Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia pertenece a Silque.
Perdón por la tardanza, pero estuve de vacaciones y decidí tomarme un tiempo y ver si salía del hoyo en el que estaba atascada mi mente. Aún no sé si lo he conseguido, pero bueno.
Espero disfruten el capítulo.
A leer.
Nota de la Autora Original (Silque):
Ahora que tengo a tanta gent siguiendo esta pequeña historia mía, me siento obligada a escribir lo más a menudo posible. Los quiero como a nada chicos, ¡no se imaginan cuánto!
Me pregunto sin embargo… ¿seguirán conmigo cuando la historia se torne más seria y haya incluso ANGUSTIA? ¿Me seguirán amando entonces? *solloza*
Hasta entonces, ¡pasemos algo de tiempo con nuestra ganadora de la subasta y la no dama de cabello azul, la pequeña y NO anciana, Bella!
Bella's POV
Pasé el cepillo por mi largo y simple cabello castaño una vez más, chequé que ni mi blusa de seda color durazno ni mis pantalones color crema tuvieran arrugas, y después recorrí el pasillo hasta el recibidor,
Mi abuela lo llamaba "el salón", en referencia a los días de antaño, cuando la moda de la época era reunir a todos los acaudalados miembros de la alta sociedad para veladas musicales y estimulantes discusiones. Pero era un recibidor.
Fue diseñado y amueblado como un perfecto entorno acústico para mi piano. Techos altos, sin cortinas de tela, solo persianas y cornisas de madera en el tope de las ventanas; pisos de madera dura, sin alfombras que amortiguaran o absorbieran el sonido. La única tela en la habitación era un bordado que cubría los antiguos sillones y sillas dispersados alrededor del espacio para poder acomodar a una audiencia numerosa.
Esta noche la audiencia consistirá de mí, yo y solo yo; Isabella Marie Swan, de 18 años, casi diecinueve, heredera y huérfana.
Me eran permitidos nueve acompañantes, pero decidí ser codiciosa. Eso era muy especial, muy importante y, con mi suerte, invitaría a alguien que trataría de hablar durante la sesión. ¡Ugh! Además, soy una persona muy solitaria, no era como si tuviera una gran piscina de amigos de todas maneras. No confiaba con facilidad.
Mi querido piano, un Steinway de 1879 Modelo C Rosewood Gran Concierto, el cual había heredado de mi abuela, había sido afinado esta mañana y la hermosa madera fue pulida hasta quedar como un espejo, lista para El Concierto. Había tomado ventaja en mi mente, porque había tomado tal importancia para mí.
El concierto, con él. Eso también está en mi cabeza.
En menos de una hora, él estaría en mi salón, tocando mi piano, para mí. Temblé y luché contra la urgencia de pellizcarme a mí misma. Edward Masen, uno de los más grandes pianistas al que alguna vez hubiera tenido la buena fortuna de escuchar tocar, estaba viniendo para tocar para mí. Esta noche.
Me pareció extraño que él no tuviera un equipo delante de él que viniera y se asegurara de que el salón estuviera bien y de que el piano fuera de su agrado. ¿Así eran de confiados? Como dije antes; extraño.
Había logrado escucharlo tocar por primera vez a principios del pasado otoño en Philadelphia. Había sido una casualidad escucharlo, de verdad. Había cumplido apenas 18, y estaba visitando a un amigo en el internado para la ocasión, y los padres de ella tenían un palco en la Opera de Philadelphia. Nos llevaron a un concierto allí, para ver al más ardiente y joven maestro, el Sr. Masen. Él había tocado un nocturno de Franz Liszt, ¡y fue glorioso! Se convirtió al instante en mi pianista favorito, y adquirí cada CD que él hubiera publicado. Me pregunté si de no haber estado en Philly en ese justo momento, ¿habría tenido alguna vez la suerte de escucharle tocar? Tenía que pensar eso; él estaba ahora tan solicitado que seguramente lo habría escuchado en algún otro momento.
No era una groupie, de ninguna manera. Solo era una apasionada de la música, y nunca había escuchado una actuación tan perfecta ni tan llevada a cabo con tanta emoción en toda mi corta vida. Había estado en muchos conciertos a lo largo de los años, la abuela se aseguraba de eso cuando estaba en casa, fuera del internado. Conciertos, óperas, ballets, obras de teatro. Abuela me abrió a la cultura, y yo era una estudiante complaciente. Había perdido a la abuela, la última persona viva de mi familia, hacía tan solo unos meses. Ella habría estado emocionada de estar aquí esta velada.
