Hola, nuevamente esta vez seré un poco más rápida.
Este one-shot me costó un poco, no lo negaré, pero creo que valdrá la pena.
LEA BAJO SU JURISDICCIÓN. QUE NO ME HAGO RESPONSABLE DE NADA.
PD: Querida Shiro, la presente es para informarte que extinguistes mi cordura. Por favor comunicarse con mi psicólogo, él te lo agradecerá.
Sin más, gracias por leer, por apoyar y si gustan dejar comentarios lo agradecería o mensajear al Fb (Sasha Minari) igual lo estaré respondiendo con alegría.
Para quienes dibujan o tienen pedidos pueden seguirme ami o Allen en LoCreativo (Instagram). Ahora sí.
¡Felices Fiestas!
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¿Qué hay con eso de propósitos?, era algo muy poco relevante, pero de igual forma tomastes tiempo antes de pensar, tenías la mayoría de cosas que quisiste, querias y querrás, entonces... No querías ser tan pervertida, así de sencillo, era algo que a veces solía traerte problemas. Si pudieras reducirlo, eso sería maravilloso...si tan solo te dieran lo que pides y no lo contrario.
Te incorporates con algo de mareo pues, tu organismo se adapta al hecho de que la escuela había quedado atrás y podías dormir lo que te diera la gana. Osea mucho más resumido, como lo estabas haciendo hasta que te interrumpió o más bien lo que soñastes te obliga a levantarte. Uno de esos tantos sueños que se tienen cuando las hormonas hacen fiesta en tu cuerpo. Si, esos denominados sueños húmedos.
Reistes con sorna, muy pocas veces te pasaba eso. Eras alguien muy controlado, bueno solo es ese ámbito, porque solías ser temperamental si algo te causaba molestia. Además no es que tuvieras necesidad de...ok, no, ya estabas divagando. Dejarías rápidamente de pensar en tonteras, no podías permitirte darle la razón a un tonto sueño...que por muy curioso que sonara no fue con tu novio. Esta vez fue un pelirrojo que te había coqueteado, no negabas que era guapo, pero Meh, los sueños no se controlan, porque de ser así solo los ocuparía tu pitufo…
Desviastes la mirada sonrojada. Desde cuando eras tan honesta con eso...bueno, querías seguir negando que fácilmente podrías pasar la tarde con él "Recuperando el tiempo perdido". O, lo haría si él no estuviera en las habituales práctica. Se había propuesto destrozar a todo el equipo con el cual tuvieran que enfrentarse. Ciertamente lo apoyas, quería ir a gritar nuevamente y de ser posible reirte de la enana pelinegra que con una sonrisa te miro desde las gradas de Seirin.
Desayunastes un par de tostadas, jugo de naranja y picastes un par de frutas y fuistes a la ducha. Una de las cosas que más amabas de tu nuevo apartamento, tenía una puerta corrediza de vidrio y las recámaras del baño era una completa relajación, curiosamente el agua se activaba con el calor, justamente como ese momento. Cuando después te tomastes el tiempo necesario para salir con una sonrisa dispuesta a limpiar un poco.
No era tu fuerte, pero te gustaba ver las cosas más arregladas.
Entonces todo se fue por el tubo, las horas de sueño, la felicidad, la ducha, el desayuno y todo, sí todo, dejó de tener sentido al levantar la mochila de Aomine y sacar de ella su habitual revista de mujeres. Él muy hijo de...debes calmarte, pero tu rostro reflejaba el enorme recelo que le tenías a esa manía enfermiza de él. Ahorcarlo era muy poco en este momento, te sentías ofendida como mujer ¿No eras lo suficiente atractiva? ¿Necesitaba esas revistas porque tu no le eras suficiente?, oh si, sentías el maldito veneno de los celos entrando por la sangre.
No,no no no no.
Caminastes hecha una mar de furia hasta tu habitación, a grandes sancadas inrrumpistes en el silencio que reinaba allí. Te quitastes el buzo y te contemplates en el espejo. Un rostro con rasgos seductores, tenías busto de buen tamaño, cintura estrecha y piernas largas. Modestia aparte, pero eres realmente hermosa…
¡Ese maldito!
