Canterlot, la ciudad que yacía sobre una enorme montaña era capital del reino equino. La mayoría de sus habitantes eran unicornios, inconfundibles ponis con un cuerno en la cabeza que les permitía usar magia y no era de extrañar que tuvieran una escuela dedicada exclusivamente al estudio de ésta. La Princesa Celestia, gobernante inmortal de Equestria, había abierto la Escuela de Unicornios Superdotados para los ponis que desde muy jóvenes mostraran gran talento en la magia e incluso en cada generación escogía un pupilo para enseñarle en persona. Twilight Sparkle había demostrado un increíble poder mágico desde que fue aceptada en el colegio, y la princesa no dudó ni un segundo en elegirla como su protegida.

Esa noche de los Corazones Cálidos, las instalaciones escolares estaban cerradas y abandonadas por las festividades, o por lo menos debía ser así. Sin embargo, una lucecita como de linterna se alcanzaba a distinguir por las ventanas desde adentro y se movía por los pasillos de la escuela. Era el cuerno de la pequeña aprendiz de Celestia que alumbraba mágicamente el camino frente a ella, y seguida por Pinkie Pie recorrían buscaban el salón de clase de Twily. Pero no se movían en silencio…

Pinkie -¿Ya llegamos?

Twily -No

-¿Ya llegamos?

-Que no.

-¿Y ahora?

-Déjame ver… … … si (tono sarcástico)

-¿De veras?

-¡No! Ya te había dicho que es el último salón de este pasillo.

-¡Ah! Ya me aburrí. Se quejaba la rosada esponjada con algo de exageración. -¿Por qué no haces unpoco de "ocus pocus" o "abra cadabra", como el que usaste para abrir la puerta, y nos transportas al salón?

Twily le responde de forma tranquila y con algo de presunción le explica. -La magia de transportación es un hechizo muy avanzado, aún no puedo realizarlo. Además, yo no te pedí que vinieras, fuiste tú la que se apuntó sin preguntar, así que no te quejes.

-Eso lo hice para que no estuvieras solita. ¿Qué clase de amiga sería si te abandonara? Dice con simpleza y despreocupación.

La unicornio para su andar y voltea a ver intrigada a su acompañante. Se miran extrañamente de frente y Pinkie le pregunta parpadeando inocente. -¿Qué pasa?

Twily -¿Me consideras tú amiga? Preguntó en total confusión.

Pinkie -Dah. Dijo burlona. -Pues claro, ¿Qué otra razón tendría para venir a una aburrida escuela cerrada la noche de los Corazones Cálidos?

La pony lavanda dio media vuelta sin contestarle pero por dentro se sintió asombrada. Aunque los padres de ella y de Pinkie eran amigos, en realidad no convivían mucho. Solo lo hacían en las reuniones que tenían muy de vez en cuando, en los días festivos como el actual. Aparte, Twily era una niña muy reservada, introvertida y estudiosa cuyos principales compañeros eran los libros y su hermano mayor; mientras que Pinkie era todo lo contrario, una juguetona y risueña potranca que se la pasaba cantando y saltando durante gran parte del día encantando a todopony con su alegre personalidad. En efecto no tenían mucho en común, aun así, la chica Pie parecía considerar a la unicornio como su amiga. Su primera amiga según tenía entendido.

Las niñas continuaron su camino hasta el salón de clases de Twily en donde ella dejó olvidado el regalo para su hermano, estaba exactamente en el mismo lugar donde lo dejó, debajo de su pupitre. La moradita usó su magia para levantarlo mientras Pinkie veía con curiosidad la caja envuelta de color rojo y adornada con moños azules.

Pinkie -¿Y qué le vas a regalar a tu hermano, Twily?

Twily -Eso es un secreto. Le expresó guardando el obsequio en una alforja que llevaba debajo de su abrigo.

