Una noche más cayó en el reino de Equestria, pero no era cualquier noche, no, era la Noche de los Corazones Cálidos y todos los ponis disfrutaban de sus reuniones con la familia y amigos. Cada hogar, cada casa, en cada ciudad gozaba de momentos fraternales entre los coloridos habitantes. La capital no era la excepción; Canterlot tenía su celebración anual sosteniendo una obra de teatro conmemorativa, recordando los acontecimientos que llevaron a cabo sus ancestros para que Equestria fuera fundada. En el mismísimo palacio de la Princesa Celestia la representación teatral estaba en su apogeo pero a su término, las yeguas, corceles y potrillos también regresarían a sus propios hogares para cenar y celebrar de forma agradecida.

Sin embargo había una luz en una de los edificios en donde no había celebración, claro no era una casa, sino una oficina de negocios. Es en este lugar donde se respiraba un aire de incertidumbre que cierto burro recogía y limpiaba el desorden que dejó su última visita: un fantasma, el espíritu de su antiguo amigo y socio Stephen Magnet.

Cranky Doodle Donkey aún no daba crédito a lo ocurrido hacia apenas unos minutos, o talvez más tiempo pues había perdido la noción del tiempo. De hecho solo limpiaba el desorden para distraerse y dejar de pensar en la aparición, pero era en vano. Las palabras de Stephen aún resonaban en las largas orejas de Cranky:

"Hoy tendrá lugar un evento de gran importancia para todo el reino y tú vas a tener un papel muy importante que llevar a cabo en este suceso…"

"…esta noche vendrán a visitarte tres espíritus más, ellos te asesorarán y te dirán lo que debes hacer. El primero llegará aquí cuando tu reloj marque las 8 en punto. El segundo vendrá una hora después. Y finalmente, el tercero se presentará cuando termines de escuchar las 10 campanadas de la iglesia".

¿Qué iba a ocurrir esa noche? ¿Por qué Stephen no le dio más detalles? Y de todas las criaturas en Equestria, ¿por qué precisamente él tenía que llevar a cabo una acción trascendental para Equestria? Cranky no era más que un burro de negocios, no tenía nada especial como magia de unicornio, o alas de pegaso, ni siquiera poder monetario pues su compañía estaba en problemas. ¿Qué podía hacer un burro que marcara una diferencia importante en toda una nación? Estaba tan nervioso que se empezó a secar el sudor de su frente con su peluquín, el cual dejo caer al escuchar...

"Cúcu… cúcu… cúcu…"

Cuando se dio cuenta, su pequeño reloj de pared comenzó a sonar señalando las 8 de la noche. Cranky dio un vistazo a su alrededor atento a la aparición de algún espectro… pero nada… Así espero durante un par de minutos con gruesas gotas de sudor bañando su frente.

Simplemente genial… un fantasma impuntual, jeje. Quizá si era una broma después de todo. Uf. Dijo esperanzado recuperando poco a poco la calma. –No, no Cranky. No bajes la guardia… fantasma o bromista, solo esta esperando a que te confíes para darte un susto, tal como Stephen. ¡Muy bien quien quiera que seas, sal de una vez y terminemos con esto que no tengo toda la noche!

Le gritó al edificio con sarcasmo, a manera de juego irónico, pero lo que nunca esperó fuera que realmente le contestaran.

Como gustes… Habló una voz que provenía de la entrada, justo en puerta de la oficina se empezaba a divisar un pequeño resplandor que se intensificaba. –En efecto planeaba espantarte pero si lo esperas no es divertido.

Esa voz… No, no es posible. Cranky meditó atónito en voz alta y se tapó los ojos pues lo encandiló un fulgor blanco.

Al atenuarse un poco la luz, parado en aquella puerta estaba un pony, un unicornio de piel blanca y limpia como la nieve, pero su melena y cola se encontraban encendidas como antorchas de fuego. Cranky sabía que los unicornios entran a un estado similar cuando la furia pura y la frustración los invadían, lo cual confirmaba por experiencia pues había visto a un viejo amigo prenderse en forma similar alguna vez. Pero era extraño, este corcel no se veía enojado, parecía estar en completa calma con ojos que no irradiaban rabia, sino una tranquila y cálida paz. Con la misma serenidad, el ente le habló.

Buenas noches Cranky. Jeje, Stephen tenía razón… estás más calvo que nunca. Oh, y para tu información, no soy impuntual… solo llegué educadamente tarde.