Nadie te hacía dudar sin recibir el pago por ello. Si, ya podías sentirte ganadora, sonreistes tan sádica que te pareció que estabas enloqueciendo. Te dirigistes hasta la cómoda y removistes con insistencia hasta hallar lo que buscabas. El regalo de Misha de tu cumpleaños anterior.
Si, justo cuando de broma le dijistes "Lencería" el día anterior a tu natalicio. Apareció en tu puerta, con una sonrisa y extendiendo lo que ya sabías que contenía la bolsa. Claro, desde que dice Victoria Secret que más se puede esperar.
No la habías usado porque lo sentías innecesario. Es decir, que no creías darle un uso...hasta este días.
Te mirastes nuevamente en el espejo y tapastes tu rostro algo sonrojada. Ahora comprendes lo que dijo Sasaki al entregarlo "El negro siempre le luce al rojo". Debías elogiar el gusto de la castaña, era realmente impresionante. Acentuaba la feminidad, pasando de ser normal a provocador. Te colocastes el resto de la ropa y sonreistes juguetonamente. Primer paso listo.
Estabas empezando a desear que llegara pronto. Era la última vez que te ponía a dudar. Ya verías que tanto le gustaba ser torturado.
Y como siempre sucede cuando haces un pequeño plan, la puerta no tardó en sonar. Casi dabas saltitos de la emoción y, se ensanchó aún más tu sonrisa al verlo con su habitual aire de amenaza y esos ojos que lograban crispar la piel.
-!Yo!-Saludo levantando perezosamente una de sus manos.
Con una disimulada diversión lo dejastes pasar. Tomándote tiempo para mirarlo, su espalda ancha y sus manos...su trasero.
-pffff-Tapastes tu boca para no reír a carcajada abierta. Aunque avergonzada por tus pensamientos, no dejastes de pensar que tenías mucha libertad ese día. No serías una chica buena.
-Me das terror-Te miró con interrogante plasmada en su rostro-Demasiada felicidad es extraña.
-Mooo~Te mordistes el labio inferior disfrutando de mirada de tu novio. Que lascivo podía ser si se lo proponía.
Lo mirastes con algo de diversión mientras dejaba la pesada maleta en la mesa y su deseo por ti se veía reflejado en la mirada voraz que te dirigía acercandote.
-Quieto pitufo-Sonreistes-Mi casa, mis reglas. Gustas sentarte en la silla-El tono fue demandante, tanto que lograstes ver esa mueca de molestia que empezaba a inflar tu, ya no tan golpeados, orgullo. Esperastes gustosa hasta que tomó asiento en la silla-Eso es-Aplaudistes antes de caminar y sentarte en su regazo, dejando que tus manos se ataras a su cuello-No estamos mejor así ne~~
Te miro disfrutando de hacerte sonrojar, no podías evitar ese cosquilleo en tu cuerpo. Selló sus labios con los tuyos, deslizando su lengua caliente en tu interior. Gemistes involuntariamente, que..sensación tan electrificante, casi te dejaba en blanco. No siempre los besos eran así de intenso. Es más, era la primera vez que la intensidad del beso te causaba vueltas. Tal vez deseaba verte llevar las riendas.
Te separastes lo suficiente para llevar las manos a su camiseta y desplazarla fuera con el deseo palpable en la mirada de ambos.
¿Te habías olvidados de la molestia? No, era todo lo contrario, estabas esperando justamente que sacara tu buzo, como lo estaba haciendo al ver que tu iniciativa llevaba más contacto físico. Dibujastes una sonrisa gustosa, no niegas estar algo sonrojada y nerviosa, cuando te miró de forma hambrienta descubriendo parte de la lencería. Podía desatarla tan fácilmente. Mordió uno de los hilos abriendo un poco más y dejando a la vista más de la cremosa piel.