Pinkie -Yo sé guardar secretos. Por ejemplo, nadie sabe de la colección ultra-super-secreta de limones que Limestone guarda debajo de nuestra litera y de la que juré no hablar con nadie…

Twily se le queda viendo con ojos entrecerrados y una ceja levantada permaneciendo expectante. Unos segundos después, Pinkie reacciona al darse cuenta de que regó la sopa y pide con expresión suplicante de cachorro. -Por favor, no le digas a Limestone que dije eso.

-No te preocupes. Soy una tumba.

-¿Uhh? Pensé que eras una unicornio.

-A lo que me refiero es a que guardaré el secreto. Confirmó rodando los ojos con sarcasmo.

-¿Pinkie-promesa?

-¿Eh? ¿Qué es eso?

-Mira, se hace así: "Con un cerrojo y si no arrojo un pastelito a mi ojo". Recitó mientras hacía unos ademanes con las patas cerca de su cara, primero de "cerrando la boca", luego "arrojando algo", y terminaba con su casco en el ojo. -Ahora tú.

Twily dudó un momento, pero al final decidió seguirle la corriente haciendo la promesa y repitiendo la frase con los mismos movimientos. -Ok. Ejem… Prometo no decirle a Limestone "Con un cerrojo y si no arrojo un pastelito a mi ojo". Bueno, ahora regresemos a casa antes de que nuestros padres se preocupen. Ya casi es media noche.

Satisfecha, Pinkie le sonríe con ojos cerrados diciendo. -Gracias a Dios que somos amigas.

-¿No querrás decir "gracias a Celestia"?

-Tontita Twily, ya te dije que yo sé lo que digo. La lara la la. Y da unos saltitos rumbo a la salida mientras Twily reflexionaba para ella misma:

–"Mi primera amiga sí que es peculiar"

Por otro lado, afuera en la ciudad…

-¡Que me parta un rayo! ¿A dónde se fueron esas chiquillas?

Maldecía el viejo burro Cranky mientras corría por las heladas calles de Canterlot. Su objetivo era encontrar a dos potrillas que, según los espíritus de la Noche de los Corazones Cálidos, necesitarían de su ayuda. Desde hacía unos minutos perdió el rastro que dejaron las niñas o, mejor dicho, se abrumó cuando en una de las vueltas por los callejones se topó con las huellas en la nieve multiplicadas en toda la zona como si hubiera pasado una estampida de caballos salvajes por aquel lugar.

-Maldita sea mi suerte, y se supone que no había nadie más afuera en esta noche. ¿Qué habrá ocurrido aquí?

Así que ahora Cranky se encontraba galopando sin rumbo hasta toparse con algo inesperado… o alguien…

(Temblando)-Brrrr. Hace mucho frío.

-Deja de quejarte Spot. Mira a Fido, él si se aguanta.

-Eso es porque su mandíbula está congelada y ni siquiera puede hablar, Rover.

Rover -Quizá debimos continuar correteándonos para mantener el calor como en la otra calle.

Spot -No puedo correr si estoy hambriento. Sonidos muy audibles desde su estómago hacen más evidente sus lamentos.

Rover -El que te quejes más solo lo empeora. (También le rugen las tripas). Fantástico… ¿ya ves lo que hiciste? justo cuando me había sacado el hambre de la mente.

Se trataban de unos perros diamante, los mismos sabuesos que Cranky había corrido de su oficina ese día en la mañana. Estaban en medio de la calle con frío y hambre, el más grande era prácticamente una paleta congelada cuyos temblores ni siquiera le dejaban decir palabra alguna.

Cranky -Así que ustedes son los culpables del desastre de huellas allá atrás.

En ese momento se percatan de la presencia del burro y en el acto lo reconocieron.

Rover -Miren quien más está solo en la noche fría. El asno amargado de la tonta oficina.

Spot -Pero tú no estás solo Rover. Fido y yo estamos contigo.

Rover -Es solo una expresión Spot. Regaña a su compañero y luego se dirige a Cranky. -¿Y cuál es tu problema con que andemos en las calles, asno?

Cranky -Mi problema es que arruinaron mi única pista para encontrar a las niñas que se escabulleron fuera de casa. Yo estaba siguiendo sus huellas y ahora…

Rover -Si perdiste a tus nietas, no es nuestro problema.

