes habían tenido o sentido en sus vidas
Una noche sin miedo al mañana…
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Eran las seis de la mañana… Hiyori se despierta, aún cómoda mientras estaba acurrucada en la cama y al lado de su hijo… la felicidad la abordaba, pero tenía que hacer algo… lo sentía dentro de si…
Una cosa, antes de dar el siguiente paso.
Hiyori se levantó de la cama y, de la manera más lenta posible, abandonó la casa, empezando a dirigirse hacia el bosque con intenciones de ir a "cierto" lugar.
Por desgracia… no fue lo suficientemente silenciosa como para poder evitar que "él" se despertara…
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El sol comenzaba a aparecer en el horizonte, la briza helada recorría cada lugar en el que uno estuviese… y la tranquilidad abordaba el ambiente; a esas horas, incluso los pokémon del bosque descansaban cada uno en sus respectivas cuevas o arboles…
Las pisadas de Hiyori eran el único sonido que empezaba a escucharse en el frondoso bosque, mientras que esta iba arrancando algunas flores que encontraba en su camino, empezando a juntarlas una por una en su mano izquierda.
Pasaron los minutos y Hiyori ya con un gran ramo de flores y rozas empezó a aumentar su velocidad, y comenzó a dirigirse más profundo hacia el bosque, saltando de árbol en árbol hasta poder llegar a su destino.
Pasaron los minutos, cuando finalmente Hiyori llegó a su lugar de destino
—"Bueno… creía que era necesario el despedirme al menos…"— dijo Hiyori a la vez que dejaba el ramo de flores que creó en el suelo.
Ese lugar… era el árbol donde Hiyori se encontraba desconsolada la vez que la encontré en aquella ocasión… era el lugar donde ella y Hisame se refugiaron la primera vez que se conocieron.
—"Gracias Hisame… gracias por todo…"— decía nuevamente en un gruñido, mientras agachaba su cabeza, y derramaba algunas lágrimas— "Pero ahora… creo que nuevamente podre ser feliz con Yoshiro al lado de Ryo y los demás"— sentenció, a lo que luego sonríe, para darse la vuelta y comenzar a caminar de vuelta hacia nuestro hogar.
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El sonido de una rama rompiéndose… solo ese sonido… lo cambiaría todo.
Para peor…
—Quien diría que el pequeño pokémon sobreviviría a la prisión, y no solo eso, sino que también evolucionó…— se escucha de un momento la voz de un hombre oculto en las sombras, a lo que Hiyori se exalta para después adoptar una pose defensiva casi al instante, al no reconocer dicha voz.
—Nunca esperé que sobrevivieras… pero tengo que encargarme del último trabajo que Ryuji me encomendó— sentenció el hombre mostrándose finalmente dejando ver una cabellera rubia junto con unos ojos cafés que irradiaban locura, a la vez que sacaba una pistola un tanto extraña, comenzando a apuntar directo a Hiyori— si que eres bastante estúpido al pensar que tu madre seguiría aquí a pesar de que murió a manos de Ryo— declaró entre carcajadas aquel hombre.
Hiyori no comprendía del todo el pensamiento de aquel hombre, ni porqué este lo trataba como a un macho; sin embargo… no tardó mucho en conectar todos los puntos.
Sin duda el hombre trabajaba para Ryuji, y por lo que decía al parecer buscaba a los pokémon que habían escapado del complejo abandonado de la ciudad, y Yoshiro era uno de ellos.
Yoshiro era su objetivo… y aquel hombre creía que Hiyori había fallecido cuando intentó activar aquellas maquinas que estaban dentro de nuestros corazones tiempo atrás.
No pasó mucho… Hiyori no era tonta y era bastante fuerte. En el momento en el que el hombre apuntó su arma, los ojos de la Zoroark comenzaban a brillar intensamente, adentrando al hombre a un mundo de oscuridad y silencio, a lo que este comienza a desesperarse sin saber lo que ocurría a su alrededor.
—¡Maldito seas!— gritó el hombre mientras que a su vez disparaba en todas direcciones, obviamente sin saber hacia dónde apuntar.
—"Hmph… patético"— dijo Hiyori ya arriba de un árbol, protegida de las balas que el hombre disparaba sin ningún cuidado
La situación estaba prácticamente controlada por Hiyori que, a pesar de no conocer a ese hombre, sabía que trabaja para Ryuji, y no planeaba sacarlo de la ilusión…
El hombre había dejado de disparar, a la vez que caía de rodillas al suelo, empezando a hiperventilarse por la ilusión en la que se encontraba…
Fue cuando el silencio apareció, cuando Hiyori pudo escuchar esas palabras…
—"¿Mamá?"— se escucha la voz de Yoshiro, el cual había seguido a su madre una vez que se despertó por la misma.
Yoshiro no observaba a su madre, ella estaba oculta arriba de un árbol, mientras que lo único que el Zorua observaba era al hombre que respiraba con dificultad.
El hombre no se rindió… luego de estar estático por unos segundos volvió a su estado de locura, a la vez que comenzaba a disparar nuevamente a diestra y siniestra.
—"No…"— pensó Hiyori, a la vez que observaba el obvio peligro que corría su hijo en aquel lugar, el cual estaba completamente asustado a los disparos que escuchaba, por lo que solo se acostó en el suelo a la vez que tapaba su cara con sus patitas, al no tener a su madre a su lado para que lo protegiese.
Unas balas iban hacia Yoshiro…
Y estas hubieran dado en su objetivo si es que Hiyori no lo hubiese evitado.
La Zoroark no era igual de veloz que Takeru o yo, pero eso no significaba que no fuera veloz de por sí; de un rápido movimiento llegó al lugar en donde estaba Yoshiro, a lo que Hiyori lo cubre con su cuerpo para después dar un salto lejos del lugar.
Ese era el plan… pero como dije antes, no era igual de veloz que nosotros…
Una bala alcanzó a dar en el brazo izquierdo de Hiyori en el momento en que protegió a Yoshiro, a lo que esta de repente se desploma, a la vez que todo su cuerpo comenzaba a pesar una enormidad, cayendo al suelo junto con Yoshiro, el cual fue abrazado por su madre para evitar que saliera herido tras la caída.
Hiyori estaba estática, no sabía la razón… la herida no era ni siquiera mortal, pero en el momento en el que la bala entró en su cuerpo todas sus fuerzas se desvanecieron; sin embargo, todos sus pensamientos se detuvieron cuando una risa comienza a escucharse al lado de ellos.
—Supongo que fue suerte…— dijo entre risas el hombre, el cual estaba empezando a levantarse, a la vez que comenzaba a observar a Hiyori y a Yoshiro.