El viejo burro quedó en shock, no por el el aspecto del ente, ni su despreocupación, sino porque reconocía perfectamente su voz. –D-dusk… ¿eres tú?

Bueno, por ahora soy el Espíritu Cálido del Pasado. Pero técnicamente si soy yo, tu viejo amigo Dusk Shine. Le dijo haciendo una caravana e inclinándose ligeramente frente a él.

Cranky pareció sonreír un momento y se acercaba al espectro con crin de fuego, pero tras dar un par de pasos hacia Dusk retrocedió y avergonzado miró hacia otro lado.

¿Mmm? ¿Qué sucede Cranky? ¿También dudas de mí como lo hiciste con Stephen?

No… (Cierra los ojos con tristeza) Es solo que… verte me trae recuerdos del pasado.

Uy, que solemne, no parces tú mismo. Ese es precisamente la razón por la que vine Cranky. Necesitamos hacer un pequeño recuento de tu vida para que puedas enfrentar lo de hoy. El unicornio de apariencia joven camina hacia la ventana, pasando a un lado de Cranky. –Bueno, ¿ya estás listo? Debemos irnos.

¿Q-Qué? ¿Quieres que salgamos por la ventana? Le cuestionó con nerviosismo.

¿Ehh? ¿De donde sacaste esa idea? Soy un unicornio, no un pegaso, por el amor de Celestia. "Salir por la ventana", ja, por favor Cranky, eso no es lógico… Contestó ofendido en tono sarcástico.

Pero eres un fantasma, ¿no vuelas o levitas por el aire? Responde en actitud desafiante. Y si hablamos de lógica, ¿que tiene de lógico un unicornio fantasmal de fuego que me lleva a ver mi pasado? Y además ¿por qué luces tan joven? A ver, dime…

Ba, siempre preocupándote por insignificancias.

Y tú tan presumido, arrogante y, como siempre, me evades y ni siquiera contestas a mis preguntas.

Se acercan cara a cara con ojos retadores, como si estuvieran a punto de pelear. Luego Dusk le sonríe confiado. –Je, ese si es el Cranky que conozco.

Dicho esto el pony enciende su cuerno y con una nueva luz cegadora envuelve toda la habitación. Pasados unos minutos, Cranky se frota los ojos con sus cascos y parpadea varias veces intentando acostumbrarse a la nueva luz del ambiente.

Se encuentran en otro lugar distinto a Canterlot, pero extrañamente familiar, un campo cubierto de nieve con una pequeña escuela al fondo. Cranky y Dusk se encuentran a un lado del camino.

Cranky –Esto es… Ponyville.

Dusk –Luces sorprendido, ¿Qué parte de "recuento de tu vida" no entendiste? Ahora recuerda, estas son solo imágenes del pasado, meras sombras de lo que ya ocurrió. Así que no podemos interactuar con ningunpony, ni ellos con nosotros. Somos meros observadores del entorno. Explicaba levantando un casco como si fuera un profesor. –¿Entendiste? Para cuando voltea a ver a su amigo, éste ya se había marchado rumbo al edificio más cercano. El pony de fuego suspira con resignación –Algunas cosas no cambian.

Mientras camina con lentitud, el viejo Cranky mira de reojo su entorno con expresión seria y algo cansada. Dusk pronto lo alcanza y le reafirma que no pueden interactuar con nadie aunque quieran.

Cranky –Si, sí. Te oí la primera vez. Eso es perfecto para mí. Desearía que así fuera en el presente para que todos me dejen en paz.

Dusk –Vaya, en serio que estás amargado. Pero pronto se te pasará. Juntos llegan a la escuela. Por una ventana observan lo que ocurre dentro del salón de clases. –Dime ¿recuerdas que día estamos viendo?

Cranky –Mmm…

La maestra se encuentra despidiendo a sus alumnos deseándoles una feliz Noche de los Corazones Cálidos. Tras unos minutos el cuarto queda vacío, o por lo menos estaría vacío si no fuera por un pequeño burro solitario sentado en un pupitre.

No podría decir con exactitud, esta misma escena se repitió muchas veces en los años que viví en Ponyville… Dijo el viejo Cranky en la ventana sin apartar la vista de su joven contraparte.

Así parecería. Contesta el llameante Dusk. –Pero no… mira…

¿Oh?

