Los días pasaban rápidamente… el invierno se tornó en primavera, y la primavera en un caluroso verano. Por suerte, al ser el pueblo en el que vivíamos uno muy pequeño y rodeado por un frondoso bosque, el calor se atenuaba bastante, siendo un clima prácticamente idéntico al de la primavera, claro si exceptuando algunas ocasiones en las que la temperatura aumentaba sin piedad a pesar de lo anterior dicho.

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El día comenzaba, a lo que Takeru aún en su cama se despertaba a la vez que se estiraba… empezando a levantarse para hacer lo cotidiano de todas las mañanas, a lo que salía de su habitación lentamente para no despertar a Hanako, e ir a preparar el desayuno para nosotros dos.

El Lucario preparaba la mesa a lo que, ya una vez hecho todo, se extraña de que cierto personaje aún no hubiese salido de su habitación a como era costumbre de todos los días, a lo que empieza a acercarse a la puerta de mi habitación.

—[Ryo… ¿Ocurre algo?]— preguntó levemente preocupado Takeru, ya que este sentía mediante nuestra conexión el que yo estaba despierto, a lo que da suaves golpes a la puerta, para no despertar a Harumi de igual manera, pero luego de eso una voz lo exalta.

—Takeru, pasa…— se escucha levemente triste la voz de Harumi, a lo que Takeru no lo piensa dos veces y entra a mi habitación, para luego encontrarme recostado en mi cama, demostrando únicamente enfermedad en mi rostro.

Estaba mal… incluso Takeru era consciente del malestar en el que me encontraba en aquel instante, mi cuerpo estaba recostado en la cama, a la vez que sudaba en grandes cantidades, con mis mejillas sonrojadas y pálidas, respirando levemente.

—¡¿Qué le sucede?!— preguntó totalmente preocupado Takeru luego de notar claramente mi estado.

—No te preocupes Takeru... simplemente es un resfriado común que lo tomó desprevenido, empezó más o menos en la noche con la temperatura, y ya preparé las medicinas necesarias para que se mejore, pero por ahora… solo necesita reposo— afirmó calmada Harumi, a lo que Takeru empezaba a tranquilizarse de igual manera.

—¿Pero y tú?— preguntó nuevamente Takeru a lo que empezaba preocuparse ahora por Harumi, la cual estaba delicadamente sentada arriba de la cama, con su prominente vientre resaltando abajo del pijama.

—No te preocupes…— dijo con una sonrisa un poco nerviosa Harumi— ya me tomé los medicamentos necesarios para que no me enferme; Hina me enseñó, recuerda— volvió a decir, a lo que Takeru asentía— pero… me temo que no podré ir a ayudarla hoy, Ryo necesita atención de igual manera, ¿Crees que tú…?— empezaba a preguntar Harumi, a lo que la voz de Takeru la detiene.

—Está bien, después de entregar las mercaderías iré a ayudar a la señora Hina con Hanako, tan solo cuida a Ryo para que no se le pegue otra cosa por favor – declaró serió pero a la vez preocupado Takeru, a lo que Harumi solo asiente con una leve sonrisa como respuesta.

Fue ahí cuando Takeru, ya sabiendo cómo era la situación, salió de la habitación para hacerse un pan con mantequilla y partir rápidamente con él en la boca hacia el lugar donde llegaban las mercaderías.

El sonido de la puerta de la casa cerrándose pone en alerta a todos, a lo que nuevamente se escucha una puerta abrirse, pero esta vez desde la habitación de Takeru, para después escuchar como unos rápidos pasos se acercaban hacia nosotros, a lo que ahora era Hanako la que emergía de la puerta de nuestra habitación.

—"¿Se lo creyó?"— preguntó curiosa Hanako.

—Sip— dijo Harumi, entendiendo lo que quería decir su amiga a pesar de que no supiera su lenguaje— no hubo problema— volvió a decir, a lo que mi cuerpo enfermo comenzaba a levantarse de la cama, para después emitir un suave resplandor y transformarse en el cuerpo de un Zoroark.

—No es broma el que ustedes crean ilusiones muy reales— alagó Harumi a Yoshiro, el cual sonreía y asentía como respuesta, agradecido del cumplido.

De repente, el armario de la habitación comienza a moverse, a lo que la puerta de este se abre para dejar caer el cuerpo de un hombre y el de una pequeña Riolu, totalmente mareados ante la falta de oxígeno debido al "confinamiento" del lugar en el que estaban.

—Bu-Buen trabajo al ca-camuflar mi aura, Haruko— dije apenas a la vez que intentaba respirar más calmadamente, mientras que Haruko estaba echada en el suelo con la lengua afuera y sus ojos como remolinos— incluso lograste engañar a Takeru, haciéndole creer que mi aura estaba en el cuerpo de Yoshiro, buen trabajo— dije ya un poco más calmado, a la vez que Haruko seguía en su misma postura.

—"Gra-Gracias"— dijo apenas por telepatía Haruko, a la vez que de a poco se le iba pasando el mareo.

Todo aquello solo era una "trampa"… queríamos que Takeru estuviese lo más alejado de la casa posible, y gracias a Yoshiro y a Haruko, logramos engañar su vista y su percepción para que así este no sospechara absolutamente nada.

Aquel día, era el cumpleaños de Takeru…

Él no era consciente de aquello, apenas si tenía recuerdos de cuando era esclavo del padre de Harumi, siempre se le negó su cumpleaños, y aunque se lo hubiesen permitido, este no sabía la fecha… pero todo cambio cuando me enteré en el momento en el que conversamos con nuestros padres cuando despertamos el poder del estado aural, que Takeru había nacido aproximadamente un día después de que mis padres fallecieran, ya que Kaoru había "dado a luz" durante aquella tragedia.

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—"Esto… lograste encontrar el regalo ¿Cierto?"—preguntó Hanako en un gruñido, a lo que yo asiento como respuesta—"Bien… ahora hay que empezar a decorar antes de que me tenga que ir"— sentenció, a lo que los pokémon y yo asentimos, mientras que yo a la vez le explicaba a Harumi lo que había dicho su amiga.

—Bien…— dijo Harumi, a lo que empezaba a levantarse costosamente de la cama, dificultándole el peso que cargaba en su vientre.

—Espera, espera…— dije a la vez que me acercaba a Harumi, deteniendo su levantar— es mejor que nosotros nos encarguemos de la decoración; si quieres, cuando Hanako vaya con Hina, me ayudas a preparar el pastel ¿Sí?— dije con una sonrisa, preocupándome bastante de que a Harumi y a los bebés les pasara algo, a lo que Harumi simplemente me mira encabronada luego de aquellas palabras.

—¿"Te ayudaré a hacer el pastel"? serás… tú me ayudarás a mí— dijo finalmente un poco fastidiada mi esposa, mientras que yo solo la observaba con una sonrisa un poco nerviosa, a lo que luego suspira al darse cuenta de que de todas maneras no podía moverse con tanta libertad como antes, por lo que sabía que lo mejor sería no ayudar en la decoración— al menos déjenme acompañarlos, me sentaré al lado de la chimenea, no quiero estar acostada todo el día tampoco…— pidió Harumi, a lo que asiento para después ayudarla en su caminar.

—¡Muy bien!— dije a la vez que llamaba la atención de todos los pokémon una vez que dejé a Harumi— ¡Tenemos que dejar esta casa completamente decorada antes de que Hanako se tenga que ir donde Hina con Takeru!— afirmé, a lo que los demás asintieron con el mismo entusiasmo.

Y así… el día transcurrió como estaba planeado, Yoshiro junto conmigo y Hanako nos encargábamos de decorar el lugar con varias guirnaldas de muchos colores que había conseguido en la ciudad unos días antes junto con otros adornos: sombreros de fiesta, cornetas de cumpleaños y varios globos azules y negros por ser Takeru el cumpleañero.