Spot-Ja, seguramente salieron huyendo para alejarse de tu "amargocidad".

Rover -Esa palabra no existe.

Spot -Como tu dijiste antes, es solo una expresión.

Cranky -¡Ya cállense! ¡No tengo tiempo para discutir con ustedes! ¡Esas niñas podrían estar en peligro!

La fuerte llamada de atención rápidamente enmudeció a los sabuesos que se miraron de reojo entre ellos. Luego Cranky dio un gran suspiro y decidido a continuar en su búsqueda. Pero antes les dijo algo más a los perros con un tono humilde. -Escuchen, les pido disculpas por haberlos tratado mal esta mañana. En realidad, mi compañía no está en su mejor momento y por eso no puedo contratar criaturas a las que probablemente ni les pueda pagar. Aun así, no es excusa para tratarlos como lo hice… yo… enserio lo lamento. Dicho esto, partía del lugar cuando…

-Espera un momento burro. Habló sorpresivamente el canino más grande sacudiéndose el hielo de su cuerpo. -Las niñas que buscas ¿de casualidad son una pony rosada y otra morada? Porque hace rato las vi merodeando cerca de la escuela esa de unicornios.

Cranky -¿La Escuela de Unicornios Superdotados de la Princesa Celestia? Levantó su semblante decaído y rápidamente se puso en marcha mientras gritaba -¡Muchísimas gracias caballeros! Y pronto se alejó en la oscuridad y frio nocturno.

Rover -¿Por qué le dijiste eso Fido?

Spot -Si, él no ha hecho nada por nosotros.

Se quejaban sus camaradas mientras Fido veía en dirección a donde desapareció Cranky, y con una mueca algo tosca pero sincera les responde. -Él se disculpó…

-¿Ehh?

Fido -Es más de lo que hemos recibido en mucho tiempo en los otros lugares en los que pedimos empleo.

Spot -Bueno, en eso tienes razón, supongo.

Fido -Además… es día de los Corazones Cálidos. Ninguna familia debería estar separada. Ninguna criatura debería estar sola. Nosotros tenemos suerte de por lo menos estar juntos.

Rover -No hablas mucho Fido, pero cuando lo haces, dices cosas que valen la pena.

De regreso con las niñas, Twily y Pinkie ya iban rumbo a casa cuando la esponjadita de rosa se percató que la unicornio se quedaba rezagada atrás de ella a un par de metros.

-Twily ¿Qué pasa? ¿Por qué tardas tanto?

Jadeante Twily le contesta. -Lo siento Pinkie, usé mucha magia para abrir y cerrar las cerraduras la escuela. Y antes ayudé a mamá con las decoraciones de la casa. Estoy algo cansada, es todo.

-¿Quieres que te ayude con tu alforja? Así podrás andar más tranquila.

Agradecida por el gesto de su amiga, Twily asiente y le entrega la mochila que llevaba en sus costados. Ya más ligera, camina más serena con menos peso en su espalda. Por su parte, Pinkie sigue saltando como si nada, aun con el peso extra. Ambas pasaban sobre un puente para cruzar un pequeño río.

-Ten cuidado Pinkie, no te vayas a resbalar.

-Ya suenas como mi mamá, no tienes de que… ¡uahhh!

A pesar de las advertencias de la niña Sparkle, Pinkie terminó por deslizarse después de su último salto y cayó de lado lastimándose la pata.

-¡Pinkie!

-Estoy bien, solo fue un golpecito. Aclara desde el suelo. Pero el accidente ocasionó otro tipo de daño.

-¡Mi alforja! Gritó alterada Twily al ver su bolso resbalarse y deslizarse por el piso de madera del mismo puente para después caer en el río. Con desesperación intenta usar su magia para recuperarlo, pero estaba muy cansada como para volver a activar su cuerno. En segundos la alforja con el obsequio envuelto para su hermano se había hundido y perdido. Con ojos humedecidos, comienza a lamentarse y sollozar. -El regalo de mi hermano…

Acongojada, Pinkie intenta disculparse. -Twily, yo… lo siento… no fue mi intención…

-¡Eres una tonta Pinkie! ¡Te dije que tuvieras cuidado! ¡Ahora no podré intercambiar regalos con mi hermano!