—"¡¿Cómo es posible?!"— se preguntó a si misma Hiyori, mientras no entendía el por qué el hombre se había librado de la ilusión, y lo más importante…
No podía volver a usar su habilidad en él…
—Te preguntaras el por qué no puedes volver a cegarme, se te ve en el rostro— dijo confiado el hombre mientras que este caminaba a paso lento pero firme hacia Hiyori— estas balas… fueron el último invento de Ryuji antes de marcharse de esta dimensión, bloquean el aura del objetivo en su totalidad, al igual que nuestras armaduras, pero… la tecnología de este nuevo metal es mucho más avanzado, siendo capaz de bloquear incluso el poder de su estúpido estado aural— sentenció victorioso mientras apuntaba su arma a Hiyori, a la vez que colocaba su pie encima del cuello de esta.
—Con esto… me libraré de ustedes de una buena vez por todas, y Ryuji podrá cumplir su destino sin ningún tipo de inconvenientes— dijo el hombre con una sonrisa que irradiaba locura, a lo que comienza a poner su dedo en el gatillo, pero se exalta cuando comienza a sentir un dolor punzante en su pantorrilla derecha.
—¡¿Qué demonios?!— gritó adolorido el hombre, mientras alzaba su pierna derecha, a la vez que mostraba a un pequeño Zorua que lo mordía con todas sus fuerzas, a la vez que los azules ojos del pokémon comenzaban a brillar, volviendo a adentrar al hombre a un mundo de oscuridad.
—Tsch…— bufó molesto el armado, fastidiado de volver a entrar en la misma ilusión, pero antes de que Yoshiro lo soltara, el hombre ya había disparado hacia la dirección en donde sentía el dolor de su pierna.
Yoshiro mandó un pequeño grito, a la vez que caía al suelo en un oído sordo, acompañado de gemidos, mientras que de su patita trasera derecha empezaba a emerger sangre debido a la herida que causó el disparo.
Hiyori miró horrorizada el cuerpo inerte de su hijo en el suelo, a la vez que la ira y la impotencia la abordaban…
Fue en ese instante… cuando fui yo el que sintió la impotencia y el dolor de Hiyori, al haber dejado una parte de mi aura en ella
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El hombre ya con su vista de vuelta, se acerca totalmente enfurecido a Yoshiro, mientras que sus intenciones al volver a cargar el arma eran totalmente evidentes…
Le daría el golpe final.
Hiyori estaba débil debido al contacto del metal de la bala en su cuerpo, pero su ira era mil veces mayor y a pesar de la poca energía que tenía, se levanta con su fuerza de voluntad, y se lanza hacia el hombre que intentaba asesinar a su único hijo, mientras que lanzaba un fuerte grito, para llamar así su atención y distraerlo de sus obvias intenciones.
—Eres demasiado predecible…— dijo el hombre mientras se daba la vuelta, a lo que alza su arma y da un disparo directo al corazón de Hiyori…
La Zoroark cayó al suelo luego de aquello, mientras que su vista comenzaba a tornarse borrosa junto con sus respectivos gemidos.
—¡¿Realmente pensaste que no me daría cuenta?!— gritó el hombre mientras que ahora colocaba su pie en la cabeza de Hiyori, hundiéndola levemente en la nieve— Aunque creo que me equivoqué… tú eres la madre— sentenció a la vez que observaba a Yoshiro, mientras que este se levantaba lentamente, no sin antes fijar y chocar su mirada con la de su madre.
—Bueno… supongo que es mejor terminar con lo que Ryo no finalizó…— dijo el hombre mientras sacaba su pie de la cabeza de Hiyori, apuntando directo a la cabeza de esta.
Hubo un silencio, a la vez que Yoshiro observaba aterrado la escena, sin despegar sus ojos con los de su madre.
Hiyori solo sonrió levemente, mientras fijaba de igual manera sus ojos con los de su hijo, con una leve lágrima saliendo de ellos.
Se escucha el sonido del arma lista para dispararse y Yoshiro abre en su totalidad sus ojos, a la vez que Hiyori los cerraba.
—"¡MAMÁ…!"—
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Se escuchó el disparo…
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La nieve empezaba a enrojecerse… mientras que las risas del hombre comenzaban a escucharse levemente.
Yoshiro estaba sin palabras, solo veía el cuerpo muerto de su madre, el cual comenzaba a ser el origen de un gran charco de sangre, mientras que esta iba manchando la nieve a su alrededor, esparciéndose sin piedad.
—Bueno… uno menos, señor Ryuji…— dijo el hombre mientras se daba la vuelta y miraba a un aún atónito Yoshiro, que no apartaba sus ojos del cuerpo de su madre— ahora…— volvió a decir mientras que nuevamente apuntaba su arma hacia Yoshiro.
Se escucha un gran estruendo… mientras que Yoshiro cerraba bruscamente sus ojos, pensando que el hombre volvía a disparar, pero en el momento en el que los comienza a abrir en respuesta al no haber sentido nada, solo observa al cuerpo de Takeru delante de él, con el estado aural activado.
El aura de Takeru no estaba conectada a la de Hiyori, solo la mía estaba en ella, y debido a aquello fui capaz de sentir su agonía y alertar a Takeru, el cual había salido al instante de la casa en el momento en el que se lo dije, pero… para ese entonces, Hiyori ya había muerto.
En el instante en el que el hombre comenzaba a presionar el gatillo hacia Yoshiro, Takeru apareció al lado de este dándole una fuerte patada, expulsándolo de la zona chocando con un árbol en las cercanías, a la vez que quedaba estático mientras estaba inerte en la fría nieve, extrañándose por completo al aun estar consiente, ya que este no podía mover sus extremidades.
Takeru le había negado sus brazos y piernas, modificando su aura en el momento en el que le dio la poderosa patada a su estómago.
—¡Hiyori!— gritó preocupado Takeru mientras se acercaba a la Zoroark que estaba inerte en el suelo.
—[Ryo, ¡¿Dónde estás?!]— preguntó por telepatía Takeru, mientras que este se agachaba y veía aún más aterrado la situación en la que se encontraba Hiyori.
En un principio pensaba que Hiyori estaba viva, ya que aún sentía una pequeña aura brotando de ella, pero luego de concentrarse más en su cuerpo… vio que en realidad la única aura que había en su cuerpo… era la mía.
—[Takeru… estoy en camino, dejé de sentir el dolor, ¿Está todo bien?]— pregunté a la vez que hacía unos milisegundos antes había salido con el estado aural activado de la casa de Arashi.
Harumi no me podía acompañar… corría a una velocidad que podría haber sido mortal para los bebes si es que la hubiese llevado conmigo.
El trayecto era bastante largo, me tomaría aproximadamente unos treinta segundos para llegar a donde estaban Takeru y los demás.