Inclusive nos habíamos conseguido prestado por parte de Arashi una pequeña fuente de chocolate (de un tamaño no más grande que unos veinte centímetros), la cual colocamos en el centro de la mesa, con cuatro platos llenos hasta el borde con distintos tipos de frutas picadas; manzanas, peras y plátanos, junto con un pequeño pocillo lleno de mini-brochetas para poder así picar las frutas y bañarlas en el chocolate que salía de la pequeña fuente.

Haruko, mientras que nosotros decorábamos el lugar, camuflaba mi aura para seguir pasando como "enfermo" ante la percepción de su padre, estando arriba de mis hombros para así estar en contacto de manera más cómoda (y más divertida) para ella.

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Todo estaba listo, Hanako se había ido a la casa de Hina para ayudar en el trabajo no sin antes que Haruko modificara su aura para que los recuerdos de la fiesta no fuesen visibles por Takeru, a lo que una vez hecho, la Lopunny se retiró de la casa, a la vez que yo me exalto al notar lo obvio.

—Alto… ¡¿Puedes controlar el aura mediante sellos igual que Takeru?!— pregunté levemente fastidiado e indignado ya que estuve teniendo a la Riolu arriba de mis hombros durante todo ese tiempo, pensando que solo podía controlar el aura a través del contacto físico.

—"Bueno… ¡Sip!"— dijo alegre por telepatía la Riolu, a la vez que hacia intentos por subirse nuevamente a mis hombros, ya que a pesar de que siempre estuvo en contacto para "evitar" que Takeru se diera cuenta de que estaba sano, se había bajado para aplicar el sello en su madre—"¡Pero así es más divertido!"— replicó a la vez que empezaba a trepar por mi pierna; sin embargo, mi dedo índice en su frente la detiene.

Solo la observaba fastidiado y con una sonrisa levemente nerviosa, a la vez que suspiraba pidiendo paciencia.

—Ahora tengo que hacer el pastel con Harumi, tengo que agacharme varias veces, te podrías caer— afirmé, a lo que Haruko me observaba amurrada ante lo obvio que iba a decir— así que se una buena niña y pon un sello también en mi aura también— dije, a lo que Haruko solo asiente con la misma actitud, para luego poner su mano en mi cabeza y colocar ese "sello" en mi aura al igual a como hizo con su madre.

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Mientras tanto en nuestro hogar, tanto Harumi como yo estábamos preparando el pastel, a la vez que Yoshiro vigilaba que Haruko no "atacase" la deliciosa fuente de chocolate, ya que esta había hecho varios intentos (fallidos) de meter su boca completamente dentro de la antes mencionada fuente; aunque claro, Yoshiro la detenía durante las incontables veces (unas doce más o menos) que intentó perpetrar su maquiavélico y delicioso plan.

Harumi estaba preparando el biscocho de chocolate, mientras que yo preparaba el caramelo y la crema para poder cubrir la torta con ello.

—"Vamos~ solo un pequeño sorbo"— pidió Haruko a la vez que ponía unos ojos cristalinos y llorosos hacia Yoshiro, para que este le dejara beber de la fuente de chocolate.

—"¡No!"— dijo Yoshiro en un gruñido como respuesta, a la vez que le sacaba la lengua, ya que era completamente inmune ante esas "manipulaciones" que ella realizaba, a lo que viendo que no funcionarían, Haruko cambió completamente su rostro a uno más fastidiado a la vez que le sacaba la lengua de igual manera.

De un instante a otro, ambos pokémon empezaron a tirarse de las mechas mutuamente, Yoshiro en parte para contener a Haruko, mientras que esta lo hacía por lo encabronada que se sentía luego de que su amigo evitara que bebiera el delicioso chocolate.

—¡Oigan ustedes dos!— se escucha el grito de Harumi, lo que deja estáticos a ambos pokémon, aún en la posición "tira mechones"— Paren de pelear— dijo más calmada pero a la vez firme Harumi, mientras que Haruko y Yoshiro bajaban un poco la mirada al haberles llamado la atención.

—Ahora que me acuerdo ¿Ordenaron su habitación?— preguntó Harumi, a lo que ambos pokémon abren sus ojos, completamente apenados ya que sabían la respuesta a esa pregunta.

—Ya me lo imaginaba— volvía a decir Harumi a la vez que suspiraba— vayan… y no sigan peleando— ordenó Harumi contando hasta diez, a lo que los pokémon asienten aún apenados, para después cada uno irse a su respectiva habitación.

Después de que la boda se llevó a cabo, sabía que Yoshiro y Haruko necesitarían una habitación propia, además también para nuestros futuros hijos, por lo que creamos dos habitaciones: una para Yoshiro y mi hijo, y la otra para Haruko y mi hija respectivamente. Las dos habitaciones quedaron de tal manera que las entradas de ambas estaban a un lado de la chimenea respectivamente, mientras que en la pared adyacente estaban las de nuestras habitaciones claro...

Harumi y yo nos quedamos solos mientras que Haruko y Yoshiro ordenaban, yo simplemente me quedé observando al Zoroark… recordando aquellos momentos en los que pasaba con Haruko, entristeciéndome un poco el aceptar que algo podría suceder a futuro.

—Falta bastante para eso, Ryo— dijo Harumi, exaltándome levemente al responder a algo ayudándose solamente con su intuición.

—¿Cómo estás tan segura?— dije un poco avergonzado, a la vez que observaba hacia otra dirección, aún celoso y levemente entristecido por lo que estaba ocurriendo entre Haruko y Yoshiro.

—Las mujeres sabemos…— afirmó Harumi con una sonrisa, mientras que mi rostro celoso no me lo quitaba nadie— a Haruko aún le falta crecer para darse cuenta de los sentimientos de Yoshiro— afirmó la futura madre, a la vez que yo aún me mantenía serio.

—Oye…— volvía a decir Harumi, a la vez que dejaba de revolver la masa del biscocho para centrarse en mí, bastante fastidiada de que mantuviera esa actitud tan celosa— si así estás con Haruko no quiero ni pensar el cómo estarás cuando nuestra hija tenga su primer amor— sentenció entre unas leves carcajadas Harumi, a lo que al instante mi cara se enrojece completamente, a la vez que el vapor emanaba por todos los orificios de la misma ante las palabras que acababa de decir mi mujer.

—Sí… ojalá el chico tenga una voluntad fuerte— sentenció Harumi, volviendo a la cocina mientras que yo apretaba el puño con todas mis fuerzas, rojo y encabronado completamente con siquiera pensar en aquel suceso.

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Eran más o menos las dos de la tarde; Hanako y Takeru iban de regreso hacia la casa, ya que habían terminado por fin de ayudar a Hina en su tienda.

La Lopunny obviamente estaba completamente emocionada, y esperaba con ansias el poder llegar rápido a la casa para que Takeru viera la sorpresa, aunque obviamente todo esto se lo guardaba, ya que no quería darle señales al mismo.

Takeru de un momento a otro se percata en su pareja, la cual se queda estática y aparentando absolutamente nada, pero aquello no bastaba… Takeru levantaba su ceja en son de la duda que sentía en ese momento, al notar el obvio actuar extraño de su pareja.

—"¿Qu-Qué pasa Takeru?"— preguntó completamente nerviosa Hanako, a la vez que Takeru mantenía su rostro dudoso.

Hanako empezaba a pensar que su pareja estaba comenzando a sospechar algo, pero de repente, Takeru acerca su rostro al de la Lopunny, dejándola pasmada de momento, para después sorprenderla más aún cuando este le da un tierno beso.