-Perdóname… Murmuró por primera vez decaída.

-¡No tienes idea de lo que pasé para conseguirle ese obsequio a mi hermano! ¡¿Por qué debería perdonarte?!

-Porque… fue un accidente… y… y… los amigos se perdonan…

-¡Tú y yo ya no somos amigas!

Al escuchar tal sentencia, el pelo esponjado de Pinkie se deshincha un poco e insiste con las disculpas inclinándose suplicante al mismo tiempo que le dice. -Pero incluso hicimos una Pinkie-promesa…

Encolerizada, Twily grita con todas sus fuerzas. -¡ESCUCHEN TODOS, LIMESTONE TIENE UNA COLLECIÓN SUPER SECRETA DE LIMONES DEBAJO DE SU LITERA Y LO SÉ PORQUE PINKIE ME LO CONFESÓ!

Esta vez la melena de Pinkie se desinfló por completo dejándole el pelo completamente lacio con las expresión más triste y desesperada que se había visto. -Acabas de romper nuestra Pinkie-promesa… los amigos no hacen eso.

-¿Ves? Eso es lo que significa la amistad para mí, ¡tonta destroza obsequios!

Pinkie comenzó a llorar y quiso salir corriendo hacia el otro lado del puente, pero por su pata lastimada resbaló por segunda ocasión y se desplomó de cara a la nieve donde continuó lloriqueando.

La unicornio por un momento miró con pena a la potranca terrestre, pero su corazón se endureció y apartó la vista. Se acomodó su bufanda y se dispuso a regresar sola a casa dejando ahí a Pinkie Pie.

Twilight Sparkle caminaba por las calles meditando en lo que había pasado, pronto los ecos del llanto de Pinkie resonaron en su cabeza y empezó a correr queriendo escapar de ellos. Pero no había forma de huir de ese remordimiento y pensó. –"Si esto es lo que significa la amistad, tener este dolor, ¡No quiero tener ningún amigo nunca más!"

En su letargo, mientras corría con ojos cerrados chocó de frente con alguien. Un anciano cuyas pertenencias fueron desperdigadas por el suelo.

Twily -Lo siento señor.

-Gracias al cielo que te encontré, ¿te encuentras bien? ¿Dónde está Pinkie Pie? Dijo el extraño con evidente preocupación.

Al principio la niña se desconcertó pensando varias cuestiones. -"¿Mmm? ¿está preocupado por mí? ¿Cómo sabe de Pinkie?". Luego lo admiró más detalladamente y se percató de que el anciano no era un pony, sino un burro. Según ella, el único burro que podría conocer a la niña Pie y que residía en Canterlot podría tratarse solo del mismo que su madre le había hablado horas antes en casa. -Señor Donkey, ¿es usted?

-Cranky Doodle Donkey. Para servirte pequeña Twilight, ¿y tu amiga Pinkie?

La sorpresa de la pequeña fue sustituida por un ceño fruncido y un giro de lado en su cabeza. -Pinkie no es mi amiga. Yo la odio.

- "Odio" es una palabra muy dura para alguien tan joven como tú. ¿No te parece?

-No por eso es mentira. No soporto a Pinkie Pie, por sus tonterías el regalo de mi hermano se perdió para siempre.

-¿En serio? Bueno… Rascándose la barbilla planteó otra pregunta más.-¿Sabes donde esta ella en este momento?

-Seguramente sigue lloriqueando junto al puente del río.

-Entiendo… mira, puede que ya no sean amigas, pero seguramente sus padres se preocuparán. Es mejor ir por ella te guste o no. Creo de por sí ya están en problemas por escabullirse de casa sin avisarle a nadie.

Twily reflexionó que el burro tenía algo de razón. Para este momento, sus papás ya deberían haberse dado cuenta de la ausencia de ambas, así que regresar sin Pinkie la metería en más problemas. Pero al mismo tiempo le surgió una pregunta en la mente. –"¿Y él como sabe…?"