—[¡Ryo… es demasiada sangre, Hiyori…!]— se escuchaba en mi mente la voz desesperada de Takeru, mientras que mi cabeza intentaba comprender lo que estaba ocurriendo.
—[Takeru, cálmate… dejé una parte de mi aura en Hiyori, debería empezar a curar sus heridas, ¿el resto está bien?]— dije, sin embargo el grito de Takeru que escucho a continuación me deja perplejo.
—[¡Ryo!]— se escuchó en mi mente, a lo que yo empiezo a correr más rápido y desesperado al saber las siguientes palabras que diría el pokémon.
—[Tu aura… no está funcionando]— sentenció Takeru…
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—"¿Mamá?"— preguntaba Yoshiro, mientras se acercaba débilmente al cuerpo de su madre.
Takeru no prestaba atención a nada, con su estado aural activado, intentó colocar su aura dentro del cuerpo de Hiyori, pero en el momento en el que puso su mano en él, una parte del manto de aura se desvaneció, sintiéndose débil de momento, a lo que unos segundos después, nuevamente comienza emerger la capa de aura en la palma de su mano ya una vez retirada de la piel de Hiyori.
—"¿Mami?"— preguntaba nuevamente Yoshiro, mientras acercaba su cabeza al brazo de su madre, zarandeándolo para ver se había respuesta, mientras leves lagrimas salían de sus ojos.
No había nada, ni un gemido, ni siquiera una respiración…
Hiyori… había fallecido.
—Está muerta, mocoso— se escucha la voz de un hombre a lo que Takeru se gira hacia él enfurecido, pero Yoshiro solo se queda observando al cuerpo de su madre con sus ojos completamente abiertos— quizás hubiese sobrevivido si tu no hubieras aparecido— volvió a decir mientras comenzaba a reír sin corazón alguno— si… supuse que te protegió cuando uno de mis disparos le dio la primera vez— dijo mientras observaba con sus ojos de locura a Yoshiro.
—Fue tu culpa el que ella esté muerta ahora— sentenció entre más risas enfermas.
—¡Cállate!— dijo Takeru en un grito que se escuchó en todos los alrededores, a la vez que otro gran estruendo se escucha, pero no por parte de Takeru.
Era mi cuerpo, el que había aterrizado al lado de este, con mi estado aural activado.
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—Ryo…— dijo Takeru, al notarme totalmente en silencio, mientras que la nieve levantada por mi rápida aparición caía estrepitosamente al suelo.
—"¡Mamá!"— gritaba por telepatía Yoshiro, mientras que este chocaba el rostro de su madre con el suyo, manchándose a la vez con un poco de la sangre que había en este, pensando que despertaría a pesar de todo.
Caí de rodillas al lado de Hiyori, a la vez que todos comenzábamos a escuchar el llanto desesperado de Yoshiro, mientras que este no podía creer lo que ocurría a su alrededor.
Empecé a acercar mi mano temblorosa al cuerpo helado de Hiyori, a lo que me exalto en el momento en que de las heridas de Hiyori comenzaba a emerger una delgada y débil "Hebra" de aura, acercándose a mis manos y fusionándose con la capa de aura de estas, para luego dejar el cuerpo de la Zoroark sin nada más que oscuridad.
Los recuerdos estaban "dañados", quizás por el hecho de tener esas balas en su cuerpo, las memorias vividas de Hiyori me llegaban en momentos aleatorios.
—No…— dije mientras tocaba la piel de Hiyori, intentando traspasar mi aura al cuerpo de esta, aun sin querer sentir la primera memoria— no te mueras…— dije en un susurro mientras que la debilidad y el agotamiento me abordaban, al tener contacto con la piel de Hiyori, pero negándome a separarme de ella, mientras que las lágrimas comenzaban a emerger de mis ojos.
Fue al mismo instante… cuando la primera memoria de Hiyori apareció en mi mente; fue cuando él habló…
Una risa sádica y enferma era escuchada atrás de nosotros, mientras que mis ojos estaban completamente abiertos, a la vez que las venas en estos se anchaban y enrojecían.
—¡¿Enserio piensas que puedes salvarla?!— decía el hombre que incluso lloraba por la misma risa que emitía— sí que eres tonto, mientras las balas estén dentro de su cuerpo cualquier aura que hubiese estado en contacto quedará bloqueada al instante, incluso si las retiras, su sangre ya no aceptará nunca más tu aura— decía entre más fuertes y sádicas risas.
—Takeru…— dije en un susurro mientras tenía mis manos en mi cabeza, sujetándola con fuerza ante el recuerdo que acababa de presenciar de Hiyori— por favor… llévate a Yoshiro— sentencié nuevamente en voz baja, con los ojos puestos en el vacío
—Ryo yo…— dijo Takeru, pero mi mirada apuntando a la suya lo deja aterrado, a lo que solo asiente tomando a Yoshiro y huyendo del lugar
No sin antes escuchar aquello…
—¡VÁYANSE DE AQUÍ!— dije en un largo y fuerte grito, mientras que separaba las manos de mi cabeza, activando mi estado aural de una manera frenética y violenta.
Takeru apenas si podía escuchar los llantos de Yoshiro después de separarlo de su madre, pero yo no… yo los escuchaba con claridad
Sentía el sufrimiento de Yoshiro.
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Fue una leve imagen la que pasó por mi mente, un corto lapso… vi como Hiyori dormía con su hijo en nuestra cama, sentí su amor y cariño, pero por sobre todo…
Sentí su esperanza…
Todos esos sentimientos, toda esa alegría… solo se transformaron en desesperación y locura cuando cruzaron por mi mente
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Mi grito era ensordecedor… luego de que le advirtiera a Takeru de que se llevara a Yoshiro, el grito que salía de mi garganta empezaba a parecerse más al rugido de una bestia que a un grito humano.
El viento se agitaba ferozmente en el bosque, siendo el epicentro de aquello únicamente mi cuerpo, el cual expulsaba grandes cantidades de aura a través de mi piel.
El aura… era demasiada, mi cuerpo era el origen de una llama azul con una altura de aproximadamente tres veces más grande que el árbol más alto de todo el bosque, llevándose consigo partes de la tela de mi ropa…
El hombre solo observaba con una sonrisa ante lo que ocurría a su alrededor, viendo como sus actos lograron hacerme perder la cabeza, sin importarle las consecuencias.
Claro… aún no era consciente de lo que había provocado.
Se sentía el crujir de mis huesos… apretaba mis puños con todas mis fuerzas, al punto de llegar a salir sangre de estas a la vez que no paraba de emitir ese estrepitoso grito.