Por una puerta entra al salón un potrillo de unicornio morado y le habla al burro. –¡Cranky! ¿Qué haces? Ya nos tenemos que ir.

Joven Cranky –¿Eh? ¿A donde?

Joven Dusk –¿Cómo que a donde? No seas tonto. ¿Ya olvidaste que día es hoy?

¡No me digas tonto, Dusk! Sé perfectamente que día es. Lo acaba de decir la maestra, es la fiesta esa de los Corazones Cálidos cuando cada uno la pasa con su familia. Y ya que soy huérfano pues no tengo a donde ir, por eso me quedo aquí. Gracias por recordármelo (Sarcasmo).

¿Ya ves como si eres tonto? No es solo para la familia, es principalmente una celebración para los amigos. Te lo dije mil veces esta semana, tú vendrás a Canterlot como mi amigo invitado, ya le pedí permiso a papá.

¿Como? ¿Era en serio? Pensé que me estabas tomando el pelo… otra vez.

Entonces ya deberías estar calvo, ¿no lo crees? Bromea pero luego le habla con seriedad. –Pero ya hablando en serio, vámonos que el tren sale en media hora.

Ambos salen apresurados galopando hacia la estación donde los padres de Dusk los esperan. Los otros Cranky y Dusk Shine los ven partir.

Dusk – ¿Ahora te acuerdas?

Cranky –Es la primera Noche de los Corazones Cálidos después de que nos conocimos. Cuando te mudaste a Ponyville. Respondió con nostalgia.

Dusk –Y a partir de ese día nos juntamos siempre para celebrar juntos la Noche de los Corazones Cálidos. Eran gratos momentos ¿verdad?

Cranky –Si… sin importar donde estuviera cada uno, cada año nos reuníamos en Canterlot sin falta. Incluso aceptaste a Stephen cuando lo llevé por primera vez unos años más tarde.

Dusk nuevamente usa la magia de su cuerno para cambiar la escena mientras le dice. –¿Cómo no aceptarlo? El mejor amigo de mi amigo, es también mi amigo. Me hablaste mucho sobre él en tus cartas mientras viajabas por Equestria. Y pronto los tres nos hicimos inseparables.

Ahora se encuentran en Canterlot. Mas precisamente en la casa de la familia de Dusk Shine donde había una gran fiesta y mientras unos bailaban; un burro, un unicornio y una serpiente marina (metiendo la cabeza por una ventana) cantaban juntos una alegre canción de la época.

~On the 1st Day of Hearts Warming my true friends gave to me… A Tree of Harmony~

~On the 2nd Day of Hearts Warming my true friends gave to me…

Two Alicorns… and a Tree of Harmony~

~On the 3rd Day of Hearts Warming my true friends gave to me…

Three Tribes of Ponies… Two Alicorns… and a Tree of Harmony~

~On the 4th Day of Hearts Warming my true friends gave to me…

Four Fourth wall jokes… Three Tribes of Ponies…

Two Alicorns… and a Tree of Harmony~

~On the 5th Day of Hearts Warming my true friends gave to me…

FIVE CUTIE MARKS…

Four Fourth wall jokes… Three Tribes of Ponies…

Two Alicorns… and a Tree of Harmony~

~On the 6th Day of Hearts Warming my true friends gave to me…~

Mientras las estrofas avanzaban, tanto el espíritu de cálido como su acompañante se unen a los coros de forma despreocupada, como si estuvieran en vivo en la celebración, riendo igual que sus contrapartes del recuerdo.

~On the 12th Day of Hearts Warming my true friends gave to me…

Twelve Breezies… Eleven Cristal Ponies… Ten Discord Plagues…

Nine Bridesmaid Dresses… Eight Nightmares…

Seven Zap Apples… Six Elements…

FIVE CUTIE MARKS…

Four Fourth wall jokes… Three Tribes of Ponies… Two Alicorns…

and a Tree of Harmony~

Cranky –Jajaja, que buenos tiempos ¿no te parece, Dusk?

Dusk –Si… Asiente melancólicamente mientras muestra otras escenas como cuadros en un museo. –Después de ese día, decidí partir con ustedes y los tres vivimos locas aventuras por todo el reino.