-Vamos niña, guíame al lugar exacto donde se separaron. Cranky interrumpió los pensamientos de la chica.

La poni observó las cosas que Cranky había tirado cuando chocaron, un libro y algo de ropa. Mientras agarraban camino de vuelta al puente, le dice. -¿Va a dejar sus cosas en la nieve Señor Donkey?

-Son solo objetos, no son tan importantes como el bienestar de una pequeña. De regreso los recogeremos.

Cuando iban llegando al lugar, de lejos reconocieron a la yegüita rosada parada al borde del puente mirando detenidamente el agua del río. De repente comenzó a balancearse pretendiendo arrojarse. Cranky emprendió la carrera y justo cuando la niña estaba en aire por su salto, llegó para interceptarla apenas agarrándola con su hocico.

Cranky quedó estirado intentando mantener el equilibrio, ahora su preocupación no era solo por Pinkie, sino que ambos cayeran al río. Twilight intentó de nueva cuenta usar su magia para ayudar. Un aura de color púrpura rodeaba e intentaba jalar al burro y a la poni. De momento lo estaba logrando, pero sus fuerzas decaían y los soltó cuando su magia se apagó por el cansancio. Cranky cerró los ojos esperando el chapuzón, sin embargo, en su lugar sintió un estirón que lo halaba de nueva cuenta hacia atrás, se sentía como una pata. Era nada más y nadie menos que Fido, el más grande de los perros diamante quien había llegado a auxiliarlo y sus dos compañeros venían corriendo desde los callejones.

Ya con el burro y la potranca a salvo, Fido los baja junto al puente. Luego Cranky procedió a acarrear a Pinkie por un lado y la dejó caer en la nieve. Su intención inmediata era regañar a la pequeña cuando la otra poni se le adelantó.

-¡¿Qué tontería estabas haciendo?! ¡Arrojarte al agua helada del río! ¡¿En que estabas pensando?! ¡Pudiste morir!

Pinkie le contestó deprimida con su cabello aun desinflado como globo. Lo siento…

Cranky apartó un momento su atención en las niñas, para agradecer al perro que los había salvado. -Muchas gracias señor. Salvó mi vida y la de la pequeña.

Fido simplemente sonrió mientras los otros perros se acercaban. Rover llevaba un libro en sus patas mientras que Spot traía puestos los lentes oscuros de Tirek y el sombrero de Cranky.

Rover -No es nada burro, ten. Le acerca el libro.-Dejaste esto en el suelo. Retrocede un poco como esperando algo, hasta que le da un pequeño codazo a su compañero.

Spot -Ouch. Ah, sí. Toma. Se quita el sombrero y las gafas nervioso, solo para también regresárselas a Cranky.

Cranky -También se los agradezco. No saben lo importante que es este libro y los lentes para mí.

La unicornio reaccionó de inmediato y cuestionó extrañada en voz alta. -Señor Donkey, ¿no había dicho que eran simples objetos sin importancia?

-Nunca dije que no tuvieran importancia. Son regalos de unos amigos muy queridos para mí. El libro me lo dio tu abuelo, Dusk Shine.

Twily parpadeó confundida -Pero entonces ¿por qué los dejó así nada más? Aparte, ¿no odiaba a mi abuelo?

Cranky hace una mueca sonriente. -Despreciar la amistad de tu abuelo fue uno de los peores errores de mi vida, eso lo sé ahora. Pero también sé que, aunque estas cosas sean valiosas sentimentalmente para mí, no dejan de ser simples objetos. Voltea a ver a Pinkie. -Nunca podrían sustituir a alguien especial. Piensa en esto: de haberlos recogido, no habríamos llegado a tiempo para salvar a Pinkie Pie. Lo que me recuerda, ¿qué intentabas hacer pequeña?