El aura no cambiaba de tamaño, y a pesar de ello mis ojos comenzaban a mostrar un brillo intenso como señal de estar pasando a la siguiente etapa del estado aural, pero esta vez…
Era diferente.
El brillo era mucho más oscuro, a la vez que las venas comenzaban a enmarcarse en mi cara, pero estas no se detuvieron allí… comenzaron a recorrer todo mi cuerpo, empezando desde mis ojos y finalizando hasta la punta de mis pies…
Fue ahí cuando el grito se detuvo… mientras que el resultado de los actos del hombre se observaban a simple vista, y en aquel momento… solo era consciente de una cosa:
"Hazlo pagar"
La ventisca era incesante, mi aura provocaba estos cambios con su simple presencia… mientras que el hombre, con sus ojos completamente abiertos y con su enorme sonrisa, solo estaba ansioso por lo que acababa de "crear" en aquel instante.
Doy un último vistazo al cuerpo de la Zoroark, a lo que mi cabeza se gira levemente hacia donde estaba el hombre, aún sentado con sus extremidades bloqueadas por el aura de Takeru.
El cual ni siquiera se percató cuando mi mano en un rápido movimiento dividió su cuerpo en dos…
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El torso del hombre estaba en el aire, mientras que su otra mitad caía al suelo.
—"Bueno… pudo haber sido peor…"— pensó el hombre en sus últimos momentos de consciencia, pero mi mano agarrando su columna lo deja perplejo
Con la furia y brusquedad que se merecía la situación, uní en un fuerte golpe su cuerpo, sanándolo y uniendo su columna vertebral casi al instante con mi aura.
—"No… tu no morirás"— dije telepáticamente, a lo que ahora agarro la cabeza del hombre, para después dar un violento salto lejos del lugar, colocando su cabeza y cuerpo al frente de mí, haciéndolo chocar con cada árbol o roca con el que me topara, regenerando sus heridas segundos después de recibirlas.
El hombre… recibía todo ese dolor, sin poder darle el placer de morir….
Estruendos incesantes se escuchaban a kilómetros de distancia, a la vez que el cuerpo del hombre era un muñeco de trapo el cual sometía a mi libre voluntad.
Muy lejos del lugar, Takeru corría con su estado aural desactivado, a la vez que llevaba costosamente el cuerpo de Yoshiro, el cual se retorcía dentro de los brazos de Takeru ya que no quería abandonar a su madre.
Yoshiro aún tenía la bala en su cuerpo, y debido a ello Takeru se sentía débil al cargarlo, pero no podía detenerse…
No después de haber visto esa mirada en mí…
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Levanté al hombre de un salto, alejándonos del suelo a una gran velocidad, a lo que ya a varios metros de este, doy un par de vueltas en el aire y lanzo con todas mis fuerzas el cuerpo de aquel hombre hacia el suelo.
Tal fue la fuerza y magnitud, que un gran cráter quedó formado luego de que dicho cuerpo tocara la superficie; sin embargo, aquello no era suficiente… luego de que el aura que dejé en su cuerpo sanara las incontables fracturas y huesos rotos, fue mi cuerpo el que aterrizó en el suyo, provocando un gran sismo que se esparció por toda la zona.
En los alrededores del bosque solo había bullicio, debido al miedo que sentían el resto de los pokémon que vivían en la zona, sin poder entender que era lo que ocurría… lo único que podían hacer era correr en dirección contraria a donde se escuchaban los estruendos emitidos por mí.
Takeru mantenía su paso firme, a la vez que empezaba a tambalearse debido al temblor que comenzó a sentir por mí culpa.
—Ryo…— dijo Takeru al aire totalmente preocupado, para después negar con su cabeza luego de aquello, ya que sabía que no era el momento para pensar en eso… tenía que dejar a Yoshiro en un lugar seguro, antes de pensar en una solución ante lo que se le avecinaba.
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Lo que antes era un lindo paisaje… se transformó en un llano paraje, donde lo único que resaltaba era mi cuerpo y la inmensa cantidad de aura que aún emitía, además del débil cuerpo que se arrastraba en el suelo, el cual ahora era capaz de moverse debido a que el aura de Takeru se había desvanecido luego de hacer circular en su cuerpo las excesivas cantidades de mi aura.
—Por favor… piedad— decía el hombre, habiendo borrado su sonrisa por un rostro de desesperación— te-tengo familia, ¡Tengo un hijo!— gritó como su única defensa y posibilidad para sacar aunque fuera un poco la misericordia de mi corazón.
Pero era tarde, en ese momento… el segundo y último recuerdo de Hiyori apareció en mi mente
Mi cuerpo cayó de rodillas al suelo, a lo que nuevamente comencé a emitir un nuevo y aún más fuerte rugido mezclado con lágrimas de sangre que emergían de mis ojos y boca como respuesta al ver la última memoria.
Fue ahí… cuando toda el aura que una vez emergía de mi cuerpo, comenzó a concentrarse en mi cuerpo.
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Leves gritos eran escuchados en la habitación de la casa, a lo que luego de esto Arashi corrió lo más rápido posible para después de unos segundos lograr entrar, solo para ver a Harumi, la cual estaba en posición fetal en su cama, mandando leves gemidos y gritos de dolor, a la vez que abrazaba su vientre.
Arashi no perdió más tiempo, a lo que con la tecnología a su disposición, ayudó en lo más posible a la hija de la persona que amaba.
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Takeru y Yoshiro estaban a metros de nuestro hogar, a lo que de repente Takeru cae al suelo, comenzando a quejarse y mandar pequeños gritos de dolor, a la vez que se sujetaba la cabeza como respuesta al mismo…
Yoshiro aún estaba pasmado, pero de igual manera miraba a Takeru, el cual tenía completamente abiertos sus ojos, adoptando una posición fetal a la vez que los temblores comenzaban a producirse en su cuerpo ante el horror que de un momento a otro azotó su cuerpo sin piedad.
—"¡Hanako, Haruko! ¡Por favor! ¡Alguien… quien sea! ¡Ayuda!"— gritó desesperado por telepatía Yoshiro, a la vez que tambaleaba para después caer al suelo, completamente agotado por la bala que aún tenía dentro de su cuerpo.
No pasaron muchos segundos, cuando finalmente salió Hanako, seguida después por Haruko, las cuales se exaltan y asustan luego de notar lo que ocurría en las afueras de la casa. Cuando salieron, el ambiente no era para nada prometedor, leves movimientos telúricos se sentían, además de las fuertes ventiscas que se volvían más fuertes por cada segundo que pasaba.
Haruko comenzaba a acercarse a Yoshiro, pero el grito de su padre la asusta.
—¡No lo toques!— gritó Takeru a la vez que alzaba costosa y levemente su mirada, a la vez que el agotamiento y dolor eran apreciables en su rostro.