La Lopunny se quedó estática por unos momentos, para después comenzar a cerrar sus ojos… aceptando el gesto a la vez que abrazaba a Takeru.

Sus labios se separaron lentamente… Hanako se había sonrojado bastante, mientras que Takeru simplemente tenía una sonrisa en su rostro.

—Aún te sonrojas cuando te tomo desprevenida— dijo entre pequeñas risitas Takeru, a la vez que Hanako solo miraba hacia otro lado, bastante sonrojada y levemente fastidiada al no poder decir lo contrario, porque sería una mentira…

—Vamos…— volvió a decir Takeru, a lo que toma la mano de Hanako, para irse en dirección a la casa.

Y así, ambos pokémon siguieron su camino, a lo que cuando estos estuvieron a solo unos pasos de llegar a la casa, todos los que estábamos dentro de la misma nos encontrábamos ocultos, a la vez que ya todo había sido preparado para el recibimiento del cumpleañero, mientras que la casa estaba envuelta en la oscuridad gracias a una ilusión creada por Yoshiro.

El momento se acercaba, Takeru y Hanako se encontraban justo en la entrada del hogar, a lo que el sonido de la perilla moviéndose nos pone en alerta a todos los que estábamos dentro de la habitación.

—¿Qué ocurre?— dijo al aire Takeru, a la vez que notaba la oscuridad en el ambiente luego de abrir la puerta de la casa.

—¿Se habrán ido?— preguntó Hanako, intentando hacerse la desentendida con lo que en realidad ocurría en su alrededor.

—Pero… si Ryo está enfermo ¿Por qué se habrían…?— iba a continuar diciendo Takeru, pero de la nada la ilusión de Yoshiro desaparece, iluminando todo el sector al instante.

—¡Sorpresa!/"¡Sorpresa!"— gritaron mutuamente Harumi y Haruko, a la vez que Yoshiro y yo hacíamos sonar las pequeñas cornetas de cumpleaños.

—¡¿Eh?!— exclamó Takeru, a lo que todos nosotros lo observábamos con una sonrisa—¿Q-Qué ocurre?— volvió a preguntar el pokémon, a lo que Haruko corre hacia él para luego saltar hacia su estómago y abrazarlo con todas sus fuerzas.

—"Feliz cumpleaños papi"— dijo la pequeña Riolu, a la vez que restregaba su rostro en el amarillento pelaje de su padre.

—¿Cum…pleaños?— se preguntaba Takeru, demostrando únicamente asombro en su rostro

Harumi y Haruko asentían emocionadas, a la vez que Yoshiro, el cual estaba sentado al lado de la fuente de chocolate y con su sombrero de fiesta puesto, simplemente hacía sonar su pequeña trompeta, con una actitud levemente fastidiada ya que se trataba de la celebración del ser que en más de una ocasión quiso apalearlo hasta más no poder por los celos que sentía hacia él, pero eso no evitaba el hecho de que Yoshiro no quisiese celebrar el cumpleaños de Takeru, ya que al fin y al cabo…

Era el celoso padre de su amiga.

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Takeru estaba estático en la entrada… le era difícil creer esas palabras; nunca celebró su cumpleaños… su edad no era más que una simple estimación en base a las palabras de sus amigos, cuando este era esclavo de Kazuma.

Takeru por unos momentos evitaba el que emergiera de él una pequeña lágrima, restregándose su ojo para ello, a lo que después solo abraza fuertemente a Haruko, la cual responde el gesto de la misma manera con una sonrisa.

Gr-Gracias Haruko— empezó a susurrar Takeru, a la vez que sonreía y temblaba levemente, debido a la felicidad que lo abordaba— No sabes lo afortunado que soy por tener una hija como tú— volvió a decir el padre, a lo que Haruko solo ocultaba su rostro en el pelaje del mismo, sin querer demostrar que también estaba derramando algunas lágrimas de felicidad ante las palabras de Takeru.

Todos sonreíamos ante la escena, a lo que Hanako se acercaba hacia su pareja e hija con intenciones de recibir el mismo trato por parte de Takeru, el cual se percató casi de la Lopunny, a lo que alza su brazo derecho, para rodearla con el mismo y atraerla hacia él junto con Haruko.

—Gracias a todos— dijo en voz alta el Lucario, a la vez que levantaba su rostro, para dejar ver su leve y agradecida sonrisa.

—Bueno, bueno…— dije a la vez que me llevaba las manos a la cabeza, levemente sonrojado por la felicidad que empezaba a sentir en mi amigo— Vamos siéntate, preparamos muchas cosas ricas para celebrar— afirmé, a lo que Takeru asiente, a la vez que Hanako y Haruko se separaban de él para empezar a dirigirse hacia la mesa.

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La fruta y la fuente de chocolate no eran las únicas cosas en la mesa, había además un delicioso platillo de fideos con especias que Harumi y yo hicimos luego de haber finalizado la torta (la cual obviamente dejamos para el final, ocultándola en nuestra habitación hasta que llegase el momento).

Takeru y Haruko eran los que más disfrutaban de las deliciosas comidas que había en la mesa, y la fuente de chocolate le daba el toque perfecto al almuerzo como postre.

Solo observaba a mi amigo… en ese instante podía sentir su obvia felicidad, a la vez que veía como comía a gusto las frutas picadas cubiertas por el chocolate liquido de la fuente, compartiéndolo además con Haruko y las demás, exceptuando a Yoshiro ya que a este, como había dejado en claro tiempo atrás, no le gustaba el chocolate.

"Dios, Yoshiro… ¡¿Cómo no puede gustarte el chocolate?!"— preguntó Haruko, a la vez que se llevaba otro pedazo de fruta bañada excesivamente en chocolate a la boca, comiéndolo y saboreándolo gustosamente, con sus mejillas sonrojadas por lo mismo.

—"¿Acaso importa?"—dijo en un gruñido el Zoroark, a la vez que se llevaba un pedazo de manzana limpia a la boca, saboreándolo de igual manera— "Además…"— volvía a decir ya habiendo tragado lo que mascaba—"Piensa que así te dejo más chocolate a ti y a tu papá"— afirmó inteligentemente el Zoroark.

—"Oh… ¡Buen punto!"— dijo alegre por telepatía la Riolu, a la vez que volvía a comer su delicioso chocolate acompañado de la gran cantidad de frutas picadas que aún quedaban en los platos.

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El cumpleaños seguía, a lo que la mesa había sido prácticamente "limpiada" por Takeru y su hija, ya que el resto comía de una manera mucho más moderada que aquellos glotones pokémon.

—Aún faltan algunas cosas~— empezó a decir animada Harumi, a lo que me hace señales a mí y a Hanako, para que fuésemos a buscar aquellas "cosas".

Ambos asentimos, a lo que nos dirigimos hacia mi habitación, ya que ahí estaban aquellas últimas sorpresas que teníamos preparadas para Takeru: su pastel de cumpleaños y su regalo.

Pasaron los segundos, mientras que Takeru nos observaba extrañados, sin saber que otras sorpresas le teníamos preparada, ya que de igual manera tenía mis pensamientos bloqueados para que este no supiera nada, a lo que tanto yo como Hanako salíamos de mi habitación, únicamente para dejar a Takeru completamente estupefacto.

Yo sostenía la torta, a la vez que Hanako tenía en sus manos una pequeña cajita roja, decorada con una cinta azul.

La torta (obviamente de chocolate) tenía puesta diecisiete pequeñas velitas encendidas, en son de la edad que cumplía Takeru en aquel momento, a la vez que estaba decorada con flores de merengue y cubierta por una delgada capa de crema de chocolate.