Pinkie -Quería recuperar el regalo que tiré por accidente… es lo único que se me ocurrió para que Twily me disculpara…

-Lo hiciste… ¿por mí? La rabia y confusión de Twily se apagaron enseguida, siendo sustituidas por la culpa y el remordimiento. -¿Aun cuando te grité? ¿Aun cuando rompí nuestra Pinkie-promesa?

Pinkie -Yo… no quería que nuestra amistad se terminara por un tonto error mío… de verdad lo siento Twily… siento haber perdido el regalo de tu hermano…

Sus repetidas disculpas son interrumpidas por el repentino abrazo de la unicornio quien derramaba enormes lágrimas desde sus ojitos. -Eres una tonta Pinkie… yo (snif)… yo pude perderte… pude perder a mi amiga por culpa de ese estúpido regalo. El señor Cranky tiene razón, ningún obsequio vale más que mi primera amiga. Si alguien debe disculparse soy yo… perdóname Pinkie… perdóname…

Regresándole el gesto, Pinkie le contesta. -Te perdono Twily…

Las niñas se separaron y Twily le termina diciendo con una enorme sonrisa. -Gracias a Dios que estas bien.

Pinkie se seca las lágrimas con su pata -Ji ji Tontita…

Poco después, al otro lado de la ciudad había un poco de escándalo pues un par de guardias estaban en la entrada de la casa de Night Light mientras Twilight Velvet y Cloudy Quartz hablaban con ellos muy alteradas y preocupadas. Esta fue la escena que contemplaron Cranky, las niñas y los perros diamante cuando arribaban a la casa de la familia unicornio.

-¡Mamá! Dijeron las potrancas al unísono corriendo hacia sus respectivas madres.

Twilight -¡Twily!

Cludy -¡Pinkie!

Las yeguas no dudaron en abrazar cálidamente a sus hijas. Al ver a las niñas a salvo, Night Light agradece a los guardias que habían respondido a su llamado para empezar la búsqueda de las pequeñas, pero al ya no ser necesario, se disculpa con algo de vergüenza y se despide.

Guardia 1 -No se preocupe comandante, nos alegra que las niñas aparecieran.

Guardia 2 -Feliz Noche de los Corazones Cálidos, comandante Light.

Night-Igualmente mis amigos…

De regreso con las las yeguas y sus potrancas…

Twilight -Oh, cielo santo, estábamos tan preocupadas.

Cloudy -Nunca vuelvas a darme un susto como este jovencita. ¿Dónde estaban? Dio un vistazo a la pata raspada de la niña, quien por cierto había recobrado la esponjosidad de su melena. -¿Qué le pasó a tu pata?

Pinkie -Perdón mamá, me resbalé en el hielo por estar saltando… pero solo fue un golpecito.

Twily -Lo siento señora Pie, fue mi culpa. Es que…

-Ellas fueron a buscarme. Interrumpió súbitamente alguien desde atrás.

Twilight quedó pasmada al confirmar de quien se trataba. -¿Tío Cranky?

El burro se acerca finamente inclinado, y apenado le habla a la madre unicornio. -Twilight, ¿puedes perdonar a un necio y amargado burro que nunca ha tenido la cortesía de visitarte? Si no es tarde, esta vez sí quisiera aceptar tu invitación.

Con mucho cariño, Twilight rodea a su querido tío con sus brazos en un cálido abrazo de bienvenida. -Por supuesto tío. Manifestó un poco tambaleante dejando caer una lágrima.-Como te dije en la mañana, mi hogar siempre está y estará abierto para ti.

Cranky -Gracias Twilight… y quiero que sepas que… lo que sucedió con Dusk no fue tu culpa. Entiendo que lo sabes, pero quiero reiterarlo claramente. Así que ya no quiero que te sientas triste, ni culpable por eso ¿entiendes?

Twilight derrama más lágrimas de felicidad en el cuello de su tío y responde. -Si tío Cranky. Gracias por decírmelo. Al terminar con el abrazo le pregunta. -Pero dime ¿Qué te hiso cambiar de opinión sobre mí invitación?