Takeru comenzaba a levantarse, a la vez que comenzaba a acostumbrarse al fuerte "ardor" que sentía en todo su cuerpo
—Hanako… busca a Hina— dijo débilmente Takeru mientras tambaleaba— dile que cure la herida de Yoshiro… pero que solamente lo toque ella— sentenció mientras que Hanako no comprendía nada de la situación.
—Solo confía en mí— dijo Takeru más serio, mientras que una débil y escaza capa de aura emergía de su cuerpo— si lo llegan a tocar… sus auras nunca más tendrán efecto en él— sentenció Takeru, a lo que comienza a caminar a paso lento pero seguro, en dirección al epicentro de todo el caos que ocurría a su alrededor, luchando con todas sus fuerzas del extremo ardor que sentía dentro de él a pesar de todo.
Después de que Takeru desapareciera en el bosque, Haruko comenzó a acercarse a Yoshiro, a lo que deliberadamente lo comenzó a levantar, sin importarle siquiera el entrar en contacto con él.
—"¡Haruko!"— gritó preocupada Hanako, al saber que había hecho justo lo que su padre le había advertido.
—"¡No me importa!"— gritó la Riolu enojada, mientras se llevaba el cuerpo de su amigo a su espalda, sin mostrar agotamiento—"No puedo quedarme aquí, y esperar a que venga la señora Hina"— sentenció, mientras comenzaba a correr hacia el pueblo, a la vez que la seguía su madre—"Por favor… resiste"— dijo por telepatía Haruko, a la vez que cargaba a Yoshiro, el cual habría levemente sus ojos, comenzando a sentirse levemente mejor mientras apoyaba su mejilla en la nuca de su amiga.
No tardaron mucho en llegar a la casa de Hina, a lo que Hanako comenzaba a golpear rápidamente la puerta de la misma, intentando apresurarse lo más posible para poder sanar la herida del Zorua.
Pasaron los segundos, y la puerta se abrió para dejar salir a una cansada Hina seguida por Narue, mientras que estas salían aun en pijamas de la casa, debido a lo temprano que era.
—"¡Señora Hina, necesitamos que revise a Yoshiro, está herido!"— dijo preocupada Haruko, a la vez que observaba a Hina totalmente nerviosa.
Hina no tardó mucho en entender lo que ocurría a su alrededor, por lo que al instante dejó pasar a los pokémon a su casa, a lo que empieza a despejar su mesa, para después levantar y dejar a Yoshiro encima de esta
Hina empezaba a revisar al pokémon, por lo que una vez finalizado solo demostraba extrañez.
—¡¿Me están haciendo una broma?!— preguntó Hina mientras observaba fastidiada a los pokémon— No tiene nada— dijo a la vez que señalaba al cuerpo del Zorua, el cual aún estaba acostado en la mesa, con sus ojos cerrados.
Hanako se acercó a Yoshiro, extrañada a las palabras de Hina, por lo que ya al frente de este se sorprende al notar que no tenía ninguna herida en su pata trasera.
Fue en ese instante, cuando Yoshiro volvió en sí, a lo que se levanta violentamente, y huye de la casa saliendo por una de las ventanas de esta, asustando a todos a su alrededor.
—"¡Yoshiro!"— gritó preocupada Haruko, a lo que empieza a correr hacia la misma dirección en la que corría su amigo.
Hanako comenzó a seguirlos preocupada de igual manera, pero era más lenta que los niños, debido en parte a los fuertes vientos que habían, ya que su cuerpo era más grande que el de los pequeños pokémon, complicándole aún más el simple caminar.
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Segundos antes de que Takeru y Harumi empezaran a sentir aquel misterioso dolor
El grito… erizaba la piel de cualquiera que lo escuchase. La excesiva cantidad de aura que mi cuerpo emitía empezaba a ser absorbida en el mismo, no en mi corazón ni en mi cerebro, sino en mi cuerpo en su totalidad
Me dolía… era uno de los pocos sentimientos a parte de los de Hiyori de los cuales era consciente en aquel momento, pero no me importaba, el dolor de perder a Hiyori era aún más grande…
Y más aún el de su última memoria…
Algunos pedazos de mi piel comenzaban a desprenderse de mi cuerpo, a la vez que el rugido que emitía era aún más grande ya que ahora se le agregaba el dolor de las heridas, mientras que mi pelo empezaba a desprenderse de mi cabeza de igual manera…
La carne roja se veía claramente una vez que mi piel se desprendía lentamente de mí, a lo que el color rojo de mi carne empezaba a tornarse a un color azul oscuro, como si esa aura tan concentrada estuviese reemplazando mis venas y músculos…
Pasaron esos tortuosos segundos, a lo que el ultimo pedazo de piel se desprende, ya habiendo desaparecido el enorme manto de aura que hace unos momentos poseía.
Me había marchado para dejar en mi lugar a una bestia llena de odio y sed de sangre, con un control y concentración de aura a niveles totalmente distintos a los que alguna vez Takeru y yo conocimos…
Solo se escuchaba un siseo a la vez que el rugido se detenía, mientras que la nieve a mis rodillas se derretía y evaporaba al instante por la alta temperatura de mi cuerpo, siendo el color de este completamente azul, como si toda esa aura fluyera a grandes velocidades por todos mis músculos y órganos
De mis "ojos" salían varias lágrimas, las cuales obviamente se evaporaban casi al instante, pero no se detenían a pesar de ello… no después de haber visto y experimentado esa memoria…
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—"¿Tú crees que aquí podríamos… realmente estar en paz?"— preguntó Yoshiro
—"Sé que seguirán existiendo problemas Yoshiro, pero… no lo sé, es extraño; cuando uno habla con él... sabes que te protegerá sin importar que, y creo…"
—"que confío en él"— confesó Hiyori
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Los temblores y gemidos del hombre que aún yacía en el suelo eran evidentes, mientras observaba lo que hace minutos atrás hacía con tanta risa y diversión.
Ahora solo lo observaba con horror y arrepentimiento.
Tenía otra arma además de la que usó con Hiyori momentos atrás, aún guardada en uno de sus bolsillos, a lo que costosamente con sus manos temblorosas sacó el arma de su posición, y la apuntó directamente hacia mí, mientras que mi cuerpo aún estaba hincado ante la nueva fase a la cual había entrado
No lo pensó dos veces, con la mirada en su objetivo, disparó completamente aterrado 3 balas consecutivas a mi espalda… a lo que nuevamente otro rugido de desesperación se escuchó en el ambiente, a la vez que la onda expansiva producida por el contacto de las balas con mi carne se sintió a varios metros de distancia.