Takeru quedó aún más sorprendido ante la torta, observándola con sus ojos cristalinos y su boca levemente abierta ante lo inesperado del suceso; si bien ya de por sí le sorprendía el hecho de estar celebrando su cumpleaños por primera vez, la torta lo dejó completamente anonadado, dándose cuenta nuevamente cuanto era nuestro cariño hacia él.

No importaba cuantas veces sucediese, siempre estaba agradecido de poder vivir con nosotros… su familia.

—Vamos… que tienes que pedir los tres deseos— dije alegre a la vez que dejaba la torta delante de mi amigo.

—"¿Tres deseos?"— se preguntó a si mismo Takeru, a la vez que hacía el intento de pensar en alguno, quedándose dudoso por unos segundos.

Pensó y pensó, hasta que finalmente logró formularse su tres más preciados deseos, a lo que suelto una leve carcajada al notar que bloqueó esos pensamientos en específico para que yo no supiera cuales eran, dejándolos en secreto.

Takeru, ya con sus deseos formulados, sopló sus velas, a lo que todos en la casa aplaudimos ante la acción, causando otra sonrisa y un leve sonrojo en las mejillas de mi amigo, a lo que Hanako le hacía entrega de su regalo.

—Todos participamos en él, inclusive Arashi y Ayame, aunque solo un poquito— susurré y mentí levemente al final, ya que la ayuda que ellos nos habían dado por el regalo fue bastante significante, más o menos la mitad del valor del mismo para ser exactos...

Takeru asintió, para después quitar la cinta de la cajita y abrirla firme pero a la vez delicadamente, dejando ver un pequeño relicario con forma rectangular, con varios detalles en el metal, a lo que Takeru lo saca de su cajita para darse cuenta que el relicario estaba unido a un lindo collar de plata.

—¿Qué es?— preguntó curioso Takeru, ya que este a pesar de todo no sabía lo que era...

—Es un relicario, Takeru— dijo Harumi a la vez que se acercaba al mismo— y si lo abres… vas a ver algo que quizás te guste— declaró contenta mi esposa, a lo que Takeru asiente, para después abrir delicadamente el relicario, y observar dos claras imágenes en el interior del mismo.

En el lado izquierdo había una imagen en la cual tanto Harumi como Hanako tenían su mejilla apoyada en la de la otra, a la vez que sonreían; y en el derecho, aparecíamos Yoshiro, Haruko y yo en ese orden, a la vez que teníamos una postura similar al de la otra imagen.

—Que lindas salen…— dijo feliz Takeru, a la vez que se ataba su regalo al cuello— incluso he de admitir que Yoshiro y Ryo salen más o menos bien en la foto— sentenció el apestoso, a lo que tanto Yoshiro como yo lo observábamos levemente encabronados sin saber si ofendernos o no ante el ultimo comentario.

—Es broma, es broma— dijo levemente nervioso con una sonrisa Takeru— me gustó mucho… en serio se los agradezco— declaró ya con su regalo puesto.

—Muy bien…— dije mientras el "encabronamiento" se desvanecía lentamente de mi cuerpo, al igual que en Yoshiro— ¡Ahora el pastel!— volví a decir con una sonrisa, a lo que con un cuchillo empezaba a dividir las partes en el pastel para cada uno de nosotros.

Los pedazos fueron servidos, a lo que todos nosotros empezábamos a probar el rico pastel que Harumi (con un poquito de mi ayuda) había preparado.

Estaba exquisito… la sensación en el paladar era única, si bien yo antes había celebrado mi cumpleaños cuando vivía con Hina, el pastel para decir la verdad nunca había sabido tan bien hasta aquel momento...

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Tsch…— se escuchó el débil gemido de Harumi, mientras que todos nosotros seguíamos comiendo del delicioso pastel; solo Hanako logró escuchar aquel débil gemido, ya que esta estaba al lado de la misma.

—"¿Estás bien?"— preguntó Hanako a la vez que apoyaba su mano en el hombro de su amiga exaltándonos a todos, al escuchar esas palabras.

—No te preocupes Hanako… estoy bien, creo que uno de ellos patea demasiado fuerte— dijo entre débiles carcajadas Harumi, entendiendo de igual manera lo que decía su amiga, a lo que volvía a sujetar su cuchara para sacar otro pequeño pedazo de torta de su plato.

—Saldría igual de cuidadoso que el padre— dijo Takeru entre leves carcajadas, a lo que yo lo miraba fastidiado a la vez que irónicamente lo pateaba de igual manera por debajo de la mesa, a lo que el Lucario solo se encorvó levemente por el dolor, para luego mirarme encabronado de igual manera.

Harumi solo sonreía, a lo que se lleva otro pedazo de pastel a la boca; sin embargo, de un momento a otro, la cuchara se le cae de las manos, con todo y pedazo de pastel incluido, sin alcanzar a tragárselo.

Me asusto cuando Harumi empezaba a gemir de una manera mucho más brusca que la anterior, a lo que al instante me voy a su lado.

—¡Harumi!— dije totalmente preocupado, pensando que algo malo le pasaba, a lo que Harumi empezaba a calmarse de nuevo.

—En serio…sí que es empeñoso— dijo más calmada Harumi, pensando que todo aquello era una patada de uno de los bebés; sin embargo, la tranquilidad al igual que antes no duro casi nada, a lo que Harumi nuevamente emite un gemido de dolor mucho más fuerte que los anteriores dos.

—¡Eso no fue una patada!— dijo Takeru, el cual se percataba del aura en el vientre de Harumi, al igual que lo hacía yo, quedándome completamente choqueado ante lo obvio…

Eran contracciones.

Mi mirada estaba puesta en el vacío, a la vez que tenía mis ojos completamente abiertos ante lo que estaba ocurriendo; quedé completamente congelado ante lo que las contracciones significaban, a la vez que el sonido de un líquido goteando de la silla donde Harumi estaba sentada me deja anonadado, al haberse así confirmado todo…

—"No hay duda… ¡Rompiste la fuente! ¡Tenemos que actuar rápido!"— sentenció Hanako en un gruñido, a lo que yo estaba al lado de Harumi con la misma reacción antes dicha, mientras que esta estaba completamente sumergida en sus dolorosas contracciones.

Harumi estaba a punto de dar a luz.

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—"¿Eh? ¿Qué significa "romper la fuente"?"— preguntó curiosa Haruko, a la vez que no entendía lo que ocurría, mientras que ninguno de nosotros estaba en condición de explicarle claramente lo que sucedía en aquel momento… todos excepto Yoshiro, el cual choca su codo en el brazo de la Riolu para llamar su atención, y acercarse a su oreja para contarle la "verdad"…

Pasaron unos segundo de "revelación", a lo que Haruko abrió completamente sus enormes ojos rojos por unos momentos, a la vez que abría su boca de igual manera por el asombro que le produjo escuchar las palabras de Yoshiro.

Ni siquiera pudo formular algún gritó por telepatía, el fuerte gruñido de la Riolu se escuchó por toda la casa, a la vez que sudaba en grandes cantidades ante la nueva información que ahora conocía.

—"¡La tía Harumi va a tener bebés! ¡La tía Harumi va a tener bebés! ¡La tía Harumi va a tener bebés!"— repetía incontables veces por telepatía Haruko, a la vez que se bajaba de su asiento para empezar a correr en círculos por la casa en respuesta a la desesperación que sentía en aquel momento.

Apenas Hanako sabía cómo actuar ante la situación, pero la desesperación creada por Haruko, sumado al silencio que había de mi parte al quedar completamente mudo ante lo que estaba frente a mis ojos, hacen que la Lopunny y Takeru se desesperen un poco de igual manera… siendo Harumi la única que mantenía su dolorosa postura, a la vez que los gritos que daba eran cada vez más grandes por cada contracción que sentía, las cuales se volvían mucho más seguidas.