La extrañaba muchísimo. Estaba llevando sus perlas en ese momento, con el fin de tenerla presente en las festividades de las noches, así fuera solo en espíritu.
Pero había algo mágico sobre él. Oh, el era muy agradable a la vista, pero no tenía ningún interés de ese tipo en él. Escucharlo tocar en vivo una última vez estaba en mi lista de deseos, y cuando este concierto privado fue anunciado la subasta local de caridad del Hospital del Niño, estaba decidida a ganar, a cualquier costo. Once mil ochocientos dólares fueron nada. Habría pagado cinco veces ese precio. El representate que había contratado recibió instrucciones para seguir subiendo la cantidad hasta ganar la subasta para mí.
Cuando la Srta. Brandon llamó para cuadrar los detalles, me preguntó qué era lo que me gustaría que él tocara. Estaba indecisa entre Rachmaninoff o Chopin, pero los Nocturnos de Chopin ganaron simplemente porque yo tenía el CD de él interpretando a Rachmaninov, y muchas de esas melodías requerían soporte de orquesta. Había escuchado la pieza de Chopin que él había tocado ayer por la noche el en Carneige Hall, pero él no había tocado muchos de los Nocturnos, y aquellos eran mis favoritos.
Sí, lo había escuchado la noche anterior, pero esto era muy diferente; más persona. Más privado. Mucho más.
También, desde mi balcón en el Carneige, no pude ver sus a sus dedos bailar sobre las teclas con ningún detalle. Sus manos eran muy hermosas y fluidas cuando él tocaba, recordaba eso de aquél concierto en Philly el año pasado. Estaba en el lado incorrecto del teatro para ver eso en el Carneige, sin embargo conseguí admirar su belleza, su estoico rostro a través de mis binoculares durante toda la noche. Como dije, él era agradable a la vista, pero su expresión jamás cambió durante todo la actuación. Él lucía incluso aburrido. Él era hermoso, pero su rostro era tan… frío. Lo cual no concordaba con su manera de tocar el piano. ¡Con tanta pasión! Temblé de nuevo ante el recuerdo de su concierto. Si no era cuidadosa, me desmallaría antes de que él pudiera llegar. ¡Eso no pasaría, de ninguna manera! Él podría lucir tan aburrido y frío como quisiera mientras que tocara como lo hizo a noche.
Justo entonces, vi la salpicadura de luces a través de las persianas mientras que un auto se parqueaba al frente de mi casa. Mis ojos viajaron hacia el reloj en mi muñeca; siete cincuenta y seis. ¡Santa vaca! ¡Eran puntuales! Me pregunté si su séquito era grande o pequeño, y si ellos estarían presentes. Esperaba que no. Esta era la única oportunidad de mi vida de escucharlo tocar, y realmente no quería compartirlo con nadie. Sería bastante molesto tener que compartir mi concierto con otros observadores. No era como si me sobrara mucho tiempo, y sabía que no sería capaz de tener esta oportunidad de nuevo. No soy de las que causa peleas, Dios sabe que soy pacifista, pero esto era muy importante para mí, y no dudaría en hacerlos esperar en otra habitación. Había platos de canapés en la cocina, y champaña en caso de que El Maestro le diera hambre. Eso los mantendría ocupados.
Sacudí mi cabeza. ¡A la porra todo!
Alisé mi pelo una vez más, y revisé mi discreto maquillaje en el espejo del pasillo. Me apresuré a la puerta y posé mi mano en el picaporte al mismo tiempo que el timbre sonaba.
Tomé una respiración profunda y abrí la puerta.
Espero que os haya gustado. Traduje este capítulo en veinte minutos, así que espero que no haya errores. Como siempre, recuerden que las traducciones no son literales, pues existen expresiones que no tienen sentido en la lengua española.
Dejen sus reviews y alerts. Cualquier duda técnica en el grupo de Facebook (link en mi perfil). El link de la autora original de esta historia también se encuentra en mi perfil.
Un beso.
Amy W.
Nota de la Autora Original (Silque):
Sip, este fue corto. Y perdón por la tardanza, supongo que estaba toda emocionada por tener el siguiente capítulo, el cual, puede que sí o puede que no, esté en POV Edward. ¡Esto es todo! ¡EL ENCUENTRO! Ahora sí pueden hacer berrinche. ;) Pero los berrinches después de que dejen review ¿bueno?