La bala hizo su deber… en el instante en el que estas tocaron mi espalda, esta empezó a tornarse roja, como si de una onda en un estanque se tratase.
De a poco la "circunferencia" que volvía la carne de mi cuerpo a su color original empezaba crecer, hasta consumir gran parte de mi espalda.
No podía… era imposible ignorar el dolor que me produjo la última memoria de Hiyori; mi ira se intensificaba sin importarme el que tuviera aquellas balas dentro de mi cuerpo…
El rugido nuevamente se intensificó, mientras me erguía y levantaba del suelo, a la vez que la "circunferencia" dejaba de crecer, quedándose estática, pero tampoco disminuyendo su diámetro.
La bestia que ahora estaba en mi cuerpo apenas tenía los instintos básicos, y lo único que había en su mente era el deseo de sufrimiento.
La misma aura en mi cuerpo expulsa la gran cantidad de carne de mi espalda, llevándose con ellos parte de mi corazón y pulmones, a la vez que caían a la tierra en la que una vez hubo nieve, mientras expulsaban vapor en grandes cantidades por la excesiva temperatura de mi cuerpo…
Mi espalda, se regeneró en un par de segundos, a la vez que nuevamente mi cuerpo volvía a adoptar la misma posición asesina que tenía hace unos instantes.
El ser observaba con sus ojos blancos al hombre que, luego de lo visto, vio que sus balas no servirían de nada ante la bestia que estaba frente a sus ojos, por lo que solo soltó su arma, ya sabiendo que nada evitaría su muerte.
Es una lástima que aun en ese momento, esperara de mí algo tan benevolente como concederle la muerte…
Volví a lanzar un poderoso rugido, mientras que de mi espalda salía un brazo que fácilmente se podría confundir como otra parte de mi cuerpo ya que tenían el mismo color y textura, a la vez que se alejaba de nuestra posición, dirigiéndose a un lugar donde el bosque aún no era afectado por el caos de la situación
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—"¡Yoshiro!"— gritaba por telepatía Haruko, a la vez que corría mientras seguía a su amigo.
El Zorua no respondía, solo tenía la vista fija en el camino que tenía por delante.
Pasaron los segundos, cuando finalmente encontraron a Takeru, el cual caminaba aún lentamente hacia donde yo me encontraba, a lo que este se gira luego de escuchar aquellos pasos que se dirigían hacia él.
—¡¿Yoshiro?!— preguntó totalmente preocupado Takeru al notar la presencia del Zorua, pero luego aparece Haruko, dejándolo aún más choqueado— ¡¿Qué hacen los dos aquí?! ¡Váyanse inmediatamente!— gritó furioso Takeru, pero de la nada, una gran garra azul se posa en su hombro, asustando a todos a su alrededor.
Fue apenas un segundo… Takeru no pudo reaccionar a nada, a la vez que sentía con horror el tipo de aura que estuvo en contacto con él, en ese corto tiempo…
En el momento en el que el brazo de aura tocó a Takeru, esta absorbió casi en su totalidad el aura del mismo, a lo que este cae de rodillas al suelo, mientras tenía sus ojos completamente abiertos ante la cantidad y concentración del aura que acababa de presenciar, y por sobre todo…
Los sentimientos de la misma…
Luego de que el brazo de aura se retirara del lugar, Takeru estaba atormentado, a la vez que los estruendos incesantes eran escuchados por este y los niños, a lo que un gran rugido los deja paralizados por el terror.
Yoshiro no perdió ni un segundo, en el momento en el que el brazo de aura se alejó de Takeru, este comenzó a seguirlo al instante, mientras que Haruko no sabía qué hacer en aquel momento, por lo que optó por quedarse al lado de su padre, completamente aterrada ante el ambiente que se estaba presentando.
El cielo, el aire… todo alrededor se transformaba en un infierno, a la vez que el terror y el miedo abordaban a Haruko
Takeru observó a su hija, totalmente asustada a lo que veía a su alrededor sin poder entender lo que sucedía, y con miedo al no estar protegida en ese instante.
No podía rendirse, a pesar de haber presenciado la oscuridad de mi aura… tenía que ser fuerte para Haruko
—Haruko… no te separes de mí, ya a este punto sería peligroso si regresaras sola a la casa— sentenció firme Takeru mientras se levantaba, a la vez que observaba a su hija— además… si Yoshiro sigue corriendo hacia esa dirección, no puedo saber lo que ocurrirá…— volvió a decir totalmente preocupado Takeru, a la vez que las fuertes ráfagas de aire se hicieron aún más presentes, haciéndole perder el equilibrio a Haruko, pero su padre la sostuvo momentos antes de caer, a lo que la levanta y comienza a correr a pesar del agotamiento y dolor que sentía.
Tenía que ser fuerte… por su hija.
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Estaba de pie… a la vez que respiraba levemente, habiendo finalizado el rugido ensordecedor, a la vez que el brazo de aura que había lanzado hacia aquella aura tan familiar volvía hacia mí.
—"Hazlo pagar…"— repetía por telepatía con la poca conciencia que me quedaba, mientras que la bondad en mi corazón había sido completamente borrada luego de la muerte de Hiyori.
Caminaba lentamente, mientras que por cada paso que daba, la nieve se iba derritiendo y alejando de mí, como si no quisiese tocar mi cuerpo.
El hombre estaba a mi merced, mientras que claramente se veían las incontables lágrimas que brotaban de sus ojos, aún intentando buscar piedad en mí.
Pero era tarde, en el momento en el que estoy a varios pasos de él, mi cuerpo se desvanece, para aparecer nuevamente hincado, delante de él.
Entierro mi mano en su estómago, a lo que él escupe bastante sangre en respuesta a la herida.
—"Tú… no morirás"— dije, a la vez que comenzaba a ocupar el aura de Takeru.
Takeru en esos momentos era consiente de mis actos, ya que al ser su aura era capaz de sentirla en mí, a la vez que observaba totalmente impactado ante el acto cruel y despiadado que iba a hacer con ella.
Algo aún más cruel a lo que hizo aquel Hombre con Hiyori y Yoshiro.
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El aura de Takeru… es algo realmente peligroso. No por nada Ryuji busca su poder, el poder de controlar todo a su voluntad.
Modificar el aura del enemigo, para hacerlo caer en un sueño profundo… un sueño que pueda considerarse el mismo infierno… Takeru era capaz de hacer eso y más.
Un sueño eterno… donde por cada segundo que transcurriese en el mundo real, fueran cien años vividos por él en su sueño, dentro de un mundo de torturas y sufrimientos tanto físicos como psicológicos, sin poder morir… sin poder descansar o recuperarse.
Ese… era el poder de Takeru cuando era mezclado con mi aura en esas concentraciones.