Haruko seguía dando vueltas por la casa desesperadamente, pero un brazo negro la detiene, a lo que Yoshiro la toma en brazos, con una actitud seria y calmada, parando el bullicio y el correr de su hiperactiva amiga.

—"Tenemos que llamar a la señora Hina"— dijo en un gruñido Yoshiro, a la vez que Takeru y Hanako lo observaban, relajándose un poco al haber controlado el ruido y los movimientos desesperados de Haruko.

—"¡Así es!"— empezó a decir Hanako, a lo que ahora observa a Takeru— "Intenta traerla lo más rápido posible"— dijo, a lo que Takeru asiente para levantarse de su asiento, y dirigirse hacia la salida de la casa.

—"¡Ryo, ayúdame a llevar a Harumi a la habitación!"— pidió en un fuerte gruñido Hanako, a lo que solo hay silencio de mi parte como respuesta, ya que aún estaba noqueado ante la situación—"¡Ey!"— volvió a gritar la Lopunny, a lo que Takeru a pasos de salir de la casa se queda observando mi rostro por unos segundos.

—"Maldición"— dijo en un débil susurro Hanako, al no poder controlar la situación por ella misma, pensando que ni siquiera contaba con mi ayuda para auxiliar a Harumi.

—Espera un poco— dijo fastidiado Takeru a la vez que se acercaba hacia mí con intenciones de hacerme reaccionar ante la situación, pero en ese instante el sonido de una fuerte cachetada deja perplejos a todos en la casa, exceptuando a Harumi…

Ya que ella había realizado el golpe.

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La palma de Harumi permanecía en mi mejilla, a lo que mi mirada perdida se redirigía a sus llorosos ojos…

¡Por favor... ayúdame!— dijo en un grito ahogado Harumi, a la vez que otra dolorosa contracción volvía a aparecer, acompañado de otro fuerte gemido.

Me levanto… mi mente seguía perdida de cierta manera, pero no importaba como fuese mi situación, esas palabras no las podía ignorar…

Levanto delicadamente a Harumi en mis brazos, a lo que de la misma forma, la dejo en nuestra cama para después acompañarla en la pequeña habitación.

Takeru mientras tanto activaba su estado aural, para después pasar al lado mío y tomar un poco de mi aura, ya que en el momento en el que lo hizo, fue directamente a la casa de Hina, trayéndola a la máxima velocidad posible, a la vez que utilizaba mi aura en ella para que no le produjera lesiones el rápido movimiento.

Takeru le explicaba la situación a Hina, la cual estaba un poco choqueada ante lo rápido de los sucesos, pero en el momento en el que Takeru le dice y los gemidos de Harumi eran escuchadas por la anciana, una sonrisa empezaba a formarse en el rostro de la misma.

—¡Vaya!— dijo Hina, comenzando a emocionarse una vez que entendía lo que ocurría—¡Muy bien, comencemos!— afirmó a la vez que se limpiaba las manos en la cocina—¡Takeru, necesito que traigas algunas cosas de mi casa!— sentenció Hina, a lo que Takeru comenzaba a escuchar lo que Hina decía.

Takeru escuchó con atención las cosas que tenía que conseguir, a lo que una vez que Hina terminó de hablar, Takeru partió a la mayor velocidad posible.

—¡Ustedes dos!— dijo Hina, refiriéndose a Haruko y Yoshiro, los cuales seguían estáticos ante la situación— Será mejor que esperen afuera, las cosas se pondrán bastante tensas por aquí, vayan a mi casa y quédense con Sora mientras no estoy—ordenó, a lo que Yoshiro asintió, llevándose en brazos a Haruko, la cual lo único que quería hacer era quedarse y ver a sus nuevos "hermanitos", pero obviamente la voluntad de Yoshiro prevaleció, llevándose a la impaciente del lugar.

—¡Aquí están las cosas!— dijo Takeru entrando a la casa luego de unos segundos, trayendo una gran cantidad de mantas limpias, junto con otros utensilios.

—Gracias— dijo Hina, a la vez que recibía los antes mencionados objetos— tengo que pedirte que te quedes aquí por cualquier cosa que necesite— pidió, a lo que Takeru asintió obviamente.

—Empecemos con esto…— dijo la anciana a la vez que entraba a la habitación, justo en el momento en el que otra contracción azotaba el cuerpo de Harumi, dejando escapar otro grito por el dolor.

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Harumi estaba acostada en la cama, la vez que Hina había retirado delicadamente la parte de debajo de su ropa, colocando un cojín y varias mantas limpias en sus muslos y nalgas, tapando además desde su vientre hasta sus rodillas.

Yo mientras tanto estaba al lado de ella, a la vez que sostenía su mano y dejaba que ella apretase con toda la fuerza que pudiese a lo que, a pesar de haber soportado varios golpes dolorosos en mi vida…

En mi mente… esa fuerza fue la mayor de todas.

—Vas muy bien Harumi— decía calmadamente Hina, a la vez que esta observaba cómo la cabeza del primer bebé apenas empezaba a emerger.

—Respira…— decía la anciana, a la vez que Harumi obedecía; inhalaba y exhalaba, para después al instante empezar a pujar, sin poder evitar emerger con un doloroso gemido.

—Hanako, pásame más mantas por favor, las pinzas y las tijeras— dijo Hina a lo que Hanako asiente y le entrega lo pedido en solo unos segundos

A pesar de no ver lo que veía Hina, era capaz de ver el aura de uno de los bebés empezar a emerger, mis emociones no eran posibles de describir en aquel momento… el tiempo se ralentizaba, y cada vez podía ver con mayor claridad el aura de mi hijo.

—Aquí viene…— dijo totalmente concentrada Hina a la vez que, con la manta en sus manos, se colocaba en posición para recibir a nuestro hijo.

—Eso… vas bien, sigue pujando— decía con una clara calma Hina, a lo que Harumi nuevamente dio un fuerte gemido debido al esfuerzo que hacía al pujar…

Pasaron los segundos, y luego de un fuerte gemido… la calma rodeó el lugar; incluso en el rostro de Harumi se veía reflejado el aliviado placer de haber desaparecido el dolor, a lo que un llanto se hizo presente, siendo aquel el único sonido en la habitación

—¡Tenemos a un guapetón varón entre nosotros!— dijo feliz Hina a la vez que limpiaba a mi hijo, a la vez que yo quedaba completamente boquiabierto al verlo por primera vez en los brazos de la misma.

Qui-Quiero verlo— dijo en un débil susurro Harumi, a lo que Hina asiente para luego acercarnos a nuestro hijo…

De forma extremadamente delicada, Hina deja a nuestro hijo en los brazos de su madre, la cual a pesar de estar extremadamente cansada, sonríe derramando lágrimas al poder abrazar a su pequeño varón.

Míralo…— dijo en un susurro Harumi a la vez que no despegaba su mirada del bebe— es perfecto…— volvía a decir, mientras acariciaba delicadamente su cabeza, a lo que despega su mirada de nuestro hijo, para después fijarla en mis ojos.

¿Por qué no lo cargas? "Papá"— dijo entre débiles y suaves carcajadas mi esposa, a lo que me comienza a entregar al pequeño bebé.

Las palabras no podían salir… simplemente cargaba y protegía a mi hijo entre mis brazos.

Mi hijo… — dije en un leve susurro, a la vez que aquellas palabras volvían a rondar en mi cabeza, a lo que la sonrisa, al igual a como fue con Harumi, no pude evitar el no mostrar, a la vez que una pequeña lagrima recorrió mi mejilla.