Cranky suelta una mentirilla blanca.-Estás chiquillas, (Apuntó a Twily y Pinkie)Parece que tu rayo de esperanza me llegó después de todo. Ellas querían que asistiera a tu fiesta y fueron a buscarme. El viejo asno consideró que no era necesario preocupar más a las ya de por sí alteradas madres diciéndoles que sus hijas habían entrado sin permiso en un edificio o que la vida de una de ellas había estado en peligro. -Fueron muy insistentes y no podía dejarlas regresar solas hasta acá, ¿cierto niñas? Les guiñó un ojo a Twily y Pinkie para que le siguieran el juego.

Pinkie -Es cierto, después de lo que nos contó su mamá, Twily sugirió ir a buscar a Cranky y yo me ofrecí a acompañarla. Lo sentimos, queríamos que fuera una sorpresa.

Cloudy -Pinkamena Diane Pie, fuiste muy imprudente. Debiste avisarme para que por lo menos un adulto las acompañara. Además, ¿qué te he enseñado? Deberías hablarle con más respeto al señor Donkey.

Cranky -Esta bien señora Pie. No me molesta. De hecho… Pinkie, si quieres puedes llamarme tío Cranky.

Pinkie -¿De verdad?

Cranky -Por supuesto, mi pequeña clavadista.

Pinkie -Ay, tío Cranky. Que bromista. Le respondió al viejo ya con su ánimo completamente recuperado y junto con él, comenzaron a reír divertidos.

Cloudy -¿Y ahora que es tan gracioso?

Cranky -Oh, por poco lo olvido. Twilight ¿crees que mis nuevos amigos también pudieran pasar a cenar? Señala a los perros diamante que se encontraban atrás de él. Estos saludan algo reservados.

Twilight -Por supuesto. Los amigos de mi tío siempre son bienvenidos también.

Cranky -Déjame presentártelos, son los señores Roven, Spot y Fido. Exhibe a cada uno conforme dice sus respectivos nombres.

Roven se muestra sorprendido y pregunta. -¿Cómo sabe nuestros nombres?

Cranky ya había oído y memorizado sus nombres por las conversaciones anteriores que tuvieron ese día, pero les contestó. -Saber el nombre de sus empleados es lo menos que puede hacer un jefe de una compañía pequeña. Digo, si es que aún quieren trabajar para mí. No prometo darles un salario decente por el momento, pero es mejor que nada.

Los sabuesos intercambian miradas sin dar crédito a lo que pasaba. Al ver su duda, Twilight toma la iniciativa. -Pueden discutirlo con más calma durante la cena, se ve que son de buen diente. Oh, y no se preocupen, tenemos comida de sobra.

Cranky -Ya oyeron a la dama, caballeros.

Ya decididos, los tres perros asienten y contestan al mismo tiempo. -¡Como ordene el jefe! Y sin chistar más, entran a la casa seguidos por las ponis y el burro.

Con todos dentro de la casa, las familias reunidas y los amigos, nuevos y viejos, compartían los alimentos y experiencias. La familia Pie rápidamente congenió con los perros diamante; Spot y Maud discutían sobre los distintos tipos de rocas y gemas que conocían, Marble y Fido jugaban en silencio con unas muñecas, y conversando con Igneous y Rover, Cranky empezó a planear una reformación completa de la Donkey y Magnet Incorporated. Para su sorpresa otra pony se añadió a la conversación, era Limestone, quien tenía ideas interesantes para la pequeña empresa.

Cranky -Señor Pie, nunca me dijo que tuviera una hija tan inteligente, podría ser una buena practicante en la compañía.

Igneous -Le agradezco el cumplido señor Donkey.

Cranky -Puedes llamarme Cranky, mi estimado Igneous. Luego algo más llamó su atención. -¿Oh? Discúlpenme un momento.

Shining Armor llegaba a la sala llevando una caja de un regalo envuelto. Parecía el momento en que los hermanos unicornios intercambiarían obsequios de la víspera, pero Twily se veía nerviosa y no muy ansiosa. Fue cuando Cranky se presentó ante ella.

Cranky -¿Sigues preocupada?