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Había finalizado… saqué mi mano del estómago del hombre, a la vez que la herida producida se regeneraba al instante.
Aquel hombre blanco de cabello rubio estaba en silencio, a la vez que tanto sus ojos como su boca estaban completamente abiertos, los cuales apuntaban en dirección al cielo, mientras que cada segundo que pasaba era un infierno para él…
Mi cuerpo estaba estático, a la vez que aún me mantenía en el inestable estado, a lo que un sonido se hizo presente en el ambiente.
—"¡Detente!"— se escucha un grito por telepatía, a lo que me giro para ver a Yoshiro a varios pasos de mí, mientras que el terror y dolor lo abordaban— "E-Es su-suficiente"— dijo Yoshiro mientras comenzaba a llorar debido al miedo que sentía al verme.
Mi conciencia era nula, los únicos sentimientos que se hacían presentes en mi mente eran el odio y el deseo de venganza.
Comenzaba a caminar hacia Yoshiro, a paso lento pero firme, a la vez que observaba sus temblorosas piernas, negándose a retirarse del lugar.
Tenía la mirada fija en el pokémon, sin reconocerlo y con intenciones obvias de querer hacerlo sufrir al igual a como hice con aquel hombre.
Ya solo habían dos pasos de distancia entre Yoshiro y yo, a lo que empiezo a acercar mi mano a su cuerpo, en señal de querer herirlo; sin embargo, una mano con un hueso en forma de punta saliendo de ella sujetando mi muñeca me detiene de momento, mientras empezaba a escucharse el siseo producido por el contacto de esta, al estar quemándose al tocarme.
—Ya escuchaste a Yoshiro… ¡Es suficiente Ryo!— alzó la voz al final Takeru, mientras empezaba a activar su estado aural para expulsar el aura de mi cuerpo.
Fue en un instante, Takeru no logró siquiera el percatar que mi cuerpo ya no se encontraba en ese lugar… sabía lo que ocurría, por lo que lentamente giró su cabeza hacia atrás, para ver mi cuerpo a sus espaldas, comenzando a verme aún seriamente.
—Supongo que no fui lo suficientemente rápido…— sentenció Takeru mientras me miraba fastidiado— tú me dijiste una vez que no me dejara abordar por el odi…— quiso continuar Takeru, pero mi brazo golpeando su torso evita que terminara la oración.
Simplemente moví mi brazo, y el cuerpo de Takeru salió disparado hacía las profundidades del bosque, creando una onda tal que no solo los árboles o rocas con los que Takeru chocaba eran destruidos, sino que todos a su alrededor, mientras que los que estaban a una distancia más alejada de este solo se doblaban levemente ante la magnitud del golpe, creando una estela se polvo gigantesca.
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Volvía a repetirse la misma escena que antes… el miedo de Yoshiro se intensificó más aún ante la pequeña muestra de poder que acababa de demostrar en ese momento, pero aun así se mantenía en su posición, sin intenciones de moverse.
Nuevamente, y sin interrupciones esta vez, mi mano comenzaba a acercarse con intenciones crueles hacia Yoshiro…
Estaba a unos diez centímetros de su cara, cuando se escucha la voz del Zorua…
—"Supongo… que al final mi mamá se equivocó contigo…"— sentenció Yoshiro, a la vez que cerraba sus ojos, dejando caer de ellos una leve lagrima — "No nos pudiste proteger…" – sentenció por telepatía.
Esas palabras, detienen mi mano, a la vez que esta comenzaba a temblar… como si la misma mano luchara contra una fuerza invisible que la obligaba a seguir con su trayecto y acabar con la vida del mismo Zorua.
—"Tiene que pagar…"— decía telepáticamente mientras que lentamente mi mano ahora comenzaba a moverse nuevamente en dirección a la cara de Yoshiro— "Hazlo sufrir…"— volví a decir mientras que mi mano dejaba de temblar, comenzando a acercarse a una brusca velocidad hacia el cuerpo del Zorua.
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Era bastante rápida… su padre le dijo que no se moviera del lugar en donde la había dejado escondida, pero no podía evitarlo… sus pies se movían solos.
Quería matar… de eso no cabía duda, pero algo me detiene… no fue un golpe, ni siquiera me detuve debido a una fuerza externa… me detuve por mi propia voluntad, en el mismo instante en el que mi cuerpo entra en contacto con aquella aura, a pesar de la excesiva velocidad con la que movía mi mano.
Las puntas de mis dedos estaban levemente enterradas en lo que era un suave pelaje azul, a la vez que nuevamente el siseo por quemar la carne que tocaba se hacía presente.
Yoshiro estaba con sus ojos completamente abiertos, a la vez que sentía como su amiga lo abrazaba y temblaba a la vez por el dolor que sentía al estar siendo herida por mí.
—"Ha-Haruko…"— dijo Yoshiro sin poder creer lo que sus ojos observaban, mientras que el silencio se mantenía en el ambiente-"¡¿Por qué lo hiciste?!"- preguntó totalmente preocupado, pero sin respuesta por parte de la Riolu, la cual solo se mantenía en silencio.
Retiro mi mano al instante luego de haber hecho una herida no mortal pero sí bastante dolorosa a Haruko, a lo que caigo de rodillas al suelo, llevándome las manos a la cabeza, mientras que la herida que había dejado en Haruko comenzaba a sanar y cicatrizarse
—"Haruko…"— dije por telepatía mientras observaba a los pequeños pokémon— "Yoshiro…"— volví a decir mientras que nuevamente la desesperación me abordaba, al haber reconocido el aura del ser que había dañado en aquel momento.
Estaba inmóvil, a la vez que tenía puesta la vista en el vacío, pero una mano en mi espalda me hace reaccionar, pero ya era tarde… el grito de dolor se hizo presente luego de que el aura de Takeru se esparciera por todo mi cuerpo.
—Parece que dejas tu aura en el ser que golpeas para que así el dolor perdure y no fallezca… bueno, debo agradecer aquello, pero esto se terminó— sentenció Takeru mientras entraba a su estado aural y expulsaba todo el exceso de aura que estaba en mi cuerpo con la suya.
Toda esa aura, escapaba de mi cuerpo a una gran velocidad… provocando una ráfaga de viento tan violenta que todos los árboles que estaban a lo lejos se encorvaban.
Yoshiro tomó y cubrió a Haruko con su propio cuerpo, tapándola y protegiéndola a la vez que se hundía con ella en el suelo, para así evitar que la ráfaga de aura los arrastrara con ella.
Los músculos, las venas… todo mi cuerpo comenzaba a adoptar el color rojo al haber perdido toda mi piel.