La felicidad y la paz no duraron mucho, ya que nuevamente las contracciones volvían a aparecer en el agotado cuerpo de Harumi, dando señal de que nuestra hija se aproximaba.

—Vaya… así que la niña decidió hacerse presente también— dijo alegre Hina, a lo que yo decidí entregarle delicadamente el bebé a Hanako, la cual de igual manera quedó levemente pasmada ante la vida que comenzó a tener en ese momento bajo sus brazos, pero aceptándolo con responsabilidad obviamente, mientras que yo volvía a tomar la mano de Harumi, estando a su lado ante el último esfuerzo que debía realizar.

—Es mejor que lo lleves a su habitación— volvía a decir Hina, a lo que Hanako asiente con un poco de duda en sus ojos— no te preocupes, a partir de aquí puedo encargarme yo— afirmó con confianza la anciana a lo que Hanako sonríe para volver a asentir y comenzar a retirarse del lugar con nuestro hijo.

—Vamos… ¡Una vez más Harumi!— dijo decidida Hina, a lo que nuevamente empezaba a ponerse en posición con una manta limpia en sus manos, para recibir a nuestra hija.

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Takeru en la cocina limpiaba las mantas que Hanako le iba entregando cada vez que necesitaban otras limpias, a lo que de un momento a otro escucha el llanto del hijo de su amigo, formándose casi de inmediato una sonrisa en el rostro del Lucario, ya sabiendo lo que aquello significaba.

La puerta de nuestra habitación de abre, de la cual sale Hanako, con nuestro hijo en sus manos

No podía evitarlo, la curiosidad lo carcomía, a lo que en el momento en el que ve a Hanako entrar a su habitación con intenciones de recostar a nuestro hijo en su cama, comienza a seguirla para ver de cerca a su nuevo sobrino.

Hanako dejó al ahora limpio bebe recostado y a la vez tapado en su cama, a lo que este había parado de llorar para quedarse envuelto en un plácido sueño…

Hanako lo observaba con una sonrisa, hasta que se percata que cierto curioso estaba observando del otro lado de la puerta.

—"Oye… que no muerde"— dijo en un gruñido Hanako entre leves carcajadas, a lo que Takeru bajaba un poco sus orejas, levemente avergonzado de que lo hubiesen "atrapado" en su observar, a lo que empieza a caminar hacia la Lopunny, para después quedar al lado de ella y del bebé.

—Sí que es pequeño…— dijo con una voz curiosa Takeru, a lo que comenzaba a acercar su mano hacia la pequeña criatura, dudando por unos momentos, a lo que Hanako fastidiada por el "miedo" de Takeru, toma su mano y ambos acarician ambos la cabeza del bebé, el cual aún permanecía en su placido sueño.

Takeru solo sonríe al darse cuenta del aura que poseía aquella criatura, siendo esta casi idéntica al aura fusionada que teníamos nosotros dos… reflejando solamente paz y tranquilidad; sin embargo… Takeru comienza a sentir un disturbio en aquella pequeña aura, a la vez que el bebé comenzaba a llorar sin razón aparente.

La desesperación empezaba a aparecer en Takeru de igual manera, a lo que extrañando a Hanako, comienza a correr hacia nuestra habitación.

Hacía tiempo que no sentía tal desesperación en mi aura.

Un dolor casi parecido a cuando Hiyori falleció.

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—Ya falta poco… tranquila— decía Hina a la vez que el cansancio era más que apreciable en el rostro de Harumi, la cual a pesar de todo pujaba con todas las fuerzas que tenía.

—Aquí viene…— decía nuevamente, a lo que con otra manta limpia empezaba a prepararse para recibir al bebé.

Harumi pujó y gimió por última vez, a la vez que el cansancio la consumió por completo, quedando apenas despierta por el deseo de querer ver a su hija una vez que esta finalmente había nacido…

Tanto Harumi como yo nos sonreíamos mutuamente, esperando escuchar el fuerte llanto de nuestra hija, junto con la carismática voz de Hina.

Pero nada se escuchó…

Comienzo a preocuparme, pensando enseguida en lo peor, a la vez que la felicidad se veía opacada al recordar que aquel bebé solo portaba el aura de Takeru sin saber que riesgos traería en el momento en el que naciera. Y aquellos temores se vieron reflejados en los ojos de Hina, cuando nuestras miradas chocaron, y la veo completamente desanimada y entristecida.

La bebé no lloraba, ni siquiera gemía… Hina había cortado su cordón umbilical y la había limpiado, pero no había respuesta; ni siquiera respiraba… a lo que el silencio fue destruido por unas tormentosas palabras…

—Ryo… no sabes cuánto lo lamento— dijo Hina, sin poder evitar que una lagrima recorriese su rostro, a lo que le pido que me entregue a la criatura, lo cual hace aún destrozada, tratando de distraerse mientras retiraba las mantas sucias por otras limpias, no sin antes limpiar el cuerpo de Harumi… la cual apenas si tenía energía como para demostrar su pena ante lo obvio del silencio

No había ni un rastro de aura en su cuerpo, el aura que una vez era de Takeru, rechazó por completo el cuerpo de la bebé una vez que ella abandonó el cuerpo de Harumi, ocasionando su muerte…

Estar destrozado quedaba pequeño al lado de cómo me sentía realmente en aquel momento, tenía el pequeño cuerpo en mis brazos, siendo la pena lo único que me abordaba, hasta que las palabras de Harumi me desgarran el corazón...

Por favor… solo quiero verla— dijo totalmente agotada Harumi, a la vez que unas débiles lágrimas emergían de sus pálidos ojos, ya sabiendo la realidad de la situación.

Mis manos tiritaban, a lo que acerco el pequeño cuerpo hacia Harumi, dejándola recostada al lado suyo.

Harumi solo la observaba, a la vez que levantaba lentamente su brazo para cubrir lentamente a su hija con él, abrazándola delicadamente, sin poder evitar derramar otras lágrimas, a la vez que yo estaba arrodillado al lado de ellas, reflejando el mismo dolor en mi rostro.

Solo nos quedamos en esa posición… mientras que Hina estaba observándonos totalmente devastada de igual manera, sin poder evitar el llorar ante la desgracia.

Fue en aquel momento, cuando Takeru es el que entra en la habitación, sabiendo lo que había ocurrido, y pensando en una obvia solución.

—Perdón por entrar así— se disculpó el pokémon— pero por cada segundo que pase puede ser peor para ella— sentenció, a lo que Harumi y yo lo observábamos extrañados.

Takeru… — dije en un débil susurro, a lo que Takeru empezaba a derramar algunas lágrimas como respuesta a mis sentimientos (al igual que los suyos), a la vez que comenzaba a acercarse hacia nosotros.

Takeru se detuvo al lado de nosotros... observándonos por unos segundos, a lo que comienza a alzar su mano, para colocarla en pecho de la bebé

Sabes que rechaza tu aura…— volví a susurrar, sabiendo que Takeru pensaba devolverla a la vida, intentando colocar su aura nuevamente en el cuerpo de la misma, pero las siguientes palabras que Takeru dice me dejan perplejo por unos momentos

—El aura… tiene muchas facetas Ryo— dijo con una leve sonrisa Takeru, a la vez que las lágrimas no paraban de emerger de sus ojos— que no se te olvide que mi habilidad me permite modificar el aura en sí— dijo con confianza mi amigo

Takeru luego de aquello, simplemente cierra sus ojos, para entrar calmadamente al estado aural, y desactivarlo luego de hacer su cometido, sacando así su mano del cuerpo de mi hija.