Eso es. Tomastes el lazo mientras lo besabas. Lo mordistes con algo de brusquedad. Para tu sorpresa fue tan bien recibido que no esperastes a repetir la intensidad. Llevastes tu mano derecha hasta la de él y delizastes el lazo por ella, acercando la mano izquierda. Ni Siquiera pareció notarlo, estaba demasiado concentrado en oír tus gemidos mezclados con su maldiciones roncas. Terminastes con una sonrisa de atarlo a la silla, despegando tus labios de él.
Te miró con una claro rostro de confusión, parecía procesar el hecho de que lo amarrastes a la silla y no se había enterado. No le distes mucho tiempo de pensar antes de morder su oreja, deslizando tu lengua sin reparo alguno. Podrías tener las mejillas arreboladas, pero permanecía mayormente tu necesidad de verlo maldecir, gruñir, llevarlo al borde del éxtasis y detenerlo sin decir nada. Tu reclamabas la peor de las venganzas...el delicioso placer de golpear el ego masculino.
Primero fue de manera lenta, mordiendo suave, pero conforme sus gruñidos se volvían más salvajes, de esa misma forma las mordidas se hicieron con fuerza. Escuchando su delirante voz y esos involuntarios comentarios obscenos que salían de sus labios.
Te sentías tan bien, tan mal que podías regocijarte de lo maléfica que no reflejabas, pero tenías. Ese lado se había convertido en tu mejor arma.
Movistes las caderas, causando que la fricción lo llevara a gruñir mientras tensaba la mandíbula. Dibujastes una sonrisa sádica, su cuerpo se estremecía conforme hacías más movimientos. No podías negar que también era tentadora la idea de quitarle el resto de la ropa, pero tu molestia era primero.
Lo vistes llevar su cabeza hacia atrás.
-Sh...Shiro desátame-Su voz era un pozo de placer. Que buena eras haciendo que sus deseos primitivos salieran a flote.
Estaba llegando...y, te detuvistes. Con la sonrisa más maléfica y llena del placer más retorcido. Pudo haber llegado al climax, sentirse culminar y tú, pequeña y abominable mujer, lo habías enfriado con un balde de agua tan baja de temperatura que podrías jurar esos ojos te estaban haciendo cuantos maleficios existiesen. El ego, bendito ego enorme de Aomine Daiki y bendita la hora en que se te ocurrió el plan.
Te levantaste causando que su enojo aumentara.
-Vamos Dai-chan-La voz te acompaña, tan suave que sonaba a bofetada-No te sientas mal.
Ese tono escupía veneno.
-¿Estas de broma, cierto?-Inquirió ahogando esa insatisfacción-Estas molesta por algo, que creo no tengo una maldita idea de que sea.
Pasó su mirada por todos los lugares del cuarto, encontrando rápidamente el factor que te había llevado hasta este punto. Estalló en carcajadas, causando en tu rostro una mirada de sorpresa y odio.
-Debí suponer…-Remarcó su sonrisa mirandote divertido-No son mías.
-No me jodas con eso-Le chasqueastes causando que riera nuevamente. Hasta cara de payasa tenías ahora-Porque las tienes entonces.
-Supongo que también te fijastes que la maleta no me perteneces-Su mirada altanera se ensanchó al ver que te dirigistes algo alarmada a la bolsa, descubriendo efectivamente que no le pertenecía.
-P-pero-Intentastes articular palabra.
-Deje las maletas del equipo en la mañana, pero faltaron algunos a la práctica-Resumió-Enana tonta, ya no veo esas revistas. Te tengo a ti ahora.
Lo mirastes algo avergonzada, pero sorprendida al ver que había inclinado su rostro para evitar el sonrojo que aún era notorio. Sonreistes plena, como esa típica enamorada. Y eso era, una enana enamorada de un pitufo.
-Lo siento-Te disculpaste avergonzada-yo…
-Desátame-Te indicó demandante, interrumpiendo tu posible explicación a la cosita llamada celos. No ibas a decirle que estabas molesta por una tonta revista ¡Jamás!
You make it look like it's magic
'Cause I see nobody, nobody but you, you, you
I'm never confused
Hey, hey
I'm so used to being used
-Vale-Asentiste nerviosa. Te salvastes de la posible disculpa más larga que podría dar. Realmente no estabas pensando que esos ojos te devoraban, que sus manos ansiaban tocar lo que le negastes y su cuerpo palpitaba salvaje.