Cada pintura simboliza un evento en la que los tres amigos compartían experiencias por distintos lugares: Había un antiguo templo en medio de una jungla en la que escapaban de una criatura con dos colas y una potranca amarilla de pegaso iba trepada sobre la melena de Stephen; otra en la que escalaban por un acantilado rocoso y ventoso; una más donde exploraban una zona desierta de hielo cerca de las montañas Frozen North guiados por unos seres peludos de gran tamaño; y finalmente una fotografía en la que los tres sonreían a espaldas de un edificio con un letrero en el frente, (cancioncita) ~Donkey and Magnet Incorported~

Dusk –Mmm… curioso. En ninguna de estas imágenes sales sonriendo. Dice pensativo. –No lo había notado hasta ahora.

Crankhy –Lamento no ser fotogénico. Reclama pero luego le exterioriza con un poco de satisfacción. –Aún así, fueron buenos tiempos.

Dusk –Si, buenos tiempos… Y después cambia su cara alegre por una de aflicción. –Ojala todos los recuerdos fueran así de felices.

Ahora los cuadros mostraban escenarios completamente diferentes donde reina la violencia y el terror: los pegasos y grifos pelean en el cielo, unicornios se defendían de minotauros y quimeras en tierra, dragones combaten por encima de las nubes contra la imponente Princesa Celestia.

Cranky –La gran guerra. Dice en voz alta con mucho desdén.

Dusk –Así es, esa fue una etapa oscura. Aún cuando el conflicto terminó con la victoria de la Princesa, las relaciones entre los habitantes de las naciones quedaron tambaleantes. Su compañía fue una luz de esperanza para ellos. ¿Recuerdas porque la fundaron?

Cranky –Sí. Así como la Noche de los Corazones Cálidos unió a las tres tribus de ponis, nosotros queríamos expandir ese sentimiento a otras criaturas y así olvidar los acontecimientos del conflicto. Para incluir a otros seres a formar parte de una relación amistosa y armoniosa entre razas… ese era nuestro sueño después de que terminara la guerra…

Dusk –Y ¿qué paso con ese hermoso sueño?

En vez de contestarle directamente, Cranky le cuestiona a su viejo amigo cambiando un poco la conversación. –Aún no entiendo porque no quisiste unirte a la compañía con nosotros, nos habrías ayudado bastante.

Dusk –Jeje. En ese entonces yo solo habría sido un estorbo en su proyecto. Yo, como soldado, tuve que ir a combatir en el frente y me hice de un nombre durante la guerra. De haber entrado en la compañía los habría perjudicado en vez de apoyarlos, por culpa de mi sangrienta reputación. Además, ya tenía otros planes.

Cranky –O si, tu familia. Dijo con algo de desprecio.

Dusk –No seas así, no olvides que fuiste, y aún eres, el padrino de mi dulce Velvet. Y según tengo entendido, ella te sigue apreciando, a pesar de cómo la tratas. Medio le reclama.

Regresando a un modo gruñón Cranky le refuta –No sabía que ser su padrino me saldría tan caro.

Por cuarta vez, Dusk Shine usa un conjuro resplandeciente para cambiar a otra memoria de ambos. –¿Lo dices por esto?

Cranky se turba en gran manera por el nuevo lugar al que arribaron. Ahora se encuentran en un cementerio frente a una lápida gravada con el nombre de Stephen Magnet. Un burro se lamentaba junto a la tumba de su socio cuando llega de improviso un unicornio con armadura. Las dos nuevas contrapartes sostienen otra conversación.

Guardia Dusk –Cranky… yo… lo lamento. En verdad lo siento.

Cranky trajeado de negro –Deberías, él murió por tu culpa. Reclamó con ira contenida.

¿Que? ¿De que hablas? Yo no estuve ahí.

¡Exacto! Voltea a verlo con mucha rabia y le sigue gritando –¡Si hubieras estado con nosotros, Stephen no habría muerto!

¡No me eches la culpa de esa manera! Twilight estaba muy enferma y me necesitaba. Además yo no sabía que harían un viaje tan peligroso y cuando me enteré, no podía irme de casa.

¡Si! La preferiste a ella que a Stephen.

¡CRANKY! ¡ELLA ES MI HIJA!

¡Y STEPHEN NUESTRO MEJOR AMIGO! O por lo menos el mío, ya que veo que a ti no te importaba tanto.