Twily -Abuelo Cranky… ¿Qué voy a hacer? No tengo nada para mi hermano. Dijo cabizbaja.

Cranky -Eso no es cierto pequeña. Le acerca y entrega un libro. -Solo dile que te disculpe por no tener tiempo de envolverlo.

Twily de inmediato reconoció el presente. -Pero abuelo Cranky, este libro es muy importante para ti. El abuelo Dusk te lo regaló ¿no es así?

Cranky -Cierto, y por eso quiero que ustedes lo tengan. Tu madre me dijo que a Shining Armor le gustaría escuchar algunas historias de las aventuras que viví con Dusk. Este libro contiene fotografías de esos relatos y yo quisiera compartirlos con ambos, será una forma de mantener vivos los recuerdos de mi querido amigo.

La niña tomó el libro entre sus patas y con una gran sonrisa agradece. -Gracias abuelito Cranky. Dicho esto parte feliz para encontrarse con su hermano mayor.

Cranky -De nada pequeña… Sonrojado, muestra un poco de intranquilidad.-Solo hazme un favor… no le prestes mucha atención a la dedicatoria del final.

Cranky ve de lejos con satisfacción el intercambio de los niños mientras razonaba la serie de acontecimientos que le ocurrieron esa noche. Las visitas de sus viejos amigos, Stephen y Dusk, quienes le enseñaron que aunque cambiar el pasado es imposible, las heridas del corazón pueden sanar pidiendo perdón a los seres que aún permanecen con nosotros, en su caso, su querida ahijada Twilight Velvet.

También, las palabras del peculiar centauro Tirek resonaban en su cabeza mientras miraba a sus nuevos empleados y amigos, los perros diamante:

"Cada día es un don". Un don es un regalo que no debe ser desperdiciado, ni tomado a la ligera. Un día, un momento, un solo instante puede cambiar para siempre la historia para una o muchas criaturas. No hay mejor regalo que aquel que da un amigo sincero…

Más tarde, alguien llega para interrumpir las cosas que meditaba.

Pinkie -Vaya tío. Sí que eres generoso. Renunciar a uno de tus obsequios del día de los Corazones Cálidos.

Cranky -¿Oh? ¿Y cómo sabes que fue un regalo del día de los Corazones Cálidos?

Pinkie -Solo un presentimiento, jiji. Dice misteriosamente mientras oculta unas hojas en su melena en las que se alcanza a ver el título: "Another Christmas Carol" -Pero ¿no extrañaras el álbum?

-Para nada, aún me quedan mis otros dos obsequios. Mencionó poniéndose los lentes.

-¿Eh? Ahora es Pinkie quien se muestra confusa. -Creí que solo tenías los lentes, ¿qué otra cosa recibiste tío?

-Jeje. Una promesa de un mejor porvenir, un futuro por el que vale la pena luchar el día de hoy… y también… un abrazo de mi nueva sobrina nieta. Ven aquí traviesa.

-Jaja. Haces cosquillas tío Cranky. Reía la niña rosada al recibir un afectuoso apretón de Cranky, igual al que éste recibió de la Pinkie del futuro.

Así reunidos los amigos de distintas razas de Equestria en aquel hogar, en la Noche de los Corazones Cálidos, decidieron cantar juntos otro villancico sugerido por la nuestra rosada favorita Pinkie Pie, y espero conocido por ustedes mis queridos lectores:

~Noche de paz, noche de amor,

Todo duerme en derredor.

Entre sus astros que esparcen su luz

Bella anunciando al niñito Jesús

Brilla la estrella de paz

Brilla la estrella de paz~

~Noche de paz, noche de amor,

Oye humilde fiel pastor

Coros celestes que anuncian salud

gracias y glorias en gran plenitud

Por nuestro buen redentor

Por nuestro buen redentor~

~Noche de paz, noche de amor,

Ved que bello resplandor

luce en el rostro del niño Jesús

en el pesebre del mundo la luz

Astro de eterno fulgor

Astro de eterno fulgor~

Les deseo de todo corazón una Feliz Navidad

Pinkie -¡Y que Dios los bendiga a todos!