Capítulo 2: (/EDITADO/)

Al despertar, lo primero que hice fue correr al baño a vomitar.

Odiaba las nauseas mañaneras, me daban muchísima hambre y casi siempre no tenía para llenar esa sensación.

Baje la cadena del inodoro, me metí a una ducha rápida y cepille mi cabello. Al mirar a mi reflejo, no reconocí a la mujer demacrada que estaba en el espejo.

Tenía el pelo maltratado, embarañado y demasiado largo para mi gusto.

Toda mi cara había adelgazado, dándole a mis mejillas un aspecto vacío y mi piel se veía demasiado pálida para mi gusto.

No podía descuidar mi aspecto así como así.

Me coloque un poco de maquillaje y baje las escaleras. Un olor a huevos y tocinos llego de repente y al bajar pude observar a Inuyasha con un delantal que decía "Besa al cocinero".

Me reí por qué lo daba ya en el trabajo y sin darme cuenta estaba mirándolo inconscientemente a escondidas...

Su cabello estaba recogido en una coleta larga que le llegaba un poco arriba de los glúteos y me di cuenta que no traía camisa dando una linda vista a su musculosa y sexy espalda.

Me mordí el labio; el todavía no se había dado cuenta de mi presencia y yo no sabía cómo había pasado a ser una espía.

Por primera vez, quería hacerle honor al delantal, la vista era demasiado tentadora e Inuyasha demasiado guapo.

De repente, el teléfono de Inuyasha sonó.

Salte del susto y caí en la realidad, el apago el fuego y contesto.

— Tashio, buenos días. — Contesto, supuse que era del trabajo por el tono formal con el cual hablo. — Kikyo, por el amor de dios. — Su expresión paso de ser formal a una harta, frustrada. — Te he dicho que dejes de hablar, no me importan tus reclamos, tu y yo ya hemos terminado ¿o es que acaso no lo recuerdas? — Sin decir nada más colgó el teléfono y posó su mirada ambarina en mi. — Valla, valla, mira lo que trajo la marea. — Me dio una sonrisa pícara. — ¿Acaso estabas espiándome?

— Ya quisieras, playboy. — Dije, mientras me acercaba a una de las sillas y me sentaba, observando como cocinaba. — Es solo que te observaba tan concentrado que no quise interrumpir.

Camino hacia mí con un plato en ambas mano y lo colocó frente a mí sin dejar de mirarme, agarro mi barbilla y...

— Jamás serás una interrupción. — me dijo sin soltarme. Lo tenía cerca, demasiado. Mi corazón latía a mí y sentía que cara ardía. Sus ojos eran hermosos y tenía una mirada encantadora... Te maldigo, Inuyasha Tashio

Soltó mi barbilla y se dirigió al refrigerador dejándome aturdida; regresó con un jugo de uva y se sentó frente de mi.

— Además, hubiera preferido que tú me hubieras interrumpido. — Corto un pedazo de huevo, se veía frustrado.

Mire mi plato, un omelette con tocino y jugo, Inu era un gran cocinero.

— Así que... ¿Alguna ex molesta? — Solté sin pensar, Inuyasha casi se ahoga para luego mirarme con una cara de impacto.

— Yo, este... — se miraba nervioso — Algo así. — Al fin solo relajándose. — Es algo más que molesto, es hipócrita. — Murmuró sin dejar de mirar su plato, yo no sabía que Inuyasha tenía una ex novia.

— Ah si ¿Cómo se llama? — Pregunte incomoda.

— Se llama Kikyo.

— ¿Y porque terminaron? — Ahora pregunte con curiosidad.

Inuyasha miró a un lado incómodo y suspiro.

— Porque ella me engaño. — Murmuró.

— Yo... Inu... No quería, perdón. — Inu solo nego con la cabeza y prosiguió.

— Una parte de mi creía que podía olvidarte. — Murmuró, ambos habíamos acabado de comer y el miraba serio a la Palma de su mano. — Ella apareció un día en el trabajo de mi padre, es hermosa y aunque me negará a admitirlo, era muy parecida a ti, así que me atreví a conocerla. Era demasiado bella, carismática pero solo tenía un defecto... Solo buscaba dinero. Podía hacerte creer que te amaba y caer en su tentación y si, llegue a quedarme enganchado con ella. Nos íbamos a casar; pero llegó un día diciendo que había conocido a alguien más.

"Eres un gran hombre Inu pero necesito protegerme." Eso fue lo que dijo.

— Y ahora... – Lo interrumpí.

— Ha aparecido de nuevo. — Dije sintiendo un nudo en el estomago, sabía lo que se sentía que un día la persona más importante para ti se valla sin avisar.