Un tormentoso silencio nuevamente se hacía presente en la habitación, a la vez que incluso Harumi luchaba contra el cansancio para poder ver lo imposible…

Primero fue una leve respiración, a lo que la pequeña bebé abría lentamente unos ojos rojos intensos, para después cerrarlos nuevamente, y empezar a llorar desconsoladamente, abordándome una felicidad inenarrable al igual que en Harumi, la cual con sus últimas energías solo sonreía y reía de la misma felicidad, a la vez que apoyaba su cabeza con la frente de su llorosa hija.

Takeru sonreía, aliviado de poder haber modificado su aura para hacerla compatible con el cuerpo de mi hija, a lo que de la nada lo sorprende mi cuerpo abrazando con mucha fuerza el suyo, aceptándolo de igual manera, cerrando sus ojos; sintiendo a la perfección mis emociones.

N-No sabes cu-cuánto te lo agradezco Takeru— dije entre muchos sollozos, eternamente agradecido al darle la posibilidad de vivir a mi hija.

—[Supongo que es lo mínimo que puedo hacer para agradecer todas las cosas que has hecho tú por mí]— dijo por telepatía mi amigo, a lo que yo solo asentía para seguir abrazándolo con todas mis fuerzas, a la vez que mi cuerpo temblaba por todas las emociones recibidas.

—Es un milagro…— decía completamente sorprendida Hina, a la vez que no podía creer lo que escuchaba y observaba— ¡Gracias Takeru!— gritó Hina, a la vez que otra más se unía al abrazo colectivo.

Harumi era la única que no participaba del abrazo, pero sonreía de igual manera, al lado de su hija, la cual comenzaba a dejar de llorar para volver a un plácido sueño.

Seguimos en la misma posición por unos segundos; sin embargo, una voz nos exalta levemente a todos.

—"¡Me estas pisando apestoso!"— se escuchó la voz de Haruko atrás de nuestra puerta, a lo que sonreímos al saber que nuevamente ciertos "intrusos" volvieron de la casa de Hina

—¿Quieren que pasen?— Nos preguntó Takeru a Harumi y a mí, a lo que asiento al igual que mi esposa, la cual había sido limpiada y tapada por Hina.

Takeru, luego de eso, se separó de nosotros para abrir la puerta de nuestra habitación, a lo que en el momento en el que lo hace se encuentra a una apenada Haruko, escondida detrás de la pierna de Yoshiro, con una sonrisa y bastante apenada por husmear, a la vez que Hanako se encontraba atrás de estos con el bebé durmiendo en sus brazos y con Sora a su lado.

—Pueden pasar— dije, a lo que Takeru se hace a un lado para dejar pasar a los pokémon.

Haruko al instante sale disparada hacia donde estaba Harumi, sentándose de rodillas al lado de la cama; Yoshiro en cambio se quedó a unos pasos de la puerta, bastante apartado y sintiéndose levemente fuera de lugar en aquella situación mientras que Sora se iba hacia donde estaba su abuelita.

—"Que linda~"— dijo Haruko con sus ojos cristalinos, a la vez que apoyaba su mentón al lado de la cama, quedando frente a frente con la bebé.

Hanako, en ese momento, se fue al otro lado de la cama para sentarse al lado de su amiga, la cual la observaba con una sonrisa igualmente…

La Lopunny deja al bebe recostado en la cama, a lo que empieza a arreglar un poco el pelo de su amiga, el cual tapaba un poco su frente debido a todas las cosas que experimentó la mujer.

Gracias…— dijo levemente Harumi, a la vez que Hanako se apoyaba en el respaldo de la cama, dejando que Harumi se apoyase en ella, a la vez que esta cada vez iba cerrando más sus ojos.

—Esto… ¿Ryo?— preguntó Hina, a lo que yo desvío mi mirada hacia ella— ¿Por qué no la revisas?— volvió a preguntar levemente preocupada Hina, a lo que yo, entendiendo a lo que se refería, asiento para después poner mi mano en el vientre de Harumi, a la vez que de ella empezaba a salir una delgada capa de aura

Al parecer, la preocupación de Hina era acertada… en el momento en el que observo con mi aura el interior de Harumi, veo que tenía varias heridas internas, a lo que al instante las curo con la antes mencionada.

—Ya no hay nada de qué preocuparse— dije más calmado, a lo que Hina asiente con la misma actitud.

—"Sí que es chiquitita"— dijo tiernamente Haruko con sus ojos levemente abiertos a la vez que, aun apoyando su mentón en el borde de la cama, acercaba su nariz a la mano de la bebe, la cual instintivamente empieza a agarrar y apretar levemente la nariz de la Riolu, causando leves risitas por parte de esta y el resto que la observaba.

—¿Y cómo los van a llamar?— preguntó Hina, a lo que Harumi y yo nos exaltamos levemente ante esa pregunta, y más aún al darnos cuenta de que todos en la habitación nos observaban intrigados de igual manera ante la respuesta.

Ya habíamos pensado en los nombres, pero los mantuvimos en secreto excepto para Takeru, el cual había prometido no revelar nada de igual manera.

Harumi y yo nos quedamos observando por unos momentos, dudando de quien les diría a los otros los nombres de nuestros hijos.

Dilo tú…— pidió Harumi, a lo que yo asiento, para luego volver a observar al resto.

—El niño se llamará Takeshi y la niña…— me detuve por unos momentos, recordando el nombre que habíamos decidido ponerle a nuestra hija, semanas después de que "aquel" suceso ocurriese, a lo que me giro para chocar la mirada con Yoshiro, un poco cabizbajo, pero con una sonrisa de igual manera.

—Hiyori…— revelé.

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El nombre resonó en todos los rincones de la casa, a la vez que Yoshiro habría completamente sus ojos al escuchar tal nombre, sin poder evitar que una lágrima emergiera de los mismos, al recordar obviamente a su madre.

Se hizo el silencio, a la vez que Yoshiro se restregaba sus ojos, mientras que las memorias lo atacaban sin piedad, comenzaba a preocuparme, pero de un momento a otro en su aura empieza a emerger un sentimiento de esperanza acompañada con una pena sincera, a lo que una pequeña risa era escuchada por parte del mismo, extrañándonos a todos dentro de la habitación.

—"Es… un lindo nombre"— dijo Yoshiro en un gruñido, a la vez que nos sonreía a todos, con la marca de las lágrimas en sus mejillas— "Gracias por llamarla así… sé que a mi mamá le hubiese gustado"— volvió a decir, a lo que asiento, al igual que Harumi luego de que le explicara lo que había dicho el Zoroark.

—Ven…— dije alegre mientras alzaba mi brazo— míralos más de cerca— afirmé a la vez que le hacía señas con mi mano— también eres de la familia— declaré con total sinceridad, a la vez que aquellas últimas palabras rebotaban una y otra vez en la mente del Zoroark… alegrándose una enormidad ante lo último, a tal grado que le dolía… sin poder evitar nuevamente el que emergiera otra lagrima de sus ojos, a lo que esboza una pequeña sonrisa para después caminar hacia mí.

Todos en la habitación observábamos a los pequeños bebes que reposaban uno a cada lado de Harumi la cual, ya habiéndose agotado completamente, estaba durmiendo con una leve sonrisa en su rostro, a lo que me separo del resto para sentarme y acomodarme al lado de ella y mis hijos, alzar mi brazo e intentar acomodarme al lado de mi esposa, haciendo que esta apoyara su cabeza en mi hombro, mientras que Hanako simplemente nos observaba a nosotros dos con una sonrisa y ojos entrecerrados.

—Creo… que mejor los dejamos solos— dijo Hina, a lo que los demás asienten, a la vez que todos comenzaban a retirarse del lugar, dejándonos a Harumi y a mí junto con nuestros hijos, los cuales dormían al igual que su madre.