Mi aura volvía a la normalidad, mientras que aún estaba de rodillas en el suelo, ya sin siquiera sentir el dolor al estar en contacto la tierra con mi carne viva al descubierto.
Caigo de espaldas al suelo, si es que Takeru no me sostiene en el trayecto, a la vez que gracias a mi aura, comenzaba lentamente a emerger de mis músculos una delgada y rosácea capa de piel, tornándose a un color más claro y con menos tintes rojos mientras pasaban los segundos…
—Ryo…— dijo Takeru en un suspiro, aliviado de que aún sintiera mi aura en mi interior, haciéndole saber que no había fallecido ante la transformación por la que pasé, pero… luego de unos segundos, se preocupa al notar que de mis ojos comenzaban a emerger varias lágrimas.
La pena en mi rostro comenzaba a demostrarse más y más, a lo que nuevamente comienzo a gritar, pero no de rabia ni odio, sino de pena… a la vez que lloraba a lágrima viva ante todas las cosas que acababan de ocurrir, pero por sobre todo…
Por las cosas que acababa de cometer.
Mi llanto era más desesperanzador que el rugido que hace momentos atrás había emitido, se escuchaban por todos los alrededores, inclusive para Hanako, que había logrado llegar a donde estábamos, ya habiendo finalizado la ventisca producida por mi estado aural.
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Lejos en lo profundo del bosque, un pequeño ramo de flores se encontraba reposando en el suelo, al lado del cuerpo de una Zoroark la cual, aún con una sonrisa en su rostro, reposaba de igual manera en su sueño eterno…
Una leve brisa se hace presente, causando que uno de los pétalos de aquellas rozas se desprende, a lo que luego de flotar por unos instantes, termina en el pecho de la Zoroark, para después volver a elevarse y seguir su rumbo hacia el cielo… con una libertad envidiable para cualquiera.
Alcanzando la paz eterna tan deseada por todos.
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"Dolor… que palabra tan simple pero a la vez tan mortal, existe en diversas formas y concentraciones, pero no importan cuantos tipos de este existan… hay una clase de dolor que supera al resto…
El dolor a la pérdida de un ser amado… el dolor al perder el amor"
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Próximamente en "Aura floreciente"
-Por favor… protégelo- pidió mientras me abrazaba
-No sabes cuánto tiempo he esperado el verte mi niña- dijo mientras tomaba su mano, sujetándola con todas sus fuerzas
La soledad me abordaba, a la vez que caminaba lentamente por el bosque, con la vista pérdida y sin preocuparme de nada de lo que ocurriese a mí alrededor
-Tu… me gustas- sentenció totalmente apenado, a lo que cae inconsciente al suelo, a la vez que todo comenzaba a volverse borroso
Una gran roca comienza a desprenderse, a lo que este queda nuevamente paralizado por el temor, mientras que el gran objeto comenzaba a caer hacia él, a una gran e imparable velocidad…
-Eres… tú-
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Aquí amigos… termina el 5to capítulo de Aura floreciente
Que les puedo decir… este ha sido uno de los capítulos en los cuales más corazón he puesto en sus letras hasta el momento, obviamente espero que no sea el último (y tampoco tengo intensiones de que lo sea)… y por ello, este capítulo tiene además el record de ser el más largo que he escrito hasta el momento (16488 palabras), y además… como forma de agradecer a las cosas que mencionaré a continuación
Este capítulo aparece luego de una semana muy emocionante, resulta que durante el mes de noviembre se llegó a las 300 visitas (en octubre se llegó a las 174, por lo que es un gran avance para mi ^^'), y no solo eso, sino que además la historia "Lazos de aura" alcanzó la cantidad de 500 visitas, TODO JUSTAMENTE EL 30 DE NOVIEMBRE, no se imaginan lo feliz que me hace el ver esos números, pero lo que más me hace feliz por sobre todo es el ver los fav y comentarios que colocan algunos de mis lectores en las historias.
Por lo que, siendo esta una ocasión especial, quiero agradecer a Kopa1556, Lord fire 123, lucario blanco, Catdoll, DragonMix, Kuroi to Tamashi, y Monpoke por haberle dado fav a mi historia ( ya sea a Lazos de aura, como a Aura floreciente)
Y ahora… los comentarios a sus reviews
Monpoke… al fin me alcanzaste es cierto, espero seguir contando con tus visitas, pero por sobre todo espero que mi historia te siga gustando con el pasar de los capítulos, ah… por cierto, lamento la muerte de los arboles T-T(chiste interno Xd), sobre los errores que mencionaste puedo decir que creo que los pude enmendar, aunque no encontré algunos de los que mencionaste por lo que no podría estar del todo seguro de si pude corregir todo, espero que tú y mis lectores entiendan ^^'
Ryo no se parece a ninguno de los personajes que mencionaste ¬¬ cualquier similitud es mera coincidencia e.e jajaja
Con respecto a lo de Harumi, para que usted sepa la "panza" que empieza a formarse en las mujeres que están embarazadas no ocurre en cierto momento del embarazo, es bastante relativo, pero aun así, hay que esperar bastante tiempo antes de que recién comience a notarse el vientre :P
Y por último, respecto de si poner "patas" o "manos" al momento de hablar de… llamémosle "extremidades delanteras" de los pokémon. En el caso de los bípedos preferí usar el término "mano" ya que de ser el caso contrario terminaría confundiéndome en la misma escritura, además de que me parece más cómodo de esa manera… y en el caso de los cuadrúpedos (como es en el caso de Yoshiro) utilizo el termino de patas o patitas o patas delanteras, ahí depende de la situación xD
Muchas gracias por los ánimos, enserio los aprecio ^^
Ahora, Lord fire 123, realmente espero haberte sorprendido con este nuevo capítulo, aunque he de admitir que no pude comprender a que te referías con "que "rápido"", cuando quisiste explicar lo que habías maquinado luego de leer los avances del capítulo pasado.
Que lastima que tú también estes en época de trabajos, pero ya llegará el merecido descanso u.u jaja
En fin, nuevamente te agradezco por lo feliz que me haces sentir al leer que te gusta mi historia, y espero que los siguientes capítulos sigan provocando esa sensación en ti, así como también lo siento yo en el momento en el que escribo cada capitulo c:
Como comentario aparte:
Sé que quizás a muchos no les guste este capítulo… a muchos les entristece cuando uno de los personajes en una historia fallece, pero como dije antes… esta historia ya está creada, y tanto como en el mundo real como en las historias (según mi opinión) no siempre será un cuento de hadas, donde la felicidad es eterna y el dolor no existe… la pena y dolor siempre estarán presentes en la vida, y esto no se escapa para los personajes de mi historia…
Sin más que decir (y si se me escapa algo, me disculpo :V)
Nos vemos en el siguiente capitulo :P