Soltastes el lazo que tenía atadas sus muñecas. Notando que te sentías algo desnuda teniendolo cerca, era fuego entre tanto frío. Si, diciembre era tortuoso para ti, más salir de casa quejándote por la nieve y demás. Lo mirastes levantarse y en segundo, que parecieron fragmentos lentos, te levanto al estilo nupcial, caminando con total normalidad hacia las habitaciones.
-¿Daiki?-Le consultastes confusa, no sabías que pasaba exactamente por su mente. Claro, sus ojos te estaban dando una idea clara al recorrer con descaro tu cuerpo, pero no sabías hasta qué punto.
No querías ser una pervertida, solo una chica normal...pero todo se fue por borda al sentir tu cuerpo caliente y, por qué no, deseoso de volver a repetir lo que pasó en la sala. Debes aceptarlo, Aomine sabía cómo hacerte rectificar, sin palabras, solo con miradas dejando en claro que te devolvería el favor. Y vaya que deseabas ver como.
A la porra lo de ser una chica normal.
So I love when you call unexpected
'Cause I hate when the moment's expected
So I'ma care for you, you, you
I'ma care for you, you, you, you, yeah
Sonrió al empujar la puerta que conducía a tu recámara. Despositandote en la cama. No parecía que permanecieran mucho tiempo allí, no cuando deslizó tu pantalón fuera y salió de él con algo de prisa. Reistes, estaba tan desesperado como tú. Regresó a los pocos minutos con dos cintas negras, lo suficientemente gruesa como para nuevamente acertar tu pensamiento. Te vendó los ojos y levantando nuevamente tu cuerpo empezando a caminar.
-¿Qué estás tramando pervertido?-La pregunta te sonó a proposición, querías escuchar que sería de ti el resto del tiempo.
-¿Pervertido, eh?-Te miró con una sonrisa digna de provocar el escalofrío que recorre tu columna-Me agarrastes, me manoseastes y pretendes que piense bien de ti, Shiro-Su voz se volvió seductora-Eres aún más pervertida, pensando en estos momentos como voy a meterte en la ducha.
Tus mejillas se tiñeron de rojo. Te cortó la respiración, ahora comprendias porque estaban en el cuarto. Oh, esto se pondría interesantes. Tu propios pensamiento disfrutaban de llenarte de imágenes nublosas e ideas de cómo sería. Te sentías anémica y creías que podrías reemplazar tu estado enfermo con Aomine deslizando sus manos. Joder, estabas muy lejos de la chica normal que deseabas.
Cause girl you're perfect
You're always worth it
And you deserve it
The way you work it
'Cause girl you earned it
Girl you earned it yeah
Sentistes el frío de pisar las baldosas de tu baño. Sumisa, asi te sentías. Todo lo contrario a tu actitud rebelde y mirada desafiante.
No podías ver que pasaba, porque tus ojos estaban vendados y tus manos atadas.
Balbuceaste, te retorcias, te arqueabas agua se deslizaba por tu cuerpo, y junto a ella la lengua de él. Lo sentías aún más demandante, imponente, intenso. No podía pensar, solo vivir en carne propia que tan "bueno" era Daiki. Te obligó entre el delirio a inclinar tu cabeza hasta apoyarla en el grifo, dándole la espalda.
Querías provocarlo, llevarlo al estrago como lo estaba haciendo contigo.
Sentistes sus dedos deslizarse por tu espalda y a pesar que el agua era algo fría, su cuerpo caliente te quema. Gemistes cuando te desató la lencería, bajó el resto de ella y acercó a tu oido.
-Te prefiero así-Ahogastes el sonido, produciendo un gemido ahogado.
You know our love would be tragic
So you don't pay it, don't pay it no mind
We live with no lies
Hey, hey
You're my favorite kind of night
-T-Todo me da vueltas-Le confesastes delirante-Da..Daiki por favor-Suplicantes extasiada. Te sentías presa de esa caricias en zonas erógenas.
-mmmm-Un ronroneo en tus oídos, antes de morderte, te llevó a cerrar los ojos con fuerza-Lo que pidas Shiro.