El soldado se prende en fuego, literalmente, tal y como el espectro que acompañaba a al viejo Cranky, con la diferencia de que el soldado si se mostraba furioso. –¡No te atrevas a poner en duda nuestra amistad! Le lanza un rayo de magia a los pies del burro vestido de negro. Cuando se da cuenta de lo que hizo recupera la compostura, se apaga su melena e intenta razonar. –Mira, comprendo que estés enojado ahora pero si me dejas…

¡Ya no más! Esta amistad terminó…

Cranky… Lo siento, no era mi intención…

Cranky le da la espalda y se retira sin poner atención a la disculpa o a la explicación que estaba a punto de darle.

Por su lado, el viejo Cranky y el fantasma Dusk observan en total silencio la escena. Pasados varios segundos, el primero en hablar es el necio anciano.

Cranky –¿Y bien?

Dusk –¿Mmm? Lo mira interrogante.

¿Qué esperas? Quieres restregarme el siguiente recuerdo en la cara ¿no es así?

¿De que recuerdo hablas?

No te hagas el desentendido. Hablo de cuando me enteré de la razón por la que no pudiste abandonar a tu hija.

Si lo tienes presente, creo que no es necesario verlo.

–… … Entonces… ¿Cómo se supone que esto me ayudará en el presente? Solo me hiciste revivir momentos que no quería recordar, la felicidad que tuve con mis amigos y luego como los perdí a ambos. Pequeñas lágrimas escurren por los cansados ojos del asno. –Si solo viniste a torturarme por mis errores, lo haces bien.

¿Tus errores? No Cranky, son nuestros errores. Yo no puedo lavarme los cascos de esto, ya que ayudé a formar todas estas memorias buenas y malas. No las hiciste tu solo. Y aunque me duele revivirlas tanto como a ti… es por un bien mayor. Bien, creo que ya cumplí con mi parte, es hora de que me vaya…

Hasta el momento, Cranky no tenía el valor para mirar al unicornio directo a los ojos, pero al escuchar que Dusk planeaba retirarse, se armó de coraje, levantó la vista y le dijo. –Dusk... lo siento.

¿Mmm?

Yo… lamento no haberte escuchado aquel día. Haría cualquier cosa para cambiar lo que hice… si de algo me arrepiento es de haber despreciado tu amistad. ¿Crees poder perdonarme?

El pony pone una pata en el hombro de Cranky y le contesta –No tienes que pedirle disculpas a un fantasma Cranky. Lo hecho, hecho está. No podemos cambiar el pasado pero si necesitas una respuesta concreta para sentirte mejor y avanzar, pregúntale a Twilight al respecto. Ella si sigue con vida, a diferencia mía. Ahora vamos, regresemos a tu despacho, el Espíritu del Corazón Presente no tardará en llegar.

Dusk Shine encendió su cuerno por última vez y durante el conjuro, Cranky le hace una pregunta final con mucha curiosidad por su próxima visita fantasmal.

Cranky –Ese espíritu ¿también es alguien que conozco como tú y Stephen?

Dusk –Ehh… bueno, no. Pero no te preocupes, no es un mal sujeto… aunque lo parezca. Solo tenle paciencia, jejeje… Ríe conspiradoramente.

Cranky (con el ceño fruncido) –No me gusta como lo dices…

Ambos desaparecen en un resplandor blanco. Esta vez Cranky procuró cerrar los ojos para proteger sus pupilas. Calculó el tiempo para volver a abrirlos y cuando lo hizo comprobó aliviado que había regresado a su despacho. –Uf, es bueno volver… y en una sola pieza. Oye Dusk… ¿Dusk? Volteó en varias direcciones pero su amigo en llamas ya no estaba, se había esfumado en el aire. Cranky se entristeció pues por lo menos deseaba despedirse adecuadamente, cuando de repente sintió algo rosando su pata. –¿Eh, que es esto? Encontró un libro que no era perteneciente a los documentos de su oficina junto a su pelo falso que tiró una hora atrás. Al examinarlo más de cerca y al hojear sus páginas comprobó que era un álbum de fotografías, las mismas que había visto en las visiones que tuvo esa noche con Dusk cuando estuvieron en aquella sala de museo. La miraba con algo de afecto hasta que se topa con la dedicatoria en la última página, la cual le hace poner una cara de pocos amigos con una vena sobresaliendo en su frente.

Dice: "Para el calvito. No olvides sonreír en próximas fotos" Seguida de una caricatura a lápiz de Cranky con rostro sonriente y cabeza calva pulida.

CONTINUARÁ… el próximo 25 de octubre.