Solo los observaba… las palabras no eran siquiera necesarias en aquel momento; acariciaba suavemente la cabeza de Harumi, a la vez que las leves respiraciones que escuchaba me adentraban de igual manera a un profundo sueño, empezando de a poco a cerrar mis ojos, para después quedarme dormido en el respaldo de la cama

El estado en el que me encontraba en aquel momento no lo cambiaría por nada… un estado de felicidad tan pura como la palabra misma, todo lo que antes me hubiese provocado un dolor o mal se había opacado por aquel dulce momento…

Y eran aquellos… los únicos recuerdos que mantenían mi fuerza de voluntad a flote en ese infierno...

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Las cosas nunca son eternas…

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Tarde o temprano hay que despertar…

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Todo aquello cruzaba por mi mente… aquellas risas en la casa, las incontables peleas de Takeru con Yoshiro, el tierno beso en mis labios de la mujer que amo, la música de mi boda cuando Harumi y yo danzamos en la pista de baile, las primeras palabras de mis hijos, el nacimiento de los mismos, y así… como muchos otros recuerdos, transcurrían en un vaivén de emociones que azotaban mi cuerpo sin piedad alguna.

Pero al fin y al cabo... solo eran recuerdos, la cruda realidad estaba delante de mí…

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Estaba desnudo… y mi cuerpo atado en una silla, a la vez que era lo único existente en aquella habitación, aislado de todo… las paredes eran blancas y cristalinas, y lo único que se escuchaba eran las delicadas gotas de sangre que caían de la silla chocando contra el suelo.

Tenía la vista perdida… todo mi cuerpo estaba completamente herido, a la vez que el sangrado era la única respuesta ante las mismas; mi cara en cambio permanecía estática, totalmente pálida y sin reflejo de ninguna emoción… a la vez que una lenta gota de sangre partía de mi cabeza hasta terminar en mi mentón, para luego hacer aparecer otra vez el sonido del goteo de la misma en la habitación.

La música de mi boda resonaba… la risa de Haruko y Hiyori se escuchaban de igual manera; las frases que tantas veces nos dijimos unos a otros para consolarlos se repetían una y otra vez en mis pensamientos.

Todos esos recuerdos se acumulaban y acumulaban, a la vez que aquellas voces se transformaban en un siseo inentendible, como si de un fuerte y doloroso chirrido se empezase a formar por la enorme cantidad de recuerdos que circulaban en mi mente.

Una puerta se abre… el chirrido se detiene por el sonido de la misma a lo que, aún con mi vista gacha y perdida, los pasos de una persona comienzan a acercarse calmadamente hacia mi maltrecho cuerpo.

Los pasos se detienen, a lo que lo único que veo en el suelo era su sombra, bastante conocida ya que no era la primera vez que hacíamos la misma "rutina".

El silencio se hizo nuevamente en el lugar, pero una voz se hace presente...

—Las cosas serían más fáciles si solo nos dejaras…— sentenció la voz a la vez que mi vista perdida se mantenía de la misma manera— solo un poco… y el dolor desaparecerá— afirmó la voz masculina con un tono amable, a la vez que acercaba su rostro al mío.

Pasaron los segundos, hasta que mi cuerpo finalmente empezaba a reaccionar, a lo que levanto mi cara débilmente, para después chocar mi mirada con el hombre que me hablaba.

Vete al infierno… Ryuji— pude emitir aquellas palabras, a la vez que la seria cara del mismo no se inmutaba en lo absoluto.

—Bueno…— dijo Ryuji a la vez que se levantaba para después alejarse de mí a pasos más rápidos que antes— tu desearás estar ahí luego de la siguiente "sesión"… es solo cosa de tiempo— afirmó el hombre a la vez que salía de la habitación.

La puerta cerrándose… solo aquel sonido, y el dolor comenzó a recorrer mi cuerpo en su totalidad…

De la silla empezaban a emerger varias y diminutas agujas de unos dos centímetros de largo aproximadamente, y de diámetros no mayores a un milímetro, todas aquellas al rojo vivo, a la vez que inyectaban pequeñas sustancias que mantenían mi corazón funcionando y mi mente despierta, haciéndome imposible el desmayarme para evitar sentir aquel agonizante dolor.

Mis ojos estaban completamente abiertos, a la vez que mi estruendoso y desesperado grito debido al dolor se escuchaba incluso en las afueras de la habitación, en la cual había incontables científicos analizando mis signos vitales y enfocándose plenamente además en el estado de mi aura.

Ryuji solo caminaba tranquilamente… como si los gritos que emitía mi agonizante cuerpo no fuera más que un simple sonido típico escuchado por sus oídos, sin inmutarse en lo más mínimo ante ellos, retirándose del laboratorio en el que estaba.

—Es solo… cosa de tiempo— volvía decir aquel sádico hombre, a la vez que sacaba un delicado reloj de bolsillo de su pantalón— y tal parece que no será mucho— afirmó con total seguridad Ryuji a la vez que en su rostro se veía reflejada una sangrienta y lunática sonrisa

Ya les haré conocer… la real desesperación

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Y aquí amigos… termina el último capítulo de Aura floreciente, espero les haya gustado esta parte de la aventura; muchos sentimientos experimentados (al igual a como fue en Lazos de aura) y no podría estar más satisfecho de este libro, y más ansioso que nunca para comenzar a escribir la siguiente y última parte de mi historia

A pesar de todas las ganas que tengo (que no son pocas xD) la próxima semana subiré el siguiente capítulo el día viernes 22 de enero, creo que necesitaré un par de días más para poder confeccionar dicho capitulo y los siguientes capítulos los comenzaré a subir los viernes de igual manera de momento

Lord fire 123 no tengo ningún problema con el que me envíes el "prólogo" que creaste, le echaré un vistazo y quizás podríamos crear algo pero déjame repetirte que es solo una posibilidad, algo de lo cual si es que pudiese transformarse en un "proyecto" sería de una manera mucho más lenta a como fue en la creación de mi historia (obviamente ya que para cuando termine la historia estaré entrando a la universidad T-T) pero como digo, uno nunca sabe.

Respecto al Yoshiro-Haruko… sin comentarios jajaj la historia ya tiene su curso trazado, eso es todo lo que diré, no quiero espoilear más de lo suficiente e-e

Monpoke No te preocupes por lo de leer un poco más lento y pausado de lo normal, a veces eso ni siquiera es malo jajaj la mente igual necesita un descanso a la lectura de vez en cuando digo yo :/

Takeru le puso la condición a Ryo, sabía que este no podría ni siquiera bailar por sí mismo, y fue por eso que deja la elección a la libre voluntad del mismo, ya que el Lucario había prometido no volver a modificar el aura de su amigo, en el momento en el que Ryo acepta aquella aura, fue como si el mismo hubiese modificado su propia aura, así que técnicamente no se rompió ninguna promesa jajaj

Que lastima que no te agrade Takeru T-T obviamente tienes tus gustos y no te los voy a criticar, solo digo que es una lástima :/

¿Hubo amor? Bue… el amor es complicado, muchas veces pasa desapercibido, pero en otras ocasiones ocurre de la manera más obvia en la que te podrías imaginar, ahí ve tú de qué forma lo interpretas, aunque no te culpo si no lograste presenciar ese sentimiento en mi historia en general jsjsj

Y aquí finalizan los comentarios a sus reviews, nos veremos en la tercera y última parte de la historia, cuyo nombre revelaré obviamente el día en el que lo publique jaja

Nos esperan muchos momentos épicos, situaciones las cuales me atrevería a decir que serán mucho más impactantes a las que he escrito hasta ahora

Sin más que decir

Nos vemos en el siguiente capitulo :P