Mordistes tus labios con algo de fuerza. Tu nombre te sabe a lujuria en los labios de él.
Lo oistes desabrocharse el resto de la ropa y lanzarla fuera de la ducha. Escapastes un quejido de dolor. Tu interior parecía sentir la intromisión de forma dolorosa, tu cuerpo se tensó y aunque el agua era relajante, no se compara al dolor.
-Maldición-Susurró por lo bajo, parecía disfrutar tu calor. A tal punto que el control le sabía a estupidez.
Te besó la nuca, intentando relajarte. Besando con ternura. Estaba sacando a flote su lado preocupado. Podrías pensar cualquier cosa, pero el amor que te tenía no estaba en discusión.
So I love when you call unexpected
'Cause I hate when the moment's expected
So I'ma care for you, you, you
I'ma care for you, you, you, you, yeah
La molestia se volvió placer conforme la fricción aumenta. Tus labios murmuraban incoherencias, tus piernas estaban tan débiles que le rogastes te destara y te quitara la venda, no sentías la capacidad de resistir sus movimientos constantes. Te desató con los ojos más oscuros que el profundo océano, su cabello húmedo y su cuerpo dejando que las gotas se deslizaron por él. Ambos se habían separado, Ahora podías verlo y él igual a ti. Se relamió los labios con lujuria causando que tu sonrojo aumentara, era casi perturbador verlo de esa forma.
-Manos-Ordenó con ese tono demandante. Excitante a tus oídos.
Las colocó apoyadas al vidrio de la puerta corrediza, tan digno del Titanic que te llevó a escapar una risilla. Ya recordabas a Rose y Jack en el auto.
Cause girl you're perfect
You're always worth it
And you deserve it
The way you work it
'Cause girl you earned it
Girl you earned it
-¿Tienes un fetiche con tenerme de espalda?-Le preguntastes sin reparo. Sin medir que lo que decías era aún más descarada que la sonrisa que se plasmó en su rostro al escucharte.
-No, pero es más-Te mordió la oreja-Profundo.
Nuevamente las mejillas te ardían. Maldito pitufo y su franqueza.
Sentistes sus manos en tu cintura. Mucho antes de que el vaivén tortutara tu sentidos. Tus jadeos eran altos, muy poco importaba que podían escucharse fuera del baño. Él gruñía contra tu oído, llevando sus manos a colocarse encima de las tuyas. Entrelazandolas con amor.
'Cause girl you're perfect
You're always worth it
And you deserve it
The way you work it
'Cause girl you earned it
Girl you earned it
El vidrio se logró empañar entre tanto vapor. Adentro los jadeos se mezclaban con el sonidos del agua cayendo, dos se fundían sin pudor apoyándose contra el vidrio para no caer. Tu tenías los codos apoyados, mientras las muñecas eran sujetadas por las manos de él. Intentando que el delirio no te nublara la visión, tratando de no pensar en las maldiciones que se volvían gruñidos salvajes contra tu oído donde descansaba la boca de Aomine.
El clímax llegó como ambrosía deliciosa. Cuando sentistes que las piernas te flaquearon, siendo notado por el, haciéndote girar, levantándote con brusquedad y estampándote contra el vidrio, sin nada de dulzura, pero comprendes el porque, tu te encontrabas igual. Tus piernas se entrelazaron aumentando la torturante sensación.
Buscó tus labios con desesperación. Dejando que su respiración agitada muriera con la tuya en un último beso apasionado. Todo lo vivido los había dejado aún aturdidos.
-...Bájame-Le susurrastes cansada, te sentías desmayar en cualquier momento. Y que hablar, de las rojizas marcas que empezaban a hacerse notar en tu cuerpo. ¿Y ahora como rayos tapabas todo eso?
De mala gana te bajó, no sin dedicarte las palabras que causarían un sonrojo aún mayor que los anteriore.
-Espero que te prepares, porque vendrán muchas más como esa-Una sonrisa de malicia se instaló en sus labios.
-v-vas a matarme-Lo mirastes con los ojos en blanco.