— Si. — Se puso su cara entre las manos. — No sé qué decirle cuando la vea, tardé bastante en superarla. No sé cómo verla y dejar de enojarme por lo que hizo.

— Por lo menos tenemos una historia en común. — Le sonreí mientras acariciaba su cabello.

— Pero la historia con mi hermano no tiene perdón. — Dijo levantándose de repente.

Admiraba la forma de enojarse con el, que formaba parte de su sangre. Yo no podía, era lo suficientemente estupida como para seguirlo amando.

— Bueno, cambiando de tema, tengo algo para ti. — Exclamó Inu levantándose de la silla y yendo hacia la alacena.

Dio varios pasos hacia a mí y puso un paquete enfrente mío.

— Anda, ábrelo sé que te gustara. — Dijo Inuyasha sonriendo.

Abrí el paquete y me encontré con la que sería la primera ropa de mi bebe. Era un vestido amarillo del cual venían incluidos unos zapatos. — Quizás sea muy pronto, apenas es pequeña pero estoy 90% seguro de que será una niña. Será la niña consentida de la casa. — Exclamó Inuyasha emocionado, el que parecía niño era el.

— Inu... Yo... — Comencé a decir tratando de que las lágrimas no me traicionaran. — No voy a tenerlo, lo voy a dar en adopción cuando nazca.

Pude ver la cara de impacto y decepción en el rostro de Inuyasha.

— Pero ¿Porque? — Decepcionado, triste, desesperado; Así lucía Inu.

— Porque... No sé qué hacer con una criatura a la cual tendré que cuidar. — Empecé a a sentir las lágrimas recorriéndome las mejillas. — Sin la compañía de Seshomaru, crecerá sin un padre y no tengo dinero para mantenerlo. — Ahora Inuyasha estaba de rodillas frente a mí, limpiándome las lágrimas. — ¿Qué pasa si de repente me lo quiere quitar? No quiero encariñarme con con alguien para que luego me lo arrebaten.

Solo quiero que sea feliz Inu. — Rompí a llorar.

— Eso no pasara. — Se levanto y me abrazo, poniendo mi cabeza en su pecho. — Shh shh, no llores. — Me aferro fuertemente. Oh Inu, te has convertido en mi fuerza. — Tu no necesitas de Seshomaru ni de nadie más para hacer feliz a esa criatura; eres una mujer fuerte y si tanto tienes miedo de no darle lo necesario... — Lo pensó unos minutos — Yo seré su padre.

Me encontraba confundida... ¿Inu padre de mi hijo? Tendría que renunciar a tantas cosas, tendría que esforzarse para darle de comer, dejaría de ir a fiestas y a eventos a causa de mi culpa, le negaría tantas cosas.

— No. — Exclamé seriamente. — No serás su padre.

— ¿Porque no? — Dijo Inuyasha herido.

— Porque tendrías que sacrificar tantas cosas y no puedo permitir que te hagas cargo de algo que ni siquiera es tu culpa.

— Kagome... — Murmuró serio. — No puedo permitir que le niegues el amor de una madre a un bebe que ni siquiera tiene la culpa. Por el dinero, no te preocupes. — Le sonreí, definitivamente merecía el premio al mejor amigo del mundo.

— Yo, lamentó no poder corresponder tus sentimientos. — Dije sintiéndome mal por el.

— Y yo. — Murmuró por lo bajo. — Pero te amo al punto en el que una sonrisa tuya me basta para ser feliz. Haré esto para que no hagas algo del cual en el futuro te arrepientas y por mi parte, nunca le faltara un padre con el cual contar; a pesar de no ser de su sangre.

Lo abrace con todas mis fuerzas y mis lagrimas mancharon su espalda.

— Y por tus sentimientos, no te preocupes. — Se levanto y me dio un beso en la frente. — Yo me robare tu corazón.

Asentí apenada e Inu subió las escaleras hacia su cuarto.

Toque mi frente, no podía quitarme esta sensación del estomago.

Poco después, Inuyasha bajo vestido en traje y con su cabello suelto y bien peinado.

Valla, este hombre cuida más su cabello que yo.

— ¿Estás lista? — Pregunto viéndome.

— ¿Lista para que? — Pregunte tratando de acordarme si tenia algo que hacer.

— Te llevaré con una Ginecóloga para que vea como vas. — Dijo Inuyasha sin dejar de ver su teléfono.

— ¿Ahora?

— Si. — me sonrió — Ahora.

¡ESTOY EDITANDO YEI!

me di cuenta lo mal que se ve mi historia así que trato de mejorar :3

si alguien lee esto de nuevo ¡Holi!

Y si no dice editado es porque lo mejoro :3

los amo!

-s